Leticia Torres estrena «Rayito de Sol»

«Rayito de sol, un amor sin tiempo», de Natalia Villamil y con la actuación de Leticia Torres, se estrena el próximo viernes 16 de febrero a las 20 hs. Escritura Feminista entrevistó a la actriz protagonista sobre este nuevo unipersonal.

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E. F. – ¿De qué nos habla la obra «Rayito de Sol»?

 L.T. –  Esta obra plantea una crítica a ese famoso amor romántico, a esa creencia que dice que las mujeres esperamos a ese famoso príncipe azul que cuando llega nos salva, nos despierta y nos hace vivir felices comiendo perdices.

E. F. – ¿Hay diferentes miradas sobre el amor en la obra?

L. T. – En la obra, hay una línea del personaje protagonista, Rayito, que dice: «Cien años de amor valen la pena, pero un amor sin tiempo es de prostituta». Habla claramente de este mandato establecido que sobrevuela y que pesa, como todas las cosas, mucho más sobre las mujeres que sobre los varones.

Si elegiste un varón, que tiene que ser ese príncipe azul ideal que cumpla todos los requisitos, será para toda la vida o nada. Pareciera ser que es la única manera en que se puede vivir el amor. Un amor de otra índole, un amor casual o un amor apoyado fuertemente en lo sexual parecería no servir, como si fuera otra cosa que no se sabe bien qué es pero que no es amor.

E. F. – ¿Cómo elegís un proyecto?

L. T. – Cuando alguien me convoca, cuando llega alguna propuesta, lo que yo veo primero es quién me convoca, si tenemos algún vinculo, y qué empatía tengo con esa persona o con su trabajo. Para mí es súper importante lograr la empatía; no necesariamente que seamos amigos o amigas, pero sí que estemos muy de acuerdo en cosas básicas.

Una de esas cosas básicas, que sería lo segundo a atender aunque no por eso menos importante, es la mirada de género que tiene esa persona y ese proyecto en particular. Todas las obras están atravesadas por una mirada de género, no solo las que hablan sobre una problemática femenina. En cualquier espectáculo podés analizar si tiene perspectiva de género o no.

A eso también le presto mucha atención. Que yo comulgue con esa manera de ver las cosas, o que me parezca interesante ponerlas en cuestión, es importante. Tengo una manera de pensar y algunas cosas bastante claras con respecto al tema, pero estoy abierta a seguir debatiendo, discutiendo, encontrando caminos y formas de mostrar la problemática.

Y, por supuesto, que la obra esté buena, que sea un proyecto sólido, viable y que me entusiasme mucho, que me de muchas ganas de hacerlo.

E. F. –  ¿Qué es el «artivismo» y qué lugar ocupa en tu vida?

L. T. – El artivismo es una palabra maravillosa que resume muy bien lo que es el activismo, pero a través del arte. Realizar acciones que pongan en visibilidad, que reclamen, que protesten sobre situaciones injustas, pero con un lenguaje particular y propuestas artísticas.

En mi vida, ocupa un lugar grande porque yo formo parte de la colectiva Mujeres de Artes Tomar, con la cual realizamos numerosos artivismos en fechas emblemáticas que refieren a la mujer durante el calendario anual, pero también en situaciones emergentes cuando nos es necesario.

Es una manera que encontré, por suerte, para poder manifestarme, donde están bien unidas la artista y la persona. Obviamente, para mí somos una misma cosa. Pero acá se unen con claridad mi manera de pensar, mi deseo de Leticia como persona y el lenguaje que aprendí como artista.

Puedo nuclear, utilizar mi saber, mi conocimiento, para reclamar y visibilizar cosas que yo como ciudadana y ser humano considero injustas y que es necesario cambiar, transformar y modificar.

 

Actuación: Leticia Torres
Dramaturgia: Natalia Villamil
Escenografía: José Escobar
Vestuario: Paula Molina
Música original: Daniel Quintás
Iluminación: Sebastián Evangelista
Diseño gráfico: Sebastián Villamil
Producción ejecutiva: Bárbara García Di Yorio
Asistente artística: Natalia Villamil
Dirección: Cintia Miraglia

Estreno: viernes 16 de febrero – 20 hs.
Funciones: todos los viernes a las 20 hs.
Espacio Callejón – Humahuaca 3759, CABA
Teléfono: 4862-1167

Duración: 55 minutos
Mail: rayitodesolteatro@gmail.com

La luna aprendió a ser independiente

Él siempre firme, recto, fuerte y brillante.

Era un Sol, siempre arriba. Alumbraba a todos a su alrededor pero dañaba a quien se sintiera superior y se atreviera a retarle con la mirada, pues él siempre era supremo al resto. Todos giraban entorno a él, era el centro del mundo.

Ella apagada y triste, siempre permanecía sola.

Muchos la aullaban, nadie la quería. Las demás estrellas brillaban por su luz propia, todas iguales. Ella rotaba y rotaba alrededor de un mundo sin sentido, un mundo que no la aceptaba, sin luz, sin brillo.

Todas las noches el Sol la alumbraba, entonces era un único momento en el cual ella se sentía bella, solo dependiendo de él.

Ambos eran infinitamente distintos.

Una era la noche, el otro era el día, se fundían siempre en un eclipse.

Nunca fue eterno, ambos volvieron a separarse pues se veía encerrada en un bucle, un ciclo.

El tiempo comenzaba a parecer infinito, hasta que finalmente Luna aprendió a vivir sola. Aprendió a quererse por ser distinta, única en el silencio del universo.

Aprendió a ser independiente.

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Inma Ruano

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El movimiento de arte feminista y la increíble Judy Chicago

El movimiento de arte feminista surgió en los años sesenta y su objetivo fue examinar las representaciones de las mujeres en el arte. Entre los temas tratados, se encuentran la maternidad y la presencia de contenido de alto nivel político hecho por mujeres y para mujeres, que trate la violación, el racismo y las condiciones laborales.

Judy Chicago es una de las referentes del movimiento. En 1970, organizó el primer curso de arte feminista en California State College y dos años más tarde, junto con otras 21 estudiantes de su programa, creó el proyecto Womanhouse. En una casa vacía de la ciudad de Los Ángeles, estas mujeres recrearon diecisiete ambientes que referían a la discriminación que sufrían dentro del ámbito doméstico.

Curtains Wanda Westcoast
Curtains, por Wanda Westcoast
Eggs to breasts Vicki Hodgetts
Eggs to breasts, por Vicki Hodgetts
Menstruation bathroom
Menstruation bathroom, por Judy Chicago
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The kitchen, por Robin Weltsch
The kitchen Robin Weltsch
The kitchen, por Robin Weltsch

En 1973, Chicago fundó el «Taller de estudios feministas», un espacio de exposiciones para arte feminista donde, además, se dictaban clases. A partir de 1974, comenzó a trabajar en su trabajo más importante «The Dinner Party», obra que finalizó en 1979. Consistía de la recreación de una cena imaginaria para mujeres famosas: las invitadas eran desde personajes históricos o mitológicos hasta artistas que habían influido en la obra de Judy Chicago.

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The Dinner Party, por Judy Chicago

Entre 1980 y 1985, la artista trabajó en la serie Birth Project. A partir de la ausencia de una iconografía en torno al nacimiento en el arte occidental, Chicago diseñó imágenes que se centraban en el nacimiento y la creación, las cuales fueron realizadas por más de cien bordadores en diferentes lugares de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, creó PowerPlay donde, a través de dibujos, pintura y tejidos, dirigió una mirada crítica feminista hacia la construcción de género de la masculinidad. Aún hoy, a sus 77 años, Chicago es una de las grandes referentes del arte feminista.

 

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Serie PowerPlay
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Serie PowerPlay
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Serie PowerPlay
Fuentes: Womanhouse , Judy Chicago