¿Qué pasa con la Sputnik V?

Recientemente se publicaron resultados de la fase 3 de la vacuna rusa Sputnik V, en la reconocida revista científica The Lancet: se demostró que tiene una eficacia del 91,6% frente al coronavirus. A partir de esta noticia, parecía que la controversia a su alrededor iba a tener punto final, pero el debate sigue en pie. Entonces, ¿qué sucede con la Sputnik V?

«Cuando llegue la vacuna…» era la frase que se escuchaba allá por mayo del año pasado, el desenlace casi idílico a ese presente incierto que transitábamos. La vuelta a la normalidad se empezaba a dibujar en el horizonte con las primeras noticias de su incipiente desarrollo. Tiempo después, la vacuna ya está entre nosotres: no es «la» sino «las vacunas» y éstas distan de ser soluciones simples. Además, no llegaron solas: vinieron acompañadas de información engañosa, fake news, opiniones mal fundamentadas y hasta conspiranoicas: la infodemia. Hoy disponemos de más información que nunca, pero nunca desconfiamos tanto de ella.  

La campaña de vacunación argentina contra la COVID-19 comenzó el 29 de diciembre pasado con la vacuna Sputnik V, previamente aprobada por la ANMAT (el ente encargado de la aprobación para el uso de medicamentos en Argentina). Desde antes que esta medida de salud pública fuera un hecho, la vacuna fue criticada y defendida por polítiques, famoses, y periodistas no especializades.

Ningún medio masivo de comunicación se ha quedado afuera del debate sobre esta inyección «polémica» y lo mismo se puede decir de innumerables usuarios de redes sociales. Es sorprendente pensar que esta controversia se esté dando alrededor de una vacuna, pero nos hemos acostumbrado a debatir cuestiones relativas a la salud desde el comienzo de la pandemia de COVID-19. 

La urgencia de la situación sanitaria mundial ha obligado a la comunidad científica a abocarse al desarrollo de tratamientos para la COVID-19 y vacunas para prevenirla. Constantemente, están siendo reportadas nuevas estrategias desarrolladas por grupos de científiques en todo el mundo. A la fecha, se han notificado más de 200 vacunas en desarrollo (incluso una argentina) y tan solo 3 de estas fueron autorizadas para uso de emergencia: la vacuna de Pfizer/BioNtech, la de Moderna y la Sputnik V, esta última desarrollada por el Instituto Gamaleya de Rusia y aprobada en nuestro país.

Desde Escritura Feminista consideramos que toda conversación referida a la salud pública, especialmente en un momento tan incierto como este, debe darse desde la transparencia, con fuentes confiables y citando expertes en el tema. Por eso, buscamos responder algunas preguntas sobre las últimas noticias de la vacuna Sputnik V para echar luz a este panorama tan complejo.

Lo que dice el estudio

Los resultados publicados en The Lancet corresponden a un estudio de fase 3 realizado en Moscú, Rusia, que involucró a 19.866 voluntaries: 14.964 recibieron las dos dosis de la vacuna y 4.902 el placebo (es decir, una sustancia inocua que no es la vacuna). Posteriormente, se analizó cuántes de elles desarrollaron COVID-19.

Cómo funciona la vacuna Sputnik V. Fuente: Instituto Gamaleya

La eficacia de la Sputnik V se calculó en base a los contagios registrados en cada grupo: 62 personas en el grupo placebo y 16 personas en el grupo de les vacunades. De acá viene el famoso 91,6% de eficacia, pero también se puede extrapolar otro dato aún más esperanzador: se reportó que les 16 contagiades de COVID-19 en el grupo vacuna solo padecieron síntomas leves. Esto permite afirmar que la eficacia de la vacuna contra las formas graves de la enfermedad sería del 100% .

También se evaluó qué tan efectiva es la protección que confiere luego de la primera dosis. Como la vacuna se aplica en dos dosis, separadas por 21 días, se evaluó cuántes voluntaries desarrollaron COVID-19 entre el día 15 y el día 21. Con este enfoque, la eficacia alcanzó el 73,6%. Esto es relevante ya que, dado que la cantidad de vacunas actualmente no alcanza para inmunizar a toda la población, este dato permite analizar y ajustar la estrategia sanitaria de cada país: ¿conviene vacunar a menos personas con la dosis completa? ¿O vacunar con una sola dosis, alcanzando una eficacia menor pero protegiendo más gente? En este punto es importante considerar que las dos dosis de la vacuna Sputnik V son ligeramente diferentes y para alcanzar la máxima protección contra el virus es necesario recibir ambas dosis.

¿Y los efectos adversos?

Según les investigadores, el 94% fueron leves: molestia en el sitio de la inyección, dolor de cabeza y algunos cuadros gripales leves. El restante 6% son episodios considerados «eventos adversos graves» no relacionados con COVID-19 que reportaron 68 participantes del estudio. De estos, 23 fueron del grupo placebo y 45 del grupo vacunado. A simple vista esto parecería alarmante, pero aquí surge la utilidad de tener un grupo placebo: todo se reduce a los números.

El grupo vacunado es 3 veces más grande que el grupo placebo, este último -reiteramos- no recibió la vacuna. A su vez, las personas vacunadas que reportaron efectos adversos graves son el doble de las personas del grupo placebo que reportaron estos efectos. Entonces, los efectos adversos que se observaron en el grupo de la vacuna son muy parecidos a los observados en el grupo placebo. Esto quiere decir que la vacunación no causaría efectos adversos.

Por último, el estudio también tuvo en cuenta las edades de les voluntaries, lo que permitió observar más de cerca lo que pasa en cada grupo etario, especialmente en les mayores de 60 años, calificades como «de riesgo». Se demostró que la eficacia en este grupo es de un 91,8%, es decir, es igual a la eficacia en general de la vacuna.

Lo que (sí) se puede decir del estudio

Los estudios que se publican en revistas científicas tienen que cumplir con reglas rigurosas que garantizan que los datos presentados sean confiables. Para eso, la información es analizada por expertes que no tienen relación alguna con les autores del estudio, es decir, son independientes y recién con su aprobación se puede publicar.

En el caso del ensayo clínico de fase 3 de la vacuna Sputnik V, mientras se realizaba este análisis, la información se mantenía confidencial y solo bajo ciertas condiciones podía ser develada. Una de estas excepciones es la presentación de los datos a los organismos regulatorios de los países que querían autorizar la vacuna para su utilización. Por esto, los expertos de la ANMAT conocían la eficacia y seguridad de la vacuna rusa, pero no hicieron pública la información en su comunicado, ya que en ese momento continuaba siendo confidencial para el resto de la población.

Es válido cuestionarse por qué en un momento sanitario crítico como el que vivimos no se revelan antes al público resultados de esta envergadura. Sin embargo, este proceso de revisión de datos es habitual en el sistema científico. Por un lado, las revistas científicas solo publican resultados «originales» (un resultado deja de ser original una vez que es divulgado, en una revista o donde sea) y, por otro lado, no hay que olvidar que en un ensayo clínico participan personas cuya privacidad debe ser respetada. Respetar los tiempos del sistema científico también es transparencia.

Lo que quedó pendiente

La eficacia de la vacuna Sputnik V es más alta de la esperada. Sin embargo, el estudio dista de estar completo: los resultados son intermedios, ya que el ensayo clínico continúa en su fase 3. Lo mismo sucede con las vacunas de Pfizer/BioNtech, Astra Zeneca y Moderna, que también han publicado resultados intermedios en los dos últimos meses. Es importante tener presente que ninguna de las vacunas disponibles ha finalizado sus ensayos clínicos y por eso son aprobadas bajo la figura de autorización de emergencia en los países donde se las utiliza.

En los próximos meses se espera que les investigadores responsables del desarrollo de la Sputnik V hagan pública información referida a la seguridad y eficacia en grupos particulares de personas como niñes, personas cursando un embarazo, personas con un sistema inmune comprometido por otras patologías, entre otros.

Lo que nos queda a nosotres como sociedad

El esfuerzo de la comunidad científica es astronómico: es la primera vez en la historia que una pandemia será combatida por vacunas (no una, sino varias) desarrolladas en un lapso menor a un año. Este logro no surge de la nada, sino que se fundamenta en múltiples avances y conocimientos generados por científiques de todo el mundo en el pasado, que son algo así como los ladrillos de un gran edificio de la ciencia que permite el desarrollo de estas vacunas. Hay miles de personas trabajando en hacer crecer este edificio y miles de inversiones que aportan el capital para hacerlo. Por eso es tan importante hacer ciencia: es construir para una posteridad (que, en este caso, es hoy).  

Resulta paradójico, entonces, que un evento científico de esta magnitud se acompañe de una creciente desconfianza en la vacunación.

En parte, se debe a que el desarrollo de las vacunas se convirtió en una carrera geopolítica entre potencias y esto, muchas veces, aportó confusión. Por ejemplo, la Sputnik V se denominó «aprobada» en Rusia el 11 de agosto de 2020, lo que causó un gran impacto en el resto del mundo, pero solo quería decir que esta comenzaba su fase 3, no que los estudios estaban terminados.

No obstante, hay que destacar la virtud de la comunidad científica de tomar la mejor evidencia disponible a la hora de evaluar una situación. En el caso de la vacuna rusa, dos expertes independientes del Instituto Gamaleya aseveran en la misma revista The Lancet: «El desarrollo de la vacuna Sputnik V fue criticado por el apuro, los atajos y la ausencia de transparencia. Pero los resultados reportados son claros y el principio de inmunización queda demostrado, lo que significa que otra vacuna puede sumarse a la lucha para disminuir la incidencia de Covid-19».

Fuente: Pictoline

La otra gran (ir)responsable es la pandemia de la desinformación, el esparcimiento muchas veces deliberado de información falsa con el fin de ganar algunos clics y la falta de consecuencias sobre quienes realizan esta práctica que, en este contexto, es peligrosa para la población. La percepción de las vacunas como un riesgo hace creer a las personas que no vacunarse eliminará ese riesgo. Cuando, en realidad, esa decisión enmascara que esas personas están aceptando el riesgo de enfermarse.

Las vacunas son el segundo desarrollo científico que más vidas ha salvado en la historia, después del agua potable. En Argentina en particular tenemos históricamente un calendario de vacunación obligatorio y completísimo que nos ha protegido por generaciones frente a multiplicidad de patógenos. El intento de los medios masivos de comunicación para imprimir tintes ideológicos en las noticias sobre vacunas, particularmente la Sputnik V, solo desvía el foco de lo importante: protegernos de la COVID-19.

Por eso, hoy más que nunca, debemos informarnos con consciencia, buscar fuentes confiables, esparcir la información que fue chequeada por expertes y frenar, desde nuestro lugar, la circulación de las noticias falsas o engañosas. Así, también, es como nos cuidamos entre todes.


Fuentes: 

Imagen de portada: Buenos Aires gob



#Entrevista a Silvia Kochen: Cannabis medicinal y «bodoques de cemento»

Silvia Kochen es investigadora principal del CONICET y directora del Laboratorio de Neurociencia Clínica – Epilepsia y Cognición del Instituto De Robertis Biología Celular y Neurociencia (IBCN). Además es directora de la sección de epilepsia en el Hospital Ramos Mejia, profesora adjunta de la cátedra de Neurología en la facultad de Medicina e investigadora principal del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires.

Es también una de las fundadoras de la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología (RAGCYT), donde se dedica a comunicar los aportes de la neurociencia al conocimiento sobre cerebro y mujer, que permiten discutir los estereotipos binarios de género que están en la base de la mirada dominante respecto de lo femenino.

En esta entrevista para Escritura Feminista, conversamos sobre la nueva regulación sobre Cannabis medicinal en nuestro país, el tratamiento de la epilepsia refractaria y el rol de la mujer en la ciencia argentina. 

Es necesario aclarar que la epilepsia refractaria hace referencia al estado en donde las crisis epilépticas son frecuentes y limitan al paciente de vivir plenamente acorde a sus deseos y su capacidad mental y física. A su vez, coincide con el tipo de epilepsia en donde el tratamiento anticonvulsivante no funciona y se limita el desarrollo normal de la persona.


Escritura Feminista: Según muchas publicaciones e investigaciones a nivel mundial, sabemos que una de las posibilidades para el tratamiento de la epilepsia refractaria es el Cannabis medicinal, ¿por qué no es efectiva la medicina tradicional?

Silvia Kochen: A pesar de contar con más de veinte drogas para el tratamiento de la epilepsia, existe un 30% de les pacientes que no responden a la medicación tradicional que se utiliza y aún no se sabe por qué. En este grupo de pacientes que no responden, se pueden identificar algunos factores de riesgo, pero aún se desconoce el motivo. Frente a esta dificultad, se empezaron a buscar tratamientos alternativos y en este amplio espectro, apareció el Cannabis como una posibilidad. La experiencia inició desde los propios pacientes, familiares y desde la comunidad en general. Ellos detectaron que había pacientes con esta dificultad en quienes sí era efectivo el Cannabis, especialmente del CBD.

E.F.: Muchas veces la farmacología tradicional suele ser agresiva y afectar a varios sistemas de nuestro organismo, en cambio, el Cannabis tiene fama de ser más amigable con el cuerpo. Aquelles pacientes que son tratados con farmacología convencional, ¿podrían ser tratados con Cannabis medicinal?

S.K.: Todas las drogas tienen efectos adversos y esta no es la excepción. Esta es una pregunta abierta porque ni yo ni nadie en el mundo tiene experiencia en población de pacientes que responden al tratamiento convencional. De igual manera, nosotres sabemos que muchas veces les pacientes lo prueban por la suya. Hay reportes anecdóticos y aislados de pacientes que anduvieron muy bien con el tratamiento con Cannabis medicinal y otres que no anduvieron tan bien, pero no hay una evidencia científica comprobada.

E.F.: ¿Sería viable el tratamiento exclusivo con cannabis medicinal para la epilepsia?

S.K.: Más que seguro, en algún momento tendremos este estudio porque siempre que sale una nueva molécula al mercado, lo primero que se hace es probarlo en aquellos que no responden al tratamiento convencional (es decir, los refractarios). Cuando esa molécula finalmente resulta efectiva es cuando se autoriza el uso de monoterapias mediante los organismos reguladores (en nuestro país ANMAT -Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica- o en Estados Unidos la FDA). Esto quiere decir que se empieza a usar como primera opción de tratamiento. Con el Cannabis va a suceder el mismo camino y luego se verá.

E.F.: ¿Qué componente se usa para el tratamiento de la epilepsia?

S.K.: El epidiolex es la primera molécula aprobada por la FDA para uso en epilepsia refractaria. La empresa que lo fabrica además es quien lo cultiva. En cuanto a su composición química tiene un porcentaje mayoritario de CBD [cannabidiol] con menos de un 1% de THC. El hecho de que se cultive y se utilice la planta con esta genética en particular significa que hay otros componentes (algunos trabajos dicen que hasta los terpenos, que son aquellos que les da el olor característico) que tienen efectos terapéuticos.

Además contamos con la evidencia de que cuando se quiso utilizar únicamente el CBD, no tuvo resultado y esto nos dice que lo que hace al tratamiento efectivo es la combinación de todos estos compuestos químicos de la planta y no solo uno aislado en particular. La producción artesanal con genéticas que tengan un predominio de CBD, demuestran muy buenos resultados.

E.F.: ¿Qué avances hay con respecto a los controles de calidad del aceite de cannabis? ¿Es probable la aprobación por ANMAT?

S.K.: Soy parte del consejo consultivo del Ministerio de Salud de la Nación representando al CONICET y se ha visto muy buena predisposición por parte de las autoridades en todo lo que hemos planteado. Dentro de este contexto, fueron tomadas todas las propuestas que les acercamos desde el consejo. Sabemos que ANMAT está trabajando en ver cómo se amplían las categorías para que el Cannabis no quede en la categoría de medicamento sino en una categoría más amplia. Por ejemplo, en Estados Unidos, es un suplemento dietario (esto quiere decir que se lo regula y controla como un suplemento dietario y no como un medicamento). Además, hoy en día, las Naciones Unidas ha sacado un comunicado en donde dice que el CBD no es un producto ilegal. 

«Estamos todes muy contentes porque a partir de esto van a ir aumentando las investigaciones, que no solo se van a limitar a la epilepsia sino también a otros trastornos y patologías. Esto también va a permitir hacer investigaciones en semillas autóctonas, que en nuestro país hay un gran desarrollo».

E.F.: Hace unos días, esta nota comentaba sobre la producción legal de aceite de Cannabis en Jujuy. ¿Existen otras zonas nacionales de cultivo? ¿Qué potenciales tiene nuestro país para este fin?

S.K.: Jujuy es el más conocido pero hay cultivo de Cannabis medicinal a lo largo y ancho de nuestro país. El caso de Jujuy aparece con más prensa ya que se constituyeron como empresa pero hay experiencias en todos lados y yo creo que Argentina tiene todas las condiciones geográficas y especialmente de recursos humanos para ser exitoso. No solo podrá autoabastecerse sino también producir exportaciones. 

E.F.: ¿Se están realizando investigaciones en pacientes?

S.K.: Nosotres estamos haciendo un seguimiento de pacientes que están utilizando Cannabis como opción terapéutica y, en base a esto, se hace una evaluación de cómo es su frecuencia de crisis, sus respuestas, si tienen o no efectos adversos, cómo es la conducta de cada une de les pacientes.

Por otro lado, está en vista empezar con otro ensayo observacional (además del que ya hicimos) en pacientes adultos con epilepsia refractaria que utilizan Cannabis medicinal como tratamiento. Este es un proyecto que está aprobado por el Comité de Ética y estamos viendo los detalles para que se pueda lanzar pronto.

E.F.: ¿Qué resultados están OBteniendo con estas observaciones e investigaciones?

S.K.: Los resultados que hemos estado observando se encuentran publicados y son más o menos parecidos a los que se vienen publicando en otras partes del mundo. Alrededor de la mitad o un poquito más de la mitad de los pacientes que utilizaron Cannabis medicinal tuvieron muy buena respuesta y resultado.

«Esto quiere decir que, gracias a esta droga, bajaron la frecuencia de crisis y que mejoraron algunos aspectos de la conducta como por ejemplo el sueño, el apetito, el conectarse con el medio; es decir, que mejoraron su calidad de vida».

E.F.: Hoy en día, con la nueva modificación de la reglamentación, tanto el Estado como las obras sociales y prepagas deberán hacerse cargo de este tratamiento. ¿Considerás que de alguna manera se termina el tabú y la clandestinidad con este tipo de medicina?.

S.K.: La reglamentación que existía era muy mala, hecha por el gobierno anterior y diseñada específicamente para que no se pueda implementar nada. Esta nueva reglamentación apunta a que a las personas a las cuales se les indique Cannabis medicinal como opción tengan los máximos estándares y controles de calidad. Cuando el Estado no está presente, se da lugar al mercado ilegal. Dentro de este mercado ilegal podemos encontrar personas que trabajan muy bien y que saben muy bien lo que hacen, haciendo productos con alta calidad, pero también hay otras personas que son delincuentes y estafan a les necesitades. Esto se resuelve con controles de calidad, con estándares, con buenas prácticas de cultivo y manufactura. Un poco a esto apuntó la nueva reglamentación. Falta mucho, nosotres colaboramos desde la red de CONICET en la nueva ley que armamos y que va presentar, en enero o en febrero, la diputada por la provincia de Entre Ríos, Carolina Gaillard.

E.F.: Nuestra revista tiene una sección de grandes mujeres y sin lugar a dudas vos sos una de ellas. Como toda mujer de la ciencia, podemos llegar a pensar que tu camino en el ámbito científico y de la salud ha sido difícil. ¿Qué podrías decirnos de tu paso por la ciencia? ¿Sentiste alguna vez el «techo de cristal»?

S.K.: Como una de las fundadoras de la Red, este es un tema que tengo bastante caminado. Millones de veces me enfrenté a situaciones que más que techos de cristal eran bodoques de cemento imposibles de perforar sin morir en el intento. Pero acá estoy, no morí y una puede tener más o menos conciencia pero el patriarcado siempre se siente, tanto en el área de la ciencia y la tecnología como en otras áreas. 

En nuestro caso (la ciencia), no se ve reflejado en el salario y a igual posición académica igual salario, pero lo que sí esta clarísimo es que para que una mujer tenga la misma posición académica que un varón, tiene que mostrar más currículum y ser mejor. Siempre demostrar un poquito más. Nosotras pasamos por pruebas que a los varones jamás se les cuestionan o se les pregunta. 

Nosotras como RAGCyT sabemos que estamos mejor y que esa tijera, en donde las mujeres somos mayoría en los puestos más bajos y vamos desapareciendo en los puestos de mayor jerarquía, está menos presente pero sigue estando, independientemente de la edad y del área temática. Todavía hay un largo camino a recorrer. 

El hecho de que la presidenta de CONICET sea hoy en día Ana Franchi, quien es también fundadora de la Red, es una señal de que vamos en buen camino. Pero de ninguna manera hay que aflojar. Hay que estar siempre alerta y lo que siempre le digo a las mujeres más jóvenes cuando les puedo dar un consejo es que elijan todo y que no se dejen convencer de que si quieren ser madres no pueden ser científicas o no pueden ser amantes o no pueden ser amigas: elijan todo. Porque así como los hombres eligen todo, nosotras también podemos hacerlo. 


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Cannabis medicinal: investigación, regulación y ampliación de derechos

Durante las últimas semanas, los avances con respecto a la regulación del cannabis medicinal en Argentina han sido a pasos agigantados. El pasado 11 de noviembre, a través del Boletín Oficial, el gobierno publicó la nueva reglamentación en la ley de cannabis de uso medicinal.  

Dentro de las modificaciones a la ley N° 27.350 se encuentran la de «impulsar la investigación con el fin de generar evidencia científica de calidad que permita a las y los pacientes acceder a la planta de Cannabis y sus derivados en forma segura» y la de «implementar medidas para proveer en forma gratuita por parte del Estado derivados de la planta de Cannabis para aquellas y aquellos pacientes que cuenten con indicación médica con cobertura pública exclusiva. En caso contrario, la cobertura deberá ser brindada por Obras Sociales y Agentes del Seguro de Salud del Sistema Nacional».

A nivel global, el pasado jueves la Comisión de Estupefacientes de la ONU reconoció oficialmente las propiedades medicinales del cannabis y decidió suavizar la fiscalización internacional para incentivar su utilidad medicinal y las investigaciones científicas. De esta manera, el organismo internacional, quitó al cannabis de la lista IV correspondiente a «drogas peligrosas» (que había sido creada en la Convención sobre drogas en el año 1961) y lo colocó en la lista I por tener carácter adictivo, en donde se encuentran los estupefacientes con bajo control internacional.

Si bien aún falta mucho por tratar y trabajar, estos avances son clave para la investigación en el tratado de diversas patologías. La evidencia científica tiene suficiente peso en trastornos neurológicos como la epilepsia refractaria y muchos trastornos neurodegenerativos como el párkinson, el alzhéimer, la esclerosis múltiple, entre otros. Pero aun lo que conocemos sobre sus múltiples utilidades y beneficios es escaso por lo que esta regulación es fundamental para fomentar el conocimiento y expandir las utilidades que tiene —y podría llegar a tener— esta droga (y ahora es cuando dejamos de estigmatizar la palabra «droga», porque el ibuprofeno que te tomás cuando se te desmorona el útero o se te parte la cabeza también lo es).

Los principios activos

Se conoce como «cannabis» a un grupo de plantas emparentadas entre sí que han sido utilizadas históricamente por el ser humano con fines medicinales, recreacionales, como parte de ceremonias religiosas y para la obtención de productos comestibles y de manufactura. La especie se conoce por su nombre científico como Cannabis sativa y dentro de esta especie existen múltiples subespecies. Una de las subespecies más conocidas y difundidas a nivel mundial es Cannabis sativa sativa, la cual tiene dos variedades muy distintas entre sí:

  1. Cáñamo: el cual se ha utilizado para la elaboración de papel, ropa, calzado, comida, plástico, combustible, filtros, productos de cuidado personal, entre otros. Uno de los usos más extendido es como aceite medicinal. Tiene altas cantidades de CBD (cannabidiol) y bajas cantidades de THC por lo que no existe el efecto psicoactivo.
  2. Marihuana: la cual tiene cantidades suficientes de THC (o delta-9-tetrahydrocannabinol) por lo que es capaz de producir un efecto psicoactivo.
El Cannabis es el origen. Dentro de esta podemos encontrar: cañamo y marihuana. Fuente: Fundación Canna.

Además, existen otras dos subespecies que también son empleadas como cannabis medicinal: Cannabis sativa índica y Cannabis sativa ruderalis.

Esta planta tiene una combinación de más de 400 compuestos químicos. Esto nos hace pensar en una enorme complejidad de estructuras y en la posibilidad de que muchos de estos químicos interactúan entre sí (compuesto químico – compuesto químico) y con el organismo en el cual sea aplicado (compuesto químico – ser humano), produciendo distintos efectos (que algunos serán deseables y otros no tanto).

Dentro de este gran grupo de compuestos químicos, existe un subgrupo que se conoce como «cannabinoides» (más de 100 distintos), entre los cuales se encuentra el THC que es el más conocido por sus efectos psicoactivos. Además, existen otros cannabinoides que no son psicoactivos pero que se destacan por sus propiedades medicinales; por ejemplo, el CBD (cannabidiol). El CBD es el componente que principalmente se busca obtener cuando se realiza una terapia con cannabis medicinal.

Un poco de fisiología humana: ¿Cómo funcionan estos cannabinoides en un organismo humano?

El cuerpo humano es un sistema complejo que fue adaptándose a lo largo de la evolución a los múltiples entornos y condiciones en las cuales le ha tocado sobrevivir. El nivel de dificultad que presenta es tan enorme que, aún hoy en día, muchas de sus funciones son desconocidas. Dentro de esta enorme vastedad de sistemas interconectados que funcionan a la «perfección», tenemos un sistema de neuronas que se llama endocannabinoide.

Para comprender cómo funciona este sistema, imaginemos una llave y su correspondiente cerradura. Los receptores cannabinoides serían la cerradura y los endocannabinoides las llaves perfectas que abren esas cerraduras. De esta manera, y tras la unión de estos dos, se produce una activación del sistema que ejecuta distintos procesos fisiológicos dentro del cuerpo. Algo que es importante aclarar es que este sistema es propio del organismo humano. Esto significa que no es un sistema que se creó dentro de nuestro cuerpo para administrar cannabinoides exógenos, sino que dentro de nuestro organismo tenemos estos endocannabinoides que funcionan naturalmente para regular nuestra maquinaria fisiológica.

Este conjunto de neuronas o sistema endocannabinoide se encuentra desplegado por regiones del cerebro que son responsables de regular el movimiento, la memoria a corto plazo, la toma de decisiones, el hambre, el estado de ánimo y el sueño. Los efectos de los endocannabinoides o de los cannabinoides exógenos (ya sean aceites, resinas, porros, brownies o lo que se te ocurra)  son semejantes. Por esta razón, cuando se administra cannabis medicinal, varios de estos efectos pueden ser explicados. 

¿cuáles son los beneficios que podría tener el cannabis medicinal?

Debido al prohibicionismo, la estigmatización, la criminalización de les consumidores y la falta de políticas públicas, muchos de los efectos del cannabis medicinal son un territorio desconocido y poco se sabe, tanto de sus efectos deseados como de los adversos (porque sí, toda sustancia química administrada exógenamente, por más que provenga de una planta, tiene un efecto adverso asociado). Pero algunos beneficios ya son conocidos, han sido estudiados y avalados por gran parte de la comunidad médica y científica con buenos resultados en aquelles pacientes que han sido tratades mediante este principio.

Algunos de estos son:

  • Reducción de la espasticidad y el dolor de pacientes con esclerosis múltiple. Para estos casos se utiliza el nabiximol, un spray bucal que tiene la misma cantidad de THC que de CBD.
  • Aliviar el dolor crónico mediante el uso de cannabinoides. En este caso, la marihuana fumada es la forma más eficaz.
  • Tratamiento de náuseas y vómitos en pacientes sometidos a quimioterápicos. 
  • Aumento de apetito que favorece la ganancia de peso y mejora el estado de ánimo que colabora en una mejor calidad de vida en pacientes con HIV. 
  • Mejora los trastornos del sueño.
  • Cannabis para el tratamiento de adicción a drogas.

Por más investigación, cuestionamiento y debate para ampliación de derechos

La evidencia científica disponible nos desafía a movernos hacia una política de drogas independiente de los argumentos históricos, sociales, políticos, morales, religiosos y mediáticos. De esta manera, los avances científicos orientarán a la investigación de los principios activos del Cannabis que favorecerán el tratamiento de múltiples enfermedades.

La clandestinidad y la estigmatización no pueden ser la herramienta del presente, así como tampoco el debate vacío sin sustento científico decolorado por opiniones basadas en éticas arcaicas. Por todas estas razones, una sustancia química no puede ni debe ser censurada, sino estudiada e investigada con responsabilidad. De lo contrario, podríamos quedarnos con la duda de posibles múltiples beneficios que conlleven al mejoramiento de la calidad de vida de las personas. 

Así que en este tema (como en todos los demás que venimos tratando en esta sección) necesitamos una ciencia libre de conflicto de interés, científiques independientes comprometides, un sistema sanitario transdisciplinario que no estigmatice las terapias y un Estado presente en pos del bienestar de las personas. 


Material de consulta:

  • Un libro sobre drogas. (El gato y la caja. Editorial ABRE cultura).
  • Canna conection.


«Microbios al ataque»: la resistencia a los antimicrobianos

La resistencia antimicrobiana es una epidemia silenciosa que nos atraviesa todos los días y el mes de noviembre es reconocido a nivel mundial como el mes de concientización sobre el uso de antibióticos. Pero ¿de qué se trata? ¿Existe potencial pandémico para esta problemática? ¿Qué podemos hacer para, esta vez, llegar a tiempo? Para responder a estas y otras preguntas, desde Escritura Feminista ahondaremos este concepto durante todo el mes de noviembre con notas, recursos audiovisuales y entrevistas a expertes en el tema.

el poder de lo invisible: microbios con potencial pandémico

El año 2020 es, sin lugar a dudas, uno de los años más complejos que le ha tocado atravesar a nuestra generación. Todo parecía normal allá lejos por los primeros días de enero 2020. Los fuegos artificiales, la cena de fin de año, los abrazos de quienes amamos que destruyen la angustia del año que se va. Un gobierno que se iba del poder. Otro que llegaba. El día y la noche. Un año bisiesto que se avecinaba. Un comienzo de año común. Como siempre. Como cada año. Con la simple y efímera diferencia que marca el paso del tiempo en nuestros rostros.

Aún no lo comprendíamos pero ya nada sería tal como lo conocíamos. En un lugar muy lejos, en China, en una ciudad desconocida hasta el momento para quienes vivimos en esta parte del mundo, comenzaba a gestarse un nuevo paradigma que arrancaría de raíz todo lo que fuimos hasta este momento. Por algunos meses tan solo lo veíamos en canales de noticias, utópico, lejano. El día 8 de enero de 2020, el New York Times arrojaba el siguiente titular: «China identifica un nuevo virus que causa una enfermedad similar a la neumonía».

De ahí en adelante es historia conocida: países enteros en cuarentena, cierre de fronteras, distancias inimaginables, abrazos postergados y vínculos transmutados. Nuestro país no fue ajeno al movimiento y enteramente se conmocionó cuando durante el mes de marzo se decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio para poder evitar el contagio por el virus SARS-CoV-2. A partir de entonces, comenzamos a incorporar nuevos conceptos y hábitos y se nos hizo carne cuán importante es la salud y la ciencia para un país. Muches tomaron conciencia, el barbijo y el alcohol en gel se les pegó a la piel. A otres les ha costado un poco más. Pero a nadie le fue ajeno.

Algunas preguntas nos han resonado una y otra vez durante ocho meses. ¿Cómo puede ser que un microorganismo detenga el mundo? ¿Es factible que esto nos vuelva a pasar? ¿En cuánto tiempo habrá una vacuna? Algunas respuestas hemos tenido, otras tantas andan levitando en nuestras cabezas aún sin consuelo. Es certeza absoluta que otras pandemias son posibles; incluso, varias otras nos traspasan sin tregua mientras que el mundo entero intenta encontrar una cura para el coronavirus.

¿Qué es la resistencia a los antibióticos?

Un antibiótico es una sustancia química que mata o impide el crecimiento de los microorganismos conocidos como bacterias. La resistencia a los antibióticos se produce cuando las bacterias que se encuentran en determinado organismo o hábitat sufren cambios en su fisiología, que hacen que los medicamentos utilizados para combatirlas se vuelvan ineficaces. Un ejemplo típico y muy claro es el de les pacientes internades en hospitales por largas estadías. Estas personas suelen contraer infecciones a repetición y, para paliar esta problemática, se utilizan gran cantidad y diversidad de antibióticos.

Es entonces cuando las bacterias adquieren o «aprenden» distintas maneras de evadir el accionar del antibiótico. El término antimicrobiano engloba al de antibiótico. Antimicrobiano hace referencia a la sustancia química que se utiliza para tratar infecciones por bacterias, virus, parásitos y hongos. En cambio, el antibiótico, solo hace referencia al tratamiento de infecciones producidas por bacterias.

Las bacterias son microorganismos que habitan la tierra desde el comienzo de la vida hace por lo menos 3500 millones de años. Esta enorme cantidad de tiempo es lo que las llevó a comprender a la perfección los cambios que suceden en nuestra Tierra. Ellas lo conocen todo: climas y temperaturas extremas, diversidad de flora y fauna, condición humana desde el inicio, incluso antibióticos, antisépticos y fármacos que han intentado combatirlas.

Es importante destacar que las bacterias son fundamentales para nuestra propia vida, nos constituyen y nos habitan de tal forma que una gran cantidad de funciones de nuestro organismo no serían posibles sin su colaboración. Por esta razón, pensar a las bacterias como un agente a destruir es un error, no solo porque dada su «experiencia» saldríamos perdiendo sino también porque nos estaríamos provocando un daño a nosotres mismes.

Dentro de la enorme diversidad que encontramos en la naturaleza, el desarrollo de resistencias es muy común. Las bacterias mutan su genoma (ADN) y adquieren habilidades para poder sortear las adversidades que les propone el universo. Pese a esto, el gran caudal de empleo de los antibióticos hace que la exposición de las bacterias a estos sea más frecuente y que las bacterias encuentren más rápido las herramientas para poder sobreponerse y evadir a su «agresor».

Fuente: Melissa Brower, CDC.

Las formas en las cuales las bacterias adquieren resistencia no se limitan a los espacios intrahospitalarios o a la falta de información a la hora de dispensar, recetar o consumir un antibiótico. Si bien muchos problemas se encuentran relacionados al abuso de las terapias empíricas (que son aquellas que se inician antes de tener la información completa del cuadro o infección que presentan les pacientes), la venta libre ilegal de estos fármacos y el incumplimiento del esquema terapéutico indicado, no podemos decir que esto es lo único que contribuye con esta dificultad. Dado que las bacterias se encuentran en todos los hábitats, las resistencias antibióticas se diseminan a lo largo y ancho de nuestro mundo, afectando no solo la salud humana sino también la salud veterinaria y la salud medioambiental

Los ríos, el viento, las grandes extensiones de campos, los alimentos en los supermercados y también los que llegan a tu casa, le carnicere de la esquina y le verdulere de la otra cuadra, les chiques de Pedidos Ya, el agua que sale de tu canilla cuando te bañás y también la que usas para tomar, los animales de consumo, las mascotas y todo lo que se encuentra en nuestro ambiente son los eslabones para formar la gran cadena que disemina la resistencia antibiótica y que, como resultado, culmina complicando el tratamiento de las infecciones más severas y para las cuales, en muchos casos, no existen tratamientos.

Los esfuerzos se han unido

Desde el año 2015, la resistencia a los antimicrobianos (RAM) comenzó a recibir especial atención de la política internacional luego del lanzamiento del Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos por la Organización Mundial de la Salud, respaldado por la Organización Panamericana de la Salud. Gracias a esta iniciativa se obtuvo el compromiso político de todos los países de las Américas para desarrollar e implementar planes de acción nacionales para contener la RAM. Estos se encuentran estructurados en torno a cinco objetivos estratégicos:

  1. Información y concientización.
  2. Vigilancia e investigación.
  3. Prevención y control de infecciones.
  4. Uso apropiado de antimicrobianos e investigación.
  5. Desarrollo de argumentos económicos para una inversión sostenible. 

El abordaje multisectorial bajo la perspectiva de Una Salud es clave para la implementación de estos planes de acción. Este enfoque fue concebido para diseñar y aplicar programas, políticas e investigaciones en el que múltiples sectores se intercomunican y colaboran para lograr mejores resultados en la salud pública. Este es un concepto integrado en donde la salud pública se observa como un todo y en donde las distintas aristas interconectan la salud humana, la salud animal y la salud ambiental.

Podemos hacer algo para evitar futuras pandemias (o al menos intentarlo)

El año en curso, el dolor, las pérdidas y las distancias generadas por la pandemia de COVID-19 nos alertan que las enfermedades infecciosas están lejos de ser controladas. Dentro de estas, la RAM es una de las principales amenazas para su control. La clave del éxito se centrará en los esfuerzos conjuntos y multisectoriales, la cooperación y la solidaridad entre los países, el desarrollo, la investigación y la inversión en salud pública por parte de los gobiernos nacionales.

Desde nuestro lugar, restará entender el enfoque integrado de la RAM para así exigir que se haga cumplir la legislación vigente en torno al uso racional de antimicrobianos en todas las áreas de la salud. De esta manera, no solo evitaremos ser cómplices del inicio de una nueva pandemia sino también reforzaremos las bases que construyen un mundo más justo y equitativo para la gran biodiversidad de las especies.

La salud del suelo, el agua, los animales, las plantas, el ambiente y los humanos ya no puede concebirse por separado y para esto habrá que derribar las fronteras y construir la unidad en pos de la salud de la Madre Tierra. 


Imagen de portada: adaptada de Science Daily por Ariadna Birocco


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Todes podemos contraer cáncer de mama: que no senos olvide

Artículo escrito en colaboración por Yamila Figueroa, Yanina Bellizzi y Ariadna Birocco


El mes de octubre es reconocido a nivel mundial como el mes de concientización y sensibilización sobre el cáncer de mama. Gracias a esta iniciativa, se contribuye a poner el foco en aumentar la atención para la detección precoz, el tratamiento y los cuidados paliativos.

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen 1.38 millones de nuevos casos y 458 000 muertes por cáncer de mama en todo el mundo. El cáncer de mama es, por lejos, el cáncer que más afecta a las mujeres cisgénero y las personas asignadas como mujeres al nacer, tanto en los países «desarrollados» como en los países «en vías de desarrollo». A ellas nos referiremos al hablar de grupo de riesgo a lo largo de este artículo.

En nuestro país, según las estimaciones del Observatorio Global de Cáncer de la OMS, el cáncer de mama es el de mayor magnitud en cuanto a ocurrencia: con un volumen de más de 21 000 casos al año, representa el 17% de todos los tumores malignos y casi un tercio de los cánceres desarrollados en las personas dentro del grupo de riesgo. Esto, además, esconde un dato alarmante: se estiman 73 casos de cáncer de mama por cada 100 000 de ellas.

Pero ¿qué es el cáncer de mama? Es una enfermedad en la cual células de la mama comienzan a multiplicarse sin control. En ese sentido, resulta indispensable entender que estas células que aumentan en número distan mucho de ser normales y, de hecho, presentan características alteradas que permiten diferenciarlas perfectamente del resto de las células de la mama.

Por esa multiplicidad de características distintivas es que existen distintos tipos de cáncer de mama y que se desarrolle uno u otro va a depender tanto de qué células de la mama se vuelvan cancerosas como de qué características adquieran unas u otras en el desarrollo de la patología.

Las mamas constan de tres partes principales: lobulillos, conductos y tejido conectivo. Los lobulillos son las glándulas que producen leche. Los conductos son los tubos que transportan leche al pezón. El tejido conectivo (que se encuentra formado por tejido fibroso y adiposo) rodea y sostiene a todas las partes de la mama. La mayoría de los cánceres de mama comienzan en los conductos o en los lobulillos.


El cáncer de mama, como cualquier otro tipo de cáncer, es una enfermedad multifactorial, lo que quiere decir que su desarrollo se encuentra influenciado tanto por factores ambientales como genéticos. Por eso, conocer cuáles son las causas que subyacen a esta enfermedad pretende no solo encontrar un tratamiento acorde a este tipo de patologías sino también prevenirlas.

En esa línea, puesto que la mayor incidencia de cáncer de mama se da en las mujeres cis y las personas de otras identidades clasificadas como mujeres al nacer, esto nos convierte en la población más vulnerable y a la que más rápidamente resulta indispensable instruir y empoderar.

Factores genéticos

Se calcula que entre el 15 y el 20% de los casos de cáncer de mama son «familiares»: las personas que lo padecen tienen al menos dos parientes cercanes con la misma enfermedad. Esto se debe a que existen genes fuertemente relacionados al desarrollo de cáncer de mama. Muchos de estos son los que se conocen como «genes supresores de tumores». Se llaman así porque son genes «guardianes» que evitan la formación del tumor. Cuando estos genes sufren pequeñas mutaciones (algo habitual en el organismo), pueden perder la capacidad de prevenir eventos malignos y favorecer la formación del tumor.

Estas mutaciones se transmiten de xadres a hijes, lo que explica la predisposición al cáncer de mama en algunas familias. Algunos genes, incluso, acarrean más riesgo que otros. Los genes afectados más comunes son el gen BCRA 1 y 2 y el gen HER-2. Estudiar estos genes y cómo generan la enfermedad es una herramienta poderosa para el pronóstico, la detección y la prevención del cáncer de mama.

Un caso muy difundido es el de la actriz Angelina Jolie, quien se hizo una doble mastectomía luego de conocer que era portadora del gen BCRA, es decir, que tenía una variante mutada de este gen y, por lo tanto, existía la posibilidad de que desarrollase la enfermedad en algún momento de su vida. Si querés saber más sobre Angelina y su mastectomía, te recomendamos leer esta nota.

Sin embargo, ser portadore de una de estas mutaciones no es sinónimo de padecer cáncer de mama: los factores ambientales son igual o más influyentes que los factores genéticos.

Factores ambientales

Cualquier condición externa que afecte a un organismo es un «factor ambiental». Cuando un factor ambiental aumenta la probabilidad de que el organismo desarrolle una enfermedad, se considera un factor de riesgo.

Existe un abanico muy amplio de factores capaces de aumentar (o disminuir) el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Algunos son inmodificables (como la edad y el sexo de nacimiento) y otros van variando a lo largo de la vida, como los relacionados a la capacidad de gestar: una menarca (primera menstruación) temprana o una menopausia tardía son factores de riesgo (cada año post-menopausia el riesgo va aumentando); la toma de anticonceptivos orales también incrementa el riesgo, pero disminuye cuando se suspende el consumo. Por otro lado, parir es un factor «protector» y amamantar por 1 año reduce el riesgo un 4%.

Otros factores tienen que ver con el estilo de vida: el consumo de alcohol, por ejemplo, está directamente relacionado al desarrollo de este cáncer. Se demostró que el consumo de 5 a 10 gramos por día (lo que equivale a 3 a 6 copas de vino semanales) aumenta un 15% el riesgo y este es aun mayor si se combina con el hábito de fumar. Paralelamente, se estima que la obesidad es responsable del 6,8% de los casos de cáncer en Argentina. Sin embargo, el ejercicio físico regular es capaz de disminuir el riesgo marcadamente. 

Como grupo de riesgo, es esencial que conozcamos estos factores, porque aquellas personas con historia familiar de cáncer de mama acarrean un riesgo mayor. Por lo tanto, un cambio positivo en el estilo de vida tendrá un efecto más beneficioso

Prevención: conocer, empoderar y sanar

A diferencia de otros tipos de cánceres, el cáncer de mamá en particular se puede prevenir muy fácilmente y con herramientas que se encuentran al alcance de la mano. Si bien es siempre importante realizar estudios por imágenes y contar con un seguimiento médico adecuado, el primer paso en la detección de anormalidades lo puede dar cada une mediante la exploración de su propia mama.

Alteraciones más frecuentes de la mama en el desarrollo de cáncer.

En esta imagen te mostramos algunas alteraciones mamarias que, de hallarlas, deberían llamarte la atención.

El beneficio de la prevención en este como en cualquier tipo de cáncer se encuentra asociado a la detección precoz y el evitar que se produzca metástasis, es decir, el traslado y arribo de las células cancerosas a otros tejidos. Por eso, mediante la identificación de alteraciones mamarias podemos alertar a le médique y facilitar el seguimiento adecuado, ya que la mayoría de estos cambios en la mama, perceptibles por el método exploratorio, aparecen mucho tiempo antes que ocurra la diseminación de células a otros órganos. 

En esta secuencia de imágenes, te mostramos algunos simples pasos que podés seguir en la exploración mamaria:

Quizás te interese leer: «Octubre rosa: mes de concientización sobre el cáncer de mama», por Jorgelina Gallido

Es fundamental convencernos de que conocer nuestro propio cuerpo es el principal camino hacia la prevención del cáncer de mama. Dejarlo en manos únicamente de profesionales puede ser un camino a contratiempo y una llegada tardía. Por esta razón, nuestro autoconocimiento resulta irremplazable en este temaLa detección temprana resulta indispensable para un diagnóstico certero y a tiempo. 

Así que, amigue: explorate las tetas.


Fuentes:


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¿Por qué vincular la lucha feminista a la ciencia?

Artículo escrito en colaboración por Yamila Figueroa y Yanina Bellizzi


Desde que tenemos uso de razón podemos nombrar sin ninguna dificultad a al menos tres científicos varones que han hecho historia a nivel mundial. Por ejemplo, es muy fácil vincular a Einstein con la teoría de la relatividad, a Newton con la bien conocida historia de la manzana que derivó luego en la ley de gravitación universal y a Darwin con la tan famosa teoría de la evolución de las especies.

Ahora, si pensamos al revés, ¿podemos recordar con igual facilidad a alguna científica que haya hecho historia? Tal vez no se nos venga ninguna representante de esta área o quizás tan solo recordemos la historia de Marie Curie. ¿Conocemos mujeres científicas? ¿Hay científicas que hayan hecho historia mundial? ¿Por qué sus nombres son menos conocidos y por qué sus logros son menos difundidos? ¿De verdad lograron sus objetivos? ¿O resulta que legitimar esos logros implica ceder un territorio originariamente patriarcal y en disputa?

Desde que somos pequeñes nos han hecho creer que hay actividades, saberes y competencias consideradas de forma exclusiva «de niños» y otras que son «de niñas». Estas actividades históricamente han mantenido una exclusividad sexista y quienes se han animado a atravesar esa línea invisible y divisoria de inmediato se convertían en personas «raras» que no se alineaban con lo «normal». Pero ¿de qué manera este fenómeno pudo condicionar a miles de niñas a lo largo de la historia en su deseo de vincularse con las áreas de Ciencia y Tecnología (CyT)?

Para responder a esta pregunta, debemos rememorar nuestros juegos y juguetes, nuestras actividades extracurriculares a contraturno de la escuela, los programas televisivos que veíamos y los y las referentes que teníamos. También, debemos tener presente el discurso en torno a las posibilidades de las niñas de cumplir sus anhelos o deseos.

Por ejemplo, la frase tradicional «el sueño del pibe», sin quererlo, probablemente cohibió a muchas de nosotras a ingresar en un territorio del cual de forma sistemática e implícita veníamos siendo excluidas. Las distintas formas de violencia y estigmatización empiezan desde muy temprano, se edifican en una estructura hegemónica que se arma de a poco pero de manera muy sólida.

Preguntas instaladas en la sociedad como «¿Qué querés ser cuando seas grande?» han arrojado por mucho tiempo una única respuesta posible para nosotras: algo fácil, con salida laboral rápida, que se adapte a las tareas de cuidado y maternidad que nos fueron asignadas. Si, hipotéticamente, la respuesta fuese «Yo quiero ser científica», la contrapregunta de la sociedad sería «Pero ¿eso no es muy difícil? ¿Vas a poder con todo?». En el contexto de nuestro desarrollo como mujeres está claro que la «dificultad» y el «todo» forman parte de un mandato patriarcal que la sociedad pretende imponer y visibilizar para dar a entender cuál es nuestro único rol posible dentro de ella.

