#Reseña Mare of Easttown: pueblo chico, infierno grande

Al momento de su estreno, Mare of Easttown apareció como una propuesta poco conocida y publicitada de HBO. Sin embargo, solo tomó el primer episodio para ver que la maestría actoral de Kate Winslet y la combinación de un drama familiar con un misterio de pueblo chico iban a convertir a esta serie en un éxito, tal como lo validan las 16 nominaciones que recibió para los próximos premios Emmy. 

Mare of Easttown sigue la historia de Mare, una detective de un pequeño pueblo en Pensilvania que debe investigar el asesinato de una joven mientras lleva adelante a su familia luego de que una tragedia implosionara sus vidas personales.

Lo que hace que esta miniserie policial se diferencie en el mar de propuestas de este género es que logra balancearse perfectamente entre un drama vincular y un misterio. Hace hincapié tanto en la exploración de las relaciones familiares y de amistad como en resolver el asesinato. 

Cabe resaltar que una de las fortalezas más visibles de la producción es que no se aleja de tocar temáticas incómodas pero totalmente modernas y relevantes en nuestra sociedad: habla de las adicciones, de los embarazos/madres adolescentes, de la violencia de género y abusos familiares, de la prostitución de menores, de enfermedades mentales, de suicidios, de divorcios, de familias ensambladas, de pérdidas de un ser querido y de temáticas LGBTQ+.

Otro punto interesante para resaltar es que, si bien el misterio inicial que hace que la pelota comience a rodar es interesante en sí mismo, es la manera en que comienza a involucrar a todos los personajes lo que hace que la tensión y el nerviosismo por llegar al final aumente. El que la serie esté situada en un lugar donde todes se conocen entre todes ayuda a este hecho, ya que tienen razones para protegerse les unes a les otres pero también para ocultarse información entre sí, lo que hace que nadie esté libre de sospecha. 

Es interesante ver este factor desde el punto de vista de la protagonista, Mare. Al conocer a prácticamente todo el pueblo ella se ve en la incómoda situación de tener que investigar a conocides, amigues e, incluso, familiares. Esto hace que a ojos de varies, la detective se convierta en el enemigo número uno, todavía más que el asesino responsable de la muerte de la joven, ya que ella es la cara visible que acusa e investiga a personas que nunca podrían ser responsables. 

Si bien las actrices y los actores hacen realmente un trabajo fantástico, no hay forma de negar que Kate Wislet, quien tiene el rol protagónico, se lleva todos los aplausos. Increíblemente humana y real, desde su aspecto físico hasta sus emociones, logra adentrarse en su personaje de una manera impresionante. En cada diálogo y escena se pueden ver las cavilaciones, dolores, penas, esfuerzos y sacrificios de su personaje. El realismo que desprende su performance es desgarrador y, en más de un momento, es probable que le espectadore se conmueva con lo que le ocurre a este personaje. 

Un plano que también debe ser resaltado es la dinámica de la familia de Mare: un hogar compuesto puramente por mujeres, excepto el nieto de 4 años de Mare. Las dinámicas entre la abuela, la madre y la hija son sublimes. El retrato intergeneracional que la serie esboza es impecable, cómo muestra las discusiones, la «toma» de lados, las preferencias, las justificaciones de acciones injustificables y los enojos pero también los cuidados, el acompañarse mutuamente de manera absoluta, el apoyo y la ternura en esos vínculos femeninos fuertes es espectacular. El hogar es expuesto como un campo de batalla personal pero también como un refugio incondicional.

Retomando el misterio, la trama en sí es sumamente interesante, repleta de giros y sorpresas, en especial porque la investigación central tiene dos planos principales: el de les adultes y el de les adolescentes y esto le da más facetas y subtramas al desarrollo principal de la historia. 

Capítulo tras capítulo, la serie construye tensiones, vínculos, sospechas, tragedias, secretos y, por qué no también, algunas risas, lo cual hace que apele a todo tipo de audiencia y la convierta en la mezcla perfecta digna de maratón.

Advertencias de contenido: adicciones, madres adolescentes, violencia, suicidio, depresión, divorcios, abuso.


#Reseña Mandinga de amor

Mandinga de amor es la primera novela de la escritora argentina Luciana De Mello. Las relaciones intrafamiliares, la dimensión de lo público y lo privado y la demarcación de límites a través de las fronteras están presentes durante toda la novela. Una protagonista atravesada por el machismo y la dictadura que busca respuestas a lo largo de un viaje que inicia en el primer capítulo de esta historia.

Narrada en primera persona, esta es la historia de una mujer que, mientras emprende un viaje hacia la triple frontera de Argentina, Paraguay y Brasil, nos relata su infancia. Hija de un ex agente del servicio de inteligencia en plena dictadura uruguaya, debió exiliarse en Buenos Aires junto a su familia. Además de conocer el maltrato y machismo en su máxima expresión, y luego de sufrir diferentes tipos de violencias, su padre las abandona y solo le quedan su madre y su tío Emilio.

Una llamada telefónica marca el comienzo del viaje y la narradora sale al encuentro de su tío Emilio, que está prófugo en algún lugar de la frontera. A pesar de la oscura relación que les une, Emilio fue para ella el único hogar posible cuando su infancia se desmoronaba dentro de una casa ocupada. El reencuentro con su tío significará un viaje de regreso al punto de partida de la historia familiar. Con la ayuda de un cambista y una mae umbanda, ella deberá desentrañar el verdadero motivo de su búsqueda.

De Mello relata la complejidad de los vínculos amorosos a partir de la relación intrigante entre una madre y una hija. En relación a esto, a lo largo de toda la historia queda en evidencia lo que se calla, lo que se oculta y el rol de la mujer en el lugar de objeto y no de persona. Además, en esta historia se construye la identidad del presente a través de la narración del pasado, lo que permite indagar los límites de las relaciones humanas, dónde empieza y termina el amor, la crueldad, el abuso.

«»Aquello» era una de las palabras favoritas de mi madre. «Aquello» variaba de significado pero siempre se lo emparentaba con un dolor que no podía nombrar, sin importar el peso de cada cosa. Aquello fue una palabra impune en la boca de mi madre, que con el tiempo y la distancia pude comenzar a traducir. Esa sintaxis suya para negar y cubrir».

– Mandinga de amor (2016).

Por otra parte, en varios de los capítulos se pueden encontrar pasajes y palabras en portugués, o sería más apropiado denominarlo portuñol. Estos fragmentos hablan de los cruces que transita la protagonista, tanto entre las fronteras como con otros personajes. La autora conoce estas palabras porque su madre tiene familiares en Brasil y algo de ese lenguaje la transporta a su propia infancia. Por ello, podría decirse que es una novela que habla de la autora, en cuanto a no ser o no sentirse de ninguna parte.

Mandinga de amor recrea los mandatos de masculinidad y cómo afectan estos a la vida familiar. La historia atraviesa a tres generaciones de mujeres. La autora narra desde el doblez, la incertidumbre y juega todo el tiempo con los límites. Toda la novela está narrada entre olores, paisajes y viajes. La protagonista, de la cual no se menciona su nombre en todo el libro, busca constantemente un amor, un lugar y se busca a sí misma.

«Después me miré de perfil, otra vez de frente, y me puse seria. Me voy, me dije a todas las que yo era. Pero no pude bajarme enseguida, me quedé mirando lo que se reflejaba en ese espejo y que no podía reconocer. Fue la primera vez que percibí mi cuerpo como un envase de otra cosa. Era otra la nena que movía la boca y me sonreía. Así que esta soy yo, pensé, y nadie me puede ver».

– Mandinga de amor (2016)

Acerca de la autora

Luciana De Mello es una escritora argentina nacida en Buenos Aires; también es guionista y crítica literaria. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires, realizó el taller de Guillermo Saccomanno y cofundó y dicta el taller de ficción en el CUD-UBA (Centro Universitario de la cárcel de Devoto). Ha colaborado en la revista La mujer de mi vida y en el Diario Tiempo Argentino. Además, desde 2007 escribe para el suplemento Radar y Radar Libros de Página 12.

Mandinga de amor es su primera novela y forma parte de la edición 8M de Página 12. La autora no cree que exista una novela feminista porque no encasilla a las mujeres en un estante, ni cree que solo pueden escribir para otras mujeres, pero sí reconoce que toca temas de agenda feminista como son aborto, machismo, abuso, mandatos de belleza, entre otros.

En relación a esto asegura que «no se puede escribir literatura feminista pero si se puede leer en clave feminista». En el último tiempo ha estudiado a autoras de origen afrodescendiente en Latinoamérica y recomienda leer a la poeta y cronista brasileña María Carolina de Jesús.


#Reseña The Bold Type: contemos historias reales

Artículo colaboración escrito por Micaela Crosta


Entre amigues y familia muchas veces hablamos de la falta de representatividad en las películas, series y programas de televisión que consumimos. Nos hemos cansado hace tiempo de ver solamente al hombre blanco hetero-cis de clase media y su esposa también blanca hetero-cis donde el conflicto principal es una «infidelidad». Por supuesto que estas historias también son ciertas, pero no son las únicas y, sin lugar a dudas, ya es momento de mostrar otras realidades que cuenten la vida de personas auténticas que no suelen tener roles protagonistas (a veces ni secundarios) en la industria del entretenimiento.

The Bold Type viene a ofrecer un poco de ese contenido que estábamos buscando. Es una serie disponible en Netflix creada por Sarah Watson, inspirándose en la vida de Joanna Coles y su paso por la revista Cosmopolitan como jefa de edición. Cuenta la historia de tres amigas millennials, Jane Sloan (Katie Stevens), Kat Edison (Aisha Dee) y Sutton Brady (Meghann Fahy) y su paso por el mundo editorial. Las tres amigas recorren distintos caminos personales y laborales -a través de las cuatro temporadas ya emitidas- y descubren nuevos placeres, sueños y metas que las empujan tanto hacia aciertos como a fracasos.

Sin embargo, al hablar de representación, la actriz y cantante, Aisha Dee, quien interpreta el rol de Kat Edison, publicó en 2020 un posteo en su Instagram comentando su evolución como artista y las distintas injusticias que debió atravesar dentro de la industria para dar paso a una fuerte crítica hacia The Bold Type. Si bien el show menciona palabras como «interseccionalidad» e «inclusión» al traer a la pantalla temas como personas transgénero, comunidad LGTBIQ+, hombres hetero-cis aliades, entre otros, pareciera ser que el problema aquí no es lo que pasa frente a las cámaras, sino qué lugar ocupan esas personas detrás de escena

En dicho posteo, Aisha Dee se autoproclama una mujer cisgénero biracial, contó cómo encontró una voz y un espacio para ser ella misma en el mundo del arte. Y también escribió que «Sabiendo el poder que el arte tuvo para formar mi mente y experiencia, tengo que hablar». Sin saber exactamente con qué nos encontraríamos al leer su enunciado, la actriz nos sorprende con una reflexión que es muchas veces necesaria al momento de hablar y analizar distintos programas y/o películas de televisión.

Manifestó cómo The Bold Type es un show que habla desde políticas en el ambiente laboral, privilegio blanco y salud femenina hasta la posesión de armas, pero trae a la mesa un nuevo ingrediente: lo que ocurre detrás de cámaras. Confiesa sentir que es momento de hablar sobre un hecho importante «la diversidad que vemos en frente de las cámaras debe ser reflejada en la diversidad del equipo creativo detrás de las cámaras».

Da diversos ejemplos que sostienen la idea previamente mencionada: The Bold Type tardó dos temporadas enteras en llevar lo que en inglés llaman BIPOC (black and indigenuos people of colour, traducido como «negros y personas indígenes de color») al equipo de trabajo de escritores. También explica cómo en la serie cuentan la historia de un romance entre una mujer queer negra, que ella misma interpreta, y una mujer lesbiana y musulmana, sin haber contado jamás con las voces de personas con esas características detrás de escena que pudieran aportar su voz y experiencia en el mundo real. Como estos, habla de otros tantos hechos que demuestran una falta de representatividad en el equipo de trabajo que hizo realidad a The Bold Type.

«No podemos traer especificidad y honestidad a experiencias que no hemos vivido», escribió la actriz al hacer referencia a un hecho no menor: la inconsistencia entre el foco, el cuidado y desarrollo de las historias representadas por personajes blancos heterosexuales en comparación con las historias centradas en personajes queer y de color. Y «cuando hay una falta de representatividad, la forma en la que se trata a los personajes marginalizados es incluso más importante porque ellos tienen el potencial para empoderar o perpetuar estereotipos dañinos que tienen un efecto en personas reales», sentenció Aisha.

A partir de sus propias experiencias y habiendo vivido ciertas agresiones en la industria del entretenimiento, como que la culpen por no tener una base del tono de su piel o por lo difícil que es peinar su pelo rizado, Aisha Dee decide alzar la voz y tomar prestadas ciertas virtudes del personaje que interpreta. Confesó sentir miedo por el riesgo que implica manifestarse en sus redes sociales con respecto a la falta de representatividad e inconsistencia en su espacio laboral, pero también reconoce que vale la pena: «Nos merecemos ver historias que sean para nosotres, por nosotres». 

Finalmente, Freeform así como Universal Television, quienes están detrás de esta producción, han felicitado el posteo de Aisha y comentado que su «objetivo en The Bold Type es, y siempre ha sido, contar historias entretenidas y auténticas que sean representativas del mundo en el que viven Jane, Kat y Sutton. Solo podemos hacer eso si escuchamos». La actriz agregó que ha estado hablando con los escritores, productores y ejecutivos de la serie y que espera contar con la oportunidad de contar historias más auténticas a medida que contraten, promuevan y escuchen diversas voces a través de toda la producción.

El estreno de la última y quinta temporada de la serie fue el pasado 26 de mayo en Freeform y al día siguiente en la plataforma Hulu. Netflix aún no dio fechas exactas sobre cuándo estará disponible, pero lo que sí es un hecho es que esperamos ver un impacto luego de las palabras de la actriz en cuanto a la inconsistencia detrás de cámara de The Bold Type.


#Reseña Orlando de Virginia Woolf

Artículo colaboración escrito por Daiana Yurrebaso.


Orlando es la primera novela de la historia que tiene como protagonista a una persona transgénero. Orlando es un joven de la nobleza, un hombre soltero y codiciado. Pero un día se despierta y descubre que su cuerpo ha cambiado y que ahora es una mujer. Virginia Woolf, la autora de este libro publicado en 1928, imagina las posibilidades que existen más allá del conservadurismo victoriano y crea une protagonista que trasciende los límites del binarismo de género. 

Si bien la transición de Orlando constituye el ejemplo más evidente, cada uno de los eventos de la trama enriquecen la postulación de Woolf en contra de la heteronormatividad. La autora desdibuja constantemente la línea imaginaria que divide el género femenino y el masculino. Ya en las primeras páginas de la novela, cuando Orlando se enamora de una princesa rusa, encontramos una pista de lo que ocurrirá a lo largo de todo el libro. Y es que Orlando se enamora de Sasha antes de saber si elle es un hombre o una mujer. Esta es la premisa que subyace a la biografía de Orlando: el amor no tiene género

Virginia Woolf y el romance con Vita Sackville-West

El hijo de Vita Sackville-West asegura que Orlando es «la carta de amor más larga y encantadora de la literatura». Esta aseveración se debe a que, para escribir Orlando, Virginia Woolf se inspiró en su amiga y amante, Vita, con quien mantuvo una relación amorosa durante tres años y a quien le dedicó el libro. 

Antes de comenzar a escribir Orlando, Woolf escribió en su diario que le personaje principal sería «Vita, solo que con el cambio de un sexo a otro». Las similitudes entre Vita y Orlando saltan a la vista: Sackville-West se casó con un hombre, pero mantuvo relaciones íntimas con varias mujeres mientras estaba casada. Además, de tanto en tanto, a Vita le gustaba travestirse y hacerse llamar Julian.

En sus diarios, afirma que «nunca se sentía tan libre» como cuando salía a la calle vestida con ropa de hombre. Cuando Orlando es mujer, también elige vestirse de hombre para salir a la calle y poder sentirse libre. Demás está decir que esta última similitud no es solo un homenaje al estilo de vida poco convencional de Vita, sino que también es parte de la crítica que Woolf hace al patriarcado.

Crítica feminista a los roles tradicionales

Virginia Woolf utiliza el cambio de género de Orlando para poner en evidencia el machismo y la opresión que comprenden los roles de género tradicionales. El contraste entre la infinidad de posibilidades que Orlando tiene antes de su transición y las pocas opciones que le quedan después, constituyen la crítica más aguda de la novela. Woolf hace uso de la sátira para resaltar las injusticias patriarcales de la época. 

El ejemplo más claro ocurre en torno a la escritura como actividad artística e intelectual. Orlando pasa la mayor parte de su tiempo escribiendo. Cuando es un hombre, la sociedad acepta que él se avoque a esta actividad y la gente lo toma en serio como escritor. En cambio, cuando es una mujer, la sociedad no tolera que ella se dedique a la escritura. El narrador remarca sobre Orlando: 

«Seguramente, ya que es una mujer, una mujer hermosa, una mujer en su plenitud, pronto abandonará este simulacro de escribir y pensar y pensará en un guardabosque, aunque sea (y mientras piense en un hombre, a nadie le parece mal que una mujer piense)». 

– Orlando, Virgina Woolf (1928).

Este tipo de comentarios cargados de humor y sarcasmo abundan en Orlando. Tal vez sea esa comicidad el motivo por el cual Virginia Woolf afirmó que escribir esta novela fue como tomarse unas vacaciones, un ejercicio para distenderse mientras escribía también Un cuarto propio, su escritura «seria». Tal vez Woolf haya escrito esta novela a modo de chiste, pero es innegable que las críticas más incisivas que detalla en Un cuarto propio se filtran también entre las líneas de Orlando.

La fluidez de género

Si bien Orlando tiene sexo masculino un día y sexo femenino al día siguiente, su identidad de género no está demarcada de manera tan tajante. Sin importar en qué parte del libro nos encontremos, Orlando a veces se viste de hombre y otras veces de mujer, por momentos se comporta de manera varonil y por otros de manera femenina.

El narrador de la historia señala que «no hay ser humano que no oscile de un sexo a otro, y a menudo solo los trajes siguen siendo varones o mujeres, mientras que el sexo oculto es lo contrario del que está a la vista». Esta valoración indica que la división binaria entre hombres y mujeres no se da naturalmente, sino que es parte de una construcción social. Woolf asevera que los géneros son fluidos y no rígidos y que la fluidez de género está presente en cada une de nosotres. 

Les lectores en idioma español tal vez no puedan encontrar la pepita de oro que se esconde en la versión en inglés: el día de la transición de género de le protagoniste, Virginia Woolf deja de utilizar el pronombre masculino para referirse a Orlando y lo cambia por el pronombre no binario «they» (el mismo que se utiliza para personas no binarias en la actualidad).

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Son solo unas pocas líneas antes de que el narrador afirme que, de allí en adelante, se adecuará a la convención de utilizar el pronombre femenino. Sin embargo, no quedan dudas de que, por un brevísimo instante, Virginia Woolf encendió la luz de un camino que hasta entonces se hallaba en penumbras.


Taylor Swift y la industria musical: un cambio necesario

Taylor Swift empezó con la regrabación de sus discos y el pasado mes de abril hizo público el primero: Fearless. Pero ¿por qué Taylor Swift tiene que regrabar sus canciones? ¿Ella no es la dueña de su propia música?

La industria musical es una de las más importantes del mundo y de la que menos conocemos. Detrás de cada artista hay discográficas y productoras gigantescas que incluyen a un montón de personas que trabajan para que una sola sea un producto que logre generar muchos ingresos. 

Toda esta descripción, que parece estar tan alejada del arte, era la forma más fácil y la más conocida (hasta ahora) para que una artista como Taylor Swift pudiera saltar a la fama de una forma tan efusiva como ella lo hizo. Pero, a cambio de esta gran oportunidad, les artistas que deciden formar parte de una discográfica pierden la potestad de lo que más les pertenece -si así los contratos lo determinan-: su arte y su música. 

Sin embargo, la democratización de la producción musical, las nuevas tecnologías y las nuevas formas de relacionarnos a través de redes sociales generan que toda esta producción musical pueda ser simplificada y hasta unificada.

¿Cómo sobrevivir a la industria musical?

Taylor Swift es una artista que trabaja en la industria musical desde sus 14 años de edad. Empezó cantando country en Nashville, donde pudo comenzar su carrera junto con la discográfica Big Machine Records. Con 17 años sacó su disco más vendido, Fearless, con el que ganó cuatro Grammys en 2009 y que la posicionó como la artista más joven en ganar el Grammy al álbum del año hasta 2020. 

Tiene una carrera extensísima: nueve álbumes de estudio, participaciones en películas, series y sus propios documentales. Escribe y coproduce su propia música y videos, lleva adelante su propia empresa e imagen, es una de las artistas más influyentes de la década y su patrimonio musical es el soundtrack de la infancia y adolescencia de muches pero ¿es todo esto de lo que más se habla cuando se la nombra? 

En unos de sus últimos documentales, Miss Americana, Swift nos muestra partes de su vida personal y profesional. Hace un recorrido por la producción de la música y videos de sus discos Reputation y Lover. También muestra sus presentaciones en vivo y comenta los procesos de crecimiento personal que su carrera musical forjó inmanentemente.

Pero la premisa más importante de este documental es la revelación que nos hace del sexismo que hay en la industria musical y cuánto se le exige a la mujer: la necesidad de renovarse constantemente para mantener una especie de «derecho de piso», la manera de responder a las críticas de forma positiva y la forma de comportarse. Con todo esto nos hace ver que con solo su música no alcanza para poder pertenecer a la industria, sino que necesita de toda una construcción de su imagen para hacerlo posible. ¿Acaso a los hombres se les demanda lo mismo?

De esta manera, Swift nos demuestra su cansancio con todos estos «requisitos» y empieza a construir una carrera mucho más liberada de estas demandas, con luchas políticas al hombro y una perspectiva feminista más presente. En este momento, Swift está llevando a cabo una lucha mucho más personal e importante tanto para ella como para muches otres músiques que pueden haber pasado por lo mismo: la recuperación de su propia música.

La versión de Taylor

Poco conocemos acerca de lo que implica formar parte de una discográfica: cada empresa es diferente y cada contrato tiene condiciones distintas para cada artista. Lo más importante a saber es que las grabaciones de la música que se publica, en la mayoría de los casos, les pertenece a las discográficas. Otros elementos, como las letras de las canciones, las cláusulas de regrabación, las decisiones de dónde se publican las canciones, las maneras en que se comercializa el álbum y más, también están regulados por estos contratos y cada artista decide las implicancias de cada uno. 

En el caso de Taylor Swift, las grabaciones originales (masters) de sus primeros seis discos, publicadas en plataformas digitales y álbumes físicos, y las ganancias logradas con ellos le pertenecen a Big Machine Records (BMR). Sin embargo, Swift tiene la potestad de decidir dónde quiere que su música suene y puede regrabar sus discos. Y eso es lo que está haciendo. 

Es importante destacar que toda esta batalla por su música se disparó cuando ella decidió no trabajar más con Big Machine Records, ya que esta empresa estaba en riesgo de entrar en quiebra. Le ofrecieron trabajar 10 años más junto con la discográfica, grabando un disco nuevo para recuperar uno viejo, pero ella no lo aceptó. Quiso comprar su música de vuelta pero no se lo permitieron.

A su vez, la compañía BMR fue comprada por Scooter Braun, un productor de música a quien Taylor Swift denunció públicamente por sufrir bullying de su parte. Por ende, todo su catálogo musical pasó a pertenecerle a quien la había violentado. Sin embargo, con su cláusula para decidir dónde puede sonar su música, Swift logró que Braun no pudiera comercializar su música y vendiera el catálogo de la artista de vuelta. 

La regrabación de Fearless fue publicada en abril de este año. Suena idéntica a la grabación de 2008 y fue el disco más escuchado de country de los últimos 6 años y el álbum más importante en lo que va de 2021. El próximo disco en la lista sería Speak Now, un disco que en 2010, durante su primera semana de lanzamiento, vendió más de un millón de copias. ¿Cuántas podrá vender una vez regrabado?

Taylor es la industria musical

La maniobra de Swift para recuperar su música, su trabajo y su arte es una de las más inteligentes y audaces de la historia. No hay otre artista que lo haya hecho que sea tan reconocido como ella. Es un trabajo arduo y difícil, digno de ser premiado. 

Este mismo problema que atraviesa Taylor Swift les sucede a múltiples músiques en el mundo, desde Shakira hasta Paulo Londra. Poco se habla de esto y las discográficas siguen sacando provecho de, muchas veces, la ignorancia ante los contratos que se firman y las implicancias reales a futuro que pueden tener en la carrera de une músique. 

Taylor Swift puede estar siendo la punta de un iceberg en la lucha de les artistas con las discográficas. Su ejemplo es muy importante y puede llegar a gestar un gran cambio. La manera de escuchar y producir música se ha modificado de una manera muy rotunda a lo largo de los años y las discográficas no se han adaptado, ¿será este el momento del cambio? 


Fuentes:


El silencio como reconstrucción de la memoria colectiva

El silencio es un cuerpo que cae (2017) fue la ópera prima de Agustina Comedi. Dictadura en Argentina, disidencias sexuales y militancia son algunos de los tópicos que se tocan en el documental creado a partir de las 160 horas de video registradas por su papá. ¿Es todo lo personal político? En un capítulo del podcast El deseo de Pandora, la directora traza lineamientos sobre su concepción de cine feminista.

El silencio es un cuerpo que cae (2017)

Lo primero que nos cuenta la voz en off de su hija es que Jaime falleció en enero de 1999 con la cámara en la mano. Según Agustina, lo que la motivó a comenzar a revisar las cintas de su padre fue que un amigo de su juventud le dijo «Cuando vos naciste, algo de Jaime murió para siempre». Poco tiempo después descubrió que, hasta sus 40 años, Jaime había sido homosexual.

La idiosincrasia de los años 90 se ve cristalizada en imágenes de viajes al exterior y reuniones familiares. Intercaladas con entrevistas actuales a varies amigues de Jaime, El silencio… nos presenta un perfil de lo que podría ser la historia de cualquier disidencia que haya sobrevivido a la represión vivida durante la última dictadura militar.

«Ser puto era una desviación burguesa»

Jaime es descrito por sus hermanas como «distinto a la familia» desde pequeño. Interesado por la cultura y la militancia, estudió derecho y en su adolescencia militó para la izquierda. Sin embargo, en los años 70 ni siquiera esos partidos podían concebir una sexualidad no heterosexual. «Ser puto corrompe el espíritu revolucionario», le dijo a Jaime un compañero de Vanguardia Comunista. Allí también a una de sus amigas la expulsaron y enjuiciaron «por torta», según relata el filme.

«Hacíamos las cosas para transformar el mundo pero no podíamos transformarnos a nosotres mismes».

Amiga de Jaime a Agustina.

El clima político y social de la década hizo que cualquier aparente «desviación de la norma» fuera encarcelada y torturada en búsqueda de información. Los interrogatorios giraban alrededor de las fiestas, las reuniones privadas y los sitios de circulación de homosexuales.

La importancia del filme radica en que el recorrido realizado por Comedi va rellenando los silencios de toda una generación a través de una historia familiar que le escapa a los lugares comunes. ¿Cómo llegó a ese resultado? Podés mirar El silencio es un cuerpo que cae acá.

¿Todo lo personal es político?

El deseo de Pandora es el podcast feminista de Anfibia. Conducido por Leila Mesyngier y Julieta Greco, quienes conciben al mito como una metáfora del día en el que se dijeron feministas. En el episodio 18 de la segunda temporada entrevistaron a Agustina Comedi, quien habló de su rol como cineasta.

Cuando se trabaja con material de archivo heredado, familiar e íntimo, se vuelve fundamental el lugar desde el que se narra. Al respecto, Agustina destaca «la importancia de transparentar la mirada y desafectarse para no caer en sentimentalismos».

«Las imágenes no hablan por sí solas, hay algo de una reflexión previa y es como una especie de conversación con esas imágenes. (…) Las imágenes te modifican y el relato modifica la forma de mirar esas imágenes».

Agustina Comedi para El deseo de Pandora.

¿Qué necesita una película para considerarse feminista?

Varios son los test que, a partir de ciertos cánones, encasillan películas en «niveles de feminismo». ¿Hasta qué punto este procedimiento no achata el análisis en una mera estandarización? Para la cineasta, el feminismo viene centralmente a replantearse las relaciones de poder y, siguiendo este ideal, el cine feminista debería ser irreverente y dejar un lugar abierto para que le espectadore complete, confiando en su mirada.

Agustina Comedi brilló en el Festival de Berlín - Noticias de Córdoba –  HoyDia.com.ar | Noticias de Córdoba – HoyDia.com.ar

A su vez, destaca como una necesidad la presencia de disidencias en las producciones. La pluralidad de voces, sin embargo, no puede considerarse garantía de que una historia contenga una lectura en clave de género. Es por esto que resulta preferible analizar cada caso en particular y evitar las comparaciones que muchas veces pueden empobrecer el análisis.

«No creo que la enunciación política se agote en el yo»

En una entrevista de Revista Colibrí por Paula Colavitto, Comedi habla sobre los años de militancia de su padre, profundizando en que las organizaciones de los años 70 y 80 se regían bajo un esquema de pensamiento centrado en lo colectivo. El giro hacia lo individual en términos políticos puede rastrearse en las últimas décadas y su riesgo, según ella, es quedarse en el plano individual sin dar el paso a lo colectivo.

«No todo lo personal es político. Si no se pueden colectivizar los procesos, materializar en luchas y procesos más colectivos, (…) terminamos todes peleando por ocupar nuestro espacio, por garantizar nuestro espacio, por visibilizar nuestra práctica y me resulta muy poco productivo».

Agustina Comedi para Revista Colibrí.

Su conceptualización de la identidad como algo procesual, anfibio, y su reivindicación de los grises tan criticados actualmente por los movimientos militantes funciona como punto de partida para pensar desde dónde creamos el tipo de producciones que queremos ver en pantalla.


El camino cinematográfico de Chloé Zhao

Chloé Zhao es la segunda mujer en ganar el premio Oscar a la mejor dirección por su film Nomadland y la primera en recibir el Globo de Oro por la misma terna. ¿Cuál fue el camino que recorrió hasta llegar allí? Enterate leyendo esta nota.

«People at birth are inherently good».

– Chloé Zhao en la premiación de los Oscar.

Con esta frase esperanzadora sobre la bondad nata del ser humano comienza uno de los poemas que Chloé memorizaba junto a su padre en China. Ella se encargó de reponer este recuerdo en su discurso al recibir el galardón de La Academia, argumentando que «aunque a veces parece lo contrario, siempre encontré bondad en la gente que fui conociendo alrededor de todo el mundo».

La directora, productora y guionista nació en Pekin, creció en Beijing y pasó su adolescencia en Brighton, Inglaterra. Luego de graduarse en ciencia política viajó a Nueva York para estudiar cine. A los 33 años ya había estrenado su primera película y, desde allí, fue nominada a una serie de premios como el festival de Cannes, Toronto y Venecia.

Director Chloe Zhao Arrives With Early Oscar Contender 'Nomadland' and Next  Year's 'Eternals': "It's a Bit Surreal" | Hollywood Reporter

Desde un principio su cine fue calificado como «reflexivo y observacional» dentro de la escena independiente estadounidense y con Nomadland (2020) logró consagrarse como realizadora. Chloé expresa en una entrevista que lo que más le gusta de un film es cuando el realizador permite sentir algo más allá de lo que vemos en la pantalla y creo que eso es lo más valioso que intenta transmitir en sus películas.

Songs my brothers taught me (2015)

En su primer film Chloé retrata la historia de una familia de nativos de Dakota del Sur, Estados Unidos. Aurelia tiene tres hijos pero solo convive con dos. Mientras que Johnny termina sus estudios secundarios y Jashaun tiene solo 11 años, el mayor de los hermanos se encuentra en prisión. La noticia de la muerte de un padre al que pocas veces vieron irrumpe en la cotidianeidad familiar tanto como el hecho de que les dejó más de 20 hermanos por conocer.

John Reddy: Biofilmografía
Songs my brothers taught me (2015)

El factor común en Pine Ridge es el alcoholismo. Si bien la venta de alcohol está prohibida, el tráfico de bebidas es moneda corriente. Entre escenas de consumo y peleas de grupos de traficantes se mezclan el paisaje y la naturaleza del lugar, dando como resultado una mirada sensible sobre una cruda realidad.

Para lograr tal verosimilitud la directora convivió con habitantes de la comunidad y seleccionó actores y actrices autóctones, no profesionales. La pasividad y monotonía de la vida en Pine Ridge es uno de los tantos factores por los que «irse» aparece como una de las únicas oportunidades de crecer.

Es un retrato sobre el paso a la adultez y la toma de decisiones que eso conlleva. Entre melancolía y excesos, para la generación de Johnny no hay muchas alternativas. Ni él ni sus amigos tienen grandes metas, volviéndose central en este cuadro el rol de la familia. La podés ver acá.

The rider (2017)

La segunda película de Zhao comienza con los ojos desorbitados de una yegua en primer plano que nos auguran el conflicto que recorrerá todo el film. Una pequeña figura de madera de caballo es estrujada entre las manos de Brady. El joven jinete se vio accidentado en un rodeo. Una cicatriz que le recorre medio cráneo y el suficiente miedo como para no volver a domar, fueron sus secuelas más importantes.

The Rider: El más real, desgraciado y optimista vaquero de rodeo :  Cinescopia
The rider (2017)

Brady convive con su padre y su hermana, de quien es muy apegado. Al igual que en la película anterior, Chloé se encarga de poner en primer plano la incondicionalidad del vínculo entre hermanos. Tanto en Songs… como en The Rider los hermanos varones asumen un rol de figura sobreprotectora para con sus hermanas. La lectura de estas relaciones en clave de género puede dejar bastante que desear, ya que las hermanas siempre se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Sin embargo, la idealización que ellas hacen de sus hermanos mayores dista mucho de la convicción con la que ellos llevan adelante sus vidas.

Las similitudes con el film anterior son varias. Nuevamente aquí las escenas de la soledad de los protagonistas en la inmensidad de un valle árido de Estados Unidos le aportan introspección y sensatez a una historia de madurez y toma de decisiones. A su vez, también presenta elementos reales, ya que el actor que interpreta a Brady era jinete y se accidentó montando y tanto su hermana como su padre son interpretades por sus familiares reales.

Chloé retrata con éxito otro Estados Unidos, a través de historias de jóvenes adolescentes muy alejadas de lo que una película de preparatoria promedio puede ofrecernos. La riqueza de sus producciones radica también en la verosimilitud lograda con simpleza por una cámara que pareciera realizar un registro casi documental donde los hilos se vuelven transparentes y les protagonistas aparentan contar sus historias «sin intermediarios». Mirala acá.

Nomadland (2020) y Eternals (2021)

Podés encontrar la reseña de la película ganadora del último Oscar acá. Y, en cuanto a Eternals (2021), si bien aún no se estrenó, hay que destacar que Zhao está por estrenar una película con la producción de Marvel que se espera que rompa con su tradición de films hasta el momento.


La figura femenina en el universo Almodóvar

«Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma…».
Todo sobre mi madre (1999)

Cuando se estrenó La mala educación (2004), película que estuvo a punto de ser censurada por hablar de los abusos sexuales cometidos por los clérigos de una España católica-conservadora y al mismo tiempo hipócrita, Pedro Almodóvar visibilizó un tema del que se sabía pero del que nadie hablaba.

En una entrevista para El País, el director dijo que su película era la más íntima hasta el momento, puesto que tomaba muchos elementos de su infancia y su juventud.

Con esta premisa, indagamos en su filmografía empezando con su gran obra que lo catapultó en Hollywood, Todo sobre mi madre, en donde hace referencia a la bondad y voluntad de la mujer y que nos adentra al universo Almodóvar entre homenajes, estética, guiños y, lo mas notable (al menos para sus admiradores), referencia a sus próximas películas. Como, por ejemplo, en Los abrazos rotos (2009) hay una escena donde aparece un cartel de su próxima película (aun en rodaje), Madres paralelas.

Los abrazos rotos (2009)

Es sabido que no da muchas entrevistas más que para promocionar sus películas. Es un hombre de bajo perfil que vivió la revolución de la juventud, una época mala para España pero buena para el cine, debido a que en los años 80 se regresaba a la democracia después del fascismo. En un Madrid que vivía el movimiento punk, el hippie y la new wave -todo junto-, pasado por el filtro de ese país aún medio paleto y medio desarrollado, pero un país, por fin, sin miedo y con urgencia por hacer. Un Madrid donde descubrió «la ciudad, la cultura y la libertad».

La libertad de poder contar historias que posiblemente no nos son tan ajenas, esas historias que solo él puede y sabe contar y transformar en arte. Dando visibilidad a temáticas que él ha vivido o presenciado, como la muerte, la madre, la mujer, la prostitución, las drogas, los abusos, los excesos, entre otras. Donde les da luz y color en cada película, con una magnífica banda sonora que te sobrecoge el corazón cuando la escuchás, porque te transporta a lo que él te quiere transmitir.

Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980)

Un aspecto a tener en cuenta es la sensibilidad a la hora de narrar el universo femenino. Esto se observa con claridad en sus películas, donde presenta muchas veces una imagen idealizada de las mujeres. De hecho, a lo largo de su carrera como cineasta se ha interesado principalmente por desarrollar personajes femeninos desde sus múltiples matices. Las mujeres se convierten, salvo en pocas excepciones, en las protagonistas dentro de su cine, aspecto que lo caracteriza.

El hecho de que las mujeres sean las protagonistas de sus películas es algo que, sostiene, surge en él de modo instintivo a la hora de escribir y crear personajes. Almodóvar piensa que los personajes femeninos cuentan con una capacidad de decisión de la que carecen los personajes masculinos, a los que califica como «elementos dramáticos de una sola pieza», mientras que en las mujeres hay mayor capacidad de sorpresa, más variación, admitiendo muchos más matices, son más fuertes, más autónomas y más activas.

«Las mujeres resisten mejor que los hombres los golpes de la vida. Esta capacidad de resistencia siempre me ha inspirado». Este sentimiento ha estado presente en todas sus producciones, desde Mujeres al borde de un ataque de nervios, pasando por Todo sobre mi madre hasta ahora con Los abrazos rotos.

Entre las temáticas en las que el director hace mayor hincapié en relación a estos personajes se encuentran: la maternidad, el amor, el vínculo que establecen con los hombres y la familia. Pedro ha logrado, como pocos otros directores, abordar la psicología femenina sin caer en estereotipos y ha comprendido y reflejado, fielmente, el mundo de las mujeres.

Tuvo sus primeras impresiones fuertes como observador de la vida durante las conversaciones de su madre con sus vecinas, mujeres rústicas, casi todas sometidas a sus maridos de por vida. En esas rondas cotidianas asistió al mundo sorprendente de la cocina de los engaños a los hombres, que creían manejar cosas que muchas veces se resolvían a sus espaldas.

Todo sobre mi madre (1999)

Y siempre combinado con lo rural, lo pueblerino, con la cultura ancestral «de las abuelas». Entre ambas vertientes corre la biografía de Pedro o, como lo manifiesta él, «lo que más me interesa de la realidad es, además de vivirla, desarrollar todas sus sugerencias. Y eso lo hago tanto en el cine como en mi propia vida. No me siento comprometido por el éxito, sino que quiero sentirme más libre que nunca».

Se puede apreciar en sus películas la madurez que va adquiriendo, no solo estéticamente sino en las historias que cuenta a medida que pasan los años. Desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) hasta Julieta (2016), este último definido por el director como un drama «seco y aséptico». Seco porque no deja llorar a sus actrices, porque no quería lágrimas en esta historia dura de pérdidas, a pesar de la tristeza, y aséptico porque es un drama en todas las letras. No hay tintes de comedia. No hay brochazos de cine negro. 

Julieta es Almodóvar sin Almodóvar. Almodóvar destilado, la esencia. El artista que mezclaba géneros. El de las putas, los taxistas, los curas pedófilos, el de las amas de casa desesperadas, las toreras, las madres sufrientes y valientes, las señoras de pueblo. El de los colores saturados. El de los guiños constantes. El de las canciones como personajes. El de las líneas de guión certeras y exuberantes.

La verdadera historia de Pedro Almodóvar se cuenta en sus películas. Porque esa veintena de películas son, en cierta manera, solo una. Como si estuviera rodando la misma cinta. Con esas secuencias que van y vienen de una obra a otra, esos personajes reincidentes, esas ideas, esos escenarios. «A lo largo de mis películas podría ir extrayendo una autobiografía con cada secuencia, pero nunca de un modo literal», lo explica él.

La flor de mi secreto (1995)

En su última película, Dolor y Gloria, estrenada en 2019 y la cual será recordada como la más desnuda y reveladora de Almodóvar, nos habla sobre la soledad más absoluta y reordena su vida: de la luminosa infancia a la decadencia física, sin olvidarse de aquellas personas que han marcado su existencia: la madre omnipresente, un amor roto a su pesar y alguna lealtad inquebrantable. Ha llegado el momento de saldar viejas cuentas, perdonar y salvarse a sí mismo. Porque, aunque no sea su biografía, las comparaciones son inevitables.

También contó historias en las escenas de violencia, violaciones o sometimiento como las que aparecen en Kika (1993), Átame (1989) y ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984) y tantas otras.

Átame (1989)

Al respecto se le preguntó si se le ocurrió volver a rodar algo por el estilo, a lo que Pedro contestó: «Yo me atrevería, pero la reacción sería muy mala y puede que hasta tuviera problemas para estrenarlas. […] El movimiento feminista está consiguiendo grandes avances, y creo que los hombres debemos reformularnos para saber cuál es nuestro papel. Hay que definir una nueva masculinidad porque lo que está pasando no es una guerra entre hombres y mujeres, sino todo lo contrario».

Festival de Cannes (2019)

Habrá que esperar su nueva película, Madres Paralelas, un proyecto que Almodóvar lleva madurando desde hace 10 años. El rodaje empezó el pasado mes de marzo y según afirmó el director manchego será un «drama intenso». «Vuelvo al universo femenino, a la maternidad, a la familia. Hablo de la importancia de los ancestros y de los descendientes. La presencia inevitable de la memoria. Hay muchas madres en mi filmografía, las que forman parte de este relato son muy distintas. Como narrador, en este momento me inspiran más las madres imperfectas», señaló.

Además, hace unos días se confirmó que la actriz Daniela Santiago protagonizará una escena al lado de Penélope Cruz. La actriz malagueña hará así su debut en la gran pantalla.

En cada entrevista, televisada o escrita, Almodóvar es una persona coherente, sensata, que hizo de su vida un arte.


Fuentes: