#Entrevista a Jonathan Karszenbaum: Museo del Holocausto de Buenos Aires

Artículo colaboración escrito por Martina Cortés


A causa de la pandemia, muchos sectores de la cultura han tenido que permanecer cerrados y reinventarse en la virtualidad. El Museo del Holocausto de Buenos Aires, importante por su trayectoria y difusión de la historia de los supervivientes de la Shoá y la comunidad judía en nuestro país, fue un claro ejemplo. Jonathan Karszenbaum, director ejecutivo del Museo, otorgó a Escritura Feminista una entrevista acerca de los orígenes del Museo, sus exposiciones y cómo se reconvirtió a partir de la situación de COVID-19.

Escritura Feminista: ¿Cuáles son los orígenes del Museo del Holocausto de Buenos Aires?

Jonathan Karzenbaum: Como Fundación Memoria del Holocausto, a principios del año 94 en los grupos que ya venía trabajando, interesados en difundir la temática de la Shoá, en institucionalizarse. Eran sobrevivientes y dirigentes de la comunidad judía que tenían esta preocupación y en el año 95 consiguieron que el Estado Nacional les cediera por 90 años el usufructo de este edificio en la calle Montevideo y Paraguay para la realización de un museo, cuya primera exhibición se inauguró en el año 2000. Luego, tuvo dos diferentes exhibiciones montadas y el 1 de diciembre de 2019 inauguramos este nuevo Museo del Holocausto de Buenos Aires que incorpora tecnologías audiovisuales, interactividad y muchas novedades.

Este proyecto de remodelación está liderado por Marcelo Mindlin, que asumió como presidente a comienzos de 2017 y decidió llevar adelante no solamente la creación de esta exhibición novedosa sino la puesta en valor de todo el edificio. Además, dentro del proyecto, dos de los cuatro pisos de oficinas fueron cedidos a la Fundación Tzedaká, la cual es una institución benéfica de la comunidad judía y que tiene un proyecto de programas de ayudas a sobrevivientes del holocausto muy importante. 

E.F.: Sabemos que el Museo cuenta con un patrimonio de alrededor 5500 objetos originales, ¿qué tan difícil fue y es obtenerlos?

J.K.: La mayor parte del patrimonio ha sido donado por sobrevivientes o por familiares de sobrevivientes, que al fallecer sus padres o sus abuelos se acercan con objetos que encuentran en sus casas, documentos y fotografías. Después, hay otros documentos que han sido donados o cedidos en comodato.

Los más emblemáticos son el salvoconducto con el que Eichmann ingresó a la Argentina, el cual fue cedido por la justicia argentina, y el Sefer Torah, el cual fue escrito en España por la comunidad de Shalom, oriundos de Rodas, y está siendo exhibido en el Museo.

También hay casos particulares de objetos y documentos muy significativos para nosotros, o bien por la compra o por el hallazgo casual. Por ejemplo, en el año 2018 hubo un allanamiento en Béccar, localidad de la provincia de Buenos Aires, donde un coleccionista tenía unos 80 objetos y, actualmente, están en custodia judicial en nuestro Museo y algunos de ellos forman parte de nuestra exhibición.

E.F.: ¿En qué medida impactó al Museo el confinamiento por COVID-19 durante el 2020? 

J.K.: Fue muy complicado para el Museo porque veníamos con todo el entusiasmo de la inauguración. El 1 y el 5 de diciembre abrimos las puertas para todo el público que quisiera venir esos días, ya que luego hubo muchos arreglos internos que teníamos que hacer para ponerlo en marcha. El 17 de febrero de 2020 volvimos a abrir las puertas y el 12 de marzo, por orden del gobierno de la ciudad, cerramos. El Museo permaneció prácticamente cerrado hasta noviembre o diciembre del mismo año. Fueron dos años de muchísimo trabajo, nos demandó un montón de dedicación y estábamos muy entusiasmados, con ganas de que vinieran 100 000 visitantes ese primer año.

Sin embargo, pusimos toda la energía en encontrar otra alternativa. Implicó varios desafíos, como a todos, incorporar tecnologías. Incorporamos clases virtuales, incorporamos secciones novedosas en nuestras redes sociales. Armamos una red latinoamericana de museos e instituciones dedicadas a la enseñanza de la Shoá. Y lo más importante fue que además de estas clases que ofrecimos, en primera instancia, a las escuelas en agosto de 2020, lanzamos el recorrido virtual 360°, que permite conocer el Museo e interactuar con este casi en un 90 %, con lo cual los visitantes tienen la sensación de estar aquí.

Esto nos amplió la frontera de algo que era un proyecto a mediano plazo: la posibilidad del acceso remoto. Ya hemos tenido visitas de todo el mundo, de Israel, de Miami, de Ecuador, de Uruguay y desde el interior del país, lo cual también nos permitió llegar a escuelas que antes hubiera sido impensable que vinieran al Museo, por lo costoso que es venir hasta Buenos Aires.

Toda esta nueva posibilidad ya llegó para quedarse. Somos conscientes de que aun si mañana todo volviera a la normalidad, las visitas guiadas virtuales continuarían para todos los hispanoparlantes y también para visitantes que hablen otros idiomas. En ese sentido, nos quedó un activo. Esta posibilidad estaba en los planes, pero en los planes a futuro, así que digamos que fue frustrante en el sentido inicial pero también abrió nuevas oportunidades que hoy en día estamos aprovechando.

E.F.: Hoy en día, cuando alguien quiere visitar el Museo, ¿qué medidas se toman?

J.K.: Cuando alguien quiere visitarnos, se mide la temperatura antes de ingresar y se sanitiza. Hay alcohol en gel en todos los espacios, hay un aforo (por lo cual la persona debe anotarse previamente solicitando turno mediante nuestra página web), hay una cantidad reducida de gente cada media hora que puede entrar y eso hace que las visitas estén espaciadas y que la circulación sea buena.

Seguimos todas las medidas de prevención dispuestas por el gobierno de la ciudad y para eso también fue fácil adaptarnos en el sentido de que ya estábamos implementando un sistema de turnos y también porque el espacio era nuevo y adaptable en muchos sentidos. Mientras se van extendiendo las posibilidades de aforo, nos vamos adaptando a todo lo relacionado con las medidas y la situación actual.

E.F.: A partir de esta situación de pandemia, ustedes comenzaron con la sección de «Conversando con sobrevivientes» a través de los vivos de Facebook. ¿Cómo surgió la idea y cuánto tiempo les tomó ponerla en marcha?

J.K.: Fue parte de un abanico de propuestas que trajo el equipo de redes de comunicación. Tenemos un equipo muy creativo que trabajó estas propuestas para salir en secciones: una es la de conversaciones con sobrevivientes, otra es recordando a sobrevivientes, otra es acerca de las familias de los sobrevivientes y una con personalidades de la cultura que se llama «Por qué tenemos que hablar del Holocausto».

En ese «Conversando con sobrevivientes», aprovechamos las voces de los sobrevivientes que todavía pueden dar testimonio y las damos a conocer a través de formatos novedosos. Esto conllevó todo un proceso hasta que ellos tuvieran la adaptación tecnológica debido a las edades de los sobrevivientes, pero pese a que les costó bastante lo hicieron muy bien.

Para nosotros es un orgullo poder contar con sobrevivientes que tiene que ver con la Historia. Desde los comienzos del Museo, hay sobrevivientes como parte de la comisión directiva y es un orgullo poder divulgar sus vivencias y sus historias. Además, hoy en día todo esto puede darse gracias a las redes que permiten el acceso desde cualquier parte del mundo. 

E.F.: ¿Qué nos puede contar sobre la nueva exposición de testimonios interactivos con sobrevivientes del Holocausto?

J.K.: «Dimension in Testimony» es un proyecto de testimonios interactivos en fase beta que se encuentra en nuestra exhibición y, actualmente, se encuentra en la transición a su fase definitiva. Se realizó tecnológicamente a partir de la entrevista a diferentes sobrevivientes del Holocausto, en la cual se les presentaron alrededor de mil preguntas y ellos iban respondiéndolas. Las preguntas y respuestas entran en un sistema inteligente que permite que el visitante venga, haga una pregunta y el sistema le devuelva una respuesta, lo cual da la sensación de estar conversando con el o la sobreviviente.

Se trata de un proyecto muy novedoso en el mundo y el que se encuentra en el Museo es el único que está en funcionamiento en español. Por ahora está limitado a la visita presencial pero esperamos, en algún momento, poder presentarlo para las visitas virtuales. La verdad es que tener esta tecnología a mano es muy bueno ya que los sobrevivientes están lamentablemente dejando este plano de la vida y con esa tecnología podemos seguir divulgando testimonios acerca de la Shoá. Gracias a estas nuevas tecnologías, tenemos la posibilidad de preservar sus historias para las generaciones que no tengan la oportunidad de ir y preguntarles a ellos mismos.  

E.F.: El Museo cuenta con una gran variedad de actividades, incluidos talleres y cursos. ¿Cuáles recomienda usted como actividades educativas para las escuelas y los jóvenes?

J.K.: Para los jóvenes, tenemos las propuestas en redes que mencionamos como también una gran cantidad de cursos virtuales con distintas temáticas específicas que van desde el fútbol, la representación de Holocausto en el cine, la literatura, la historia de las mujeres en la Shoá, la prensa y propaganda, todo con docentes especializados, muy reconocidos y de larga trayectoria que tenemos el orgullo de tener como parte del equipo. 

Por otra parte, tanto el recorrido virtual como el presencial (que puede ser individual o grupal) del Museo son recomendables para que puedan conocer con mayor profundidad la historia del Holocausto. Actualmente, se encuentra abierto de lunes a jueves y esperamos poder ir extendiendo el aforo para recibir a más personas. 

E.F.: ¿Qué mensajes le gustaría hacerles llegar a las generaciones jóvenes para que se acerquen a aprender acerca de la Shoá y el legado que dejó en la historia?

J.K.: Para las generaciones jóvenes, diría que el Holocausto es una puerta de entrada a muchas temáticas y problemáticas que no solamente sucedieron en ese entonces, sino que también suceden hoy. Ahora, ¿qué podemos hacer nosotros, como personas, como ciudadanos? ¿Qué conductas podemos tomar? Podemos aprender de quienes rescataron judíos en el Holocausto; también podemos aprender cómo fue posible que sociedades avanzadas y cultas como la alemana llevaran adelante un genocidio, qué factores habilitaron eso. Y también qué prevenciones podemos tomar como ciudadanos en nuestros países y qué mensajes tenemos de los sobrevivientes, sus resistencias en sus formas de evadir o tratar de resistir a las imposiciones del nazismo y las armas de exterminio de ese lugar.

Entendemos que el Holocausto nos interpela personalmente sobre nuestras propias conductas, hoy en día. Sobre nuestros prejuicios, sobre nuestras posibilidades, sobre nuestra valorización de los derechos humanos, sobre cómo trabajar para construir un mundo mejor. En ese sentido, el Holocausto como paradigma sirve también como una primera instancia para pensarnos a nosotros mismos, a nuestras familias, a nuestro entorno, a nuestros lugares, donde nos desempeñamos y, sobre todo, aprender a no reproducir las conductas deshumanizantes. Y, finalmente, cómo valorar la diferencia, la convivencia, la coexistencia entre todos los individuos como parte de nuestro quehacer cotidiano.


Afganistán: derechos humanos en alerta por la vuelta de los talibán

Desde el 12 de agosto todos los derechos ganados por las mujeres a partir del 2001 sienten la llegada del régimen talibán en el país. Si bien hicieron promesas sobre mantener el orden, ¿qué es orden para ellos?

Hace 20 años, el régimen talibán (un grupo paramilitar fundamentalista islámico) amenazó y atacó a las mujeres afganas de una manera totalmente vulneradora de derechos humanos. Si bien se teme que su presencia en el gobierno signifique un retroceso en materia de derechos, su portavoz Zabihullah Mujahid aseguró en su primera comunicación oficial que «a las mujeres se les permitirá trabajar y estudiar y serán muy activas en la sociedad, pero dentro del marco del islam».

Tras cinco años en el poder, los talibán fueron derrocados en 2001. De esa manera, se terminó la imposición que establecía que las mujeres no podían estudiar ni trabajar como tampoco podían salir de sus casas sin que un familiar masculino las acompañara, incluso mantenían una costumbre tan antigua como el apedreamiento de las acusadas de adulterio. 

¿Qué pasó el pasado 12 de agosto?

El jueves 12 de agosto los talibán irrumpieron en la ciudad, plantaron sus banderas blancas y proclamaron la fe islámica en una plaza central, sembrando el terror en la ciudadanía afgana. De esta forma, lograron controlar más de dos tercios del país. Desde ese día, gran parte de la población está encerrada en su casa, con miedo de salir y preocupada por cómo seguirá la situación.

Esto ocurre luego de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunciase la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán. La medida supuso el fin de una guerra que se extendió durante alrededor de 20 años. Al mismo tiempo, abrió paso a la inestabilidad política en la nación de Medio Oriente.

«Siento que somos como un pájaro que hace un nido para vivir y se pasa todo el tiempo construyéndolo pero, de repente y sin poder hacer nada, ve cómo otros lo destruyen», dijo Zarmina Kakar, una activista de los derechos de la mujer de 26 años en Kabul, en conversación con la agencia de noticias The Associated Press.

Al mismo tiempo, Aisha Khurram, representante de la juventud afgana ante la ONU y estudiante de la Universidad de Kabul, expresó:

«Es una pesadilla para las mujeres que han estudiado, que piensan en un mañana mejor para ellas y las generaciones futuras».

– Aisha Khurram.

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), casi 250.000 afganos y afganas huyeron de sus hogares desde fines de mayo por miedo a la vuelta de los talibán. El 80% de quienes se fueron son mujeres, niños y niñas. Entre quienes se quedaron, unas 3.000 familias, están viviendo en tiendas de campaña dentro de un parque de Kabul y otras en las calles de la capital afgana.

El primer día bajo el control de los talibán fue caótico: miles de personas desesperadas por huir del país desbordaron el aeropuerto internacional de Kabul intentando tomar vuelos de repatriación luego de que el mismo presidente afgano huyera en secreto. El estallido dejó hasta el momento cinco personas muertas.

Prohibiciones y castigos hacia las afganas

Podemos decir que los talibán se caracterizan por su misoginia. En su ideología feroz se destacan las aberraciones hacia las mujeres, es por ello que ellas sienten tal temor con su regreso. En un recuento de las prohibiciones y los castigos aplicados hacia las mujeres encontramos:

  • No podían trabajar fuera del hogar, salvo que las hicieran acompañadas de un pariente masculino. Había algunas pocas doctoras y enfermeras que realizaban su tarea en hospitales de Kabul.
  • Debían llevar un velo largo llamado Burka, que las tenía que cubrir de la cabeza hasta los pies.
  • Cuando no cumplían las reglas de vestimenta, no estaban en compañía de un pariente varón o estaban mostrando aunque sea los tobillos, eran azotadas, golpeadas y abusadas verbalmente.
  • Se las lapidaba o apedreaba cuando se las acusaba de adulterio.
  • No podían usar cosméticos ni prendas brillantes.
  • No podían reírse a carcajadas porque los extraños no podían escuchar las voces de las mujeres.
  • Tampoco podían estudiar a ningún nivel, ni siquiera primario.
  • Estaban prohibidos los baños públicos femeninos.
  • No podían andar ni en bicicleta ni en moto.
  • Ni podían asomarse a los balcones.
  • Se les tenían prohibido tratar con comerciantes masculinos.
  • No podían ser atendidas por médicos varones.
  • Los sastres masculinos no podían realizar ropa de mujer.
  • No podían hablar ni mucho menos estrechar la mano de hombres que no fueran parientes.
  • Tampoco podían usar tacos para no hacer ruido al caminar.
  • Tenían prohibido aparecer en radio, televisión o encuentros públicos.
  • No podían realizar deportes ni ingresar a clubes deportivos.
  • Todas las ventanas debían estar pintadas para que no se viera a las mujeres desde afuera.
  • Hombres y mujeres no podían viajar en el mismo medio de transporte.
  • Tampoco podían usar pantalones anchos, ni siquiera debajo del burka.
  • Estaba prohibido fotografiar o filmar mujeres.
  • Como tampoco podía haber fotos de mujeres en diarios, libros o paredes de casas y tiendas.

Según lo que indicaba las normas que estaban en vigencia hace 20 años atrás, cualquier incumplimiento de la larga lista de reglas establecidas por el grupo podía sancionarse con el de castigo corporal público o, incluso, con la pena de muerte o la ejecución pública.

A raíz de la vulneración de derechos humanos, en 1977 se creó y se estableció en Kabul la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (RAWA). Entre sus declaraciones afirman que: «Las mujeres no tienen importancia a los ojos de los talibán a menos que se ocupen de la producción de niños, la satisfacción de las necesidades sexuales masculinas o las tareas domésticas diarias».

Pese a que los talibán afirmaron que si regresaban al poder en Afganistán respetarán los derechos humanos -de la forma más ortodoxa-, ya que el uso del burka no será obligatorio y que las mujeres podrán recibir educación en todos los niveles, las mujeres de este país que lograron volverse universitarias, alcanzaron puestos políticos y lugares importantes en el poder judicial, en el periodismo y en las fuerzas de seguridad, no confían en esas palabras.

Si quedan dudas, casos concretos

La periodista afgana Shabnam Bayani afirmó en conversación con la agencia de noticias ANSA que «las mujeres desaparecieron de las calles de Kabul por temor a la acción de los talibán». Sin embargo, la resistencia está de pie. Cuatro mujeres afganas llamaron la atención de la prensa por no temer a manifestarse públicamente.

Bayani también denunció que desde las regiones más alejadas de Kabul, como Helmand y Herat, llegaron noticias de mujeres esclavizadas después de que sus familiares varones fueron asesinados por los talibán. Y, como si eso no fuera suficiente, también expresó que recibieron noticias de que menores de edad fueron obligadas en los últimos días a casarse con combatientes talibán.

Tras dos décadas de avances, la única dirección de los derechos de niñas y mujeres de Afganistán debe ser hacia adelante, continuando con su ampliación y dejando de lado la opresión y la violencia.


Fuentes:


DNI no binario en Argentina: ¿qué implica la «X»?

Artículo colaboración escrito por Sofia Fuentes


Argentina se convirtió en el primer país de la región en reconocer a las identidades no binarias en los DNI, un cambio a nivel social y político que trajo nuevamente a la mesa los debates en torno al género, la diversidad sexual y el uso del lenguaje no binario.

¿Alguna vez te preguntaste cómo identificarte ante un mundo que pide constantemente una declaración formal de tu identidad? ¿Cuántas veces tuviste que elegir entre el silencio cómplice del binarismo y tu verdadero deseo? ¿Cómo nombrar todo aquello que no cumple con la norma heterocis imperante?

El camino recorrido por los feminismos y las disidencias se acerca cada vez más a ese horizonte transformador. En pleno siglo XXI, Argentina avanza en materia de derechos humanos y se convierte en el primer país latinoamericano en reconocer a las identidades no binarias en los DNI. Esto implica la posibilidad de que las personas puedan elegir entre las categorías de género F (femenino), M (masculino) o X, es decir, «sin especificar» en el documento nacional de identidad y en el pasaporte.

El Decreto 476/2021 fue anunciado el pasado 21 de julio por el presidente Alberto Fernandez, junto al ministro de Interior Wado de Pedro y la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, en un acto realizado en Casa Rosada. Si bien nuestro país cuenta con la Ley de Identidad de Género desde el año 2012, en la que se indica que «toda persona podrá solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida», hasta el momento los DNI no contemplaban a las identidades no binarias, es decir, a aquellas que no se autoperciben ni como hombres ni como mujeres.

¿La «X» en el DNI es realmente la solución al problema estructural?

La X ha generado controversias en el debate público desde el comienzo del uso del lenguaje no binario. La Real Academia Española (RAE) sentenció tajantemente que el uso de la «x» o la «e» era innecesario. Desde ese momento, las preguntas empezaron a girar en torno a cómo nos comunicamos, qué palabras tienen más valor que otras y cuáles merecen ser deslegitimadas. Poco a poco, nos encontramos repensando nuestro rol social y su constante devenir desde los parámetros lingüísticos y culturales acerca de cómo nombrar aquello que no responde a las normas binarias clásicas de mujer/varón, de todos y todas. Quizás, por momentos, nos olvidamos de que el mundo sigue girando y, en ese constante devenir de cambios y transformaciones sociales, el lenguaje también fue atravesado por los debates de género.

El DNI no binario llegó en el momento justo cuando el debate en torno a prohibir o no el uso del lenguaje no binario (o «inclusivo») era introducido dentro del recinto del Congreso. Una semana después del Día Internacional de la Visibilidad No Binaria, se promulgó el decreto de los nuevos DNI. Desde los diferentes colectivos y, sobre todo, desde los feminismos, se habló de un avance histórico en materia de derechos humanos para toda la región. Sin embargo, para parte del colectivo LGBT+ y TTNB la X no es suficiente. Ya lo anunciaba Valentine Machado, una de las primeras tres personas que recibieron su nuevo DNI en el acto en Casa Rosada: «No somos una X» alcanzaba a leerse en su remera.

Hoy existen más de 100 identidades de género distintas. Un número casi imposible de contemplar en el DNI para la burocracia estatal, que convierte a la X en la mejor solución momentánea no solo para nuestro continente y los países de habla hispana, sino también a nivel internacional. Desde el movimiento Todes Con DNI manifestaron su disconformidad con respecto al nuevo DNI: «Una tercera categoría borra nuestra diversidad. Al ubicarnos a todos, todas y todes en una X se jerarquiza la M y la F que acceden al derecho a ser nombradas».

Si bien hablamos de cambios históricos, aún nos preguntamos si es la X la mejor solución. Y la respuesta es clara: una X no es suficiente cuando se trata de englobar a un colectivo tan amplio, que ha sido silenciado y borrado por las prácticas coloniales binarias desde hace 500 años. Para Todes Con DNI, el Estado argentino «creó una política pública para nosotres sin muches de nosotres» porque el decreto no resuelve la falta de reconocimiento de la mayoría de las identidades, sino que es solo la punta del iceberg de una larga trayectoria hacia ese horizonte transformador. La nueva categoría «sin especificar», que continúa marcando esa diferencia existencial con respecto al género asignado al nacer, pone en agenda el debate para seguir discutiendo sobre los derechos para todes.

El reclamo de Todes Con DNI se centra en modificar la concepción de «sexo» del DNI para que sea abierto, es decir, que cada quien pueda completar este segmento como desee, sin que haya opciones limitadas para elegir. Porque muchas veces nos encontramos en diferentes ámbitos en donde la expresión de género termina por condenarnos a ser leídes como lo que parecemos y no tanto por cómo deseamos ser llamades.

Es por ello que, en algún punto, encontrar espacio o, al menos un símbolo específico para englobar a todas las identidades, puede significar un alivio a la hora de demostrar la verdad propia aunque otres la desconozcan. Es allí donde reside la clave de la lucha del colectivo LGBT+ y TTNB: la necesidad imperante de poner en palabras quiénes somos o quiénes queremos ser, trascendiendo la imagen corporal para comenzar a asumir nuestras identidades desde la explicitación de nuestros pronombres.

Para que, de una vez y por todas, podamos habitar nuestras identidades libremente.


¿Qué es Juneteenth?

Es la fecha en la que se conmemora el fin de la esclavitud en Estados Unidos. El nombre proviene de la combinación de las palabras en inglés junio (june) y diecinueve (nineteen). Juneteenth recuerda el día en el año 1865 en el que un grupo de esclavos de Texas finalmente se enteran que son libres, dos años después de que el presidente Abraham Lincoln había proclamado su emancipación.

Abraham Lincoln firmó la Proclamación de Emancipación el primero de enero de 1863 que establecía que todas las personas esclavizadas en los Estados Confederados «son y, en adelante, serán libres». Pero la proclamación solo aplicó a los lugares bajo el control de la Confederación y muchos amos intentaron evitar que sus esclavos se enterasen. Por lo que la ley y la realidad no coincidían y miles de esclavos continuaron siendo explotados.

El 19 de junio el General Mayor de la Union Army, Gordon Granger, llegó a Galveston, una ciudad de Texas y les informó a los esclavos que la Guerra Civil había terminado y que la esclavitud había sido abolida. Les anunciaron que las más de 250.000 personas oprimidas por el sistema en ese Estado eran, por orden ejecutiva, finalmente libres.

Muches historiadores creen que esta fecha es como una segunda independencia que transcurre 100 años después de la primera. Es a partir de este momento que la libertad prometida en el proceso de independencia empieza a ser una realidad para los esclavos sometidos.

En 1979, Texas fue el primer Estado de 47 que le siguieron en reconocer Juneteenth como feriado oficial. Mientras que los distintos intentos de declararlo feriado nacional se han estancado en el Congreso.

Al pasar los años, a la fecha se le agregó un nuevo sentido: la comunidad afroamericana tomó este día de junio para celebrar y compartir su cultura y tradiciones. Con desfiles, ropas tradicionales y música propia se reúnen en puntos claves de Estados Unidos para recordar la historia y reclamar por derechos que siguen siendo vulnerados casi 160 años después.

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Black Lives Matter: el movimiento de liberación continúa

Imagen de James Eades.

En años recientes, especialmente luego de el auge del movimiento Black Lives Matter (BLM) que se fundó en respuesta a la absolución del asesino de Trayvon Martin hace 8 años, Juneteenth cobró un nuevo sentido e interés que no solo recuerda la historia sino que reclama ante las injusticias de un sistema que continúa desfavoreciendo a la comunidad negra.

El objetivo del movimiento Black Lives Matter es erradicar la supremacía blanca e intervenir en la violencia infligida en las comunidades negras por el Estado y la policía. Lograr esto es una tarea difícil porque implica modificar y criticar un sistema que fue creado sin tener en cuenta a las minorías.

Juneteenth pasó de ser una fecha que recordaba uno de los procesos más importantes de la historia de la comunidad negra estadounidense, a ser un día de lucha y reclamo ante las constantes injusticias a las que se enfrentan les negres.

Este año, luego de las protestas del verano pasado, se espera que la fecha reúna miles de personas en los centros más importantes de las ciudades estadounidenses y recree lo sucedido luego del asesinato de George Floyd. Hoy más que nunca es importante recordar la historia y reclamar por justicia.

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Eutanasia: ¿tenemos derecho a morir?

Morir con tranquilidad debe ser uno de los deseos más anhelados y que esto no ocurra, uno de los miedos más extendidos. Hay enfermedades terminales que condenan a las personas a permanecer en una condición de sufrimiento interminable. La eutanasia es una de la soluciones más viables para que estas condiciones tengan un acompañamiento profesional que pueda ayudar a quienes las padecen. En Argentina esta práctica todavía no es legal pero estamos cada vez más cerca de que así seas gracias al proyecto de la ley Alfonso. 

¿Qué es la eutanasia?

Cuando hablamos de eutanasia, muchos conceptos se confunden y hacen que el debate moral que implica esta temática se vea entorpecido. 

Según la Bioetica, la eutanasia es «un proceso que hace menos doloroso el proceso de muerte inminente. Es la elección entre morir en un plazo y en condiciones determinadas y la alternativa de que el proceso de muerte se prolongue en forma impredecible y se acompañe de padecimientos intolerables». En concreto, es una alternativa para adelantar el final inminente de una enfermedad terminal. Hacer esta distinción es importante ya que existen otras practicas similares a la eutanasia pero fundadas desde bases distintas: el suicidio asistido y la limitación del esfuerzo terapéutico. 

Por su lado, el suicidio asistido es la facilitación de medios necesarios para el suicidio a quien, de manera consciente y voluntaria, decida terminar con su vida. La diferencia entre esta alternativa y la eutanasia es que no es una enfermedad terminal la que condiciona la decisión personal de la finalización de la vida.

Por otro lado, la limitación del esfuerzo terapéutico es una variante de la eutanasia que se conoce como «eutanasia directa pasiva» y refiere a «la limitación del inicio de determinadas medidas de soporte vital y a la toma de decisiones de no emplear determinados procedimientos o terapias específicas en un paciente que irremediablemente va a fallecer».

Cada una de estas alternativas necesitaría una legislación distinta en caso de ser legales, si así se decidiera. Por ejemplo, en Argentina la limitación del esfuerzo terapéutico está regulado por la ley 26.529 y su modificación 29.742, la cual dictamina que: 

«El paciente que presente una enfermedad irreversible, incurable o se encuentre en estadio terminal (…) informado en forma fehaciente, tiene el derecho a manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital (…) cuando los mismos produzcan como único efecto la prolongación en el tiempo de ese estadio terminal irreversible o incurable». 

Entre otros requisitos y normativas, esta ley enmarca la decisión de une paciente a no acceder a tratamientos paliativos de su enfermedad. Esta ley conforma el derecho a la autonomía de cada persona y contempla esta decisión para permitir morir. Esto no significa que les médiques sean «descorazonades», más bien abre la posibilidad de no atar a la persona a una vida que no desea vivir. Sin embargo, la decisión de no acceder a estos tratamientos no alcanza. Hay enfermedades que conllevan un sufrimiento similar pero en las cuales les pacientes no están conectades a un respirador y, en esos caso, no se podría acceder a esta limitación del esfuerzo terapéutico.

Es por esta razón que la eutanasia tiene un proyecto de ley listo para ser discutido en el Congreso de la Nación.

Ley Alfonso

Estará titulada como «Derecho a la prestación de ayuda para morir dignamente» y se dio a conocer como Ley Alfonso. Esta busca contemplar y enmarcar jurídicamente la decisión de acceder a la eutanasia. 

Inspirades en Alfonso Oliva, un paciente de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), redactaron esta ley Gabriela Estévez (diputada de Córdoba) junto a sus asesores, entre elles, el Dr. Carlos Soriano. Oliva tenía 36 años y por su enfermedad solamente podía mover sus pestañas para comunicarse. Luchó hasta el día de su fallecimiento por la legalización de esta práctica y le hizo explícito su pedido a Soriano, quien lo atendía, de que esta se legislase.

Para el medio Ahora Córdoba Noticias, el Dr. Soriano escribió sobre la ley y el proceso que atravesaron en su redacción. Considera que «las leyes deben estar hechas para incluir derechos. Creo que el derecho de decidir sobre tu propio cuerpo (siempre que no signifique un daño a un tercero) es personalísimo y tiene que ver con la dignidad de cada ser humano». Este proyecto busca atender las necesidades que la limitación del esfuerzo terapéutico no llega a satisfacer.

Además, comenta que la ley tendrá ciertos requisitos como tener la mayoría de edad, capacidad plena para decidir y una enfermedad incurable en la que ningún tipo de tratamiento alivie el padecimiento. Si los primeros dos no se cumpliesen, se consideraría que le paciente con anterioridad haya podido determinar ante un escribano su voluntad. El cumplimiento de estos requisitos sería verificado por un equipo de profesionales de la salud en el lapso deseable de 15-20 días.

Decidir sobre el cuerpo propio es un debate que nos tiene atentes en su contemporaneidad. Tenemos derecho a que se nos permita fallecer, en el marco de que tenemos derecho a nuestra autonomía. Las voluntades personales están muy por arriba de las creencias religiosas, morales y de los debates filosóficos. Cuando estas se pueden hacer explícitas, no queda ninguna otra vía que respetarlas, ya que eso es un derecho primario. 


Fuentes:


Violencia sexual como crimen de lesa humanidad

En los Centro Clandestinos de Detención (CCD) que funcionaron durante la última dictadura cívico-militar hubo maltratos de todo tipo, sin distinción de género. Sin embargo, en el caso específico de las mujeres existieron además otros métodos de tortura, no solo por ser militantes sino también por su género; en particular, por no ser las mujeres que la sociedad heteropatriarcal esperaba.

Según la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, se encontraron delitos sexuales en 36 de las 254 sentencias dictadas hasta principios de marzo. En cuanto a los condenados de estas causas, representan el 11% del total. Dicho de otra manera, de un total de 1025 personas condenadas por crímenes de lesa humanidad hasta hoy, 121 fueron responsabilizadas también por delitos sexuales.

«Cada vez son más las causas en las que se trata y se acepta de forma autónoma e independiente el tratamiento de los casos de agresiones sexuales en el marco del plan sistemático».

Ángeles Ramos, Fiscal Federal a cargo de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad.

En 2000, la Corte Penal Internacional estableció como delitos de lesa humanidad a las violaciones, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, los embarazos forzados, la esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable «cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque». La repercusión de lo establecido tardó 10 años en llegar al país.

De hecho, en diciembre de 2008, en la causa «Riveros, Santiago Omar y otros por privación ilegal de libertad, tormentos, homicidio», condenaron a Santiago Omar Riveros por otros crímenes pero dictaron falta de mérito respecto al delito de violaciones sexuales, por considerar que habían sido «eventuales y no sistemáticas» y, por lo tanto, no constituían crímenes de lesa humanidad. Cuando en realidad estos delitos contra la integridad sexual formaron parte del ataque sistemático del terrorismo de Estado.

En 2006 se realizaron los dos primeros juicios como resultado de la declaración de inconstitucionalidad y de la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Desde ese entonces, hubo 36 juicios concluidos que abordaron delitos de violencia sexual, los cuales representan el 14% del total. En ellos existen 136 víctimas, que se dividen en 112 mujeres y 24 varones.

El proceso judicial y sus demoras

La Justicia se tomó su tiempo para escuchar estas denuncias. Durante el Juicio a las Juntas de 1985, consideró a las violaciones como parte integral del resto de las prácticas inhumanas en vez de tomarlas como hechos autónomos y nombrarlas como lo que son.

Susana Chiarotti, fundadora del Comité Latinoamericano y del Caribe para la Defensa de las Mujeres (CLADEM), en la investigación Grietas del silencio, detalla algunas de las dificultades que identificaron en el aparato judicial para recibir estas denuncias en particular: «Prejuicios y falta de sensibilidad; mayores exigencias para probar la violación sexual que para probar la tortura; negativa a aceptar la responsabilidad mediata en casos de violación sexual, entre otros».

Por su parte, Pablo Llonto, abogado querellante, en diálogo con Escritura Feminista, explicó la situación de los delitos sexuales en ese momento histórico: «Antes estaban invisibilizados porque cuando las víctimas contaban esto, la Justicia lo subsumía en la figura de los tormentos y por lo tanto no aparecían las prácticas sistemáticas de violaciones y abusos sexuales centralmente contra mujeres».

Además, detalló otras trabas y su resolución: «Las víctimas mujeres estaban encapuchadas y, salvo excepciones, no podían identificar al genocida agresor, entonces el salto se dio al poder condenar en algunos casos a los jefes de los centros clandestinos, de las áreas y de los cuerpos del ejército, lo cual tiene un valor enorme porque ellos sí sabían que el plan sistemático de exterminio incluía el secuestro, la tortura, el saqueo, el robo, las violaciones, los abusos sexuales, las apropiaciones de bebes».

Recién en 2010 se logró la primera condena a un represor como violador. Y en 2011, el juez Sergio Torres, a cargo de la causa ESMA, declaró a los sometimientos sexuales en el centro clandestino como prácticas sistemáticas llevadas a cabo por el Estado dentro del plan clandestino de represión y exterminio.

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La conquista de esta batalla por la autonomía de los delitos sexuales de los tormentos cometidos por los genocidas tuvo múltiples impulsoras. En primer lugar, las personas sobrevivientes que tuvieron la fuerza de brindar sus testimonios; a la par, las querellas y las fiscalías que con su arduo trabajo lograron que las causas avanzaran; por otro lado, el movimiento feminista que pudo compartir sus convicciones con el ámbito de los derechos humanos y, en este sentido, Pablo Llonto también menciona a la nueva generación de abogadas que hizo fuerza para que se diera este gran paso.

Por ejemplo, las organizaciones feministas CLADEM y el Instituto de Género, Derecho y Desarrollo (INSGENAR) se presentaron como amicus curiae en la causa de Riveros antes mencionada para lograr que se reconozcan, juzguen y castiguen los delitos contra la integridad sexual que figuran en los testimonios correspondientes.

Sentido de memoria y verdad

Como lo que no se nombra, no existe, poder tipificar de manera correcta estos delitos y no considerarlos ni aislados ni parte de un todo le da un significado muy valioso para toda la sociedad pero particularmente para las sobrevivientes y sus familias.

«Permitió que se comprendiera desde las víctimas y los familiares el valor jurídico, en el sentido de memoria y verdad, que tenía reflejar de una vez por todas todo esto como corresponde. No es lo mismo escuchar la frase «por tortura» en una condena que escuchar «por tortura, por violación» o «por tortura, secuestro y abusos sexuales», que da cuenta con exactitud de lo que sucedía dentro de los centros clandestinos a la vista, el control y la supervisión de los ojos de los represores».

Pablo Llonto, abogado querellante.


En este sentido, se destaca la condena al ex agente de inteligencia del Ejército Argentino Horacio Barcos por el secuestro, privación ilegal de la libertad y torturas contra Amalia Ricotti y quien era su marido, José Alberto Tur, detenidos en el centro clandestino conocido como «La Casita». En esta condena, se consideró por primera vez la violencia sexual como un crimen de lesa humanidad.

El fiscal y los abogados querellantes plantearon que «la violencia sexual cometida en los centros clandestinos de detención de la dictadura fueron parte del plan sistemático de represión ilegal y, por lo tanto, constituyen delitos de lesa humanidad, imprescriptibles». En consecuencia, se solicitó al tribunal que Barcos sea condenado también por la violencia sexual que padeció Amalia en el centro clandestino.

Para tener dimensión de lo que la violencia de género significó en el plan sistemático es importante saber cuáles fueron sus formas. Entre ellas se registran: violaciones; abusos; abortos forzados; desnudez; tocamientos; partos en cautiverio, lo que incluía en muchos casos que a los siete meses, aproximadamente, les inducían el parto (en general, cesáreas); negación de productos de higiene para cuando menstruaban; y robo y apropiación de bebés.

«Si la justicia minimizara o dejara de investigar y sancionar estos hechos estaría enviando un mensaje equívoco a la sociedad, lo que fomentaría la impunidad y la discriminación, además de no mostrar la verdadera imagen de quienes estuvieron a cargo de la represión ilegal», denunció la representante de CLADEM.

Hoy visibilizamos que los crímenes de violencia sexual no estuvieron aislados del plan represivo general de los genocidas sino que fueron parte, como también representaron una forma de la violencia machista más extrema. Lo resaltamos, lo juzgamos y lo repudiamos para que no suceda NUNCA MÁS.


¿Qué es la mutilación genital femenina?

La mutilación o ablación genital femenina (MGF) es un procedimiento que se realiza con el objeto de alterar o lesionar sus órganos genitales sin que existan razones médicas que lo justifiquen. Casi siempre implica la extirpación parcial o total de los genitales externos.

Este procedimiento no ofrece ningún tipo de beneficio para la salud y al menos 200 millones de personas han sido sometidas a la práctica y han sufrido las consecuencias tanto físicas como psicológicas a largo plazo.

La MGF es casi siempre practicada en menores de edad por distintos motivos: algunos lo asocian con creencias religiosas pese a que no existen textos religiosos que obliguen a practicarla. En general, los motivos son más bien culturales y se relacionan con ritos de «transición a la madurez».

Esta violación de los derechos humanos se da más frecuentemente en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en algunos países de Oriente Medio y Asia y entre migrantes de esas áreas. Por lo tanto, la mutilación genital femenina es un problema mundial.

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«La mutilación genital femenina es como un iceberg: únicamente se ve o sale a la luz la práctica, pero debajo hay toda una estructura que considera a las mujeres como un ciudadano de segunda. Muchas veces existe presión social dentro y fuera de la familia por no estar mutilada, vas a estar señalizada y tampoco se hace con el seguimiento adecuado».

Hayat Traspas – cofundadora de Save a Girl, Save a Generation

África, el continente más afectado

La MGF forma parte de la cultura de numerosas comunidades y la práctica data de hace cientos de años. En el continente africano es en donde más se lleva a cabo y la edad en la que se realiza puede variar según los distintos países.

Les activistas que luchan en contra de este proceso entienden que no basta con que esto sea ilegal porque, pese al estado de ilegalidad, se sigue realizando en la mayoría de los países. Sudán es un buen ejemplo que ilustra esta situación a la perfección: las leyes de penalización existen pero igualmente el 86,6% de mujeres entre los 15 y 49 años de edad han sido sometidas a ella.

Sierra Leona es otro de los países que tiene las tasas más altas en África. Pese a los años de campaña, los números apenas se redujeron. Según datos de UNICEF de 2017, más del 85% de las mujeres fueron sometidas a la MGF. Por su parte, Kenia esta compuesta por 47 pueblos distintos, con distintas lenguas, culturas y religiones. De esos 47, hay 21 pueblos que practican la mutilación genital femenina.

Les activistas entienden la importancia de no eliminar los rituales y proteger la cultura de los distintos pueblos; por eso, buscan remplazar este ritual tradicional por otro que también festeje la femineidad pero sin poner en riesgo las vidas de las afectadas.

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Migración y MGF: Europa y Asia

A través de los años, Europa ha debido lidiar con este conflicto: muchos países implementaron leyes de criminalización con el objetivo de erradicar la MFG. Algunos de los más afectados han sido Gran Bretaña y España.

La Delegación del Gobierno Contra la Violencia de Género presentó a fines de 2020 un estudio sobre la situación de la mutilación genital femenina en España. Un dato alarmante se vio reflejado en los resultados: un total de 15.562 de niñas de entre 0 y 14 años se encuentran en riesgo de ser víctimas. Barcelona, Girona y Madrid son las provincias con el número estimado de niñas en riesgo más elevado.

En Asia occidental, la MGF ha aumentado los últimos años: pasó de un 1% en 1997 a poco menos del 16% en 2013. La mutilación genital en Asia se da principalmente en comunidades musulmanas: se calcula que más del 90% de la población musulmana de Indonesia y Malasia lleva a cabo la práctica.

En países como Tailandia, Singapur, Brunei, Sri Lanka, Pakistán y Maldivas también es tradicional que se lleve a cabo, lo cual hace que la problemática se exporte a través de procesos migratorios al continente oceánico también.

En verde se marcan los países que poseen leyes que prohíben la práctica; en amarillo, los países que tienen una penalización parcial o estatus legal poco claro; en rojo, los que que no lo criminalizan; y en gris, los países de los que no hay información.

Fuentes:


América Latina se tiñe de verde

Al sur, Argentina ya tiene ley; al oeste, Chile busca la despenalización; al norte, Colombia demanda lo mismo y, al noroeste, Puerto Rico exige la protección de los derechos sexuales y reproductivos.

Chile no dejó pasar el impulso de la ley 27.610 de interrupción voluntaria del embarazo y atención post aborto de Argentina y comenzó su debate por el aborto libre. La iniciativa fue llevada a cabo por la Comisión de Mujeres y Equidad de Género en la Honorable Cámara de Diputadas y Diputados, con el objetivo principal de despenalizar a las personas gestantes, por el momento, hasta la semana 14.

Antes del debate, Maite Orsini (RD), presidenta de la instancia e impulsora de la iniciativa, comenzó la reunión celebrando que finalmente se debatirá:

«Hoy iniciamos el camino hacia la despenalización legal y social del aborto en Chile. Los abortos existen y seguirán existiendo. En nuestras manos está dejar de perseguir a adolescentes y mujeres que no tienen recursos para hacerlo en clínicas disfrazado de apendicitis».

Más tarde, la diputada Karol Cariola (PC) recordó el clima inolvidable de la discusión del proyecto de aborto en tres causales que se aprobó en 2017. «Recuerdo a una parlamentaria diciendo que habían violaciones no violentas; recuerdo parlamentarios diciendo que las mujeres buscábamos una violación porque nos tomábamos unas copas de más y que teníamos, por tanto, que hacernos cargo de las consecuencias», sostuvo.

También se solicitó información para continuar trabajando, por ejemplo, la cantidad de mujeres muertas a causa de abortos, el número de abortos contabilizados por el Ministerio (teniendo en cuenta que los clandestinos quedan fuera de ese registro), los abortos realizados luego de que entrase en vigencia la ley 21.030, la cantidad de mujeres condenadas, entre otros datos. La diputada Ximena Ossandón (RN) formó parte de estos pedidos para terminar de entender la problemática chilena:

«Creo que es súper importante que tengamos estas cosas sobre la mesa. A mí, por lo menos, me hace falta esta información para poder complementar dado que hay mucho argumento donde se basa este proyecto de ley que hace alusión a esta realidad que estaría pasando en Chile».

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Las autoras del proyecto son las diputadas Karol Cariola, Camila Vallejo, Natalia Castillo, Daniella Cicardini, Cristina Girardi, Claudia Mix, Emilia Nuyado, Maite Orsini, Camila Rojas y Gael Yeomans.

Orsini afirmó a través de su cuenta de Twitter que «esperamos despacharlo lo antes posible a la Sala de la Cámara». Desde su lugar, Gloria Maira, coordinadora de la Mesa Acción por el Aborto en Chile, expresó que:

«Descriminalizar la decisión de las mujeres es fundamental en el respeto de nuestra dignidad y derechos. No hay avances sustantivos en la igualdad si el ejercicio de la autonomía reproductiva es objeto de sanción penal».

Antecedentes nacionales

En 2017, Chile aprobó la ley 21.030 que permite la interrupción voluntaria del embarazo por tres causales:

  • Peligro de vida de la madre;
  • Inviabilidad fetal;
  • Violación.

Esta normativa habilitó la salida de la criminalización total impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet en 1990.

Un año más tarde, la organización feminista Corporación Humanas presentó el proyecto de despenalización, el cual propone que no se penalice a las personas gestantes hasta la semana 14 en ocasión de aborto. Desde entonces, la iniciativa se encuentra en la Comisión de Mujeres y Equidad de Género de la Cámara y fue firmada por una decena de diputadas.

En conversación con LATFEM, Camila Maturana, de la Corporación Humanas, afirmó que en ese mismo año «la discusión social sobre el aborto se intensificó. Y tuvieron mucha importancia los cabildos de mujeres en el camino de una Constitución feminista que reconociera los derechos sexuales y reproductivos».

Antecedentes en Latinoamérica

Chile, Puerto Rico y Colombia buscan que el aborto sea legal y de libre acceso; se debate, demanda y manifiesta para que todas las personas gestantes puedan decidir. En Latinoamérica, son pocos los países que han logrado legalizar el aborto; entre ellos, Cuba, Guayana, Guyana Francesa, Puerto Rico, Uruguay y Argentina. 

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Según el mapeo que realiza el Centro de Derechos Reproductivos (CDR), entre 1994 y 2020 más de 50 países han liberalizado sus leyes de aborto y 176 han eliminado las prohibiciones totales. Pero el 41% de las personas gestantes del mundo todavía viven bajo leyes restrictivas, ya que todavía existen 27 países que prohíben el aborto en todos los casos, como El Salvador, República Dominicana o Sierra Leona.

Por su parte, Colombia impuso el 16 de septiembre de 2020 una demanda en la que se le pidió a la Corte Constitucional la eliminación del aborto como un delito del Código Penal, por vulnerar los derechos fundamentales de las mujeres y del personal de salud.

En Colombia, al igual que en Chile, por ahora, el aborto es legal solo por tres causales, con lo cual, tanto colombianes como chilenes siguen corriendo el riesgo de que se les penalice por abortar.

Al mismo tiempo, en Puerto Rico, el lunes 11 de enero la Campaña Nacional de Aborto Libre, Seguro y Accesible convocó a una manifestación para exigirle a la nueva Legislatura que proteja los derechos reproductivos y sexuales en el país al canto de «Aborto libre para no morir. La que decide es esta, esta que está aquí».

¿Ahora por qué vamos? ¡A por ello!

A partir de ahora, los días miércoles serán los asignados para continuar el debate en la Comisión de Mujeres y Equidad de Género. Además, se acordó que se recibirán las propuestas de les expositores hasta este martes, las cuales luego serán presentadas para mostrar sus puntos de vista y, a partir de ellas, se elaborará un cronograma sobre la tramitación del proyecto.

Esta semana también se presentarán las organizaciones que participarán del debate. En ese sentido, la diputada Aracely Leuquén (RN) solicitó que exista la máxima representatividad posible en las organizaciones.

Al mismo tiempo, queda pendiente trabajar en la concientización del gobierno del presidente Sebastián Piñera y de la mitad de les médiques ginecobstetras del sistema público de salud que son objetores de conciencia.

Hay un camino largo por recorrer, un camino que termina con más derechos sexuales y reproductivos para todas las personas con capacidad de gestar.


Fuentes: