Enola Holmes: ¿el feminismo del siglo XIX?

Artículo escrito en colaboración por Martina Musso y Daiana Díaz


El pasado 23 de septiembre, Netflix presentó su principal producción del mes: Enola Holmes. Esta película, adaptación de la versión literaria creada por Nancy Springer, nos traslada a la Inglaterra de finales del siglo XIX con una trama simple pero ligera y entretenida. 

Bajo la dirección de Harry Bradbeer, el nuevo producto de Netflix orientado a un público más bien juvenil logra captar interés desde el comienzo con el elenco de actrices y actores estelares, entre quienes se destacan Millie Bobby Brown en el personaje principal de esta historia, Helena Bonham Carter como la madre de Enola y Henry Cavill y Sam Claflin, como los hermanos Sherlock y Mycroft respectivamente. 

Enola es la hermana menor de los Holmes, aunque con Sherlock y Mycroft haya pasado muy pocos días de su vida. La ficción se centra en la historia de esta adolescente quien, en su cumpleaños número 16, se encuentra con que su madre, Eudoria, se ha ido. Su minoría de edad implica, entonces, quedar bajo la tutoría del más estricto de los hermanos, Mycroft, quien ve una oportunidad perfecta para «educar como señorita» a la joven.

Pero Enola no tolerará esa estructura: sin perder un minuto más, decide huir en búsqueda de Eudoria. Ella conoce bien a su madre, quien no sería capaz de abandonarla sin antes dejar pistas que solamente ellas pudieran descifrar.

Allí comienza el viaje de Enola. Un camino lleno de aventura, tensión, cuestionamientos, desafíos e investigación del que constantemente nos hace parte. 

LA CRIANZA CON PERSPECTIVA DE GÉNERO 

La crianza de Enola estuvo a cargo de su madre casi por completo. Su padre falleció cuando ella era muy pequeña y sus hermanos mayores dejaron la casa siendo también muy jóvenes. Eudoria se concentró en darle ella misma una educación muy rigurosa orientada a la defensa personal y el plano intelectual y científico. La enseñanza de Enola tuvo una perspectiva de género, concepto que aún no circulaba en la era victoriana. 

A lo largo de las dos horas de esta trama, nos encontramos con frases de la madre de Enola que le permiten, en cada situación que atraviesa la protagonista, defenderse tanto física como intelectualmente con una determinación y protección de su libertad poco características de una adolescente de finales del siglo XIX pero que logra empatizar con les espectadores.   

Eudoria era una madre muy compañera con Enola pero había un aspecto de su vida que le ocultaba y que transcurría en su habitación personal: su lucha junto a otras mujeres por el reconocimiento de sus derechos. En la Inglaterra de la época victoriana, una mujer con conciencia sobre sus derechos y la búsqueda de igualdad, como lo era Eudoria, significaba una mujer «peligrosa», concepto emanado a lo largo de la película por los personajes de Sherlock y Mycroft.   

Por tal motivo, Eudoria no tuvo más remedio que mantener su sociedad oculta. Un silencio que prontamente planeaba romper pues, en sus propias palabras, «uno debe hacer ruido si quiere ser escuchado». Hacerlo traía consigo la necesidad de dejar a Enola con el fin de protegerla porque la lucha por los derechos de las mujeres aún significaba un gran riesgo. Eudoria no concebía que «ese mundo fuese su futuro».

LAS MUJERES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XIX 

En Gran Bretaña, el movimiento feminista fue precursor y se volvió masivo rápidamente. El proceso de industrialización llevó a las mujeres a las fábricas. En 1833, por ejemplo, en las hilanderías de Lancashire trabajaban 65.000 mujeres. Esto permitió que ampliaran sus ámbitos más allá del hogar porque no solo estaban en las fábricas sino que comenzaron a organizarse las reuniones de grupos de mujeres. 

Así, las estructuras familiares se modificaron y el feminismo se orientó hacia la reivindicación de la educación, el trabajo y el derecho al voto, logrado en 1918. En 1848 lograron el acceso a la enseñanza universitaria y las primeras formaciones como enfermeras, médicas y educadoras. Según los datos del Censo de Inglaterra en 1851, el 42% de las mujeres de entre 20 y 40 años eran solteras y trabajaban para mantenerse.  

Segun el argumento de la película, la madre de Enola era parte de este movimiento feminista que en el siglo XIX conquistó muchos derechos que en gran parte del mundo llegarían recién en el siglo siguiente. 

FEMINISMO Y FICCIÓN 

El filme puede insertarse dentro de una categoría feminista del cine de la nueva era si pensamos en los roles que narran las mujeres (y cómo se plantan ante el poder masculino impuesto socialmente). El empoderamiento femenino que se plantea representar en las ficciones contemporáneas ilustra tanto mujeres que, desde su individualidad, luchan ante esquemas patriarcales históricos como aquellas otras independientes  que «hacen uso» de sus libertades. 

Enola es consciente de las desigualdades de género que la sociedad inglesa estructura para silenciar a la mujer; órdenes que no piensa acatar para, así, dejar de propagar los desniveles y falta de derechos. Enola es ese personaje feminista, la heroína sin capa que lucha por sus convicciones y no renuncia ante el beso de ningún príncipe.

Sin embargo, una ficción de contenido feminista no necesariamente debe tener mujeres empoderadas como protagonistas o ejes centrales de la historia. En cambio, debería representar igualdad de acceso a los derechos, ningún tipo de reproducción de violencia o dominación de género en la vida social, igual reconocimiento de capacidades y habilidades para todes.

En una ficción feminista, una mujer no debería vestirse como hombre para ser respetada. En una ficción (y en una realidad) feminista, una mujer finalmente se despoja de toda etiqueta machista que la subordina y queda libre ante un mundo, ahora sí, justo. En una producción feminista tampoco es necesario cambiar los datos de la historia sino, por el contrario, mostrar las diferentes realidades.  

La empática Enola Holmes logra llevarnos a esa realidad del siglo XIX donde, si bien luego de más de un siglo vemos la conquista de derechos, la lucha permanente de las mujeres debía ser silenciosa. El contenido es feminista y ante todo educativo para las generaciones mas jóvenes. 

«Mi vida es mía».

«El futuro depende de nosotros».


Fuentes: 

  • Auffret Severine (2019) «Historia del feminismo: de la antigüedad a nuestros días». Buenos Aires, Argentina. Editorial El Ateneo. 

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FemiTour: las mujeres que construyeron la ciudad

Se realizará una nueva edición del tour virtual que te invita a recorrer la ciudad de Buenos Aires en clave feminista. Porque el feminismo no está de cuarentena.

Este miércoles 12 de agosto a las 14 h tendrá lugar un nuevo FemiTour Virtual. Se trata de una propuesta turística para recorrer, pantalla mediante, las calles y los rincones más emblemáticos de Buenos Aires, descubriendo las vidas de las mujeres que construyeron parte de su historia.

El evento nació hace un año de la mano de las periodistas Lucía Rivero, Leticia Garziglia y Noelia Depaoli, a partir de un fuerte deseo de visibilizar a la mujer en el ámbito turístico. Hoy, en contexto de cuarentena, supo adaptarse al mundo virtual para continuar paseando por la ciudad desde su costado feminista y transversal.

«¿Cómo estamos representadas las mujeres en el espacio público? ¿Y las personas trans? ¿Creés que en tu ciudad las mujeres están subrepresentadas? ¿Cómo nos representa nuestra ciudad? ¿Y a nuestras luchas?».

Esas son algunas de las cuestiones que las chicas nos llaman a pensar antes de comenzar el recorrido y, una vez «allí», a responder mediante las distintas historias que se relatan: «La historia de nuestra Patria Grande desde el rol de las mujeres, la historia de nuestras luchadoras indígenas por las independencias, la de las pioneras, las sufragistas, las referentes de derechos humanos, las luchas actuales y más».

El evento no posee precio fijo, tiene un costo «a voluntad y conciencia» con piso y opciones para no limitar el acceso en función de las posibilidades de cada une.  

Además, el 30% de lo recaudado se destinará a colaboración con las acciones que realiza «La Nuestra Fútbol Feminista». El grupo forma futbolistas, problematiza los destinos marcados para las mujeres y sostiene su dedicación por el fútbol femenino e inclusivo. En el contexto actual su situación se complejiza al no poder encontrarse en la cancha, «es por eso que desde FemiTour definimos realizar esta propuesta con un porcentaje a beneficio, para que podamos colaborar con nuestro trabajo al sostenimiento de la ayuda a las familias de la villa 31».

FemiTour es una invitación a «caminar con los ojos» por las calles en las que tanta lucha femenina supieron invisibilizar, con los oídos bien atentos ante estas anécdotas y conquistas históricamente silenciadas. Una invitación a escuchar todo aquello que —hasta ahora— no estaba siendo contado.

¡Apurate! Los cupos son limitados.

  • Fecha: miércoles 12 de agosto de 2020.
  • Hora: 14:00 h (Argentina).
  • Precio: a voluntad (monto base: $250).
  • Inscripción: @FemiTour.bsas a través del siguiente formulario.

Destronar estereotipos

Nos hablaron del cuerpo perfecto, proporcionado y hegemónico. De variados pasos a seguir y tantos otros a evitar para conseguirlo. Nos dijeron que nuestras corporalidades son envases con algunos pocos aciertos, con tantos otros errores; con fecha de vencimiento. Nos hicieron creer en su ilusorio derecho a opinar sobre lo que somos. Pero hoy les arrancamos las etiquetas porque ya no se aceptan devoluciones.

El 22 de julio, Revista Caras lanzó una portada en la que se etiquetó como «plus size» a la princesa Amalia, hija mayor de la reina Máxima Zorreguieta y el rey Guillermo de Holanda.  Más aun, la letra chica aclaraba que, con orgullo, «defiende su figura de “mujer real”». Con justa razón, el hecho generó una masiva polémica al hacer foco en el cuerpo de la adolescente y clasificarlo.

En primer lugar, el uso de la terminología «plus size» tuvo la finalidad de disfrazar la palabra gorda para referirse a Amalia. Pero, si la intención de Caras era dar su (no solicitada) opinión, ¿por qué no emplear el término? Reemplazarlo simplemente lo carga de significaciones negativas y genera justo el impacto del que la sociedad actual lucha por librarse. ¿A quiénes se refiere como «mujeres reales»? ¿Quiénes no lo son?

¿Por qué sería noticia lucir un cuerpo «con orgullo»? ¿Es, acaso, alguna clase de justificación por no ser hegemónica? De esta segunda idea se desprende un cuestionamiento al hecho de montar toda una nota en base a la desacertada etiqueta «cool».

Resulta importante aclarar que la imagen utilizada no es más que un recorte de la fotografía completa: cada año, la familia realiza una sesión de fotos para su tradicional colección de verano. Por lo tanto, esta captura no pertenece, bajo ningún aspecto, a algún tipo de intercambio directo entre Caras y la familia real. Partimos, ahora, de ese dato para afirmar que todo lo dicho en el cuerpo de la nota de dicha revista (y en la misma portada) ni cerca está de valerse de fuentes propias del medio.

En cuanto a la expresión, decir «plus size» implica la alusión a un sistema de medidas estandarizado que, de por sí, discrimina (entendiendo que comprende los talles small (pequeño) medium (mediano) y large (grande/largo) establecidos a partir de volúmenes modelo chicos).

Ante la controversia y las tantas críticas, Revista Caras publicó un descargo en el cual intenta justificar la tapa diciendo que su objetivo fue rescatar una historia de superación de la princesa «que vive su adolescencia sin tabúes». En una segunda publicación, Liliana Castaño, directora de la revista, efectuó una disculpa a les lectores reconociendo el error cometido.

Pero la portada se lanzó y la disputa principal radica en la huella que esta imprime sobre nosotres. Hay quienes afirman que el propósito del titular buscó el impacto generado, entendiendo poseer ese contrato de lectura amarillista para con sus lectores. Haya o no haya sido el propósito de la revista, la discusión es otra —y significativamente más profunda—.

Titulares como este naturalizan las etiquetas, los juicios y las opiniones injustificadas. Normalizan que nuestros cuerpos sean constantemente señalados al punto de transformarnos en nuestres propies jueces. El dedo señalador se encarga de hallar siempre algún nuevo «error» que nos aleja del cuerpo hegemónico, causando desde malestar emocional hasta desórdenes alimenticios. Se trata de un juicio ininterrumpido, firme y obstinado que opera a nivel inconsciente y no da respiro. Por tal, la delicadeza del tema y la necesidad de no desestimarlo y de erradicar la violencia simbólica que nos acecha.

Nos rodean los estereotipos. En un plano funcional, se conforman como organizadores de la información que poseemos a fin de facilitarle a nuestro cerebro la vida en sociedad y el constante encuentro con une otre (necesitamos atajos para evitar estar percibiendo «desde cero» a cada paso que damos). El problema aparece cuando esos estereotipos surgen de construcciones sociales cuyo desenlace —o finalidad— es la discriminación.

Tal como los hemos aprendido, los estereotipos parecen poner a nuestros cuerpos en cajitas rotuladas; parecen ponerles precio y mandarlos al mercado cual objetos valuados por su apariencia. Es a partir de esas cualidades resignificadas que se clasifican estableciendo jerarquías con obstáculos para unes y beneficios para otres. Y todo desemboca en la desigualdad de oportunidades.

¿En qué momento comenzamos a rechazar a nuestro propio cuerpo? ¿En qué momento convivir con él se volvió tener que aceptarlo «tal y como es»? Como cediendo, como si algo en él, efectivamente, estuviese mal. Porque para aceptar algo, antes debió haber sido puesto en duda, cuestionado, criticado.

¿Quién es le culpable? ¿Es la sociedad? ¿Es el sistema? ¿Son los medios? Es probable que todes elles (y muches más) colaborasen con la creación de las significaciones que normalizamos hasta volvernos parte de la reproducción de esos estereotipos.

Hablar de —o disfrazar a— los cuerpos con eufemismos o valoraciones subjetivas, con apreciaciones construidas socialmente en base a discursos de discriminación es violencia simbólica. Estrategias construidas desde lo social, que denotan un sistema de poder que reproduce asimetrías y se vale de esos y tantos más titulares, términos y etiquetas para hacerlo de manera encubierta y sistemática. Se caracteriza por ser una violencia invisible, implícita o explícita, que esconde esa matriz de las relaciones de fuerza.

Cualquier similitud entre violencias de género y estereotipos no es y nunca será mera coincidencia.

Por eso, y para terminar con ella, resulta fundamental la perspectiva, el cuestionamiento a estas construcciones y, por qué no, el masivo llamado de atención como el que tuvo esta portada. Porque hoy, también en este sentido, vamos hacia una nueva normalidad. Una real, que no distingue correctos o incorrectos: la que desenmascara prejuicios e incluye a todes. 


Orgullo independiente

A los cinco años, cuando se quedaba sola en casa, escribía poemas sorpresa y se los dejaba a sus xadres en la habitación. A los doce, comenzaba a interiorizarse en la poesía. Hoy escribe y edita en La Mariposa y la Iguana, la editorial independiente de temáticas de género, disidencias y diversidad sexual que fundó en el auge del movimiento feminista.

Dafne Pidemunt es escritora y editora. Me recibe con un saludo tan cálido como todo su lugar. Una vez dentro, nos abraza una amplia y variada biblioteca que exhibe libros de todo tipo: clásicos, poesía, literatura latinoamericana y del resto del mundo. Un apartado se compone de los títulos de La Mariposa y La Iguana. A la derecha, un gran rayo de sol entra por la ventana y se cuela en la conversación: «Tengo relación con la escritura desde que tengo uso de razón. Siempre tuve insomnio y, de chiquita, muchas noches me quedaba despierta. Hay que generar algo creativo con el insomnio, entonces yo me ponía a escribir unos poemitas con dibujos y los pegaba en la puerta de mis papás».

Apenas unos años más tarde, con el impulso de su madre —y de su propia vocación— comenzó a tomar clases en talleres sin descuidar su pasión por la lectura: «Leía muchísima poesía. De hecho, creo que uno de los primeros libros que decidí comprarme yo fue Disparatario, de Elsa Bornemann. Era una poesía que decía que todo estaba disparado, que el mundo estaba al revés. Como María Elena Walsh, ¿no? Pero ella en relación a cómo nos mentían los diarios… ¡Mirá qué loco! Fue hace 35 años y ya nos mentían».

Autores que digan la verdad, que se animan a romper las estructuras; autores que innovan desde algún lugar, en la temática o en las formas. Esos, para Dafne, fueron y aún son referentes en su historia: «Para mí, eso hace valiose a le escritore. Susana Thenon escribe “OVA completa” a principios de los 80 y es un libro altamente irónico y de denuncia. Antes no se hacía eso. Alfonsina Storni se pone a hablar de algo nuevo: muestra el lugar del hombre y de la mujer pero lo hace manteniendo el ritmo conservador de lo que se esperaba leer de una poeta de la década del 20».

Y así como ellas, La Mariposa y La Iguana logra revolucionar porque nace en una sociedad color lila. Si bien en 2009 la lucha por los derechos de las mujeres databa de años ya, es a partir de la década inmediata que las calles argentinas se tornan violeta intenso.

«No se editaba sobre feminismo, sobre diversidad sexual. Desde ese lugar, hemos innovado en su momento. Hoy por hoy no hay editorial que no trabaje con temáticas de género; y por suerte, porque hay un lugar de visibilidad que antes era impensable. Desde nuestro lugar de editoras innovamos, pero creo que también se dio por la demanda de las mujeres y disidencias en Argentina. Y ayudó muchísimo al crecimiento de la editorial misma».

Innovación y revolución para la total inclusión. Y si de ello hablamos es imposible eludir lo concerniente a la comunicación, al idioma, al lenguaje. Tanto al hablar como al escribir, construimos la realidad que vivimos con palabras y es por tal motivo tan importante su uso de manera que todes nos sintamos representades.

En las editoriales, muy de a poco, comienza a evidenciarse este cambio: «Nos llegó un texto en lenguaje inclusivo que vamos a editar este año. Estoy muy contenta porque casi no se consiguen textos con lenguaje inclusivo. Yo estoy totalmente a favor del lenguaje inclusivo y creo que, a futuro, se va a naturalizar y se va a generar una modificación en el idioma. Estoy segura de eso, pero tampoco soy radical en que tiene que ser ya. La historia tiene miles de años de sistema heteropatriarcal machista, no es de un día para otro que una persona pasa a entender lo que sufre una mujer en lo cotidiano desde que es chiquita y le tocan el culo en un colectivo, le gritan cosas en la calle, sufre abusos sistemáticos».

«En el lenguaje creo que pasa exactamente lo mismo: no es inamovible en el tiempo, no hablamos como se hablaba hace 500 años y las futuras generaciones no van a hablar como hablamos nosotros. Por otro lado, algunos feminismos quieren que las nombren con la a.  Y entiendo esa postura. Hoy por hoy, ciertas mujeres necesitan ser nombradas con la a. Yo cuando presento algún libro, digo “todas, todos y todes”. Porque creo que la e incluye y la a nombra a la mujer que quiere ser nombrada».

Antes de que se acabe el agua del mate, Dafne va a buscar más. Camino a la cocina se topa con Prosas del desbarranco de Leticia Hernando. Leti es su compañera de vida, escritora y cofundadora de la editorial. Ella es la Iguana (por su tatuaje) y Dafne, la Mariposa (por su apodo): un poco en chiste, un poco en serio, el nombre que tanto las representa se acomodó de inmediato en las contratapas texturadas de los textos que editan.

Ambas son apasionadas por la poesía y la escritura en general, pero Dafne se enoja consigo misma al posponerse como tal: «Leticia se da ese tiempo y labura igual que yo. Pero se levanta  las 7 de la mañana y se pone a escribir, yo no hago eso. Mi laburo de editora me posterga mucho como poeta. Descuido mi parte creativa». Sin embargo, nada tiene que ver con alguna falta de inspiración. Para ella, la inspiración está en la vida, en las cosas que nos acontecen en lo cotidiano.

«Siempre hay algo catártico en la obra que se vuelca, en el arte. Algo que leíste o escuchaste y te conmovió desde algún lugar. El día, el sol, la lluvia, la naturaleza. Para mí, la naturaleza es un espacio que convoca a hablar de, o para crear en. A veces me encuentro con poemas que trabajan la ciudad que fueron escritos en el medio de la naturaleza y a la inversa».

Aun así, de no tenerla, ella aconseja ponerse a escribir: «Aunque no haya inspiración, algo sale. Capaz incluso mejor que cuando crees que estás súper inspirada y después lo lees y decís: “ah, no era tanto”. Igual yo creo mucho en el trabajo del texto, todo se puede llegar a pulir y hacer algo bueno».

Como tode entusiasta de la pluma, no descuida los textos empezados que esperan ser concluidos. Su último libro, La avidez del silencio, salió en 2012, pero muy pronto se viene un nuevo libro.

A termo recargado y un sol que no deja de husmear, me cuenta que el trabajo de une editore recorre un camino con varias postas: «La editorial selecciona el material, lo diagrama, lo diseña, después lo manda a la imprenta. Implica, desde buscar un título,  pensar la tapa del libro, hablar con le escritere… Hay que tener muy buen ojo para poder leer dos páginas y ver si un título cuadra con el perfil editorial. También nosotras buscamos títulos que nos interesa editar y después hacemos la distribución en las diferentes librerías».

Lograr posicionar una editorial independiente en las librerías se puede volver un trabajo difícil. Cada año la cantidad de casas editoras de este tipo aumentan y se ubican en ferias (algunas reservan su lugar solo para ellas), siempre desde una relación de hermandad: las editoriales independientes generan lazos de unión que contribuyen a su crecimiento mutuo.

En parte, de la mano de ellas, La Mariposa lleva más de diez años invitándonos a leer por fuera de lo habitual. Dafne y Leticia nos abren las puertas —sino las tapas— a una literatura de y para todes.


Al aire: cinco Podcasts feministas

¿Ya te terminaste todas las series? ¿Miraste todas las pelis? ¿Leíste hasta ese libro que juntaba polvo en una esquina perdida de tu biblioteca? Calma, aún nos queda un aliado para sobrellevar la cuarentena. Esta es una recomendación de cinco podcasts feministas para que repunte el ánimo.

Mi memoria interna está al 99% de su capacidad. Y no estoy hablando precisamente del celular. Mi mente recuerda cada rutina, receta y meditación guiada «de pe a pa». Cada palabra. Cada ingrediente. Cada paso.

Pero todavía nos queda un salvavidas para escapar un rato de la pandemia, la cuarentena, las noticias, las pantallas, la improductividad productiva y la productiva improductividad: nos quedan los podcasts.


ACABAR:

Una (gran) parte del proceso de empoderamiento incumbe la necesidad del autoconocimiento. Tenemos un universo entero en el cuerpo que lucimos y Melanie Tobal nos invita a recorrerlo en este podcast que se titula «Acabar».

Se trata de «un podcast documental sobre orgasmo femenino (…). Se habla sobre distintas formas de estimulación, con datos, reflexiones y técnicas para conocernos». Cada martes, un nuevo episodio combina investigación y entrevistas a especialistas de distintas disciplinas en materia de sexualidad. Cada martes, es otra invitación a mirarnos y descubrir qué y cómo nos gusta, explorarnos sin tabúes y así «construir nuestra sexualidad».

Luego de cuatro emisiones, algunes oyentes opinaron:

«Me generó mucho alivio».

«Amé que explicaran con detalle la anatomía femenina».

«Me despertó las ganas de conocerme y sentir placer».

«Se ahorran muchos dolores conociéndose y hablando». 

Escuchalo en Spotify.

CINEHARTA

Hartes de la cantidad de cine con contenido, temática o escenas machistas históricamente naturalizadas, Cineharta nos propone abrir los oídos para abrir los ojos. Se trata de un podcast que deconstruye películas y series «que consumimos y seguimos consumiendo. Necesitamos saber el por qué». Vito Andrada y Natalia Ávalos son dos de las feministas detrás de esta producción que cuestiona piezas de la cultura con la que forjamos (y no sabíamos que interiorizábamos) valores de desigualdad.

Vos también estás harte de todo eso, ¿no? Sumate al podcast que desenmascara al verdadero enemigo de las películas: el machismo que ya no pasa desapercibido.

«Es un lugar de expresión sobre las películas y series que alguna vez amamos y ya las sacamos de cartel por diferentes argumentos machirulescos pero también es un espacio para el contenido del bien, porque existe y ese es el camino».

Escuchalo en Spotify.

LITERALMENTE

«A partir de este momento finaliza la era apta para todo machirulo». Literalmente nos da la bienvenida haciéndonos parte del debate desde el episodio 1. Geri Panno Burs, Mar Helman y Lucila Aranda analizan material cultural en un clima cálido plagado de risas y guiños (sin dejar la seriedad y el detalle). De este modo nos invitan a repensar junto a ellas «la cultura pop con anteojos feministas».

El podcast es mellizo de Literalmente blog, Club de Lectura Feminista. Ambos nacieron de la mano de una amistad motivada a hablar de aquello de lo que nadie hablaba, allá por 2015.

«Creemos que los consumos culturales son parte de nuestra educación emocional y, por ende, un gran aliado del patriarcado para hacer que subsistan sus mandatos e imposiciones». La cultura nos forja, nos acompaña y nos enseña. Hablamos y vivimos cultura. Su importancia es mayúscula en nuestras vidas y, por tanto, igual de imperioso su análisis para hacer de ella una libre de machismo.

Literalmente, esa es una gran forma de hacerlo.

Escuchalo en Spotify, ApplePodcast, GooglePodcast, TuneInRadio y AudioBoom.

FEMIRULAS

Rocío Rivera, Julieta Pennisi, Natalia Stanchi, Irina Wakstein son las voces que te proporcionan «el aire que te hace falta». Femirulas nació como programa de radio en 2019 a fin de hacer comunicación feminista. Movilizadas por el objetivo de tratar materia de feminismos y «abrir debates necesarios para repensar(nos)», el proyecto devino en formato podcast.

Femirulas te habla de frente, de manera clara y sin tapujos. Desde el primer capítulo accedemos a una variedad de temáticas tales como menstruación, religión, juventudes, sexting y escraches. Temáticas desde muchos lugares romantizadas, desde muchas otras cargadas de mitos o preconceptos que ellas saben clarificar a partir de voces de especialistas o propia instrucción. Y lo hacen con toda la transparencia que los temas ameritan.

Escuchalo en Spotify.

MOSTRAS DEL ROCK

Bien sabemos que la música no queda exenta de las garras del patriarcado. Mostras del rock es un podcast de Futurock que lo pone en evidencia a partir de siete historias de rockeras anglosajonas. Ellas vivieron en carne propia las desigualdades sexistas del mundo musical pero también supieron derribarlas para armarse su propio camino. La voz de Barbi Recanati visibiliza y recorre esas vidas que tanto bien han hecho al rock.

«Mostras del rock es un podcast sobre rock. Pero muy poco común». Son nuestras heroínas musicales porque #ElRockEsDeLasPibas.

Escuchalo en Spotify y Soundcloud.


 

#Reseña Feel Good

Como un tesoro escondido, algunas cosas —a veces, las más valiosas— no se encuentran en las superficies. «Feel good» es una joya perdida entre estrenos y series exitosas. Un tesoro que, a su vez, reafirma esto en su trama: la importancia de conocernos entre nosotres y a nosotres.

Mae (Mae Martin) es una comediante canadiense que diariamente hace stand up en un bar de Londres; George (Charlotte Ritchie) es una joven maestra que disfruta de sus shows. Mientras el silente público bosteza, George ríe a carcajadas y, luego del contacto visual sostenido entre comediante y fanática, la atracción mutua las lleva a conocerse.

¿Lo siguiente? Una, dos y tantísimas citas más. Tienen una conexión innegable, su química traspasa la piel y penetra más que cualquier palabra. Parecen piezas que encajan y se complementan como ninguna. Por eso, no hay nada que obstaculice su relación. Tres meses más adelante se mudan juntes. Entre ellas, ya está todo dicho.

Sin embargo, algo nos advierte que no es así. Todo esto transcurrió en diez minutos del primer episodio, pero atención: la trama recién está por comenzar.

«Soy como un pac-man: un fantasma vacío y hambriento».

Tanto Mae como George poseen secretos que eligieron no exteriorizar, mas no pueden seguir ocultando. Episodio a episodio, a veces en palabras, a veces con acciones, dan a conocer todos y cada uno ellos: los que las aterrorizan porque aún no saben resolver; los que las angustian porque temen enfrentar.

Resulta que a ambas las persiguen asuntos similares, por motivos completamente distintos. A Mae la persigue un pasado de adicciones e inseguridad que amenaza en volver. A George, estigmas de los que le cuesta mucho librarse; mas aún cuando lleva una vida presentando «solo hombres» a su conservador círculo social y familiar.

Con el correr de los episodios, también salen a la luz crisis identitarias, asuntos familiares y personales: fantasmas que se vuelven mentiras, sentimientos de desconfianza consecuentes y dependencias (de cosas y personas).

«La adicción es todo lo que un adicto anhela, donde encuentra alivio y aquello de lo que depende, incluso sabiendo que perjudica su vida».

Feel Good combina romance, drama y (mucho) humor desde su título. Porque ahora sabemos que «sentirse bien» es un arduo desafío y esta serie lo expone de forma excelente a lo largo de seis capítulos de 25 minutos. Es una producción británica de Channel 4 que nos interpela a todes en un punto: el reto que resulta hallar donde somos, genuinamente.

Todos los fantasmas que se les presentan a las protagonistas suponen discusiones entre ellas y batallas internas de cada una, con el único objetivo de saltar los obstáculos hacia una relación sana. Porque se aman, y así nos recuerdan que amar también significa responsabilidad afectiva. Para eso, antes debemos amarnos a nosotres mismes.

«Sabemos por qué consumimos: para acallar el dolor. Pero, ¿por qué surge ese dolor?».

La tira, además, da cuenta de una instrucción comprometida acerca de las temáticas que aborda en su guión rápido y verosímil. Convoca a una escucha atenta para informar y entretener, especialmente con las apariciones cómicas —aún sugestivas— de personajes como la madrina de Mae (Sophie Thompson), de su madre y de su padre (Lisa Kudrow y Adrian Lukis) y del compañero de habitación de ambas (Phil Burgers): todes resultan personajes carismátiques y de gran relevancia tanto en el pasado como en la actualidad de las chicas. Concluye con una escena que o bien nos deja reconstruir nuestro propio final o bien advierte que, en efecto, este no es el final.

Con toda escena, esta producción nos invita a pensarnos y evidencia que no podemos abrirnos a una felicidad compartida sin antes abrirnos a la propia; sin antes preguntarnos qué causa dolor dentro nuestro, quiénes queremos ser y qué nos limita a ir por ello.

Un ejercicio de destierro de nuestros propios fantasmas para luego poder construir realidades sanas. Un encuentro con une otre para encontrarse a une misme. Un encuentro con une misme, para amar libre y conscientemente.


#Reseña Poco Ortodoxa

Esther «Esty» Schwartz (Shira Haas) encarna a Deborah Feldman, cuya historia de vida es narrada a lo largo de los cuatro capítulos de la miniserie Poco Ortodoxa de Netflix. A su vez, es la adaptación del libro «Poco ortodoxa: El escandaloso rechazo de mis raíces judías». Sigue leyendo #Reseña Poco Ortodoxa

#Reseña Á(R)MAME

Audrey Jordan, una psicoanalista que -en sus palabras- no ha logrado sobrevivir a su propia psiquis, es la protagonista de Á(r)mame. Presa del estrés producto de una vida colmada de obstáculos personales y familiares, se desarma ante ellos al punto de mirarse frente a frente con la depresión. La cama se convierte en atajo hacia el decaimiento total y sostén durante largos días de licencia. Una noche, un mensaje anónimo la levanta para no dejarla volver. Sigue leyendo #Reseña Á(R)MAME