A un año del aborto legal: avances y dificultades

En este marco, el ministerio de Salud de la Nación difundió datos acerca del impacto de la ley en las personas con cuerpos gestantes. La línea de salud sexual del Ministerio de Salud de la Nación recibió 19 000 consultas sobre interrupción del embarazo; esta cifra es superior al total de consultas sobre el tema en los 10 años previos: entre 2010 y 2020, la línea respondió 17 302 llamados vinculados al derecho a la interrupción legal.

En los primeros 11 meses de este año, se registraron 32 758 interrupciones de embarazo realizadas en condiciones seguras en el sistema público. La cifra no incluye aquellos procedimientos efectuados en el sector privado, en servicios cubiertos por obras sociales y prepagas, o autogestionados por les solicitantes de la interrupción. En este sentido, un total de 904 profesionales recibieron capacitaciones respecto al contenido de la ley.

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En esta línea, durante el primer semestre de 2021, 5600 personas abortaron acompañadas por Socorristas. Seis de cada diez de quienes buscaron acompañamiento tenían entre 18 y 28 años y el 4% eran adolescentes. En el mismo sentido, luego de la ley, 1243 hospitales y centros de salud garantizan la práctica. A diciembre de 2020, eran 903 los hospitales que la realizaban, es decir, la cantidad aumentó en un 30%.

Respecto a los medicamentos, se distribuyeron en todo el país 46283 tratamientos de misoprostol. El Ministerio de Salud de la Nación incrementó 5 veces la compra de dicho fármaco y creció un 150% su distribución. El gobierno también gestionó la donación de 250 equipos para la aspiración manual endouterina (AMEU). Además, se editaron tres protocolos nacionales sobre cómo proceder en la atención de la ILE/IVE en los casos de violación y en la atención posaborto.

Descripción de imagen: sobre fondo de color verde, característico de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en la Argentina, aparecen en blanco la palabra «ADIÓS» y el dibujo de una percha de ropa.

Los antiderechos de siempre

Las trabas a la ley por parte de algunos sectores aún persisten. Los grupos opositores autodenominados «provida» presentaron 37 causas judiciales contra la ley; sin embargo, solo 5 continúan en trámite. Dos de ellas se encuentran en la Corte Suprema, una de Salta y la otra de Córdoba.

En paralelo con los avances, las dificultades y la persecución siguen vigentes en nuestro país. Por ejemplo, en Salta, la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir reclama el sobreseimiento de Miranda, quien fuera denunciada luego de cumplir con lo establecido por la ley 27.610. Otro tema no menor fue la persecución de las médicas por aplicar la IVE y el efecto adoctrinador de dicho hostigamiento.

Al cumplirse un año de la sanción de la ley, un monitoreo a nivel nacional realizado por el CEDES e Ibis Reproductive Health encontró que todavía se observan fuertes desigualdades entre provincias. «El sector privado y de obras sociales ha sido el más resistente a la implementación de la ley», señaló Carlota Ramírez, directora de Salud Sexual y Reproductiva de la provincia de Buenos Aires, al medio Página 12.

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Otro dato que aporta este monitoreo refiere a los embarazos no intencionales:

«Cada año, ocurren aproximadamente 121 millones de embarazos no intencionales a nivel global según estimaciones para 2015-2019. De ellos, el 61% finaliza en un aborto. La proporción de embarazos no intencionales es mayor en los países con acceso restringido al aborto respecto de aquellos donde el acceso es ampliamente permitido: 75% versus 58% respectivamente».

Descripción de imagen: en medio de una multitud, una joven levanta extendido un pañuelo verde donde se lee «Aborto con misoprostol». Uno de los lados del pañuelo tiene añadida de punta a punta una cinta con los colores de la bandera LGBTIA+.
Imagen: Solange Avena para Latfem.

Todes es con los pueblos originarios

El miércoles pasado, en la Cámara de Diputados de la Nación, la agrupación Católicas por el Derecho a Decidir presentó la adaptación sociolingüística a lenguas originarias, a través de materiales gráficos y sonoros, de los protocolos para la atención integral «de Víctimas de Violaciones Sexuales» del Ministerio de Salud de la Nación y «de las Personas con Derecho a la Interrupción Voluntaria y Legal del embarazo» del año 2021. El objetivo es generar mayores condiciones de igualdad y respeto hacia y con las mujeres y personas con capacidad de gestar de los diferentes pueblos originarios que habitan este territorio.

«No estamos hablando de un caso de traducción académica, sino de adaptaciones sociolingüísticas que se realizaron en territorio, en comunidades rurales, y que fueron hechas por hablantes nativas», indican las coordinadoras del trabajo, Mónica Menini (CDD) y Mariana Ortega (ARETEDE), sobre los materiales de salud sexual y reproductiva en lenguas wichí, guaraní, qom y chorote. «Este hecho enriquece el proceso de generación de los materiales que están atravesados por saberes y reflexiones de y hacia dentro de las comunidades que significan una mediación entre el territorio y los conocimientos técnicos, académicos y jurídicos escritos en los protocolos», agregaron.

Todos los derechos adquiridos en materia de autonomía y salud sexual se pudieron lograr gracias a la acción de los movimientos de mujeres y diversidades que batallaron para que el aborto legal obtenga un lugar en la agenda pública cuando aún se consideraba un tema tabú. Es importante recordar que abortar es un derecho: si necesitas interrumpir un embarazo, podes llamar al 0800 222 3444, línea de salud sexual y reproductiva del Ministerio de Salud de la Nación.


Fuentes:


Abortamos hermanades: información para tu decisión

Artículo colaboración escrito por Sofía Fuentes


La Ley 27.610, que garantiza el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, ha marcado un antes y un después en la historia de nuestro país y, sobre todo, de la lucha feminista. En conmemoración al Día de la Acción Global por el Aborto Legal y Seguro, repasamos los puntos claves de la ley para que tengas la información necesaria al alcance de tus manos.

Marea verde: una lucha histórica

Un 28 de septiembre pero de 1990, durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, se declaraba el Día de la Acción Global por la Despenalización y Legalización del Aborto. El motivo de esta fecha fue visibilizar el aumento de la mortalidad de mujeres y personas gestantes por abortos clandestinos y exigirle a los gobiernos latinoamericanos la sanción de una ley que garantizase el acceso a este derecho indispensable para el resguardo de la salud sexual y reproductiva.

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En Argentina, el primer hito de la lucha por la legalización del aborto tuvo lugar en la Movilización de la Plaza de los Dos Congresos en 1984: mujeres reclamaban por primera vez el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. La lucha logró consolidarse a través de la creación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Bajo la consigna «Educación Sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir», la Campaña avanzó hacia el Congreso y presentó por primera vez en 2007 el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Desde entonces, ante la negativa constante de nuestros representantes, la Campaña no se ha rendido.

En 2015, durante la primera manifestación del #NiUnaMenos, la Campaña fue testigo del cambio de paradigma que se estaba viviendo dentro de los feminismos latinoamericanos: las juventudes comenzaron a tomar protagonismo dentro del movimiento de mujeres, incentivando aun más la lucha por la salud sexual y reproductiva. «Sin aborto legal no hay ni una menos», proclamaba la marea verde.

Con el crecimiento del movimiento feminista a largo y ancho de todo el país, el séptimo proyecto de IVE se presentó en 2018 con más fuerza que nunca. Pero, otra vez, le tocaba a la Campaña recibir la negativa del Senado de la Nación. No fue hasta la madrugada del 30 de diciembre de 2020, con las calles teñidas de verde y en plena pandemia mundial, que finalmente le dijimos adiós a la clandestinidad. Países de todo el mundo -sobre todo de America Latina- nos miraban con orgullo: la lucha feminista se había convertido en ley. Ahora sí podíamos gritar con alegría: «Aborto legal en el hospital».

A ocho meses de la sanción de la Ley 27.610, nos preguntamos: ¿cómo acceder a un aborto seguro? ¿Cuáles son los métodos de interrupción que existen? ¿Con quién se debe contactar para realizar el procedimiento? ¿Qué hacer si se niega mi derecho?

Ocho pasos a seguir si quiero interrumpir mi embarazo

Según «Tu Decisión: interrupción voluntaria del embarazo», iniciativa lanzada por Fundación Huésped, Amnistía Internacional Argentina, Católicas por el Derecho a Decidir y FUSA, la IVE está vigente en todo el país y de manera gratuita. Pero ¿cómo es el procedimiento si quiero interrumpir mi embarazo? ¿Cuáles son los pasos a seguir?

Hay distintas formas de realizar un aborto, ya sea con medicamentos o con un método quirúrgico: «Los dos son seguros, confiables y no requieren internación en el primer trimestre del embarazo», por lo que la elección depende de lo que la persona gestante prefiera, de las semanas de embarazo, de las condiciones de salud y de las posibilidades que pueda brindar el centro de salud.

Si decidís interrumpir tu embarazo, es necesario que te garanticen estos 8 pasos:

  1. Entrevista inicial: para brindarte información detallada, accesible y confidencial sobre tus opciones y así puedas tomar una decisión informada y autónoma.
  2. Historia clínica: para dejar por escrito los pasos de la atención y adjuntar la documentación necesaria.
  3. Evaluación médica: para realizarte un examen físico y ginecológico, en el que también pueden pedirte un análisis de sangre o una ecografía para confirmar desde cuándo estás embarazade. Recordá que podes acceder a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) hasta la semana 14 sin la necesidad de explicitar los motivos y  a la interrupción legal del embarazo (ILE) después de la semana 14 (en cualquier momento) en casos de violación o riesgo de vida de la persona gestante.
  4. Consentimiento informado: es un documento escrito que dice que le paciente toma la decisión de abortar sin presiones y habiendo recibido toda la información. En casos de violación en mayores de 13 años, es necesaria la firma de una declaración jurada, sin obligación de relatar los hechos ni de hacer la denuncia. El equipo de salud debe asistir, contener y apoyar.
  5. Realización de la IVE/ILE:
    * Con medicamentos: uso de misoprostol por vía sublingual, bucal o vaginal.
    * Con intervención quirúrgica: aspiración manual endouterina (AMEU). La duración es entre 3 y 10 minutos y, dependiendo del tiempo de gestación, puede ser ambulatorio, es decir, que podés volver a tu casa ese día si te sentís bien. Otro método puede ser la dilatación y evacuación, que consiste en el uso de pinzas especializadas y aspiración por vacío para interrumpir el embarazo. Si bien existen otros métodos como el raspado o legrado uterino, no son recomendados por el personal de salud.
  6. Alta, seguimiento y atención post-aborto: el equipo médico debe indicar los cuidados a tener en cuenta, tanto el tratamiento adecuado para el dolor como el seguimiento para los días posteriores al procedimiento.
  7. Cita de control: para determinar si el aborto se completó correctamente. Pueden pedir la realización de una ecografía de control.
  8. Consejería anticonceptiva: antes o después del procedimiento de interrupción de un embarazo, el personal de salud debe garantizar el acceso a la consejería sobre métodos anticonceptivos para que la persona pueda hacer una elección informada al retirarse del centro médico. Dicho paso consiste en la orientación sobre métodos anticonceptivos post-aborto, la entrega del método seleccionado antes del alta y la información sobre dónde y cómo obtener anticonceptivos disponibles.

Es importante tener en cuenta que desde el momento de la solicitud de la IVE o ILE, el equipo médico debe garantizar la práctica en un plazo máximo de diez días. Como bien indica la ley en el artículo 5, inciso d «Autonomía de la voluntad», el personal de salud no puede poner obstáculos ni cuestionar la decisión que la persona gestante tome con respecto al ejercicio de sus derechos reproductivos, las alternativas de tratamiento y su futura salud sexual y reproductiva. En caso de que une profesional de salud se declare «persona objetora de conciencia», tiene la obligación de derivar a le paciente a otre profesional, habiendo previamente brindado toda la información posible.

El acceso al aborto seguro y gratuito debe ser garantizado sin importar la edad, orientación sexual, identidad de género, nacionalidad o discapacidad. Si necesitas información y asesoramiento sobre cómo y dónde acceder a un aborto, comunicate al 0800-222-3444 del Ministerio de Salud de la Nación.

La maternidad será deseada o no será.


Fuentes:

  • interrupciondelembarazo.org (Tu decisión: Interrupción voluntaria del embarazo)
  • Ley Nacional 27.610 “Acceso a la interrupción voluntaria del embarazo”
  • Ministerio de Salud Sexual y Reproductiva

#Reseña Dicen que tuve un bebé

Hagamos un ejercicio: volvamos por un instante a la madrugada de ese 9 de agosto de 2018. Intentemos llevar la memoria hacia la frustración, la ira y el llanto que nos provocó escuchar que el proyecto de ley de interrupción legal del embarazo había sido rechazado por la Cámara de Senadores. Si cerramos los ojos, quizás hasta podamos visualizarnos a nosotres mismes: qué estábamos haciendo, con quién estábamos hablando, qué reacción nos generó saber que, una vez más, nos estaban negando un derecho.

Recordemos la hipocresía en los argumentos comunes de quienes proclamaban defender la vida. Repitamos en nuestras cabezas todas las veces que escuchamos decir que ninguna mujer iba presa por un aborto y pensemos en las personas que habrán apagado la tele pensando que, tal vez, tenían razón.

Dicen que tuve un bebé intenta saldar la deuda que el sistema judicial tiene con la legislación sobre los cuerpos con capacidad de gestar. La única herramienta que tiene es la información y la exhaustiva investigación sobre los hechos para responder a todas esas veces que se negó la existencia de mujeres presas por la interrupción de un embarazo.

Además del famoso caso Belén, quien sufrió un aborto espontáneo y pasó tres años en la cárcel luego de ser acusada por homicidio, hubo otras denuncias en las que se actuó tendenciosamente y se condenó cayendo en la mirada reduccionista que afirma que la mujer debe responder, ante todo, a su función reproductiva. 

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El libro expone siete casos en los que distintas mujeres de diferentes partes del país fueron juzgadas por la justicia patriarcal que las consideró, antes que humanas, madres. «Madres que mataron intencionalmente a sus bebés», haciendo la vista gorda a cuestiones como el contexto, la educación y el mismo testimonio de las víctimas. Como si pudiéramos pensarnos por fuera de ese prisma.

Con una narración más apegada a la crónica, Dicen que tuve un bebé nos sumerge en los casos de Yamila, Paloma, Gimena, Eliana, Inés, Rosalía y Patricia. Aunque cada historia es muy particular, todas tienen en común haber parido en situaciones de extrema vulnerabilidad: la mayoría de ellas no sabía siquiera que estaba gestando y no habían podido tener control médico en ninguna instancia del embarazo. 

Yamila parió sola en su casa y su bebé falleció por accidente. Paloma fue violada y dio a luz un bebé que no lloraba y aparentaba haber nacido muerto. Algo parecido le pasó a Gimena. A Eliana también la violaron a los 17 años de edad y quedó embarazada sin contárselo a nadie. Inés tenía 19 años cuando rompió bolsa en su casa, tras haberse enterado de que estaba embarazada tarde por ciclos menstruales irregulares. Hizo lo que pudo y, como la bebé no se movía, la creyó muerta.

Rosalía no pudo realizarse ningún control médico porque las condiciones de precarización de su trabajo no le permitían tomarse ni un solo día. Al parir, se desangró y, cuando recuperó la consciencia, vio a la bebé muerta. Patricia falleció estando presa por haber tenido un aborto espontáneo de un feto de cinco meses de gestación en su casilla.

«El cuerpo de Paloma, por ser una mujer pobre, no fue parte del cuerpo principal. Paloma declaró que la bebé estaba muerta, pero nadie la escuchó. Declaró que había sido violada, pero los tribunales se enfocaron en otra parte de la historia».

Dicen que tuve un bebé, ed. Siglo XXI.

Aunque el libro se lee con fluidez, sus páginas son un golpe al ánimo. La bronca se acumula en nuestro sistema y resulta difícil de creer que algunos de estos casos hayan tenido tan poca repercusión por fuera de los ámbitos feministas. La justicia no se puso del lado de las víctimas, sino que eligió construirlas como seres incapaces de vivir en sociedad por su «mala manera de maternar».

¿Y si se hace lo que se puede cuando los recursos escasean? ¿Y si pensamos que las situaciones de emergencia, la falta de educación sexual y la imposibilidad de acceder a un centro médico influyen a la hora de actuar? ¿Y si insistimos con una reforma en la justicia para que un cuerpo con capacidad de gestar sea, ante todo, concebido como un cuerpo humano? 

La lectura de Dicen que tuve un bebé entristece, enfurece y termina de quitarle el velo que recubre a un sistema que se escuda con carátulas erróneas, jueces tendenciosos y fiscales moralistas. Es una excelente lectura para quien quiera enojarse, tal vez entendiendo que la ira es una fase inevitable en el despertar feminista.

Sobre las autoras y la editorial

El libro es un trabajo en conjunto de las abogadas María Lina Carrera, Natalia Saralegui Ferrante y Gloria Orrego-Hoyos. En el prólogo se detalla que el deseo de reconstruir estos casos surgió luego de que Saralegui supiera sobre la condena de Patricia, a quien consiguió entrevistar en prisión. Su posterior fallecimiento la impulsó a continuar investigando casos similares junto a Carrera y Orrego-Hoyos, cuyo resultado es este estudio.

Por otro lado, Siglo XXI es un proyecto editorial que busca difundir el pensamiento crítico y la circulación de ideas del campo de las Ciencias Sociales, Humanidades y la divulgación científica. Sus obras abordan autores clásiques, como Barthes, Luxemburgo y Marx, autoras y autores con trayectorias consolidadas y también «a quienes están dando forma a su primer libro y expresan tonos, estilos y temas de una nueva generación».


Corea del Sur: el aborto no es un delito

Después de años de lucha, el aborto fue despenalizado en el país asiático. En abril de 2019, el Tribunal Constitucional de Corea del Sur ordenó al gobierno que, antes de finalizado 2020, despenalizara el aborto y reformara las leyes nacionales que eran sumamente restrictivas.

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#AbortoLegal2020 Crónica de una vigilia

Es pleno mediodía, el rayo del sol pega intenso sobre el asfalto de una ciudad que no descansa, ni siquiera cuando es atravesada por un escenario apocalíptico. Van llegando los micros, las banderas, los barbijos verdes. Se empiezan a leer los primeros carteles: «La maternidad será deseada o no será». El deseo es la consigna.

El calor es agobiante pero invita las birras que se ofrecen en cada esquina porque la doble crisis pega y les laburantes salen a juntar el mango. El clima es festivo, se viene a celebrar, a compartir, a disfrutar. Con los cuerpos bañados en sudor y glitter, suenan unos reggaetones y la joda empieza temprano.

La feria se armó a primera hora con todo el merchandising abortero: pañuelos, vinchas, llaveros, medias y, por supuesto, tapabocas, porque las luchas se adaptan al contexto y nada las detiene, ni siquiera una pandemia mundial.

Va cayendo la tarde, se arma un picadito en la esquina de Callao y Mitre. Verdes vs. celestes, les pibis patean y ríen porque no se trata de ganar o siquiera saber jugar, se trata de compartir y animarse. La pelota no se mancha y el feminismo se metió en las canchas para democratizar el fulbito y hacer girar la pelota a quienes quieran acercarse a transpirar la casaca un rato.

Las birras siguen girando, de fondo se escucha un mashup de discursos y cumbia. Algunes se sientan a seguir el debate, otres aprovechan a ponerse al día después de tanto tiempo sin encontrarnos en las calles. Todo es muy diferente a esa primera vigilia de 2018, pero la firmeza en la lucha está intacta y las ilusiones siguen en pie.

El humo de las parrillas invaden las calles abriendo el apetito para una noche que promete ser larga. «Dicen que a las 2 a. m. se vota», «Yo vi en Twitter que a las 6 a. m.», «¿Qué dijo Massa?». Las ansias no se aguantan, hay que distraerse. Por suerte toca Sudor Marika en la otra esquina y la marea verde se predispone a menear hasta abajo.

«¡Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven, abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer!», cantan les marikas desde el escenario. Abajo se agita y se perrea en medio del sudor popular que, caída la noche, no piensa bajar la temperatura. La revolución feminista es bailando o no es.

La madrugada se hace eterna, todavía faltan 60 oradores. Los puchos se consumen y comparten, la manija es incontenible. En algunos lugares sigue la joda aunque con los cuerpos ya cansados; el día fue intenso, el calor no afloja. Muches se sientan en el asfalto a descansar, otres se acuestan a intentar dormir. La calle es nuestra parada y de acá no nos saca nadie.

Falta menos, son incontables las veces en que el presidente de la Cámara pidió ser breve con los discursos. Nosotres seguimos ahí, el sueño vence y algunos ojos empiezan a cerrarse, pero no por mucho tiempo. «A las 5 a. m. se vota», todes arriba. Falsa alarma, faltan los discursos de cierre. Seguimos esperando.

Amanece en Buenos Aires y la marea verde trata de despabilarse, entre tambores y mates individuales, al mejor estilo uruguayo. El cielo amenaza con llover pero solo caen unas tímidas gotas que, después del diluvio de agosto de 2018, no logran intimidar a nadie. Nada nos mueve de la calle. Es una jornada histórica.

Con el maquillaje corrido y los pelos revueltos empiezan a acercarse a las pantallas para escuchar los últimos discursos. Los nervios atraviesan los ojos vidriosos que asoman por encima de los tapabocas. Ya falta menos, se despiertan les dormides del suelo, se preparan los celulares para grabar el momento histórico de la votación.

Por fin llega el motivo que nos reúne a miles un viernes atípico a las 7 a. m. en la capital porteña: se va a votar. Los abrazos son intensos, los ojos se aprietan, el corazón palpita, la respiración se altera. Años de lucha cristalizados en un instante: se va a decidir por nuestros cuerpos, nuestros deseos, nuestras vidas.

Termina la votación, se leen los resultados, el tiempo se detiene. «131 a favor, 117 en contra, 6 abstenciones»: tenemos media sanción. Estalla el Congreso y sus alrededores, las gargantas se desgarran en un grito colectivo. Les amigues se abrazan, una mamá llora en los brazos de su hija, les compañeres tocan los tambores con la fuerza que renace de las entrañas, se agitan los pañuelos—nuestro símbolo de lucha.

«¡Aborto legal en el hospital! ¡Aborto legal en cualquier lugar!», se corea a viva voz mientras las lágrimas desbordan los ojos. Se llora por las muertes por abortos clandestinos, por las niñas obligadas a gestar, por las presas de la justicia patriarcal, por les discriminades y maltratades por prejuicios machistas, por las compañeras que acompañaron abortos en pandemia, por las Socorristas que resistieron los años de macrismo, por las redes feministas que salvan vidas, por les que no habían sido nombrades hasta hoy. Se llora porque estamos un paso más cerca de ser un país más justo y equitativo. 

La emoción es colectiva, luchar sirve. Es inevitable pensar en las pioneras y sus años de lucha, en las marchas, los Encuentros Plurinacionales, las tardes en las plazas exigiendo la libertad de Belén, los debates en las casas, en las escuelas, en los espacios de militancia. Inevitable no ser parte de este movimiento político que vino a cambiarlo todo. Luchar sirve.

La jornada fue intensa, los cuerpos lo revelan, ¿para cuándo, Senadores? Nadie quiere irse, se sigue cantando y agitando tambores y pañuelos. Queremos ley. A seguir luchando que todavía queda otra instancia, tal vez, la más compleja. Ahí estaremos porque esta marea verde no descansa. Será ley.


Imagen de portada: @_anonimeh (fotógrafe)


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#AbortoLegal2020 Lo que el debate en Diputados nos dejó

Artículo escrito en colaboración por Julieta Iriarte y Tatiana Fernández Santos


A 15 años de la creación de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito y a dos años de que la marea verde se volviera irrefrenable, se logró media sanción en Diputados para que el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo sea ley. Encontrá en esta nota qué pasó en la sesión, cómo fueron los votos por partido, cuál es la normativa actual que garantiza las interrupciones legales del embarazo y cómo sigue el tratamiento del proyecto en la Cámara de Senadores.

El viernes 11 de diciembre de 2020 a las 7:25 de la mañana y después de más de 20 horas de debate, la Cámara de Diputados de la Nación le dio media sanción al proyecto de interrupción voluntaria del embarazo con 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones. 

Afuera del Congreso, entre banderas y pañuelos verdes, militantes de agrupaciones feministas, grupos de amigues y personas autoconvocadas que pasaron la noche en la vigilia se abrazaban y festejaban entre lágrimas y cantos un paso más hacia la ampliación de derechos de todas las personas gestantes, sean mujeres, varones o nobinaries: «Aborto legal en el hospital».

Votos por partido 

De les 131 diputades del bloque del Frente de Todos, 81 votaron a favor, 30 en contra y 3 se abstuvieron. Daniel Ferreyra, de Santiago del Estero, fue uno de quienes decidieron abstenerse, luego de que su hija recibiera amenazas

En el bloque Pro-Cambiemos, 10 diputades votaron a favor, 40 en contra y uno se abstuvo. Sofía Brambilla (Pro-Corrientes) y Héctor Stefani (Pro-Tierra del Fuego) votaron a favor en 2018 y ayer cambiaron su voto hacia el no.

En el bloque de la Coalición Cívica cuatro diputades votaron a favor, nueve en contra y una se abstuvo.

Cambio en los votos

Alejandra Vigo, diputada por Córdoba Federal y esposa del gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, pasó de abstenerse en la votación de 2018 a votar de forma negativa el proyecto actual: «No queremos que sigan muriendo más mujeres, pero hacerlo libre no es la respuesta», argumentó. 

Roxana Reyes (UCR-Santa Cruz) y Aída Ayala (UCR-Chaco) también habían dado su voto afirmativo en 2018 y decidieron votar en contra esta vez. Por su parte, Flavia Morales, del Frente de la Concordia de Misiones fue la única que, habiendo votado negativamente en 2018, cambió su voto al sí esta vez. 

El debate, que empezó a las 11 de la mañana del jueves y terminó el viernes a las 7 de la mañana, tuvo exposiciones de la más amplia variedad tanto a favor como en contra del proyecto y, también, muchos argumentos vacíos con datos incomprobables y fuentes no reveladas. 

Entre los argumentos de quienes votaron a favor de la IVE, se hizo hincapié en la defensa de los derechos de «las mujeres y cuerpos gestantes», el fin a la clandestinidad y la responsabilidad del Estado para con elles. Mientras tanto, los sectores de representación celeste desviaron el foco del debate a la «inconstitucionalidad» del proyecto, la defensa de la vida de «los niños por nacer» y lo inoportuno que resultaba el momento en el que se estaba debatiendo (respecto al contexto de la pandemia de COVID-19). 

Qué dijeron les diputades

Walter Correa, diputado del Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires, expresó que: «Por mi condición de género, considero que no corresponde y por eso recurro a este texto escrito por la trabajadora del cuero, Laura Lázaro, integrante de mujeres sindicalistas de la corriente federal de los trabajadores CGT» antes de proceder a leer dicho texto.

Ayelén Spósito, diputada del Frente de Todos por la provincia de Río Negro, argumentó que: «Cuando hablamos de cuerpos gestantes no solo las mujeres que tenemos ovarios y útero tenemos la capacidad de gestar. Hay muchas identidades invisibilizadas como los hombres trans que también abortan y muchas veces son discriminados e invisibilizados cuando llegan al sistema de salud. Esta lucha también se la debemos a elles»

Mara Brawer, diputada del Frente de Todos por la Ciudad de Buenos Aires, cuestionó los mandatos impuestos a las mujeres respecto a la maternidad cuando preguntó: «¿Qué pasa con las sexualidades no reproductivas? ¿Con las mujeres que no quieren maternar? Cruje el sistema patriarcal». 

La diputada de la UCR por Córdoba, Brenda Austin, manifestó: «Venimos a saldar esta deuda de la democracia, las 3 mil mujeres muertas que pesan sobre las espaldas de este Congreso. Se nos ha dicho que no es el momento. Yo digo: ¿cuándo es el momento?»

Dentro de las voces que se pronunciaron en contra, Luis Contigiani, del Frente Progresista, Civico y Social – Santa Fe sostuvo que: «Tienen que visibilizar que hay vida en el feto. Puede ser una vida biológica pero después puede ser un conjunto de células, puede ser un tumor. Ese es el drama que nos separa, es el concepto de vida humana»

Por su parte, José Luis Patiño, del Bloque PRO por CABA, asentó su postura diciendo que: «No hablamos desde la moral ni la ciencia porque somos políticos y tratamos de dar soluciones políticas. Considero que esta ley es una mala ley y es inaplicable. […] Mi forma de resistir es abstenerme». 

Jorge Enriquez, del Bloque Pro por CABA, mandó a todes a que: «Vayan a las villas, no cacareen tanto, y vean cuál es la riqueza para esa mujer que tiene un hijo. ¡Esa es su verdadera riqueza! Porque no tiene la cloaca, no tiene agua, no tiene la posibilidad de acceder a una vida digna»

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Normativa actual para la Interrupción Legal del Embarazo

En 1921, el Congreso de la Nación Argentina reguló la interrupción de embarazos en el Código Penal y determinó que los abortos no son punibles si corre riesgo la vida o salud de la mujer o «si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente».

Este último punto generó distintas interpretaciones hasta que, en 2012, el Fallo FAL de la Corte Suprema de Justicia determinó que serán abortos no punibles aquellos que sean producto de una violación y aquellos en los que esté en peligro la vida y la salud de la persona gestante.

En diciembre de 2019, el Ministerio de Salud de la Nación actualizó el protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE), donde se sostiene el concepto integral de salud como una de las causales para garantizar las ILEs. Según la OMS, la salud implica el «completo estado de bienestar físico, psíquico y social, y no solamente la ausencia de enfermedades o afecciones».

29 de diciembre: DE CARA AL SENADO

El proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) se giró a un plenario acotado de tres comisiones de la Cámara Alta: la iniciativa se comenzará a tratar el lunes por les senadores de la Banca de la Mujer; Justicia y Asuntos Penales; y Salud. 

La senadora Norma Durango, presidenta de la Banca de la Mujer, señaló en conversación con El Destape Radio que el objetivo es que la iniciativa oficial esté en condiciones de ser votada el martes 29 de diciembre y aseguró que: «Esta vez tenemos posibilidades de lograr la sanción en el Senado. Sino sería un retraso» y cerró: «Esto no es un problema de creencias, es un problema de salud pública».


Imagen de portada: Revista Colibrí (Alana Rodríguez)


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Hablemos de misoprostol

La lucha de las mujeres por adquirir derechos viene desde siglos pasados pero el debate en torno al aborto se popularizó en nuestro país luego de la unión de movimientos feministas: se podría poner como fecha de la denominada «cuarta ola» el surgimiento de Ni Una Menos en el año 2015.

En enero de 2018, periodistas, actrices y académicas feministas fueron invitadas al programa de espectáculos Intrusos para hablar sobre las principales problemáticas y reclamos que disputa el movimiento. El 5 de febrero asistió la comediante Virginia «Bimbo» Godoy, quien fue al programa con el pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en el cuello. Fue una de las primeras apariciones del pañuelo en televisión.

Allí mencionó, entre otras cosas, el aborto con misoprostol, que es la droga que se utiliza en los países donde la interrupción voluntaria del embarazo es legal y es el método recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Ese día, Wikipedia registró más de 5.000 entradas en su artículo «Misoprostol».

Según datos aportados por la Organización Mundial de la Salud, el aborto con pastillas es la forma más usada en el mundo a la hora de interrumpir un embarazo por ser muy segura. Además, afirman que el misoprostol tiene una efectividad del 85% cuando se usa correctamente.

El 6 de marzo de 2018 fue la séptima vez que un proyecto relacionado a la legalización del aborto ingresaba a la Honorable Cámara de la Nación; esa vez fue con la firma de 71 diputados, en su mayoría mujeres. Es importante recordar que la práctica del aborto en nuestro país está prohibida y penada por ley, pero igualmente es realizada y mueren cientos de mujeres cada año.

Aun con el rechazo del Senado al proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, el saldo del debate es positivo: permitió la circulación de información sobre formas seguras de abortar con medicamentos y visibilizó a las organizaciones que acompañan estas decisiones.

Abortar en nuestro país sigue siendo ilegal, lo que conlleva que miles de mujeres lo hagan de manera clandestina, en muchos casos mediante el uso de pastillas. La desinformación genera miedo y angustia; por eso que diferentes grupos se organizan para acompañar en la clandestinidad a quienes no desean continuar con sus embarazos.

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Tenemos Observatorio

El Observatorio Nacional de Acceso al Misoprostol surge con el objetivo de investigar y divulgar información sobre el misoprostol. Está formado por un equipo interdisciplinario que recolecta, monitorea, produce y sistematiza información sobre el acceso al misoprostol; compañeres de distintas ciudades con sede en C.A.B.A.

Se proponen recopilar datos de fuentes secundarias y realizar informes acerca del precio y los puntos de ventas, entre otros. A sus integrantes les unió el hecho de ser militantes por el acceso democrático al medicamento desde hace años y llevan adelante Consejerías de Aborto con Pastillas desde el año 2013.

A futuro, planifican difundir su página web con toda la información necesaria. Mientras tanto, en sus redes sociales circula información acerca de dónde se puede conseguir la medicina y quiénes la producen:

«Se encuentra a través del sistema de salud o en farmacias. Es de venta legal con receta y lo puede prescribir cualquier médique. Existen tres laboratorios que lo producen. Dos de ellos, Beta y Domínguez, lo hacen para venta en farmacias y otro, LIF de Santa Fe, para venta al Estado».

Si seguís con dudas acerca de qué es el misoprostol y cómo utilizarlo, también podes comunicarte con las Socorristas en red, quienes brindan apoyo e información a personas que transitan un embarazo no deseado. Otra opción es visitar la página de International Women’s Health Coalition, donde se aportan datos a nivel mundial. 


Nos siguen prohibiendo derechos

Santiago del Estero es una de las provincias que aún no adhiere al protocolo por la interrupción legal del embarazo en Argentina. En lo que va del año se hicieron públicos dos casos de abortos no punibles negados a niñas de 11 y 12 años. Faltan leyes que promuevan los derechos de las mujeres pero, además, que las que están vigentes se cumplan.  

Desde 1921, el Código Penal establece los casos en los que no se debe penar la interrupción del embarazo: cuando se practica con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la mujer y cuando se interrumpe un embarazo fruto de una violación. Sin embargo, 100 años después las mujeres siguen sin tener acceso al aborto legal.

En 2012, la Corte Suprema se pronuncia con el fallo F.A.L. sobre el aborto por violación y resuelve que las mujeres violadas pueden interrumpir un embarazo sin autorización judicial previa ni temor a sufrir una posterior sanción penal. Según el fallo, solo es necesaria una declaración jurada que deje constancia del delito que sufrió la persona que quiera interrumpir el embarazo.

El 12 de diciembre de 2019, tras asumir Fernández como presidente y el Dr. Ginés González García como ministro de Salud de la Nación, dicho Ministerio aprobó la última actualización al «Protocolo para la Atención Integral de las Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo». El documento reconoce la posibilidad de la objeción de conciencia pero establece que esta no puede suponer un obstáculo para el acceso al derecho a abortar.

Según un informe de La Izquierda Diario, en la actualidad son siete las provincias que aún no han adherido al protocolo nacional. Además de Santiago del Estero se cuentan Catamarca, Corrientes, Formosa, Mendoza, San Juan y Tucumán. Desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto manifestaron su preocupación y reclamaron que se cumpla con la ley en Santiago y en el resto del país.

Niñas, no madres

En los últimos años se han dado a conocer varios casos de niñas abusadas que no han podido interrumpir su embarazo porque los médicos se niegan a cumplir con la ley o porque grupos religiosos y hasta gobernantes interfieren para que sus embarazos lleguen a término. Por más títulos románticos e historias de jóvenes que son madres ejemplares que se difundan, es importante remarcar que una niña madre es una niña violada, y que además es revictimizada cuando no se respetan sus derechos.

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En mayo de este año, se conoció el caso de una nena de 12 años obligada a gestar en Santiago del Estero. La niña es cartonera, vive en condiciones de hacinamiento con su mamá, la pareja de ella y dos hermanitos de 8 y 6 años, en una habitación muy precaria que alquilan en un barrio humilde de las afueras de La Banda, a unos sesenta kilómetros al norte de la capital provincial. No tienen agua potable. Además, pasó la mayor parte de su vida en instituciones alejada de su familia.

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El 2 de abril, la menor fue a atenderse por dolores abdominales a la Unidad Primaria de Atención Sanitaria N° 3, de Villa Griselda, de La Banda. El 6 de abril, en el del barrio Misky Mayu, le hicieron una ecografía que dio una edad gestacional de 20 semanas. Según pudo reconstruir la referente en Salud Sexual y Reproductiva de Santiago del Estero, nunca le brindaron la consejería en derechos sexuales y reproductivos que se le garantiza por ley.

Esa consejería debería cubrir aspectos relativos al origen de ese embarazo, los derechos que la asisten, las opciones de acuerdo a la edad gestacional, los riesgos de continuación o interrupción de embarazo y los apoyos posibles en cada caso. Además, la médica María de los Ángeles Pereyra, coordinadora de la UPA N° 3, de Villa Griselda, demoró 18 días en informar a las autoridades sanitarias de la provincia sobre el embarazo que, dado que la niña tiene menos de 13 años, se considera siempre que es producto de violencia sexual.

El informe detalla que a la niña se le constató una gestación de 26 semanas. Es decir, mintió en la edad gestacional. Además, expresa que la niña «refiere haber estado de novia con un joven y ahora ya no, negando la identidad del mismo». Y más adelante, detalla: «Con antecedente de transgresión alimentaria, se indica dieta y seguimiento, programándose control obstétrico». Todo el tiempo se la trató como una mujer embarazada más.

Cuando el informe ingresó al Ministerio de Salud, teniendo en cuenta la información notificada por la médica Pereyra, se presumió que la niña ya tenía un embarazo avanzado, que entraba en la semana 30 de gestación, lo cual dificultaba la posibilidad de ILE. Con ese cuadro, intervino el área de Fortalecimiento Familiar de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia y se decidió derivarla a un hospital de mayor complejidad, el Centro Integral de La Banda.

El 7 de mayo, fue con su madre a atenderse y quedó internada por un día para realizarle los estudios necesarios y descubrieron que, en realidad, cursaba la semana 24 de gestación. Con esa información, se podría haber ofrecido una ILE. Pero el sistema de salud provincial tampoco respondió a tiempo: ni siquiera se le brindó la consejería adecuada.

El caso de esta pequeña sacó a la luz el modo de manejarse de una gran parte del personal de salud de Santiago del Estero. Se descubrió que no brindan la información necesaria acerca de los derechos y las posibilidades de las menores o gestantes violadas, niegan contención psicológica, demoran sus informes o denuncias y, además, exageran el número de semanas de gestación para generar la idea de que ya no se puede hacer nada.

La ley existe. Ahora, se necesita de un Estado y un sistema de salud que actúen en nombre de las víctimas y no de sus concepciones personales.


Fuentes:

Imagen de portada: Otra Óptica