¡Alerta! Fuego (también) en Misiones

Si creíamos que había sido suficiente con las 11 provincias incendiadas en este año, ahora hay que sumarle Misiones, uno de los lugares en donde más difíciles es pensar que el fuego empezó solo. Este año fue uno de los más secos y calurosos, por lo tanto, la sequía está presente en varias locaciones de nuestro país, pero eso no nos hace creer que el fuego no sea intencional.

Áreas que fueron focos de incendio en la provincia de Misiones.


Esta provincia del norte de Argentina tiene más de 50 focos de incendio y lleva más de 500 hectáreas quemadas. Se informó que comenzó en la Reserva de la biósfera Yaboty, un área natural que está protegida y en la que hay otras áreas naturales también protegidas como el Parque Nacionales Esmeralda, Moconá y la Reserva Natural Guaraní, entre otras. Son alrededor de 253 000 hectáreas, donde se alberga el 15% de lo que se conoce como Selva Misionera.

Pero, como siempre, sin cuidado y sin leyes que penalicen a las personas que crean estos incendios, el fuego se extendió y empezó a llegar a diferentes partes de Misiones. La provincia es una de las cuales más difícilmente podrían sufrir un incendio por su alto nivel de humedad, pero no ayudó la poca frecuencia de lluvias que tuvimos este año. Esto no quita que el fuego no haya sido creado por alguna persona.

La Selva Misionera es uno de los lugares más amenazados a nivel mundial. Por las grandes deforestaciones sufridas, el suelo se transformó en tierra para el cultivo de té y yerba mate y para ganadería. Debido a estos destrozos, se generan grandes inundaciones que no pueden ser absorbidas por un suelo donde falta vegetación. Parece que se repite la historia, ¿no? Actualmente, esta selva ocupa el 35% del territorio de Misiones, cuando a mediados del siglo XIX cubría la totalidad de la provincia. Recordemos que estas biodiversidades son la cuna de un montón de especies de flora y fauna, entre ellas, las que están en peligro de extinción.

Aunque Misiones cuenta con tres leyes que protegen y controlan las áreas naturales como la ley de áreas naturales Nº 2932/94, la ley de bosques Nº 854 y la ley de bosques protegidos Nº 3426, parecen no terminar de hacerse valer e impedir de alguna forma, aunque sea a través de penalización monetaria, que las personas provoquen estos fuegos. Además de todas esas leyes, se sancionó una ley provincial XVI- Nº 105 donde categorizan al bosque nativo para su conservación y protección. Este mismo año, se emitió la resolución Nº 293 que prohíbe toda quema en la provincia, salvo que haya autorización.

Se estima que en Misiones quedan un millón de hectáreas de bosque nativo. Pero que estas grandes porciones de tierras están en manos de empresas como Papel Misionero (Arcor), Arauco Argentina. Pero supuestamente estas compañías no pueden deforestar ni un árbol sin la autorización del Ministerio de Ecología, a cargo por Mario Vialey.

Ambientalistas y organizaciones están trabajando en un proyecto de ley que podría funcionar con el fin del fuego en la provincia. Su crítica está en la resolución Nº 293 por no ser eficiente, ya que al fin de la cuenta, terminan permitiendo la existencia de la posibilidad del uso del fuego. Reclaman la falta de un sistema de bombeo y mangueras en las zonas de parques nacionales y arroyos, como una ayuda a este problema. De igual forma, exigen a los intendentes a que se responsabilicen y se eduquen en el plan del manejo del fuego.

¿Quiénes viven en estos lugares?

Son varias las comunidades que viven en estas hectáreas, entre ellos, en la Reserva de la biósfera Yaboty vive la comunidad Mbya Guaraní y en Santa Ana, uno de los municipios de Misiones, los Ka’a Kupe, entre otras comunidades. Elles permanecen a solo unos pocos kilómetros del fuego, pero las municipalidades no muestran compasión ni un poco de ayuda.

Pocos días atrás de los 50 focos de fuego, la comunidad Ka’a Kupe sufrió ataques de talas de árboles nativos en su territorio. En los meses de septiembre y octubre, en la Reserva Biósfera de Yabotí habían maquinas desmontando, hasta en las áreas que le pertenecen a la comunidad Mbya. Estas personas sufren y atentan contra sus derechos constantemente.

A principios de 2020, la ONG Greenpeace se mostró a favor de la denuncia de los Ka´a Kupe en la denuncia a la empresa CARBA S.A que habían estado autorizados por el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables en deforestar la zona de Campo Grande, Misiones. Las comunidades acusan al gobierno del ausentismo frente al fuego que perjudicó la fauna y flora.

«Por ahora no tenemos ninguna respuesta del gobierno provincial y el fuego, el incendio sigue avanzando, sigue viniendo hacia la comunidad. Estamos preocupadísimos. Es muy triste para nosotros porque no solamente nos afecta a nosotros sino a los animales, las plantas y eso nos duele mucho».

Cacique Sabino Benítez.
Une de les habitantes de la comunidad al lado de un árbol legendario talado.


Por su parte, el gobierno nacional publicó en el mes de octubre el objetivo de aumentar la producción de cereales y oleaginosas modificadas genéticamente, buscando llegar para antes del 2030 a cosechar 200 millones de toneladas. Lo que llevaría a que se deforeste muchísimo más y se creen monocultivos de alimentos (no naturales ni saludables) en zonas que nada tienen que ver. Esto hace priorizar el dinero en los bolsillos de unos pocos y aumentar las problemáticas en el ambiente y en la salud de les habitantes.

