Grooming: ley Micaela Ortega

Aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, el proyecto de concientización y prevención de grooming se transformó en una nueva ley.

¿Quién fue Micaela Ortega?

Micaela Ortega era oriunda de Bahía Blanca y tenía 12 años cuando, en 2016, Jonathan Luna la contactó a través de Facebook haciéndose pasar por otra menor de edad con el apodo «La Rochi de River». Esta cuenta no era la única que Jonathan tenía abierta, ni Micaela la única menor de edad con la que mantuvo contacto, pero sí fue con ella con quien se encontró, engañándola y, finalmente, cometiendo el femicidio que se convertiría en el primer caso de grooming seguido de muerte, por el que fue condenado a cadena perpetua.

imagen Télam

El caso de Micaela fue el impulsor de este proyecto para evitar que otres niñes sean engañades, acosades, perseguides y molestades. Se trata del Programa Nacional de Prevención y Concientización del Grooming o Ciberacoso contra Niñas, Niños y Adolescentes. Si aún no sabes de qué se trata el grooming, quizá te interese leer ¿Quién esta del otro lado?. Básicamente, es una forma de engaño mediante el cual ciertos adultos buscan ganarse la confianza de niñes y/o adolescentes para causarles algún tipo de daño y, en casi todos los casos, buscan llegar a establecer un encuentro presencial con la víctima.

Crear un programa de este tipo, que genere mayor conocimiento sobre los peligros de Internet y las redes sociales es fundamental. Según afirmó el portal Filo News, Karina Banfi, diputada radical, sostuvo que:

«La creación de este programa nacional llega en un momento clave, las denuncias de ciberacoso y grooming en las redes aumentaron en un 58 % desde que comenzó la pandemia».

– Karina Banfi para Filo News.

El objetivo de este proyecto es generar un uso responsable de las tecnologías, de los medios de comunicación, de las redes sociales, de la información que se le brinda a quienes nos contactan y de la comunicación. La base del programa es garantizar la protección de todes les niñes y adolescentes, además de capacitar a la sociedad y a la comunidad educativa para concientizar y formar a les menores sobre este tipo de problemáticas. También serán importantes las campañas de difusión y la divulgación de información que se generen, a partir de la aprobación de esta ley, para llegar a cada une.

Según la agencia Télam, también se dispondrá de la inclusión como pantalla de inicio de teléfonos celulares, tabletas y cualquier otro tipo de dispositivo inteligente, información sobre: la peligrosidad de la sobreexposición en las redes de niñes y adolescentes, acerca de la existencia de delitos cibernéticos, se aconsejará rechazar los mensajes de tipo pornográfico, se advertirá sobre la peligrosidad de publicar fotos propias y/o de amigues, se recomendará el uso de perfiles privados en todas las redes sociales, se sugerirá no aceptar en redes sociales solicitudes de amistad de personas desconocidas y se hará hincapié en el derecho a la privacidad de datos e imágenes.

Además, se aconsejará mantener la seguridad de los dispositivos electrónicos y el uso de programas para proteger a los mismos de virus y softwares malintencionados, se brindará información sobre cómo actuar ante un delito informático, se informará respecto a la importancia de conservar pruebas como: conversaciones, mensajes, capturas de pantalla, en caso de haberse producido una situación de acoso y, finalmente, se facilitará información sobre dónde denunciar este tipo de delitos.

Para más información ingresá a la web de Mamá en línea, una ONG conformada por dos madres, cuyas hijas fueron víctimas de grooming, que desde entonces luchan por la protección de todes y en donde podés encontrar datos, noticias e información para realizar las denuncias correspondientes en caso de ser víctima de un ciberdelito.


Fuentes:

¿Quién está del otro lado?

El Internet, las redes sociales y la tecnología son armas de doble filo. Si bien tienen aspectos positivos en cuanto nos permiten acceder a las nuevas informaciones, comunicaciones e imágenes, entre otras cosas, también cuentan con un lado opuesto negativo.

Hoy todo está al alcance de la mano: se puede acceder a cualquier cosa desde cualquier punto del mundo, a cualquier hora, en cualquier momento, a cualquier edad… y esa quizás sea la característica más preocupante. Desde que son pequeñxs, lxs niñxs tienen acceso a diferentes formas de conexión.

A través de videos en Youtube, juegos, textos para leer en línea y plataformas de mensajería, entre otros, se enfrentan a una posible amenaza de la que muchas veces no se tiene información.

“Hablá con tus hijxs, antes de que otrx lo haga” es lema con el que se presenta Grooming Argentina, el portal que busca ayudar, concientizar y evitar engaños cibernéticos. La ONG está conformada por un grupo multidisciplinario, enfocado en tratar de erradicar este tipo de acoso cada vez más frecuente.

Grooming (child-grooming/internet grooming) es un término que corresponde al delito de ciberacoso o acoso virtual. En general es la antesala a un abuso sexual físico (por lo que algunxs lo traducen como “engatusamiento”), y describe las prácticas que ciertos adultos realizan de manera virtual para ganarse la confianza de lxs menores de edad y lxs adolescentes.

Estas relaciones de supuesta amistad se pueden generar fingiendo empatía, cariño e incluso engañándolxs con una identidad falsa. Aunque casi siempre se busque atraer a menores, lxs adultxs también pueden caer en la trampa.

Lo principal de la cuestión es el magnetismo que generan lxs mayores sobre los niñxs. Se produce un vínculo muy peligroso de sujeción o manipulación, del cual lxs menores no son conscientes. Los casos se relacionan con la pederastia, el abuso y la pornografía infantil: la mayoría de las veces, lxs adultos buscan recibir imágenes de lxs chicxs. Por ello, uno de los elementos con los que hay que tener cuidado es la webcam.

 

No hay una única forma de establecer contacto con menores, pero los patrones generales indican que lxs adultxs buscan establecer un lazo emocional con lx niñx fingiendo ser otrx niñx, para evitar inhibiciones. La finalidad suele ser concretar un encuentro, que puede terminar en un caso de abuso sexual.

Una vez establecido el contacto, es fácil conseguir los datos y la información personal de lx niñx en cuestión. Lx acosadorx intenta generar el encuentro físico mediante dos maneras: la seducción o la provocación, con el intercambio de imágenes de contenido sexual que luego utiliza para chantajear a lx menor; y mediante el engaño, haciéndose pasar por alguien de interés para lx menor, alguien con quien le gustaría encontrarse.

Hay formas de prevenirlo, formas de detectarlo y formas de denunciarlo, porque el grooming constituye un delito penal. La ley 26.904, sancionada el 13 de noviembre de 2013 e impulsada por Argentina Cibersegura, sostiene que:

“Será penada con prisión de tres meses a dos años la persona mayor de edad, que por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, le requiera de cualquier modo a una persona menor de trece años, que realice actividades sexuales explícitas o actos con connotación sexual o le solicite imágenes de sí misma con contenido sexual.

En la misma pena incurrirá la persona mayor de edad que realizare las acciones previstas en el párrafo anterior con una persona mayor de trece y menor de dieciséis años, cuando mediare engaño, abuso de autoridad o intimidación”.

Para más información sobre cómo llevar a cabo una denuncia, hacer click aquí.

La Policía de la Ciudad afirma que lo principal es prestar atención al comportamiento de lxs menores: si aumentan o disminuyen el uso de los dispositivos electrónicos, si muestran respuestas emocionales frente a la pantalla, si ocultan la pantalla cuando hay adultxs alrededor, si evitan situaciones sociales, si se vuelven retraídos o se deprimen.

Las formas de prevenirlo son dialogando con lxs menores, evitando que compartan información personal, utilizando herramientas de control parental, previniendo y educando sobre los peligros que puede ocasionar el relacionarse con alguien desconocido.

También es de ayuda colocar el dispositivo con conexión a Internet en un espacio común de la casa, en donde lxs menores no estén solxs, así como cuidarse del malware y los virus que intenten quebrar la seguridad de la computadora para robar datos personales.

En caso de comprobar que efectivamente su hijx está siendo acosadx por alguien, no debe borrar ningún contenido del dispositivo. Todos los datos y las imágenes sirven y serán utilizados como pruebas. Saque fotos y capturas de pantalla para almacenar todo en otro dispositivo, como medida de seguridad. No denuncie el perfil de lx acosadorx en las redes sociales, ya que si el usuario es bloqueado se puede perder información.

Quien quiera denunciar un caso de grooming deberá presentarse en una comisaría o fiscalía, aunque también puede hacerlo de manera online, en Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o llamando al 134 o al 0800-3334-7225.

 

Recientemente fue detenido un jornalero de 34 años en Larroque, provincia de Entre Ríos, acusado de grooming. No solo tenía una orden de restricción que le impedía acercarse a la casa de una menor a quien ya había acosado, sino que al momento de allanar su casa se encontraron videos de alto contenido sexual y prendas íntimas de niñas.

Para evitar casos como este, la organización Grooming Argentina decidió crear la aplicación virtual GAAP con la que se puede realizar una denuncia apretando solo un botón, que redirige al Whatsapp de la institución, disponible las 24 horas. GAAP permite denunciar el acoso sexual en Internet de forma instantánea, ágil, segura y en tiempo real.

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Imagen Yahoo

Mientras se contiene a la víctima, se ejecuta un protocolo para radicar la denuncia ante la justicia. Además, brinda la opción de denunciar anónimamente.

GAAP logra que las acusaciones puedan realizarse desde cualquier punto del país, y permite que sean atendidas en el momento y de manera confidencial.

Se puede descargar tanto en Google Play para usuarios Android como desde App Store para usuarios de iPhone.

 

Según el portal La Nueva, el presidente de Grooming Argentina, Hernán Navarro, sostuvo:

“Tenemos muchos casos de chicos que envían fotos o videos y les da vergüenza decir lo ocurrido. También hay gente que observa o detecta cosas extrañas en las redes y las informa.

Cuando lanzamos Grooming Argentina, habíamos puesto en funcionamiento un 0800, pero nos dimos cuenta que la mayoría de las denuncias eran realizadas por los chicos y no por los padres. Por un lado, eso nos dio la pauta de que había un cortocircuito en el diálogo entre ambas generaciones. Por otro, nos dimos cuenta que ese teléfono no lo iban a usar y establecimos una línea de WhatsApp, que ahora profundizamos con la aplicación.

El grooming es un delito de acción pública a diferencia de los hechos contra la integridad sexual, que son de instancia privada. Nosotros denunciamos y lo dejamos para que la justicia investigue”.

Organizaciones como Grooming Argentina y Argentina Cibersegura, impulsan campañas y ofrecen charlas, así como la posibilidad de donar para sumarse a la causa, participar como voluntario y acceder a materiales tanto para niñxs, y adolescentes como para adultxs.

El contacto con las diferentes instituciones se puede realizar mediante todas las redes sociales, y también mediante sus propios sitios web.

Grooming Argentina

  • Ubicada en Juan Francisco Segui C1425 (Buenos Aires). Aquí se toman denuncias y se brinda asistencia las 24 h. 
  • Teléfono: +54 9 11-2481-1722
  • Mail: contacto@groomingargentina.org
  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter
  • Youtube

Argentina Cibersegura 

  • Ubicada en Juan Díaz de Solís 1270, 2do piso, Vicente López.
  • Teléfono: +54 (11) 2150 – 3797
  • Mail: info@argentinacibersegura.org
  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter
  • Youtube

 


Fuentes

Machismo 2.0 y ciberfeminismo: disputar igualdad en la Era de la Información

¿Cuántas veces se filtraron videos o fotos íntimas de mujeres en las redes? La lógica es simple: una persona lo distribuye, miles lo multiplican y, en cuestión de horas, llega a una incontable cantidad de usuarios. El resultado: la intimidad de esa mujer queda vulnerada; su identidad, su cara, su cuerpo, su goce privado se convierten en objeto de exposición y de consumo contra su voluntad.

“Repercute no sólo en la vida personal, sino en la vida profesional y laboral. Es una de las violencias que más investigamos y vemos”, aseguró Marina Demtschenko, abogada especializada en el derecho informático y activista del feminismo radical. En el año 2017, tras haber sufrido la violencia digital de género en carne propia, dio vida a la Fundación Activismo Feminista Digital.

La Fundación se encarga de investigar los patrones de la desigualdad expresados en las redes para luego asesorar, pensar en estrategias de protección y acompañar a las víctimas del machismo virtual.

“Nuestra pelea y nuestro ámbito de desarrollo es el ciberfeminismo. Es la cuarta ola del feminismo y engloba todo lo que viven las mujeres en el mundo con respecto a su relación con las tecnologías de la comunicación y la información”, explicó la activista.

Las violencias hacia las mujeres y las identidades disidentes en el entorno virtual, la brecha digital entre los géneros y la necesidad de apropiarnos de las redes para empoderarnos en la Era de la Información son algunos de los temas que ocupan al ciberfeminismo y que Marina Demtschenko analiza en comunicación con Escritura Feminista.

Justicia digital: todavía una utopía

“Lo fundamental de internet es la libertad de expresión. Tiene que ver con la democratización de las herramientas, la posibilidad para los colectivos de mujeres de expresarnos, vincularnos, hacer puentes entre nosotras. Pero, ¿siempre se garantiza esto? Nos encontramos con nuevas formas de silenciarnos, de disciplinarnos en el campo virtual”, advierte la abogada a través de la pantalla, por momentos congelada, por momentos pixelada, de Skype. “Es increíble que estemos en 2018 y tengamos estos problemas de conexión”, dice entre risas.

Lo cierto es que las fallas en la conectividad no son los únicos problemas a los que nos enfrentamos cuando estamos online. Ubicamos tres modalidades principales de la violencia de género digital: la difusión no consentida de material íntimo, el acoso virtual y el hackeo de redes sociales, que reconocemos como una forma de control, de acceso a la privacidad, de estar encima de los contactos, de ver los movimientos de la víctima”.

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Marina Demtschenko. Foto: Ministerio de la Ciudadanía Neuquén

Escritura Feminista: ¿Existen precedentes en la Justicia argentina de fallos a favor de mujeres que hubieran sufrido acoso virtual?

Marina Demtschenko: El acoso virtual no está tipificado como delito por la ley, así que no hay antecedentes judiciales. De lo que sí hay mucha jurisprudencia producida es de difusión no consentida de material en formato digital. No apunta en profundidad a lo que es la violencia digital, pero sí ayuda a determinar una de las faltas, que es la responsabilidad de los buscadores, de los Internet Services Providers (ISP), como pueden ser Google, Yahoo o las plataformas virtuales como Facebook.

Además, los casos por los cuales se pudieron asentar antecedentes son en instancias como la Corte Suprema de Justicia. La víctima tiene que subir muchos escalones y cumplir un montón de condiciones para llegar a una sentencia contra del agresor.

Otro aspecto que agrava la problemática es que los fueros en donde se desarrollan estas causas son los civiles, donde sólo puede conseguirse una indemnización por daños y perjuicios. El fuero penal es diferente, pero el derecho penal es muy estricto con la consideración de casos que no estén tipificados en la letra de la ley. Por tal, es muy poco lo que encontramos en la Justicia a nivel estrictamente digital.

Por eso, decimos que las víctimas de este tipo de conductas dañosas (que, cuando estén tipificadas, serán delitos) tienen un campo muy limitado para defenderse.

E.F.: ¿El acceso a la Justicia es, entonces, uno de los principales problemas para las víctimas de violencia digital?

M.D.: Las mujeres que no tienen recursos económicos suficientes no lo van a litigar, ni lo van a denunciar, ni van a continuar con la prosecución de una investigación penal, porque, de por sí, no tienen dinero para pagarle a una o un profesional. Además, les espera un proceso de años.

En general, una mujer se encuentra con este esquema y elige soportarlo, padecerlo y esperar a que se vaya licuando el foco conflictivo. Por eso el nivel de desprotección es tan acuciante. Porque no sólo es la Ley, también es el sistema.

La cantidad de denuncias que nos llega es impresionante. En diciembre, calculábamos que 1 de cada 8 o 9 víctimas llevaba su situación a la Justicia. Hoy es 1 cada 20. Es un rechazo pasivo al sistema, que termina siendo efectivo para el agresor. Se garantiza que sobre ellos no pese nada.

E.F.: Muchas veces, las mujeres que sufrieron violencia física por parte de su pareja y deciden denunciar el hecho semanas o meses después del último golpe, sólo tienen como evidencia mensajes de texto, capturas de pantalla, videos. ¿Este material sirve para ser presentado ante la Justicia?

M.D.: La evidencia digital no tiene más de 10 años en Argentina y 20 años en el mundo. Presentar una captura de pantalla impresa no garantiza el debido proceso para las partes, porque la prueba puede estar alterada.

Para poder presentar plena prueba informática, la víctima necesita valerse de un perito informático antes de hacer la denuncia que, mediante un proceso técnico, resguarde esa prueba para que después se pueda constatar que no fue alterada, que es legítima. Esto es otro gasto monetario para la víctima.

E.F.: En enero de este año, la gobernadora Vidal lanzó una aplicación de celulares para denunciar casos de violencia de género, medida que fue muy criticada desde el arco feminista. ¿Ustedes cómo se posicionan frente a este tipo de medidas?

M.D.: Vemos la app presentada por el gobierno provincial como una cortina de humo y criticamos mucho su operatividad efectiva. Pone una valla a la denuncia efectiva, porque después tenés que ir a ratificar esa denuncia en el juzgado interviniente. Por otro lado, creemos que no hay un sistema preparado en el Estado para recibir la gran cantidad de denuncias que podrían llegar.

Además, es muy restricta. Es para abusos, lesiones y femicidios solamente. Obliga a la víctima a encuadrar la violencia en una de esas categoría y, si esa situación escapa a las nombradas, es una denuncia que no va a pasar el filtro inicial.

La cantidad de datos que te exige es preocupante. Podría ser útil para la confección de estadísticas, para la confección de políticas públicas al respecto, pero sabiendo que la gestión hace dos años y medio está desfinanciando todos los programas de violencia de género, tampoco creemos que este sea uno de los objetivos.

La contracara de las app para mujeres es la utilización de los datos personales. ¿Qué protección informática se les da a esos datos? Quedan en manos de la gestión, del gobierno provincial, para fines políticos y publicitarios. Está pensada para recopilar datos y estadísticas de cara a la campaña que viene.

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Diferentes posibilidades, diferente acceso

Basta echar un vistazo rápido a cualquier aula de carreras relacionadas a la informática y a las ciencias duras para percibir la poca cantidad de mujeres que eligen esas carreras. La matrícula universitaria en Ciencias de la Computación de la UBA está compuesta por un 11% de mujeres. Para 2015, el Ministerio de Educación calculaba que las mujeres representaban el 15% de los estudiantes de ingeniarías de las telecomunicaciones.

Para Demtschenko, esta situación tiene que ver con los arquetipos de género y con el machismo arraigado en esos espacios, que ponen obstáculos al desarrollo femenino, además de la brecha digital y la falta de una verdadera alfabetización tecnológica.

E.F.: Mucho se habla de la brecha digital que existe entre sectores sociales (es decir, que las clases bajas tienen mucho menos acceso a las tecnologías de la información que las altas). ¿Creés que también existe una brecha entre los géneros?

M.D.: La brecha digital es uno de los pilares del ciberfeminismo, entendido no sólo por una cuestión de clase sino también de género. La Fundación adscribe al feminismo radical, por lo cual entendemos que la brecha de género es preexistente a cualquier brecha social, de clase.

Los varones tienen mayor acceso, por tener mayor capital o un mejor posicionamiento económico histórico, debido también a un mejor acceso a trabajos, oportunidades laborales, cargos jerárquicos.

E.F.: ¿Con qué tipo de iniciativas se acortaría la brecha de alfabetización digital?

M.D.: La alfabetización digital, primero, debería ser una política pública y encarada con perspectiva de género.

Las propuestas desde las organizaciones civiles deberían apuntar a que las mujeres empecemos a integrarnos en el espectro digital y tecnológico, que empecemos a perder esa fobia que nos instalaron y dejar de vernos como meras consumidoras y posicionarnos como productoras, no sólo de contenido sino de tecnología.

En una era digital, donde hay otras condiciones para trabajar, desarrollarnos y valernos, quedamos rezagadas si no tomamos a las nuevas tecnologías como medios de producción. Saber para qué sirven algunas aplicaciones y tener cinco redes sociales no quiere decir que dominemos las tecnologías.

Tenemos un hashtag recurrente, #TomamosLasRedes, que quiere decir que las mujeres nos posicionamos y decimos: “Voy a entender de qué trata y cómo se utiliza”. Así también podemos trasladárselo a otras mujeres. Acá entra en juego la cuestión de la red entre nosotras, de la sororidad, de la puja colectiva. Una o dos que sepan lo pueden trasladar a cientos de mujeres.

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Imagen extraída de video hecho por la Fundación Activismo Feminista Digital

E.F.: ¿Qué recomiendan a las mujeres y a las identidades disidentes para resguardarse de las violencias en Internet? Como en el caso del sexteo o sexting (intercambio de fotos y videos eróticos a través de mensajes privados), que se recomienda enviar material donde no se vea la cara.

M.D.: Para practicar el sexteo seguro, tenés que usar una app que te permita una comunicación encriptada, que te permita la autodestrucción de los mensajes para todos los dispositivos a donde fueron enviados, que no venda los datos o que no se vincule a otras apps.

La utilización de WhatsApp es un problemón. Nosotras recomendamos otras, como Signal. Esto tiene que ver con acostumbrarnos a utilizar plataformas alternativas y no hegemónicas.

Se acercan muchísimos casos a la Fundación de acoso digital anónimo, en los que, después de estudiar los casos, vemos que la víctima tiene los números de teléfono en público en las redes sociales. No siempre el agresor te conoce en persona, a veces se desenvuelve impunemente un desconocido porque somos vistas como objetos de explotación.

Por fuera de lo técnico, recomendamos tomar conciencia sobre lo que implica la libre expresión. Hay que sostenerla, pero abriendo los ojos ante la necesidad de la hiperconectividad. El oversharing o sobreexposición de nuestras vidas nos ha generado grandes problemas. Hay que cuestionarse por qué las mujeres tenemos que sentirnos deseadas o gustadas, por qué esa fiebre por el like, de dónde sale esa demanda creada por el poder tecnológico.

Hay que cuidarnos y esto es lamentable, porque no queremos la “pollerita 2.0”. No queremos dejar de utilizar la plataforma virtual por el miedo a la violencia, pero para eso hay que conocer de qué trata el espacio virtual en donde nos manejamos. Ganémosle al patriarcado digital desde el estudio, la conciencia y el control de las redes.