Alemania: el «stealthing» es ataque sexual

El Tribunal Regional Superior de Schleswig-Holstein, Estado del norte alemán, resolvió que quitarse el preservativo sin consentimiento durante el coito es considerado ataque sexual. Se trata del concepto identificado como stealthing que proviene del verbo ingles stealth y denota el «hacer una acción o movimiento con cautela».

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Esta resolución se dio después de anular un fallo emitido por el Tribunal del Distrito de Kiel en el que, en noviembre de 2020, se absolvió a un hombre acusado de quitarse el preservativo durante una interrupción del acto sexual sin que la persona que lo acompañaba lo advirtiera y de continuar el coito sin protección. Asimismo, la persona denunciante había señalado previamente y en repetidas ocasiones que solo deseaba tener relaciones sexuales utilizando protección. Sin embargo, el Tribunal de Distrito no consideró que la conducta del hombre fuera criminal y absolvió al acusado.

En esta nueva oportunidad, el 19 de marzo el Tribunal Superior concluyó que «si una víctima declara antes de la relación sexual que solo la acepta con condón, la penetración sin protección puede ser punible como agresión sexual, incluso si la víctima no nota la falta de condón durante la relación sexual», informó el Portal DW News. Por esto, el hombre será juzgado nuevamente.

Sexualidad y derechos humanos

El stealthing puede darse en cualquier relación sexual que implique penetración anal o vaginal. Incluso existen grupos donde se promueve la práctica y se comparten técnicas para efectivizar la acción no consensuada.

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Según detalla María Fernanda García, integrante del DeCyT Doctrina Penal Feminista (UBA), los Estados deben proyectar técnicas legislativas para abordar delitos sexuales, en línea con los estándares internacionales de derechos humanos. A nivel local, en el caso del Código Penal argentino, el artículo 119 es el encargado de regular las conductas que constituyen abusos sexuales en diversos grados, por lo que resulta la norma adecuada para ser aplicada.

Desde la perspectiva del stealthing, la libertad sexual se ve dañada en el mismo momento en que una persona modifica las condiciones iniciales del encuentro sexual sin obtener consentimiento explícito. Y al estar en juego la libertad sexual no solo es imprescindible que haya consentimiento inicial sino también que el acto se desarrolle de acuerdo a lo pactado cuando se aceptó.

Además, en esta práctica se observan patrones socioculturales de conducta sexistas. En ese sentido es que los estándares internacionales de derechos humanos deben contribuir al diseño de políticas públicas que tengan en miras la modificación de dichos patrones. La educación sexual integral dentro de las propuestas educativas, por ejemplo, tiene como objetivo promover actitudes responsables ante la sexualidad, prevenir los problemas relacionados con la salud en general, la salud sexual y reproductiva en particular y procurar igualdad de trato y oportunidades.


Fuentes: 

Imagen de portada: Adobe Stock


Las sobrevivientes

La presidenta de la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (AMADH) charló con Escritura Feminista el pasado 3 de junio y afirmó su postura abolicionista frente a la reglamentación de la prostitución: «va a convertir a los proxenetas en empresarios, como pasó en Holanda y Alemania»

En la esquina entre Av de Mayo y 9 de Julio, una bandera violeta gigante llamaba la atención, «Campaña Nacional contra la violencia a las mujeres. No estamos solas, estamos organizadas», dictaba. Atrás se encontraban las mujeres preparadas para marchar a la plaza. Uno de los carteles que sostenían tenía dibujado dos manos cruzadas que formaban una paloma rosa y abajo las letras: AMADH.

Su sigla se puede confundir con la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (AMMAR) y es que en un principio pertenecieron al mismo grupo. Ahora ya no. En el año 2003 luego de profundos debates sobre la validez de la figura de «trabajadoras sexuales» y su sindicalización decidieron desvincularse. No estaban de acuerdo, entonces decidieron crear AMADH con el objetivo de cumplir con el abolicionismo.

«La mayoría de nuestra organización la fundan sobrevivientes. Yo soy una sobreviviente del sistema, fui una mujer que estuvo en trata y después explotación sexual y después me quedé por 16 años ejerciendo la prostitución porque pedía ayuda y nadie me la brindó. Por eso es nuestra lucha, porque siempre pusieron el ojo para castigar a través de códigos represivos y contravencionales en perjuicio de las personas pero no en perjuicio de lo que tiene que hacer. Por eso trabajamos con la ley de trata, hoy tenemos una ley de trata porque nosotras llevamos más de 20 años haciendo denuncia y trabajamos y apoyamos para que hoy tengan las víctimas un juicio justo y puedan denunciar, hace 20 años atrás no lo tenían», explicó la presidenta de AMADH.

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La asociación se identifica con el movimiento abolicionista porque trabaja para visibilizar la problemática social del sistema de la prostitución. Entre esas están las mujeres travestis y trans que son las más perjudicadas, muchas veces invisibilizadas, que sufren represión, y el abandono del Estado Argentino que, por otro lado, también es abolicionista.

«Así como yo hay un montón de mujeres, que están sin trabajo. Les pedimos políticas públicas al Ministerio, hay un pequeño avance en el Ministerio de trabajo, una Resolución, un pequeño avance con el programa de “Ellas hacen”. Pero eso no es suficiente porque acá hay muchos años dentro de los calabozos y muchas que han quedado en el camino… no han podido estudiar en su momento, por eso digo, la libertad, por eso estamos acá también. Para defender esta libertad que tenemos y que podemos hablar, podemos estudiar, a eso apuntamos que una mujer si se tiene que prostituir porque es de emergencia, tenga la posibilidad de estudiar, pueda formarse laboralmente. Porque tenemos muchas compañeras que ya están grandes y terminan, y eso no quiere decir, no se crean con el discurso este mentiroso que quieren imponer en la Argentina ahora, que se reglamente la prostitución y vamos a salir de todo… no, este es un país corrupto y que ha vivido de la prostitución proxeneta, de la “justicia” y milicos por muchos años. Entonces no van a dejar así el poder ese ¿no?»

Existe un debate en nuestro país que se viene gestando hace años sobre la reglamentación de la prostitución y el reclamo de algunas trabajadoras sexuales que se afirman como tal. En defensa de esta postura, el colectivo Ammar cree que es necesario conseguir las condiciones dignas para realizar su trabajo y así salir de la clandestinidad  por esa razón también quieren organizarse como sindicato.

En cambio, AMADH toma una visión más profunda, teniendo en cuenta el contexto de nuestro país y tomando como ejemplo casos de países primermundistas como Holanda y Alemania.

«No necesitamos un gueto ni que nos pongan un carnet de trabajadoras sexual, porque es indignante de ver la cifra que aumentó en Holanda y en Alemania del proxenetismo, que no ha mejorado. Entonces hoy, si ellas se aferraran al abolicionismo y levantaran la bandera y entender que el abolicionismo es una herramienta de derechos humanos y que nadie te puede castigar más, cambiaríamos las cosas entre todas, ¿me entendés?

Eso no quiere decir que yo no me puedo llamar trabajadora sexual, me puedo, nosotras nos decimos mujeres en situación de prostitución todavía, a ver, el nombre, eso es problema de cada mujer como se quiera llamar, ahora el Estado no puede tomar eso como bandera porque este Estado es abolicionista.»

En el caso de Alemania, desde 2002 implementó una de las leyes más liberales respecto a la prostitución de toda Europa. El objetivo era mejorar el estatus legal de las mujeres, pero debido a que no tiene restricciones fronterizas con sus países vecinos, en los que las leyes de la prostitución son más restrictivas, se convirtió en un paraíso para consumidores de todos esos lugares, proxenetas y el tráfico humano.

Un documental de VICE Alemania, en la que establece contacto con trabajadoras sexuales, propietarios de burdeles, policías y otros funcionarios, muestra cómo esta legislación consiguió exactamente lo opuesto a lo que pretendía.

Por su parte, la periodista e investigadora inglesa, Julie Bindel,  editó un libro este año llamado «The Pimping of Prostitution, Abolishing the Sex Work Myth» (El proxenetismo de la prostitución, aboliendo el mito del trabajo sexual).

A lo largo de dos años, Bindel realizó 250 entrevistas en casi 40 países, ciudades y estados, viajando por Europa, Asia, América del Norte, Australia, Nueva Zelanda y África del Este y Sudáfrica. Visitando los burdeles legales de todo el mundo, Bindel conoció a proxenetas, pornógrafos, supervivientes del comercio sexual y mujeres vendidas por hombres clasificados como «empresarios empresariales». Bindel descubrió las mentiras, la mitología y las actividades criminales que envuelven este comercio global, y sugiere aquí un camino hacia adelante para las mujeres que buscan abolir La opresión más antigua. 

En una conferencia en la que Julie Bindil derrumbó el ideal del modelo holandés indicó: «Lo que realmente ha pasado es que se legalizó el proxenetismo. No hay nada realmente que se haya hecho legal para las mujeres. Técnicamente sí, pero más a fondo vemos que sólo entre el 5 y 10% de las de 20.000 a 30.000 mujeres en prostitución en Holanda se han registrado como prostitutas, pagan impuestos. Hay por lo tanto entre un 90 y un 95% de las mujeres que no se han registrado y siguen trabajando ilegalmente. Luego no las han ayudado pero sí han ayudado a los proxenetas.»

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«El análisis más exhaustivo de la prostitución que haya leído» Victor Malarek, autor de ‘Las Natashas: dentro del nuevo comercio global del sexo’ y ‘Los John, sexo a la venta y los hombres que lo compran’

Para despedirse, la presidenta de AMADH recordó a Lohana Berkins y Diana Sacayan, dos activistas trans que lucharon por el reconocimiento de los derechos humanos, la inclusión y la igualdad de condiciones que ya no están, la última fue víctima de travesticidio.

«Yo tuve una suerte que muchas no las tuvieron, pude estudiar después de estar con un psiquiatra, psicólogo que me supieron apuntalar, compañeras dentro del feminismo, con Lohana que se nos fue, con Diana, que fueron gente con la que supimos ir derechito, poner una línea y caminar juntas y que hoy desgraciadamente las perdimos pero bueno, quedamos nosotras las que seguiremos en pie y seguiremos dando batalla por todas.»


Fuentes:

«Modelo Holandés»

Julie Bindil

Las trabajadoras sexuales de Alemania

El deseo y la lucha

AMMAR

Imágenes:

Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos