Los medios y la mujer pública, reflejos de una sociedad machista

Estar en el ojo público siempre tiene sus consecuencias. Entre ellas, la continua mediatización de la vida privada, incluso si uno no lo desea. Esto es lo que le sucede a miles de actrices, cantantes, periodistas, modelos y más, en cuanto se convierten en figuras públicas. Sin embargo, la mirada pública, como la sociedad entera, juzga más a las mujeres que a los hombres. Si una actriz estrena una película, se le pregunta qué vestido va a usar en la premiere, no cómo fue la labor para realizarla. Si una modelo envejece, se repara en que “ya no es la misma de antes” y “su carrera está llegando a su fin”. Esta situación comienza a cambiar gracias a la «rebeldía» ante los medios de esas mismas mujeres, pero es un proceso lento y que da lugar a comentarios misóginos y machistas en los medios de forma constante.

¿Todos tenemos derecho a juzgar a una madre por cómo ejerce su maternidad? En los últimos días, la joven Cinthia Fernandez subió un video a su cuenta de Instagram donde una de sus hijas pequeñas dice con inocencia la palabra “boludo”. Recordemos: “boludo”, palabra que utilizan todos los argentinos para llamar a amigos y conocidos, para insultar levemente, para insultar fuertemente, palabra que se usa a veces para todo. Entre los comentarios que recibió en las redes se encontraban: “Las niñas imitan a los padres cuando hablan. Lamentablemente los dos dejan mucho que desear”, “Enseñale un poco de educación en cambio de reírte de todo lo que hacen”, “Qué pena que le enseñen así las malas palabras”, “¿Y nunca están con el padre las nenas?” y “¿Cuántos años tienen, son grandes y no saben hablar?”.

La modelo siempre se mostró muy tranquila frente a comentarios cibernéticos, y sin embargo los medios decidieron hacerlo noticia. Es cuando esto se mediatiza que se abre el debate. ¿Cuál es el problema? Que no es una cuestión abierta al debate la manera en que una mujer ejerce su maternidad, sobre todo si lo realiza de una forma consciente y saludable para ella y su familia.

Del otro lado, están todas las mujeres que aún no han sido madres y a las que los medios les atribuyen falsos embarazos. Jennifer Aniston fue una de las primeras en hacer una declaración pública al respecto, mediante un artículo editorial en el diario Huffington Post. “La objetivización y el escrutinio al que exponemos a nuestras mujeres es absurdo y perturbador” dice, luego de expresar que esto lo hacemos todos, al comprar cada revista y leer cada nota de “chimentos”.

“Usamos la sección de chimentos para perpetuar esta deshumanizante mirada respecto de la mujer, enfocada solo en el aspecto físico al que los medios rondan en constante especulación”, manifestó Jennifer Aniston.

“No estoy embarazada, estoy alimentada”, continúa. Para los medios, parece que la única excusa que tiene una mujer para que su peso se modifique es estar embarazada. Como si una mujer, y mucho menos una famosa, no pudiese tener un cuerpo distinto al que la moda propone; no pudiese estar sana si eso significa alejarse del estereotipo de cuerpo de “bikini”. Porque ya es sabido que cada mujer es distinta y tiene un peso en el que su cuerpo funciona de manera ideal y saludable, más allá de cualquier estereotipo o moda.

Sumado a esto, está el hecho de que la especulación acerca de embarazo se torna en presión por parte de los medios cuando la mujer es mayor y da la impresión de no querer hijos. “La manera en el que me representan los medios es simplemente un reflejo de cómo vemos y representamos a las mujeres en general” continúa Aniston. “El mensaje de que las niñas no son lindas a menos que sean extremadamente delgadas, que no merecen atención a menos que luzcan como una modelo, es algo que estamos comprando voluntariamente».

Además de las críticas a las madres en el ojo público, los rumores de embarazo, las presuntas “carreras terminadas” de las modelos cuando su cuerpo comienza el hermoso y natural proceso de envejecimiento, está la desvalorización de la mujer y su trabajo. En el caso de las actrices, la edición del año 2015 de los premios Oscar fue la alfombra roja de una pequeña, pero importante, revolución feminista en Hollywood. Jennifer Siebel-Newsom es la creadora del hashtag #AskHerMore (Preguntale Más), que hace referencia a las entrevistas de alfombra roja previas a cualquier gala o entrega de premios. Surgió cuando varias actrices notaron que no importaba cuán bueno o difícil fuera el trabajo que habían realizado, los reporteros nunca les preguntaban acerca del tema, sino sobre el vestido que llevaban.

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«Somos más que nuestros vestidos»- Reese Witherspoon

Uno de los casos más reconocidos fue el de la actriz Paula Garces que trabajó durante meses con niños en un orfanato de Colombia pero, cuando volvió a los Estados Unidos, en su primera entrevista solo le preguntaron qué ropa se había puesto durante su viaje, si seguía casada después de pasar tanto tiempo lejos, y cómo hizo para perder peso luego de su embarazo. Varias actrices, como Reese Witherspoon, Blake Lively y las reconocidas feministas Amy Poehler y Tina Fey, fueron grandes impulsoras del hashtag tanto en las redes como en la misma alfombra roja.

Algo similar sucede con las primeras damas de cualquier país del mundo y, tristemente, a veces incluso con presidentas o primeras ministras: se cuestiona qué atuendo usan para cada evento; no importa si es una reunión por el cambio climático o los derechos humanos, si es el lanzamiento de una ley que ellas mismas crearon y que puede cambiar la vida de miles, o si es un hecho histórico. Siempre importa más el atuendo.

Si bien desde 2015 se avanzó muchísimo en el ambiente hollywoodense y las entrevistas de alfombra roja se tornaron más igualitarias, en otros aspectos todavía falta mucho camino por recorrer. Tanto que, hace tan solo una semana, un periodista le preguntó a Blake Lively cual era su “atuendo para estar al poder” durante la gala “El poder de las mujeres” de la revista Variety que premia a mujeres por su labor en género. “Vamos ¿querés hablar sobre la ropa, hoy? ¿Qué hay de ayudar a las mujeres crecer? ¿Ropa? ¿Le preguntarías eso a un hombre?” respondió la actriz.

Está claro que si bien las mujeres en el ojo público comienzan a decidir que la mejor forma de enfrentar el machismo mediático es a través del debate y no del silencio, falta avanzar mucho más. Y no sólo por parte de los medios, sino también de cada persona que compra una revista de chimentos o critica la ropa de una mujer en televisión. Por parte de toda una sociedad que es cómplice.


Fuentes

http://www.hollywoodreporter.com/news/oscars-red-carpet-2015-battle-775698

http://www.huffingtonpost.com/entry/for-the-record_us_57855586e4b03fc3ee4e626f?0830ynt7rezmpldi

https://www.popsugar.com/celebrity/Blake-Lively-Yelling-Reporter-Power-Women-Event-43455209

Imagen:

http://www.dailymail.co.uk

¿Se puede prevenir?

El femicidio de Micaela causó gran conmoción en la población argentina y abrió cientos de debates; entre ellos, sobre el funcionamiento de nuestro sistema de justicia. En Estados Unidos existen dos leyes vitales que pueden ser fácilmente adaptadas a nuestro país.

En julio de 1994, Megan Kanka, de siete años, fue violada y luego asesinada por su vecino, en el pueblo de Hamilton, Nueva Jersey, Estados Unidos. Su asesino ya tenía dos cargos por violación agravada y, sin embargo, pasó solo nueve meses en prisión y seis años en un centro de rehabilitación, para luego ser liberado. En enero de 1996, Amber Hagerman, de nueve años, fue secuestrada mientras andaba en bicicleta alrededor de la casa de sus abuelos en Arlington, Texas, Estados Unidos. Su cuerpo fue encontrado al lado de un arroyo y la autopsia indicó que murió por heridas punzantes en el cuello. El asesino nunca fue encontrado. Estos dos casos fueron los que propiciaron la creación de la Ley Megan y la Alerta Amber.

La Ley Megan, vigente en Estados Unidos desde 1994, implica que toda la información que las autoridades tengan acerca de delincuentes sexuales liberados por la justicia tiene que ser pública. Esto consiste en datos de apariencia, lugar de vivienda y trabajo. A su vez, en febrero de 2016, Barack Obama autorizo la Ley Megan Internacional, lo que significa que si una persona estadounidense que cometió delitos sexuales o tiene cargos en su contra con dicha carátula viaja al exterior, las autoridades deberán informarle al país al que irá acerca de su pasado con la justicia.

Por otro lado, la Alerta Amber es un sistema de comunicación conectado a todos los celulares estadounidenses. Esta se activa cuando se denuncia la desaparición de un menor de dieciocho años y se tiene la información suficiente para lograr una descripción del niño y un sospechoso. Consiste de un mensaje enviado a todos los teléfonos celulares de las zonas involucradas con la descripción del niño, el sospechoso y, a veces, un vehículo. De esta forma, los ciudadanos están en alerta para que, si ven elementos similares a los descritos, puedan informar a las autoridades. Aunque la Alerta Amber fue creada en Estados Unidos, ya se utiliza también en otros trece países del mundo.

