Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia: dos libros para comprender la época

El 24 de marzo en nuestro país es el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, fecha en la que se conmemora a las víctimas de la última dictadura militar autodenominada «Proceso de Reorganización Nacional», que usurpó el gobierno del Estado Nacional argentino entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983. Desde Escritura Feminista, recomendamos dos libros de autoras mujeres para comprender desde historias puntuales una época llena de miedos y abusos de poder.

La historia de Laura Carlotto

El libro Laura, vida y militancia de Laura Carloto, publicado en el año 2013, es una investigación de la periodista María Eugenia Ludueña, en la cual se reconstruye la historia de Laura, militante del movimiento guerrillero Montoneros e hija de Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo que se dedica a la búsqueda de desaparecides durante la última dictadura cívico-militar argentina.

«Soy la mamá de Laura. La primera hija, la soñada, la querida, la esperada, igual que los otros tres que vinieron después. Pero ella fue algo especial por la vida que vivió: una vida corta, intensa, con mucho contenido. Vivió apurada, empapándose de su tiempo. Estaba atenta a aprender de cada momento, de cada lectura, de todo lo que la ayudara a pensar, hacer y participar».

Estela de Carlotto para el prólogo del libro «Laura, vida y militancia de Laura Carloto».

La protagonista comenzó militando para la Juventud Universitaria Peronista y luego pasó al grupo de izquierda peronista Montoneros, como encargada del área de prensa. El relato de Ludueña sigue la historia de Laura y sus compañeres militantes, recrea una época, la historia de Montoneros, sus protestas, sus enfrentamientos y la relación con Juan Domingo Perón.

El libro todo el tiempo va contextualizando la historia individual de Laura con las luchas universitarias y la represión creciente en la región. La autora relata la vida de les militantes platenses en la década del 70 y la brutalidad de la dictadura militar mediante una minuciosa reconstrucción gracias a la documentación judicial obtenida y por los numerosos relatos de les familiares de Laura, sus hermanos y compañeres de militancia.

También permite conocer los comienzos de la militancia de Estela de Carlotto, que pasa de ser una maestra y ama de casa anónima a convertirse en una de las referentes mundiales del activismo por los derechos humanos y la búsqueda de desaparecides. Además, el libro comienza y termina con la muerte de Laura y la desaparición de su hijo Guido, que nació dentro de una cárcel clandestina. El joven fue recuperado luego de la publicación del libro, en agosto de 2014.

La casa de los conejos

El segundo libro se titula La casa de los conejos y es una novela escrita por Laura Alcoba, publicada en 2007, en la que narra su propia historia de cuando era niña. Hija de padres militantes, le tocó vivir en los años 70 una infancia marcada por la clandestinidad y luego por el exilio. Está dedicado a Diana Teruggi y en las primeras páginas le pide perdón por dudar o tardar en contar su historia.

La novela relata en primera persona cómo una niña de apenas nueve años, hija de una militante montonera, pasa a la clandestinidad junto con su madre durante los violentos meses previos al llamado «Proceso de Reorganización Nacional». Se mudan del centro a las afueras de la ciudad de La Plata, a una casa donde se supone que se crían conejos para vender escabeches, pero que en realidad es la imprenta clandestina del periódico de oposición, Evita Montera, en el que han colaborado sus xadres.

Lo interesante de esta novela radica en que los hechos están narrados desde el punto de vista de una niña, la cual solo interrumpe sus recuerdos para aportar datos contextuales que le sirven tanto a ella como a le lectore para comprender los modos de actuar de les personajes: la clandestinidad, la militancia y el miedo. La novela ha tenido gran éxito en nuestro país, en Francia y en Inglaterra.

«Mi madre se decide finalmente a explicarme, a grandes rasgos, lo que pasa. Hemos tenido que dejar nuestro departamento, dice, porque desde ahora los Montoneros deberán esconderse. Es necesario, ciertas personas se han vuelto muy peligrosas: son los miembros de los comandos de las AAA, la Alianza Anticomunista Argentina, que “levantan” a los militantes como mis padres y los matan o los hacen desaparecer. Por eso debemos refugiarnos, escondernos y también resistir. Mi madre me explica que eso se llama “pasar a la clandestinidad”. “Desde ahora viviremos en la clandestinidad”, esto, exactamente, es lo que dice».

Fragmento de «La casa de los conejos».

La historia Teruggi-Mariani

La novela no cuenta el final de la historia de quienes vivían en la casa ni la lucha de Chicha Mariani -abuela de Plaza de Mayo- por obtener justicia. En la casa de los conejos vivían Diana Teruggi y Daniel Mariani, quienes tenían una bebé, llamada Clara Anahí, de tan solo tres meses de edad. Sus vecines desconocían que en el quincho de la casa, tras una pared falsa, funcionaba un embute. Elles aparentaban tener un lugar para criar conejos y venderlos, pero tras poner en contacto dos cables, un segmento de la pared se abría paso y allí se encontraba la imprenta clandestina de la revista Evita Montonera.

El 24 de noviembre de 1976, alrededor de las 13:15 hs, cuando se preparaban para almorzar, la vivienda del matrimonio Mariani-Teruggi fue rodeada y atacada por las distintas fuerzas de la dictadura militar. En un operativo que duró más de cuatro horas, 200 efectivos rodearon la casa y la manzana, ubicados tanto en la calle como en los techos vecinos. La cuadra fue cortada y luego de dar la voz de alto comenzaron a disparar. La agresión fue de tal brutalidad que el lugar quedó destruido casi por completo.

En ese momento se encontraban allí Diana, Clara Anahí y cuatro militantes -aunque pueden haber sido más-: Daniel Mendiburu Eliçabe (de 25 años, estudiante de Arquitectura), Roberto César Porfidio (de 31 años, Licenciado en Letras), Juan Carlos Peiris (de 28 años, antenista) y Alberto Oscar Bossio (34 años, médico). Les cinco mayores fueron asesinades tras un sinfín de balas, de las cuales aún hoy permanecen marcas en las paredes. Daniel sobrevivió por no estar en la ciudad, pero el 1 de agosto de 1977 fue asesinado por las fuerzas de seguridad en las adyacencias de 132 y 35, también en la ciudad de La Plata.

Casa Mariani-Teruggi ubicada en 30 N° 1134, entre 55 y 56, ciudad de La Plata.

Desde esa fecha y hasta su muerte en el año 2018, la abuela María Isabel Chorobik de Mariani (conocida como Chicha) no dejó de buscar a su nieta Clara Anahí. Luego del ataque la casa permaneció con custodia policial cerca de un año y recién en 1998 la Asociación Anahí logró que devolvieran el inmueble, que aún conserva los impactos de balas. Desde entonces, las familias Mariani-Teruggi intentaron mantener la casa tal como quedó luego del ataque y se encuentra abierta un día a la semana para ser visitada por cualquier persona, institución educativa o familia.

Existen cientos de libros y películas que sirven para retratar lo que sucedió en la época más oscura de nuestro país. En todas las producciones que narran ese tramo de la historia se puede ver el miedo, la militancia, el abuso de poder de los militares dentro del Estado y la lucha incansable de las madres y abuelas por recuperar a sus familiares. Todo sirve para un mismo fin: ejercer la memoria, para que atrocidades como estas no vuelvan a suceder.


Medios de comunicación: un museo del patriarcado

¿Cuántas personas trans ves en la televisión? ¿Cuántas escuchas por la radio? ¿Las ves atendiendo una farmacia, reponiendo en un supermercado o trabajando en un estudio de abogades? ¿Y mujeres? ¿Cuántas mujeres ves en los medios de comunicación? ¿Importan su edad y su aspecto físico? ¿Hablan de economía, política y crímenes? ¿Tocan los mismos temas que los varones?

El pasado 8 de junio se llevó a cabo el primer encuentro del Conversatorio «Faltamos en los medios: hacia una ley de paridad y cupo trans en medios de comunicación». Convocades por la diputada Mónica Macha del Frente de Todos y el medio LatFem, se reunieron más de 200 comunicadores y sindicalistas con un único fin: pensar estrategias colectivas para lograr una democracia paritaria en el campo de  la comunicación.

Las dificultades de las mujeres, las lesbianas y las personas trans a la hora de conseguir empleo en los medios de comunicación son comparables a las realidades de otros rubros. Sin embargo, en este espacio se destaca la relevancia que tiene la prensa en la conformación y reproducción de valores y construcciones socioculturales, como también los contenidos y modelos de representaciones que generan.

«Estos encuentros tienen como fin buscar una normativa que repare la discriminación que se hace visible en los espacios de participación de los medios de comunicación, desde una perspectiva no binaria. Los números con los que contamos que son de distintas organizaciones dan cuenta de que, del total de trabajadores y trabajadoras de la comunicación, solo el 30 por ciento son mujeres y no tenemos estadísticas para personas trans y lesbianas. Tenemos la posibilidad de pensar la ley de cupo y paridad para acelerar la igualdad en medios y reducir los déficits de participación».

Agustina Paz Frontera, periodista y directora de LatFem.

Datos patriarcales

Cuando el encuentro estaba por terminar, las delegadas gremiales del Sindicato de Prensa de Buenos Aires SiPreBA, Lucía Ríos y Micaela Polak, aportaron: «En el sindicato, tenemos 2341 afiliados, de las cuales 858 somos mujeres y, de ellas, solo una compañera es trans. Creemos que es un reflejo de lo que pasa en los medios». El segundo encuentro tiene fecha para el 29 de junio y contará con nueves expositores.

Según una investigación sobre la inserción de las mujeres en el sector de comunicación, publicada por Comunicación para la Igualdad en el año 2018, se puede asegurar que el 78% de las empresas de medios están dirigidas por varones y el 70% de los sindicatos de prensa también. A su vez, las áreas más valoradas de los medios y de las secretarías sindicales están ocupadas por hombres y en solo una carrera de comunicación hay una materia sobre temas de género dentro de la currícula de grado obligatoria.

Además, el informe afirma que la inserción de las mujeres en el sector podría definirse con la frase «muchas estudian, menos trabajan y muchas menos se sindicalizan». El 64% de las personas que estudian comunicación son mujeres pero solo abarcan el 30% de las personas que trabajan en empresas periodísticas y el 24% de las personas afiliadas a sindicatos de prensa.

En relación a las desigualdades de género, las empresas no disponen de políticas para que algo mejore. Ninguna compañía dispone de Oficina o Área de Género, ni tampoco de un sector específico para la resolución de problemas de violencia de género, acoso y abuso laboral y sexual. El abordaje de temas vinculados a la población trans es desigual: sindicatos y universidades comienzan a incluir el tema entre sus políticas y reclamos mientras que para las empresas no es aún una cuestión relevante.

Son necesarios estudios actuales que revisen si el avance del movimiento feminista de los últimos años se ve reflejado o no en los medios de comunicación. Por otro lado, además de la organización colectiva y la planificación de estrategias, son fundamentales las políticas públicas que tiendan a equilibrar la balanza para que todas las voces puedan ser escuchadas.



Fuentes:

Video: Twitter Mónica Macha @MoniMacha

«Sí, acepto» en Costa Rica

Costa Rica se convierte en el primer país centroamericano en legalizar el matrimonio igualitario, el octavo en permitirlo dentro del continente americano y el número 29 en el mundo.

Horas después de validado el matrimonio igualitario, Daritza Araya y Alexandra Quirós dieron un paso histórico en la conquista de derechos y en la lucha de la comunidad LGBTQI+. Fueron las primeras en hacer uso de la ley pero no las últimas. Esperan que, sentando precedente, países centro y sudamericanos como Bolivia, Cuba y El Salvador, entre otros, reconozcan nuevos derechos para sus habitantes.

El logro de Daritza y Alexandra es parte de una larga batalla, ya que Costa Rica había solicitado en 2016 la opinión a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sobre la obligación o no de extender los derechos para parejas del mismo sexo. La opinión consultiva de la CIDH lo afirmó:

«El Estado costarricense debe garantizar que las personas interesadas en la rectificación de la anotación del género (cambiar su nombre, adecuar su imagen en los registros y/o en los documentos de identidad) puedan acudir a un procedimiento o un trámite (…) que sea confidencial, expedito, gratuito y no debe acreditar de operaciones quirúrgicas y/o hormonales».

Según Prensa Latina, en 2018, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia resolvió acoger la postura de la CIDH, pero no inmediatamente, dando un plazo de 18 meses a la Asamblea Legislativa. Sin embargo, afirmó que los Estados «deben reconocer y garantizar todos los derechos que deriven de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo, incluido el matrimonio».

El matrimonio igualitario entró en vigencia este 26 de mayo, luego de que se cumpliera dicho plazo, sin haber emitido el Congreso alguna legislación al respecto. Fueron derogados automáticamente los artículos del Código de la Familia y otras leyes que resultaban inconstitucionales.

El intento de los legisladores conservadores por posponer la legislación de este derecho alegando que sus esfuerzos estaban concentrados en hacerle frente al COVID-19 fracasó y, por votación mayoritaria, se admitió la nueva ley.

«Yo sí acepto la idea de no limitar los derechos de nadie, un país que no discrimina. Sí acepto que nadie tenga que ocultar sus relaciones, su amor y sus sentimientos. Sí acepto que existan familias diferentes, sí acepto y sueño con un país sin homofobia, sin lesbofobia, sin transfobia y sin bifobia. Sí acepto un país construido con amor».

Carolina Hidalgo, diputada del Partido Acción Ciudadana y expresidenta del Congreso.
Casamiento Costa Rica

A pesar de la pandemia y de la imposibilidad de celebrar personalmente, la pareja, que contrajo matrimonio en San Isidro de Heredia, llevó a cabo una celebración virtual.

La televisión pública, distintos canales de Internet y la organización «Sí, Acepto» que lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+ realizaron una transmisión especial en la que participaron cantantes, músicos y la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachellet, entre otras personas.

Luego de la oficialización del evento, el presidente de la República de Costa Rica, Carlos Alvarado, declaró mediante un video en Twitter:

«Como presidente, mi trabajo consiste no solo en defender la Constitución Política y el país, sino también en defender los derechos humanos, como la expresión de la libertad, la autodeterminación y la dignidad humana. Por eso, nuestro deber es combatir todo tipo de discriminación, sea por discapacidad, etnia, cultura, credo religioso, sexo, identidad y expresión de género, orientación sexual o cualquier otra. Desde ese enfoque, que procura la defensa de todos los derechos humanos, es desde donde debemos comprender este hito.

Este cambio provocará una transformación social y cultural significativa del país, que permitirá a miles de personas casarse frente a un abogado para reconocer derechos de pareja.

Las personas que ahora podrán acceder a este derecho no son extrañas. Se trata de hijos, hijas, amigos, familiares, compañeros y compañeras de trabajo. Son personas que cuando decidan casarse lo harán por amor, por estabilidad (…) No buscan agredir ninguna creencia personal, solo buscan un espacio para el reconocimiento y la dignidad que merece todo ser humano, sin importar quienes sean, o a quienes amen (…).

A las personas  LGBTQ+ cuyos derechos serán reconocidos a partir de mañana [26/05/2020] les reitero mi compromiso. Durante décadas fueron ofendidas, humilladas, perseguidas pero nunca se cansaron de luchar, en las calles, en las instituciones y en los tribunales. Persistieron con orgullo y determinación».

Según Europa Press, el registro civil confirmó que ya hay alrededor de 55 solicitudes de matrimonio esperando a ser inscritas para poder celebrar el despertar en un país más justo.


Fuentes:

Mandatos de belleza durante la pandemia

Desde que el gobierno nacional decretó el aislamiento social obligatorio, las redes sociales se colmaron de memes que aluden a la gordura como consecuencia indeseable de esta cuarentena.

En un contexto de pandemia el estrés aumenta tanto como las cifras de contagios y fallecimientos por COVID-19. Nadie tiene certezas de cuándo o cómo pasará todo este caos. ¿Por qué frente al temor a enfermarse, la posibilidad de perder el empleo o aislarse con un violento, el mayor miedo de la sociedad es engordar?

La gordofobia en tiempos de coronavirus se camufla de «consejos» para adelgazar, noticias falsas, dietas milagrosas y planes de entrenamiento. Influencers y autoproclamados profesionales inundan las redes sociales con actividades para bajar de peso y obtener el cuerpo ideal. En medio de la tristeza y la incertidumbre que genera estar lejos las personas que más queremos se nos exige mantener una rutina, conservar nuestro peso, leer pero no caer en el sedentarismo y aprender a cocinar sin comer de más.

En las últimas semanas circularon fotografías de cómo se verían personajes famosos antes y después del encierro. Las imágenes muestran personas delgadas previo a la cuaretena y cuerpos obesos en su posterioridad. El mensaje que nos quieren imponer es claro: «No subas de peso».

No son solo memes, son una presión social hacia las personas que no cumplen con los parámetros de belleza, por cierto irreales, que se difunden en publicidades, redes sociales y medios de comunicación. Los mal denominados «chistes» funcionan como reflejo de una sociedad donde la cultura de la dieta violenta los cuerpos no visibles.

Cuerpos violentados

Un estudio de la Universidad de Buenos Aires reveló que todas las mujeres han estado inseguras con su aspecto o desconformes con su cuerpo. Además, alrededor del 80% ha recibido comentarios acerca de su peso. El miedo a engordar esconde la presión social de un prototipo de mujer delgada, asociado a la belleza y el éxito personal.

Resulta contradictorio que dentro de la cultura del hiperconsumismo, en la cual las condiciones laborales te empujan al sedentarismo, surja la gordofobia para reforzar un estereotipo que muy pocas pueden alcanzar y con el cual gran parte de la población no se siente representada. Según datos del gobierno nacional, 6 de cada 10 adultes presentan exceso de peso y entre niñes en edad escolar el 30% tiene sobrepeso y el 6% obesidad.

La gordofobia, la homofobia y la transfobia no existen si entendemos fobia como «miedo a determinadas cosas». El concepto es utilizado para abarcar el odio y la discriminación que sufren las personas que no encajan con lo que para nuestra sociedad es atractivo o saludable. La idealización de la mujer tal cual la conocemos es una herramienta del sistema para señalar qué cuerpos «merecen» o «deben» ser visibles y cuáles no, dejando aisladas a todas aquellas que no son jóvenes, blancas, delgadas y exitosas.

Brenda Amato, activista y modelo, expresó en sus redes sociales que considera contradictorio que quienes juzgan el modo de vida de las personas gordas lo hagan por una cuestión de salud. «Estaría bueno que la gente recordase que la salud es también psíquica y emocional y que este hostigamiento no es gratuito. Muchas veces termina repercutiendo en la salud física. En un contexto como este puede generar depresión, ansiedad y hasta trastornos alimenticios».

«[La violencia sobre los cuerpos] es la misma que padecemos cuando no podemos encontrar la ropa que nos gusta en nuestro talle, cuando vemos que los asientos en el transporte público son cada vez más chicos y cuando no podemos conseguir trabajo porque parece que no se puede tener buena presencia si sos gorda».

Acerca de las ofertas de entrenamientos y clases online, expresó que estamos educados para que la actividad física sea una obligación y un castigo. «Si te comiste un alfajor son 10 minutos más, si te pintó que la pizza estaba rica y comiste una porción más, 20 minutos, y así terminamos transformando algo que nos debería generar felicidad y placer en una tortura».

A raíz del incremento de la discriminación a los cuerpos no hegemónicos, el INADI elaboró un documento titulado «La discriminación en tiempos de Coronavirus: reflexiones sobre el uso de las redes en una pandemia». En el texto se afirma que: «En épocas donde la prioridad es la promoción de discursos que convoquen a la solidaridad y responsabilidad, la aparición de cuestionamientos, miedos y sugerencias sobre los cuerpos no hacen más que fortalecer la ridiculización y estigmatización de la diversidad corporal de las personas».

En momentos donde tener acceso a la comida es un privilegio, deberíamos dejar de juzgar la alimentación y el aspecto físico de otras personas. Comer es un acto social, como lo son cocinar y compartir esos momentos de placer con quienes nos rodean. Utilicemos este tiempo en casa para reflexionar acerca de los «chistes» que hacemos circular. Es hora de dejar atrás la idea de que el tamaño de nuestros cuerpos nos define.


Imagen de portada: Sebastian Cifuentes

Dominadas, controladas y rastreadas

En Arabia Saudita, la vida de las mujeres es controlada desde que nacen hasta que mueren. Lo que hagan o dejen de hacer es administrado por sus «tutores» o «guardianes» que al principio son sus padres, pero pueden ser hermanos y, más tarde, esposos o hijos. Se trata de una «política de tutela» que las afecta negativamente y las enfrenta a dificultades constantes ya que sin la palabra del hombre que las «cuida», no pueden realizar ninguna acción.

En esta política restrictiva se basan los permisos que necesitan no solo para los viajes que quieran realizar o los caminos que quieran tomar, sino también para casarse, para ser liberadas de prisión y, en algunos casos, para acceder a algún tipo de trabajo o incluso, a atención médica.

Que no puedan tener control real sobre sus vidas genera que no puedan tomar ningún tipo de decisión para tratar de cambiar esta problemática. Hasta intentar escapar se vuelve casi imposible cuando la tecnología se mete en el camino: así aparece Absher, un nuevo tipo de localizador que acorta aún más la precaria libertad con la que cuentan las mujeres saudíes.

Absher, «el predicador», es el nombre de una nueva aplicación aprobada por Google y Apple que permite, entre otras cosas, rastrear mujeres. Se encuentra disponible desde 2015 pero su repercusión actual se debe a las peticiones que están siendo gestionadas para retirarla del mercado digital.

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Imagen Insider

Sí, aunque suene inverosímil es real. Se trata de una plataforma utilizada en Arabia Saudita, uno de los países con más desigualdades de género a lo largo del Medio Oriente, según el Foro Económico Mundial. Arabia es una de las regiones que más control ejercen sobre las mujeres, quienes básicamente se encuentran a merced de lo que disponen los hombres de la familia.

El gobierno saudí desarrolló esta aplicación que permite que los hombres reciban actualizaciones constantes sobre la ubicación de las mujeres y especifiquen cuándo y cómo pueden cruzar las fronteras, cuántos viajes pueden hacer y más.  Los «guardianes» se encargan de verificar que se cumplan sus órdenes y sin importar la edad pueden imponérselas a cualquier mujer de su familia.

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Imagen Insider

Apple y Google, que permiten descargar la aplicación a través de sus sistemas, están siendo acusados de ayudar a ejercer la represión sobre las mujeres mediante la tecnología. Por eso, muchas organizaciones defensoras de los derechos humanos solicitan que esta app sea retirada de los centros de descarga. Así se expresó hace algunos días el senador demócrata estadounidense Ron Wyden mediante una carta en la que exigió que Absher fuera eliminada del mercado:

«Ya no es noticia que la monarquía saudita quiere limitar y reprimir a las mujeres, pero las empresas estadounidenses no deben posibilitar ni facilitar el patriarcado del gobierno saudita».

Según distintas fuentes, tanto Google como Apple se están encargando de verificar si la aplicación cumple con sus políticas. Muchas de sus funciones son benignas: es utilizada por hombres y mujeres como un portal en línea para poder disponer de distintos servicios gubernamentales y gestionar procedimientos administrativos de forma remota, pero también cuenta con la opción de rastrear mujeres en un apartado dentro de la aplicación al que ellas no tienen acceso.

Según PressDigital, algunas de las reseñas encontradas en el AppStore afirman:

«Una forma estupenda de controlar a tu mujer, fácil de saber dónde está y a dónde ha ido».

PressDigital también cuenta cómo funciona la aplicación, en la que con unos pocos clics y el número de pasaporte de quien se quiere rastrear se puede aprobar o revocar un permiso de salida. El «tutor» puede tener acceso a números de vuelo, destinos y fechas de viaje, entre otras cosas, lo que vuelve casi imposible la huida tan ansiada que alrededor de 1000 mujeres sauditas intentan cada año.

«Esto define una estrategia clara por parte de Apple y Google que fomenta una forma arcaica de misoginia. Es sorprendente si se tiene en cuenta que, en Occidente, sus tecnologías se utilizan para mejorar la vida». –Yasmine Mohammed, opositora al régimen saudí.

Rothna Begum, investigadora principal de derechos de la mujer para Human Rights Watch, sugiere que tanto Apple como Google soliciten al gobierno saudí la eliminación de la aplicación y sostuvo que estas grandes empresas deberían controlar que sus productos no faciliten los abusos de derechos humanos o alienten la discriminación en los países.

Si bien asegura que hubo casos en los que las mujeres sauditas lograron utilizar la tecnología a su favor, no se trata de una mayoría. En aquellas situaciones, algunas han podido tomar el teléfono de su tutor para autorizarse a viajar al aeropuerto antes de que él se diera cuenta.

Las mujeres que se escapan saben que si lo hacen arriesgan su vida, porque si no lo logran su familia las expondrá a castigos que podrían resultar en la muerte. Insider narra la odisea de Al-Mohaimeed, una joven que decidió escapar sabiendo que se arriesgaba a ser asesinada si era encontrada. Una de las primeras cosas que tuvo que hacer el día de su huida fue robar los celulares de sus tutores para que no pudieran rastrearla, ya que su plan se vería frustrado al intentar cruzar cualquier frontera sobre la cual debiera registrar su pasaporte.

Eludir la aplicación se convirtió en un paso crucial en la huida de las mujeres, que saben que tras ellas hay huellas digitales que van marcado su rastro a los sabuesos que buscan regresarlas a «casa». Lo que suelen hacer es robar los teléfonos, restablecer las contraseñas y darse permiso para viajar. Sin embargo, siempre se está en peligro porque si el tutor es minucioso puede verificar de manera continua el estado de quienes dependen de él, más sabiendo que las jóvenes buscan escapar regularmente.

Antes de que Absher saliera a la luz, las mujeres necesitaban un formulario, conocido como «recibo amarillo», en el que figurara la firma de su tutor. La aplicación digitalizó el rastreo, para permitir saber quién está dentro o fuera del país, en qué parte se encuentra, cuántos viajes puede realizar, por dónde puede realizarlos, etcétera.

«El uso de la aplicación Absher para restringir el movimiento de las mujeres destaca de nuevo el perturbador sistema de discriminación contra las mujeres bajo el sistema de tutela y la necesidad de reformas genuinas de derechos humanos en el país, en lugar de solo reformas sociales y económicas», dijo un portavoz de Amnistía Internacional en un comunicado enviado por correo a CNN.

Google y Apple están siendo acusados de ayudar a «imponer el apartheid de género» al dejar que las aplicaciones sean descargables desde su sistema. Sin embargo, todavía no hubo respuestas concretas a la petición de eliminarla de las plataformas formulada por distintas organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Aunque se realizaron algunos cambios en las políticas restrictivas que condenan a las mujeres saudíes, no mucho se hizo ya que se trata de una sociedad patriarcal, conservadora y religiosa, que sigue la ley del Islam.

Se supone que, en 11 años, Arabia Saudí piensa desarrollar su Visión 2030, que corresponde a la visión para el futuro del país que declara que las mujeres son un gran activo cuyos talentos se desarrollarán para beneficiar a la sociedad y a la economía de la región. Sin embargo, no alcanzarán su propósito si se siguen manteniendo las limitaciones que restringen todo tipo de movimiento.

Pueden encontrar más información aquí.


Fuentes

Hablemos de derechos

«Para cambiar el mundo, debemos cambiar la forma de nacer», afirma Michel Odent, uno de los obstetras más innovadores del mundo. En su análisis sobre el contexto actual del parto promueve la idea deshacerse de todos los condicionantes culturales, las creencias, los ritos y las tradiciones.

Después de nacer, vivir se convierte en el resultado de la elección que implica tomar la decisión de traer un hijo al mundo. Aquella decisión se combina con otras que responden a una demanda mayor, que involucran un lugar, un momento, si será en una clínica u hospital y frente a qué profesionales.

El acompañamiento pasa a ser un vehículo fundamental al momento de ser atendida «no solo por profesionales que ejercen su labor, sino por profesionales que la ejercen con responsabilidad, velando por el bienestar físico y psicológico de sus pacientes», según la licenciada en Psicología e investigadora en Justicia, Salud y Bienestar Social, Cristina Roda Rivera.

¿Qué tan naturalizada está la violencia obstétrica que, cuando la mencionás, nadie sabe que existe ni que hay leyes que la reconocen como tal?

Hoy, la violencia obstétrica constituye una de las tantas formas de violencia y discriminación que sufren las mujeres y es producto de la intersección de otros tipos de violencias y vulneraciones: violencia de género, violencia institucional en el ámbito de la salud, vulneración de derechos sexuales y reproductivos, entre otros.

Según el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la ley 25.929 de Parto Humanizado (2004), también llamado parto digno, te protege cuando vas a dar a luz. Tenés derecho a que respeten tus tiempos biológicos, a estar acompañada en el parto y junto a tu bebé desde el momento del nacimiento. La ley reconoce tu derecho a:

  • Ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieran tener lugar, para que puedas optar libremente cuando existieran diferentes alternativas.
  • Ser tratada con respeto, con tu intimidad garantizada y tus pautas culturales y necesidades consideradas.
  • Ser considerada como persona sana, de modo que se facilite tu participación como protagonista de tu propio parto.
  • Transitar un parto natural, donde se eviten las prácticas invasivas y el suministro de medicación que no estén justificados por tu estado de salud o el de tu bebé.
  • Ser informada sobre la evolución de tu parto y el estado de salud de tu bebé, y ser partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
  • Elegir una persona de tu confianza para que te acompañe durante el trabajo de parto, parto y posparto.
  • Tener a tu lado a tu hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.

Según el Observatorio de Violencia Obstétrica, creado por la organización “Las Casildas”, entre 2 y 3 de cada 10 mujeres recibieron insultos o comentarios irónicos por demostrar emociones antes y durante el parto o la cesárea.

Si sufriste violencia obstétrica, podés denunciarla ante la Defensoría del Pueblo comunicándote al teléfono 0810-333-3762.


Fuentes:

  • Escritura Feminista
  • Infobae
  • Telefé Noticias
  • Argentina.gob.ar

Foto: Las Casildas.

Mutilación y ablación genital femenina: tolerancia cero

La mutilación o ablación genital (MGF) es una práctica que existe a nivel mundial y vulnera los derechos de niñas y mujeres desde hace siglos. Esta aberración, que consiste en mutilar el clítoris, órgano sexual encargado de producir placer, representa una forma de tener el poder y el control sobre las niñas y las mujeres que conlleva consecuencias inhumanas.

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Abordajes sobre la condena a Nahir Galarza

El crimen de Fernando Pastorizzo conmocionó a la sociedad desde diciembre del pasado año hasta hoy. Nahir Galarza confesó ser la autora del crimen.  Debido a ello el proceso judicial  se dio con celeridad. Es la primera imputada tan jóven a cadena perpetua en nuestro país. ¿Pero qué es lo que lleva el escarnio mediático de la joven? ¿Por qué el tratamiento de la información se basa en ella y no en la víctima, como en los casos de femicidios?

El asesinato de Fernando Pastorizzo perpetrado por Nahir Galarza, podría ser la excepción a la regla, en términos judiciales, sociales, y también mediáticos. Y es justamente porque quién mató a quién fuera su pareja fue una mujer y no un hombre.  Y una mujer joven, universitaria, con una situación económica y social, que (para los medios y un gran sector de la sociedad) agrava su condición, entonces se empieza a pedir justicia. Y no sólo eso, se comienza con el escarnio mediático, con la condena social, y moral.

Al darse a conocer el caso, la mirada se puso sobre la victimaria y no sobre la víctima. Por dar sólo algunos ejemplos, no ocurrió lo mismo con los casos de Melina Romero, Araceli Funes, Micaela García, o Candela Rodríguez. En esos casos la mirada no sólo que estuvieron sobre las vidas de las víctimas, sino además sobre sus familias. No faltaron los medios de siempre, construyendo sobre ellas un imaginario ficticio y asqueante, aludiendo a su vida íntima, a sus condiciones sociales, a sus relaciones vinculantes. Sino que además parándose discursivamente en un lugar, fogonearon permanentemente una especie de merecimiento implícito por lo ocurrido.

Y es en esos relatos, que se puede observar las diferencias en el tratamiento de la información, y una vez más asistir a la reproducción de las discursividades  creadas desde los medios, que empiezan a circular en la sociedad, y en el imaginario colectivo produciendo así una especie de posverdad, que nada tiene que ver con la información real de los hechos.  Los hechos marcan lo noticiable, pero la noticia (sabemos) se construye respecto a una posición ideológica, a una forma de entender el mundo, por así decirlo. Se construye (en nuestro caso) como una manera de pensar y repensarnos. Y en otros casos, se construye desde una norma, que es histórica, machista y exime de culpas a los asesinos cuando se empieza a preguntar qué hacía la víctima, como se vinculaba, con quiénes, en que contexto vivía, sí su crimen pudo ser “pasional” o “un ajuste de cuentas”. Pero no se pone de manifiesto cuestionamiento alguno para los asesinos.

En el caso del crimen de Fernando Pastorizzo, fue todo lo contrario. El eje se puso en Nahir Galarza, y los medios de información operaron desde allí. Activaron y construyeron sus  discursividades  desde ese lugar. Se indagó en su vida privada, se la intentó exponer desde su intimidad. Al darse a conocer la existencia de un vídeo de la vida privada de Galarza y Pastorizzo, en internet se hizo tendencia la búsqueda del vídeo que solo estuvo en manos de la justicia. ¿Qué es lo que busca? El morbo. Cuando esto ocurrió la misma Nahir dijo que si el vídeo salía a la luz él iba a ser el responsable de que ella se suicide. Es decir, el hostigamiento hacia Nahir nunca cesó. Los medios lo impulsaron, y parte de los usuarios de internet se amparan en la virtualidad para mantener activa las lógicas mediáticas hegemónicas, del show  y el morbo.

Nahir, una joven que no llega a los veinte años, obtuvo la pena máxima: reclusión a cadena perpetua. Es la primera menor de veinte años en nuestro país en obtener dicha condena. Pasará su reclusión sin estar en contacto con nadie dentro de la cárcel, por ser hija de un ex comisario de alto rango.  Esto generó diferentes reacciones en la sociedad. Y división de opiniones incluso dentro del movmiento feminista.

Ciertos medios salieron por supuesto a burlar al movimiento feminista, e intentar desandar la lucha, y desestimar el accionar en otros casos y circunstancias que bien luchados estuvieron. El feminismo se divide en sus opiniones. Hay una postura que pide la absolución y la libertad de Nahir, por considerar injusta la condena (o no igual a otras condenas que se dieron a femicidas de casos emblemáticos). Otra parte del feminismo, acuerda (acordamos) en no pedir la libertad y la absolución. Ya que Nahir misma se confesó como autora del crimen, sumado a que las pruebas periciales demuestran que mató a Fernando Pastorizzo con premeditación. Entendiendo el feminismo como un movimiento que lucha por la igualdad y la equidad en términos económicos, sociales, jurídicos e históricos, es que no acordamos en pedir la absolución y libertad.

La celeridad en los tiempos judiciales

Una de las aristas del caso que llama la atención es la celeridad en los tiempos judiciales, y una condena que parece intentar ser ejemplificadora para todas las mujeres, y dejar precedente. Pero, comparar y equiparar los tiempos y procesos judiciales de la Justicia de la provincia de Buenos Aires y la justicia de la provincia de Entre Ríos, es incurrir en un error y en la desinformación.

La provincia de Buenos Aires ha fallado en el aspecto más literal del término en infinidad de casos. Uno de ellos el caso de Natalia Melmann: quien tenía 15 años y fue violada y asesinada por un grupo de policías de la Bonaerense a la salida de un boliche en Miramar. En el cuerpo de la adolescente había rastros genéticos de cinco personas. Una de esos rastros genéticos era de de Ricardo Panadero ex sargento de la policía. Sin embargo se tardó 17 años para llevarlo a juicio, y el mismo día que condenaban a perpetua a Nahir Galarza, a Ricardo panadero diecisiete años después del crimen, se lo absolvía. Es decir, los jueces Jorge Peralta, Fabián Riquert, y Juan Manuel Sueyro consideraron que el material genético ya no servía porque estaba degradado , entonces no determinaba con certeza si el ADN correspondía a Panadero. Además se desacreditaron las declaratorias de los testigos. Panadero nunca estuvo preso, y al dictar la absolución  del imputado, la policía ya estaba lista en las afueras de los tribunales para reprimir a los  movimientos feministas y a los familiares y allegados de Natalia Melmann.

Las diferencias en el actuar judicial, se hacen visibles por ejemplo en el caso del femicidio de  Micaela García, donde su asesino Sebastián Wagner fue llevado a juicio oral y en el lapso de siete meses fue condenado a reclusión perpetua, también por la justicia de Entre Ríos. Entonces  lo que sí puede verse, es como actúa en las diferentes jurisdicciones la justicia argentina.

Además la celeridad del proceso se da porque Nahir confesó el asesinato y como lo ejecutó. La defensa alegó una falta de maduración emocional en Nahir, así como también en principio se quiso demostrar que Fernando y Nahir no habían tenido una relación, sino sólo vínculos esporádicos, y también se expuso que Nahir sufría violencia de género y por ello hizo lo que hizo. Pero estas versiones, fueron desestimadas por las pruebas y los testigos del caso.

¿Por qué se dice que Nahir  es víctima de patriarcado?

Siguen burlándose de esos términos que cada vez se hacen más tangibles. Se puede exponer que no solo Nahir es víctima del patriarcado, sino también que Fernando lo era. Porque una relación violenta habla de una forma de construir y vincularse desde la primera infancia hasta la adultez.

Creer que por amor todo es posible, es un mito construido especialmente desde el amor romántico y desde el patriarcado. Con ellos podría pensarse, que puede sostenerse todo en los vínculos familiares, sociales, amistosos y principalmente de pareja. Y viene ese mito a reforzar todos los otros, el porque te quiero te hago esto, el sos mío/mía y de nadie más, el aguantá porque hay amor, el los hombres así, los hombres no lloran, no sufren, a un hombre eso no le pasa. E infinidad de relatos que son mito. Pero, mito que sostiene, que refuerza, que perpetua una lógica que aún hoy perdura en la sociedad. Una lógica con la cual hay que romper, y hay que acabar.  Porque de ella se desprenden múltiples andamiajes motores de la sociedad: el primero  es la manera de vincularnos; el segundo es las formas de pensarnos y constituirnos como sujetos con elección y libertad de acción; el tercero es la forma de ejercer la sexualidad; el cuarto la forma en que vivimos y afrontamos el amor y las relaciones amorosas (en su más amplio aspecto); el quinto es comos nos educamos a nosotrxs mismxs y otras generaciones para que el andamiaje empiece a ser más sano y mejor. Es decir cómo hacemos para romper con la violencia, con la creencia de que otrx es propiedad privada y exclusiva de nostrxs. Y sobre todo como hacemos para comprender y hacer comprender a otrxs que existen posibilidades de un mundo mejor, si todo lo que los rodea es un mundo lleno de violencia, injusticia, y normas caducas.

Nahir Galarza con cadena perpetua, nos apena profundamente. Y nos apena aún más Fernando Pastorizzo muerto. Porque nadie devuelve la vida de la víctima, pero tampoco nadie devuelve la vida a quién entra en prisión antes de los veinte años. Y si bien, cada uno realiza sus actos.  Que ocurran asesinatos cada día de mujeres (con la tasa más alta de mortalidad) de niñxs y familiares de víctimas de violencia de género y también de hombres (sin datos exactos de  las tasas de mortalidad por asesinatos) habla de que seguimos haciendo demasiadas cosas mal como entes sociales. Y habla también de que todavía queda mucho camino por desandar, y mucho por aprender, construir y enseñar.  Nadie debiera alegrarse, por una joven con reclusión perpetua. Porque eso también habla de todo lo que nos falta como adultxs responsables de otrxs generaciones.

¿Qué estamos mirando? ¿Qué estamos enseñando? ¿Qué hemos aprendido y visto cada unx de nosotrxs? ¿Es suficiente? ¿Está funcionando?. Las respuestas no son únicas, pero hay una que está clara y se da por sobre otras. La violencia sigue acá, tangible, mostrables, decible.