Crímenes de odio

A casi dos meses de su inicio, alrededor de 280 mujeres fueron asesinadas en lo que va del año 2019. Una problemática que se extiende desde México hasta Argentina y se lleva la vida de personas inocentes que se convierten en víctimas del desprecio.

Vivir en América Latina es tener miedo a robos, secuestros, acosos y abusos. Vivir en América Latina es saber que, siendo mujer, quizá una noche no regreses a casa. Es saber que el noticiero de la mañana probablemente anuncie una nueva violación o el asesinato de una compañera. Vivir en América Latina es vivir con miedo, y es iniciar 2019 con altas tasas de femicidios.

Femicidio o feminicidio se entiende como «la muerte violenta de mujeres por razones de género, ya sea que tenga lugar dentro de la familia, la unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión». Extractos del Modelo de protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), solamente en

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Imagen extraída de CC News.

2017 fueron contabilizados más de 2700 crímenes contra la mujer. En este 2019, México, Argentina, Brasil, Bolivia, y Chile, entre otros, fueron los primeros en registrar este tipo de casos.

Una escalada de crímenes de odio que, pese a leyes, denuncias y movimientos en pos de su eliminación y prevención, se siguen generando de forma cada vez más violenta y repetida.

No es casualidad que, según la ONU, América Latina sea considerada la zona más violenta del mundo para las mujeres fuera de contextos de guerra. Ya en 2018, El País le adjudicaba a estas tierras el concepto de «región letal» y El Imparcial se refería a ellas como «zona roja», advirtiendo que el machismo era el principal verdugo.

La misoginia tiene raíces en comportamientos estructurales, normalizados y perpetuados dentro de la sociedad patriarcal, y son los responsables de esta epidemia que acecha. No son problemas aislados: se trata de patrones violentos basados en el machismo, completamente enraizados en las sociedades.

En un recorrido geográfico, México con 104 y Brasil con 69 encabezan la lista de números más altos de femicidios de este año. Según la especialista Esther Pineda, de CC News, este tipo de crímenes sexistas se caracterizan por la crueldad y sexualización. Quienes cometen estos delitos pueden ser simples desconocidos, pero en general se trata de personas con las que se ha mantenido o se mantiene relaciones sexoafectivas y, muchas veces, a pesar de las denuncias hay un Estado ausente.

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Observatorio feminicidio México.

Pineda destaca que los números son cada vez más altos y que, a pesar de que las luchas por visibilizar la problemática y encontrar soluciones tanto por parte de lxs familiares de las víctimas como de grupos feministas son activas, todavía se trata de una realidad desatendida.

El caso más reciente en México tuvo como víctima a Giselle, una menor de 11 años.

Según HuffingtonPost, en dicho país, para que un homicidio doloso (acto que busca quitarle la vida a una persona intencionalmente) sea considerado femicidio, debe cumplir con el artículo 325 del Código Penal Federal, establecido como «privar de la vida a una mujer por razones de género».

El problema es que esas razones quedan a criterio de ministerios públicos o de jueces que muchas veces por ignorancia y desconocimiento caratulan la causa de forma equivocada. Conforme un conteo realizado por el portal, basado en datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se registran 2,2 femicidios al día, uno cada 11 horas.

En Brasil la situación no es muy diferente. En lo que va del año fueron registrados más de 130 femicidios, lo cual concentra el 40% de asesinatos por motivos de género en América Latina. Son cifras alarmantes que remarcan la violencia y hacen crecer la necesidad estatal de implementar políticas y estrategias integrales para prevenir más víctimas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) manifestó su preocupación respecto de los asesinatos y tentativas de homicidio con motivo de género que tuvieron lugar en ese país. Según El Ciudadano, solo en Río de Janeiro alrededor de 300 mujeres son asesinadas cada año.

«Los asesinatos de mujeres son la forma más extrema de violencia y discriminación contra ellas y representan una violación flagrante a sus derechos de humanos. Vemos con preocupación la prevalencia de asesinatos de mujeres, así como las trágicas consecuencias que las tentativas de asesinato tienen para las víctimas y sus familias, como las profundas afectaciones psicológicas, emocionales y físicas que estas agresiones conllevan». Antonia Urrejola, comisionada, Relatora para Brasil CIDH

La comisión advierte sobre determinados riesgos que enfrentan las mujeres, ya sea por vulnerabilidad, por origen étnico o racial, por su orientación sexual o su identidad de género, por su situación de movilidad, por condiciones de pobreza, por su trabajo o activismo, etcétera.

En este sentido, Brasil enfrenta otra problemática más: la discriminación étnica/racial. Son muchos más los casos de asesinatos y victimización de mujeres de color. De 2003 a 2013, según estudios publicados por FLACSO, el porcentaje de asesinatos de mujeres negras creció un 54% mientras que el de mujeres blancas cayó un 9,8%, marcando una innegable conexión entre el racismo y el machismo.

Por la impunidad que prevalece frente a estos crímenes y la desprotección estatal, la violencia machista es tolerada. Pese a que la ley que tipifica el femicidio en Brasil encarna un paso primordial, la comisión pide que se refuercen los mecanismos de protección con medidas estratégicas que brinden asistencia y atención.

Un poco más al norte, en Perú, se registraron 11 femicidios a lo largo del mes de enero. En diálogo con el portal IPS, Gladys Acosta, abogada y una de las 23 integrantes del Comité de Expertas que supervisa el  cumplimiento de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, expuso:

«Se difunden las noticias como si fueran un espectáculo, sin explicarlas. Se muestran las imágenes violentas y uno pensaría que eso puede detener el fenómeno al exponer una actitud tan destructiva, pero no es así. Eso me hace pensar que mucha gente mira al agresor como un héroe patriarcal. […] En ciertas mentalidades eso se traduce como: “Qué valiente, yo quisiera hacerlo pero no puedo”».

Argentina también es testigo de uno de los picos más altos de violencia machista, que arremete contra las mujeres y contra personas trans y travestis. Según el portal Tucumán a las 7, además del alto número de femicidios ocurridos a lo largo de enero fueron registrados 15 casos de travesticidio en menos de dos meses.

Detrás de esos números, hay mujeres, y detrás de esas mujeres hay niñxs. En base a la recopilación de datos que El País realizó sobre la ONG La Casa del Encuentro, en la última década, estos crímenes dejaron a 3378 menores de edad huérfanos de madre.

Ada Rico, titular de La Casa del Encuentro, declaró para Perfil:

«Se ha avanzado mucho en materia legislativa. Tenemos la ley 26.485 (de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, sancionada en 2009), tenemos el agravante por violencia de género, la reparación económica para hijas e hijos, la pérdida de la responsabilidad parental del femicida. Pero indudablemente aún es insuficiente porque nos está dando un promedio de una mujer asesinada cada 32 horas en nuestro país».

Los recortes presupuestarios en sectores especializados en género, como el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), alcanzan este año reducciones nominales del 39%. Sobre esto se manifestó Raquel Vivanco, coordinadora del observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven», para La Nota Tucumán:

«Tan solo $11 por mujer para el 2019 representa en ínfimo presupuesto otorgado a este organismo para dar batalla a este flagelo que se cobró 895 vidas en lo que va de la gestión del gobierno de Cambiemos. […] Un femicidio cada 34 horas durante el primer mes del 2019 es la muestra contundente de que el Estado está en deuda con las mujeres. Estamos lejos de poder vivir una vida libre de todo tipo de violencia como prevé la ley 26.485 y los tratados internacionales de derechos humanos de las mujeres».

Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) encabezó una junta de firmas para exigir al estado que declare la emergencia nacional por violencia de género, buscando una respuesta frente al silencio de los funcionarios de un Estado que falla en la toma de medidas políticas activas y eficientes.

Para erradicar la agresión y el machismo, también hay que eliminar los mandatos y los comportamientos pilares de esas normas dañinas. No es No, la violencia no es amor y hay que romper con estas creencias para salir del círculo abusivo, pero no es fácil y aún con denuncias y órdenes perimetrales, los femicidas atacan y el Estado no aparece.

Vivas nos queremos.

 


Fuentes

Luchas del siglo XXI

Aumentar la participación femenina en la economía, incrementar el número de mujeres en puestos de liderazgo y responsabilidad, y reducir la brecha salarial de género son los tres grandes retos del mercado laboral.

La constante lucha para romper con las disparidades de género son de público conocimiento. También lo son las diferencias jerárquicas dentro de las empresas, ya que no son mujeres quienes ocupan cargos directivos.

Según el diario El País, en América Latina y El Caribe solo el 4,2% de lxs directorxs ejecutivos son mujeres, y solamente el 7,2% de todos los cargos directivos están ocupados por ellas. De 14 412 compañías, solo el 21,4% tiene al menos una mujer en puestos de alto rango.

Según el El Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC), las mujeres, además de tener una menor participación en el mercado, lo hacen en peores condiciones, enfrentan mayores tasas de desempleo y una mayor informalidad.

Este tipo de factores están relacionados con fenómenos como la baja inserción en el mercado laboral por parte de las jóvenes, e incluso, la falta de licencia por paternidad.

En la lucha por poner fin a estas situaciones se encuentra Julie T. Katzman, vicepresidenta ejecutiva del Grupo BID (Banco Interamericano de Desarrollo), que trabaja con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas y reducir la pobreza y la desigualdad.

A partir de una alianza entre este grupo y el Foro Económico Mundial (FEM) se ha impulsado la creación de “Iniciativas de Paridad de Género» (IPG), en Chile, Argentina, Panamá y, próximamente, en Perú.

Este tipo de proyecto de índole público-privado tiene como objetivo reducir importantes brechas en un período de tres años. Hasta el momento, Chile es el más avanzado, por la cantidad de empresas unidas al movimiento. En Argentina, el plan está presente en el sitio web del estado argentino, donde se puede encontrar información acerca de los recursos adquiridos para llevar a cabo las tareas y de su funcionamiento.

El BID ha sido, históricamente, el principal socio para el desarrollo de Argentina. Con alrededor de 664 proyectos propuestos y finalizados, distribuye su participación en el país entre un 61% en proyectos dirigidos a promover el crecimiento y la competitividad, un 28% para el desarrollo social, y un 11% para una mejor gobernabilidad.

Para este Banco, lo principal es el apoyo al liderazgo femenino, la promoción de la participación cívica y política de las mujeres en América Latina y el Caribe, y la búsqueda de acceso (de las jóvenes) a posiciones de poder y de efectividad en su uso.

Por eso, y para acabar con estas situaciones, es necesario que todas las empresas accedan y se involucren con todas las propuestas a favor de la paridad. Katzman sostiene que:

“Dos siglos, 217 años para ser exactos, es lo que llevaría cerrar la brecha económica de género. Sin intervenciones sustantivas, pasarán generaciones enteras antes de que las niñas y las mujeres experimenten la paridad. Lo que está en juego es demasiado para permitir que este sea el caso”.


Fuentes
El País
BID
Portal oficial del Estado Argentino

Bolivia, el aborto y un tema pendiente para toda América Latina

A principios de marzo, el oficialismo boliviano representado en el Movimiento al Socialismo (MAS) propuso un proyecto de ley para ampliar los causales de aplicación de aborto no punible. Aunque no se trata de una despenalización total, la Asamblea Legislativa del país andino debe empezar a lidiar con el debate que el feminismo plantea hace años.

La disputa por la aprobación de la interrupción legal del embarazo en América Latina continúa vigente no sólo porque son cuatro países (Uruguay, Cuba, Puerto Rico y Guyana) los únicos que lo aplican sin necesidad de que la mujer alegue motivos, sino también porque es uno de los principales ejes de la inequidad de género y la falta de acceso a mejores estándares de vida para las mujeres del continente.

Un vistazo a Bolivia

La propuesta del MAS consiste en modificar el Código del Sistema Penal para que el aborto no sea punible en mujeres en situación de extrema pobreza, con más de tres hijos, y en estudiantes. Esta iniciativa responde a una problemática urgente en el territorio boliviano: los índices de morbilidad materna en las clases bajas a causa de abortos inseguros.

La antropóloga mexicana Marta Lamas analizó en su estudio El aborto en la agenda del desarrollo en América Latina que, en el seno de la niñez indígena y rural, la exclusión social, la falta de educación sexual adecuada y el peso de la religión y costumbres conservadoras alientan al fenómeno de la maternidad temprana. En Latinoamérica los índices de fecundidad disminuyeron en los últimos diez años debido a un mayor acceso a anticonceptivos, pero aumentaron en el grupo etario de menores de 20 años.

Por lo general, son las mujeres que viven en situación de vulnerabilidad social y bajos recursos las que acuden a técnicas y clínicas abortivas inseguras.

El proyecto de ley despertó fuertes críticas, no sólo en el arco conservador y católico, sino también entre sectores del feminismo. La organización Mujeres Creando se caracteriza por ser anarquista y trabajar en pos de la construcción de un feminismo comunitario. María Galindo, una de sus referentes, opinó que la ampliación de los casos de abortos no punibles es una medida paliativa y que no ataca la problemática de fondo.

“¿Por qué si has abortado una vez no puedes abortar una segunda vez?, o ¿por qué si eres muy pobre puedes abortar, pero si eres estudiante universitaria y quieres abortar, pero no estás en extrema pobreza, debes continuar con el embarazo?”, escribió Galindo el 22 de marzo para el medio boliviano Página Siete.

“Los servicios clandestinos de aborto -agregó- sufrirán una persecución mayor aún y la penalización que recaerá sobre la que no está dentro de las causales que el Nuevo Código sufrirá [sic] una persecución policíaca (…) mayor todavía a la que ya se vive actualmente, o sea que podemos ir a peor”.

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La situación latinoamericana

La ley boliviana permite hoy en día el aborto en casos de violación, peligro para la salud de la madre o incesto. Para otras situaciones, se prevén penas para la mujer que consiente y la persona que lo realiza. Similar es el caso de la mayoría de los países de la región, a excepción de las legislaciones de Chile, Surinam, Centroamérica y el Caribe, donde el aborto está prohibido por completo. En general, se permite hasta la duodécima semana de gestación y las sanciones acrecientan o disminuyen acorde a la edad de la mujer intervenida y si se realizó o no con su consentimiento.

Según un estudio de la ONG Sí Mujer de Nicaragua, el aborto clandestino es la tercera causa de mortalidad materna en Bolivia. En Argentina, El Salvador, Chile, Guatemala, Panamá, Perú y Paraguay, es directamente la primera. Estos índices se acentúan en las zonas rurales y en las comunidades indígenas.

La situación también se agrava en la etapa post-aborto. En los métodos clandestinos, las complicaciones que las mujeres pueden sufrir posteriormente van desde pérdida excesiva de sangre e infecciones hasta la perforación de órganos internos. Para ello, el sistema de salud de cada país debiera estar preparado y ser gratuito, pero eso no siempre sucede. En el 2015, el Instituto Guttenmacher especificó características de la atención post-parto en Latinoamérica: retrasos en los tratamientos, actitudes prejuiciosas del personal médico y técnicas de intervención inapropiadas.

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Estos factores delinean el mapa de la desigualdad latinoamericana. Las mujeres de zonas urbanas o clases más altas pueden optar por intervenciones quirúrgicas más seguras y cuidadas, o por las pastillas de misoprostol (que son de venta libre, pero a un valor muy alto), de acuerdo con la etapa del embarazo. Las mujeres pobres, muchas provenientes de zonas rurales, acuden a centros clandestinos con escasas medidas de higiene y seguridad, sufren la persecución policial y legal y, si sobreviven al aborto, pueden padecer serios problemas de salud dada la deficiente atención post-aborto.

Con miras al futuro

Entre 2010 y 2014, el Instituto Guttenmacher calculó 6.5 millones de abortos anuales en América Latina y el Caribe. Para el 2015, además, estimó que el 97% de las mujeres en edad reproductiva vivían en países donde la interrupción del embarazo permanece altamente castigada por la ley.

El proyecto que se debate en el parlamento boliviano no busca la legalización del aborto sino que apenas amplía la despenalización parcial. Pero las estadísticas nos demuestran que la discusión en torno a la autonomía de la mujer sobre su cuerpo es urgente en la región.

Los avances que se consiguen en términos de los derechos de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos siempre son notorios, sobre todo en una región donde el aborto legal, seguro y gratuito no parece estar incluido en la mayoría de las agendas gubernamentales.

Lo importante es que los movimientos feministas sepan aprovechar el envión y ejercer la fuerza necesaria para profundizar los logros que están sabiendo conseguir.

 

Imágenes extraídas de: 

http://www.herstory.es/2015/12/nuestro-feminismo-comunitario-es.html

http://latincorrespondent.com/2016/11/papa-latinoamerica-aborto/#Y4ls2vr1J7dgh7D7.97

http://distintaslatitudes.net/aborto-en-subsuelo-los-derechos