El feminismo llegó al mundo mágico

El próximo 31 de diciembre se estrena en Netflix la cuarta temporada de Las Aventuras de Sabrina, una fusión entre la remake de la serie que acompañó la niñez y adolescencia de muches y la adaptación de Archie Comics. Esta serie, que desembarcó su primera temporada en 2018, tiene un tinte muy diferente a la inocente Sabrina que mostraba la pantalla de Nickelodeon.

Con rasgos del thriller, exorcismo y suspenso, la Sabrina Spellman que muestra Netflix es una bruja aggiornada a un mundo contemporáneo que lucha por empoderarse ante los postulados conservadores de su entorno hechicero. Sabrina quiere poder y libertad. Y parece que esto, al igual que en la lucha que enfrentamos hoy las mujeres, tendrá un costo muy alto. 

Al comienzo de la serie, Sabrina (Kiernan Shipka) es una adolescente de 15 años de edad que vive con sus dos tías, Hilda (Lucy Davis) y Zelda (Miranda Otto), quienes se encargaron de su crianza luego de la muerte de sus padres. Ambas son brujas al igual que el padre de Sabrina, un hechicero reconocido por sus dotes mágicos y por romper con las reglas de la Iglesia de la Noche al casarse y tener una hija con una mortal. En la casa de la familia Spellman también vive el primo Ambrose, un hechicero con arresto domiciliario por intentar explotar el Vaticano.

Sabrina espera con ansias su incipiente cumpleaños, el cual casualmente se celebra en el día de Halloween y será su bautismo mágico. Por tradición de la Iglesia de la Noche, cada bruja es bautizada a los 16 años como símbolo de su entrega al Señor Tenebroso quedando así a merced de su voluntad. Como es característico de Sabrina (al igual que la adolescente de la serie de canales infantiles), su curiosidad la lleva a interiorizarse en lo que implicaría su bautismo.

Las escenas transcurren en el pueblo de Baxter y la ambientación mantiene a les espectadores en un constante clima de Halloween, donde las calabazas cuelgan de las puertas, las luces son tenues y el ruido crujiente de las hojas en el bosque lo vuelven tenebroso.

En los 28 capítulos que conforman estas primeras tres temporadas no solo se apreciará el crecimiento de Sabrina como bruja en sus hechizos cada vez más riesgosos, sino también de su empoderamiento en un mundo donde las mujeres son relegadas al cuidado de la familia, subestimadas en el poder de la Iglesia de la Noche y entregadas como ofrendas.

La Iglesia de la Noche y El Catolicismo

La Iglesia de la Noche es el sinónimo de la Iglesia Católica. Es una doctrina que guía a través de rituales y postulados a una determinada comunidad, en este caso conformada por hechiceras y hechiceros. Se caracterizan por la devoción al Señor Tenebroso y la diferenciación constante con el mundo de los mortales.

El mundo mágico al que pertenece Sabrina es regido por las reglas del Señor Tenebroso, suma autoridad que gobierna los actos de cada miembro de esta comunidad. A diferencia del catolicismo, donde enseñan que Dios no es hombre ni mujer (aunque siempre lo mencionen como «él», para darle una identidad masculina), aquí el máximo representante es un hombre. Su voz en la tierra está bajo la figura del Sumo Sacerdote, quien también es un varón. Ambos intentarán convencer a Sabrina de firmar el Libro de la Noche cuando ella comienza a dudar de hacerlo por no querer alejarse de su novio y sus amigas mortales.

Mujeres al poder

Sabrina quiere el poder y la seguridad que le da su magia pero también la libertad de elegir sobre su propia vida. Esto se convertirá en un problema para ella porque su iniciación en el mundo mágico le exige cumplir con la voluntad del Señor Tenebroso dejando de lado sus deseos y su vida en el mundo mortal. Así, se enfrenta a constantes hostigamientos del clan masculino al que no solo responden los hechiceros sino también las brujas. 

Uno de los hilos conductores de la historia es el cuestionamiento de Sabrina a cada regla impuesta por el Señor Tenebroso y en consecuencia la rebeldía junto a sus tías de esas normas que siempre han cumplido a rajatabla.  

En la tarea de llevar a Sabrina hacia el mundo mágico cumple un rol fundamental la Madre de los demonios o Lilith, enviada por el Señor Tenebroso y encarnada en el cuerpo de una profesora de la escuela a la que asiste Sabrina. También identificada como Madame Satán, busca cumplir con las expectativas de su concubino, Satán o Lucifer, labor que la frustra por no recibir el reconocimiento de su pareja.  

En la tercera temporada (sin spoilear mucho) se ve muy bien reflejada la dificultad de los hombres para dejar sus posiciones de poder y cómo intentan sabotear a las brujas que han ocupado los cargos de mayores rangos: el reinado del Infierno y la dirección de la Iglesia de la Noche. 

Estas tres temporadas atrapan con las consecuencias de la rebeldía de Sabrina en un mundo mágico conservador. Un mundo con roles de género que se acentúan en las mujeres al mando de las tareas de cuidado (encarnado por las tías protectoras y educadoras y por Madame Satán que debe llevar a la joven hechicera por el camino de la magia) y los hombres al mando de las instituciones y el poder que estas les otorgan. La competencia inicial entre las hechiceras se ve aplacada por la sororidad y la unión frente a las injusticias del género: un camino de deconstrucción lento pero fructífero como el que vivimos en el mundo de les mortales.  


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#Análisis Cobertura mediática de un intento de femicidio

La tarde del 10 de noviembre los medios de comunicación hablaban sobre el reciente ataque de un alumno a dos profesoras de un estudio de danza. Dicho ataque fue un intento de femicidio a Julieta Anton, bailarina y profesora del lugar, a quien Sofia Bovino protegió anteponiéndose entre el agresor y su compañera. 

La policía acudió al lugar alertada por los vecinos del edificio y el agresor, Sebastian Villarreal, no soltó a las dos mujeres que tenía reducidas en el piso hasta que no recibió el impacto de bala en el glúteo que efectuó el personal policial. El agresor había lastimado a Julieta y a Sofía con un cuchillo provocándoles varios cortes profundos. En ese momento, las dos mujeres estaban hipotensas y habían perdido mucha sangre. Sofia Bovino tuvo que ser intervenida quirúrgicamente por una herida en la mano. 

Este hecho que fue tapa y titular de todos los medios durante dos días tuvo, como la mayoría de las coberturas mediáticas, un tratamiento que dejó mucho para pensar y analizar. Resulta ser que Julieta Anton había sido bailarina del programa televisivo Showmatch, forma parte del staff de la cantante Tini Stoessel y fue la novia del coach de baile Mati Napp. Un material ideal para hacer una cobertura con muy poca (o nula) perspectiva de género ante un intento de femicidio.  

Pocas horas después del hecho, el centro de la noticia no era la agresión que recibieron las mujeres sino todo lo referido a la vida de Julieta, estos fueron los titulares de los medios masivos de comunicación:

«Quién es Julieta Anton, la bailarina de Showmatch que fue atacada a cuchillazos en un gimnasio de Belgrano», Ámbito; «Ataque en Palermo: una ex bailarina de Showmatch y una profesora de danzas, las víctimas del agresor», Clarín; «Ataque en un gimnasio. Una de las víctimas es una ex bailarina de Tinelli», La Nación.

«Ataque en la escuela de danza: el agresor estaba obsesionado con Julieta Antón, ex bailarina de Tinelli», Telefe Noticias; «Bailarina de Showmatch y de Tini Stoessel: quién es Julieta Antón, la profesora de danzas que fue atacada en Belgrano», Infobae; «Julieta Anton, ex bailarina de ShowMatch y ex pareja de Mati Napp, fue apuñalada por un hombre en Belgrano», Eltrece.tv.

Estos titulares constituyen una muestra donde diarios, portales digitales y noticieros con mayor alcance en todo el territorio nacional marcan una línea que luego decanta sola en los medios de comunicación con menor llegada y que se nutren de la información publicada en sus «grandes referentes».   

En este caso, la línea que bajan al resto de los medios y se dispersa así en toda la sociedad, pone el foco en el sensacionalismo de la vida de Julieta, haciendo un recorrido por sus trabajos (aunque solo los relacionados con el mundo mediático) y omitiendo su condición de mujer como víctima de violencia de género; dejando a un costado a Sofía, a quien apenas se la menciona como dueña del estudio o compañera de Julieta pero que, sin embargo, le salvó la vida.  

Al día siguiente del hecho, no solo que el tratamiento se había amplificado porque una de las víctimas era una persona «mediática», sino que se sumó la justificación de los medios de comunicación al victimario: «Ataque en Palermo. Habló el hermano del agresor: «Creo que el efecto de la cuarentena le hizo mal»», La Nación; «La Justicia acusó al alumno que apuñaló a su profesora de intento de femicidio: evaluarán si es inimputable», Infobae; «Habló el mellizo del agresor: «Durante la cuarentena empezó a hablar solo»», Telefe Noticias.

¿Cuál es el mensaje que se transmite en estos titulares? Un hombre con un presunto diagnóstico psiquiátrico que le habría provocado algún desequilibrio o la idea de que intentar matar a una mujer puede ser un efecto de la cuarentena. Se presenta como un hecho aislado. Y si hay algo que ya no queda aislado son las cifras que demuestran que una mujer muere cada 29 horas por la causante violencia de género. 

La violencia machista es estructural en esta sociedad y no alcanza solo con denunciar y poner la responsabilidad en la víctima. Todas las partes deben contribuir a desandar la reproducción y normalización de los discursos que hacen apología de las violencias contra las mujeres. 

El sensacionalismo y las justificaciones que hemos observado de los ejemplos recientes son parte de la misma violencia mediática que no se menciona como tal. Por eso es importante reveer el tratamiento mediático, la manera en que los medios de comunicación aborden su agenda es clave para, al menos, intentar construir una sociedad libre de violencias.  


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Polonia: manifestaciones en contra de las restricciones al aborto

El pasado 22 de octubre, el Tribunal Constitucional de Polonia realizó modificaciones a la actual legislación del aborto, restringiéndola aún más. Este país es uno de los más restrictivos en cuanto a la legalidad de la práctica en Europa, por lo que el endurecimiento de la medida desató una ola de manifestaciones no solo en su capital, sino también en diferentes puntos del territorio. 

Durante al menos dos semanas, han llegado a manifestarse más de 150 000 personas en Varsovia, las protestas se concentraron en la sede de la Corte y en la casa del líder del partido gobernante y ultraconservador, Jaroslaw Kaczynski. Los reclamos en contra de la resolución se extendieron a los pueblos y las aldeas del interior, se realizaron marchas silenciosas alrededor de las iglesias, irrumpieron en las misas y se generaron enfrentamientos con los creyentes. 

La actual legislación sobre el aborto permite la práctica en tres ocasiones: si hay amenaza para la salud de la persona gestante,  por incesto o violación y en caso de anomalías fetales. Sin embargo, la resolución del Tribunal estableció que las anomalías fetales ya no constituyen una causal porque viola la Constitución y es una decisión que no tiene posibilidad de ser apelada. 

Según el Ministerio de Sanidad, en 2019 se realizaron 1110 abortos de manera legal de los cuales el 97% fueron solicitados por malformaciones fetales. Asimismo, una de las críticas gira en torno a la ausencia de planes sólidos de apoyo financiero y acompañamiento psicológico para las familias de niños y niñas con alguna discapacidad. 

La legislación actual, conocida como ley de planificación familiar, fue sancionada en 1993 y puso fin a la postura más liberal que existía en Polonia con respecto al aborto en ese momento. Actualmente es el país con mayores restricciones solo detrás de Andorra, Malta y San Marino, donde el aborto no es legal bajo ninguna circunstancia. 

Contexto social y político de la medida 

El partido gobernante, Ley y Justicia, enfrenta críticas de diferentes sectores de la sociedad no solo por las restricciones en cuanto a la legislación del aborto sino porque se reclama que no hay una justicia independiente en Polonia.

Los últimos sucesos han servido para reforzar esa hipótesis, ya que desde el gobierno habían impulsado reformas a la ley de planificación familiar tanto en 2016 como en 2018 y en ninguno de los dos casos consiguió los votos suficientes en el Parlamento. Por ello, la decisión fue tomada por el Tribunal Constitucional, espacio ocupado por fervientes católicos que serían afines al gobierno. 

El partido nacional Ley y Justicia realizó hace tres años una reforma judicial que le valió la apertura de un proceso por parte de la Unión Europea y que el año pasado dictaminó como «contraria al derecho» de la comunidad por establecer un control sobre la Justicia. Esto generó un descontento en la sociedad pero aun así ocupan la posición oficialista desde 2015.   

A partir de su desembarco como gobierno en 2015, Ley y Justicia frenó la financiación pública a los programas de fertilización in vitro, limitó la píldora del día después con receta médica y ahora sumó restricciones a la práctica legal del aborto. 

Por otro lado, el partido se presentó en las elecciones como capaz de mantener los valores católicos conservadores, algo que ha cumplido aunque la sociedad ya no lo aprueba en su totalidad. Gran parte no comulga con la injerencia de la Iglesia en diversos temas políticos y educativos y a su vez aguarda sentencias para los sacerdotes denunciados por abusos. 

Las manifestaciones de las últimas semanas habrían logrado un retroceso en la decisión del Tribunal Constitucional de Polonia, ya que la semana pasada debería haber sido publicada la nueva disposición en el Boletín Oficial y esto aún no ha ocurrido. Sin embargo, habría quedado un vacío legal para quienes en estos momentos quieran realizar un aborto por malformaciones fetales. Por el momento, se espera que estos casos no se sumen a los más de 100 000 que, estiman desde las asociaciones a favor de la legalización del aborto, se realizan en otros países donde está permitido.



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Los números también hablan: femicidios de niñas y adolescentes

Rocío Abigail Riquel tenía 9 años. En la mañana del sábado 17 de octubre les dijo a sus padres que iría a jugar a la casa de una amiga. Esa misma tarde, luego de la denuncia realizada por su desaparición, la encontraron enterrada en un montículo de tierra a 400 metros de su casa, en un barrio de San Miguel de Tucumán. 

Según la autopsia preliminar, la nena habría sido abusada sexualmente, tenía golpes en la cabeza y habría sido asfixiada. La policía, la familia de la víctima y los vecinos buscaron a un hombre como presunto autor del hecho, quien vivía en el mismo barrio y había sido visto ese día caminando de la mano junto a Rocío. Había salido de la cárcel tres días antes del homicidio y manifestó tentativas de suicidio. Los vecinos lo encontraron el pasado miércoles 21 y lo golpearon hasta matarlo. Se esperan los resultados de las autopsias para cotejar las pruebas y confirmar si fue el autor del asesinato de Rocío. 

El mismo sábado 17 de octubre, en la localidad de Campana, encontraron muerta a Keila Moreyra. Tenía 16 años y fue asesinada de un disparo de escopeta en la cabeza por parte de su novio de 19 años, quien se dio a la fuga con un amigo luego de confesarle al hermano que la había matado.  

En un mismo día se conoce que al menos dos mujeres menores de edad habrían sido asesinadas por varones del círculo familiar o de conocidos. Según el Informe especial sobre niñas y adolescentes víctimas de femicidio realizado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia, entre 2017 y 2019 se registraron 119 casos de femicidios de mujeres menores de 20 años. 

Este registro representa el 14,5% del total de víctimas de femicidio durante el periodo analizado. Asimismo, se evaluaron los casos en diferentes franjas etarias: el 40% eran mujeres de entre 13 y 17 años de edad, el 34% eran menores de 12 años inclusive y el 26% de entre 18 y 19 años. 

Como ocurre con las cifras totales de femicidios en el país, el porcentaje de casos donde la víctima y el homicida tenían vínculos cercanos resulta ser más alto que el resto. Según el informe citado, el 34% eran parejas o exparejas (como el caso de Keila), el 20% eran padres o padrastros, el 6% tenían otro tipo de vínculo familiar, el 24% tenían otro tipo de vínculo (tal es el caso de Rocío), el 12% eran desconocidos y en un 4% no se ha aportado la información. 

El informe mencionado fue realizado con el objetivo de «promover políticas de prevención, investigación y sanción, que erradiquen las violencias en la niñez y la adolescencia», ya que el estudio demuestra la vulnerabilidad de determinadas franjas etarias frente a las diferentes formas de violencia de género y el acceso de las víctimas al aparato judicial. 

Según los datos publicados por el Observatorio de las Violencias de Género «Ahora que sí nos ven», se registraron un total de 223 femicidios entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2020 y en el 82% de los casos las víctimas tenían algún tipo de vínculo con el agresor (pareja, expareja, conocidos, familiar). 

Trabajar en la educación y la prevención para el reconocimiento de la violencia de género desde la niñez y adolescencia resulta crucial para erradicar desde edades tempranas las relaciones de violencia que hasta el momento han sido naturalizadas. Los casos de violencia no han aumentado; lo que aumentó es la visibilización y el número de víctimas que se animan a denunciar tanto en el estrato social como judicial.  


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#Reseña Guapis: hipersexualización de las infancias, de la realidad a la pantalla

Luego de atravesar una polémica por la presentación que realizó Netflix, el pasado 9 de septiembre se estrenó Guapis (nombre traducido del inglés Cuties o su nombre original francés Mignonnes) y demostró que el argumento de la película dista mucho de lo que se ha denunciado originalmente.

Hace algunas semanas, las controversias se desataron en torno a la imagen que utilizó Netflix para lanzar la promoción de la película: una imagen donde se muestra a cuatro niñas con ropa ajustada (mientras que la imagen original de la película emitida inicialmente en Francia deja ver a las cuatro preadolescentes saltando con bolsas y prendas de ropa interior).

Esto llevó a que les usuaries denunciaran la hipersexualización de los cuerpos de las menores y apología de la pedofilia. Actualmente el sitio Change.org tiene recolectadas más de 300.000 firmas para el pedido de la cancelación de esta película. Desde la plataforma extendieron un pedido de disculpas por la inapropiada manera de comunicar el estreno pero la exigencia de cancelación persiste y la directora de la película, Maïmouna Doucouré, cerró su cuenta de Twitter luego de las críticas y agresiones recibidas. 

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La película narra la historia de Amy Diop (Fathia Youssouf), una niña de 11 años de edad que vive en un barrio humilde de Francia junto a su familia de ascendencia senegalesa. La historia comienza cuando se mudan de vecindario junto a su madre y dos hermanos menores, de quienes debe hacerse cargo durante gran parte del día cuando su madre trabaja.

Amy es una niña callada y curiosa, con dificultades para expresar lo que piensa al comienzo de esta historia. Su padre (quien no aparece en escena), aún está en Senegal y tomará una segunda esposa, motivo por el cual la madre de Amy está muy nerviosa y angustiada. 

Junto a su madre, Amy asiste a reuniones propias de la cultura musulmana donde les enseñan a las mujeres, principalmente a las menores, lo que deben hacer para satisfacer a los maridos, los cuidados en el hogar y las «buenas conductas». Los comportamientos inapropiados de las mujeres, por ejemplo, los asocian con el uso de poca indumentaria. 

En los 96 minutos de película, vemos a una Amy desafiante que crece en pos de su deseo: bailar con un grupo de niñas de su edad que participará en una competencia. Para lograrlo debe, en principio, lograr la aceptación de las niñas y aprender a bailar. Esto lo consigue copiando los pasos de los videos que mira en Internet, reproduciendo poses sensuales de mujeres con muches seguidores en redes sociales y cambiando su vestuario por ropa más ajustada y pequeña.  

Guapis recibió en enero de este año el premio a mejor dirección en la sección World Cinema Dramatic del Festival de Sundance y una mención especial en el Festival de Berlín. En ese momento, no se esperaba la ola de críticas que se desató en las últimas semanas. 

¿Cuál es la controversia en una película reconocida por la crítica internacional?  

La película aborda, desde un relato real y crudo, la reproducción de la feminidad hegemónica y la sexualización de los cuerpos en la infancia como un acto de repetición y una copia a un modelo impuesto. Doucouré logró plasmar la manera en que estos actos de repetición se dan entre la inocencia propia de la etapa que viven estas niñas, el desconocimiento y la exploración de su sexualidad. 

La forma en que las niñas pueden exponer sus cuerpos sin ser conscientes de esto llevó a la directora a crear esta historia luego de ver un grupo de baile infantil en una fiesta de barrio:

«Durante un año y medio, hablé con grupos de chicas en la calle, en las escuelas y en asociaciones. Las grabé cuando tuve el consentimiento de los padres, recopilé sus historias, sus relatos, para saber dónde se situaban ellas como niñas, como futuras mujeres, cómo se situaban en la sociedad con sus amigas, sus familias, el colegio o las redes sociales. Todas estas historias han contribuido a la escritura de Guapis». 

La temática es controversial por sí misma. El cuestionamiento a los modelos del cuerpo femenino que nos imponen es un tema que está en discusión hace mucho. Sin embargo, la película es parte de esta misma crítica.  

Otra de las aristas interesantes que aborda la película es el sentido de pertenencia entre pares logrado por la mirada de une otre, la superficialidad, la sexualidad del cuerpo y las consecuencias que eso mismo puede ocasionar: la exposición de sus cuerpos en redes sociales con el objetivo de lograr el reconocimiento de les compañeres y el mismo desprecio que esas mismas imágenes generan en la volatilidad del comportamiento social, los estándares y las condiciones de aceptación. 

El final de la película (¡tranqui, no es spoiler!) es extraordinario teniendo en cuenta el análisis mencionado anteriormente. Un zamba de emociones de la protagonista entre tanta copia de estereotipos y comportamientos desconocidos que encuentra su refugio en el juego. 

Guapis es una critica en sí misma a la hipersexualizacion de las infancias que se le criticaba. Lo que puede resultar incómodo es la forma de abordarlo y el detalle de las escenas al mostrar los cuerpos de las niñas y sus posturas. Resulta necesario de todas maneras preguntar por la integridad de las niñas que actúan. Esta película pateó el tablero de los estereotipos y puso en escena la peligrosidad que representa el hecho de asociar la sexualización de los cuerpos en la infancia con el éxito y la aceptación. 


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Hablemos de violencia mediática

El 14 de septiembre se conmemoró el Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación. La fecha se estableció en 1990 en el marco del V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe como gesto de apoyo y solidaridad hacia el programa radial Viva María, dedicado al debate sobre los derechos de la mujer en Brasil, que estuvo al aire durante diez años hasta ser retirado por presiones políticas. 

Cada año para esta fecha se convoca a los medios de comunicación, tanto en lo que concierne a lo periodístico como publicitario, a transmitir una imagen de la mujer libre de estereotipos y en la diversidad étnica, cultural, económica y social.

Esa convocatoria a trabajar en los mensajes que se transmiten a la sociedad a través de los medios de comunicación tiene relación directa con las advertencia realizadas desde diferentes organismos, observatorios y ONG sobre las imágenes estereotipadas que se muestran de la mujer, una manera de «comunicar» que se traduce en violencia mediática. 

Algunos conceptos a incorporar 

Resulta importante, en principio, desmenuzar algunos conceptos. La violencia simbólica es uno de los tipos de violencia reconocidos junto a la física, psicológica, sexual y económica. Es aquella que reproduce mensajes o valores estereotipados que contribuyen a la desigualdad en las relaciones sociales y naturalizan la subordinación de la mujer. La violencia mediática, por su parte, es la modalidad en que estos mensajes se transmiten, es decir, las publicación de textos e imágenes con mensajes estereotipados a través de medios de comunicación masiva.      

La Red Par (Periodistas de Argentina en Red Por una Comunicación No Sexista) define la violencia mediática como «los mensajes que, en cualquier soporte comunicacional, humillen y discriminen a las mujeres. Tanto al agredirlas de manera directa, como al utilizar sus imágenes como objetos de consumo. La violencia mediática es una de las manifestaciones de la violencia de género. Expresa y refuerza la desigualdad entre las personas con diferente identidad sexual».

Este tipo de mensajes los podemos encontrar en programas periodísticos, de entretenimiento, ficciones y en el ámbito publicitario. Para analizar estos escenarios lo primero que debe identificarse son los estereotipos de género, aquellas representaciones asignadas socialmente a cada género a través de características y roles como supuestos identitarios de varones o de mujeres.  

En los medios de comunicación se construye sentido, se reproducen el sentido común, los valores y los conceptos. Esto lo podemos encontrar en comentarios sexistas de periodistas o conductores, la invisibilización de la mujer en los mismos roles que los varones, la asociación de la mujer con los espacios íntimos y de cuidado, la reproducción de la imagen del cuerpo femenino hegemónico como único modelo, dejando de lado la diversidad de los cuerpos, entre otros.    

En 2015, el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión realizó un Monitoreo de las prácticas y los discursos discriminatorios en televisión —tomaremos este estudio de hace cinco años porque en los siguientes no hubo estudios pormenorizados de este tipo, debido a la disolución y desfinanciamiento de muchas de las áreas dedicadas a este relevamiento—. Dicho estudio contó con un seguimiento de programas de diferentes formatos y en diferentes franjas horarias durante la semana del 1 al 7 de junio de 2015 y, del total de registros sobre violencia contra la mujer, un 25% corresponde a tratamientos positivos, un 27% a aspecto positivos y negativos y un 48% han sido «completamente discriminatorios y alejados de toda perspectiva de género y derechos»

A su vez, en este 48 % se establecieron diferentes categorías para determinar cuáles fueron los aspectos negativos y un 9,4% de los registros se asocia con estigmatizaciones y estereotipos donde se asocia a las mujeres, por ejemplo, con roles domésticos, «madres histéricas y/o consumidoras empedernidas, sumisas, malas o brujas». 

El plano publicitario es uno de los que más expone esta violencia simbólica. En sus diferentes formatos, la publicidad es una vidriera de estereotipos y roles de género que nos permite absorber muy fácilmente estos conceptos.

Los mensajes publicitarios de electrodomésticos o productos de limpieza, por ejemplos, son dirigidos exclusivamente a mujeres de todas las edades (para que el legado del cuidado no se pierda en el camino); los bienes de consumo como un auto son asociados a mujeres con cuerpos que corresponden a los estándares sociales de belleza per nunca manejan ellas; los productos para «evitar» el paso del tiempo en la piel de los cuerpos femeninos son algunos de los mensajes que desde el inicio de este rubro lo han caracterizado. (Una pequeña recomendación: si te interesa conocer más sobre el mundo publicitario y los estereotipos de género, recomendamos la serie Mad Men). 

Sin embargo, en los últimos años, el ámbito de la publicidad ha logrado aggiornarse (al menos algunas marcas) y se han incorporado desde diversas identidades sexuales hasta cuerpos libres de estereotipos de belleza. ¡Y esto lo festejamos! 

¿Cómo evitamos la violencia simbólica? Incorporando la perspectiva de género para problematizar los estereotipos. Cuestionemos los conceptos que se nos han dado como establecidos, cuestionemos si estos remiten a la igualdad de géneros y, cuando la respuesta nos indique que hay una desigualdad, es allí donde podremos modificarlo y hackearlo con nuestro pequeño aporte. 


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Hasta siempre, César

El 31 de agosto falleció César Cigliutti, presidente de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina). Tenía 63 años y había dedicado gran parte de su vida a la militancia por los derechos de las personas LGBTTI+. 

«César supo entregar su vida a la defensa y reconocimiento de los derechos de las personas LGBTTI en Argentina, su incansable lucha lo llevó a convertirse en un referente del movimiento LGBTTI de nuestro país, la región y el mundo».

Comunidad Homosexual Argentina, vía Twitter.

Con una mirada nítida y la voz cálida pero firme que lo caracterizaba, César fue precursor de muchas medidas que hoy son derechos, de las campañas y el orgullo. La presencia de Carlos Jáuregui en su vida fue determinante. Se conocieron cuando César se acercó a la CHA al poco tiempo de su fundación. 

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En ese momento, Jáuregui acababa de fundar la CHA luego de su estadía en Francia, donde las libertades no eran restringidas como en Argentina, para implementar el mismo modelo. Su espíritu acompañó el trabajo de César y aún más después de su muerte porque se había propuesto continuar con ese legado. 

Juntos impulsaron la Campaña STOP-SIDA que se basó, desde sus inicios y durante los años siguientes, en la prevención, el asesoramiento psicológico y legal y el trabajo en conjunto con otros organismos. En la década del 80, cuando cobró notoriedad el SIDA, poco se sabía sobre esta enfermedad pero ya cargaba con una etiqueta: era «la enfermedad de los homosexuales». Decidieron entonces que debían hacer algo desde la organización para esclarecer la situación y ayudarse. 

En 1992 consiguieron dos hitos: por un lado, la CHA obtuvo la personería jurídica, lo cual les permitió avanzar con la organización y el acompañamiento de los integrantes y quienes acudían a ella. Por otro lado, se realizó la primera marcha del orgullo gay en Argentina. A la primera convocatoria, que consideraron muy exitosa, fueron alrededor de 300 personas, la mayoría con máscaras. Hoy es un evento anual convocado por muchas más organizaciones y en su última edición asistieron alrededor de 500 mil personas

 

Imagen: Télam.

César fue un gran impulsor del matrimonio igualitario. En 2003, junto a su entonces pareja Marcelo, obtuvieron la Unión Civil en la Ciudad de Buenos Aires. Lo que importaba no era la cantidad de derechos que te daba la Unión Civil sino que el Estado te reconociera como pareja. 

En 2009, a través de la CHA, César acompañó el proyecto de la ley de matrimonio igualitario que ya había comenzado a tener tratamiento en dos comisiones de la Cámara de Diputados. Participó en el debate, sobre todo, desde un enfoque académico. César recordaba este debate por la violencia de los argumentos que estaban en contra de su aprobación, ya que todavía se hablaba de la homosexualidad como una enfermedad.  

En sus más de 30 años de militancia con la CHA, César consideraba que «lo mejor fue instaurar el orgullo como parte de la identidad. Sentirse orgulloso de que te asumas como travesti o como gay. Haber conseguido que tu propia comunidad tenga este sentimiento».  

César sabía que la lucha no solo era legal sino también cultural y desde esas raíces militaba. Por eso siempre iba por más. El día anterior a su fallecimiento había estado trabajando con el abogado de la CHA en una ley de cupo trans. Casualidad o causalidad, hace pocos días se firmó el decreto 721/2020 que establece un mínimo del 1% del cupo laboral trans-travesti para el sector público nacional. 

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«Desde la CHA renovamos nuestro compromiso para dar continuidad al invaluable legado que representa para nuestro movimiento, nuestra comunidad LGBTTI y la democracia en Argentina. Te fuiste en paz y con todo nuestro amor. Hasta siempre, amigo y compañero».

Comunidad Homosexual Argentina, vía Twitter.

Este es el legado de César: la militancia por los derechos por la comunidad LGBTTI+ pero principalmente por los derechos humanos. Sin dudas, dejó un camino marcado, próximos itinerarios y una forma de recorrerlos. Hasta siempre. 


Imagen de portada: Ismael Olivier


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Tenis femenino: la paridad de género es posible  

El pasado sábado, el New York Times publicó que Novak Djokovic quiere formar una nueva asociación independiente de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) para representar a los jugadores. Si bien los lineamientos de la nueva entidad no están trazados por completo, ya se conoce que responderá a las necesidades concretas de los jugadores y que solo incluirá a tenistas masculinos.  

La iniciativa ya tuvo algunos adeptos del mundo del tenis como así también rechazos de grandes figuras como Roger Federer y Rafael Nadal, quienes consideran que no es momento para realizar divisiones sino que, por el contrario, hay que mantener la unidad. En este último sentido también se pronunció el tenista Andy Murray, quien se opuso a firmar el documento que enviaron con la propuesta en tanto la nueva asociación no incluya mujeres.

El tenis es una de las disciplinas deportivas con mayor paridad de género; incluso podría afirmarse que es la única a nivel internacional. Si bien el cuadro masculino está representado por la ATP y el cuadro femenino está representado por la WTA (Asociación Femenina de Tenis), hay una paridad en los premios de los torneos más importantes que son los cuatro Grand Slams

El logro por esta igualdad en los premios económicos no se ha logrado de manera rápida sino que por el contrario ha sido escalonado. El primer torneo en incorporar esta paridad fue el Abierto de Estados Unidos en 1973, cuando la tenista estrella de ese entonces Billie Jean King ganó el torneo y exigió la igualdad financiera de los premios para volver a jugar. El resto de los torneos se actualizaron varias décadas más tarde: el Abierto de Australia lo hizo en 2001, el Roland Garros en 2006 y, por último, Wimbledon en 2007. 

Gran responsabilidad de estos logros corresponde a la WTA, cuyo labor está centrada en el fomento y crecimiento del tenis femenino, logrando cada vez más beneficios a través de contratos para atraer más capital y lograr mayor televisación de este deporte. En 2014, por ejemplo, firmó un contrato de 492 millones de euros con PERFORM por diez años y se aseguró la cobertura televisiva de los 2000 partidos principales de todo el circuito.   

La Asociación Femenina de Tenis

La WTA fue creada en 1973, un año después de la fundación de la ATP, y fue impulsada por el trabajo que ya realizaban desde hacía tres años Billie Jean King junto a otras ocho compañeras, que fueron conocidas como las «Original 9». Inicialmente, firmaron contratos para jugar por 1 dólar el tour Virginia Slim y, luego, con la ayuda de una publicista, consiguieron importantes patrocinadores que les permitieron dedicar su vida al deporte y crear una asociación de tenis femenino profesional. 

Al año siguiente de su creación, la WTA consiguió su primer contrato televisivo y así el tenis femenino escaló y aumentó su visibilidad. Actualmente registra a más de 1650 tenistas y 84 países asociados y, además de participar en los cuatro Grand Slams, participa en 55 torneos en seis continentes. 

Las figuras del tenis femenino han logrado ganar su espacio en el universo deportivo y varios de los referentes masculinos de la misma disciplina han rescatado la importancia de su crecimiento y del trabajo conjunto. Tal es así que el pasado mayo, ante las adversidades que se le presentaron al deporte por las medidas tomadas a nivel mundial a causa de la pandemia, Roger Federer planteó la necesidad de una unidad de la ATP y la WTA, propuesta a la que se sumaron muches colegas, incluida Billie Jean King. 

Tenis femenino en Argentina 

A nivel nacional, al tenis femenino le falta mucho crecimiento. En 2019, las tenistas realizaron diferentes reclamos a la AAT (Asociación Argentina de Tenis) por la falta de organización de torneos y cómo esto afecta su desempeño. En una reunión que mantuvieron con los dirigentes, las principales referentes reclamaron también por la presencia de autoridades y representantes de la institución en sus torneos y entrenamientos. Dicha presencia fomentaría el deporte y potenciaría la llegada de patrocinadores, muy necesarios si se tienen en cuenta que los premios de los torneos son de 3000 o 4000 pesos. 

En este sentido, la AAT presentó el Programa Integral de Desarrollo de Tenis Femenino, un proyecto que tendrá una duración de seis años y abarca el desarrollo de todas las etapas de las deportistas. La propuesta comienza con el Programa GEN10S para el fortalecimiento de las etapas iniciales y continúa con un plan de alto rendimiento para las siguientes etapas hasta llegar al Programa «Equipo Fed Cup»

La gran paridad del tenis femenino con respecto al masculino debería ser una inspiración para el resto de los deportes. El impulso de las asociaciones referentes ha logrado captar las dos mayores herramientas para el crecimiento de una disciplina deportiva: cobertura mediática y sponsors. Si bien las grandes estrellas de este deporte han denunciado diferencias en cuanto a las comodidades en los campeonatos mixtos y a nivel local aún falta mucho impulso, es digno de celebrar que cada uno de los reclamos ahora tiene una sociedad que lo recepciona y acompaña. 


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