Si bien son leyes creadas específicamente para la protección de menores de edad, no está de más considerar su adaptación a las necesidades del país para poder aplicarla con eficacia, dado que en la Argentina desaparecen 140 mujeres por año (Información de la Procuraduría de Trata y Explotación de personas). Nuestro sistema de justicia tiene muchas fallas, pero ninguna que no pueda ser corregida.


Acoso universitario

El machismo en la sociedad Argentina está instaurado desde hace años y, si bien parte de la población ha logrado unirse para que esto se revierta, hay una situación de violencia de género que sigue afectando a miles de mujeres y no está en boca de nadie.

En 2012, una investigación realizada para el libro Trabajar en la universidad (des)igualdades de género por transformar, de las investigadoras Maite Rodigou Nocetti, Paola Blanes, Jacinta Burijovich y Alejandra Domínguez, dio a conocer por primera vez datos exactos sobre acoso sexual en la Universidad Nacional de Córdoba. Según el informe, el 15% de los 711 docentes encuestados conoce algún caso de acoso sexual dentro de la universidad, y el 75% de estos casos se dio entre alumnos y profesores.

Este informe causó durante algunas semanas de ese año varias notas periodísticas que se preguntaban y planteaban cuán seguro es el ámbito educativo para las mujeres. Un año más tarde, la Universidad Nacional del Comahue, en Río Negro, exoneró a un docente denunciado por abuso del poder y maltrato sexista, gracias a una petición firmada por los miembros de la comunidad universitaria. Pero después de esto el tema volvió a desaparecer de la agenda, y no se presentaron nuevos datos.

Es sabido mediante el «boca en boca» de los estudiantes que el acoso sexual en la universidad no solo existe sino que sucede seguido. ¿Por qué en los cinco años transcurridos desde la primera investigación no se ha realizado otra? O, peor aún, ¿por qué las universidades no son capaces de juzgarse a sí mismas por el bien de sus alumnos? Son las instituciones las que, en principio, deberían encargarse de saber qué es lo que sucede dentro de sus paredes y con esa información, buscar la mejor forma de darle a sus estudiantes un espacio en el que se puedan sentir seguros.

Si bien el acoso sexual se puede dar también entre estudiantes, debemos concentrarnos principalmente en el que sucede entre profesores y alumnos, porque de por medio existe una relación de poder. Una estudiante es mucho más vulnerable cuando el acoso viene por parte de un superior, de quien elige su nota al final del año y tiene en manos el destino de su carrera. Y además quién debe estar presente si sucede algo que pueda perjudicarla. En estos casos, es muy normal que las víctimas no quieran denunciar el acoso por miedo a que eso de alguna forma repercuta en sus estudios. Y por otro lado, si deciden denunciar, comienzan a surgir las dudas respecto a dónde realizar la denuncia y a qué autoridad recurrir.

Por esta razón, es muy importante que haya un accionar que proteja a las víctimas. En 2015, las universidades de La Plata y Buenos Aires aprobaron la creación de un protocolo contra la violencia de género. Sin embargo, entre los alumnos no está difundido, por lo que ante una situación de acoso siguen surgiendo dudas sobre cómo actuar. Por otra parte, apenas a fines del año pasado se comenzaron a crear las diferentes oficinas encargadas de llevar a cabo el protocolo. Es un proceso lento y también silencioso, y la falta de difusión acerca del tema hace que sus consecuencias sean subestimadas.

Hay una razón por la que estas situaciones se conocen solo por el «boca en boca» y es que las autoridades son quienes las acallan. Cuando hay un caso de acoso sexual entre un profesor y una estudiante, las autoridades le piden a los involucrados que «mantengan eso en silencio». Si bien esto sirve para resguardar la identidad de la víctima, también oculta al victimario. Es así que los casos no se conocen mas que en el interior del claustro docente o por las autoridades encargadas de llevar a cabo una sanción, si la hay. Esto es lo que causa que se cree la sensación de que no existe el acoso sexual en el ambiente universitario y, por ende, que los estudiantes no sepan cómo actuar si algo así les sucede.

Es necesario recordar que el acoso sexual en el ámbito educativo y con una relación de poder de por medio puede generar que estudiantes dejen la materia y, en casos extremos, la carrera; además de que la víctima se sienta humillada, avergonzada, acorralada por la situación y con temor de que pueda ocurrir algo peor. La lucha contra la violencia machista continúa y debe estar presente también en las universidades, para que poco a poco el acoso desaparezca. Mientras esto sucede, es importante que la universidad se encargue de difundir y poner en práctica los protocolos que tiempo atrás creó.

Imagen de: Comunicar Igualdad

Fuentes:

http://www.comunicarigualdad.com.ar/un-tema-todavia-tabu-el-acoso-sexual-en-las-universidades/

http://distintaslatitudes.net/violencia-sexual-universidades-america-latina

http://www.lanueva.com/la-region/889566/revelan-casos-de-supuesto-abuso-sexual-y-laboral-en-la-universidad-de-la-pampa.html

https://www.clarin.com/sociedad/Revelaron-casos-acoso-sexual-universidad_0_S1rdFBHhPme.html

http://www.infobae.com/2015/06/17/1735952-como-es-el-protocolo-la-uba-contra-la-violencia-genero/

http://www.elliberal.com.ar/noticia/37782/alarmante-informe-sobre-acoso-sexual-universidad-nacional-cordoba

 

Proceso

En el diario, las letras negras todavía con olor a tinta fresca cuentan que mataron a otra mujer. Con cuidado, leés la bajada. “Qué porquería”, pensás, “pobrecita”, y pasas la página. Esa mañana estás apurada, tenés que llegar al trabajo, tu jefe estuvo toda la semana pidiendo que revisaras sus papeles y no pudiste desarrollar tus casos. El estudio jurídico funciona así, qué se le va a hacer. Cuando recién entras, por más abogada que seas, terminás como secretaria. Estabas pensando que tal vez ese día podrías adelantar algo del caso Roca así llegás a horario al cumpleaños de Lu, tu hermana. Por eso saliste antes para tomarte el colectivo con tiempo y entrar al estudio temprano.

—Ehhh preciosa, ¡esas piernas! escuchás, mirás al auto que pasa veloz por delante de la parada, no los conocés, girás la cabeza. Sabés que a esos hay que ignorarlos, quedarse callada para que no paren y se arme más lió. El colectivo llega casi vació y el camino hacia el trabajo es tranquilo. Hoy podés sentarte en un asiento individual sin preocuparte de que algún desubicado se acerque demasiado. Cuando llegas a la plaza, ves la pared de uno de los edificios nuevos pintada con graffiti; ayer se jugó la copa, los hinchas festejaron.

En la oficina estaba solo la recepcionista, Estela, que siempre llega temprano. La saludás alegre, ella te devuelve la sonrisa y un mate.

—¿Viste lo de la chiquita esta que mataron anoche? —te pregunta mientras saca los bizcochitos; vos asentís—. Pobrecita… igual, quién anda tan tarde justo por esas calles, con lo peligroso que está todo ahora.

No llegás a responderle porque suena el teléfono, vas a tu oficina pensando en eso del peligro. Es verdad, últimamente hay más casos de robos y esas cosas, pero no te da miedo. Los chicos en el auto hoy más temprano, eso te da miedo.

Mientras pasás por las hojas del caso Roca, te acordás del regalo de Lu, de apurada lo dejaste en la mesa de la cocina. Ahora tenés que salir incluso antes para poder pasarlo a buscar. Cumple veinte y no pudiste ir la noche anterior al festejo en el boliche porque hoy trabajabas; por lo que el regalo es indispensable para compensar la ausencia anterior. Una vez que terminás con el caso Roca, le dejás los papeles de tu jefe a Estela.

—Decile que me tuve que ir más temprano, pero está todo terminado —ella asiente.

—Igual no sé si viene hoy…— te dice—, tiene la audiencia, viste, por eso de agresión a la esposa… Pero bueno, cosas intrafamiliares, yo no me meto.

Dejás los papeles y Estela vuelve a contestar el teléfono que suena incesantemente.

Con el sol en el rostro caminás a la parada, entrecerrás los ojos para no hacerte mal a la vista. En tu bolsillo, el celular empieza a vibrar. Es una llamada corta, muy corta, y ya no tenés que apurarte más. No tenés que volver rápido a tu casa, ni agarrar el regalo. No tenés que saludar a tu hermana, porque ella ya no está. En ese instante, rápido y fugaz, desapareció de tu vida. Más adelante, cuando vayas a infinitas audiencias y hables con fiscales, abogados y jueces, te vas a enterar de quién la mató. Te vas a enterar que ese día en el boliche, Lu tomó, porque cumplía veinte y estaba festejando. Que varios hombres quisieron estar con ella pero uno insistió más de lo normal. Que sus amigas la acompañaron toda la noche y esperaron a que se tomara un taxi. Que él se subió cuando ellas se fueron. Que el taxista pensó que sería el novio y ella estaba muy borracha para reconocerlo, por eso empujaba y resistía. Que la violó y después la mató para que nadie nunca se enterara.

La realidad detrás de la palabra

Días atrás, salió un nuevo informe del Banco Mundial que dio a saber que, en Latinoamérica, más de 20 millones de jóvenes no trabajan ni estudian. Los medios hace ya tiempo los calificaron como “jóvenes ni-ni”. Sin embargo, este concepto tiene mucho más por detrás de esta denigrante connotación.

La definición “ni-ni” fue mutando en el imaginario social hasta identificar, no solo a quienes «ni trabajan ni estudian», sino a la idea general del “jóven perdido”. Chicos y chicas que no hacen nada, que pasan sus días jugando videojuegos o con sus amigos, fumando marihuana, saliendo al boliche, etc. “Ni-ni” encierra las adicciones a las drogas y al alcohol, y la falta de un futuro prometedor. Más aún, deja a estos jóvenes por fuera del sistema, como si fueran los únicos culpables de su propia situación. Para el Banco Mundial, los “ni-ni” representan un grupo de riesgo para el crecimiento de los países latinoamericanos. Según el informe, estos jóvenes obstruyen “la movilidad social y la reducción de la pobreza en la región”, lo cual también contribuye a “la transmisión intergeneracional de la desigualdad”.

Es por esto que el Banco Mundial busca concientizar a los gobiernos para que cambien la situación. Cuando se mira más allá de la palabra “ni-ni”, se puede encontrar una realidad diferente. Un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) reconoce que el 67% de los jóvenes “ni-ni” son madres que se quedan en casa cuidando de sus hijos. No estudian ni trabajan porque tienen otra tarea igual de significativa en el hogar, ya sea por un embarazo temprano o por una calidad de vida que no les permitió acceder a otras opciones. Así, como hay jóvenes madres, también hay quienes dejaron los estudios para trabajar y mantener a su familia, o terminaron el secundario pero no trabajan porque tienen que cuidar de niños o ancianos en su hogar. Pero forma parte del imaginario social del “ni-ni” no ver tampoco la opción de vincularlos a trabajos de cuidado.

Otro factor clave que reconoció el Cippec es que hay muchos jóvenes que sí trabajan pero de forma ilegal, por lo que, al hacer los conteos, figuran como desempleados. En general, los datos que aportó este informe explican que el 70% de los jóvenes “ni-ni” está dedicado a tareas de cuidado y solo el 30% no estudia, no trabaja  y no cuida de ningún familiar. De estas estadísticas, 95% son mujeres y 5% varones. A su vez, el Banco Mundial informa que ante crisis económicas, el ajuste inicial en los empleos se da con los trabajadores más jóvenes o con las personas que tienen contratos temporales. Por ello, muchos “ni-ni” son jóvenes que se ven desempleados de un día para el otro, por la situación actual del mercado.

En conclusión, la solución se basa en dar oportunidades y despojarlos de los prejuicios que deben afrontar día a día. El Banco Mundial propone distintas políticas para mantener a los jóvenes en la escuela, lo cual implica también ampliar los servicios de cuidado de los que dependen las madres jóvenes, o quienes tienen que ocuparse de los niños y ancianos de su familia. Además, plantea políticas para la inserción de los “ni-ni” en el mundo laboral. Son entonces los gobiernos quienes deben encargarse de facilitar las condiciones para que esto suceda. El joven “ni-ni” no es más que el reflejo de la desigualdad social y los problemas económicos de cada país.

Fuentes:

https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-232833-2013-11-04.html

http://www.lanacion.com.ar/1999418-ni-ni-en-duda-el-67-son-madres-jovenes-que-se-ocupan-de-cuidar-a-sus-hijos

http://www.estrategiaynegocios.net/lasclavesdeldia/1051278-330/m%C3%A1s-de-20-millones-de-ninis-viven-en-latinoam%C3%A9rica

https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/22349/K8423.pdf?sequence=5

16 años y una sentencia

Después de 16 años, una de las causas penales más mediáticas de Argentina llega a su fin.

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El martes se conoció el veredicto de la Corte Suprema de la Nación sobre el caso de Julio César Grassi. Después de casi ocho años, se confirmó la condena dictada por el tribunal en lo Criminal Nº 1 de Morón en 2009. Fue un fallo unánime, en el cual el máximo tribunal de la nación rechazó los recursos presentados por la defensa de Grassi y afirmó la sentencia a 15 años de prisión por abuso sexual agravado.

La causa judicial comenzó en 2002, cuando “Gabriel”, en aquel entonces de 19 años, le relató a Telenoche Investiga cómo el sacerdote abusó de él a sus 15 años de edad, mientras vivía en la fundación “Felices los niños”. Grassi fue detenido en 2013 y hasta el día de hoy se encuentra alojado en la Unidad Penitenciaria Nº 41 de Campana. Sin embargo, desde 2002 hasta el día de su detención gozó de libertad condicional.

Cabe destacar que el proceso ante la justicia fue de la mano con la presencia de la Iglesia. Fue el mismo Juan Pablo Gallego, querellante de la causa, quien le dejó saber al diario en línea Infobae en junio del año pasado que el juez de la causa le había dicho que estaba recibiendo “mucha presión”. Y agregó: “entendí claramente que me manifestaba esto recién llegado de Roma”. Gallego también explica que para lograr está “presión” el Vaticano tenía una herramienta específica: cuatro libros de un total de 2600 páginas que buscaban refutar los testimonios de «Gabriel», “Ezequiel” y “Luis”, otras dos víctimas de cuyas acusaciones el cura fue sobreseído. Si bien el proceso ahora ha finalizado, con una sentencia que favorece a la víctima, se debe tomar un momento para pensar cómo la Iglesia llegó a tener tanto control en este caso.

Los libros fueron encargados en 2010 por la Conferencia Episcopal, en aquel entonces presidida por el actual máximo pontífice Francisco Bergoglio, y realizados por el abogado Marcelo Sancinetti, profesor titular de la UBA, quien también se tomo la libertad de dictaminar, como una suerte de juez por fuera del sistema, que Grassi era inocente de todas las acusaciones y que había sido “víctima de un complot urdido por un poderoso multimedios”. Los libros eran una “edición privada” exclusiva para la Iglesia y Bergoglio. Sin embargo, lo que la querella de la víctima ha estado denunciando, desde hace ya tres años, es que esos libros llegaron a manos de cada uno de los jueces que estaban involucrados en la causa. “Llegaron a los jueces de la Corte, presuntamente entregados por supuestos emisarios de Francisco» le dijo el abogado Gallego a Infobae, único medio que logró tener un ejemplar de los libros. Estos escritos son la representación de la Iglesia Católica afanada en deshacerse de una causa que cambiaría irremediablemente su imagen en la Argentina, enviados como último recurso a los jueces antes de que tuviesen que anunciar su decisión.

Es un buen momento para recordar que, durante el tiempo que duró el proceso jurídico, tanto «Gabriel» como «Ezequiel» y «Luis» sufrieron numerosas amenazas. Cuando el abogado querellante le pidió a Bergoglio, en aquel entonces cabeza de la Iglesia en la Argentina, que actuara para detener esa situación, lo único que obtuvo fue silencio. Lo mismo dijo Nora Schulman, titular del Comité de Seguimiento de los Derechos del Niño:cuando estaba en la Argentina y era primado de la Iglesia, nunca pudimos acceder a él ni tener una entrevista para poder pedirle por estos chicos». Después de 16 años, finalmente hay una sentencia definitiva, y el calvario termina para las víctimas de Grassi.

Aun así, esto no quiere decir que haya que olvidar lo sucedido. Hoy se está investigando a los sacerdotes Corbacho y Corradi por abuso sexual, caso que comenzó en el Instituto Próvolo para niños hipoacúsicos de Mendoza y ya pasó a su homónimo de La Plata. ¿Ocurrirá lo mismo con estos casos? ¿De nuevo las víctimas van a tener que esperar 16 años por una sentencia? Hay que prestarle suma atención a lo sucedido en el caso Grassi, a esos “libros fantasmas”, al rol que la Iglesia cumple dentro de un Estado que, ya tiempo atrás, había dejado clara su independencia.

Fuentes

http://www.infobae.com/sociedad/2016/12/01/cuatro-libros-encargados-por-el-papa-aseguran-que-el-padre-grassi-es-inocente/

http://www.lanacion.com.ar/1996782-la-corte-suprema-confirmo-la-condena-de-15-anos-de-prision-contra-el-padre-grassi

http://www.infobae.com/sociedad/2016/10/18/caso-grassi-la-causa-que-desvela-al-papa-francisco/

http://www.infobae.com/sociedad/2017/03/21/la-corte-suprema-confirmo-la-condena-de-15-anos-de-prision-contra-julio-cesar-grassi/

Visibilizando realidades

Después de luchar por los derechos de la mujer durante más de cincuenta años, la feminista y defensora de los derechos humanos Gloria Steinem crea una serie documental de dos temporadas, aprovechando las nuevas tecnologías para difundir los padecimientos de miles de mujeres alrededor del mundo.

“La raza humana es como un pájaro con dos alas, si una de ellas está rota el pájaro no podrá volar” – Gloria Steinem

A principios de 2016 el canal de television VICELAND de Estados Unidos comenzó a emitir una nueva serie documental titulada “Woman” (mujer), donde en cada capítulo se detallan las diferentes realidades de mujeres alrededor del mundo. Gloria Steinem, una de las representantes más importantes del feminismo en los Estados Unidos, es quien produce el programa y presenta cada episodio. “Solo quiero recordarles -y recordarme- esta noche, que esto es una revolución” y “Somos las mujeres de las que nuestros padres nos advirtieron” son dos de las contundentes y acertadas frases de Gloria, con las que comienza cada capítulo de esta serie documental ya nominada a un premio Emmy.

“En la intersección entre la violencia y la estabilidad, la opresión y el progreso, se encuentran las mujeres” comenta la descripción de la serie documental. La idea de Steinem al crear la serie, lo que intenta demostrar, es que, como dice en la introducción, “confrontando los problemas una vez marginados como cuestiones de mujeres se pueden destruir los grandes peligros del siglo XXI”. Por esta razón, y con un notorio trabajo de producción, cada capítulo de veintidós minutos se desarrolla en diferentes partes del mundo donde hoy las mujeres se ven atrapadas en situaciones de violencia de género que, a la vez, desarrollan y forman parte de problemas que transforman la realidad de miles de personas a nivel mundial.

El primer episodio presenta una investigación llevada a cabo por la producción y la corresponsal Isobel Young en la Republica Democrática del Congo, donde diferentes grupos armados intentan tomar el control de las tierras con riqueza mineral. Para esto, utilizan violaciones y mutilaciones como arma de guerra. 1.8 millones de mujeres han sufrido esta táctica y se ven desamparadas, sin ayuda del gobierno actual, que hace ojos ciegos ante la situación que se vive. En el Congo, las mujeres que han tenido relaciones sexuales sin estar casadas (han sido violadas) y los niños que han nacido de esas violaciones son excluidos de la sociedad y marginados a vivir en pequeñas villas lejos del pueblo. Esto causa que la única fuente de trabajo con la que cuenten sean las minas de minerales que están tomadas por los grupos rebeldes, los cuales venden lo obtenido para ganar  dinero, comprar más armas y continuar así la guerra. Es un ciclo que no termina y está altamente vinculado a las miles de violaciones que se producen cada año. He ahí la idea de Steinem de que aquellos problemas, años atrás tratados como “exclusivamente de mujeres”, son a veces la clave para terminar con situaciones mucho más amplias.

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La serie cuenta con ocho episodios que se desarrollan en distintos países, con sus correspondientes temáticas. Republica del Congo: violaciones como arma de guerra. Colombia: mujeres en la FARC. Canada: la nación con más personas desaparecidas. Zambia: niñas novias. EE.UU: madres tras las rejas. El Salvador: femicidios. EE.UU: violaciones en la milicia. Pakistan: en las fronteras. Cada uno de estos episodios está compuesto por una introducción al tema narrada por Gloria Steinem, y una o dos historias protagonistas con testimonios directos. Las periodistas van al centro de la problemática; es así que Alice Speri (Colombia: Mujeres en la FARC), permanece una semana viviendo dentro de uno de los campos de la FARC, luego de tres días de viaje sin descanso para encontrarlo. Con casi un año de producción antes de lanzar la serie, entran en la vida de aquellas mujeres que en muchos casos lo han perdido todo, para poder mostrarle al mundo la realidad que ellas están viviendo. A su vez al finalizar cada capítulo se da información para poder ayudarlas mediante diferentes ONG.

Miles de mujeres están en estos momentos sufriendo violencia de género de formas que en nuestra sociedad son difíciles de imaginar. Violencia de género que, en estos casos, se expande más allá de las mismas mujeres, con consecuencias que afectan a toda una población. Incluso en la actualidad, cuando se ha avanzado notoriamente en la concientización acerca de la violencia hacia la mujer y su visibilización, sigue siendo tratado como un tema aislado del resto de las problemáticas que cada país debe afrontar. Estas series documentales vienen a demostrar lo contrario. Al llegar al último capítulo, se puede apreciar con más claridad el mensaje de Steinem: las mujeres son parte de la solución a los grandes problemas globales que se deben enfrentar en la actualidad.

 

Orden y progreso, para unos pocos

A las cuatro de la tarde en la Iglesia Candelaria, punto de encuentro de la marcha de las mujeres en Río de Janeiro, Brasil, ya se podían ver organizaciones instaladas. Algunas eran ONGs feministas o de derechos humanos, otras (las menos) partidos políticos. Estaban entregando stickers y folletos, entre ellos un cancionero. En Brasil se acostumbra a entregar cancioneros en los carnavales para que todos sigan la música; en este caso llevaban la letra de rimas por la causa. Pero el ambiente alegre que identifica al país permanecía incluso durante la marcha. El estar ahí, luchando, sabiendo que hacían una diferencia, era razón suficiente para tomar el día además de como una conmemoración como una celebración. Varias mujeres tomaban cerveza mientras debatían acerca de política, otras pintaban carteles y banderas en el suelo.

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Un grupo que llamó la atención ya entradas las cinco de la tarde fue Unegro. Una organización brasileña en contra del racismo y las desigualdades sociales, que también tiene su espacio institucional para defender los derechos de la mujer. Unas seis mujeres vestidas con la ropa tradicional de diferentes regiones africanas, principalmente Mali, organizaron un baile en ronda que incluía también una pequeña actuación. Hicieron hincapié en el racismo que sufren y como casi siempre va de la mano del sexismo. Brasil tiene una de las tasas de femicidios más altas del mundo según la ONU Mujeres, y las mujeres negras son las mayores víctimas en esa estadística. Dos músicos acompañaron la danza a la vez que en otro sector de la plaza se llevan a cabo los discursos de cada organización.

El clima era tranquilo y de sumo compañerismo, todos escuchaban y hablaban cuando tocaba su turno. Y a pesar de que había diferentes organizaciones y cada una tenía sus objetivos la marcha tuvo sus propias propuestas en conjunto:

  • Aborto legal y seguro, ya que en el país los abortos solo se realizan de manera legal cuando la vida de la madre o el feto está en riesgo por una razón medicinal.
  • Seguridad en las calles y transportes públicos.
  • Erradicar la discriminación racial o por orientación sexual hacia las mujeres.
  • Terminar con la violencia obstétrica.
  • Defensa de los derechos de las mujeres trabajadoras.

La propuesta más importante es la oposición a la Reforma da Previdência del presidente Michel Temer. Esta reforma, como explicaba Elena Amel, una dirigente de la organización Mulheres em luta, terminaría con uno de los avances más grandes en derechos de la mujer en Brasil: el derecho a la jubilación pronta que rige desde 1988. La reforma busca que hombres y mujeres se jubilen a los 65 años, con 25 años de contribución en vez de 15. El principal argumento del gobierno ante las críticas es que “las mujeres viven más que los hombres” por lo que tendrán más tiempo de paga jubilatoria de todas formas. Elena también destaca que junto a esta ley hay una crisis de estado que acompaña y agrava la continua precarización de la vida de las mujeres; la cual incluye la privatización del agua potable y el cierre de universidades estatales.

Maria Elisa Marga, quien forma parte de la organización de Asociaçio de Douglas Río de Janeiro, concuerda con Elena. Y piensa que con el nuevo gobierno vino el retroceso en materia de derechos de la mujer. “La primera cosa que hizo fue acabar con la Secretaría de políticas de la mujer. Son hombres principalmente blancos y de mediana edad. Un gobierno que no tiene mujeres, no tiene negros, no tiene minorías. No se preocupa por los pobres, los trabajadores ni las mujeres. Es un gobierno de retroceso”.

 Para las seis de la tarde la movilización comenzó su curso hacia la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro donde hubo varios discursos detallando las propuestas de la marcha. Aunque el mayor debate se dio durante las dos horas de estadía en la plaza de la Iglesia Candelaria.

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Y mientras en Argentina los medios se llenaban con palabras inexactas acerca de la marcha, en Brasil no había más que silencio. En los diarios, en los sitio webs y las radios, poca importancia se le dio a aquellas mujeres que salieron a marchar por sus derechos. El día siguiente a la mañana varios diarios hicieron hincapié en el discurso de Temer durante el día de la mujer. Sin embargo en su oportunidad de mostrar una visión diferente de su posición respecto a los derechos de las mujeres cometió una nueva ofensa. “En la economía la mujer también tiene gran participación”, comenzó. “Nadie es más capaz de indicar los desajustes de los precios en el supermercado que la mujer”. Y en materia del hogar agregó: “Yo tengo mucha convicción en cuanto la mujer hace por la casa, por los hijos. Las mujeres son las que crían a los niños, no los hombres”.

“Nadie es más capaz de indicar los desajustes de los precios en el supermercado que la mujer”, sostuvo en un discurso expresamente machista, el Presidente de Brasil, Michel Temer.

Esa tarde volviendo a casa sentí las miradas prejuiciosas de mujeres desinteresadas o tal vez desconocidas de lo que el cartel en mi pecho significaba. Ese ¨Ni una menos¨ que resaltaba en blanco y negro, violeta y rosa. Me encontré también con los ojos bien abiertos de hombres que corrían inmediatamente la mirada al ver el sticker en mi cartera. Pero en ambos casos los sentimientos que predominaban era la sorpresa y el desconocimiento. En el hostel en el cual me hospedaba ninguna de las trabajadoras sabían de la marcha y algunas tampoco conocían lo mucho que las afectaría la nueva Ley de Previdencia.

El nuevo gobierno de Temer está ignorando a las minorías y los medios hegemónicos se encargan de dejarlas aún más en las sombras. En Brasil, la lucha de las mujeres apenas comienza a ser visibilizada y para muchas personas que desconocen el asunto, la palabra “feminismo” sigue siendo un tabú.