El daño ambiental es irreversible. Hay personas que sigue aportando su granito de arena, como les vecines y les bomberes voluntaries que en todas las provincias les vimos más presentes que el mismo Estado. Sin embargo, quienes producen estos ecocidios no les importa lo que pensemos o hagamos nosotres, por lo tanto, no es momento de quedarnos callades o en el lamento, es hora de actuar.


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Ley Yolanda: el gran paso socioambiental

La semana pasada se aprobó la ley Yolanda que obliga a todes les funcionares y polítiques a capacitarse sobre materia socioambiental. Esto, aunque es el inicio de algo muy grande, nos ayuda a creer que se están tomando cartas en el asunto y que, quizás, pueda de verdad haber un cambio.

Fue sancionado en Cámara de Diputados con 213 votos a favor, 2 abstenciones y uno en contra que corresponde a Francisco Sánchez, diputado del PRO de Neuquén. Anteriormente, ya había sido votado con unanimidad en la Cámara Alta.

Ya no había tiempo para tardar en tomar este tipo de decisiones, lo que llevará a que les funcionares tengan un mejor conocimiento de temas de biodiversidad, desarrollo sostenible, cambio climático, entre otros. Se espera que con esta iniciativa les polítiques tomen las correctas decisiones y/o proyectos con otra perspectiva más amigable con la naturaleza y el futuro de la sociedad.

Para la confesión de estos tipos de lineamientos determinaron la participación de científiques especializades y organizaciones ambientales que tendrán confeccionar los lineamientos generales. Esta iniciativa tiene un plazo de 90 días para entrar en vigencia y cada organismo de los tres poderes (Judicial, Ejecutivo y Legislativo) deberá presentar un programa de capacitación en este período, teniendo en cuenta los ejes temáticos tratados en la ley.

Dentro de los organismos van a haber autoridades identificadas que deberán garantizar el cumplimiento de la ley a través de la capacitaciones. Para poder corroborar que se está llevando a cabo esta iniciativa se creará una página web donde se indicará el porcentaje de personas que fueron capacitadas y les funcionares deberán presentar un informe anual.

Las personas que se nieguen o que no cumplan con la realización de las capacitaciones serán sancionades. El incumplimiento se considera una falta grave, aunque estas no serán grandes intimaciones. Pero la persona que no tome este tipo de capacitación -sea interesante o no para cada quien-, claramente no valora los reclamos de su propia sociedad.

Esperemos que este tipo de sanciones le permitan a les polítiques denunciar y tomar medidas que sean correspondientes para que de verdad exista un cuidado ambiental. Porque sino la capacitación podría ser en vano. No solo son las decisiones que se toman a partir de ahora, sino también los cambios que se tienen que buscar a los problemas y abusos que ya existen.

¿Quién fue Yolanda?

El nombre de este decreto es en honor a Yolanda Ortiz, tucumana graduada en Química que llegó a ser la primera secretaria de recursos ambientales y ambiente humano de Argentina. Fue la primera mujer en ejercer este cargo en todo Latinoamérica, creado en 1973 por Juan Domingo Perón. La ex funcionaria falleció el 22 de junio del año pasado, a los 94 años. En sus últimos años ejerció como asesora ad honorem en la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA).

Cuando fue el derrocamiento de Perón, Yolanda se exilió a Venezuela por seis años. Cuando finalmente regresó al país creó la ONG CAMBIAR, la cual se dedicaba a educación ambiental.

«La ecología es la única ciencia que, en tanto ciencia, llama a una toma de conciencia».

– Yolanda Ortiz, 2016.

Este tipo de leyes en Argentina son para festejar. Es un gran paso, ya que se podrá crear nuevas leyes entorno a lo socioambiental y poner en el centro de la agenda pública estas problemáticas. Este es el comienzo de una gran historia para toda la sociedad. Este tipo de cambios son necesarios, ya que con personas al poder sin educación en la materia es muy probable -como sucede- que arruinen el planeta.

En tanto, la responsabilidad en ambiente es de todes, no solo de les polítiques. La educación ambiental debería ser obligatoria en cualquier institución o entidad, porque sin personas conscientes del daño que se puede provocar a la naturaleza, a largo o mediano plazo, el mundo no estaría como está. Es el esfuerzo colectivo lo que hace este tipo de cambios.



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¡Alerta! Trigo transgénico en Argentina

Una vez más, Argentina lleva la delantera pero ahora con la aprobación de la comercialización del trigo transgénico. Ningún otro país se atrevió pero les polítiques locales no le tienen miedo a nada. Meses de incendios, años de talas de árboles y contaminación, pobreza, todo con el fin de crear más hectáreas para el agronegocio.

Esta decisión fue tomada por el Ministerio de Agricultura que otorga esta regulación a la empresa Bioceres, la creadora de esta semilla HB4, resistente a la sequía y al herbicida glufosinato. Esto fue financiado con fondos públicos, ya que el CONICET (organismo estatal) prestó su ayuda en el desarrollo de este producto.

El aumento de la tala de árboles está completamente relacionado con la sequía y que el suelo no absorba ya que está completamente dañado. Así está el combo. Otro punto en el que el gobierno no invierte dinero es en saber cuán contraproducente que podría llegar a ser el hecho de consumir este producto. Los agroquímicos se relacionan con la causa y el aumento en cantidad de diferentes enfermedades.

Los monocultivos (el uso de la tierra para una sola especie vegetal) sin rotación de cultivo es una opción rentable pero altamente problemática para la sociedad, el ecosistema y la sanidad. Las consecuencias van desde cambios en los ciclos del agua y el sistema hidrológico hasta la disminución de variabilidad genética de especies, la contaminación y la amenaza a la biodiversidad.

Esto no solo afecta a la sociedad en sí, sino que toca de forma directa a les productores. Las políticas del suelo son muy importantes, ya que este sistema trae aparejada la degradación de los suelos y la potenciación de especies resistentes a los herbicidas. Es decir que sí, cada vez necesitaríamos muchos más herbicidas para poder controlar plagas.  Pero ¿en qué suelo van a poder cultivar? ¿En uno muerto?

El proceso de cosecha y cultivo constante no permite que el suelo tenga el tiempo necesario para recuperar los nutrientes que tomó la planta. Así, conlleva a un desgaste en la fertilidad y erosión del suelo. En poco tiempo los suelos estarán deteriorados, con poca o nula posibilidad de regeneración, imposibilitando el crecimiento de otra planta.

¿Y cómo hablar de Soberanía Alimentaria si estamos tratando con productos y no con alimentos? Este es el momento de la disputa entre si se debería consumir orgánico/agroecológico o seguir comiendo las verduras tradicionales solo por su precio. Es importante saber que el sello que certifica que el alimento es orgánico es costoso, pero el  proceso con las normas para conseguir esa certificación es aun más alto el valor, ya que es muy exigente y no todes les productores pueden afrontarlo.

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Según un informe del Senasa, el mayor porcentaje de lo orgánico se exporta a Estados Unidos y Europa; solamente el 1,2% de lo que se produce queda en Argentina. De igual forma, en el país, el mercado orgánico-agroecológico cada vez crece más. Esto es beneficioso, ya que nuestra salud está en juego. Así como en el año 1996 no se hicieron los estudios pertinentes al impacto ambiental que produciría la introducción de la soja al país y a la alimentación, lo mismo pasa hoy con el trigo HB4. Ni Bioceres ni el Estado hicieron las evaluaciones necesarias ni los ensayos de los efectos crónicos o cancerígenos que pueda producir esta semilla a largo plazo. De igual forma, no hay ninguna reglamentación que exija estos ensayos.

Los efectos de las verduras-frutas transgénicas en nuestro cuerpo

Un estudio de la ONG BIOS de Mar del Plata encontró altos niveles de agrotóxicos en los estudios de sangre. Esto puede venir no solo desde los alimentos sino también desde el aire. Están los casos de las ciudades o pueblos que viven cerca de campos fumigados constantemente por estos químicos. Entonces, ¿qué medidas puede tomar el gobierno para cuidar a sus ciudadanes? Estudios confirman que los agroquímicos producen una deficiencia en el sistema inmunológico, por lo tanto, nos dejan más propensos a sufrir enfermedades.

El agronegocio llevó a que en los últimos 20 años nuestra agricultura diese un giro: ya no produce alimentos, sino mercancía. Los problemas ambientales no son considerados de alta importancia cuando, sin un planeta sano, todo cae y todo afecta. El uso de semillas transgénicas es pérdida de la autonomía, la soberanía y la libertad.


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Lucro que arde: la urgencia de una Argentina en llamas

Desde hace seis meses el país se prende fuego. El Servicio Nacional de Manejo del Fuego confirmó que son siete las provincias afectadas y, en total, hay 21 focos activos de incendio. Lo lamentable es que esto no sucede solamente en Argentina: el fuego avanza por toda América Latina.

Se sabe que la pandemia no produjo una disminución en los bolsillos de las personas que manejan el negocio de la deforestación, la ganadería y el sector inmobiliario. El foco de los incendios se registra en áreas libres de monocultivos y cría de ganados. ¿Es una casualidad o una suerte?

Se registraron 90 mil hectáreas del delta del Paraná arrasadas. También están afectadas 700 mil hectáreas en Corrientes, 40 mil en Formosa, otras 40 mil en Córdoba y otros cientos de miles en Salta, Chaco, Corrientes y Buenos Aires. Pero estos datos van a quedar desactualizados en tan solo horas.  

En el caso de Córdoba, hay lugares donde el fuego fue controlado pero en San Marcos Sierra les habitantes se coordinaron para hacer guardias durante la noche para el control de las cenizas, para que estas no vuelvan a activarse. Mientras, les bomberes siguen controlando los lugares donde el fuego no cesa. La desventaja es que el viento no coopera pero la comunidad está trabajando en conjunto para ayudar a les ciudadanes cuyas casas fueron destruidas —que, afortunadamente, no fueron tantas—.

Lo curioso es que el gobierno de Córdoba y otros sectores privados tienen intenciones monetarias en las zonas incendiadas. Por ejemplo, en las tierras de Villa Allende, hay intereses inmobiliarios para la construcción de nuevos countries. En Ischillin, es inmenso el crecimiento del desarrollo sojero. En el barrio del Pan de Azúcar «Cosquín» hay un proyecto de creación de una futura autovía. En tan solo dos meses, se perdieron 42 mil hectáreas de monte y el gobierno no está accionando de la forma adecuada. Hoy, esta provincia conserva solamente el 3,5% de los bosques originales por el avance de la deforestación.

«Los pájaros huyen del humo, tienen miedo igual que nosotros, los humanos. Las personas afectadas han sido evacuadas todas a tiempo, seguramente sus casas se podrán reconstruir y todo lo que se pueda comprar con dinero, será repuesto, como dicen los gobernantes. Lo que no se puede reconstruir es la vida de la flora y la fauna del lugar. Décadas le llevará a la Madre Tierra hacer nacer de nuevo el monte y el bosque nativo».

Silvia Ceccone, habitante de San Marcos Sierra.

En total, son 175 mil las hectáreas que fueron quemadas en la última semana, lo que equivale a 8 veces la Capital Federal. En tan solo 10 años, el país perdió 2.7 millones de hectáreas de bosques nativos a causa de la deforestación.

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El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, se mostró muy involucrado en este tema. Mantuvo una reunión por videollamada con el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, donde dialogaron sobre la ley de bosques Nº 26.331, ya reglamentada en el año 2009. En este encuentro compartieron la necesidad de modificar una ley que nunca implementaron.

Un informe de Greenpeace confirma que Chaco es la provincia con más desmontes en toda la Argentina. En solo 4 años perdió 130.000 hectáreas. Cabe recalcar que Jorge Capitanich presentó en enero de este año un plan para el aumento de la ganadería, lo que se traduce en más áreas deforestadas.

La ley de bosques establece en su artículo 3 una regulación en la expansión de la frontera agropecuaria y de cualquier otro cambio de uso del suelo. Y según la ley Nº 26.815 de manejo de fuego, promulgada en el año 2013, está prohibido el cambio del uso del suelo cuando se ha incendiado un bosque nativo. Pero ¿será otra vez que las manos de los grandes empresarios modifican estas regulaciones a su favor, ya que el poder judicial no controla su correcto cumplimiento?

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En agosto de 2019, un estudio del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) estimó que en el Amazonas se perjudicaron 2.5 millones de hectáreas por el fuego solamente en ese mes. Este año, en la Amazonia de Brasil se superó en un 45% el promedio en comparación con los últimos 10 años. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el vicepresidente, Hamilton Mourao, restaron importancia a esta pronta urgencia, sabiendo que actualmente se registran más de 24 633 focos de incendio.

Imágenes capturadas desde la plataforma de la Nasa el día 26 de agosto de 2020.

Un informe de WWF y Boston Consulting Group (BCG) reveló que los seres humanos son los principales responsables del 75% de los incendios forestales. La NASA, a través de imágenes satelitales, tiene un registro de las áreas afectadas por incendio a tiempo casi real, con una diferencia de 3 horas.

Para acabar con todo este ecocidio es necesario que el Estado sancione la ley de humedales y también una moratoria que prohíba las actividades en los humedales hasta que la ley entre en vigencia. Al Poder Ejecutivo, exigir que empiece a hacer trabajar las leyes ya implementadas en materia ambiental y a la Justicia, que se haga cargo de las personas vinculadas con estos incendios.  

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Es importante recalcar el trabajo de les ciudadanes y ambientalistas por la inmensa difusión de información y los reclamos. También, el trabajo de les bomberes y voluntaries que se comprometieron para extinguir el fuego. Les ambientalistas presentaron un pedido ante el Relator Especial sobre los Derechos Humanos y el Medio Ambiente de las Naciones Unidas por la preocupación que generan los incendios que afectan a Argentina.

Nosotres, como sociedad, necesitamos actuar y tener una participación activa en estos asuntos. Porque el futuro y el cambio climático llegó hace años. Los pueblos indígenas, la biodiversidad, las plantas y los animales están en riesgo. Exijamos el respeto y la atención que las personas nativas están reclamando, consumamos menos productos que hagan daño a la naturaleza y sigamos presentes en la necesidad de un cambio que atraviese a esta sociedad en la materia socioambiental.

Si querés aportar con una donación, podés contactarte con estas cuentas: Veterinarios contra el fuego, Multisectorial Humedales, Santuario Equidad, IPAD, Sala Derecho Animal Córdoba y Grupo Fauna UCC.


Fuentes:

Imágenes de portada y del artículo: Tatiana Fernández Santos


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Cuando nos duele el corazón

Sin dudas, las series nos enseñan muchas cosas. A veces nos representan, nos juzgan y nos cuentan más que una historia. Grey’s Anatomy es una de las mejores series. ¿Por qué? No hay por qué. O sí. Quizás esta nota nos acerque ese por qué.

Desde Escritura Feminista, pensamos en la integridad de todos los cuerpos que existen. En este artículo nos referiremos a las diferencias meramente biológicas hormonales que aparecen en la diversidad corporal. entendemos que el sexo (características físicas) no tiene correlación directa con el género (vivencia social) y en consecuencia solo mencionaremos género cuando citemos información externa (como estudios y porcentajes) publicada en esos términos.

¿Es diferente el infarto dependiendo el sexo?

Lo que plantea el episodio 11 de la temporada 14 es que sí. Voy a hacer una sinopsis sin spoilear, se los prometo. Una de las doctoras, llamémosla Carla (cambiamos el nombre así no spoileamos, me estoy esforzando), ingresa a un hospital que no es el Grey Sloan para que le hagan una revisión, ya que afirma tener síntomas de un posible infarto. Los doctores no le creen y le sugieren que vuelva a su casa, ya que lo que ella suponía era solo un problema de ansiedad. Al final, termina siendo cierto que ella estaba teniendo un infarto: los síntomas eran distintos. En el episodio, se explica que en los cuerpos gestantes el infarto no actúa igual que en los cuerpos fecundantes. 

Ante todo, hablemos de la diferencia entre un paro cardíaco y un infarto. El infarto, dicho con el vocabulario correcto, es infarto de miocardio: cuando una arteria se obstruye, un coágulo lo tapa e impide que la sangre irrigue adecuadamente al corazón, provocando la muerte de células musculares cardíacas. Un paro cardíaco implica que el corazón deje de latir y, por lo tanto, no se produzca el flujo de sangre correspondiente en el cuerpo.

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte en personas vulvoportantes. En la Argentina, cada 11 minutos muere una mujer por enfermedad cardiovascular. Es decir que, de tres mujeres, una tiene la probabilidad de sufrir un infarto. Argentina es uno de los países de Latinoamérica con mayor tasa de mortalidad prematura por ECV en esta población.

Los síntomas comprobados que dichas personas pueden sentir son:

  • Insomnio, debilidad, malestar en general y síntomas de gripe en los días previos.
  • Dolor de garganta, mandíbula, cuello, hombros y espalda. 
  • Dificultad para respirar (en muchos casos es el único síntoma).
  • Cansancio o debilidad muscular.
  • Náuseas o vómitos. 
  • Dolor abdominal. 
  • Presión en el pecho y dolor u hormigueo en uno o en los dos brazos. La sensación puede ir y venir. Este sigue siendo uno de los síntomas clave.
  • A veces puede haber mareos, pérdida del conocimiento, fatiga, sudoración o pérdida del conocimiento. 

Por lo general, las personas con capacidad fecundante sienten dolor o presión en el pecho que se irradia al cuello y al brazo izquierdo, aunque esto no quita que puedan tener otros síntomas. En las personas vulvoportantes, son más comunes las otras señales mencionadas y, por lo tanto, es más difícil diagnosticar, ya que se lo puede relacionar con otra cosa.

Cuanto más se tarde en detectar el infarto, más áreas del corazón estarán sin irrigación sanguínea. Así, el músculo se deteriora: a la larga, es peor el pronóstico, mayor la insuficiencia cardíaca y más probable el riesgo de muerte.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren más personas en el mundo por enfermedades cardiovasculares que por cualquier otra causa. La Sociedad Española de Cardiología (SEC) indica que la mortalidad, tras un primer infarto agudo de miocardio, es un 20% mayor en mujeres. También el índice de mortalidad es más alto: es de un 53%, mientras que en los hombres es de un 46%. Una vez superado el infarto, el 25% de los hombres tienen probabilidades de morir durante el año. En las mujeres, el número es del 38%.

También está demostrado que las mujeres tardan más en acudir a los hospitales. Tenemos más tolerancia al dolor. Hay que agregar que solo el 39% de las mujeres consultadas reconoce los síntomas, mientras que el 57% de los hombres consultados tienen más percepción del riesgo. La Fundación Española del Corazón (FEC) comunicó en 2018 que fallecen más mujeres que hombres de enfermedades cardiovasculares. En concreto, 9.000 más.

En 2018, la Federación Argentina de Cardiología adhirió a la iniciativa internacional «Mujeres en Rojo» que tiene el objetivo de que la sociedad tome conciencia de la gravedad del asunto y se formen más lugares para la prevención y los cuidados, con charlas a la comunidad y otras actividades públicas, difusión de información útil y comunicación interactiva a través de Internet y redes sociales.

El Doctor Claudio Higa, jefe de Cardiología en el Hospital Alemán, afirma que la mayoría confunde los síntomas con problemas digestivos, respiratorios e incluso trastornos de ansiedad o depresión. Es aquí cuando se pierden minutos para tratar la urgencia. Un retraso en el diagnóstico eleva la mortalidad y gravedad de la patología. 

Las personas menopáusicas tienen más tendencia a sufrir infartos. Esto es porque cuando dejamos de ovular, nuestros sistema deja de producir o se reduce considerablemente el estrógeno de tipo estradiol, que nos protege en la edad fértil de sufrir un infarto. El estrógeno es la hormona que ayuda a que llevemos un embarazo en las mejores condiciones posibles.

Los factores de riesgo incluyen:

  • Estrés.
  • Diabetes.
  • Hipertensión.
  • Colesterol alto y triglicéridos.
  • Tabaquismo.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo. 
  • Depresión.
  • Historial familiar por enfermedades coronarias. 
  • Menopausia.
  • Embarazo pretérmino.

El episodio del que hablamos al comenzar este artículo fue inspirado en la escritora de The Vampire Diaries, Elisabeth R. Finch, que fue mal diagnosticada de cáncer. Lo que quiso abordar Shonda Rhimes, la creadora de Grey’s Anatomy, es el problema que sufren las mujeres y las personas vulvoportantes cuando reciben diagnósticos equivocados o son cruelmente subestimadas por ser «exageradas». (Les dije que Grey’s Anatomy era lo mejor).


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Verdad o consecuencia: el reciclaje

¿Son los productos reciclables completamente renovables? El plástico está muy presente en nuestras vidas: en la mayoría de envases, envoltorios, electrodomésticos, juguetes y aparatos electrónicos, entre otros. Tenemos el sistema de un solo uso, por lo tanto, aumentan los productos y, en consecuencia, los respectivos residuos, lo que conlleva un impacto grave en el medio ambiente.

La producción de plástico crece día a día. ONU Medio Ambiente declaró que ha aumentado de 2 millones de toneladas en 1950 a aproximadamente 400 millones de toneladas en 2018. Actualmente solo el 17% se recolecta para el reciclaje. A nivel mundial, sólo el 5% del plástico es reciclado. Entonces, ¿qué se hace con el restante?

Los plásticos tienen diferentes formas de ser categorizados: se dividen en siete tipos dependiendo de los usos, las características y las composiciones de cada uno, según la Sociedad de la Industria de Plásticos que los clasificó en 1988. Los que tienen el número 7 son clasificados como «Otros» y estos no se pueden reciclar. No se conoce su composición, ya que es una mezcla de distintos tipos de resinas y otros plásticos. Por lo tanto, no hay forma de reciclarlos. 

Con el paso del tiempo se crearon diferentes y nuevos tipos de plásticos; por lo tanto, esta forma de categorizar a este producto quedó desactualizada e incompleta. Los productos nuevos se suelen clasificar como número 7 y podemos encontrarlos en artículos médicos como jeringas, en juguetes o en celulares. ¿Cuántos celulares tuviste en los últimos 10 años?

De por sí, el proceso de reciclaje de este tipo de productos es muy costoso y complicado. Otra de las razones por las que existen categorías es porque no se pueden mezclar los distintos plásticos. Lo que sucede cuando se juntan dos de diferentes categorías es que se separan, como el agua y el aceite, y se deben desechar el lote. Además, algunos tipos de pigmentos no pueden reciclarse porque dañan a las máquinas y si tienen resinas o pegamentos tampoco se puede hacer el trabajo.

Los plásticos como el PVC (en envases de detergentes, cañerías o cables eléctricos) pueden desprender toxinas, por lo que es otro material no apto para ser reutilizado en productos de consumo humano. Los residuos que están gastados por el sol no se pueden reciclar por la pérdida de calidad. Así, hay miles de «NO».

En la cocina, la mayoría de los envases son de plástico y la cifra es muy elevada. En la actualidad, el 80% del reciclaje proviene de productos que están en las casas. Y esto es así desde hace años, en la búsqueda de que la mujer tenga menos tareas de la casa: «Uso y desecho, no tengo que limpiar».

Los plásticos de categoría número 2, 3, 5 y 6 no se pueden reciclar para ser utilizados como envase de productos de consumo humano. El número 1, más conocido como PET, puede reciclarse para hacer botellas de refrescos, teniendo en cuenta que el producto final debe contener un mínimo de 50% de plástico no reciclado. Es decir que todo producto reciclado no lo es al 100%.

En el total de los residuos sólidos urbanos, el plástico representa entre un 15% y un 19%. De este porcentaje, el PET representa un 60%. Es decir que, si se lograse retirar todo el PET de la basura, se estaría reduciendo algo más de un 10% del desperdicio. 

En Argentina existe Ecoplas, una asociación civil sin fines de lucro. Su función es capacitar, fomentar la educación y amplificar el contenido científico en escuelas, universidades y recuperadoras de plástico urbanas. Buscan concientizar a la sociedad acerca del uso, el consumo responsable y el reciclado de este producto. Durante 2018, esta empresa presentó un informe donde demuestra que en ese año se reciclaron alrededor de 251.000 toneladas, la mayoría de plástico ya reciclado. De todas formas, hace hincapié en que el volumen de plástico se cuadruplicó en los últimos 15 años.

Entonces, ¿sirve de algo el reciclaje? ¿Es un mito? Es importante saber que lo reciclado no vuelve a lo original. Se convierte en productos como telas, contenedores, maderas plásticas, tuberías, bolsas, entre otros. Hay tanto plástico en el mundo que hay ideas para hacer carreteras de plástico.

Susan Fleinkel, la escritora del libro «Plástico, un idilio tóxico», menciona que el 70% de los plásticos usados del mundo son llevados a China (otros países asiáticos integran la lista pero en menor porcentaje). Desde los años 80, el país asiático trabaja en el reciclado de plástico. Se suele decir que es uno de los basureros del mundo y uno de los países más contaminados. Con los vertederos y las incineradoras, la contaminación ocurre con facilidad. De por sí, por la cantidad de habitantes, ya la tasa de contaminación es muy alta. En este país, la mano de obra es muy barata, por lo que estos trabajos en que es necesaria la presencia humana son preciados. Y los países ricos se deshacen de sus desperdicios.

Solamente en 2017, China recibió 7 millones de toneladas de basura plástica de Europa, Japón y Estados Unidos, así como también 27 millones de toneladas de papel usado. Fue tanta la cantidad de basura que el país tuvo que poner reglas a los países que le vendían sus residuos. Según datos del gobierno chino, pasaron de importar 4,5 millones de toneladas de residuos en los años 80 a 45 millones de toneladas en la actualidad pero, desde 2018, China decidió prohibir la importación, casi en su totalidad, de la basura extranjera.  No obstante, otros países, como Malasia, Turquía, Filipinas e Indonesia, han comenzado a importar parte de lo que ahora China no recibe.

En noviembre de 2019, en Argentina se modificó la ley 24.051 de «residuos peligrosos». El gobierno de Cambiemos creó el decreto 591/2019 que permitía el  ingreso de residuos que no tenían certificado de innocuidad, que declara que no son peligrosos. Gracias a las organizaciones, este edicto se anuló y derogó en enero de este año por el decreto 148/2020, que busca la reducción de residuos y la incrementación en la recolección. En los 3 meses que estuvo en vigencia, nuestro país importó más de 40 mil toneladas de basura.

Pero Argentina también es un gran productor de materias primas plásticas, ya en 2017 se exportaron más de 530 mil toneladas. Lo positivo de todo esto es que la gran exposición de información respecto este tema hizo que se estén llevando a cabo diferentes proyectos de ley como el de la diputada Brenda Austin, que busca la prohibición de plásticos de un solo uso en un plazo de dos años. También, se está debatiendo la necesidad de una ley nacional para la gestión de residuos de envases y el control en la responsabilidad de les productores, que les obligue a aumentar las tasas de reciclado y la reducción de material con fin sanitario.

La industria plástica recicladora tiene un 60% de capacidad ociosa por la falta de políticas públicas y la baja separación de residuos que existe en el país.

De igual forma, sin una legislación, las ganancias de las empresas van a estar por delante de la salud de les habitantes y el cuidado del ambiente. Las corporaciones van a insistir en que sí reciclan y que tienen todo bajo control. Reciclar claramente no está mal, es necesario, pero no es suficiente ni tampoco la solución al problema. Para poder terminar con esto, debemos dejar de consumir plásticos lo máximo posible.

En estos últimos años, surgió y se utilizó el concepto de las 7R: Reflexionar, Rechazar, Reparar, Reducir, Reusar, Reciclar y Reclamar. Para poder llevar a cabo el proceso correcto es fundamental la colaboración ciudadana a la hora de la separación de basura, que esté limpia y seca. La manipulación por parte de las organizaciones y la falta de compromiso de una sociedad hacen que el 90% de los plásticos que existen en el mundo no hayan nunca pasado por un proceso de reciclaje.


Fuentes:


Plásticos everywhere

«Cada minuto, se compra 1 millón de botellas de plástico en todo el mundo; la mitad de estas termina en los océanos. Una parte de esos residuos provienen de nuestros envases. Somos parte del problema y asumimos la responsabilidad y el compromiso de ser parte de la solución», afirmó Soledad Izquierdo, vicepresidenta de Políticas Públicas, Comunicaciones y Sustentabilidad de Coca Cola para el sur de América Latina.

La pregunta es: ¿no es más fácil reemplazar el plástico por el vidrio? ¿Y si mejor volvemos a lo de antes? Hoy, las corporaciones promueven una solución para la contaminación plástica que ellas mismas provocaron. La propuesta debería ser dejar de consumir y de producir, pero aun así es mucho pedir a empresas que solo buscan abaratar costos antes que mantener una sociedad y un ambiente saludables. Hablar de salud después de nombrar a Coca Cola es una equivocación mía.

Muchas empresas y organizaciones están llevando a cabo campañas para reducir y contrarrestar los efectos nocivos de los empaques descartados. Dependiendo del tipo de plástico que sea, este tarda entre 100 y 1000 años en degradarse. Por eso, reducir no es la solución: va a seguir siendo un problema porque, de igual forma, los plásticos van a tardar lo mismo en descomponerse. También durante la fabricación de los productos plásticos se contamina, como cualquier otro proceso industrial.

Según la ONU, 8 millones de toneladas de plásticos son arrojadas a los océanos cada año. Actualmente, solo el 14% es recolectado. La Fosa de las Marianas es uno de los lugares más profundos del planeta y, por lo tanto, para el momento se creía impoluto. En una expedición submarina se sumergieron 11 kilómetros por debajo del mar y la noticia no fue el hecho de que rompieron un récord, sino que encontraron grandes cantidades de desechos plásticos en el sitio.

Se sabe que la contaminación plástica tiene un impacto negativo en los océanos y en la vida silvestre. Ya se encontraron 7 islas de plástico alrededor del mundo. La mala administración y el escaso trabajo de reciclaje derivan en una contaminación oceánica. Alrededor del 80% de los plásticos oceánicos provienen de fuentes terrestres y el 20% de fuentes marinas (redes de pesca, cuerdas, entre otras).

La UNESCO declaró mediante un informe que cada segundo se arrojan más de 200 kilos de plásticos en mares y océanos. En los últimos 40 años, la cantidad de basura en el océano aumento más de un 100%. El 70% de los residuos se depositan en el fondo marino y el resto queda flotando.

Un estudio de Fundación Vida Silvestre demostró que el 83,2% de los residuos censados en la costa Argentina son plásticos. Este dato no es muy lejano: fue del verano de 2019. Más de 71.000 residuos fueron recolectados, entre ellos fragmentos plásticos, telgopor, envoltorios plásticos, botellas, bolsas, tapitas y las colillas, que ocuparon el primer lugar.

Censo del 2019 – Basura en las playas.

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Los animales marinos están en grave peligro: la ingestión conduce a deficiencias nutricionales o inanición por obstrucciones estomacales. Los residuos plásticos también pueden enredar, ahorcar y ahogar a los animales. A nosotres esto también nos afecta. Con el sol, el agua y la sal, los plásticos se empiezan de a poco a desintegrar, por lo tanto, se crean los microplásticos. Es aquí donde comienza «la cadena alimenticia».

Los microplásticos son diminutos, imposibles de ver. Forman parte de productos como los de limpieza, dentífricos, protectores solares, entre otros, y representan más del 50% de las millones de toneladas de plástico que se vierten anualmente al mar.

La Universidad de Newcastle informó que las personas consumimos alrededor de 2000 partículas de plástico todas las semanas, por lo que comemos o por el solo hecho de respirar. Aproximadamente 250 gramos al año. ¿Engorda el plástico? Ni idea. Los efectos de la ingestión de los microplásticos en nuestra salud todavía no se saben con exactitud.

La Organización Mundial de Conservación determinó que una persona en promedio podría estar consumiendo unos cinco gramos de plástico por semana. Desde la Universidad Médica de Viena, en Austria, se está investigando cuánto afectan estos componentes a nuestros cuerpos; podrían penetrar en el torrente sanguíneo, el sistema linfático y llegar incluso hasta el hígado.

Un estudio de la Universidad estatal de Fredonia, en Nueva York,  determinó que un litro de agua embotellada puede contener miles de partículas microplásticas, incluidos restos de polipropileno, nailon y polietilentereftalato (PET). Esto motivó a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciase la puesta en marcha de una investigación al respecto. 

¿Cómo puedo disminuir mi consumo de plásticos?

  • No uses sorbetes o cubiertos descartables. Podés llevar en tu mochila unos de tu casa.
  • Siempre tené a mano las bolsas reutilizables o bolsas ecológicas.
  • Guardá en tu mochila o en tu bolsillo todo producto plástico o colillas, no lo tires en los lugares públicos. Esperá llegar a tu casa para descartarlos.
  • Usá botellas reutilizables.
  • Disminuí el consumo de productos en paquetes.
  • Si sos consumidor de café, tratá de buscar otra alternativa al de cápsula.
  • Invertí en un depurador de agua en vez de comprar bidones.
  • Separá los productos orgánicos de los no orgánicos.
  • Armá tu propio compost.
  • No uses toallitas descartables ni tampones en tu higiene menstrual. Invertí en la copita menstrual o en toallitas de tela.

En el sistema económico capitalista se promueve el consumo inagotable. Es por eso que los productos fueron diseñados para que duren poco. Por lo tanto, es de suma importancia que tomemos cartas en el asunto y seamos nosotres les principales responsables del cambio necesario para el ambiente.


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¿Basura cero en Argentina?

El pasado 3 de julio se conmemoró el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico. Aún hoy, les polítiques a nivel mundial no toman la iniciativa de dar por terminado el uso de estos productos, que duran pocos minutos en nuestras manos pero miles de años en el ambiente. Por eso, se ha vuelto una responsabilidad de todos los días, para nosotres, la reducción de su uso.

El plástico es un material sintético que se obtiene a partir de un proceso químico producido con materias primas como el carbón y el petróleo. Es perfecto para las empresas porque es versátil, liviano, resistente, mantiene la calidad de los productos y, ante todo, es barato. 

Hay dos tipos de plásticos: los termoplásticos que son más fáciles de reciclar y moldear. Los más conocidos son PEBD, PEAD, PP, PET, PVC, PS, EPS y PC; y los termoestables, que son difíciles de reciclar, ya que se queman al querer volver a moldearlos. Son resistentes y duran más. Se encuentra en los botones, raquetas de tenis, rellenos dentales, entre otros.

En Argentina se producen 14 millones de toneladas de basura cada año y la Cámara Argentina de la Industria Plástica afirmó que cada argentine consume 41,9 kilos de plástico por año. Tenemos muchas leyes que hablan de este problema pero no sorprende que estas no se cumplan.

La industria recicladora de Argentina trabaja al 50% de su capacidad y solo se recupera el 23% de los residuos reciclables. En la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo se realizó una investigación que demuestra que las empresas que se dedican a este oficio no pueden ser eficientes porque no pueden abastecerse con las maquinarias necesarias.  

Hay 56 empresas recicladoras registradas en nuestro país, pero solo 15 se ocupan de productos PET (uno de los más usados, por ejemplo, en botellas de plástico), que tardan en descomponerse entre 100 y 500 años. La mayoría de estas empresas son cooperativas sociales, centros de acopio informal o chatarrerías que reclaman falta de precio estándar de compra y venta, una inexistencia de facturación y evasión impositiva.

El código de identificación de plásticos fue creado para dividir los residuos dependiendo su forma de reciclaje.

La actividad del reciclado da impulso a un sector productivo, genera puestos de trabajo y también contribuye a reducir el uso de basurales o rellenos sanitarios.  En 2005, se sancionó la ley No. 1854 de gestión de los residuos urbanos «Basura Cero», que impone al Gobierno de la Ciudad crear metas de sustentabilidad y reducción de residuos con el objetivo de proteger el medio ambiente y los seres vivos.

Pero, ¿esta ley se cumple después de 15 años?

En 2015, en la Ciudad de Buenos Aires se creó un centro de reciclaje que puede procesar más de 760 mil toneladas de desechos sólidos para evitar el relleno sanitario. De todas formas, el gobierno continuó enviando la mayor parte de la basura a ese destino. La meta fijada para la reducción de residuos era del 30% para 2010, 50% para 2012 y 75% para 2017. Para 2017, el porcentaje apenas había trepado al 26%, es decir, ni llegó a las metas que se tenían para el 2010. Como no se alcanzaron esos números, se creó un nuevo objetivo. Con la ley No. 5966, para 2021 la reducción debería ser de un 50%, para 2025 de un 65% y para 2030 de un 80%. 

En 2018, la legislatura porteña aprobó una modificación en la ley de Basura Cero para permitir la incineración de residuos. Esta tarea es altamente contaminante y perjudicial para la salud de les habitantes. De igual forma, somos una de las 10 ciudades del mundo que más trabaja para luchar contra los efectos del cambio climático.

Los distintos tipos de plásticos.

Una mínima porción de lo que se utiliza se recupera y recicla. Por ejemplo, con más de la mitad de las botellas de plástico (PET) se fabrican fibras textiles. El resto se procesa para reutilizar como envase de bebidas o alimentos. Otro de los más usados en el mundo es el PVC (policloruro de polivinilo), que está presente en paquetes de alimentos, cortinas para la ducha y marcos de puertas y ventanas.

El reciclado requiere un 70% menos de energía y emite un 59% menos de gases de invernadero, responsables del cambio climático. Para fabricar una tonelada de PET convencional se consumen 3,8 barriles de petróleo.

Nosotres como consumidores actives de los productos plásticos tenemos la responsabilidad de separarlos y mantenerlos en lo posible secos y limpios. Tomemos acción de nuestros compromisos y reclamemos por una educación ambiental. Lo mejor es tratar de consumir la menor cantidad posible de plásticos para tener un ambiente más limpio y seguro para el futuro.


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