«Rameo» o «chineo»: prácticas aberrantes contra niñas indígenas

«Las Mujeres Indígenas por el Buen Vivir se pronuncian contra el chineo, conscientes de que pocos y pocas saben de qué se trata esta práctica aberrante, sistemática y silenciada que padecen miles de mujeres y niñes pertenecientes a los pueblos originarios».

Hay costumbres y costumbres. Algunas nos enlazan con lo mejor del pasado y nos dan certidumbre para enfrentar el futuro. Pero otras, como el «chineo» o «rameo», son una muestra cruel de cómo ciertas prácticas culturales son aceptadas pese al daño que producen.

Lamentablemente, estas prácticas vienen de antaño y están muy arraigadas (como en el caso de la ablación genital en algunas partes de África e Indonesia). El chineo y otras prácticas atroces de iniciación sexual temprana en niñas wichís o de otras comunidades indígenas o vulnerables son una realidad. ¿Qué significa y en qué consiste esta práctica?

«Rameo» significa arrastrar, es decir, arrastran de los pelos a las niñas de las comunidades, en grupo o en solitario. Lo hacen como «rito de iniciación», práctica que fue incluso extendida a los festejos del Carnaval y que es vista como «tradición», al igual que la práctica que también sobrevive con el nombre de «derecho de pernada».

En el rameo, los varones blancos violan y luego devuelven a sus comunidades a jóvenes menores de edad sin ningún tipo de sanción. El chineo es una práctica aberrante, machista, sexista, violenta y criminal que lamentablemente se ha ido perpetuando a lo largo de los siglos.

Imagen Archivo.

Esta práctica se lleva a cabo, sobre todo, en el noroeste argentino. A lo largo de la historia, fue considerado una «práctica cultural» que existe desde hace siglos y continúa como parte de un odio de clase.

El chineo se sostiene en base a un doble juego de silenciamiento. Por un lado, los violadores amenazan a las niñas abusadas y, por el otro, en ciertos casos, se aprovechan de la necesidad y del hambre de las comunidades. Acuerdan intercambios de comida o apenas migajas para callar el abuso o los embarazos. Frente al abandono y desprotección del Estado, esos acuerdos terminan sucediendo.

Es por este motivo que el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir inició la Campaña contra el Chineo. Sobre el consentimiento de la práctica, la referente y líder mapuche Moira Millán informa que:

«La supuesta compensación es traerle una vaca a la familia o un pedido de comida. La gente piensa que la esclavitud es la producción de la tierra sin remuneración, pero la esclavitud acá también es el sometimiento y la opresión de los derechos».

Además, Moira encuentra en la cultura propia del varón indígena una explicación para el silencio frente a los abusos:

«A veces creo que el silencio y la complicidad de los varones indígenas tiene que ver con que no están dispuestos a renunciar al único privilegio que les quedó tras la conquista, que es el de ser varones. Existe esa complicidad entre hombres de subestimar y no validar el cuerpo y la vida de las mujeres».

#LaViolaciónALesNiñesIndigenasEsCriminal

Luego, explica que desde el movimiento que integra «estamos denunciando que no es algo cultural que se pueda justificar» y asegura que «hay impunidad, hay un doble crimen, el del violador hacia el cuerpito de las niñes y el silenciamiento social racista, que asume que es cultural y que está bien que los criollos que tienen cierto poder político y social violen a las nenas de entre 8 y 10 años».

A su vez, Noelia Chumbita, de la Nación Diaguita, indica que semejante delito es posible «por la impunidad, que lo disfraza de costumbre cultural» y destaca que a las actividades de concientización se le suma la búsqueda de «una ley para respaldarnos».

#BastaDeChineo

«Aparte de la concientización, es pedirle al Estado la protección de todas las hermanas que sufren estos hechos, el acompañamiento psicológico, el crear políticas públicas que puedan de una forma u otra sanar estas heridas», afirmó al referirse a la posibilidad de contar con una ley.

A pesar de los avances en políticas de género, el chineo a mujeres indígenas no aparece en las noticias y las comunidades continúan reclamando visibilización y respuestas por parte del Estado.


Fuentes:


Contra el falso SAP

El llamado S.A.P. (Síndrome de Alienación Parental) es una estrategia que tiene como principal argumento el creer que cuando une infante denuncia abuso por parte de su padre, lo hace bajo la influencia de la madre, quien busca destruir la relación con el  progenitor que lo abusó. El síndrome fue inventado por Richard Gardner, un psiquiatra y pedófilo confeso que además defendía la pedofilia. 

Hace unas semanas, el conductor de televisión Alejandro Fantino hizo alusión a este síndrome en su programa y reavivó la polémica. El rechazo por parte de algunes televidentes tuvo que ver, por un lado, con la irresponsabilidad enorme de que personas con llegada a tanta gente difundan esa ideología. Por el otro, generó repudio porque el conductor, entre otros famosos, ya había sido acusado de pertenecer a una red de pedofilia del Club Atlético Independiente. Por esto es necesario que quienes son comunicadores realicen capacitaciones en género.

Este falso síndrome surgió en Estados Unidos durante los años 80, por el gran incremento de denuncias de incesto y malos tratos con niños por las figuras parentales. Quienes creen que es real sostienen como principal argumento que, en caso de progenitores separades o divorciades, cuando une infante se niega a ver a su progenitor es porque las madres alienan a sus hijes en contra de ellos. Desde su punto de vista, eso genera una confusión en les niñes, haciendo que no quieran ver a sus padres. 

Este síndrome ha sido desestimado por muchas organizaciones mundiales y rechazado por la OMS. Tampoco fue incluido en los manuales de psiquiatría, ni en ninguna otra organización de la salud, por considerar que no tiene ninguna validez científica. Los principales argumentos para invalidarlo son su alto contenido valorativo, retórico e ideológico, lo vago que es conceptualmente y el hecho de que se ignora la singularidad de cada caso. A pesar de eso, sigue siendo utilizado en los juzgados para impedir que se realicen más denuncias y para amedrentar a muchas madres, en caso de divorcios conflictivos, que en su mayoría también pueden estar atravesando algún tipo de violencia de género. 

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Muchos padres que son amparados por esta ideología ya estaban impedidos judicialmente de acercarse a sus hijes por tener antecedentes de violencia o abusos. Sacan provecho de este falso síndrome para no creer en el discurso de les infantes y así concluir que las denuncias en su contra son falsas. 

La estrategia propuesta por quienes sostienen que este síndrome existe apunta a un tratamiento llamado «terapia de la amenaza», que incluye separar a le hije de la madre a la fuerza y castigar a ambes hasta que le hije «coopere» con las visitas.

Asimismo, se intenta demostrar que los abusadores son monstruos perfectamente identificables y reconocibles. Les resulta tranquilizador pensarlo de ese modo porque evitan reconocer que muchas veces los agresores sexuales son varones adultos, sin patologías, completamente integrados en la sociedad que conformamos y podrían ser cualquier miembro de la familia o conocido dentro de nuestro círculo cercano. 

Esta estrategia apunta a convertir a la víctima en victimario y al victimario en víctima. En este caso, hablamos de niñes a quienes se les deposita la responsabilidad de mentir con respecto a un abuso para alejarse de su padre y también de las madres, quienes les «inculcarían» estas ideas a sus hijes. Ellas son descritas por Richard Gardner como «madres histéricas», «exesposas vengativas» y «mujeres severamente perturbadas» que buscan sacarles plata a sus exparejas

Ante ese planteo lo primero que podríamos preguntarnos es cuál sería la ventaja de hacer una denuncia, qué provecho se podrían sacar, cuando en realidad en los procesos judiciales lo que más se pierde es dinero y tiempo. Además de lo difícil que es poder hablar de situaciones de abuso, sobretodo sabiendo que probablemente ese discurso no sea escuchado o creído.

Sin embargo, varies profesionales en el tema han destacado que en la infancia no existe la habilidad de crear mentiras complejas y sostenerlas frente a profesionales de un juzgado. Sumado a esto, quienes son víctimas de abuso sexual infantil suelen convivir con su abusador, quien realiza amenazas e inculca miedo, sensación de vergüenza y culpa. Todo eso alimenta las dificultades que atraviesa une niñe antes de realizar una denuncia, que se ven reforzadas ante la incredulidad de parte de les adultes.

Rape

Con el objetivo de prevenir posibles abusos y agresiones en la infancia, sobretodo dentro del ámbito familiar, algunes profesionales recomiendan prestar atención a las señales. Entre las físicas se encuentran comer más o menos de lo normal, tener problemas de sueño, ensuciarse o mojar la ropa o la cama, dolores de estómago, dolor o prurito (picazón) en el área genital, ropa interior manchada de sangre u otro líquido o secreción, sangrado rectal y problemas al caminar o al sentarse. Entre las emocionales aparece la presencia de pesadillas, retraimiento, baja autoestima, pensamientos o intentos de suicidio, llanto frecuente e ira extrema. 

Este tipo de ideologías, como el falso S.A.P., refuerzan el miedo a la denuncia por la gran cantidad de trabas que presenta la justicia. Para contrarrestar ese efecto ejemplificador podríamos pensar otras formas de denuncia que no necesariamente pasen por la justicia y, si todavía no existen, empezar a crearlas. En paralelo, es necesario continuar exigiendo una justicia que sea efectiva, que escuche y crea en los relatos de quienes han sufrido abusos. 

Comunicar Igualdad recomienda solicitar una evaluación a une médique o psicólogue estatal ante la sospecha de abuso y con ese informe psicodiagnóstico acercarse al Juzgado, porque ante la posible comisión de un delito el deber de cualquier funcionario público es remitir actuaciones. Otra medida podría ser fortalecer el diálogo entre hijes y progenitores, en el que predomine la escucha. Estar disponibles y ser receptives para que cuando une infante decida contar un abuso, del otro lado haya alguien que escuche.


Fuentes:

Para más información: