«Ponerle voz al dolor, poder hacer un manifiesto de mi lucha»

Por qué volvías cada verano (Editorial Madreselva) es una novela de no ficción para la que Belén López Peiró tuvo que reconocerse como víctima de abuso sexual.  Además, es una denuncia y una intervención política que nos interpela, pero por sobre todo es una muestra de valentía: el resultado de la decisión de una joven que no quiso callar más y que utilizó las herramientas a su alcance para hacerse escuchar.

Belén tiene 26 años, es periodista y comunicadora social. Desde chica encontró en la escritura una pasión.

«Primero en diarios íntimos: se te va por ahí trasladar las emociones a un papel. Después, me empezó a gustar mucho en la secundaria Lengua y Literatura, y decidí estudiar Periodismo, también porque mi mamá es periodista y un poco mamé eso en mi casa. Solo que yo me dediqué al periodismo político y social, y siempre escribí historias de un otro».

Durante su infancia y adolescencia, Belén pasaba los veranos y algunos fines de semana en casa de sus tíos en Santa Lucía, un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Entre los 13 y los 16 años, su tío, a quien quería como un padre, abusó de ella. Su libro la ayudó a reconstruirse y a la vez cierra de algún modo esa etapa.

«Yo fui abusada pero yo no termino ahí, es parte de mi vida pero soy esta mujer que tenés adelante tuyo y que también hace un montón de cosas más», declara Belén. «Desde el momento que vos ya no tenes rencor sino que entendés qué te paso, y ves que lo bueno es que pudiste transformar».

En el proceso de reconstrucción, después que  logró hablar y tratar el tema con su familia y en terapia, encontró el incentivo para empezar a escribir.  

«A Sergio, que es quien coordinaba los grupos terapéuticos, siempre le contaba que me gustaba mucho escribir. Un día me dijo: ‘¿Por qué no volcás todo esto que vos sentís a un papel?’, y quizás primero lo empecé a hacer más como un ejercicio personal, hasta que después pensé: ‘Che, ¿y si me anoto en un taller de escritura?‘».

Ese verano, Belén decidió aprovechar las vacaciones universitarias y anotarse en un taller dictado por Gabriela Cabezón Cámara. Fue para divertirse, para disfrutar su pasión por la escritura junto a gente que compartiera ese sentimiento. «Iba a un taller a escribir para mí», sentencia. Belén escribía cuentos, relatos, historias, pero siempre de ficción.

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Foto: Lean Binetti.

Sin embargo, durante la cursada llegó una convocatoria de Abuelas de Plaza de Mayo que invitaba a escritores contemporáneos no editados a enviar relatos sobre identidad para publicarlos en un libro para adolescentes.

«Yo quise escribir sobre lo que era identidad para mí y lo primero que escribí fue una de las voces que es la mía sobre el último abuso, el que pasa acá en capital y en el que llega mi papá. Lo mandé a Abuelas y me respondieron que les había encantado pero que no podían dárselo a chicos. Después, lo llevé a lo de Gaby y me dijo que dejara todo lo que estaba haciendo y escribiera sobre eso. Así fue que empecé a escribir».

Belén descubrió que tenía un arma más poderosa que la de su tío policía. Después de la primera voz salieron muchas más, que no podía callar.

«Escribí mucho más de lo que aparece en el libro. Fue un proceso no solo de seleccionar y elegir sino también de ir uniendo, porque al principio escribía cosas muy suaves, usaba palabras como lolas o vagina porque sentía que seguía intentando suavizar la situación, hasta que entendí que no había forma de trasladar las cosas que sentía si no llamaba a las cosas por su nombre«.

Sobre la selección final del léxico más explicito y las voces citadas, la escritora dice que decidió publicar lo que más impacto generaba. «El abuso es eso, es un golpe al cuerpo», reflexiona. Quería que el libro golpeara al lector, que le generase preguntas e incertidumbre. «Necesitaba poner en palabras algo que a mí me estaba pasando».

Por qué volvías cada verano es una novela polifónica que incluye, además de la de Belén, las voces de familiares, conocidxs, abogadxs, médicxs, policías.

«Empecé a escribir voces que tenía en la cabeza que ni siquiera sabía de quiénes eran. Yo sentía que mi voz no podía entenderse si no la ponía en contexto, si no se enmarcaba con un coro de voces que podían completar la situación. Entiendo que un abuso no es solo el abuso, sino todo el marco, cómo llegaste ahí, qué pasó después, por qué no hablaste».

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La ilustración de portada, otra obra de Belén.

En el libro, Belén plasma a la perfección la falta de empatía de algunxs profesionales, y las trabas y los tiempos de la burocracia judicial y policial contra los que deben luchar las víctimas de abuso.

«Fue muy a propósito que las instituciones fueran una de las voces, porque juegan un rol fundamental. Hasta le puse la misma tipografía que me parecía que transmitía y denotaba esa realidad. Las voces de los protagonistas están atravesadas por la justicia, con su propia selección de léxico y los mecanismos que maneja. La voz judicial tiene una fuerza y un poder que ahogan«.

Todo ese desamparo del Estado, que muchas veces desalienta a continuar con el proceso, Belén lo conoce bien.

Su demanda, iniciada en 2014, todavía no se elevó a juicio. Ir a la justicia implica mucho más que enfrentar abogados y fiscales. Belén se considera afortunada por haber tenido la posibilidad económica de acceder a un abogado, una ginecóloga especialista, un grupo terapéutico y una psicóloga, y además por haber dado con especialistas preparados para acompañarla en un proceso como el suyo.

Otro tema recurrente en los casos de abuso, y que retoma el libro, es la negación o el no creer en la víctima.

«Siempre lo primero es culparla. Si le pasó es porque algo tuvo que hacer para provocarlo y si lo dice es porque quiere sacar algún rédito económico, fama, o por envidia. Se prefiere culpar a la víctima que incomodarse y decir ‘Voy a tener que cambiar algo para que esto no vuelva a pasar’, no les importa y eso es lo grave».

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Foto: Lean Binetti.

Desde su propia experiencia y aprovechando el apoyo de su familia, que creyó desde un primer momento en ella, y las herramientas que tenía a su alcance, esta joven compuso esta necesaria obra que excede su caso personal.

«Me parece que las dos cosas, tanto el libro como la causa, son cosas que yo sentí que tenía que hacer. Más allá de mí, porque obviamente necesitaba curar cosas mías, pero también porque hay un montón de otras pibas que no lo pueden hacer«.

Para enfrentar la batalla, Belén debió reconocerse como víctima. «Ahí entendés que hay otro que hizo algo que no correspondía, hizo algo sin pedir permiso», reflexiona. «Después, cuando una pareja quiere tocarte y vos tenés que decidir si querés o no, ves que cuando eras chica se aprovecharon de la vulnerabilidad». Nadie nace sabiéndolo, y para Belén fue necesario compartirlo. «Es una reconstrucción súper intensa», afirma.

Es necesario todo un proceso desde que se empieza a entender que lo que pasó no estaba bien, y durante ese proceso la víctima puede dudar hasta de sus propios recuerdos. «A veces, eras tan chica que no sabés si te pasó o no te pasó», explica Belén, y destaca la ayuda que representó el taller de escritura.

«En la intimidad pude reconstruirme, pero el momento en el que me di cuenta de que ya no era víctima y que podía hacer de mi vida, del sexo y de mi cuerpo lo que quisiera fue con el taller, porque creo que Gaby lo transmite en sus libros. Es una mujer que milita por la libertad en general, de cuerpo, de género.

Si me preguntás a quién admiro, no solo como escritora sino también como persona, es a ella. Me enseñó a ser más libre, me enseñó que podía tomar poder y apropiarme de mis palabras, ponerle voz al dolor, hacer un manifiesto de mi lucha».

Belén está segura de que la posibilidad de publicar su libro y la recepción del público se dieron gracias al contexto actual: las chicas saben que sus derechos deben ser respetados y que su cuerpo no debe ser expropiado. Saben que tienen que luchar y que están acompañadas.

«El feminismo hace repensar todo: las cosas cotidianas, las relaciones de pareja, los gustos sexuales, cómo querés que te trate un profesor o un compañero de trabajo, cuánto querés ganar, por qué estás ganando menos que un compañero. Te hace repensar todo y tener la fuerza para luchar por lo que corresponde«, concluye.


El próximo domingo 13  de mayo a las 18 hs., Belén presentará Por qué volvías cada verano en el stand Orgullo y Prejuicio, pabellón Ocre, de la Feria del Libro.

#LAMúsica

Para terminar la semana más gris del año, presentamos dos bandas que podés ver, escuchar y bailar este fin de semana.


Chocolate Remix

El reggaeton es uno de los géneros musicales más misóginos jamás escuchados. Pero nos encanta bailarlo y Romina Bernardo encontró la solución a partir de la resignificación, con su «Lesbian Reggaeton» como ella lo define.

Los 7 temas de «Sátira» (2017) tienen letras colmadas de erotismo, sexualidad, visibilización de la discriminación hacia el colectivo LGBT y denuncias contra la violencia machista.

El año pasado, Youtube censuró el video de «Como me gusta a mí», que celebra la identidad y la sexualidad de las lesbianas y se las muestra gozando mientras se escuchan frases como «Me gusta la mujer empoderada, me gusta mucho más si se come esta empanada». Ahora, puede verse al dar un absurdo consentimiento y también está en disponible en Vimeo.

«Choco», cantante, compositora y productora, acaba de volver de una gira por Europa y se va a estar presentando mañana sábado junto a Sudor Marika en Beatflow.

 

 

Isla Mujeres

La ciudad de las diagonales nos ha dado siempre, y lo sigue haciendo, hermosas bandas. Este cuarteto pop rock es otro ejemplo. A fines de 2017, publicó su primer disco titulado «Otras», que se suma a su EP «Naturalia».

La Isla se conforma por Amparo Torres en voz y guitarra, Julia Barreña en voz y teclados, Elena Radiciotti en voz y bajo, y Faustina Sagasti en batería. Las tres primeras son además las compositoras y letristas de los 9 temas del disco.

Los sonidos y las tres voces, apoyados en los sintetizadores, funcionan como un complemento perfecto y junto a las letras nos invitan a sumergirnos en su viaje.

Tocan hoy, gratis, junto a Pyramides en el patio del aljibe del Centro Cultural Recoleta. 

 

¡La playlist sigue creciendo!

 


La imagen de portada corresponde al video «Lo que las mujeres quieren». 

#LAMúsica

Esta semana, después de dos nuevas denuncias por abuso contra músicos (Franco Salvador, baterista de Pez y Jean Deon, músico y productor de Diosque, Michael Mike, entre otrxs) fuimos varixs lxs que volvimos a preguntarnos: ¿podré seguir escuchando alguna banda de hombres?

Como alternativa, seguimos actualizando nuestra playlist de música hecha por mujeres.


Ibiza Pareo

Imposible no bailar con este dúo electrónico pop que se formó en 2014 y que el próximo 11 de mayo publicará su segundo disco titulado «Bailemos juntas«.

Ani Castoldi y Marina La Grasta ya habían tocado juntas pero en formato trío (bajo, teclados, batería) en yiLet, y un tiempo después de la disolución se reencontraron musicalmente para dar orígen a Ibiza Pareo.

Desde el lanzamiento de su disco homónimo debut en 2015, ya coparon las pistas porteñas y participaron de varios festivales nacionales e internacionales.

 

Miau Trío

La propuesta musical de Rocío Katz, Mariana Michi y Rocío Iturralde es jazz de los años 20 y 30. En 2016, lograron publicar su disco debut financiado a través de la plataforma Ideame.

En marzo, despidieron un ciclo de verano en el que tocaron todos los sábados en Congo Bar. Las presentaciones de las Miau Trío no solo son musicales sino también performáticas y bastante humorísticas.

Además, participaron en la realización de la música original de Tarde Baby, la serie dirigida por Malena Pichot.


 

¡No olvidés seguir la playlist siempre actualizada en Spotify!

#LAMúsica

Hoy, elegimos dos bandas que tienen solamente un varón en su formación y que, en los últimos años, crecieron un montón dentro de la escena indie local.


Las Ligas Menores

«Llevame en invierno al mar donde el aire es fresco y salado, donde el viento se lleva todo lo que está a su paso y el silencio siempre está a mi lado, a mi lado», es lo primero que escuchamos en «En invierno», corte que se publicó ayer y que forma parte del disco Fuego Artificial, que saldrá el 10 de mayo.

Montañas, ruta, viajes y relaciones (que terminan y que empiezan) son los elementos que más aparecen en las letras de esta banda de indie rock del sello Laptra, formada por Anabella Cartolano en voz y guitarra (además, les contamos que es una brillante ilustradora), María Zamtlejfer en voz y bajo, Micaela Garcia en batería, Nina Carrara en teclados, percusión y coros, y  Pablo Kemper en voz y guitarra.

Hasta el momento, Las Ligas sacó un disco en 2014 («Las Ligas Menores») y un LP en 2016 («Ni una canción»). Su próximo show será el 25 de mayo en Niceto, para presentar «Fuego Artificial».

 

Amor elefante

Este cuarteto sacó uno de los discos más lindos de 2017, «Oriente». Como el sol ascendente, este tercer trabajo consolida mucho más el sonido delicado y pop de sus discos anteriores: su debut homónimo en  2011 y «Parque Miñaqui» (2012). El adelanto había sido su EP «Viishnu» publicado en 2016.

La banda está compuesta por Rocío Bernardiner (voz y guitarra), Rocío Fernández (voz y batería), e Inés Copertino (voz y teclados), las tres de Banfield. A ellas se suma el bajista Andrés Merlo.

El mes pasado publicaron en sus redes una versión del Himno Nacional Argentino.

El plus que encontramos en su último disco es una versión de «Qué raro que me siento» de Mala Fama. Según contaron en sus redes, el mismo Hernán las contactó después de verlas en Canal Encuentro para expresarles su amor y allí surgió la amistad.

 

Como siempre, aquí dejamos la playlist actualizada con temas de estas dos bandas.

 

 


Imágen de portada: Revista 90+10

Anticonceptivos para no abortar

El acceso a la anticoncepción gratutita es un derecho. ¿Cuáles son las leyes y los programas que deberían garantizarlo? ¿Cuáles son estos métodos y qué sucede en la actualidad?

En el año 2002, se sancionó la ley de salud sexual y procreación responsable (N° 25.673)  que establece garantizar el reparto gratuito de anticonceptivos. No fue sino hasta el año siguiente que, bajo la presidencia de Néstor Kirchner y con Ginés González García como Ministro de Salud, se implementó el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (PSSyPR).

La ley 25.673 reconoce que el derecho a la salud comprende la salud sexual y tiene como objetivos principales los siguientes aspectos:

A) Alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y procreación responsable con el fin de que pueda adoptar decisiones libres de discriminación, coacciones o violencia;

B) Disminuir la morbimortalidad materno-infantil;

C) Prevenir embarazos no deseados;

D) Promover la salud sexual de los adolescentes;

E) Contribuir a la prevención y detección precoz de enfermedades de transmisión sexual, de VIH/sida y de patologías genital y mamarias;

F) Garantizar a toda la población el acceso a la información, la orientación, los métodos y las prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y procreación responsable.

Por último, casi inmiscuido sin permiso, el punto G (sí, justo el G) de la ley anuncia «Potenciar la participación femenina en la toma de decisiones relativas a su salud sexual y procreación responsable». Empoderamiento.

En teoría, una amplia diversidad de métodos anticonceptivos debería poder conseguirse en hospitales públicos y centros de atención primaria, como preservativos, anticonceptivos hormonales inyectables, hormonales para lactancia, hormonales combinados y anticonceptivos hormonales de emergencia, dispositivos intrauterinos (DIU) y cajas de instrumental para su colocación.

Otro punto importante del programa es que a partir de los 14 años les adolescentes pueden realizar sus consultas, solicitar información y acceder a anticonceptivos sin la presencia de mayores.

Recién en el año 2006 se promulgó la ley nacional de anticoncepción quirúrgica (N° 26.130), que establece el derecho de todas las personas a acceder en hospitales y clínicas tanto públicos como privados a la ligadura de las trompas de Falopio y la vasectomía.

 

¿Qué sucede en la práctica?

Si bien es cierto que la oferta de métodos anticonceptivos no es igual para hombres y  mujeres, las últimas estadísticas que publicó el PSSyPR en 2016 marcan que las que ponen el cuerpo para entrar al quirófano (y el brazo para las inyecciones, la boca para tomar píldoras y las piernas para colocarse un DIU) son las mujeres. En el mismo año que se realizaron 12 976 ligaduras tubarias, tan solo se registraron 97 vasectomías.

Este número demuestra que ni los hombres consideran realizarse la intervención ni tampoco lxs medicxs la promueven.

En cuanto al PSSyPR, durante el macrismo peligró su continuidad al pasar a depender de la Dirección de Salud Comunitaria en 2016; se generaron despidos (que luego parcialmente fueron reincorporados).

Además, el acceso a anticonceptivos de forma gratuita y en todo el país no es algo que se cumpla, según lo denuncia Amnistía Internacional (sumado a los relatos de muchas jóvenes).

 

La segunda consigna de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto exige la aplicación efectiva en todo el país de la ley 25.673.  Esto implicaría tanto que no haya faltantes de anticonceptivos como que existan campañas de difusión sobre el derecho a la salud sexual. La no implementación de la ESI perjudica a los jóvenes que desconocen este (y otros) derecho, y evita que se informen sobre los diversos métodos anticonceptivos a los que pueden acceder.

Educación sexual para decidir.

Anticonceptivos para no abortar.

Aborto legal para no morir.

 

 

Línea de salud sexual: 0800-222-3444


Fuentes:
Ley 25.673
Ley 26.130
«La revolución de las mujeres no era solo una pildora», por Luciana Peker.
Amnistía

 

#LAMúsica

Porque, además del vino más rico y sus maravillosas montañas, Mendoza nos está acercando increíbles músicxs, hoy traemos dos bandas de chicas mendocinas con mucho power.


Las ex

«No tengo faso ni un amigo no tengo tucas ni un conocido», lamenta Laura Velázquez (voz y guitarra) en el tema «No tengo fa». Este cuarteto de punk con influencia surf se formó en 2016 y ese mismo año publicaron su primer y único disco hasta el momento, «Primera temporada».

La banda que completan Camila Guevara (guitarra y coros), Lina Elias (bajo) y Silvina Fresina (batería y coros), también sumó a su disco una adaptación libre del tema de Andy Chango «A mi madre», que habla de tener una mamá lesbiana.

Sigan las redes de estas pibas que, con su sonido súper potente, ya llegaron a tocar en México y a sonar en radios de Seattle y Londres, mientras participan de fechas en capital y varias ciudades del país.


Mariana Paraway

Mariana es cantautora y guitarrista; ya lleva una década dedicándose a la música. El año pasado sacó «La flecha», su tercer disco, en el que invitó a participar también a otras mujeres como Andrea Echeverri, Violeta Castillo y Loli Molina.

Su sonido es principalmente folk, pero también tiene algo de pop y sonidos electrónicos en su último disco. Otra diferencia con sus discos anteriores [«Los peces» (2012) e «Hilario» (2014)] es que «La flecha» es el primero que está cantado todo en español.

 


Seguí escuchando y disfrutando de estas y otras músicas en la playlist que actualizamos todos los viernes.

#LAMúsica

Inauguramos sección y la propuesta es la siguiente: todos los viernes, te vamos a compartir la música de dos bandas integradas y/o lideradas por mujeres. Además, vas a poder seguir nuestra playlist en Spotify, que se va a ir actualizando cada semana.


Kumbia queers

No había forma de inaugurar esta sección si no era con ellas.

Punk rock, cumbia, letras con mucho activismo, amor, desamor, amistad, fiesta y escabio. Además, en vivo la rompen. La banda que ya pasó la década (se formó en 2007) está integrada por las she-Devils (Patt Pietrafesa, Pilar Arrese e Inés Laurencena) Juana Chang y Flor Linyera.

Las Kumbia Queers ya tienen 4 discos (recomendadísimos). Les sugerimos que, si aún no lo hicieron, las vean en vivo porque, de verdad, sus shows son fiestas aseguradas.

 

Sara Hebe

«Antes que histérica, histórica». Este último año, esa frase se multiplicó en cientos de bios y remeras. La frase pertenece al tema «Historika», del primer disco que publicó Sara en 2009 (La hija del loco). Su discografía la completan Puentera (2012) y Colectivo vacío (2015).

A fines del año pasado compartió «Violeta perro», corte de su futuro disco que creemos (y esperamos) que saldrá este año. Desde el rap, el hip hop, la cumbia y el reggae, la cantante y compositora chubutense critica y denuncia todas las injusticias de nuestra realidad cotidiana.

Por eso, también participa continuamente en festivales de distintos reclamos sociales. Su banda la completan Ramiro Jota en beats, guitarra y bajo, y Eduardo Morote (Señor tomate) en batería .

 


Te dejamos la playlist para que empieces a seguirla y disfrutarla.

#Entrevista «El enemigo es el patriarcado, y si estamos divididas le facilitamos el trabajo»

Georgina Orellano fue reelegida para continuar al frente de la Asociación Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) por cuatro años más. Hablamos con ella sobre la elección y el futuro del gremio.

Por primera vez la elección de autoridades se hizo mediante el voto directo de las afiliadas al sindicato. La lista 78 de la agrupación Putas Feministas, liderada por su actual secretaria Georgina Orellano, fue la única que se presentó para asumir la conducción en el período 2018-2022.

Imagen: Emergentes.

Escritura Feminista: ¿Dónde se llevaron a cabo las elecciones?

Georgina Orellano: Las elecciones se hicieron en 7 provincias y 2 municipios. En las provincias se volvió a elegir la conducción nacional y provincial,  y se sumaron 2 nuevos municipios que no estaban legal y orgánicamente dentro de AMMAR: las delegadas del municipio de Morón y de Esteban Echeverría.

E.F.: ¿Cómo fue el método de elección? ¿Quiénes votaron?

G.O.: Estaban habilitadxs a votar todas las trabajadoras y todos los trabajadores sexuales afiliadxs a AMMAR. El método de elección este año fue totalmente distinto al de años anteriores y tiene que ver con todo un proceso de discusión, de debate y también de maduración y de visibilidad que tuvimos en los últimos años como movimiento de trabajadorxs sexuales.

En el plenario nacional que se llevó a cabo en diciembre pasado decidimos por unanimidad que tanto las secretarías provinciales como la secretaría nacional tenían que ser elegidas por el voto directo de las afiliadas. Antes, se daba una asamblea con las compañeras convocadas, que siempre eran las secretarias general y adjunta de las provincias, que elegían a través del voto indirecto a la comisión nacional.

Las urnas se establecieron en las sedes de la CTA donde AMMAR tiene sus oficinas y en urnas volantes para las muchas trabajadoras sexuales a quienes les quedaban muy lejos las delegaciones de la CTA. Así pudieron votar en su zona de trabajo.

Queríamos modificar el estatuto sindical de AMMAR teniendo en cuenta que en los últimos años hubo muchísimos avances en cuestión de organización, que hay otras modalidades de trabajo, como la de Internet y la de compañeras de departamentos privados, que no estaban contempladas en el estatuto.

El padrón de las afiliadas creció bastante y queríamos mostrar un nuevo modelo sindical, mucho más democrático y participativo con metodologías mucho más transparentes.

E.F.: ¿Cuáles son tus propuestas, los objetivos para el próximo mandato?

G.O.: Esperamos sostener lo construido hasta ahora, la visibilización, la participación de muchas más trabajadoras sexuales que están militando en la organización. Sostener eso y tener un avance más en materia de legislaciones para las trabajadoras sexuales.

Hemos logrado ganar algunos espacios tener nuestro taller propio en el Encuentro Nacional de Mujeres, tener mayor participación en las asambleas de cara al 8 de marzo, el 3 de junio y el 25 de noviembre. Pero con respecto a materia legislativa y políticas públicas para las trabajadoras sexuales, ahora comienza el desafío.

Buscamos modificar ciertas leyes que criminalizan a las trabajadoras sexuales, poder incidir en las políticas públicas y reales para el movimiento de trabajadoras sexuales e insistir nuevamente con la presentación del proyecto de ley de reconocimiento de derechos laborales para las trabajadoras sexuales.

Se trata de dar la discusión en la cuestión parlamentaria y también en el campo judicial, que es donde mayormente se tiene una postura abolicionista y prohibicionista con respecto a nuestra actividad.

Las nuevas propuestas incluyen secretarías que por primera vez van a empezar a funcionar, como la secretaría de juventud, donde planteamos la formación de nuevos cuadros, una escuela popular de trabajadoras sexuales de formación sindical y feminista para las trabajadoras que quieren militar en la organización.

Sumamos la secretaría de diversidad, conducida por una compañera trans, para incluir a otras identidades de género que ejercen nuestra actividad y que se sientan incluídxs en nuestra organización. Se plantean actividades de sensibilización y visibilización para poder mostrar la amplitud que hay en el mercado sexual.

Tenemos una secretaría laboral, en donde habrá talleres acerca de las malas condiciones laborales que tenemos, porque siempre que se piensa en la salud de las trabajadoras sexuales se habla solo de enfermedades de transmisión sexual pero no se habla de otros problemas relacionados con la falta de reconocimiento y la insalubridad.

Además, articularemos la secretaría de DD. HH., que va a ser coordinada por una compañera trans testigo de El Pozo de Banfield, que estuvo detenida 14 días durante el proceso de la dictadura militar y que ahora está esperando la fecha del juicio.

Queremos que comience a ser parte de la historia el colectivo travesti y trans de trabajadoras sexuales, que también tuvo un rol importante ya que muchxs de ellxs fueron testigos de las detenciones, compartieron calabozos y se encontraron en comisarías con militantes que eran detenidos por la dictadura.

Otra propuesta es un proyecto de ley totalmente pensado por las trabajadoras sexuales, para las trabajadoras sexuales, que estamos modificando y que a partir del próximo mayo vamos exponer en todas las provincias donde AMMAR tiene presencia gremial, para dar a conocer el borrador y comenzar a buscar apoyo.

Varixs diputadxs de diferentes espacios políticos ya nos manifestaron su apoyo y prometieron su firma, el acompañamiento del proyecto de ley. Queremos presentarlo para el mes de septiembre en el Congreso Nacional.

E.F.: ¿Cómo sentís la incorporación de algunas de sus reivindicaciones a documentos como el del 8M?

G.O.: Logramos incorporar al documento del 8 de marzo el pedido de derogación de los códigos contravencionales, contra la criminalización y la persecución policial para las trabajadoras sexuales, el año pasado, luego de toda una discusión que duró un mes y que nos tuvo hasta último momento sin saber si quedaba o no.

Fue un avance tremendo en un espacio donde se generan tantas tensiones con respecto al debate sobre el trabajo sexual: logramos, por lo menos, ese piso de que las trabajadoras sexuales existimos y ya no pueden invisibilizarnos o tratar de excluirnos.

Que haya compañeras de otros espacios de militancia que no estén de acuerdo con la postura de las trabajadoras sexuales no implica que nos tengan que excluir.

E.F.: ¿Por qué pensás que desde el feminismo no logramos resolver la disputa regulacionismo-abolicionismo?

G.O.: Nosotras no luchamos contra las abolicionistas. En todo caso, luchamos contra la represión policial, contra el Estado que nos arroja el derecho penal encima como respuesta y solución a nuestra forma de subsistencia.

Con las abolicionistas tenemos una discusión que es histórica dentro de todos los feminismos habidos y por haber: hay una fuerte tensión y una fuerte división porque conviven diferentes posturas, diferentes ideologías, diferentes pensamientos.

Creo que la mejor forma de resolver o tratar de encontrar una solución a este debate es que puedan convivir todas las posturas. No se trata de que nosotras digamos que las abolicionistas tienen que quedar excluidas del feminismo, sino de comprender que, con respecto al trabajo sexual, hay distintas perspectivas y todas son válidas.

Tanto las que no se consideran trabajadoras sexuales como las que sí tenemos que poder convivir dentro de los espacios. No tienen por qué generarse situaciones violentas como en las asambleas previas al 8M que impedían que las trabajadoras sexuales hablásemos.

Hay un fuerte rechazo para que eso no suceda más y para que haya respeto para con las reivindicaciones de cada colectivo y cada sector. Tenemos que entender que el enemigo es el patriarcado, y si nosotras estamos divididas le facilitamos el trabajo.

Nos quieren así, dispersas, divididas; quieren que nos enfrentemos entre nosotras mientras el sistema machista y patriarcal sigue doblegando a diario a las mujeres y los cuerpos femeninos.