Érica Soriano, ocho años después

Daniel Lagostena será juzgado, finalmente, por el femicidio de Érica Soriano. Se intentará comprobar que él la asesinó y se deshizo del cuerpo. Para ello, uno de los testimonios claves es el de Florencia, hija de la víctima.

Érica fue vista con vida por última vez en agosto de 2010. Se encontraba embarazada de Lagostena, su pareja en ese entonces. El día 20 de dicho mes, en su compañía, se dirigió al ginecólogo, y el último contacto que se tuvo con ella fue a través de una llamada telefónica a las 21:15 h.

Había planeado un encuentro con su madre y su hermana en su casa de Villa Adelina, pero nunca llegó. Según el portal Bigbangnews, María Esther, madre de la víctima, sostiene que siempre recordará la frialdad con la que Lagostena respondió a su llamada cuando, desesperada, reclamaba por el paradero de su hija: “Se habrá perdido”.

Durante los días posteriores a la desaparición, la policía allanó la casa que la pareja compartía, donde encontraron rastros de sangre lavados y restos de ropa interior quemada. Con el paso del tiempo, los antecedentes violentos de Lagostena salieron a la luz: tres exparejas declararon haber sido víctimas de violencia de género.

Según los dichos de un testigo de identidad reservada, Lagostena le habría pegado a Érica mientras discutían, y un golpe mortal en la cabeza producto de una caída habría ocasionado su muerte. La desaparición del cuerpo habría estado a cargo del acusado y un grupo de funerarios relacionados a su familia.

Durante los días de búsqueda, el imputado se refugió en Paraguay, ya que según él Soriano se encontraba atrapada en una red de trata en la triple frontera. Su regreso se dio pocos días antes de ser detenido durante 2012. Pasó 8 meses en prisión hasta su liberación por falta de pruebas, y en 2016 fue apresado nuevamente.

Daniel Lagostena llegó al Tribunal de Lomas de Zamora acusado de “homicidio en concurso ideal con aborto en contexto de violencia de género”, un delito punible con cadena perpetua. Declararán alrededor de 70 testigos, con la hija de Erica a la cabeza, además de sus exparejas y personal que lo asistió en una clínica psiquiátrica durante 2009.

“Lo que pase con él no me importa. Quiero saber qué pasó con mi hija; tengo la ilusión, porque si no se sabe en el juicio no se sabrá en ningún lado», declaró María Esther a la agencia de noticias Télam. “Llegamos hasta acá después de ocho años. Para mí es un milagro el juicio y que Lagostena esté preso. La causa estuvo a punto de quedar archivada y gracias a unos billetes de dos pesos avanzó”.

Dicho comentario hace referencia a los billetes de $2 que circularon durante 2015 con la inscripción “Soy Érica Soriano, estoy en San Luis”, gracias a los cuales se reactivó la causa, parada por tres años, y se establecieron nuevas conexiones que apuntaron como principal sospechoso a Daniel Lagostena.

Lagostena enfrentará a los tribunales orales hasta el día 15 de este mes.


Fuentes

Imagen de portada: Diario 26

Discapacidad, poder distinto

A sus padres, los médicos les dijeron que su vida iba a ser difícil, que no iba a poder estudiar, que no iba a terminar la primaria, y mucho menos la secundaria. Constanza les demostró lo contrario. Se recibió de psicopedagoga y ejerce su profesión tanto en forma particular como dentro de un colegio. En 2013 fue una de las jóvenes sobresalientes de la Cámara Junior Internacional.

Hoy tiene 34 años y les enseña a todxs que si unx lucha, puede alcanzar sus sueños, pero su vida nunca fue fácil. Al nacer, Constanza tuvo un paro cardiorespiratorio, y otro 12 horas más tarde. La falta de oxígeno le ocasionó una lesión en el cerebro que afectó toda su parte motriz y le diagnosticaron parálisis cerebral.

A lo largo de sus años de estudio, hubo gente que la apoyó, consciente de que era capaz de hacer muchas cosas, pero también se encontró con personas que no sabían entenderla.

«Preferían que esté en el fondo del aula porque no sabían qué hacer conmigo. No estaban preparados. Nadie está preparado. La discapacidad no te manda un Whatsapp y te dice: ‘Preparate, llego en cinco'».

Constanza sostiene que trabaja pensando formas para que otros puedan, difunde su mirada de la discapacidad a través de su proyecto “Desde Adentro”, y trata de brindarles contención a los chicos de la escuela donde trabaja, mediante nuevas alternativas a la hora de educarlos.

Uno de los problemas que la joven remarca es que, durante los tratamientos, los especialistas repiten fórmulas iguales para casos distintos.

«No es lo mismo estudiar sobre una pierna torcida que convivir a diario con una pierna torcida.

En cuanto a la parálisis cerebral te indican fortalecer el tronco, estimular la marcha, poner férulas, hacer cirugías… Pero, ¿y la persona? ¿La miraron? ¿Saben cómo convive con sus dificultades? ¿Cuáles son sus deseos y sus temores? Si son chicos, ¿respetan sus espacios de juego tan necesarios para crecer? La persona siempre es mucho más que un diagnóstico».

Además, sostiene que es necesario crear entornos y contextos más flexibles, donde la persona con discapacidad pueda ser y hacer a su modo sin tener que parecerse a nadie para recibir el premio de ser incluido. «Lo que hace falta es ser simples. Hacer más fácil lo que ya es difícil».

«No somos pobrecitos, ni tampoco somos angelitos, no somos especiales. Especiales son las pizzas. No tenemos capacidades diferentes, capacidades diferentes tienen un balde y un vaso. Somos personas con discapacidad. Personas».

Constanza emociona y conmueve. Aprendió a convivir con lo que la vida le puso en el camino, y habitualmente da charlas para contar sus experiencias. Uno de los eventos donde se presentó y fue recibida con euforia fue la charla TedxRío de La Plata, en Tecnópolis.


 

Fuentes

Infobae

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