Sin voluntad política, peligra la ley de Humedales

Además de Ganadería y Pesca, aún resta que evalúen la iniciativa tanto la comisión de Intereses Marítimos, Fluviales, Pesqueros y Portuarios como la de Presupuesto y Hacienda. Es por esto que más de 380 organizaciones ambientalistas exigen que se cree un Plenario de Comisiones para el tratamiento urgente en el recinto de la ley de Humedales.

Todavía tenemos tiempo: #LeyDeHumedalesYa

Después de una serie de noticias que circularon por diversos portales respecto de que el proyecto de ley de Presupuestos Mínimos para la Protección Ambiental de los Humedales perdería estado parlamentario el 30 de noviembre, la organización EcoHouse aclaró algunas fechas importantes a tener en cuenta mediante sus redes sociales.

La fecha en la que la ley de Humedales finalmente perdería estado parlamentario es el 28 de febrero de 2022, ya que podría tratarse antes del primero de marzo si el presidente de la Nación llamase a sesiones extraordinarias y las comisiones le dieran vía al tratamiento de la ley en el recinto. Sin embargo, cada día cuenta y es probable que esto dependa de las nuevas conformaciones de las comisiones a partir del 10 de diciembre. Es por esto que tanto las organizaciones como les activistas ambientalistas buscan mover todos los recursos disponibles para exigir que el proyecto de ley de Humedales sea tratado.

«No es la primera vez que se impulsa en el Congreso una ley que proteja los humedales y es que, donde se busca proteger recursos naturales que pueden explotar y enriquecer pocas manos, siempre nace un fuerte lobby empresario: en 2013 y en 2016, el proyecto se aprobó en el Senado y luego quedó trabado en comisiones de la Cámara de Diputados. En ambas ocasiones, la cámara baja no le dio tratamiento al proyecto hasta que perdió estado parlamentario».

Tatiana Fernández Santos para Escritura Feminista.

Si no se logra la media sanción antes del 31 de diciembre en la sesiones ordinarias o antes del 28 de febrero si hubiera sesiones extraordinarias, las iniciativas deberán presentarse nuevamente hasta obtener un dictamen favorable como sucedió en noviembre de 2020, cuando la iniciativa que incorpora 15 proyectos presentados por distintas organizaciones y diputades obtuvo dictamen en la Comisión de Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados.

Listado de miembros de la comisión de Agricultura y Ganadería de Diputados, presidida por el diputado nacional por Corrientes del Frente de Todos José Arnaldo Ruiz Aragón, que cajonea el proyecto de ley de Humedales desde noviembre de 2020.

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¿Tanta saña con una ley que busca proteger al 21,5% del territorio nacional?

Existen distintos tipos de desarrollos que avanzan sobre estos espacios. Historia conocida, negocio de unos pocos en detrimento del ambiente. Lo particular de este ecosistema es que se ve amenazado por tres tipos de negocios.

Primero, los proyectos inmobiliarios —como countries o barrios cerrados—, que suelen construirse sobre humedales como es el caso de Nordelta. Por otro lado, se encuentra la expansión de la frontera agropecuaria o el agronegocio —responsables del origen de los incendios en las islas del Paraná—. Finalmente, otro sector empresario que se perjudicaría con la regulación de los humedales es el que se dedica a la explotación minera de litio.

Estas actividades son parte de un modelo productivo que impacta de manera irreversible sobre territorios de humedales y reservorios naturales de agua.

Humedales para regular el cambio climático

Se trata de ecosistemas naturales indispensables para la vida, que son fuente de agua dulce, de alimentos y de medicinas naturales, que albergan una biodiversidad única. Además, son fundamentales para la regulación de las crecidas de los ríos y para la reducción de emisiones de dióxido de carbono. Es decir, cumplen un rol primordial para prevenir y atenuar los efectos de la crisis climática. En Argentina, 600 000 kilómetros cuadrados de superficie están cubiertos por sistemas de humedales, un poco menos que dos veces la superficie de Italia.

Los humedales son fundamentales por la biodiversidad de flora y fauna que albergan: diversas especies de peces, aves, mamíferos, reptiles y vegetación. De acuerdo a «Ley de Humedales Ya», el 40% de la biodiversidad mundial vive o se reproduce en estos ecosistemas. Asimismo, estas áreas son fuente de agua dulce y funcionan como depuradores de las aguas.

A la vez, los humedales cumplen un rol fundamental para combatir el cambio climático ya que almacenan dióxido de carbono y por ende reducen la emisión de estos gases a la atmósfera. A la vez, mitigan el impacto de las inundaciones y las crecidas de los ríos ya que actúan como esponjas que retienen el agua para luego liberarla de a poco.

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Silvio Moriconi

Fuentes: 


Repensar el capitalismo: ¿en qué sistema queremos vivir?

Producción escrita por Agustina Olabe en el marco de la jornada Feminismos y ambiente del Taller Pensamiento crítico feminista en ámbitos cotidianos (2021)


Para intentar esclarecer los pormenores de un sistema que, de tan instalado, parece incuestionable, articulamos los análisis de Silvia Federici y Annie Leonard, ya que ambas autoras exponen dos extremos de un mismo hilo: el capitalismo.

Silvia Federici invita a repasar el momento en que el capitalismo irrumpió en la vida de las personas y cuál fue el costo de la acumulación originaria sobre los derechos y los cuerpos de las mujeres. Annie Leonard, desde una perspectiva más actual, muestra las consecuencias que acarrea el ritmo en que el capitalismo genera bienes y los desecha, con el único fin de aumentar los niveles de compra. Un análisis que invita a pensar el punto de partida de las sociedades modernas y las consecuencias si no se generan cambios.

En un intento de dar con las raíces de la opresión social y económica a las mujeres, en Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria (2004), Silvia Federici hace un repaso de cómo mediante el uso de la violencia se impusieron los poderes del Estado y se originó una nueva configuración social impulsada por la aniquilación de quienes eran acusades de herejía religiosa. Fue entonces cuando se sentaron las bases para la división sexual del trabajo, se perdieron las tierras de uso común y se empezó a considerar la tierra en términos de propiedad privada y con fines meramente económicos y acumulativos.

«Desde Marx, estudiar la génesis del capitalismo ha sido un paso obligado para aquellos activistas y académicos convencidos de que la primera tarea en la agenda de la humanidad es la construcción de una alternativa a la sociedad capitalista», enuncia la autora en las primeras páginas de su obra donde recorre la historia de la transición del feudalismo al capitalismo. 

Federici acompaña en parte la idea marxista de que es a fuerza de concentrar el capital y separar a les trabajadores de los medios de producción que las clases dominantes se hacen de su riqueza capitalista. Pero menciona, también, que el sostenimiento de este sistema económico no hubiera sido posible sin una marcada división sexual del trabajo. La caza de brujas, mediante persecución, enjuiciamientos, torturas y muertes en la hoguera, funcionó para acallar a las mujeres que sostenían formas de vida colectivas y servían en múltiples tareas a toda la sociedad. 

El impacto más significativo de esas matanzas no solo fueron las vidas que se cobraron sino también la pérdida de saberes y experiencias que quienes las perseguían intentaban erradicar de los modos de producir y de la generación lazos sociales. Mediante la imposición del estereotipo de la bruja, de pactos con demonios, que odiaba a les niñes e incomodaba a la sociedad causando todo tipo de males, se instó a las mujeres a adoptar una postura antagónica, lo cual las dejó reducidas a su rol reproductivo y preservadas para ejercer las tareas de cuidado

¿Se podría decir que la caza de brujas fue el molde en el cual el sistema capitalista diseñó a las amas de casa del siglo XXI? Sí, sin duda. Desde esos tiempos y en los siglos que pasaron, la caza de brujas les permitió a los hombres tomar las riendas del mundo público y relegar a las mujeres al interior de sus casas. 

Si bien, lucha mediante, hoy la situación es bastante mejor que la de las brujas que quemaron, ya que existen leyes que reconocen los derechos civiles de todas las personas en términos de igualdad, esta es más bien una igualdad virtual. Datos, no opiniones. Mercedes D’Alessandro, tras su asunción como directora de Economía y Género del Ministerio de Economía de la Nación (2020), expone algunas situaciones que sirven de evidencia: 

  • Las mujeres tienen menor nivel de actividad económica (48%) que los varones (71%), dado que las tareas del hogar compiten con el trabajo por un salario.
  • Ellas realizan el 76% de las tareas domésticas y de cuidados no remuneradas, con un promedio de 6,4 horas diarias.
  • Ellas ganan menos que sus pares, con una brecha salarial del 28%.
  • Las mujeres menores de 29 años superan el 23% de desempleo (más del doble que el desempleo promedio).
  • Entre les jóvenes mal llamades «Ni-Ni» (ni trabajan, ni estudian) más del 65% son mujeres madres.
  • Solo 2 de cada 10 trabajadores de la industria (sector que ofrece mejores condiciones de empleo y salarios) son mujeres.

Esta situación se encuentra marcada con mayor incidencia en la población travesti y trans, donde sus derechos son tan vulnerados que apenas alcanzan un promedio de vida de entre 34 y 41 años, según indica María Belén Correa, activista trans y una de las autoras del Archivo de la Memoria Trans (2020).

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El capitalismo en crisis

Hacer una crítica al capitalismo es una apuesta difícil. Annie Leonard, experta en materia de responsabilidad social corporativa, desarrollo sostenible, riesgos laborales, cooperación internacional y salud ambiental estadounidense, abre un análisis sobre la forma en la que el sistema se considera exitoso y cómo este éxito es insostenible al ritmo que consumimos los recursos de la tierra y de la forma en la que los conservamos. 

En su libro La historia de las cosas (2015), la autora plantea el escenario de un capitalismo en crisis. Describe un sistema económico que no permite cubrir las necesidades de todas las personas y que se encuentra basado en la producción de «cosas» que se obtienen a partir de la explotación desmesurada de una gran cantidad de recursos y energía que, al mismo tiempo, generan otra desmesurada cantidad de desechos. 

En pocas palabras, «la heroína del medioambiente» (bautizada así en 2008 por la revista Time) nos alerta acerca de la inviabilidad de sostener un sistema económico que se considera exitoso por generar cada vez más riqueza monetaria en base a la explotación de recursos no renovables. Plantea que la economía, en tanto invención humana, no puede sino ser un subsistema del ambiente, idea por la cual no sería posible que la economía sea más grande que todo lo que nos rodea y no nos pertenece: la naturaleza. No se puede sostener un sistema económico que crezca de forma infinita si depende de recursos que no son renovables o que, si se renuevan, lo hacen a sus tiempos y no a los que les exigen los ritmos de la producción capitalista. 

Desde la Revolución Industrial, la inserción de la máquina en la cadena productiva permitió fabricar cosas que antes eran inimaginables y a ritmos que la fuerza laboral humana no permite. Los nuevos modos de producción fueron acompañados de nuevas concepciones económicas: ahora el propósito es producir enormes cantidades de cosas para acrecentar el volumen de ventas. Producir es la tarea

Pasamos de un sistema de producción de bienes para la satisfacción de necesidades a un sistema de producción de necesidades para la satisfacción de quienes se enriquecen mientras consumimos todos esos bienes. Leonard considera que, en el afán de comprar los últimos modelos de las cosas que aparecen cada vez más rápido en el mercado y que muchas veces solo nos proporcionan status, nos estamos olvidando de ver de dónde viene lo que consumimos y a dónde va a parar cuando lo desechamos. 

Estamos usando el planeta como si tuviéramos uno de repuesto, para acumular enormes riquezas en las manos de unos pocos a costa de la vida y subsistencia de todos los ecosistemas y todas las especies del planeta, incluida la nuestra. La autora nos invita a pensar que si el sistema vigente de producción y extracción de productos de la tierra nos genera más problemas que soluciones (algo directamente relacionado a la visión mercantilista que se le ha dado a los trabajos), podemos intentar un nuevo modo de producir que nos incluya a todes y nos permita preservar los recursos para las generaciones venideras.


Alexandria Ocasio-Cortez: la diputada más joven de Estados Unidos

Cuestionó al expresidente Trump, a su rival demócrata Joe Crowley y a un congresista republicano que la acusó de «maldita perra». Alexandria Ocasio-Cortez pisa fuerte en la política estadounidense, plantándose contra corporaciones, candidatos machistas y políticas que perpetúan la desigualdad social y ambiental.

Hasta 2020, fue la mujer más joven elegida en el Congreso en la historia de los Estados Unidos. La demócrata Ocasio-Cortez (conocida por sus iniciales AOC) nació en el barrio Bronx, en Nueva York, y asumió su cargo con solamente 29 años. Estudió Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad de Boston, mientras también se desempeñaba como mesera y bartender en un restaurante. Sus padres tienen ascendencia puertorriqueña, por lo que creció en un hogar de raíces latinoamericanas acostumbrado a tener que trabajar día a día para subsistir.

Durante 2018, su objetivo de campaña fue claro: ella quería competir sin financiar su postulación con fondos de corporaciones en la primera vuelta electoral contra Joe Crowley, un representante neoyorkino de la Cámara Baja que llevaba en el poder casi 20 años.

AOC en la Cámara de Representantes del Congreso Nacional estadounidense.

En este sentido, manifestó en varias oportunidades cómo los ingresos económicos que financian campañas políticas influyen en las decisiones que se toman luego en el Congreso. En el documental Knock Down the House (2019), se explica que su candidatura se sostuvo a través de militantes de base que donaron fondos de manera voluntaria. La candidata sintetizó la desigualdad económica en la competencia con la siguiente frase: «No podés vencer a un político que tiene mucho dinero tratando de juntar más dinero. Tenés que vencerlo haciendo un juego totalmente diferente».

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En su historial, Ocasio-Cortez tuvo la oportunidad de trabajar en la oficina del senador demócrata Ted Kennedy. El cargo que ocupaba le permitió ver el dolor que atravesaban las familias de inmigrantes perseguidas y separadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). En 2016, trabajó en la campaña de Bernie Sanders en el sur del Bronx, lo que le dio aprendizajes que usaría posteriormente para ganar su elección. Hoy, además de desempeñarse como representante en el Congreso, es miembro de la organización Socialistas Democrátiques de América (DSA).

Mujer en el poder, machos inseguros

Desde que asumió su lugar como congresista por el Distrito 14 de Nueva York, en enero de 2019, Ocasio-Cortez dejó muy en claro las metas que persigue con su gobierno: defiende los intereses de la clase trabajadora, se preocupa por la desigualdad racial, económica y social y levanta la bandera de la justicia ambiental. Su postura despertó mucho malestar en sus rivales republicanos que, en ocasiones, la han atacado con comentarios machistas.

En julio del año pasado, varios congresistas y un periodista de The Hill fueron testigos de cómo Ted Yoho, un representante por el Estado de Florida, literalmente la llamaba «maldita perra» en las escaleras del Congreso. Si bien luego Yoho se disculpó de manera pública (aunque negó el insulto), Ocasio-Cortez no dejó pasar la oportunidad para pronunciarse respecto a la desigualdad de género:

«Cuando le haces eso a cualquier mujer, lo que hizo el Sr. Yoho fue dar permiso a otros hombres para que le hagan eso a sus hijas. Al usar ese lenguaje, frente a la prensa, dio permiso para usar ese lenguaje contra su esposa, sus hijas, las mujeres de su comunidad. Yo estoy aquí para decir que eso no es aceptable».

A principios de marzo de este año, junto al candidato a congresista Jamaal Bowman, pidieron la renuncia de Andrew Cuomo, el gobernador de Nueva York que fue acusado de abusar sexualmente a varias mujeres. Además, si bien no se define de manera expresa como feminista, en su cuenta de Twitter se expresó a favor del aborto y de la educación sexual integral. En su biografía tiene aclarado que utiliza pronombres femeninos.

«Limitando el acceso al aborto y prohibiendo la educación sexual integral, les fundamentalistas religioses estadounidenses están trabajando duro para prohibir la sexualidad que no encaja en su teología».

Alexandria Ocasio-Cortez, diputada de los Estados Unidos.

Activismo ambientalista: Green New Deal

Su primer proyecto presentado como congresista fue el Green New Deal («Nuevo acuerdo verde», en español). En su nombre, se hace un juego de palabras que remite al New Deal, un conjunto de políticas económicas keynesianas que tomó Roosevelt en la década del 30 para que Estados Unidos saliera de la Gran Depresión, y al verde por el activismo ecologista.

Se trata de un proyecto de catorce páginas que propone una serie de medidas para detener la creciente crisis climática. La propuesta consiste en crear 20 millones de puestos de trabajo a través de la descarbonización de la economía del país norteamericano, que es la segunda nación que más emisión de carbono genera solo por detrás de la industria china.

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En este sentido, es una iniciativa que tiene una perspectiva interseccional ya que impulsa la sustentabilidad ambiental: a través de la apuesta a energías renovables, transición a medios de transporte limpios, reforestación y mejora en infraestructuras para ahorrar energía; al mismo tiempo que busca generar fuentes de empleo sostenibles a largo plazo.

Aunque las críticas hacia el Green New Deal, recopiladas por El Orden Mundial, plantean que el escrito no precisa las acciones a llevar a cabo, ni el presupuesto que demandaría una transformación tan significativa, lo cierto es que la presentación del proyecto logró poner en agenda mediática la preocupación por el problema ambiental antes de que sea demasiado tarde.

La llegada de Ocasio-Cortez a la legislatura no tiene un final-feliz-para-siempre, como en los clásicos cuentos de princesas. Disputar lugares de poder para cuestionar las bases de un sistema profundamente desigual continúa siendo una lucha compleja para una mujer latina, aun a pesar de los avances en materia de derechos de los últimos años.


Fuentes: