«Dicen que estoy loca»

Caminatas llenan los minutos  de todas las tardes de la semana. Algunos transeúntes corren para llegar al subte, otros caminan y disfrutan del día, hay quienes pierden el rumbo y chocan a otros, pidiéndoles o no perdón, todo es demasiado cotidiano. Todo demasiado impersonal, pero hubo un día que eso cambió. Un Martes específicamente, mas o menos a las 4 de la tarde, la gran estructura de color rosado fue participe de algo impresionante. Vinieron despacito, sin apuro pero con un propósito, llegaron juntas y compartiendo un sentimiento, y cuando se fueron dejaron su huella, en las retinas, en los oídos y claro, como no, en los corazones.

Mujeres tenían que ser ¡y que pedazo de mujeres! Con tranquilidad y sin arrojo comenzaron. Prenda a prenda se fueron despojando de su Yo personal, de repente eran todas y ninguna, eran las que están y las que se fueron, aquellas que sufren en silencio y las que luchan con uña y diente. Toda una visión. Todo un orgullo. El frío no las paraba, nada las paraba, su objetivo era claro, protestar, cada parte del cuerpo usada como un arma, pero no de la clase usada por los cobardes, aquellos femicidas y asesinos que matan a nuestras hermanas, sino que el armamento que blandían iba mucho mas allá, un solo movimiento llega a miles, quien dice millones, domina el cuerpo y el alma, da fuerzas y un mensaje: no estamos solas.

Fueron minutos, pero trasmitieron más que cientos de personas en algunas horas. Las frases que se escuchaban gracias a la ayuda de un megáfono eran descarnadas y tan ciertas que desesperaban, dolían y al mismo tiempo expresaban la cruda realidad que vivimos en la Argentina:

Soy mujer

en un tiempo

en que el femicidio

nos quiere volver desechables.

Por supuesto,

dicen que estoy loca,

extremadamente loca.

Que soy rara, que me he vuelto extraña.

Claro que nos hemos vuelto extrañas, si es la sociedad quien nos aliena. Claro que estamos locas, si eso nos permite vivir un día más. Y ninguna es un número, todas valemos, todas SOMOS.

Esta obra maestra fue traída al mundo por «Fuerza Artística de Choque Comunicativo», les decimos gracias!

Fuente imagen destacada: Fotos de Nacho Yuchark para lavaca

 

 

Las redes que protegen

Cada vez más, la utilización de las redes es una forma de compartir y visibilizar hechos individuales que en otros medios de comunicación no aparecen. Estas historias, contadas en primera persona, tienen otra función importante y altruista: alertar a otras personas sobre los peligros que pueden aparecer en la vía pública, los modus operandi novedosos o incluso descripciones, tanto de los individuos que delinquen como de los autos que utilizan, las zonas predilectas o los horarios donde se debe tener mayor precaución. Las mujeres utilizan mucho esta forma de comunicación para poner sobre aviso a otras y así, protegerse entre ellas.

secuestro fmed

Muchas veces, Internet es la única vía de acceso para visibilizar las historias sobre «tentativas de delito», es decir, sucesos donde se dieron todas las condiciones para que se llevara a cabo la acción delictiva pero que, por causas ajenas a la voluntad del autor, no se concretaron. La proliferación de este tipo de información en las redes se dio, más que nada, por la deficiencia en el accionar de la policía ante estos casos, sumada a la desconfianza que genera acercarse para hacer la denuncia de un delito tentativo –ya que en muchos casos la fuerza de seguridad las desestima– aún cuando en el Código Penal está contemplado, a través de los artículos 42, 43 y 44.

jet ba

Esta vivencia fue publicada en Facebook por Pau Hutin Faccendini y tuvo gran alcance. Cuenta los pormenores de una noche que pudo haber terminado en tragedia y que, sin embargo, cayó en oídos sordos. «¿Que hace falta? ¿Que aparezcamos en una bolsa de consorcio para que reaccionen?». De acuerdo con los policías que ni les tomaron la denuncia, parece que sí, ya que según ellos «Nada cuadra para que se tome como delito; es más, invadieron propiedad privada al mirar el celular del chofer». Sin comentarios.

Así como conozco estos dos casos particulares, muchos otros se suben día a día a Internet. Consejo personal: abran los ojos y miren toda la información que pase por sus redes sociales, que quizás en una de esas pueden encontrar alguna información que les pueda salvar la vida. 


Arma teatral

El que dijo que «una imagen vale más que mil palabras», puso en una frase una de las grandes verdades de todos los tiempos. Nunca deja de sorprender el ingenio de algunos para mostrar sin hablar, todo un mundo.

El camino hacia Plaza de Mayo era una caja de sorpresas, a cada paso, pancartas, bailes, canciones, eran esgrimidos como forma de lucha por todas las manifestantes. Arte en vez de cuchillos, arte contra la opresión machista, arte para buscar ese lugar que toda mujer merece, el de la igualdad. Porque una herida cura, pero cada melodía entonada, cada imagen atesorada, queda como un tatuaje, grabado en el alma.

Y esa es una consigna que el «Colectivo Fin de UN Mundo» conoce bien. Un circulo era su escenario para mostrar lo que vienen haciendo hace tiempo, transmitir con el cuerpo secretos a voces, estereotipos, conductas que la sociedad Argentina esconde, pero que deben ser expuestas y erradicadas. Enfrentar al público de manera visceral con la realidad, esa es su meta.

Al pasar junto a este pequeño espacio, la gente se quedaba en vilo, viendo, sintiendo, reconociendo cada una de las situaciones que todos los días se pueden ver en cada esquina, casa o patio. Quizás, quien dice, a algunos les abrió la cabeza, otros se vieron reflejados aunque sea un poco y decidan cambiar su accionar, una chicas no quiera ser más una vidriera que cualquier persona pueda juzgar y un hombre se una a la lucha por la igualdad. Si alguna de estas opciones se hace realidad, es un pasito más cerca del objetivo final: Hombres y mujeres caminando a la par.

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