Abortamos hermanades: información para tu decisión

Artículo colaboración escrito por Sofía Fuentes


La Ley 27.610, que garantiza el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, ha marcado un antes y un después en la historia de nuestro país y, sobre todo, de la lucha feminista. En conmemoración al Día de la Acción Global por el Aborto Legal y Seguro, repasamos los puntos claves de la ley para que tengas la información necesaria al alcance de tus manos.

Marea verde: una lucha histórica

Un 28 de septiembre pero de 1990, durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, se declaraba el Día de la Acción Global por la Despenalización y Legalización del Aborto. El motivo de esta fecha fue visibilizar el aumento de la mortalidad de mujeres y personas gestantes por abortos clandestinos y exigirle a los gobiernos latinoamericanos la sanción de una ley que garantizase el acceso a este derecho indispensable para el resguardo de la salud sexual y reproductiva.

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En Argentina, el primer hito de la lucha por la legalización del aborto tuvo lugar en la Movilización de la Plaza de los Dos Congresos en 1984: mujeres reclamaban por primera vez el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. La lucha logró consolidarse a través de la creación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Bajo la consigna «Educación Sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir», la Campaña avanzó hacia el Congreso y presentó por primera vez en 2007 el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Desde entonces, ante la negativa constante de nuestros representantes, la Campaña no se ha rendido.

En 2015, durante la primera manifestación del #NiUnaMenos, la Campaña fue testigo del cambio de paradigma que se estaba viviendo dentro de los feminismos latinoamericanos: las juventudes comenzaron a tomar protagonismo dentro del movimiento de mujeres, incentivando aun más la lucha por la salud sexual y reproductiva. «Sin aborto legal no hay ni una menos», proclamaba la marea verde.

Con el crecimiento del movimiento feminista a largo y ancho de todo el país, el séptimo proyecto de IVE se presentó en 2018 con más fuerza que nunca. Pero, otra vez, le tocaba a la Campaña recibir la negativa del Senado de la Nación. No fue hasta la madrugada del 30 de diciembre de 2020, con las calles teñidas de verde y en plena pandemia mundial, que finalmente le dijimos adiós a la clandestinidad. Países de todo el mundo -sobre todo de America Latina- nos miraban con orgullo: la lucha feminista se había convertido en ley. Ahora sí podíamos gritar con alegría: «Aborto legal en el hospital».

A ocho meses de la sanción de la Ley 27.610, nos preguntamos: ¿cómo acceder a un aborto seguro? ¿Cuáles son los métodos de interrupción que existen? ¿Con quién se debe contactar para realizar el procedimiento? ¿Qué hacer si se niega mi derecho?

Ocho pasos a seguir si quiero interrumpir mi embarazo

Según «Tu Decisión: interrupción voluntaria del embarazo», iniciativa lanzada por Fundación Huésped, Amnistía Internacional Argentina, Católicas por el Derecho a Decidir y FUSA, la IVE está vigente en todo el país y de manera gratuita. Pero ¿cómo es el procedimiento si quiero interrumpir mi embarazo? ¿Cuáles son los pasos a seguir?

Hay distintas formas de realizar un aborto, ya sea con medicamentos o con un método quirúrgico: «Los dos son seguros, confiables y no requieren internación en el primer trimestre del embarazo», por lo que la elección depende de lo que la persona gestante prefiera, de las semanas de embarazo, de las condiciones de salud y de las posibilidades que pueda brindar el centro de salud.

Si decidís interrumpir tu embarazo, es necesario que te garanticen estos 8 pasos:

  1. Entrevista inicial: para brindarte información detallada, accesible y confidencial sobre tus opciones y así puedas tomar una decisión informada y autónoma.
  2. Historia clínica: para dejar por escrito los pasos de la atención y adjuntar la documentación necesaria.
  3. Evaluación médica: para realizarte un examen físico y ginecológico, en el que también pueden pedirte un análisis de sangre o una ecografía para confirmar desde cuándo estás embarazade. Recordá que podes acceder a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) hasta la semana 14 sin la necesidad de explicitar los motivos y  a la interrupción legal del embarazo (ILE) después de la semana 14 (en cualquier momento) en casos de violación o riesgo de vida de la persona gestante.
  4. Consentimiento informado: es un documento escrito que dice que le paciente toma la decisión de abortar sin presiones y habiendo recibido toda la información. En casos de violación en mayores de 13 años, es necesaria la firma de una declaración jurada, sin obligación de relatar los hechos ni de hacer la denuncia. El equipo de salud debe asistir, contener y apoyar.
  5. Realización de la IVE/ILE:
    * Con medicamentos: uso de misoprostol por vía sublingual, bucal o vaginal.
    * Con intervención quirúrgica: aspiración manual endouterina (AMEU). La duración es entre 3 y 10 minutos y, dependiendo del tiempo de gestación, puede ser ambulatorio, es decir, que podés volver a tu casa ese día si te sentís bien. Otro método puede ser la dilatación y evacuación, que consiste en el uso de pinzas especializadas y aspiración por vacío para interrumpir el embarazo. Si bien existen otros métodos como el raspado o legrado uterino, no son recomendados por el personal de salud.
  6. Alta, seguimiento y atención post-aborto: el equipo médico debe indicar los cuidados a tener en cuenta, tanto el tratamiento adecuado para el dolor como el seguimiento para los días posteriores al procedimiento.
  7. Cita de control: para determinar si el aborto se completó correctamente. Pueden pedir la realización de una ecografía de control.
  8. Consejería anticonceptiva: antes o después del procedimiento de interrupción de un embarazo, el personal de salud debe garantizar el acceso a la consejería sobre métodos anticonceptivos para que la persona pueda hacer una elección informada al retirarse del centro médico. Dicho paso consiste en la orientación sobre métodos anticonceptivos post-aborto, la entrega del método seleccionado antes del alta y la información sobre dónde y cómo obtener anticonceptivos disponibles.

Es importante tener en cuenta que desde el momento de la solicitud de la IVE o ILE, el equipo médico debe garantizar la práctica en un plazo máximo de diez días. Como bien indica la ley en el artículo 5, inciso d «Autonomía de la voluntad», el personal de salud no puede poner obstáculos ni cuestionar la decisión que la persona gestante tome con respecto al ejercicio de sus derechos reproductivos, las alternativas de tratamiento y su futura salud sexual y reproductiva. En caso de que une profesional de salud se declare «persona objetora de conciencia», tiene la obligación de derivar a le paciente a otre profesional, habiendo previamente brindado toda la información posible.

El acceso al aborto seguro y gratuito debe ser garantizado sin importar la edad, orientación sexual, identidad de género, nacionalidad o discapacidad. Si necesitas información y asesoramiento sobre cómo y dónde acceder a un aborto, comunicate al 0800-222-3444 del Ministerio de Salud de la Nación.

La maternidad será deseada o no será.


Fuentes:

  • interrupciondelembarazo.org (Tu decisión: Interrupción voluntaria del embarazo)
  • Ley Nacional 27.610 “Acceso a la interrupción voluntaria del embarazo”
  • Ministerio de Salud Sexual y Reproductiva

#AbortoLegal2020 Crónica de una vigilia

Es pleno mediodía, el rayo del sol pega intenso sobre el asfalto de una ciudad que no descansa, ni siquiera cuando es atravesada por un escenario apocalíptico. Van llegando los micros, las banderas, los barbijos verdes. Se empiezan a leer los primeros carteles: «La maternidad será deseada o no será». El deseo es la consigna.

El calor es agobiante pero invita las birras que se ofrecen en cada esquina porque la doble crisis pega y les laburantes salen a juntar el mango. El clima es festivo, se viene a celebrar, a compartir, a disfrutar. Con los cuerpos bañados en sudor y glitter, suenan unos reggaetones y la joda empieza temprano.

La feria se armó a primera hora con todo el merchandising abortero: pañuelos, vinchas, llaveros, medias y, por supuesto, tapabocas, porque las luchas se adaptan al contexto y nada las detiene, ni siquiera una pandemia mundial.

Va cayendo la tarde, se arma un picadito en la esquina de Callao y Mitre. Verdes vs. celestes, les pibis patean y ríen porque no se trata de ganar o siquiera saber jugar, se trata de compartir y animarse. La pelota no se mancha y el feminismo se metió en las canchas para democratizar el fulbito y hacer girar la pelota a quienes quieran acercarse a transpirar la casaca un rato.

Las birras siguen girando, de fondo se escucha un mashup de discursos y cumbia. Algunes se sientan a seguir el debate, otres aprovechan a ponerse al día después de tanto tiempo sin encontrarnos en las calles. Todo es muy diferente a esa primera vigilia de 2018, pero la firmeza en la lucha está intacta y las ilusiones siguen en pie.

El humo de las parrillas invaden las calles abriendo el apetito para una noche que promete ser larga. «Dicen que a las 2 a. m. se vota», «Yo vi en Twitter que a las 6 a. m.», «¿Qué dijo Massa?». Las ansias no se aguantan, hay que distraerse. Por suerte toca Sudor Marika en la otra esquina y la marea verde se predispone a menear hasta abajo.

«¡Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven, abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer!», cantan les marikas desde el escenario. Abajo se agita y se perrea en medio del sudor popular que, caída la noche, no piensa bajar la temperatura. La revolución feminista es bailando o no es.

La madrugada se hace eterna, todavía faltan 60 oradores. Los puchos se consumen y comparten, la manija es incontenible. En algunos lugares sigue la joda aunque con los cuerpos ya cansados; el día fue intenso, el calor no afloja. Muches se sientan en el asfalto a descansar, otres se acuestan a intentar dormir. La calle es nuestra parada y de acá no nos saca nadie.

Falta menos, son incontables las veces en que el presidente de la Cámara pidió ser breve con los discursos. Nosotres seguimos ahí, el sueño vence y algunos ojos empiezan a cerrarse, pero no por mucho tiempo. «A las 5 a. m. se vota», todes arriba. Falsa alarma, faltan los discursos de cierre. Seguimos esperando.

Amanece en Buenos Aires y la marea verde trata de despabilarse, entre tambores y mates individuales, al mejor estilo uruguayo. El cielo amenaza con llover pero solo caen unas tímidas gotas que, después del diluvio de agosto de 2018, no logran intimidar a nadie. Nada nos mueve de la calle. Es una jornada histórica.

Con el maquillaje corrido y los pelos revueltos empiezan a acercarse a las pantallas para escuchar los últimos discursos. Los nervios atraviesan los ojos vidriosos que asoman por encima de los tapabocas. Ya falta menos, se despiertan les dormides del suelo, se preparan los celulares para grabar el momento histórico de la votación.

Por fin llega el motivo que nos reúne a miles un viernes atípico a las 7 a. m. en la capital porteña: se va a votar. Los abrazos son intensos, los ojos se aprietan, el corazón palpita, la respiración se altera. Años de lucha cristalizados en un instante: se va a decidir por nuestros cuerpos, nuestros deseos, nuestras vidas.

Termina la votación, se leen los resultados, el tiempo se detiene. «131 a favor, 117 en contra, 6 abstenciones»: tenemos media sanción. Estalla el Congreso y sus alrededores, las gargantas se desgarran en un grito colectivo. Les amigues se abrazan, una mamá llora en los brazos de su hija, les compañeres tocan los tambores con la fuerza que renace de las entrañas, se agitan los pañuelos—nuestro símbolo de lucha.

«¡Aborto legal en el hospital! ¡Aborto legal en cualquier lugar!», se corea a viva voz mientras las lágrimas desbordan los ojos. Se llora por las muertes por abortos clandestinos, por las niñas obligadas a gestar, por las presas de la justicia patriarcal, por les discriminades y maltratades por prejuicios machistas, por las compañeras que acompañaron abortos en pandemia, por las Socorristas que resistieron los años de macrismo, por las redes feministas que salvan vidas, por les que no habían sido nombrades hasta hoy. Se llora porque estamos un paso más cerca de ser un país más justo y equitativo. 

La emoción es colectiva, luchar sirve. Es inevitable pensar en las pioneras y sus años de lucha, en las marchas, los Encuentros Plurinacionales, las tardes en las plazas exigiendo la libertad de Belén, los debates en las casas, en las escuelas, en los espacios de militancia. Inevitable no ser parte de este movimiento político que vino a cambiarlo todo. Luchar sirve.

La jornada fue intensa, los cuerpos lo revelan, ¿para cuándo, Senadores? Nadie quiere irse, se sigue cantando y agitando tambores y pañuelos. Queremos ley. A seguir luchando que todavía queda otra instancia, tal vez, la más compleja. Ahí estaremos porque esta marea verde no descansa. Será ley.


Imagen de portada: @_anonimeh (fotógrafe)


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#AbortoLegal2020 Lo que el debate en Diputados nos dejó

Artículo escrito en colaboración por Julieta Iriarte y Tatiana Fernández Santos


A 15 años de la creación de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito y a dos años de que la marea verde se volviera irrefrenable, se logró media sanción en Diputados para que el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo sea ley. Encontrá en esta nota qué pasó en la sesión, cómo fueron los votos por partido, cuál es la normativa actual que garantiza las interrupciones legales del embarazo y cómo sigue el tratamiento del proyecto en la Cámara de Senadores.

El viernes 11 de diciembre de 2020 a las 7:25 de la mañana y después de más de 20 horas de debate, la Cámara de Diputados de la Nación le dio media sanción al proyecto de interrupción voluntaria del embarazo con 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones. 

Afuera del Congreso, entre banderas y pañuelos verdes, militantes de agrupaciones feministas, grupos de amigues y personas autoconvocadas que pasaron la noche en la vigilia se abrazaban y festejaban entre lágrimas y cantos un paso más hacia la ampliación de derechos de todas las personas gestantes, sean mujeres, varones o nobinaries: «Aborto legal en el hospital».

Votos por partido 

De les 131 diputades del bloque del Frente de Todos, 81 votaron a favor, 30 en contra y 3 se abstuvieron. Daniel Ferreyra, de Santiago del Estero, fue uno de quienes decidieron abstenerse, luego de que su hija recibiera amenazas

En el bloque Pro-Cambiemos, 10 diputades votaron a favor, 40 en contra y uno se abstuvo. Sofía Brambilla (Pro-Corrientes) y Héctor Stefani (Pro-Tierra del Fuego) votaron a favor en 2018 y ayer cambiaron su voto hacia el no.

En el bloque de la Coalición Cívica cuatro diputades votaron a favor, nueve en contra y una se abstuvo.

Cambio en los votos

Alejandra Vigo, diputada por Córdoba Federal y esposa del gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, pasó de abstenerse en la votación de 2018 a votar de forma negativa el proyecto actual: «No queremos que sigan muriendo más mujeres, pero hacerlo libre no es la respuesta», argumentó. 

Roxana Reyes (UCR-Santa Cruz) y Aída Ayala (UCR-Chaco) también habían dado su voto afirmativo en 2018 y decidieron votar en contra esta vez. Por su parte, Flavia Morales, del Frente de la Concordia de Misiones fue la única que, habiendo votado negativamente en 2018, cambió su voto al sí esta vez. 

El debate, que empezó a las 11 de la mañana del jueves y terminó el viernes a las 7 de la mañana, tuvo exposiciones de la más amplia variedad tanto a favor como en contra del proyecto y, también, muchos argumentos vacíos con datos incomprobables y fuentes no reveladas. 

Entre los argumentos de quienes votaron a favor de la IVE, se hizo hincapié en la defensa de los derechos de «las mujeres y cuerpos gestantes», el fin a la clandestinidad y la responsabilidad del Estado para con elles. Mientras tanto, los sectores de representación celeste desviaron el foco del debate a la «inconstitucionalidad» del proyecto, la defensa de la vida de «los niños por nacer» y lo inoportuno que resultaba el momento en el que se estaba debatiendo (respecto al contexto de la pandemia de COVID-19). 

Qué dijeron les diputades

Walter Correa, diputado del Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires, expresó que: «Por mi condición de género, considero que no corresponde y por eso recurro a este texto escrito por la trabajadora del cuero, Laura Lázaro, integrante de mujeres sindicalistas de la corriente federal de los trabajadores CGT» antes de proceder a leer dicho texto.

Ayelén Spósito, diputada del Frente de Todos por la provincia de Río Negro, argumentó que: «Cuando hablamos de cuerpos gestantes no solo las mujeres que tenemos ovarios y útero tenemos la capacidad de gestar. Hay muchas identidades invisibilizadas como los hombres trans que también abortan y muchas veces son discriminados e invisibilizados cuando llegan al sistema de salud. Esta lucha también se la debemos a elles»

Mara Brawer, diputada del Frente de Todos por la Ciudad de Buenos Aires, cuestionó los mandatos impuestos a las mujeres respecto a la maternidad cuando preguntó: «¿Qué pasa con las sexualidades no reproductivas? ¿Con las mujeres que no quieren maternar? Cruje el sistema patriarcal». 

La diputada de la UCR por Córdoba, Brenda Austin, manifestó: «Venimos a saldar esta deuda de la democracia, las 3 mil mujeres muertas que pesan sobre las espaldas de este Congreso. Se nos ha dicho que no es el momento. Yo digo: ¿cuándo es el momento?»

Dentro de las voces que se pronunciaron en contra, Luis Contigiani, del Frente Progresista, Civico y Social – Santa Fe sostuvo que: «Tienen que visibilizar que hay vida en el feto. Puede ser una vida biológica pero después puede ser un conjunto de células, puede ser un tumor. Ese es el drama que nos separa, es el concepto de vida humana»

Por su parte, José Luis Patiño, del Bloque PRO por CABA, asentó su postura diciendo que: «No hablamos desde la moral ni la ciencia porque somos políticos y tratamos de dar soluciones políticas. Considero que esta ley es una mala ley y es inaplicable. […] Mi forma de resistir es abstenerme». 

Jorge Enriquez, del Bloque Pro por CABA, mandó a todes a que: «Vayan a las villas, no cacareen tanto, y vean cuál es la riqueza para esa mujer que tiene un hijo. ¡Esa es su verdadera riqueza! Porque no tiene la cloaca, no tiene agua, no tiene la posibilidad de acceder a una vida digna»

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Normativa actual para la Interrupción Legal del Embarazo

En 1921, el Congreso de la Nación Argentina reguló la interrupción de embarazos en el Código Penal y determinó que los abortos no son punibles si corre riesgo la vida o salud de la mujer o «si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente».

Este último punto generó distintas interpretaciones hasta que, en 2012, el Fallo FAL de la Corte Suprema de Justicia determinó que serán abortos no punibles aquellos que sean producto de una violación y aquellos en los que esté en peligro la vida y la salud de la persona gestante.

En diciembre de 2019, el Ministerio de Salud de la Nación actualizó el protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE), donde se sostiene el concepto integral de salud como una de las causales para garantizar las ILEs. Según la OMS, la salud implica el «completo estado de bienestar físico, psíquico y social, y no solamente la ausencia de enfermedades o afecciones».

29 de diciembre: DE CARA AL SENADO

El proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) se giró a un plenario acotado de tres comisiones de la Cámara Alta: la iniciativa se comenzará a tratar el lunes por les senadores de la Banca de la Mujer; Justicia y Asuntos Penales; y Salud. 

La senadora Norma Durango, presidenta de la Banca de la Mujer, señaló en conversación con El Destape Radio que el objetivo es que la iniciativa oficial esté en condiciones de ser votada el martes 29 de diciembre y aseguró que: «Esta vez tenemos posibilidades de lograr la sanción en el Senado. Sino sería un retraso» y cerró: «Esto no es un problema de creencias, es un problema de salud pública».


Imagen de portada: Revista Colibrí (Alana Rodríguez)


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#AbortoLegal2020: volvimos a las calles

El caso de 2018 fue la séptima vez que un proyecto de interrupción del embarazo llegó al Congreso. Hoy, dos años después, las personas gestantes continúan sometiéndose a la clandestinidad de aborto ilegal. El pasado miércoles se realizaron diferentes manifestaciones a lo largo de todo el país bajo las consignas «Es urgente» y «Aborto legal 2020».

El 4 de noviembre, bicicletas, rollers, motos y autos llenaron las calles de las principales ciudades de todo el país. Miles de personas se movilizaron: en Capital Federal desde Plaza de Mayo hasta el Congreso de la Nación; en otras capitales, las municipalidades y plazas fueron los puntos de encuentro. En las convocatorias se incentivaba a cumplir con el uso de barbijo y el distanciamiento social.

Fuente: Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Los tiempos legislativos se acortan: el 30 de noviembre terminan las sesiones ordinarias y desde las organizaciones feministas piden que la ley de aborto legal sea tratada antes de fin de año. El 20 de noviembre es el último día para que las comisiones de las dos cámaras emitan dictamen; de no presentarse y tratarse antes de esas fechas, el debate pasará al año que viene, a menos que sea incluido por el presidente de la Nación en sesiones extraordinarias.

llegamos para quedarnos

Para poder comprender cómo se llega a debatir una ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), es necesario revisar la organización de las mujeres y las diversidades en los últimos años en Argentina y en gran parte del mundo. Se vuelve imposible separar los discursos en torno al debate de la legalización y despenalización del aborto de los relacionados con el feminismo, la violencia de género y la lucha de las mujeres.

Todo forma parte de un solo eje: el sistema capitalista/patriarcal y la desigualdad que este genera. Esta no es la primera vez que el debate por el aborto se instala en nuestro país: el derecho a una sexualidad libre, separada de la reproducción, aparecía ya en las feministas de la llamada «segunda ola» en las décadas del 70 y 80.

La historia del derecho a la interrupción del embarazo en Argentina se inicia en 1886 con la sanción del primer Código Penal, en el cual se penalizan todos los casos de aborto sin excepción alguna. Sin embargo, según datos brindados por la Fundación Huésped, con la primera reforma del Código en 1903, se establece la primera salvedad: los casos de tentativa de interrupción del embarazo no son punibles.

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El 6 de marzo de 2018 fue la séptima vez que un proyecto relacionado a la legalización del aborto ingresó a la Honorable Cámara de la Nación. Esta vez fue con la firma de 71 diputades, en su mayoría mujeres. Pero, a pesar del apoyo popular, la ley no fue aprobada por les senadores de nuestro país.

la espera se cobra vidas

El primero de marzo de este año, en el discurso de inicio de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, Alberto Fernández confirmó que presentará un proyecto propio de legalización de la interrupción legal del embarazo «que permita a las mujeres acceder al sistema de salud cuando toman la decisión de abortar». Sería la primera vez en la historia Argentina que un presidente enviaría al Congreso un proyecto de ley para legalizar el aborto.

En la actualidad las personas con capacidad de gestar continúan interrumpiendo embarazos en la clandestinidad. Los motivos que dio el presidente para posponer el debate fueron que quería que el Ministerio de Salud y el ministro Ginés González García estuvieran al frente de la discusión, algo difícil en tiempos de pandemia.

Después de dos reuniones canceladas, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, se reunió en el Congreso con referentes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, quienes exigieron la «urgente» sanción de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Massa propuso el armado de una mesa de trabajo con las autoridades de la comisión de Mujeres y Diversidades, Macha y Lospennato, para incorporar la interrupción del embarazo a la agenda parlamentaria.

Hay que recordar que durante el año 2018 ya se realizaron mesas y comisiones de trabajo desde las cuales  se organizaron las exposiciones de 738 referentes a favor y en contra de la ley. También, que en 2019 se presentó un proyecto de ley que elaboraron desde la Campaña y aún tiene estado parlamentario. Por su parte, Massa sostuvo que el mejor momento para discutir el tema será cuando el presidente Alberto Fernández presente el proyecto e informó que ante la excepcionalidad de la pandemia las sesiones continuarán hasta febrero.

«Nos reunimos este jueves con el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación para manifestarle que es urgente el tratamiento y la aprobación de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Reiteramos que la criminalización del aborto agrava el acceso la salud y que las complicaciones por abortos inseguros suman más demanda al sistema sanitario».

Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Accesos y dificultades

El Observatorio de Acceso al Misoprostol monitorea los precios de los medicamentos utilizados para interrumpir embarazos no deseados. El último informe de octubre registra el Oxaprost a un valor de $9620, lo que equivale a un aumento del 3,8% respecto al precio de septiembre, y el Misop 200 a $5860, con una suba del 4%.

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Por su parte, un estudio reciente del Instituto Guttmacher, organización comprometida con la salud y los derechos sexuales, calcula que durante la crisis sanitaria global, una disminución de apenas un 10% en el acceso a la atención en los países de ingresos bajos y medios causaría 3 millones de abortos en condiciones de riesgo, 15 millones de embarazos no deseados adicionales y 28 000 muertes de personas gestantes durante este año.

Además asegura que una disminución del 10% en el uso de anticonceptivos daría lugar a 49 millones de mujeres adicionales que presenten una necesidad insatisfecha de anticonceptivos modernos en los países de ingresos bajos y medianos. Para mitigar este impacto, el Instituto Guttmacher brindó recomendaciones para los Estados: que declaren los servicios de salud sexual y reproductiva esenciales, que dispongan del personal necesario, que pongan a disposición anticonceptivos sin receta y que exploren modelos de atención innovadores como la telemedicina.

Además de los riesgos y la muerte para las personas con capacidad de gestar, posponer el debate tiene detrás otro problema que es el contexto político: el año 2021 será año electoral, lo cual puede posponer un año más la discusión parlamentaria como ocurrió durante 2019. Las consecuencias de la pandemia y la crisis que arrastra el coronavirus son inevitables, pero los retrocesos en materia de salud sexual y reproductiva no lo son.


Fuentes:


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Feminista está alterada

Feminista está alterada, sí. Y no, no confunde nada.

Feminista está cansada de ser objeto de burla entre sus amigos que le dicen exagerada. Feminista se siente decepcionada cada vez que su papá dice “¿por qué no es #NadieMenos? Nos matan a todos por igual”, porque sabe que no es así. A nosotras nos matan por motivos muy distintos. Nos matan por ser mujeres, nos matan porque nos creen objetos, porque nos creen inferiores.

Feminista quiere aborto legal, seguro y gratuito porque no quiere que sigan muriendo más pibas en abortos clandestinos. Está a favor porque cree que las mujeres tienen que poder decidir sobre su cuerpo. Que no tienen por qué cargar con una vida dentro suyo nueve meses. También sabe que la vida no es una novela de Cris Morena, donde los nenes van a hogares y terminan felices porque los salva un millonario. Feminista quiere educación sexual en las escuelas, porque sabe que el cambio empieza por ahí.

Feminista se depila, o no. Feminista se deja el pelo largo, corto, rapado. Se tiñe de turquesa, se hace reflejos, ni siquiera se fija. Feminista se maquilla si quiere o vive al natural. Feminista usa pantalones, camisas, vestidos, polleras, tacos, zapatillas. Quiere vestirse sexy o salir en pijama. Feminista estudia, trabaja o es ama de casa. Es mamá de tres hijos o vive con su gata. Feminista tiene marido, novia, pretendientes o está soltera. Es monógama, swinger, y ama libremente.

Feminista quiere poder vivir su sexualidad sin tabúes. No quiere que la juzguen por no querer tener sexo o por tenerlo a montones. Feminista quiere que la respeten cuando dice que no. Muchas veces accedió a hacer cosas que no quería por miedo, pero ya no más. Si no hay consentimiento que no haya nada, dice hoy. Feminista sabe que su cuerpo es suyo, y que ella tiene la última palabra. Feminista puede tener tetas, concha y pito. Porque mujer no se nace, y feminista tampoco.

Feminista no excluye a lxs trans, porque son parte de la lucha. Tampoco a las migrantes, a lxs trabajadorxs sexuales, al colectivo LGBTIQ, a las abolicionistas. Aunque difieran en muchas cosas, todxs vienen buscando lo mismo. Tampoco excluye a las alienadas, porque aunque no se crean parte, el movimiento las abraza.

Feminista aún se está deconstruyendo. Se pone mal cuando nota que sigue reproduciendo algunos micromachismos. Se pone contenta porque ahora se da cuenta. Feminista está a tiempo de corregir muchas cosas y trata de aprender a diario. Feminista no quiere obligar a nadie a reconocerse como feminista, pero quiere que sepan que viven en una sociedad machista.

Feminista pinta catedrales, quema llantas y anda en tetas. Feminista escribe papers y da conferencias. Feminista habla en Intrusos o en un congreso de la ONU. Es escritora y también tuitera. Feminista puede ser economista, periodista, científica, ingeniera. Limpiar casas, atender locales o ser su propia jefa.

Feminista no odia a los hombres, odia al macho. Feminista quiere que sus hermanos levanten la mesa. Que sepan que una mujer no es su sirvienta. Feminista le enseña a sus hermanas que no son menos. Les cuenta de la lucha y lo que propone.

Feminista está enojada, pero también empoderada. Lucha por las que se fueron, las que están y las que aún no vinieron. Marcha, milita, canta y la agita.

“Abajo el patriarcado; se va a caer, se va a caer. Arriba el feminismo que va a vencer”.

Feminista no se va a rendir. Sabe que para cambiar el mundo se tiene que mover. A Feminista no le importa lo que pueda decir una columna en un diario masivo, porque ella sabe que la lucha va por otro camino.