#Entrevista a Melisa Osuna: González Catán como un lugar feliz

Melisa Osuna es una escritora oriunda de González Catán, formada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Matanza y docente en escuelas secundarias de la zona. «El lugar feliz» es su primer libro de cuentos y relatos que se despliega desde lugares y hechos históricos de esta ciudad del suroeste del Gran Buenos Aires para recordarnos que la felicidad puede estar en los momentos más simples. Una autora emergente con muchos proyectos en mente.

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Al interior del horror: ¿cómo es trabajar en un matadero de cerdos?

Aviso de contenido: menciones de sangre, fluidos corporales, excremento, enfermedades, alcoholismo, cáncer, trauma e impacto emocional; descripciones explícitas de matanza de animales y animales preñados, electrocución, tortura de animales.


En el artículo «Granjas industriales de cerdos: ¿solución o problema?», enumeramos las razones por las cuales la instalación de este tipo de establecimientos en nuestro país sería una atrocidad. El siguiente artículo se desprende como una de esas razones, al problematizar el sufrimiento tanto de los animales no humanos como de las personas que trabajan en los mataderos. Para tener en cuenta qué tipo de trabajo se pretende incorporar en nuestro país, esta nota presenta el testimonio de un extrabajador de una granja industrial de cerdos.

El acuerdo entre Argentina y China avanza como haciendo oídos sordos a la negativa que plantó la sociedad en general. En el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores donde el canciller Felipe Solá entrevista brevemente al ministro de comercio de China se reafirma la configuración de este proyecto de producción de carne porcina de inversión mixta entre empresas de los dos países:

«La Argentina alcanzará 900 mil toneladas en cuatro años y en un proceso prudente, supervisando las buenas prácticas e incorporando tecnología de punta para reducir el impacto medioambiental».

En solo semanas puede llegar a firmarse el acuerdo definitivo con la excusa de que beneficiará a ambos países en sus intereses comerciales. Este proyecto contaría con una inversión de 4000 millones de dólares, duplicaría la producción porcina en nuestro país durante los próximos cuatro años, conllevaría la construcción de 25 granjas industriales más y la producción 3 millones de toneladas de maíz y generaría 9500 puestos de trabajo.

La pregunta es ¿qué tipo de puesto de trabajo quiere generar nuestro país? La respuesta no es para nada sencilla. ¿Cuál es la actividad de alguien que trabaja en un matadero? ¿Asesinar, descuartizar, separar las piezas del animal que se transforma en un pedazo de carne? ¿A quiénes están dirigidos estos puestos de trabajo? ¿Personas con fuerza física y falta de sensibilidad para que puedan soportar ver la muerte a la cara? ¿Masculinidades, hombres, varones, padres de familias? ¿Qué tipo de consecuencias tiene en la vida de un hombre llevar a cabo estas tareas?

Para intentar responder solo algunas de estas preguntas, Escritura Feminista entrevistó a Luis (49 años), quien trabajó en el frigorífico industrial de ganado vacuno «CEPA» ubicado en Pontevedra (partido de Merlo, GBA), que luego fue absorbido por Swift Armour Argentina S.A, y también en un matadero de cerdos ubicado en González Catán (partido de La Matanza, GBA) en la época de crisis económica entre fines de 1990 y principios de 2000.

Hay que tener en cuenta el contexto en el que él trabajó en estos lugares así como su situación socioeconómica: padres de dos hijes pequeñes, con su esposa desempleada y una vivienda precaria ubicada en unas de las localidades más pobres del conurbano bonaerense. 


Escritura Feminista: ¿Cómo eran las condiciones de trabajo?

Luis: Para conseguir el trabajo, vos tenías que estar tipo 6 de la mañana, te parabas en la puerta y si a ellos les faltaba personal te venían a buscar, o sea, venían a la puerta y decían: «Vos, vos y vos». Es un sistema que se usaba mucho en los frigoríficos antes. Generalmente, es un gremio donde los lunes y los martes tendían a faltar, por el cansancio, por el alcoholismo. La mayoría de los hombres eran separados por esta vida que llevaban. Se usaba mucho en el gremio de la carne en los 90 que te tomaran por tres años, te despidieran y te volvieran a tomar para que no tuvieras antigüedad.

El primer lugar donde trabajó Luis fue en un matadero industrial de vacas y sobre esa experiencia cuenta lo siguiente:

L: Trabajar en un matadero, en la jerga, se diría «es para hombres», pero no es para «humanos». La palabra ya te impacta. Calculá que yo entré a trabajar en el matadero de vacas en el 94 con un compañero, nos dieron un cuchillo gigante, un cuchillo más chico, una piedra y una chaira que es para afilar y nosotros no teníamos ni idea de cómo se usaba, ni ese muchacho ni yo con 24 años. Nos dijeron «Bueno, chicos, ahora los voy a llevar a la playa de faena» y cuando subimos sentimos un golpe. Era el chico que se había desmayado, cayó redondo, no soportó el olor y los gemidos. Es algo que no te lo olvidás en la vida.

Luis dejó de trabajar en ese matadero en 1997, sin indemnización ya que él se fue por su voluntad. Luego, en 2001, en plena crisis, volvió a encontrarse con un cuchillo pero, esta vez, frente a otros animales: los cerdos.

L: Yo venía de trabajar en un frigorífico que competía con Swift en el mercado de Europa, el CEPA, y tenían tecnología de punta. Ahí adquirí mis conocimientos. Cuando yo me quedé sin trabajo, me presenté a este pseudofrigorífico de cerdos que era lo único que había. Me presenté a la mañana, yo conocía a la gente que trabajaba ahí, así que me hicieron entrar y empecé a trabajar. Mi jornada, ese día arrancó a las siete de la mañana hasta las doce de la noche. De más está decir que yo estaba contento por el hecho de tener trabajo pero después, con las condiciones en que yo encontré ese lugar, empezó a no gustarme demasiado.

A diferencia del primer matadero industrial en el que él trabajó, el «pseudofrigorífico» de cerdos presentaba una precariedad tanto en sus formas de trabajo para con los animales como para las personas que trabajan allí. SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) habilitaba este lugar sólo para que asesinaran 200 cerdos por día pero, según el testimonio de Luis, los trabajadores triplicaban (obligados y presionados) esta producción.

L: Nosotros hacíamos el amague de que nos cambiábamos y nos íbamos pero, cuando SENASA se iba, esta gente, los dueños, levantaban todo y seguíamos faenando hasta las dos, tres de la mañana, de manera ilegal. El tema era que si nosotros hacíamos algún tipo de denuncia o decíamos algo nos quedábamos sin trabajo. En pocas palabras, se les saturaba todo lo que era el agua, el pozo, porque había un pozo para la sangre como un piletón enorme que medía media manzana, dividida en dos, donde iban todos los desechos porque no podían ir a un arroyo. Esto se saturaba y empezaba a desbordar los campos.

Empatía es uno de los valores que se busca reivindicar hacia los seres vivos y eso incluye también a las personas que están más cerca de ellos en sus últimos respiros. Los trabajadores que están inmersos en este sistema son testigos de momentos que difícilmente puedan borrar de sus mentes y, sumado a las condiciones de precariedad, se convierten en unas víctimas más de la perversidad que la industria cárnica pretende ocultar.

L: Voy al hecho de que estos animales estaban faenados de una manera… Yo no sé si decir que dentro de la ley «tenés que tener una forma de hacerlo». Ellos tenían una forma de hacerlo ilegal porque los electrocutaban y eso no es legal. Les daban 220 directo con una pinza en la cabeza, con el peligro que era también para la persona que manipulaba la pinza. Yo cuando veía eso quería huir, me preguntaban si me animaba a hacer eso y les decía que no, no podía verlo, o sea, es una escena horrible… Y cómo queda el animal, ¿no?

L: Eso era traumático, cómo quedaba el animal. Después, lo que sufren estos animales porque están en la manga y saben lo que va a pasar, porque escuchan lo que les está pasando a los que van adelante. Ese sonido que ellos deben identificar, esos gritos alertan a los de atrás. Y los de atrás no quieren caminar por la manga (la manga es por donde ellos van camino al matadero). A medida que ellos se van acercando a las pinzas, saben que se van a morir. Esa situación es algo que no puedo superar todavía, lo recuerdo y me pongo mal.

Respecto de la persona que realizaba esas tareas, el testimonio concluye:

L: Yo pienso que se ocultaba mucho detrás del alcoholismo. Nuestros encargados eran personas que eran totalmente alcohólicas, no sabían ni qué cobraban… El alcohol cumplía una función de dormir la conciencia de esas personas. Porque una vez faltó el muchacho de la sierra y me dijeron «andá a la sierra» y cortar esos animales en dos a mí me marcó. Creo que corté a dos y no pude hacerlo más, me temblaba la mano. Aparte te salpicas todo, es algo verdaderamente horrible. Después, con esa misma sierra conocí lo que era el cáncer porque el animal tenía cáncer y vi de qué se trataba, cómo estaba podrido por dentro ese animal

E. F: Vos estás hablando por un lado de un matadero chico, que aunque triplicaba su producción de 200 cerdos, seguía siendo chico y rozaba lo informal, y por otro lado de un frigorífico industrial de vacas que tenía una mayor producción y exportaba de manera internacional. ¿Qué conclusión sacás de los dos? ¿Hay uno mejor que otro?

L: Es exactamente lo mismo, son animales, vos no te podés olvidar de que son vidas. En el matadero de vacas yo me encontré con muchos no-natos siendo que mi esposa estaba por tener un bebé. Eso para mi fue un golpe tremendamente bajo en lo anímico. Por otro lado, yo tenía que llegar a mi casa y continuar con mi vida, no podía quejarme de mi trabajo, era lo que tenía, era lo que había. Que no me gustaba, te puedo asegurar que no y en cuanto me pude ir, me fui de los dos lados. No me imagino una vida siguiendo eso, el tema de matar cuando yo no mataba ni a una mosca. En un principio vos decís «Guau, estoy en un frigorífico que es internacional», pero es un matadero de vacas, de alguna manera se camufla.

L: Otra cosa que había de diferencia en los cerdos es que no se aprovecha la sangre. Eso va a un lugar, a ese sanjón, y contamina. Nosotros íbamos los jueves a hacer la limpieza y veíamos saltar… No sé si conocés la lombriz solitaria que tienen los humanos, porque viste que dicen que los cerdos son muy parecidos internamente al humano, y estas lombrices saltaban en la pileta de sangre, mugre, caca. Un olor que no se podía respirar y estos bichitos que eran largos así saltaban. Son imágenes que no te podés borrar. Es duro, la vida de la persona que trabaja de eso es dura. Por algo la mayoría son alcohólicos y mueren jóvenes.

L: Después, otra cosa: para darte un ejemplo, a las dos de la tarde parábamos para comer. ¿Qué comíamos? Cerdo, guiso de cerdo, milanesa de cerdo. O sea, pará un poco.

E. F.: Teniendo en cuenta estos dos trabajos, luego de estas experiencias ¿cómo cambió tu vida?

L: Por empezar, yo casi me enfermé mal de brucelosis, que es una enfermedad que ataca a la sangre por el hecho de estar en contacto con la carne y la sangre. Si vos te enfermás de brucelosis (en el matadero de vaca) y triquinosis (en el de cerdos), son dos enfermedades de la sangre de las cuales no te curás más, tenés fiebre y llegás a tener hasta 40º con convulsiones. Yo tuve pero superficial, me curé. Lo que puedo sacar de esto es que no volvería jamás a ese lugar, al matadero. Mirar a los ojos a los animales… No sos la misma persona después, al menos yo y calculo que mis compañeros tampoco, por eso el grado de alcoholismo.

E. F.: Estamos hablando de que esto es un sector de varones, ¿nunca viste a una mujer?

L: No, jamás, ni siquiera en el sector de empaque. Pura y exclusivamente de varones. Yo pienso que una mujer no podría. Si yo me sensibilicé con los bebés muertos de la vaca, imaginate una mujer que es madre. No solo eso, sino el hecho de ir avanzando hacia la muerte. Hubo un caso de un toro que se escapó, corrió por la ruta y se lo llevó puesto un Falcon y ahí murió. Pero los animales saben que van a morir, esa comunicación no te la olvidás, ese «muuu» de auxilio y ese quejido de los cerdos de que el que está adelante se está muriendo.

L: Hay cosas que yo no sé como calificarlas. Los bebés que quedan disputados de los cerdos, que son lechoncitos, quedan huérfanos porque matan a las mamás y los crían un tiempo más para después hacer una faena especial de bebés. Los lechones son codiciados en el mercado porque son chiquititos. O sea, si vos te ponés a pensar en todo esto… Por eso, yo hago hincapié en el alcohol, que es una forma de dormir lo que estás haciendo.


Si estás en contra de que se instale esta industria macabra en nuestro país, levantá la voz. Todavía no es tarde, no podemos permitir que esto continúe arruinando la calidad de vida de todos los seres vivos que nos rodean. Hagamos algo. Basta de falsas soluciones.


Fuentes:


Día Mundial del Medio Ambiente

El Día Mundial del Medio Ambiente se conmemora el 5 de junio por iniciativa de la ONU desde 1974 para poder reflexionar y sensibilizar a la población sobre las cuestiones ambientales, el cuidado de la naturaleza y la preservación de la biodiversidad. Justamente, este año el tema es la biodiversidad como motivo de preocupación tanto urgente como existencial debido a eventos recientes, como los incendios forestales sin precedentes en Brasil, California y Australia, la invasión de langostas en el Cuerno de África y la pandemia de COVID-19.

En esta oportunidad queremos, en principio, retomar los puntos más importantes del cambio climático que estamos viviendo para poder brindarles información y así entender qué acciones debemos tomar y qué medidas reclamar como políticas públicas que protejan a nuestro territorio de los efectos del cambio climático. Por eso también se esbozarán algunas cuestiones ambientales relacionadas en nuestro país y por último les dejaremos recomendaciones para poder tener una conexión más amigable y sustentable con el medio ambiente.

El cambio climático es causado por los gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por acciones humanas. Estos perduran en la atmósfera por muchos años (de 15 a más de 100). No se emiten homogéneamente sobre el planeta pero después de uno o dos años se esparcen y se mezclan totalmente en la atmósfera y así sus concentraciones se hacen geográficamente casi homogéneas.

Las emisiones de gases de efecto invernadero resultantes de actividades humanas han sido la principal causa del rápido calentamiento del planeta durante los últimos 150 años. El cambio climático no solo afecta a la temperatura global sino, que, como consecuencia de ello, impacta también en las otras variables climáticas: las lluvias, los vientos y el nivel del mar.

¿Cuáles son los principales GEI?

El vapor de agua H2O, el dióxido de carbono CO2, el metano CH4 y el óxido nitroso N2O.

Las emisiones de dióxido de carbono, originadas en la combustión de fósiles, crecieron exponencialmente desde el comienzo del período industrial. A estas se le suman las causadas por la deforestación, por eso este gas es el más peligroso en cuanto su acumulación y la cantidad de años que dura en el planeta.

¿Cuánto duran las alteraciones de cada GEI?

Metano: entre 15 y 20 años.

Dióxido de carbono: entre 100 y 150 años

Óxido nitroso: 100 años.

Otros gases artificiales: entre 40 a varios miles de años (por suerte, estos son de muy baja emisión, pero existen).

¿Cuáles son las principales actividades emisoras de GEI?

Dióxido de carbono: quema de combustible fósil, petróleo, gas y carbón. La deforestación.

Metano y óxido nitroso: se originan principalmente en el sector agrícola ganadero. Las mayores emisiones de metano se originan en la fermentación entérica de los rumiantes, es decir, a través del estiércol y los desechos de los animales que se crían como ganado de manera extensiva para la industria. En la agricultura se emite óxido nitroso en los procesos de fertilización.

Metano: se emiten en la descomposición de basura domiciliaria o industrial.


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¿Qué hay que tener en cuenta de todo esto?

El efecto acumulativo. Aun cuando hoy las emisiones de estos gases se redujeran a 0, la atmósfera continuaría con concentraciones superiores a las del periodo preindustrial: son necesarios siglos para que vuelvan a los valores previos.

Es decir, en este momento, nosotres estamos viviendo las consecuencias del cambio climático relacionadas a las emisiones pasadas y aun así continuamos emitiendo gases, que, según les especialistas, van a impactar gravemente en el clima de la segunda mitad del siglo si es que no se actúa antes.

De esto se desprenden las responsabilidades de los países emisores de GEI que, en el caso de los desarrollados, son muchas más emisiones por habitante que en los que están en vías de desarrollo. No solo tienen una gran responsabilidad por las emisiones presentes sino por las pasadas y, por eso, son los mayores responsables de los cambios climáticos ya observados y que estamos observando, así como de sus impactos.

Al mismo tiempo estos impactos se sienten más en los países en vías de desarrollo, ya que poseen una debilidad institucional y una falta de recursos humanos y materiales que los hacen más vulnerables a las consecuencias del cambio climático.

¿Qué pasa en Argentina?

La expansión de la frontera agropecuaria con siembra directa, nuevos agroquímicos y especies transgénicas elevaron los rendimientos de la producción en nuestro país. Pero esto significó que esta frontera atravesara la selva misionera, las zonas de yungas de las sierras de Orán y Tucumán, el pastizal y monte pampeanos semiáridos y la región chaqueña. Si bien esta expansión trajo grandes beneficios económicos a corto plazo, las consecuencias ambientales son críticas por el avance sobre los ecosistemas naturales a los cuales están deteriorando. La deforestación del bosque nativo es el aspecto de la expansión agropecuaria con mayores impactos ambientales y es la región chaqueña el lugar donde este proceso es más intenso.

Por otra parte, en épocas de aislamiento social a causa del COVID-19, en nuestro país aumentó la generación de energía renovable debido a que en este momento es más barata que las que están generadas a base de combustibles fósiles. Hay que tener en cuenta que vivimos en un país donde prima la producción de energías no renovables, que cuentan con subsidios y el apoyo por parte de los gobiernos, aún cuando la opciones como la energía eólica y solar signifiquen una oportunidad más justa a nivel humano y climático.

Lo que nos lleva a preguntar: ¿habrá un cambio respecto al uso y la producción de energía en Argentina una vez que pase el aislamiento obligatorio?

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¿Qué podemos hacer?

Seguir informándonos.

• Reclamar políticas públicas y acción por parte de los gobiernos para que preserven los ecosistemas autóctonos y tomen medidas que reduzcan el impacto ambiental.

• Reducir el consumo de animales como alimentos. Elegir apoyar emprendedores locales que producen de manera agroecológica como la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) como una opción tanto saludable con las personas como con el ambiente.

• Animarse a crear la propia huerta incluso si vivís en un departamento, hay maneras, siempre se puede investigar sobre la agricultura urbana y la horticultura vertical o la hidroponía.

• Plantar árboles (parece algo cliché pero es realmente muy importante en estos momentos críticos que estamos viviendo).

• Reflexionar sobre nuestra movilidad. Es importante pensar varias veces antes de hacer un viaje innecesario, principalmente en avión. También es sano aprovechar algunas cuadras para caminarlas, correrlas, andar en bici, en skate, en longboard o la manera más entretenida que encuentres, no sólo como un juego, sino como un habito de movilidad que llega para quedarse en tu vida.

• Reducir el consumo de plásticos y reemplazar determinados productos por otros que sean reutilizables y sustentables: el uso de los productos de higiene menstrual reutilizables (copas menstruales, toallitas y protectores de tela, entre otros) además mejora la salud de la persona ya que evita infecciones provocadas por lo químicos que tienen los productos descartables.

• Reducir la cantidad de basura que se destinan a los basurales: compostar es una buena estrategia para esto y hay muchas maneras de hacerlo tanto si vivís en un departamento como en una casa, cada una se puede ajustar a tu ambiente y necesidades. La clave es reducir lo que podamos.

• Charlar sobre este tema con nuestres seres querides y con las personas que nos rodean, cambiar nuestros hábitos alimentarios y cotidianos: el mundo no es descartable.

Recomendaciones:

Literarias:
  • «Más luz por favor» de Connie Isla.
  • «Cambiemos el mundo» de Greta Thunberg.
  • «Malcomidos» y «Mala Leche» de Soledad Barruti.
  • «La Argentina y el cambio climático» de Inés Camiloni y Vicente Barros.
Audiovisuales en Netflix:
  • Nuestro planeta
  • A plastic ocean
  • Cowspiracy: el secreto de la sostenibilidad
  • Rotten

Fuentes:

  • Barros, Vicente y Camilloni, Inés (2016) «La Argentina y el cambio climático: de la física a la política». En Eudeba: Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
  • RedAccion.com.ar
  • ONU

El festi del amor y la buena vibra

Certificado como el primero en cumplir con el cupo femenino, el festival Buena Vibra irrumpió en los corazones de les jóvenes para renovarles de energía, pasión y amor.

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Científicas del pasado, presente y futuro

¿Existe una brecha entre varones y mujeres profesionales de las ciencias? ¿Existió en el pasado? ¿Cuál es el panorama del futuro?

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Amazonas: ¿y ahora?

Artículo escrito en colaboración con Candela Niesl


#ActForAmazonia es trending topic en las redes sociales: es la bajada de las fotos que muestran árboles en llamas, animales con quemaduras graves y el humo negro que brota desmedido y ahoga un ecosistema cuya misión es brindar el 20% del oxígeno a la atmósfera terrestre. ¿Cuál es la chispa que inició este incendio?

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#MujeresEnPolítica Marina Hidalgo Robles

Escritura Feminista continúa el ciclo #MujeresEnPolítica con el objetivo de reivindicar la figura de las mujeres en la política, conocerlas, recorrer con ellas su camino profesional y los valores que fueron construyendo a partir de sus experiencias.

Marina Hidalgo Robles es precandidata a diputada nacional en CABA por el Nuevo Más y comparte la lista con Manuela Castañeira, la única mujer precandidata a presidenta. Además, es trabajadora social, referente de Las Rojas y trabaja en la Dirección de Niñez del Gobierno de la Ciudad. Mientras cebaba mates, nos contó su visión sobre la sociedad y nos habló de cómo se fue formando en la militancia y lo que significa para ella ser una mujer involucrada en la política.


Escritura Feminista: ¿Cómo te definirías?

Marina: Soy comprometida, peleadora y divertida, cuento muy buenos chistes.

E. F.: ¿Cuáles son tus principales valores? 

M: No me banco la injusticia y estoy convencida que cuando uno no se banca algo, tiene que hacer algo. Creo mucho en la solidaridad, no como voluntarismo sino como reconocimiento de los otros como iguales.

E. F.: ¿Cómo es tu formación profesional?

M: Soy trabajadora social, estudié en la UBA. Apenas empezada la carrera, conocí a un grupo de compañeras que hacían voluntariado en Santa Fe, en barrios que habían sido inundados a partir de las políticas de gobierno. Ahí empecé a hacer las primeras prácticas profesionales y como militante, hace doce años.

Además, hace diez años trabajo en la Dirección de Niñez del Gobierno de la Ciudad en un programa en el que acompañamos a niñas y adolescentes en situación de explotación sexual.

E. F.: ¿Qué es lo más importante en tu vida?

M: El amor en el sentido revolucionario, el amor como todo lo contrario a la indiferencia. No me imagino no trabajando y no militando en lo que hago, no me imagino mi vida sin eso. No me imagino dejar de dar la pelea para que las cosas sean distintas.

E. F.: ¿Por qué elegiste el camino de la política y la militancia?

M: Desde muy chica fue este mi camino. A los 6 años hice mis primeros volantes, que decían «Salvemos el mundo», porque usaban la esquina de mi escuela como basurero, tiraban cosas y las quemaban y nos entraba todo el humo, pero mi mamá no me dejó salir a repartirlos. Mis viejos me explicaron qué eran los partidos de izquierda, me enseñaron valores, me marcaron la diferencia entre pobres y ricos. Iba con ellos a las marchas del 24 de marzo.

La universidad marcó el principio de mi vida política. Ahí conocí al Nuevo Más, tuve mi primera experiencia con el Encuentro de Mujeres y empecé a encontrar en la militancia revolucionaria una forma de pelear las cosas desde lo profundo, de cambiar las cosas de raíz. Las formaciones teórica y política, más la práctica, me ayudaron mucho a estar organizada en un partido de izquierda. Es algo que hoy sigo eligiendo.

«Soy parte de una organización colectiva en la que hay una construcción entre todos y todas y, a la vez, cada uno tiene su lugar y brinda su aporte específico. Tomamos las cuestiones del feminismo, la lucha por los derechos de las personas LGBT y la clase trabajadora en general».

E. F.: ¿Qué significa ser candidata?

M: Es una responsabilidad y un desafío. De alguna manera, soy una de las que expresan públicamente la política que construimos todos los días y es una responsabilidad para con mi partido, pero también para con la gente. Es el desafío de hablar y problematizar con más gente, decirle que las cosas pueden cambiar si damos esa pelea, hacer que nuestras ideas lleguen a más lugares.

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E. F.: ¿Tenés alguna referente?

M: En la militancia aprendí de mucha gente. Mi vieja me hizo así, zurda, con la educación que me dio, con la cosa de cuestionar todo. Si tuviese que nombrar a una persona, se me ocurre Ahed Tamimi, una piba palestina de 17 años que cuestiona la ocupación sionista, está dispuesta a defender a su pueblo, su libertad y su familia y estuvo presa por enfrentarse a los militares.

E. F.: ¿Estuviste involucrada en alguna polémica que te expusiera como figura pública?

M: Nosotros planteamos ideas muy polémicas y disruptivas, lo que genera mucho debate respecto del rumbo político, económico y social que queremos para el país. Por ejemplo, un sector antiderechos nos quiere impugnar la boleta porque tiene el color verde y un triángulo que marca una connotación clara de la pelea por el derecho al aborto.

No tuve ningún ataque ni persecución dirigido en particular hacia mí, pero las compañeras que nos presentamos de una manera más visible sufrimos a manos de los sectores a los que no les gusta que las mujeres estén al frente en la política. Ser mujer en una sociedad patriarcal tiene sus dificultades. De todas formas, yo, que vengo militando hace tanto tiempo, siento que es un buen momento para las mujeres.

E. F.: ¿Cómo se expresó ese sexismo, en tu experiencia?

M: Como todas las mujeres, sufrí acoso e insultos. Yo creo que las mujeres nos ganamos un lugar en la vida política y cuando se intenta descalificar nuestras posiciones políticas se desvía la cuestión al hecho de ser mujer, lo que refleja el miedo a un debate político. Nosotras nos instalamos como protagonistas de la realidad y eso lo hacemos valer.

E. F.: ¿Cómo ves el rol de la mujer en la política en el futuro?

M: Construimos un movimiento y es difícil darle marcha atrás, pero hay una batalla política importante que tenemos que dar. No creo en una condición biológica revolucionaria, no creo que porque haya mujeres al frente automáticamente el colectivo LGBT y las mujeres van a estar en mejores condiciones. Hoy tenemos una ley de cupos que obliga a todos los partidos a tener la mitad de las candidaturas con varones y la mitad con mujeres, pero todavía el cupo trans no se aplica.

«Es importante que seamos parte de la vida política y de las listas electorales pero eso no resuelve el problema si las listas están compuestas por mujeres que no defienden a las mujeres».

Además, llegó la marea verde que fue una cosa impresionante. Nosotras veníamos de la discusión de la reforma previsional en el Congreso, que fue una batalla campal. Después se hizo un pañuelazo en el Congreso, algo que nadie se imaginaba. Macri pensó que el movimiento de mujeres era domesticable y se le fue de las manos. La marea verde se venía gestando por abajo y donde vio una grietita, explotó.

El futuro lo veo con un debate y una pelea política muy grandes para ver hacia dónde se encamina toda esta fuerza del movimiento. Se cuestiona la maternidad y se cuestiona la base del patriarcadoEl derecho a aborto es una urgencia para las mujeres y las personas gestantes, que no deben ir presas o morir en la clandestinidad por decidir sobre sus cuerpos. Nosotras queremos también que toda esa fuerza siga un camino que vaya más allá de la pelea por el derecho a aborto y que se plantee dar vuelta toda esta sociedad patriarcal y capitalista.

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E. F.: ¿Qué objetivos y metas tenés como representante de tu partido?

M: Tenemos un programa global en lo que refiere a las cuestiones de género. No queremos que la marea verde quede silenciada en la campaña electoral y por eso la ponemos como uno de los ejes centrales, aunque no como el único.

Vamos por el derecho legal al aborto; la separación de la iglesia y el Estado, sumada al fin del financiamiento estatal a grupos religiosos para que se destine esa plata a las víctimas de violencia y a lugares de asistencia; el desmantelamiento de las redes de trata y explotación sexual, con oportunidades de capacitación y trabajo genuino y programas de vivienda y asistencia para las personas rescatadas de la trata, y persecución del delito para que los proxenetas y los funcionarios que amparan estas redes vayan presos.

En cuestiones de violencia, queremos luchar contra los femicidios y los travesticidios y trabajar en la destitución de los jueces que amparan la violencia. Respecto de la educación, proponemos educación laica, sexual y feminista que explique el problema de la desigualdad, el respeto por los cuerpos de las mujeres y las personas trans, la emancipación de los cuerpos.

Mientras sigan gobernando los empresarios, vamos a seguir jodidos. La idea es cuestionar quién gobierna, quién tiene el poder. Nosotros queremos que el poder lo tengamos las explotadas y los explotados.


#MujeresEnPolítica Claudia Neira

Escritura Feminista inaugura un nuevo ciclo con el objetivo de reivindicar la figura de las mujeres en la política, conocerlas, recorrer con ellas su camino profesional y los valores que fueron construyendo a partir de sus experiencias.

En esta primera edición, hablamos con la precandidata a legisladora porteña por el Frente de Todos, Claudia Neira. Claudia es abogada, actual directora del Banco Ciudad por la oposición y profesora en la facultad de derecho de la UBA. Nos recibe en su despacho y, mientras compartimos un café, comenzamos la entrevista. Se la nota muy cómoda y de a ratos hasta emocionada, porque algunas de las preguntas tocan una fibra sensible para ella, su vida, su formación, sus valores, su visión. La política es su pasión y es indivisible de su vida personal.


Escritura Feminista: Para ir conociéndote un poco, ¿cómo te definirías en tres palabras?

Claudia: Abogada, política y feminista.

E. F.: ¿Cuáles son tus valores, tus principios?

C.: Reivindico mucho los valores de solidaridad, de encuentro, de respeto por las diferencias, de respeto por el otro y por la otra, de sentir empatía por lo que le pasa a las personas que tenemos a nuestro alrededor. Me parece que la honestidad, la verdad, el poder decir quién es uno… Todo eso es crucial. Muchas veces nos definimos con rótulos políticos que tienen que ver con los recorridos que hemos hecho, con nuestras experiencias, pero en nuestra vida cotidiana compartimos más valores de los que imaginamos. Me parece que existe la capacidad de encontrarnos en función de ideas, de sueños, de objetivos.

E. F.: ¿De dónde venís? ¿Cuáles son tus raíces?

C.: Yo soy de clase media, crecí en Palermo. Empecé con todo de muy chica: a los 21 años me recibí como abogada, a los 22 me casé y a los 24 tuve mi primera hija. Me separé también muy joven, a los 30, y decidí mudarme a Almagro por un tema económico, porque recién separada con dos chicos no podía sostener el departamento que habíamos tenido con el papá de los chicos. Me enamoré de Almagro y hoy vivo en el mismo PH, a dos cuadras de la Plaza Almagro, con mi pareja actual y mis hijos.

Vengo de una familia peronista pero también tuve un recorrido político previo a militarlo como ahora, porque crecí durante la década de Menem y no me cerraba el menemismo. Mi camino me llevó por el progresismo hasta que me encontré finalmente con el peronismo, que había sido de alguna manera mi origen familiar.

El feminismo lo encontré hace muchos años en la indignación y el rechazo a las injusticias. Hoy por hoy, me siento muy identificada con la mirada del feminismo popular, con trabajar en los barrios con las mujeres que enfrentan mayor vulneración, las que más sufren el desempleo, las que más tareas de cuidados tienen en sus espaldas, las que trabajan gratis en los comedores comunitarios, las que se ponen al hombro la organización del barrio y de alguna manera se convierten en un paliativo para el hambre y la crisis. Como en el 2001, son las mujeres las que ponen el trabajo no remunerado y ese es un eje que me preocupa.

E. F.: Personalmente, ¿cómo definís el feminismo? ¿Por qué elegiste esa vía?

C.: Es la búsqueda de mayor justicia, de igualdad de oportunidades, de igualdad efectiva. Debemos mirar la vida y mirar las políticas públicas, nuestra acción cotidiana en la política, con perspectiva de género, porque es transformador. Las mujeres que logramos acceder a ciertos espacios tenemos el desafío de trabajar con perspectiva de género y abrir permanentemente espacios para que otras mujeres puedan llegar, no atrincherarnos en esta idea de «yo llegué, ya está». 

E. F.: ¿Cómo fue tu camino profesional luego de recibirte como abogada tan joven?

C.: Me especialicé en Derecho Penal y enseguida empecé la carrera docente. Doy clases desde entonces en la misma materia de Penal; llevo 25 años enseñando en la UBA y dicté unos años en la Universidad de Palermo también. Ejercí mi profesión por un tiempo y después empecé a meterme más en la vida política: fui asesora en la Legislatura y en el Congreso, después fui legisladora. Ahora soy directora del Banco Ciudad por la oposición. Fui haciendo camino por diferentes cosas pero lo que nunca dejé fue la docencia porque realmente me gusta mucho.

«Es una experiencia muy rica poder trabajar por un objetivo común con personas con las cuales pensamos de forma diametralmente opuesta en la mayoría de los temas. Con distintas miradas, con discusiones, con matices… Pero el objetivo de cumplir con las metas y tener una función social es compartido».

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E. F.: ¿Qué es lo más importante en tu vida?

C.: Siempre pienso que son mis hijos y la política, aunque para mí no son dos cosas separadas porque yo empecé muy fuerte a militar embarazada de mi segundo hijo. Era 2001 y yo sentía que no podía traer otro hijo al mundo sin hacer algo para transformarlo. Siempre viví la política de una manera absolutamente enlazada a los objetivos que tenía en mi vida personal.

E. F.: ¿Cómo surgió tu candidatura como primera legisladora por el Frente de Todos? ¿Cómo te sentís al respecto?

C.: Hace un tiempo largo venimos discutiendo la necesidad de un proyecto nuevo para la ciudad, porque claramente desde el peronismo y el kirchnerismo no logramos llegar a muchos porteños y porteñas. Entonces, decidimos generar no solo una propuesta sino un espacio que tomara distintos recorridos: del peronismo, del kirchnerismo y también de personas que vienen de lugares diferentes pero con principios y valores comunes: Pino Solanas, con Proyecto Sur; Victoria Donda, con todo el espacio de Somos; Ofelia Fernandez, con Vamos; Itai Hagman, con Patria Grande.

La decisión de quiénes ocuparíamos los lugares en las listas intenta reflejar esta idea de amplitud que se construyó. Somos un gran equipo, trabajamos muchos codo a codo para construir y tenemos confianza en que lograremos llegar a cada uno de los porteños.

E. F.: ¿Cuál creés que es el problema de mayor urgencia que tiene hoy la ciudad?

C.: Si tenemos que evaluar las políticas públicas del Gobierno de la Ciudad, podemos decir que la obra pública para nosotros está bastante bien, se ha hecho bastante y algunas obras nos parecen buenas, como el Paseo del Bajo, pero todo el resto fue abandonado.

Lo central son las personas: hay 22 mil chicos sin vacantes en nivel inicial en materia de educación; sigue habiendo deserción escolar; la gente ya no puede optar si quiere educación pública o educación privada porque directamente cada vez le cuesta más poder pagar por elegir y cuando va a la educación pública no es de la calidad que merece: hay problemas de infraestructura, con techos que se caen, con ratas, con falta de gas. Esta es la ciudad más rica del país, tenemos un presupuesto per cápita de nivel europeo. ¿Cómo no puede garantizarse que las escuelas publicas estén a la altura?

De los hospitales, ni hablar. Es urgente abordar las problemáticas de la salud: hoy los porteños se privan de consumir cosas elementales para poder pagar una prepaga (si es que no tienen obra social) porque el hospital público está muy lejos de cubrir las necesidades.

Se disponía del presupuesto necesario para que, en época de crisis, se generasen medidas contracíclicas que ayudaran a los porteños y a las porteñas a sobrellevar la situación, pero eso no se hizo y como consecuencia hay negocios cerrados, PyMEs cerradas. El Gobierno de la Ciudad no ha tenido una política eficiente para reactivar el consumo y la economía ni para ayudar a los pequeños y medianos empresarios a sostener sus empresas y el empleo.

«Hoy, para mí, la política se trata de transformar la vida de la gente. Es el sentido de mi vida».

E. F.: Hablemos de ser mujer en el mundo de la política.

C.: Yo creo que hoy las mujeres tenemos un rol importante en la política, aunque siguen habiendo desigualdades y espacios a los cuales cuesta ingresar. La paridad es muy importante, abre esos espacios, y llegó el momento de que las mujeres nos involucremos más. Me parece muy importante que ocupemos mayor espacio, que seamos parte de las discusiones y que también intentemos incidir en las decisiones a partir y más allá de los cargos que estamos logrando.

E. F.: ¿Sufriste algún tipo de discriminación o acoso, o te desacreditaron por ser mujer alguna vez?

C.: No, la verdad que no. Yo pertenezco a un espacio dentro del peronismo, el Nuevo Espacio de Participación, donde la mesa de conducción es en paridad, donde en general todas nosotras tenemos roles activos, importantes. Así que yo, en lo personal, no. Pero eso no quiere decir que muchas mujeres en la política no hayan sufrido discriminación o dificultades para poder ser parte de distintos espacios.

E. F.: ¿Cuál es el futuro de la mujer en política? Tenemos la representación de Ofelia, por ejemplo, que está en la lista. ¿Cómo es este nuevo cambio de generación?

C.: A mí, lo de Ofelia me parece maravilloso, porque es una chica muy joven y lo que se intenta en el Frente de Todos es que haya voz de los y las jóvenes. Siempre se pensó: «¡Qué bien que en la Legislatura estén representados determinados sectores!» y a nadie se le había ocurrido que los jóvenes podían tener representación y voz, siendo tantos. En el caso de Ofelia, que además es feminista, es doblemente importante, porque es una voz de las jóvenes feministas. Tiene mucho que ver con un movimiento que ha tenido una potencia transformadora impresionante, que tenía que tener también una expresión institucional. Va a ser muy importante esa voz en la Legislatura.