El 35º Encuentro Plurinacional es con todes

Artículo colaboración escrito por Micaela Minelli y Karen Cuesta


Desde los últimos encuentros se viene reclamando a la Comisión Organizadora el cambio de nombre del evento, ya que la línea original del «Encuentro Nacional de Mujeres» deja por fuera aquellas personas que pertenecen a otras naciones o que no se consideran parte de un territorio nacional. Con una fuerte intervención de las comunidades originarias organizadas, el Encuentro fue tomando un tinte plurinacional e incorporando debates que traen las diferentes comunidades que participan.

Por otro lado, el sostener que es un encuentro sólo de «mujeres» deja por fuera las identidades que no entran en esa categoría, como lo son las identidades travestis, trans, lesbianas, intersex y no binarias. Como sostiene aquella frase tan citada por los feminismos: «Lo que no se nombra, no existe».

Plurinacional y disidente

El Encuentro Nacional de Mujeres estuvo atravesado por una discusión que tiene que ver con el espacio: su nombre. Ya en los últimos encuentros, Chaco 2017 y Trelew 2018, los feminismos dieron un debate acerca del reconocimiento de las identidades disidentes y lo plurinacional antirracista. A raíz de ello, algunas personas quisieron mantener el nombre y otras no. Por esta razón, antes del encuentro de 2019, surgió la campaña #SomosPlurinacional que, a través de asambleas y votación, definió cambiar el nombre a Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No-Binaries.

Durante 2019, el último año con encuentro presencial, en el acto de cierre se decidió que el próximo encuentro tendrá como sede a la provincia de San Luis. Además, durante la asamblea en el Estadio Único de La Plata se votó cambiar la denominación a Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Transexuales, Travestis, Bisexuales y No Binaries. Desde allí comenzaron una serie de asambleas para definir por votación los pormenores de este encuentro. En esta línea, el próximo 7 de mayo habrá una nueva reunión, la número 13, donde se continuarán definiendo ítems de cara a octubre.

Tras dos años de pandemia, la Comisión Organizadora del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Travestis, Lesbianas, Trans, Intersexuales, Bisexuales y No Binaries realizó una conferencia de prensa para anunciar dónde se realizará la 35º edición del evento los días 8, 9 y 10 de octubre de 2022. En ese marco, la organización señaló: «Tal cual nos enseñó el feminismo, lo que no se nombra, no existe. Por eso decidimos incluir a les compañeres de pueblos originarios que, sin haber nacido en nuestro territorio, son parte de la lucha todos los días».

El conflicto

Si bien los femicidios y la desigualdad siguen existiendo, el escenario para este encuentro es diferente ya que desde 2019 se conquistó el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, histórica demanda de los feminismos organizados en los encuentros, y surgió un Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad. Sin embargo, mientras el movimiento feminista latinoamericano está en un momento de expansión, la interna nos divide.

La confusión comenzó cuando se anunciaron dos fechas diferentes, una para el 10, 11 y 12 de octubre y otra para el 19, 20 y 21 de noviembre. ¿Por qué dos fechas? ¿A cuál vamos? ¿Cuál es la oficial? ¿Qué está pasando? Después de 35 años y por primera vez en su historia, habrá dos convocatorias. El 8, 9 y 10 de octubre será la primera con el nombre de Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, mientras que quienes no están de acuerdo con el cambio de nombre realizarán la propia el 19, 20 y 21 de noviembre, también en la provincia de San Luis.

Las construcciones de mayorías son complicadas y las internas revelan un cambio de paradigma que tarde o temprano iba a suceder. No es la primera vez que sucede que en los movimientos de liberación aparezcan resistencias a dar ciertos debates. En la revolución sexual de la segunda ola, entre las décadas del 60 y el 70, las feministas que habían logrado instalar las demandas por la liberación de los cuerpos, el aborto legal y la equidad salarial también tuvieron sus propias diferencias, en aquel entonces puestas sobre la mesa por las lesbianas.

Recuperar la historia de nuestros feminismos, originarios, indígenas, lesbianos, diversos, travestis, populares, barriales, empieza por identificarnos, reconocernos en la lucha; lo cual no significa que en unos años nuevamente no se tengan que repensar algunos conceptos. Los movimientos son, justamente, movimientos, y es por eso que no pueden detenerse.

Nos vemos en San Luis

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