Para aquellas mujeres que, a pesar de las trabas, deciden continuar con una carrera científica, se observa que dedican un esmero incluso más alto que el de sus pares varones en demostrar (y demostrarse) que sí poseen esas cualidades tradicionalmente atribuidas al varón y que, de hecho, son tanto o más valiosas que ellos. De esta manera y con el esfuerzo descomunal que realizan las mujeres por acortar la brecha en el marco de las ciencias, no se cuestionan los ámbitos institucionales y tampoco se ponen en duda las formas de hacer ciencia reproduciendo de manera sistemática el individualismo, la competencia, las jerarquías verticalistas establecidas y la hegemonía patriarcal.

La ciencia y las mujeres de hoy en día

El movimiento de mujeres y diversidad se ha establecido en la agenda cotidiana mundial como brazo propulsor para el tratado de innumerables deudas de la democracia. Según datos de la UNESCO, menos del 30% de les investigadores científiques a nivel mundial son mujeres. En nuestro país la situación resulta muy similar y tan solo el 33% de la totalidad de las mujeres argentinas integran el universo de las carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática (STEM, por sus siglas en inglés). Sin embargo, dentro del sistema científico, el 53% de les trabajadores pertenecen al género femenino. Pese a esta supuesta paridad en cuestiones de género, si evaluamos la estructura científica, observamos que la distribución es desigual y que las mujeres acceden en menor proporción a los cargos de mayor jerarquía.

Teniendo en cuenta estos datos nos es urgente preguntarnos: ¿tiene algo que ver el feminismo con la ciencia?

La ciencia en general y el ámbito científico en particular, lejos de ser neutrales, se encuentran atravesados por una dimensión antropológica, cultural y androcéntrica que limita las potencialidades de las mujeres en el crecimiento profesional/laboral. Así, marcaremos a continuación algunas problemáticas que consideramos relevantes en este marco introductorio (sin desmerecer otras disparidades igualmente importantes, latentes y prevalentes en el sector) y que, desde nuestra perspectiva, presentan un vacío institucional desde hace ya demasiado tiempo en perjuicio de la permanencia y el desarrollo profesional de las mujeres en el contexto de la CyT.

Paridad de género en las áreas y acceso a puestos jerárquicos

La desigualdad en torno a la accesibilidad de puestos de trabajo por parte de las mujeres no es ninguna novedad y menos en el ámbito científico, el cual se jactó siempre de tener una esencia elitista, sexista y patriarcal. Datos obtenidos del análisis de la igualdad de géneros en ciencia, tecnología e innovación en nuestro país indican que un 86% de las autoridades de organismos en el ámbito de ciencia y tecnología corresponden a varones, dejando tan solo el 14% restante a mujeres. Particularmente, en cuanto al nivel alcanzado en puestos de alto rango en la carrera de investigación científica, se observa que un porcentaje menor de mujeres acceden al puesto de investigador superior o principal del CONICET respecto de los varones.

Dentro de este marco, las mujeres deben conformarse con ser investigadoras adjuntas, asistentes o becarias postdoctorales en un contexto en el cual deben esforzarse y hacer más meritorios esos puestos que aquellos varones con el mismo currículum. Sobre la base de esta segregación verticalista es cómo se conforma el denominado «techo de cristal». Es un mecanismo tan eficaz y arraigado en el sistema que no pone en duda el proceso mediante el cual se ejecuta el ascenso laboral y coloca en juicio de valor las condiciones personales interpuestas o el deseo para hacerlo como únicos responsables. Este fenómeno, así como también el denominado «efecto Matilda» o «efecto Curie», enmarcan la estructura científica actual, no solo en nuestro país sino también en el mundo.

Efecto Matilda.
Trayectoria profesional de la mujer y el techo de cristal.

Como ejemplo de lucha y allanamiento del camino que procuraron ciertas mujeres en el ámbito de las ciencias duras, les invitamos a ver la peculiar historia de la primera médica mujer recibida en nuestro país y la primera mujer en recibir un título universitario en Sudamérica, Cecilia Grierson.

En su conjunto, las disparidades mencionadas conforman una brecha de género que no se limita únicamente al acceso a puestos de alta jerarquía, sino que se extiende al desarrollo de otras actividades competentes al sector científico-académico. A modo de ejemplo, podemos mencionar la evaluación de proyectos científicos o de recursos humanos, así como la dirección de proyectos de investigación e incluso la posibilidad de realizar publicaciones científicas en revistas de alto impacto, tanto en Argentina como en Iberoamérica. En nuestro país, estos datos acrecientan aún más la desigualdad teniendo en cuenta que hay un mayor porcentaje de investigadores mujeres que varones trabajando en las áreas científicas.    

El mapa muestra el porcentaje de investigadoras en el mundo.  INSTITUTO ESTADÍSTICA UNESCO.

Carreras científicas coartadas por la maternidad

Resulta claro que las limitaciones en la accesibilidad a puestos jerárquicos y otras desigualdades mencionadas se ajustan perfectamente con el rol patriarcal que se le asigna a la mujer en la sociedad. Cuando hablamos de carreras científicas coartadas por la maternidad, no nos referimos a que la ejecución del deseo de ser madre como hecho que en sí mismo limite la capacidad de la mujer para poder ser competente en su área de experticia, sino que las condiciones del sistema científico en la actualidad no están dadas para que puedan articularse en conjunto. Así, muchas veces, debemos elegir entre una u otra opción, por el simple hecho de que ambos aspectos no están contemplados o alineados en nuestro derecho a desarrollarnos profesionalmente y ejercer la maternidad.

Si bien en estos últimos años en nuestro país se pusieron en práctica algunas contemplaciones y extensiones de plazos en relación al ejercicio de ser madre, las tensiones que provienen de la dificultad de conciliación de la vida privada y profesional tornan imposible esta cohesión. A su vez, la falta de apoyo laboral durante el tránsito de la maternidad y ciertos estereotipos culturales que generan prejuicios sobre las posibilidades de éxito profesional de las mujeres y sus aptitudes para asumir posiciones de poder son factores de tipo científico-estructural que desalientan el avance en sus carreras.

Por estas y por infinitas razones por las cuales vale la pena luchar en nuestro país es que, desde Escritura Feminista, consideramos que la ciencia Argentina no puede verse como una entidad apartada del resto de los compromisos de los feminismos. Creemos que las desigualdades en el ámbito científico son las mismas marginalidades que atraviesan las mujeres a lo largo de sus vidas. Esas mismas injusticias naturalizadas son las que necesitamos visibilizar y cuestionar para poder erradicar.

Para hacer eco de todas estas problemáticas, para difundir proyectos de nuestres invisibilizades, para aprender sobre los lenguajes y métodos de la ciencia, para generar un espacio científico-académico menos sesgado y más genuino, nace este espacio: divulgar ciencia y feminismo para que en este ámbito también caiga el patriarcado.


Fuentes:


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