#Reseña Mamá desobediente: una mirada feminista de la maternidad

Mamá desobediente es un libro para aquellas personas que son madres, que no lo son, que buscan serlo y que no quieren. En poco más de 300 páginas, Esther Vivas apunta a contribuir al debate sobre la maternidad desde una perspectiva feminista, con foco en la emancipación y en el respeto. La autora escribe desde su propia experiencia como madre y en el camino alza la voz de distintas mujeres. La obra reúne estas experiencias y se funde en un gran abordaje histórico que repasa los cambios en las percepciones sobre la maternidad.

Contextualizar la obra

Esther Vivas nació en el año 1975. Es periodista, socióloga y autora de libros y publicaciones vinculadas a los movimientos sociales, el consumo responsable y las maternidades. En su abordaje teórico de la maternidad, la autora expone la contradicción de que la sociedad se emocione ante la idea de la infancia y la juventud pero ponga trabas económicas para la crianza, como las dificultades para criar niñes en medio del trabajo y la lógica capitalista. Los espacios para lactancia y las guarderías son reclamos provenientes de las sufragistas y aún hoy están presentes en las discusiones sobre crianza y maternidad. Asimismo, nos habla de la diferencia entre las licencias por ma-paternidades y la rigidez laboral que no concibe a la niñez en la lógica mercantil. Ser madre no es fácil.

En este sentido, la conciliación de la maternidad con el feminismo es el hilo conductor del relato. Al respecto, en una entrevista a Télam, la autora explica:

«Una mamá desobediente es aquella que se rebela contra el ideal de maternidad que nos han impuesto, a caballo entre el ideal patriarcal de madre abnegada y su versión moderna neoliberal, siempre disponible para el mercado de trabajo. Se trata de una madre que reivindica su derecho a decidir sobre el embarazo, el parto, la lactancia y la crianza, al mismo tiempo que defiende la necesidad de transformar la sociedad para que esto sea posible. Una mujer que se reconcilia con su cuerpo y reconoce su capacidad para gestar, parir y dar de mamar».

El libro está dividido en tres partes principales: primero, Maternidad en disputa; luego, Mi parto es mío; por último, La teta es la leche. En cada capítulo, Vivas combina las experiencias en primera persona con una investigación teórica al respecto. «Necesitamos un feminismo que incorpore la maternidad a su agenda. La maternidad entendida como el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro cuerpo, derecho al aborto, derecho a quedar embarazadas cuando deseamos, derecho a decidir sobre nuestro embarazo, parto y lactancia, derecho a poder criar y a tener vida propia más allá de la crianza», postula en su prólogo para la edición argentina y este es, a grandes rasgos, el gran reclamo de Mamá desobediente.

La politización de la maternidad, la medicalización y la intervención de las industrias lácteas en la lactancia son algunos de los temas que la autora pone en jaque a lo largo de sus páginas. Vivas hace hincapié en la violencia obstétrica: las cesáreas e inducciones a parto que podrían evitarse, el negocio de la medicina, el alquiler de vientres (con un gran paralelismo a El cuento de la criada) y también en aquelles profesionales que no cuentan con una preparación con perspectiva de género.

Mención especial a los capítulos:

  • De Eva a la virgen María
  • La maternidad en la Edad Media
  • Caza de Brujas
  • Sufragistas y socialistas

Este libro permite comprender que los cuidados y la crianza son una responsabilidad cívica, no un asunto de mujeres (aunque, en la historia, ellas siempre estuvieron relegadas a ese rol, al instinto materno).

Esperamos ansioses una continuación que aborde la crianza a lo largo de los años e incorpore una mirada con perspectiva de diversidad al relato, que en esta primera entrega está abocado a las mujeres cisgénero. Mamá desobediente debería ser leído por cualquier persona que quiera comprender la maternidad y sus complejidades contadas por una de sus protagonistas.

La maternidad será deseada o no será.


Cuatro #GrandesMujeres de la literatura

No fue fácil. Sin embargo, fueron muchas las mujeres que se abrieron camino en la literatura a lo largo de todos estos años aun cuando era una actividad (como muchas) reservada exclusivamente para los hombres. 

Los datos de brecha de género a lo largo de los siglos demuestran que se condenaban los «comportamiento inmorales» de las mujeres en la literatura o que se consideraba que solo podían escribir romance. Eran pocas aquellas que se animaban a dar un paso en este terreno: algunos nombres resuenan más, como Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695), Jane Austen (1775-1817) y las hermanas Brontë.

«Durante gran parte de la Historia, «Anónimo» era una mujer», decía Virginia Woolf. La poca visibilización de la mujer en los ámbitos literarios continúa muchas veces aún hoy. El Nobel de Literatura, el premio internacional más conocido, desde su creación en 1901 hasta la actualidad ha premiado únicamente a 15 mujeres.

Sor Juana Inés de la Cruz

Desde la sección de #GrandesMujeres, nos propusimos mostrar autoras de la literatura. Sumate con el hashtag #LeamosAutorasEF y contanos quiénes son tus preferidas.


Samanta scweblin

Es una escritora argentina reconocida mundialmente y traducida a más de 25 idiomas. Se egresó de la Universidad de Buenos Aires en la carrera de Diseño de Imagen y Sonido. En 2001, ganó el primer premio del Fondo Nacional de las Artes por su libro de cuentos «El núcleo del disturbio» (2002). «Pájaros en la boca» (2009), su segundo libro, obtuvo el Casa de las Américas (2008).

Schweblin fue elegida en 2010 por la revista británica Granta como una de los veintidós mejores escritores en español menores de 35 años.  Tiene dos novelas: «Distancia de rescate» (2014) y «Kentukis» (2018) La primera obtuvo el Premio Tournament of Books como mejor libro del año publicado en los Estados Unidos y el premio de Nouvelle de Shirley Jackson. Desde 2012, Schweblin reside en Berlín, donde escribe y dicta talleres literarios.

gabriela cabezon cámara

Es escritora, feminista y periodista argentina. Es considerada una de las figuras más prometedoras de la literatura latinoamericana. Publicó la trilogía «La Virgen Cabeza» (2009) , «Romance de la Negra Rubia» (2014) y «Le viste la cara a Dios» (2019). Su literatura tiene una gran variedad de personajes, historias, clases sociales e identidades. Mezcla a la perfección la escritura clásica, gauchesca y popular con un poco de humor negro.

Su última novela, «Las aventuras de la China Iron» (2017), es finalista del Premio Booker Internacional (2020).

margaret atwood

Es una escritora canadiense considerada una de las mayores exponentes de la literatura en la actualidad. Es poetisa, novelista, crítica literaria, profesora, activista política, ambientalista y feminista. También es miembro del organismo de derechos humanos Amnistía Internacional.

Su obra más conocida es «El cuento de la criada» (1985), que tiene su adaptación distribuida por la red de streaming Hulu (y la reseñamos acá). Su continuación, «Los testamentos», fue publicada el año pasado y fue un éxito.

Otros libros a recomendar: «La mujer comestible» (1969), «Alias Grace» (1996) (también con adaptación en Netflix y reseñada acá), «La semilla de la bruja» (2016) y «El asesino ciego» (2000).


Lee más sobre su visita

Isabel Allende

Nació en Lima, Perú, donde su padre, Tomás Allende (primo hermano de Salvador Allende), era funcionario diplomático de Chile. Pocos años después, su madre se divorció y volvió con sus hijos a Chile. Tiempo más tarde, comenzó a salir con Ramón Huidobro, diplomático destinado a Bolivia y Beirut. Isabel Allende creció en Latinoamérica, en distintos países y culturas. Es por eso quizás que la inmigración es uno de los grandes ejes centrales de sus historias.

Trabajó como periodista en televisión y colaboró con distintas revistas chilenas. En 1973 el golpe de Estado acabó con la democracia en Chile y con la vida de su tío, Salvador Allende. Isabel tuvo que exiliarse con su familia a Venezuela donde permanecieron durante trece años.

En 1982 se publicó el libro que cambiaría su vida, «La casa de los espíritus» (infaltable de toda biblioteca). A partir de ese momento, Allende se convirtió en una de las más grandes escritoras latinoamericanas.

Otros libros a recomendar: «Más allá del invierno» (2017), «Paula» (1994), «El amante japonés» (2015) y «Retrato en sepia» (2000).


#Oscars2019 y #TestDeBechdel: Black Panther

Se acerca la entrega de los Premios #Oscars2019 y desde Escritura Feminista nos propusimos analizar a las candidatas a mejor película de acuerdo al test de Bechdel. Black Panther forma parte del universo de superhéroes de Marvel. Sin embargo, en esta entrega, además de acción, traición y poderes sobrenaturales, tenemos mujeres poderosas e ingenieras. 


Black Panther («Pantera Negra»)

Dirección: Ryan Coogler.
Guión: Ryan Coogler, Joe Robert Cole, Stan Lee y Jack Kirby.
Fotografía: Rachel Morrison.
Reparto: Chadwick Boseman, Michael B. Jordan y Lupita Nyong’o.
Duración: 134 min.
País de origen: Estados Unidos.


¿De qué trata la película?

Black Panther acontece luego de los eventos de «Capitán América: Guerra civil» y nos muestra el regreso del príncipe T’Challa a su hogar en la nación africana de Wakanda, que se caracteriza por estar aislada del mundo y ser tecnológicamente más avanzada.

A su regreso, T’Challa emprende el clásico «camino del héroe» para servir como nuevo rey de su país. Será desafiado por enemigos y decidirá si unirse o no a la CIA para evitar un conflicto mundial. El argumento suena simple y clásico, pero ¿qué nos ofrece el filme para ser nominado en la Academia? Mujeres guerreras.

Las mujeres son fundamentales para Wakanda, porque son las encargadas de defender al reino. En una entrevista, Lupita Nyong’o, que interpreta a Nakia, comentó: «A las mujeres se les permite mostrar todo su potencial y eso es lo que Ryan Coogler quería mostrar, se comprometió a tener ese número de mujeres a su alrededor».

Sin embargo, el personaje que más nos sorprende es el de Shuri, interpretado por Letitia Wright: una experta en tecnología capaz de hacer cualquier cosa que se proponga por sí misma.

En líneas generales, la película resulta predecible al principio pero nos adentra en un mundo utópico que no tiene desperdicio. Si te gustan los superhéroes, seguro ya la viste y, si no, no sé qué estás esperando para arrancar por acá.

¿Qué es el test de Bechdel?

Es un método para evaluar si un guión de película, serie, cómic u otra representación artística cumple con los estándares mínimos para evitar la brecha de género. Su aplicación se ha generalizado como una forma sencilla de destacar la poca presencia femenina en la industria del cine.

Black Panther tiene como protagonista a dos hombres y una mujer. Sin embargo, esta última tiene un rol clave al igual que el resto de los personajes femeninos que forman parte del film. Es por ellas que el reino de Wakanda sigue a salvo y es también gracias a ellas que el personaje principal puede desarrollar su periplo del héroe y cumplir con los objetivos de la trama.

Se debe tener en cuenta además lo difícil que fue siempre para la mujer tener roles en el universo de los superhéroes que no fueran secundarios ni funcionales al héroe principal. Si bien el film no se desliga por completo del estereotipo, vemos mujeres fuertes e independientes.

Black Panther también está nominada a:

  • Mejor banda sonora: Ludwig Goransson
  • Mejor canción original: «All the Stars», de Kendrick Lamar, Solana Rowe, Mark Spears y Anthony Tiffith
  • Mejor diseño de producción: Jay R. Hart y Hannah Beachler
  • Mejor vestuario: Ruth E. Carter
  • Mejor sonido: Steve Boeddeker, Peter J. Devlin y Brandon Proctor
  • Mejor edición de sonido: Steve Boeddeker y Benjamin A. Burtt


 

¿Querés saber cómo les fue en el test de Bechdel a las demás películas nominadas? ¡Leé nuestras reseñas!

Short on women: la batalla de las mujeres en la política

En la historia mundial, solo 107 mujeres han sido presidentas o jefas de Estado en sus países. Este número (no) sorprende si se compara con la cantidad de hombres que ocuparon el mismo cargo.

Históricamente, el poder perteneció a la esfera de dominio masculino. Sin embargo, si nos remontamos a la era paleolítica, investigadores hablan de la llamada cultura matriarcal: la mujer como gobernadora de la familia y de las tribus. Esta época es comúnmente denominada como Comunismo Primitivo.

¿Qué fue lo que produjo el cambio? El descubrimiento del hierro, el desarrollo de la caza y la agricultura. Es el hombre quien, entonces, comienza a tener posesión y ser productor material. En este punto surge por primera vez la idea de «la propiedad privada individual». La mujer pasa a ser propiedad privada del hombre por la fuerza.

En la actualidad, los hechos no cambiaron tanto. Según UnWomen, el liderazgo y la participación política de las mujeres están en peligro. Dicho organismo asegura que las mujeres tienen poca representación en puestos directivos y como votantes. No obstante, esta situación contrasta con las grandes líderes y agentes de cambio de los últimos años. ¿Qué es lo que falta? ¿Por qué no tenemos, aún hoy, paridad de género?

Hacia fines de siglo pasado, América Latina vio un giro radical en el que las mujeres comenzaron a tener lugares protagónicos en la política: Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rouseff, Michelle Bachelet, Laura Chinchilla, Portia Simpson y Kamla Persad. En 2014, el continente se caracterizaba por el alto nivel de mandatarias y primeras ministras mujeres.

Sin embargo, según un documento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo sobre Paridad de Género (2017) la desigualdad de género en países de América Latina persiste y «limita el ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres y su autonomía en diferentes esferas de la sociedad». Al mismo tiempo, agrega que «la representación política de las mujeres en Argentina ha encontrado un techo que parece difícil de superar sin producir nuevas reformas».

En esta línea, UnWomen explica que, a la hora de participar en la vida política, las mujeres enfrentan dos tipos de obstáculos. En primer lugar, las barreras estructurales que son creadas por leyes e instituciones que limitan las opciones de las mujeres. En segundo lugar, las brechas vinculadas a la educación, los contactos y los recursos para lograr convertirse en líderes.

Asimismo la resolución de la ONU sobre la participación de la mujer en la política (2011) señala que «las mujeres siguen estando marginadas en gran medida de la esfera política en todo el mundo, a menudo como resultado de leyes, prácticas, actitudes y estereotipos de género discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a servicios de atención sanitaria, y debido a que la pobreza las afecta de manera desproporcionada».

El contexto actual nos lleva a nuevas preguntas, como ¿cuál es el vínculo existente entre los gobiernos de derecha presentes en Latinoamérica y la baja en la representación de mujeres en grandes puestos políticos?¿De qué manera se podrían achicar las diferentes brechas para empoderar a las mujeres en los espacios políticos? ¿Cómo será este panorama a futuro?

21/1 #Women’sMarch – ¿De qué se trata?

¿Qué defienden? Los derechos de las mujeres, el acceso a una educación pública de calidad, el derecho a la salud, la igualdad de los derechos LGBT, las políticas en contra del cambio climático, la solidaridad con los refugiados que se ven obligados a huir de sus países. Se manifiestan contra la violencia policial y la discriminación racial.

La Marcha de las Mujeres (Women’s March) se realizó por primera vez en Washington el 21 de enero de 2017, donde participaron más de 500 000 personas. Si bien su sede principal se dio en el país norteamericano, convocó a miles de ciudadanos en Londres, Berlín, Sidney, París, Roma, Viena, Ginebra y Ámsterdam, entre otras.

La movilización se convocó para el día después de la asunción del presidente Donald Trump ante la posibilidad de que los derechos adquiridos se vieran amenazados y con el objetivo de resaltar que “los derechos de las mujeres son derechos humanos”.

Las organizaciones decidieron llamar a la movilización “Women’s March” en homenaje a la “Marcha en Washington por el trabajo y la libertad” que tuvo lugar en 1963, donde Martin Luther King pronunció su famoso discurso “Yo tengo un sueño”. Además, hace referencia a la “Marcha de un millón de Mujeres” celebrada en Filadelfia en 1997, donde miles de mujeres afroamericanas salieron a las calles.

1El próximo 21 de enero, Women’s March se reunirá en Las Vegas en un evento nacional de inscripción de votantes con el objetivo de involucrar distintas comunidades. La campaña busca elevar las voces marginadas de la nación para crear un cambio social y político real (y transformador).

Tamika D. Mallory, copresidenta de Women’s March, expresa en la página web oficial: «En 2018, debemos convertir nuestro trabajo en acción. (…) Esta nueva iniciativa abordará el registro de votantes y la supresión de votantes de frente. Marchamos por la justicia en DC, creamos nuestro plan en Detroit y ahora estamos llevando el poder de las encuestas a Nevada”.

 

Fuente: Women’s March

¿Qué es el transfeminismo?

Para entender al movimiento transfeminista se debe comenzar por su etimología. La transgenerización es producto de una discordancia entre el sexo asignado al nacer y el género que siente la persona como propio.

En esta línea, la orientación sexual no está ligada con la identidad de género, ya que mientras la primera refiere a la atracción sexual, la otra es la esencia de la persona.

La corriente transfeminista amplía los sujetos del feminismo y abarca a otras personas también oprimidas por el cisheteropatriarcado, que no necesariamente han de ser mujeres. Este movimiento entiende al concepto de género como una construcción que se utiliza como mecanismo de opresión.

Asimismo, considera que el género actúa como un sistema de poder que limita los cuerpos para adaptarlos a un determinado orden social.

El transfeminismo pertenece a los denominados nuevos feminismos. Las primeras voces que se alzaron en esta corriente fueron las de Kate Bornstein y Sandy Stone, quienes escribieron el ensayo The Empire Strikes Back. En él, sus autorxs señalan que el siguiente paso en la evolución del manifiesto transgénero será escrito por la persona trans que no se avergüenza.

Entrevista de Equalize a Kate Bornstein (subtítulos en inglés).

En el 2000, se creó además la página web Transfeminism.org para promocionar el proyecto de transfeminismo de Diana Courvant y Emi Koyama, cuyo objetivo era introducir el concepto de transfeminismo en la academia.

En las últimas décadas, se puso en jaque la idea de que todas las mujeres comparten una experiencia común a partir de la participación de lesbianas y personas trans dentro del movimiento. La incorporación de nuevas voces resignifica al feminismo en sí y da origen al surgimiento del transfeminismo.

Lxs transfeministas esperan que sus experiencias sean reconocidas como parte del feminismo; es una de las principales controversias con el movimiento feminista radical. Sin embargo, tanto el feminismo como el transfeminismo defienden la liberación de los roles de género tradicionales al tiempo que luchan contra la biología determinista.

 

#DiaNacionalDelTango: Linda Thelma

#DiaNacionalDelTango – Pudo ser argentina o italiana ¿Quién sabe? Nació en 1884 (o eso creen). Guarda tantos misterios como el origen del tango mismo.

Su nombre: Ermelinda Spinelli. Para el tango: Linda Thelma. A los seis años debutó como cantante, a los veinte ya era actriz. De canciones criollas y de tangos, en 1909 entonó su voz en el Teatro Roma de Buenos Aires. Al año siguiente, la joven de pelo moreno y mirada penetrante se hizo conocida.

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Cada una de sus presentaciones traía consigo el éxito. Se posicionaba frente al escenario vestida de gaucho con botas de charol. Fue una de las primeras mujeres que hizo tango de su voz. Fue a España, a Paris, y actuó en Moulin Rouge.

En 1929 conoció el amor: Augusto Leguía, presidente de Perú. En 1930, tras una revuelta militar fue deportada. Al querer retomar el curso de su vida, se encontró con un cambio de paradigma: otras figuras y estilos ocupaban ahora los principales escenarios. Se retiró en Santa Fe.

Linda Thelma: una mujer del tango.

Escuchala cantar:

#Divulgación Femicidios y vulneración de los derechos de la niña

En Argentina, las estadísticas sobre femicidios son realizadas por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de la Nación. Los informes dan cuenta de un incremento en la cantidad de muertes de niñas, adolescentes y mujeres por cuestiones de género.

En el año 2014, fueron asesinadas 225 mujeres, mientras que en 2015 la cantidad aumentó: se registraron 235 femicidios en todo el país. En 2016, fueron 255. De las 255 mujeres asesinadas durante el año pasado en todo el país, 51 tenían menos de 20 años.

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El Congreso de la Nación Argentina reafirmó su adhesión a la Convención sobre los Derechos del Niño en 1990 mediante la ley 23.849 y la Asamblea Constituyente la incorporó al artículo 75 de la Constitución de la Nación Argentina en su reforma de 1994. Entre ellos, se enumeran los siguientes derechos:

  • A que el interés del niño sea lo primero en todas las medidas que le conciernen.
  • A un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
  • A tener seguridad social.
  • A ser protegido contra el uso ilícito de drogas y a que se impida que se les utilice en la producción de tales sustancias.
  • A su recuperación física o psicológica, así como su reintegración social, si ha sido víctima de cualquier forma de abandono, explotación, abuso o maltrato.
  • A ser protegido contra todas las formas de abuso y explotación sexuales.
  • A que se respete su vida privada, así como su honra y reputación.
  • A la vida y el desarrollo.

Sin embargo, las estadísticas indican que los derechos de las niñas y las adolescentes son vulnerados a menudo.

Con respecto a los vínculos existentes entre las víctimas de femicidio y sus victimarios, en 164 casos (tomando como base las estadísticas del año 2016) eran parejas y exparejas. El accionar de la Justicia durante 2016, según el informe realizado por la Oficina de la Mujer, aportó 22 sentencias condenatorias al momento de la recolección de información. Sin embargo, 113 causas permanecen aún en la etapa de investigación.

El Consejo Nacional de la Mujer reportó a través del informe “Violencia contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes” que, a partir de las denuncias telefónicas realizadas en la línea 144, se registraron 1796 llamados por agresión infantil, que representan un 32% del total de llamados.

El informe elaborado por la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer registró dos constantes dentro de la vulneración de los derechos de niñas y adolescentes: matrimonio infantil y embarazo adolescente. A continuación, dos pasajes del informe publicado; con respecto al matrimonio infantil, indica:

“En cuanto a las situaciones de matrimonio o convivencia infantil en Argentina, se evidencia mayor vulnerabilidad de las niñas frente al casamiento precoz y violencia intrafamiliar.

En el año 2010, había 341 998 adolescentes de entre 14 y 19 años que convivían en “situación de pareja, ya sea unión consensual o legal por matrimonio”. (…) Al diferenciar por sexo, 111 810 varones de entre 14 y 19 años se encuentran en unión o casados, mientras que en el caso de las mujeres, 230 188 están unidas o casadas, lo que representa el 68 por ciento del total y duplica al número de los varones.

(…) En tanto, entre las parejas casadas, hay 6938 varones de entre 14 a 19 años mientras que las mujeres los superan con un total de 7553, es decir, superan casi 3 veces las mujeres en relación a los varones. (…) Asimismo, se registran 212 635 mujeres que conviven con su pareja, mientras que los varones son casi la mitad”. (FEIM, 2017)

Con respecto al embarazo adolescente, explica:

“Alrededor del 16% de los nacimientos que ocurren por año en Argentina corresponden a mujeres menores de 20 años. El 69% de estos embarazos no son planificados (SIP 2010) y, en general, se producen por la falta de educación sexual, información y accesibilidad de métodos anticonceptivos.

Los embarazos no planificados en la adolescencia afectan la continuidad de la escolaridad de las niñas y las adolescentes, y obliga su inserción laboral precoz en condiciones precarias.

Según cifras de los últimos 5 años de registros oficiales, en Argentina más de 3 mil niñas menores de 15 años afrontan, por año, embarazos y partos. En promedio, 9 niñas por día acuden al sistema de salud a iniciar un proceso de parto.

Los embarazos en este rango etario son en su gran mayoría resultado de abusos sexuales contra las niñas por parte de varones de su entorno familiar. El Comité CEDAW, en su última evaluación a Argentina el pasado noviembre de 2016, se refirió a esta situación e instó al Estado argentino a asegurar el acceso al aborto legal y servicios post aborto en condiciones seguras”. (FEIM, 2017)

¿Qué políticas públicas son necesarias para que los derechos de los niños establecidos en la Convención sobre los Niños, cuya validez figura en nuestra Constitución Nacional, sean cumplidos?