Reina de corazones: dándole luz a la vida travesti trans

Este trabajo no es un estreno pero lo traemos a colación porque creemos que es muy importante para conocer el mundo tal y como es, o por lo menos una parte de él que suele estar bastante escondida. Reina de Corazones muestra las distintas aristas del mundo travesti y trans, un mundo que para muches es desconocido, lo cual provoca falta de empatía, discriminación y juzgamiento injustificado.

Reina de Corazones fue premiado en festivales de Argentina, Estados Unidos, España y Colombia, como también fue declarado Proyecto de Interés por el Ministerio de Desarrollo Social y por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

¿Cómo empezó todo? Guillermo Bergandi, su director, es actor, director de cine y profesor de teatro y cine. En 2014 comenzó a dar clases de actuación en la Cooperativa Arte Tv Trans, en el sótano de una florería. Con el correr del tiempo, conoció la historia de la Cooperativa y de quienes la conformaban y eso lo motivó a darle vida al documental Reina de corazones. Con el objetivo principal de mostrar al mundo lo que él veía en ellas, esa búsqueda de un sentido en la vida, puso quinta a fondo y fue a conquistar su propósito. Además, buscaba que a través de su difusión ellas pudieran conseguir trabajo y herramientas alternativas a la prostitución.

«Veía que las cosas se les hacían tan difíciles y eran personas tan hermosas en cuanto a la actitud que le ponían a los problemas que atravesaban».

Guillermo Bergandi

¿Qué cuentan sus historias?

Este relato cuenta la intimidad de la vida de sus protagonistas, dónde viven, a qué se dedican y quiénes son (una pregunta difícil de responder para muches). Cada testimonio es tan importante como invaluable porque deja ver una experiencia distinta, para algunes hasta inimaginable, que dista mucho de lo que es social y culturalmente conocido y lo que está (mal) establecido como «normal». Son historias únicas, con otros obstáculos y otros recorridos.

Una de las técnicas de Guillermo para mostrar lo más expresamente posible la singularidad de estas historias fue preguntarle a cada una qué es ser trans o travesti para ellas. «Para mí, la palabra trans es una palabra mágica, es como que vos trascendiste algo», afirma Emma.

En sus voces, el relato avanza contando el camino que transitaron hasta conseguir vivir a pleno su identidad autopercibida. Para algunas fue más difícil que para otras, pasaron por usar los vestidos de mamás y abuelas, por pintarse con rouge cuando nadie las veía y por enfrentarse a la difícil experiencia de ir al colegio en un marco de gran discriminación hacia el colectivo LGBTIQ+.

El director recapitula una a una cada historia. Nos cuenta, a través de ellas, cómo fue tomar la decisión de usar por primera vez ropa de mujer o cómo fue montarse con la ropa de una hermana y sentirse plenas. Cuándo y qué decidieron operarse y cuál es su visión sobre pasar por el bisturí o tomar pastillas anticonceptivas.

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Ver este documental es adentrarse en la vida de 10 mujeres que tuvieron que ser fuertes e independientes desde el día en que se dieron cuenta de que eran mujeres, tuvieron que ponerse firmes en sus casas y enfrentarse a sus familias. Pasaron por el miedo de no ser aceptadas como también por el acogedor abrazo de un padre y una madre que lo entendieron todo. Sus vidas tuvieron idas y vueltas pero ellas siempre supieron cuál era el camino.

En cada palabra hay una enseñanza, como cuando Nicole dice que dentro de una persona existen muchos sexos y que a veces nos lleva toda una vida definir qué somos, porque lo externo puede demostrar algo físico mientras que lo interno puede demostrar algo totalmente opuesto.

Por su parte, Emma, que hoy es socia fundadora y presidenta de la Cooperativa, nos contó en conversación con Escritura Feminista cómo fue su experiencia sin dejar de dar cátedra con sus palabras, «Hacer el documental fue una experiencia reflexiva porque fue mirar para atrás y recorrer el comienzo. Lo más fundamental es transmitirle a las nuevas generaciones que hay que hacer. Nosotras somos un grupo que hizo y hace porque la vida de eso se trata, de no caerse en un pozo a llorar, hay que seguir, levantarse y volar. Creo que es lo que hicimos siempre en la Cooperativa».

Una experiencia reveladora

Hablando con Escritura Feminista, Guillermo nos contó cómo fue el proceso de llevar adelante el documental. Antes de conocer a la Cooperativa y a las chicas, él no tenía contacto con el feminismo y su lucha ni con la deconstrucción por la que hoy en día se trabaja tan arduamente. Todo ese mundo lo conoció a través de ellas.

«Mi relación con el colectivo fue por ellas, fueron muy generosas conmigo, me incorporaron en el grupo como si yo fuese una trans más, nunca hicieron diferencia».

Guillermo Bergandi.

Entre que empezaron y terminaron el filme, los movimientos feministas y LGBTIQ+ y todo su trabajo se hicieron cada vez más visibles. Esto se reflejó en la repercusión de la película: la pedían por todos lados, se presentaron en más de 30 festivales y ganaron cinco premios en distintas partes del mundo. Estaba sucediendo lo que el director había planeado, se estaba conociendo el mundo travesti trans.

«Dejar algo así, por más chiquito que fuera, me hizo muy feliz. Sé que generó cosas en muchas personas porque me lo hicieron notar, se les abrió la cabeza. ¿Qué más puedo pedir?», reflexiona Bergandi.

(De izq. a der.) Guillermo, Estefi y Emma. Imagen del Facebook de Cooperativa Arte Trans.

La experiencia fue un antes y un después en la vida de Bergandi. A partir del primer trabajo juntes, pudo dirigirlas en otras obras de teatro, siguieron el vínculo y como no podía ser de otra manera, se hicieron amigues. Luly nos transmitió el mismo sentir, Reina de Corazones marcó un antes y un después en su vida personal: «Fue mi primer trabajo artístico, me pone muy contenta ver cuando lo pasan en Canal Encuentro y también recordar ese momento histórico en mi vida».

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Cuando empezó a gestarse el documental, Luly era docente en el Bachillerato Popular Travesti Trans Mocha Celis. Trabajó cinco años en el mismo lugar y después de la pandemia comenzó a hacerlo en el Ministerio de Salud, en un programa de diversidad. Este cambio nos da la pauta de cómo fueron cambiando las cosas, de los derechos que fue ganando el colectivo y la libertad que obtuvo.

Otro punto a destacar de este trabajo según Luly es que Guillermo se centró en no catalogar a todas las actrices en la prostitución, sobre todo con la intención de romper ese estereotipo que encasilla a mujeres trans y travestis como prostitutas, que venden drogas y están en cárceles de varones. Lu, por ejemplo, en ese momento era trabajadora sexual pero el director decidió omitir ese dato y, en cambio, contar que estaba cursando la carrera de enfermería en la Universidad de Buenos Aires y que daba clases en el bachillerato. Un intento por abrir perspectivas.

«Le tengo mucho cariño al documental porque mostró el mensaje: sí se puede salir adelante, se puede salir del estereotipo de la marginalidad, de la miseria, de la expulsión y de la exclusión y en cambio mostrar que hay otras realidades travestis y trans».

Luly Arias.

Estefi también nos relató lo importante que fue para ella el paso por este documental: «Fue importante por ser mi primer documental, por no mostrar algo clásico y porque ayuda a visibilizar mucho la vida de las personas trans».

Cooperativa Arte Trans

La Cooperativa Arte Trans, antes llamada Arte Tv Trans, funciona desde 2010. Comenzó agrupando a mujeres trans y travestis de Latinoamérica y luego se expandió a personas LGBTIQ+ que quieren dedicarse a la actuación y que encuentran en el arte una profesión que les enorgullece. De ahí surgieron las protagonistas de este documental. Ellas estudian teatro y dejan todo para realizar obras. La primera fue «Hotel Golondrina» de Daniela Ruiz, fundadora de la cooperativa. ttambién dieron vida a «Los monólogos de las Tetas con Pene» y «La casa de Bernarda Alba».

Imagen de la Cooperativa Arte Trans

Luly destaca la importancia de la Cooperativa en su vida: «Me abrió un abanico de posibilidades y me ayudó a pensar que no estamos solo predestinadas a la prostitución, sino que podemos hacer otras cosas, como actuar. Entonces me impulsó a llegar a un sueño que ya tenía pero venía dejando de lado por muchas cuestiones que nos atraviesan a las mujeres trans, como hacernos sentir vergüenza de nuestras voces o de nuestros cuerpos o el prejuicio de que no se nos iban a abrir las puertas».

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Con respecto a la importancia del documental para la Cooperativa, Emma nos expresó que «fue una experiencia consagratoria, porque con todo lo que estaba logrando merecía un reconocimiento de su recorrido».

Sus sueños son grandes, mira al futuro con esperanza y espera poder llegar a ser una gran productora de contenidos: ya lo es, con contenidos audiovisuales, teatrales y artísticos presenciales. De hecho, el proyecto ya comenzó a ver la luz a través de lo que llamaron «DiverSIcuentos», cuentos infantiles sobre diversidad para ayudar a pensar en crianzas libres y diversas.

El arte fue su motor para seguir adelante, para cancelar estereotipos, levantar la cabeza y cumplir sus sueños. La vida tiene mucho para darles y van a buscar todo eso y más. Sentir el apoyo del resto de la comunidad es una pilar fundamental para continuar en el camino. Es importante, de nuestra parte, cumplir con el papel que nos toca: estar con ellas y elles a capa y espada, para seguir conquistando derechos, para poder vivir la vida que eligieron lo más plenamente posible.

DNI no binario en Argentina: ¿qué implica la «X»?

Artículo colaboración escrito por Sofia Fuentes


Argentina se convirtió en el primer país de la región en reconocer a las identidades no binarias en los DNI, un cambio a nivel social y político que trajo nuevamente a la mesa los debates en torno al género, la diversidad sexual y el uso del lenguaje no binario.

¿Alguna vez te preguntaste cómo identificarte ante un mundo que pide constantemente una declaración formal de tu identidad? ¿Cuántas veces tuviste que elegir entre el silencio cómplice del binarismo y tu verdadero deseo? ¿Cómo nombrar todo aquello que no cumple con la norma heterocis imperante?

El camino recorrido por los feminismos y las disidencias se acerca cada vez más a ese horizonte transformador. En pleno siglo XXI, Argentina avanza en materia de derechos humanos y se convierte en el primer país latinoamericano en reconocer a las identidades no binarias en los DNI. Esto implica la posibilidad de que las personas puedan elegir entre las categorías de género F (femenino), M (masculino) o X, es decir, «sin especificar» en el documento nacional de identidad y en el pasaporte.

El Decreto 476/2021 fue anunciado el pasado 21 de julio por el presidente Alberto Fernandez, junto al ministro de Interior Wado de Pedro y la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, en un acto realizado en Casa Rosada. Si bien nuestro país cuenta con la Ley de Identidad de Género desde el año 2012, en la que se indica que «toda persona podrá solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida», hasta el momento los DNI no contemplaban a las identidades no binarias, es decir, a aquellas que no se autoperciben ni como hombres ni como mujeres.

¿La «X» en el DNI es realmente la solución al problema estructural?

La X ha generado controversias en el debate público desde el comienzo del uso del lenguaje no binario. La Real Academia Española (RAE) sentenció tajantemente que el uso de la «x» o la «e» era innecesario. Desde ese momento, las preguntas empezaron a girar en torno a cómo nos comunicamos, qué palabras tienen más valor que otras y cuáles merecen ser deslegitimadas. Poco a poco, nos encontramos repensando nuestro rol social y su constante devenir desde los parámetros lingüísticos y culturales acerca de cómo nombrar aquello que no responde a las normas binarias clásicas de mujer/varón, de todos y todas. Quizás, por momentos, nos olvidamos de que el mundo sigue girando y, en ese constante devenir de cambios y transformaciones sociales, el lenguaje también fue atravesado por los debates de género.

El DNI no binario llegó en el momento justo cuando el debate en torno a prohibir o no el uso del lenguaje no binario (o «inclusivo») era introducido dentro del recinto del Congreso. Una semana después del Día Internacional de la Visibilidad No Binaria, se promulgó el decreto de los nuevos DNI. Desde los diferentes colectivos y, sobre todo, desde los feminismos, se habló de un avance histórico en materia de derechos humanos para toda la región. Sin embargo, para parte del colectivo LGBT+ y TTNB la X no es suficiente. Ya lo anunciaba Valentine Machado, una de las primeras tres personas que recibieron su nuevo DNI en el acto en Casa Rosada: «No somos una X» alcanzaba a leerse en su remera.

Hoy existen más de 100 identidades de género distintas. Un número casi imposible de contemplar en el DNI para la burocracia estatal, que convierte a la X en la mejor solución momentánea no solo para nuestro continente y los países de habla hispana, sino también a nivel internacional. Desde el movimiento Todes Con DNI manifestaron su disconformidad con respecto al nuevo DNI: «Una tercera categoría borra nuestra diversidad. Al ubicarnos a todos, todas y todes en una X se jerarquiza la M y la F que acceden al derecho a ser nombradas».

Si bien hablamos de cambios históricos, aún nos preguntamos si es la X la mejor solución. Y la respuesta es clara: una X no es suficiente cuando se trata de englobar a un colectivo tan amplio, que ha sido silenciado y borrado por las prácticas coloniales binarias desde hace 500 años. Para Todes Con DNI, el Estado argentino «creó una política pública para nosotres sin muches de nosotres» porque el decreto no resuelve la falta de reconocimiento de la mayoría de las identidades, sino que es solo la punta del iceberg de una larga trayectoria hacia ese horizonte transformador. La nueva categoría «sin especificar», que continúa marcando esa diferencia existencial con respecto al género asignado al nacer, pone en agenda el debate para seguir discutiendo sobre los derechos para todes.

El reclamo de Todes Con DNI se centra en modificar la concepción de «sexo» del DNI para que sea abierto, es decir, que cada quien pueda completar este segmento como desee, sin que haya opciones limitadas para elegir. Porque muchas veces nos encontramos en diferentes ámbitos en donde la expresión de género termina por condenarnos a ser leídes como lo que parecemos y no tanto por cómo deseamos ser llamades.

Es por ello que, en algún punto, encontrar espacio o, al menos un símbolo específico para englobar a todas las identidades, puede significar un alivio a la hora de demostrar la verdad propia aunque otres la desconozcan. Es allí donde reside la clave de la lucha del colectivo LGBT+ y TTNB: la necesidad imperante de poner en palabras quiénes somos o quiénes queremos ser, trascendiendo la imagen corporal para comenzar a asumir nuestras identidades desde la explicitación de nuestros pronombres.

Para que, de una vez y por todas, podamos habitar nuestras identidades libremente.


Lenguaje no binario: ¿qué es y por qué incomoda?

La semana pasada se presentó en nuestro país un proyecto de ley que busca prohibir el lenguaje denominado inclusivo. La iniciativa llegó a la Cámara de Diputados redactada por las abogadas Cynthia Ginni y Patricia Paternesi, además de contar con la adhesión del constitucionalista Félix Lonigro. Pero ¿a qué se refieren con lenguaje inclusivo y por qué les incomoda?

En Argentina es cada vez más habitual que las personas utilicen la vocal «e» para no marcar género en algunas palabras o borrar la huella del masculino. Esto se corresponde con la idea de dejar atrás el uso del masculino como generalidad para visibilizar otras identidades, ya sean femeninas o no binarias.

Frente a este avance, las abogadas antes mencionadas propusieron una ley para prohibir su uso tanto en el ámbito educativo como en los tres poderes del Estado (judicial, ejecutivo y legislativo). Ellas no son las primeras en oponerse a las modificaciones en la sociedad que se ven reflejadas dentro de la lengua: hace más de un mes, Francia vetó el lenguaje inclusivo en instituciones educativas y tanto Chile como Perú tomaron iniciativas similares.

El proyecto plantea «evitar alteraciones gramaticales y fonéticas que desnaturalicen el lenguaje». Según Ginni y Paternesi, la propuesta responde a la posibilidad de obstaculizar la lectoescritura y su comprensión, como así también a «atentar contra la belleza del lenguaje español». Sin embargo, las trabas para nombrar más allá de lo masculino no son lingüísticas sino ideológicas.

Tanto las abogadas como parte de la población que se opone a estas modificaciones del lenguaje toman como referencia a la RAE, institución que recomienda evitar el abordaje ideológico o político de cuestiones estrictamente lingüísticas, cuya opción excede a las instituciones y academias. Pero, como bien manifiesta el feminismo, lo personal es político y por lo tanto la lengua y las palabras que elegimos para relacionarnos dentro de la sociedad también lo son.

¿Inclusivo? ¿Quién incluye a quién?

Si bien el debate ha tomado popularidad hace pocos años, la posibilidad de utilizar la letra «e» o el pronombre «elle» data de hace más de 50 años. Liliana Daviña, profesora e investigadora lingüística, contó al medio Misiones Online que el movimiento por el lenguaje no binario viene desde la década del 70 en España y que es un llamado de atención para nuestra sociedad.

En una conferencia virtual sobre este tema, le traductore públique Rocio Sileo explicó de manera sencilla la diferencia entre lenguaje inclusivo, no sexista y no binario. Lenguaje inclusivo es el término más popular que se le da a este tipo de discursos pero nos encontramos en la obligación de preguntarnos quién incluye a quién y a dónde. ¿Se incluye a las personas no binarias dentro de su propio idioma? Ser parte de su propio idioma y verse reflejades en las palabras ya debería ser su derecho. Este concepto tiene connotación de desequilibrio de poder y privilegios por parte de un sector que puede incluir a les demás.

El lenguaje no sexista, en cambio, refiere a las herramientas que podemos utilizar para borrar sesgos machistas y sexistas dentro de la lengua. Pasa a ser más profundo que cambiar una vocal que registra determinado género, más bien apunta contra estereotipos y cuestiones culturales. Por último, se puede hablar de lenguaje no binario, similar a la idea de inclusivo pero sin la connotación de poder. Este podría definirse como romper dentro del lenguaje con el sistema binarista hombre/mujer.

A su vez, dentro de este último se pueden mencionar dos opciones, el lenguaje no binario directo y el indirecto. El primero realiza un cambio visible en la palabra, como puede ser suplantar la vocal «o» por una «e», «x» o «@». Por su parte, el indirecto elimina por completo las marcas de género. A modo de ejemplo: en lugar de decir educador, educadora o educadore se podría reemplazar por la frase «persona que educa».

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Según Teresa Meana, docente y filóloga, todas las lenguas son sexistas porque el patriarcado es universal. En relación con lo anterior, menciona que varias lenguas, agrupadas como lenguas románicas, poseen un masculino a veces genérico y a veces específico. En la misma línea asegura que «que el masculino sea un supuesto genérico es uno de los instrumentos por los que se considera la invisibilización de las mujeres».

La importancia de ser nombradas y nombrades

«Si nos queremos dar cuenta de que, en los idiomas que tienen distinción entre masculino y femenino, el femenino siempre deriva del masculino y nunca es la forma principal, no lo podremos hacer, evidentemente, mas que remontándonos a la situación social respectiva de mujeres y hombres en la época en que se fijaron estas normas gramaticales».

– Lingüista Antoine Meillet (1921)

Entre miles de variantes, la lengua permite feminizar; desde hace ya varios años la irrupción de la mujer en el mundo laboral o político hizo cambiar el lenguaje. Liliana Daviña explica que en la lengua todo se aprende, nada es natural sino que todo se naturaliza por la cultura. Para ello, brinda el ejemplo de profesiones como la medicina en donde antes se decía «la doctor» y ahora se dice «la doctora», pero en otras todavía siguen generalizando con masculino. Por ejemplo, pocas personas dicen «la fiscala».

Por su parte, Meana expresa dos características que permiten comprender la relación entre la lengua y la importancia de modificarla para que todas y todes estemos incluides en ella. La primera se vincula con que la lengua está viva, es decir, es un cuerpo vivo en evolución constante. Cambia constantemente porque cambia la realidad y, por lo tanto, cambia el modo de nombrarla. Así se crean los recursos para nombrar en femenino o de manera no binaria cargos, oficios y profesiones que antes no existían porque solo hombres cis ocupaban esos lugares.

La segunda característica está relacionada con que el lengua no es algo biológico ni natural. Hablamos por imitación. La lengua es una adquisición cultural. Todo lo cultural es añadido y, por lo tanto, modificable por la voluntad de las personas. La lengua refleja la realidad y también la crea.

Diferentes lingüistas coinciden con que actuamos a través del lenguaje y al actuar intervenimos en la realidad, la transformamos, la reconstruimos. No nacemos con ella y es, por tanto, modificable. El lenguaje es el medio a través del cual aprendemos la realidad, de allí que determine una manera concreta de ver el mundo y condicione nuestra manera de representar la realidad.

Si el feminismo implica cuestionarlo todo, ¿cómo puede eso no abarcar al lenguaje? Como sociedad nos debemos el debate acerca del lenguaje no viéndolo como algo lejano, que solo se lee en los textos académicos, sino vinculándolo con la realidad social de una época donde diferentes luchas pueden emerger.


Fuentes:


Ni un pibe trans menos

La semana pasada hallaron los restos de Santiago Cancinos quien había desaparecido en 2017 y fue encontrado por un lugareño. Otro chico trans que sale de su casa y no regresa, la historia se repite una y otra vez. ¿Qué pasa con los derechos de las personas travestis, trans y no binarias? ¿Qué sucede cuando estos no son garantizados por el Estado ni respetados por la sociedad en general?

Santiago tenía 14 años cuando desapareció el 16 de mayo de 2017. Salió de su casa rumbo a una clase de educación física y no regresó. Según los datos aportados por una amiga de la familia, se lo vio por última vez en el Parque del Bicentenario, al norte de la ciudad, hecho que se corroboró por las cámaras de seguridad de la zona.

Desde allí la familia no paró de buscarlo, difundió su imagen, se ofreció una recompensa a quien aportara algún dato del menor y se realizaron rastrillajes en diferentes lugares. El joven trans, si bien no había realizado los trámites correspondientes al cambio de género en su DNI, se autopercibía como varón trans con el nombre de Santiago. Esa decisión debe ser respetada tanto en la causa como en los medios de comunicación que replican la noticia.

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Días atrás, un adulto que realizaba junto a su hijo tareas de desmalezamiento encontró el cuerpo en la ruta 9 a la altura del kilómetro 12, en la localidad de Vaqueros. Los investigadores explicaron que es un lugar de difícil acceso por lo que de ahora en adelante resta averiguar que le sucedió al adolescente y cómo llegó hasta allí.

Imagen de Página 12

Hay otres Santiagos

Según el Observatorio de Personas Trans Asesinadas, entre 2008 y 2020, han aumentado cada año los asesinatos de personas trans y de género diverso. Por su parte, el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+ presentó su informe anual que abarca desde el 1 de enero al 31 de diciembre del 2020, según el cual se cometieron 152 crímenes donde la identidad de género y la orientación sexual fueron vistas como pretexto para vulnerar sus derechos.

Del total de las personas de la comunidad LGBTIQ+ víctimas de crímenes de odio registradas durante el 2020, el 84% (127 casos) corresponden a mujeres trans; el 12% contra varones gays cis; el 3% fueron ataques a lesbianas y el 1% hacia varones trans.

La violencia y los abusos contra personas trans y no binarias han aumentado durante la pandemia. En algunos casos, como consecuencias del confinamiento, las personas trans se vieron obligadas a convivir con familiares hostiles, otras se han visto forzadas a ponerse en peligro para ganarse la vida.

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Seguimos buscando a Tehuel

Al hablar de la vulneración de derechos y la invisibilización hacia las personas trans no podemos dejar de mencionar la búsqueda de Tehuel de la Torre, joven trans de 22 años que salió de su casa el 11 de marzo de este año y lleva más de 75 días desaparecido. El tema fue noticia en algunos medios masivos, pero no faltaron los que lo abordaron de manera discriminatoria, haciendo énfasis en su identidad y poniendo el foco en la vida de la víctima.

En nuestro país rige la ley de identidad de género, resultado del activismo local y pionera para otras leyes que la sucedieron pero, sin embargo, en las notas sobre Santiago y Tehuel se ve su incumplimiento: se observa el uso del nombre que figura en su DNI, cuando la ley expone que, más allá de lo que diga la documentación, deben tratarnos y nombrarnos como nos autopercibimos.

Tehuel fue visto por última vez cuando partió hacia una entrevista laboral en Alejandro Korn, Provincia de Buenos Aires. Allí se encontraría con Luis Alberto Ramos (37) quien le habría ofrecido un puesto de trabajo como mozo de un evento. Al iniciar la búsqueda encontraron el celular y ropa del joven en su casa.

Por la causa hay dos detenidos, Ramos y su amigo Oscar Alfredo Montes. Además de las pertenencias encontradas, lo que los incrimina es una foto tomada el día de la desaparición donde se puede ver a los tres juntos, aun cuando los acusados dijeron no haberlo visto. Hasta el momento ambos se negaron a declarar.

Desde mediados de marzo, familiares y amigues realizaron marchas, cortes de calles y acciones en redes sociales pidiendo por su aparición con vida. También circularon distintos flyers con el lema «compartí como si fuese cis», pidiendo tanto que se replique la búsqueda como que se respete su identidad de varón trans.

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La pandemia se ocupó de resaltar los conflictos sociales del mundo en el cual vivimos, entre ellos, ha revelado cómo los años de discriminación han llevado a las personas trans y no binarias a la marginación, volviéndolas más vulnerables durante la crisis sanitaria y económica actual. En este contexto se redujeron los ingresos de gran parte de la población, pero esta situación creció dentro de la comunidad travesti trans dado que la mayoría ejerce su trabajo dentro de la economía informal.


Fuentes:


Ley de cupo travesti y trans: reparando derechos

Con 207 votos positivos, 11 negativos y 7 abstenciones, hoy se votó en una sesión especial de la Cámara de Diputades uno de los reclamos históricos del colectivo travesti y trans de la Argentina, el proyecto de ley Diana Sacayan-Lohana Berkins de cupo e inclusión laboral travesti y trans.

El proyecto ya contaba con el dictamen de tres comisiones de la Cámara Baja: Mujeres y Diversidad, Legislación del Trabajo y Presupuesto y Hacienda. En los últimos días, en el contexto de la desaparición de Tehuel de la Torre en una búsqueda laboral, se reclamó su trato urgente.

Cerca de las 22 horas del día de ayer la diputada Mónica Macha presentó el proyecto, respondió a los dichos machistas desde su banca y finalizó diciendo:

«Esta ley es la reivindicación de la desobediencia, es la fiesta justa y postergada del transfeminismo, es la culminación de un proceso y la apertura a nuevos proyectos de vida. Este renacer de la comunidad travesti y trans es también el renacer de nuestra sociedad. Esta ley demuestra que el trabajo dignifica y el orgullo politiza, esta es la revolución del deseo».

– Mónica Macha, diputada nacional.

Por su parte, el diputado Leonardo Grosso resaltó la lucha del colectivo travesti y trans, recordó a Diana Sacayán recorriendo los pasillos del Congreso, acompañó sus declaraciones con historias de compañeras que lograron conseguir un trabajo formal para mostrar lo que eso significa para ellas y resaltó la urgencia de más políticas como la ley de cupo.

«Cuando en este Congreso tuvimos el orgullo de discutir la ley de identidad de género decíamos que la expectativa de vida de nuestras compañeras travetis trans era de 35 años, pasaron muchísimos años desde el 2012, ¿saben de cuánto es ahora? de 40. Hacen falta más políticas de igualdad, hace falta que el Estado abrace eso que excluyó, que dejó afuera toda la vida».

– Leonardo Grosso, diputado nacional.

¿De qué se trata el proyecto?

La ley de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero Diana Sacayán-Lohana Berkins busca «lograr la efectiva inclusión laboral de las personas travestis, transexuales y transgénero, con el fin de promover la igualdad real de oportunidades».

Para ello propone:

  • Inclusión laboral en el Estado Nacional a través de un cupo mínimo del 1 % en los tres poderes que lo integran, los ministerios públicos, los organismos descentralizados o autárquicos, los entes públicos no estatales, las empresas y sociedades del Estado, en todas las modalidades de contratación.
  • Garantizar la terminalidad educativa y la capacitación.
  • Incentivar al sector privado a la contratación de travestis y trans.
  • Permitir acceso al crédito para los emprendimientos productivos del colectivo.

Precedentes en nuestra legislación

Como precedente, en la Provincia de Buenos Aires hace cinco años se sancionó el cupo laboral Diana Sacayán. En tanto, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta con el Decreto 721/2020 que establece el 1% del total de los cargos del sector público nacional para las personas travestis, transexuales y transgénero.

Lo que se viene reclamando es una ley nacional que complete estas iniciativas porque todos los días nos preguntamos: ¿qué pasa con las personas que tienen otras aspiraciones y no quieren trabajar en la administración pública? ¿Qué sucede con quienes no pudieron estudiar y hoy no pueden cumplir con los requisitos de esos puestos? ¿Qué pasa con las personas que no aplican la perspectiva de género en el ámbito laboral y discrimina sin cesar?

Sabemos que el porcentaje de personas travestis y trans que ocupan puestos en trabajos formales es mínimo, que su expectativa de vida no supera los 40 años de edad y que se les debe el respeto de todos sus derechos. La búsqueda de un trabajo formal que les permita acceder a la salud, a una obra social, a un recibo de sueldo, a la educación y a una vivienda digna es incansable. De este barco no nos bajamos y hoy lo celebramos.


Fuentes:


Existir más allá del género

Artículo colaboración escrito por Cielo Martínez


Las personas con identidades no binarias encarnan la evidencia de que el binarismo no es un modelo absoluto: el binario es sencillamente una simplificación de la realidad, pero no es la realidad misma. Sin embargo, las identidades son diversas y no alcanza con lo no binario para nombrar aquello que trasciende al género.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de un sistema binario de género o binarismo de género que nos oprime? ¿Quiénes son las personas que se rebelan a ese sistema binario? Y, fundamentalmente, ¿cuáles son sus identidades, experiencias y espacios de lucha?

Deconstruir el binarismo

En líneas generales, se suele pensar que sexo y género están separados. Sin embargo, la distinción entre ellos se pierde fácilmente. En ese plano, el sexo aparece como el conjunto de características biológicas fijas, mientras que el género se constituye como un conjunto de normas sociales variables. Si, por el contrario, reconocemos que la biología humana (incluyendo la sexual) se crea parcialmente en la sociedad y reconocemos que la sociedad responde a la biología, la distinción se pierde. Tal como lo afirmó Judith Butler, el sexo ya es género.

Desde los feminismos, a Butler le debemos el planteamiento del género como la base cultural sobre la cual se produce tanto la identidad de género como la sexualidad misma. Cuando la autora afirmó que el sexo es género y que ambos son productos de una historia cultural, nos permitió dar lugar a la desnaturalización del sexo como únicamente lo biológico.

A pesar de que las propuestas de desnaturalización tienen la intención de flexibilizar las normas que rigen en lo humano, no es posible saber cuándo acaba la biología y cuándo empieza la cultura: estas están tan imbricadas que no son realidades separables. En definitiva, el binomio de sexo/género corresponde a categorías impuestas y este último es uno de los mecanismos para perpetuar la cultura patriarcal mediante los comportamientos de hombres o mujeres, ya que cuando analizamos las diferentes corporeidades siempre es a través de la cosmovisión que sostiene el género binario.

Activismo del 31 de Mayo por parte de Todes Con DNI.

Por fuera del sistema establecido, el espectro de identidades comprende el género fluido en aquellas personas que están en procesos de transición constantes y variables, lo ágenero como la identidad que no se identifica con ningún género y otras identidades como bigénero o pangénero que engloban más de una identidad, donde todas las identidades son posibles.

Encontrarse por fuera del sistema

Todo aquello que parece encasillarse en la teoría de género y los conceptos teóricos trasciende cuando, en la realidad social, hay personas que se permiten pensar por fuera del binario de género. Por eso es importante hacer visibles otras formas de vivir. Anker, activista de la organización Todes Con DNI, dialogó con Escritura Feminista para compartir su experiencia, reflexión y sentimientos como persona por fuera, incluso, de lo no binario.

Anker tiene 27 años, vive en la ciudad de Córdoba, actualmente se identifica como marika y, en primer lugar, nos establece a la identidad como un proceso fluido que dura toda la vida: «Nunca fui una persona cis, solo que en mi infancia no tenía herramientas para entender que me pasaba. Empecé a transicionar hace ocho o nueve años y comencé por saber lo que no era, no me identificaba con ser hombre o ser mujer. Desde ahí me posicione, con saber lo que no soy».

El quiebre comenzó con los debates políticos del proceso identitario, un paso fundamental para cuestionar en profundidad su identidad y darle más espacio a ese cuestionamiento en entornos cercanos. Elle asegura que es un proceso difícil de comprender y puede llevar tiempo entender la cuestión de la fluidez.


El género fluido es la identificación entre o más allá de los extremos de hombre-mujer. En este sentido, resalta que durante el último tiempo lo no binario se constituyó como una identidad: «No está bueno englobar a todas las identidades en no binarie, hay un montón de identidades y no todas se engloban allí. Yo sé que soy marika y no entro dentro del binomio varón/mujer, pero tampoco me identifico como no binarie».

La politización de su identidad le condujo a Todes Con DNI, un grupo de personas que trabajan por el respeto de las identidades por fuera del binomio varón/mujer. La organización nació de la necesidad concreta de tener acceso al DNI con la identidad que les representa, aunque en el proceso comenzaron a abordarse otras problemáticas como el efectivo cumplimento de la ley 26.743 de Identidad de Género.

Anker asegura que la ley no se cumple en casi ningún artículo. «No es solo el acceso al DNI: lo vemos reflejado en la falta de acceso a la salud y al trato digno. Muches descansan en que esta ley existe, pero no se implementa. Somos nosotres mismes nuestres agentes garantes de derecho». Los esfuerzos de parte de les activistas por alcanzar un trabajo en conjunto con organismos estatales, hasta ahora, no ha sido posible, a pesar de la propuesta técnica que han llevado a cabo.

La lucha es colectiva

Las identidades por fuera del binomio varón/mujer en organizaciones como Todes Con DNI trabajan en conjunto con organizaciones de todo el país; particularmente, de personas travesti-trans y disidencias. En este punto entra la importancia de establecer un diálogo y poner en común vivencias y necesidades. «Es necesario seguir fortaleciendo los espacios de articulación dentro de los feminismos, que aún son bastante incipientes. Hay que poder sentarse a pensar estrategias en conjunto porque si no, en primer lugar, no se llega a nada y en segundo lugar, no creo que sean reclamos tan distintos».

Bajo esta idea, Anker refuerza la necesidad de lucha conjunta entre los distintos sectores feministas, no solo con el objetivo de visibilizar el reclamo. Los esfuerzos deben orientarse hacia una sociedad involucrada con las luchas de sectores que han sido oprimidos y olvidados por el sistema: «Necesitamos apoyo real y concreto a nuestros reclamos, realmente está complicado».

En este contexto donde el reclamo por parte de las disidencias es poco escuchado e incluso invisibilizado por algunos grupos sociales (entre ellos, los espacios de feminismo radical), se vuelve más que necesario luchar por una sociedad libre de violencias e igual para todes a través de la posibilidad de establecer un diálogo y, sobre todo, escuchar a quienes luchan día a día. 

Si bien nos queda mucho camino por recorrer, existen horizontes sobre los cuales proyectar. Le activista resume la lucha en la construcción de una sociedad que nos permita, desde niñes y sin imposiciones, construir la identidad de cada une:

«Quiero que puedan existir espacios para construir la identidad y vivir en la diferencia de cada une. Eso que nos diferencia es una potencia enorme y transformadora de todes».

Tal vez, al día de hoy vemos ese horizonte demasiado lejano para quienes luchamos por construir un futuro más igualitario, pero el camino empieza con interpelarnos y romper con lo que tenemos construido, o aunque sea solo cuestionarlo. Quizás sea hora de abandonar el hábito de crear dicotomías excluyentes, de mirar a le otre sin prejuicios y comprender que las etiquetas solo nos encasillan en un molde que, como vemos, es posible deconstruir para reconstruir.

La lucha es colectiva, lo personal es político y el presente es la herramienta para transformar un futuro que elegimos construir libre, igualitario y sin imposiciones.


#Entrevista Potencia Tortillera: archivo del activismo lésbico

Este año se cumple una década desde que se conformó Potencia Tortillera, archivo documental digitalizado del activismo lésbico en Argentina. Desde su creación, en 2011, fueron variando sus integrantes, siempre desde distintos lugares del país e involucrando a distintas generaciones. Hoy lo integran gabi herczeg y fabi tron, de Neuquén y Santa Fe. En conversación con ellas, Escritura Feminista te invita a conocer un poco más su trabajo.


Escritura Feminista: Después de diez años de activismo, ¿qué reflexión hacen en relación a la potencia del archivo como espacio?

gabi herczeg: Después de todos estos años sigue siendo un espacio super potente en términos de poner a disposición cincuenta años de historia. Una historia que ha sido invisibilizada o narrada desde lugares que tienen que ver con la patologización, la criminalización o, en años más recientes, desde un relato más ligado a las políticas de la «diversidad», más asimilacionistas. Nos parece importante poder construir una genealogía.

También tiene que ver con algunas formas de los nuevos activismos donde todo parece empezar cuando yo llego. Y no es así. Llegar y que haya un espacio habitable tiene que ver con las otras que fueron haciendo camino. Quien empieza a pensarse tiene en el archivo un espacio donde se puede encontrar y encontrarse con otras.

fabi tron: Es un lugar de resistencia a la invisibilidad, a la que somos sometidas permanentemente. Porque no es casual que este año haya habido tanta insistencia en las acciones del 7M con la consigna: «Las lesbianas existimos y resistimos». Siempre nuestras causas fueron dejadas para después.

El archivo le permite a cada persona que entra hacer su propio recorrido y ver que hay cosas que ya fueron ensayadas por otras. Eso permite mejorarlas, criticarlas, rearmarlas, apropiarte de la creatividad de las otras. Eso es poderoso y marca una línea de continuidad en relación a esto de la genealogía.

E.F.: En algunas publicaciones mencionan que intentan correrse del centralismo porteño…

f.t.: En el momento en que se armó el archivo, toda la agenda del activismo estaba marcada por Buenos Aires. En ese momento había otros -pocos- grupos de lesbianas autónomas, al margen del movimiento LGTTB. Fueron años en que el eje estuvo hegemonizado por la cuestión de las leyes. Veníamos de la sanción de la ley de matrimonio igualitario y la ley de identidad de género disputándose. La intención entonces, al construir el archivo, fue mostrar toda esa riqueza dentro del activismo lésbico -sobre todo de zonas periféricas- que era poco conocida, a la que era más difícil acceder.

E.F.: ¿Cómo es la búsqueda de material para lograr esa mirada federal?

f.t.: Hay algunas organizaciones que conocemos, entonces sabemos dónde ir a buscar. Nuestra intención también es que las organizaciones o las activistas nos manden material aunque, en general, eso no sucede; entonces hacemos el relevamiento lo más completo y extenso posible. Seguramente siempre habrá cuestiones que quedan sin poder relevar.

E.F.: ¿Cuentan con archivo de diferentes provincias?

f.t.: Sí, nosotras tenemos una organización interna de quién releva qué y ese relevamiento se va haciendo por provincias. En el blog están etiquetadas cada una de las actividades según la provincia en la que se realizaron, entonces se puede hacer ese recorrido también siguiendo esa variable.

g.h.: Respecto a decir «activismo lésbico en Argentina» -al nombrar o definir el archivo-, es un límite que no tiene que ver con un sentimiento de patriotismo, sino con lo que es materialmente abarcable.

f.t.: Hasta hace un par de años había provincias que no tenían ningún registro porque no conocíamos activistas o porque las organizaciones que había eran solamente de gays. Y este es un archivo lesbiano entendiendo las múltiples formas de ser lesbiana que existen.

E.F.: ¿Cuáles son aquellos lugares donde es más difícil acceder a la historia de los activismos? ¿O dónde no se conocen registros?

f.t.: Hay lugares, sobre todo del NOA o de la Patagonia, en los que si no conocés una activista que esté ahí es muy difícil llegar. Todavía nos quedan muchísimas cosas por relevar de décadas pasadas, sobre todo anteriores a este siglo XXI. Y vos te vas dando cuenta de que hay tortas que la vienen militando desde hace bocha de años y que nadie las conoce.

Es una dificultad que probablemente sigamos teniendo. Si bien las redes permiten mayor accesibilidad, hay lugares que son super conservadores, lesbofóbicos y sigue siendo mucho más difícil activar o visibilizarse.

E.F.: ¿Desde qué espacios de producción surge el material que conforma la memoria lésbica en su archivo?

f.t.: A nosotras nos interesa rescatar una historia anterior a la década del ’10 y que se remonta a los ’70 con el grupo Safo, hasta donde conocemos.

También quisimos hacer un archivo en sentido amplio, registrando no solo acciones de organizaciones sino de partidos políticos que tuvieran ramas de disidencia o LGTTB+, donde hubiera lesbianas activando. O de sindicatos, de otros tipos de organizaciones sociales. En principio era acotada la idea de activismo que teníamos, luego fuimos ampliando los sentidos, incorporando artivistas. Incluso nuestra propia concepción de activismo fue cambiando.

g.h.: Me parece que plantearlo ya desde la definición «archivo digitalizado del activismo lésbico» tiene ese sesgo. Después, qué entendemos como activismo puede haber ido mutando y ampliándose a lo largo de los años. Pero me parece que en principio la idea era recuperar las experiencias de activismo.

E.F.: El Archivo de la Memoria Trans, por ejemplo, define su acervo como una memoria familiar…

f.t.: La construcción de la identidad trans o travesti es visible per se. Esto es algo que las lesbianas no tenemos. Tenemos que decir que somos tortas. A mí me parece maravilloso cuando veo estas fotos del Archivo de la Memoria Trans donde hay grupos, pero nosotras ni siquiera tenemos eso porque el closet ha sido un lugar tan fuerte que encontrar fotos de tortas juntas, sobre todo de décadas pasadas, es difícil. Justamente, no te sacabas la foto por miedo a qué iba a pasar con eso, quién la podía usar para qué. Entonces ahí hay una diferencia grande en el sentido de cómo podes armar un archivo u otro.

Consideramos el archivo no solo como un repertorio de acciones, volantes o documentos, sino también como un archivo de sentimientos. De ahí que empezamos a hacer posteos en memoria de compañeras que ya no están y así transitar ese duelo colectivamente. Son compañeras a las que hemos conocido y querido, entonces podemos reencontrarnos con nuestras muertas y también celebrarnos y celebrar las luchas. Ahí también hay algo muy potente, que nos empodera, en el sentido de politizar los afectos.

E.F.: Al existir el archivo en un espacio virtual, ¿qué reflexión pueden hacer sobre los discursos de odio que se instalan en este medio? ¿Se ven afectadas como activistas?

f.t.: Al principio del archivo, en posteos del blog tuvimos algunos comentarios de tipo discriminatorios, ofensivos, violentos, que nosotras en su momento decidimos dejar. Fue una larga discusión sobre si los borrábamos o no y decidimos dejarlos como muestra de la violencia lesbofóbica que existe. En este momento, eso no está pasando en relación al propio archivo.

E.F.: ¿Se puede decir que las nuevas generaciones traen nuevos espacios de producción de activismo?

g.h.: Es muy difícil generalizar o universalizar, como si la experiencia fuese la misma en diferentes contextos. Porque acá no solo las experiencias están atravesadas por lo generacional, sino que también hay lugares súper hostiles, conservadores. Están atravesadas por la clase, la racialización, hay un montón de cuestiones que se van cruzando. Entonces, en algunos lugares hay condiciones de posibilidad que hacen que estas nuevas expresiones o producciones aparezcan y en otras pareciera que estamos viendo un poco «más de lo mismo», pero ese «más de lo mismo» puede ser revolucionario. En un pueblo pequeño, en un lugar con fuerte impronta religiosa, conservador, donde se podrían generar las más variadas reacciones, incluso de gran violencia, el salir a jugar un picadito es ya ponerle el cuerpo y exponerse.

f.t.: Las nuevas generaciones están mucho más a full en relación a la apropiación de las TICs y eso también genera cambios en el activismo. Una expresión que me conmovió fue el flyer de un grupo de tortas muy jóvenes que armaron en Recreo (Santa Fe). Se iban a juntar en una plaza para el 7M y usaron la imagen de la plaza pero la intervinieron con la imagen de las tortas de la serie Sense8. Usaron una imagen de las tortas de la serie en una marcha del orgullo, donde una está en tetas. Entonces es eso: yo no puedo mostrarme, pero te muestro una torta acá.

g.h.: Todo lo que ponga a disposición otras existencias posibles está bueno.

f.t.: Sí, como una forma de visibilidad. Aunque ahora también es políticamente correcto en todas las series de televisión meter una torta, un gay, una trava, y tiene que ver con ampliar el mercado. Porque si te ves reflejada te vas a enganchar más. Entonces, sería para pensar: ¿hasta dónde se trata de una producción de activismo o es una estrategia para ampliar el mercado?

E.F.: ¿Cómo buscan abarcar las diferentes vivencias y existencias lesbianas?

f.t.: Todas las personas que hemos sido parte de este equipo de Potencia Tortillera en estos diez años hemos sido parte de otras organizaciones de activismo lésbico. Tenemos todas mucha trayectoria, tenemos marcadas posiciones dentro del activismo lésbico. Por eso a la hora de registrar en el archivo creo que intentamos ser lo más abarcativas posible. Y, en ese punto, ponemos lo que hacemos nosotras como archivo, lo que hacen nuestras amigas, las que son afines políticamente, las que no lo son tanto e, incluso, aquellas con las que hemos tenido enemistad. En ese punto tratamos de sortear esa barrera. 

g.h: Pero es difícil, justamente, porque hay diferencias que hacen más restringido el acceso a cierta información, porque nuestros circuitos de relaciones son otros.

E.F.: ¿Cómo es la representación de la sexualidad lésbica en el archivo (material que recupere prácticas/expresiones sexuales/eróticas)?

f.t.: Nosotras en los últimos años hemos tenido un fuerte interés en poder ir reflejando muchas de las acciones posporno, como una forma de representación de la sexualidad. Y eso lo vamos haciendo en la medida en que vamos encontrando el material. Luego, también hay producciones teóricas en relación a eso, performances, un poco de todo. De esa forma intentamos ser lo más abarcativas posibles.

g.h.: De todos modos, también es interesante repensar esa definición de «sexualidad lésbica» o «erotismo». En todo caso, toda forma de activismo lésbico puede entenderse como una práctica erótica, que involucra fuertemente la sexualidad. En ese sentido, la invitación es a recorrer el blog, a explorarlo y ver de qué manera aparecen esas expresiones.


Imagen de portada: Potencia Tortillera – Intervención callejera de Malas Como Las Arañas.


This is us: la masificación del lenguaje no binario

Artículo colaboración escrito por Cielo Martínez


Esta serie estadounidense incorporó el lenguaje no binario en uno de sus últimos capítulos estrenados. La escena transcurre dentro del espacio de debate familiar e invita a pensar sobre la importancia de hacer visibles nuevas formas de comunicarnos en producciones audiovisuales de gran impacto en los públicos.

El uso del lenguaje no binario comenzó una revolución que trasciende fronteras y las distintas manifestaciones culturales permitieron su crecimiento a gran escala. En This Is Us, serie consolidada como uno de los dramas más exitosos de los últimos años, se refleja la inclusión desde la construcción de historias y personajes diversos que atraviesan problemáticas sociales como racismo o gordofobia hasta la presentación del lenguaje no binario como una herramienta de mayor representación de las diversidades sexuales.

Lo que no se nombra no existe

Freepik

Atravesamos un tiempo histórico de transformaciones sociales: se ha levantado nuevamente el lema feminista «Lo personal es político» en todos los ámbitos de lucha social por un mundo más igualitario para todes. La construcción de un nuevo paradigma social proviene, en parte, gracias a la lucha de los movimientos feministas que manifestaron esta necesidad de pactar un cambio estructural y alejarnos de un sistema patriarcal que atrasa siglos y sienta sus bases sobre la opresión de mujeres y diversidades.

Una de los espacios donde reforzamos este sistema es el del uso del lenguaje; de allí el ímpetu de buscar nuevas formas de expresarnos para alcanzar conquistas que promuevan la igualdad de géneros. En este sentido, la lucha por instalar un nuevo uso del lenguaje no es un asunto reciente ni tampoco una cuestión secundaria sino que representa una necesidad prioritaria en relación a la finalidad que debe cumplir: la de comunicarnos y, fundamentalmente, ponernos en relación con la realidad que nos rodea.

A lo largo de la historia, mujeres y diversidades sexuales han sido invisibilizadas bajo las lógicas del sistema dominante que posiciona en un lugar privilegiado al género masculino. ¿Por qué el feminismo que lucha por la igualdad de oportunidades no lucharía por permitir nombrarnos y cambiar nuestro lugar en el sistema? Esta «superioridad» masculina en el uso del lenguaje se denomina «sexismo lingüístico». A este se opone el lenguaje no sexista para, finalmente, nombrar a quienes no son nombrades, visibilizar una realidad que ha sido ignorada y luchar contra el sistema.

En definitiva, el lenguaje es el medio fundamental para la expresión del pensamiento y, por tanto, es el vehículo para la expresión de nuestras ideas. A través de él nombramos, interpretamos y creamos. El lenguaje refuerza y refleja la ideología patriarcal, aunque también puede contribuir a modificarla.

Transformación cultural

La utilización del lenguaje no binario en producciones donde el alcance de públicos es elevado se presenta como un aporte necesario porque nos permite una mayor visibilización sobre la inclusión social que promueve su uso, para hacer presente al enorme abanico de identidades que deben ser respetadas y visibilizadas, incluso en nuestro uso cotidiano del lenguaje.

This Is Us es una serie que contribuye, en distintos sentidos, a romper con estructuras sociales y estereotipos tanto individuales como familiares. Por lo tanto, es interesante ver cómo a partir de este episodio la serie sigue haciendo un gran aporte a los nuevos debates sociales sobre la necesidad de romper con los tradicionalismos.

El drama televisivo, sin estigmatizar, dio lugar a personajes con quienes es muy fácil conectar y que responden a nuevas formas de pensar. La utilización del lenguaje no binario es tan solo una parte -aunque fundamental- del trayecto que vienen construyendo sus creadores. Esto se debe a que, en definitiva, los cambios sociales de los últimos tiempos constituyen la evidencia de la necesidad de comunicar incluyendo a las diversidades sexuales y de romper el esquema binario.

Hace tan solo dos años se estrenaba la primera serie con subtítulos sin género, Pose de Ryan Murphy, la cual marcó un hito en las industrias televisiva hispanohablante y de traducción audiovisual por su reemplazo de la forma gramatical masculina por la «e». En la actualidad, series como This Is Us dan lugar al debate nuevamente sobre la importancia de hacer visible lo que la sociedad ya está buscando transformar para la construcción de un mundo más igualitario y diverso para todes.