Dominadas, controladas y rastreadas

En Arabia Saudita, la vida de las mujeres es controlada desde que nacen hasta que mueren. Lo que hagan o dejen de hacer es administrado por sus «tutores» o «guardianes» que al principio son sus padres, pero pueden ser hermanos y, más tarde, esposos o hijos. Se trata de una «política de tutela» que las afecta negativamente y las enfrenta a dificultades constantes ya que sin la palabra del hombre que las «cuida», no pueden realizar ninguna acción.

En esta política restrictiva se basan los permisos que necesitan no solo para los viajes que quieran realizar o los caminos que quieran tomar, sino también para casarse, para ser liberadas de prisión y, en algunos casos, para acceder a algún tipo de trabajo o incluso, a atención médica.

Que no puedan tener control real sobre sus vidas genera que no puedan tomar ningún tipo de decisión para tratar de cambiar esta problemática. Hasta intentar escapar se vuelve casi imposible cuando la tecnología se mete en el camino: así aparece Absher, un nuevo tipo de localizador que acorta aún más la precaria libertad con la que cuentan las mujeres saudíes.

Absher, «el predicador», es el nombre de una nueva aplicación aprobada por Google y Apple que permite, entre otras cosas, rastrear mujeres. Se encuentra disponible desde 2015 pero su repercusión actual se debe a las peticiones que están siendo gestionadas para retirarla del mercado digital.

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Imagen Insider

Sí, aunque suene inverosímil es real. Se trata de una plataforma utilizada en Arabia Saudita, uno de los países con más desigualdades de género a lo largo del Medio Oriente, según el Foro Económico Mundial. Arabia es una de las regiones que más control ejercen sobre las mujeres, quienes básicamente se encuentran a merced de lo que disponen los hombres de la familia.

El gobierno saudí desarrolló esta aplicación que permite que los hombres reciban actualizaciones constantes sobre la ubicación de las mujeres y especifiquen cuándo y cómo pueden cruzar las fronteras, cuántos viajes pueden hacer y más.  Los «guardianes» se encargan de verificar que se cumplan sus órdenes y sin importar la edad pueden imponérselas a cualquier mujer de su familia.

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Imagen Insider

Apple y Google, que permiten descargar la aplicación a través de sus sistemas, están siendo acusados de ayudar a ejercer la represión sobre las mujeres mediante la tecnología. Por eso, muchas organizaciones defensoras de los derechos humanos solicitan que esta app sea retirada de los centros de descarga. Así se expresó hace algunos días el senador demócrata estadounidense Ron Wyden mediante una carta en la que exigió que Absher fuera eliminada del mercado:

«Ya no es noticia que la monarquía saudita quiere limitar y reprimir a las mujeres, pero las empresas estadounidenses no deben posibilitar ni facilitar el patriarcado del gobierno saudita».

Según distintas fuentes, tanto Google como Apple se están encargando de verificar si la aplicación cumple con sus políticas. Muchas de sus funciones son benignas: es utilizada por hombres y mujeres como un portal en línea para poder disponer de distintos servicios gubernamentales y gestionar procedimientos administrativos de forma remota, pero también cuenta con la opción de rastrear mujeres en un apartado dentro de la aplicación al que ellas no tienen acceso.

Según PressDigital, algunas de las reseñas encontradas en el AppStore afirman:

«Una forma estupenda de controlar a tu mujer, fácil de saber dónde está y a dónde ha ido».

PressDigital también cuenta cómo funciona la aplicación, en la que con unos pocos clics y el número de pasaporte de quien se quiere rastrear se puede aprobar o revocar un permiso de salida. El «tutor» puede tener acceso a números de vuelo, destinos y fechas de viaje, entre otras cosas, lo que vuelve casi imposible la huida tan ansiada que alrededor de 1000 mujeres sauditas intentan cada año.

«Esto define una estrategia clara por parte de Apple y Google que fomenta una forma arcaica de misoginia. Es sorprendente si se tiene en cuenta que, en Occidente, sus tecnologías se utilizan para mejorar la vida». –Yasmine Mohammed, opositora al régimen saudí.

Rothna Begum, investigadora principal de derechos de la mujer para Human Rights Watch, sugiere que tanto Apple como Google soliciten al gobierno saudí la eliminación de la aplicación y sostuvo que estas grandes empresas deberían controlar que sus productos no faciliten los abusos de derechos humanos o alienten la discriminación en los países.

Si bien asegura que hubo casos en los que las mujeres sauditas lograron utilizar la tecnología a su favor, no se trata de una mayoría. En aquellas situaciones, algunas han podido tomar el teléfono de su tutor para autorizarse a viajar al aeropuerto antes de que él se diera cuenta.

Las mujeres que se escapan saben que si lo hacen arriesgan su vida, porque si no lo logran su familia las expondrá a castigos que podrían resultar en la muerte. Insider narra la odisea de Al-Mohaimeed, una joven que decidió escapar sabiendo que se arriesgaba a ser asesinada si era encontrada. Una de las primeras cosas que tuvo que hacer el día de su huida fue robar los celulares de sus tutores para que no pudieran rastrearla, ya que su plan se vería frustrado al intentar cruzar cualquier frontera sobre la cual debiera registrar su pasaporte.

Eludir la aplicación se convirtió en un paso crucial en la huida de las mujeres, que saben que tras ellas hay huellas digitales que van marcado su rastro a los sabuesos que buscan regresarlas a «casa». Lo que suelen hacer es robar los teléfonos, restablecer las contraseñas y darse permiso para viajar. Sin embargo, siempre se está en peligro porque si el tutor es minucioso puede verificar de manera continua el estado de quienes dependen de él, más sabiendo que las jóvenes buscan escapar regularmente.

Antes de que Absher saliera a la luz, las mujeres necesitaban un formulario, conocido como «recibo amarillo», en el que figurara la firma de su tutor. La aplicación digitalizó el rastreo, para permitir saber quién está dentro o fuera del país, en qué parte se encuentra, cuántos viajes puede realizar, por dónde puede realizarlos, etcétera.

«El uso de la aplicación Absher para restringir el movimiento de las mujeres destaca de nuevo el perturbador sistema de discriminación contra las mujeres bajo el sistema de tutela y la necesidad de reformas genuinas de derechos humanos en el país, en lugar de solo reformas sociales y económicas», dijo un portavoz de Amnistía Internacional en un comunicado enviado por correo a CNN.

Google y Apple están siendo acusados de ayudar a «imponer el apartheid de género» al dejar que las aplicaciones sean descargables desde su sistema. Sin embargo, todavía no hubo respuestas concretas a la petición de eliminarla de las plataformas formulada por distintas organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Aunque se realizaron algunos cambios en las políticas restrictivas que condenan a las mujeres saudíes, no mucho se hizo ya que se trata de una sociedad patriarcal, conservadora y religiosa, que sigue la ley del Islam.

Se supone que, en 11 años, Arabia Saudí piensa desarrollar su Visión 2030, que corresponde a la visión para el futuro del país que declara que las mujeres son un gran activo cuyos talentos se desarrollarán para beneficiar a la sociedad y a la economía de la región. Sin embargo, no alcanzarán su propósito si se siguen manteniendo las limitaciones que restringen todo tipo de movimiento.

Pueden encontrar más información aquí.


Fuentes

Arabia Saudí será miembro de la Comisión de Derechos de la Mujer

Arabia Saudí, que cuenta con uno de los regímenes más misóginos del mundo, formará parte a partir del 2018 y por un período de cuatro años de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, el principal órgano internacional intergubernamental dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. 

El Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) votó el pasado día 19 de abril a favor de la incorporación de Arabia Saudí como uno de los 45 estados miembro de la Comisión de Derechos de la Mujer, lo cual dio pie a un alud de críticas más que justificadas por parte de las diferentes organizaciones y organismos defensores de los derechos humanos.

Cuando hablamos de Arabia Saudí, hacemos referencia a un país en el cual las mujeres no pueden realizar actividades tan cotidianas como, por ejemplo, conducir, y en el que necesitan un tutor masculino durante toda su vida, quien ha de autorizarlas para abrir una cuenta bancaria, ingresar a la universidad, trabajar por cuenta ajena o incluso someterse a una intervención quirúrgica.

El Índice de la Brecha de Género realizado por el Forum Económico Mundial para 2016 situó al Reino en el puesto 141 de los 144 países analizados, lo cual es más que lógico si consideramos que Arabia Saudí tiene una política oficial de segregación sexual, además de ser un país en el cual las mujeres son discriminadas tanto social como legalmente y donde su participación política es muy limitada, ya que no pueden ejercer cargos electos.

Es lamentable que esta noticia no suponga una gran novedad. Solo hace falta volver la vista atrás, hasta 2016, cuando Arabia Saudí fue reelegida para formar parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU hasta 2019. En 2015, Fasal bin Hassan Trad, embajador de Arabia Saudí en la ONU, había sido nombrado presidente de una comisión de expertos independientes en este mismo consejo.

El rol que esta jugando el Reino dentro de la ONU es incomprensible si consideramos que se trata de un país caracterizado por su sistemática y sistémica violación de los derechos humanos, tanto dentro de sus fronteras como en el exterior. Prueba de ello fueron los bombardeos a Yemen que atacaron de forma indiscriminada escuelas y hospitales, asesinando cientos de personas, entre ellas niñas y niños.

Defendiendo a las mujeres sin las mujeres

Arabia Saudí ha creado recientemente su primer Consejo de Mujeres con el objetivo de promover la igualdad de oportunidades en el mercado laboral del colectivo femenino, el cual supone la mitad de las egresadas universitarias aunque solo el 20% de la población activa del país, según datos de la OIT (Organización Internacional del Trabajo).

Lo curioso de esta situación se dio en la ceremonia inaugural del consejo, en la cual participaron trece hombres y ninguna mujer. Solo hubo cierta «presencia» del colectivo femenino a través de una videollamada en la cual participaron algunas mujeres que al parecer estaban en una habitación contigua a la sala donde se estaba llevando a cabo la ceremonia.

Arabia Saudí se ha defendido ante las criticas de aquellos que consideran que no debería formar parte de la Comisión de Derechos de la Mujer alegando que la protección de los derechos de dicho colectivo en su país funciona acorde a la ley Islámica (Sharia), la cual «garantiza la justa igualdad de género».

La vulneración de derechos fundamentales como la libertad de expresión, las penas de muerte por delitos leves o la tortura por parte de los servicios de seguridad están a la orden del día en ese país. Aun así, la ONU parece celebrar esta clase de comportamientos al otorgarle al Reino puestos de especial relevancia dentro de organismos que deberían velar para que todas las acciones antes mencionadas no se lleven a cabo. Vista la incongruencia entre el papel y la práctica, deberíamos cuestionarnos si tiene algo que ver el hecho de que Arabia Saudí tenga las reservas de petróleo más grandes del mundo, por detrás de Venezuela.