Verano en el museo

Artículo colaboración escrito por Helga Mariel Soto


Sigue la estación más calurosa en la ciudad y uno de los mejores planes es refugiarse en los museos, que tienen propuestas más que interesantes. 

«Las metamorfosis» de Madalena Schwartz. Fotografía: Helga Mariel Soto.

Hace algunos años que las nuevas muestras apuntan a recuperar relatos periféricos de la historia del arte, voces olvidadas y temas subestimados. Por eso es habitual que cada vez encontremos más muestras temporales que exploran estos tópicos. En la actualidad, hay dos exposiciones fotográficas en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) que tienen algunos de estos puntos en común y que permiten descubrir nuevos mundos al espectador. 

Por un lado, «Las metamorfosis» de Madalena Schwartz (1921-1993), fotógrafa brasileña que supo retratar a las travestis y transformistas de los años 70 en San Pablo y nos impacta con la belleza y sinceridad de sus imágenes. 

«Temporada Fulgor» de Foto Estudio Luisita. Fotografía: Helga Mariel Soto.

Estas fotos fueron tomadas durante la dictadura militar de los setenta y nos permiten ver qué es lo que pasaba en esos espacios de disidencia y expresión artística. Las fotografías combinan la vorágine de la noche con expresiones de cariño, comunidad y alegría. 

Además, la muestra se completa con un mapa de las zonas under y queer de San Pablo y con la exhibición de otros proyectos similares de Latinoamérica, como el Archivo Quiwa de Bolivia y el Archivo Trans Cuir de Colombia. También está presente el trabajo del Archivo de la Memoria Trans, proyecto argentino cuyo gran trabajo de recuperación y conservación fotográfica le valió varias muestras en diferentes partes del país y del mundo.

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«Simbiología. Prácticas artísticas en un planeta en emergencia». Fotografía: Helga Mariel Soto.

La otra exposición del MALBA se denomina «Temporada Fulgor», de Foto Estudio Luisita, uno de los estudios de fotografía fundamentales en la historia del teatro de revista porteño, comandado por dos hermanas. Si no conocés su historia, te recomendamos ver el documental que cuenta su trayectoria, «Foto Estudio Luisita», disponible en la plataforma CINE.AR. 

En esta muestra nos encontramos con un breve recorrido por el trabajo de este estudio, incluyendo retratos de íconos de la farándula argentina como Carmen Barbieri y Moria Casán. Luisa y Chela acompañaron la carrera de diverses artistas desde los años 60 hasta los 2000 y podemos verlo en estas fotografías que son testimonio de una época, además de piezas de gran calidad técnica y con un toque de estética kitsch. La muestra exhibe también negativos, papeles y documentos del Estudio, permitiendo que los espectadores den una mirada al detrás de escena. 

«Simbiología. Prácticas artísticas en un planeta en emergencia». Fotografía: Helga Mariel Soto.

Estas dos muestras pueden verse hasta el 14 de marzo.

La tercera muestra recomendada es «Simbiología. Prácticas artísticas en un planeta en emergencia», en el Centro Cultural Kirchner (Ciudad de Buenos Aires). Los temas que toca son amplios y transversales a muchas disciplinas.

«Simbiología» aborda los diferentes debates en torno al ambiente, la humanidad, la ciencia, lo animal, la soberanía alimentaria y otros puntos que responden a discursos históricos pero también profundamente coyunturales. 

En esta exposición encontramos una amplia variedad de artistas, algunes consagrades y otres emergentes. Las técnicas también son heterogéneas: video instalación, fotografía, escultura y pintura, entre otras, utilizando un abanico enorme de materiales. 

A lo largo de dos pisos y varias salas encontramos piezas que nos sorprenden, nos angustian y nos llevan a la reflexión. Se puede visitar hasta el 26 de junio.


Vincent van Gogh: del lienzo a la proyección

Artículo colaboración escrito por Mar Cortés


Vincent van Gogh fue un artista de origen holandés nacido en 1853 y fallecido en 1890. Proveniente de una familia religiosa y estricta, el artista sintió una inclinación por el arte desde temprana edad. Su primer trabajo fue en una galería de arte pero, sin embargo, se convirtió en pastor protestante y en 1879 dejó su hogar para irse a vivir a una comunidad minera en Bélgica. Fue durante ese tiempo cuando van Gogh comenzó a realizar sus primeros dibujos que, con el correr del tiempo, se convertirían en más de 800 obras icónicas e inigualables.

Descripción de imagen: un espacio cerrado muy grande, con paredes altas y un lienzo de tela extendido descolgado desde el techo en medio de la habitación. En las paredes, el suelo y el lienzo se proyecta la obra «La noche estrellada» de van Gogh. Las distintas superficies muestran distintas partes de la pintura ampliadas. La única fuente de iluminación son las proyecciones. Unas pocas personas observan la obra de pie.

Su amor por el arte lo convirtió en ejemplo del impresionismo, movimiento que se destaca por sus colores vivos y brillantes, y la fama obtenida de sus pinturas tras su muerte, en el arquetipo de «artista torturado». «La terraza del Café de la Place du Forum», «La noche estrellada», «Los comedores de patatas» y «Autorretrato con oreja vendada y pipa» son algunas de las obras más conocidas que recorren los distintos museos y exposiciones multitudinarias del mundo.

En esta oportunidad, la Argentina recibirá por primera vez una de las más reconocidas muestras inspiradas en el trabajo de van Gogh: Imagine van Gogh, una exposición inmersiva que cuenta con tecnología avanzada denominada «imagen total» con el fin de sumergir a les espectadores en las obras del artista, proyectadas en gran tamaño en los pisos, las paredes y en velas móviles monumentales. El lugar elegido para el evento es el predio de La Rural, en el barrio de Palermo, durante el mes de febrero. Las entradas están a la venta desde el 13 de diciembre a través de la página online de La Rural.

Descripción de imagen: un espacio cerrado muy grande, con paredes altas. En las paredes y el suelo se proyecta la obra «La noche estrellada» de van Gogh. En las paredes se ve la pintura completa mientras que en el suelo solo se ven los fragmentos de las estrellas. La única fuente de iluminación son las proyecciones. Algunas personas observan la obra y toman fotografías de pie, otras sentadas en bancos y algunas en el suelo.

Imagine van Gogh reúne más de 200 de los cuadros más reconocidos de Vincent van Gogh, algo que en la actualidad, debido a dispersión geográfica de las obras del autor holandés, no podría realizarse con los cuadros mismos debido a los costes de seguro y transporte. Los cuadros proyectados en la muestra forman parte de prestigiosas colecciones de museos como el Museo de Orsay de París, la Galería Nacional de Arte de Londres, el Museo van Gogh de Ámsterdam, el Museo de Arte Moderno y el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Una impresionante selección que, sencillamente, no puede coincidir físicamente en el mismo lugar y al mismo tiempo.

Descripción de imagen: afiche de la exposición Meet Vincent van Gogh. Sobre fondo amarillo, texturado para imitar los trazos típicos del estilo de van Gogh, se lee: «La única exposición oficial del Museo van Gogh. Meet Vincent van Gogh, una experiencia inmersiva que te hará entrar en la vida del artista». En el medio sobre la mitad derecha del afiche, se ven pinceladas que muestran un fragmento de la obra «Autorretrato con sombrero de fieltro gris»: se ve el primer plano del rostro de Vincent van Gogh, pintado en perfil de tres cuartos. Es un hombre de piel blanca, cabello, barba y bigote pelirrojos, nariz aguiñela y ojos verdes. En la parte inferior del afiche, sobre bandas de color violeta, se lee: «Buenos Aires, Parque Norte, Marzo 2022. Próximamente a la venta». Debajo, aparecen la dirección web vincentvangogh.com.ar, el hashtag #VanGoghBA y diversos logos de auspiciantes.

Además de la muestra inmersiva del arte de van Gogh, la cual ya ha recorrido países como Estados Unidos y España, el Museo Oficial de van Gogh ha elegido a la Argentina como el primer país de América del Sur en recibir la exhibición Meet Vincent van Gogh, otra exposición que permitirá «tocar los cuadros y escuchar los pensamientos» del genio neerlandés. Esta abrirá en el Parque Norte de la Ciudad de Buenos Aires en el mes de marzo de 2022. Con ayuda de la productora internacional PROACTIV Entertainment, la promotora Foggia y el apoyo de la Embajada de los Países Bajos en Argentina, la idea central es «acercar el arte a familias, adultos y estudiantes y mostrar la historia del conocido pintor holandés de una forma innovadora, moderna y tridimensional gracias a este inmersivo proyecto 360».

Cada artista deja en el mundo una huella a través de sus trazos, sus cuadros, su estilo e incluso con su propia historia. La marca que ha dejado Vicent van Gogh es, sin lugar a dudad, incomparable. Desde sus paisajes parisinos nocturnos hasta sus icónicos autorretratos, el artista holandés ha creado algo único e inolvidable para las distintas generaciones que han podido disfrutar y disfrutarán de ello.


#Reseña Feminismo y arte latinoamericano

Con una escritura de tipo ensayo académico pero totalmente llevadero, Andrea Giunta abre el dilema de la posición de las mujeres en el arte a través de una perspectiva feminista que reflexiona sobre nuevas (y, también, algo viejas) preguntas: ¿la falta de representación de mujeres en el arte es un tema del pasado?

El libro

A través de siete capítulos y dos extras, el objetivo de Feminismo y arte latinoamericano está en desentramar los problemas en torno a la comprensión del cuerpo femenino como un espacio de disidencia frente a lo normalizado. De esta manera, se nos presenta un abordaje que hace confluir historia, testimonios, estadísticas y —por supuesto— piezas artísticas para dejar a la luz las desigualdades y los argumentos que sostienen al machismo en el campo del arte. 

Giunta hace hincapié en los años 60-80, cuando ocurre la segunda ola del feminismo, para preguntarse por las obras de arte y la presencia del feminismo artístico en escena. Para la autora, el mundo del arte funciona como una pantalla de la sociedad, en donde las violencias se replican bajo el formato de la exclusión, la desautorización y la invisibilización. En síntesis, bajo la violencia simbólica que elimina las voces disidentes. 

La clave del libro se desarrolla en el análisis crítico para desnaturalizar la idea de que la falta de representación de las mujeres en el arte es un problema del pasado. Aún hoy, el mundo del arte continua siendo predominantemente blanco, europeo/norteamericano, heterosexual y de género masculino, a pesar del activismo feminista, queer y antirracista.

A través de estadísticas, vemos que las mujeres siguen ganando menos y que los puestos jerárquicos siguen siendo mayoritariamente ocupados por hombres. La teoría del techo de cristal continúa teniendo vigencia de la misma manera que las mujeres artistas tienen que mostrar un valor excepcional frente a sus pares hombres que, aún siendo mediocres, destacan con facilidad. 

Giunta es muy clara para explicar su análisis y sus consecuentes conclusiones, por lo que si bien el libro se acerca más a un ensayo académico, la escritura es llevadera y los temas son atractivos hasta para aquelles que no estamos insertes en el mundo del arte. Se toma su tiempo para aclarar conceptos y establecer contextos a cada tópico que aborda y, algo muy destacable, incluye un glosario al final con toda la terminología feminista actual: desde la definición de brecha de genero hasta las especificaciones sobre feminismo artístico, pasando por términos de jerga anglosajona como mansplaining y purplewashing

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Las estadísticas presentadas dan una un respaldo muy interesante a los argumentos de la autora. Nos muestran todos estos reclamos teóricos y las desigualdades del mundo del arte, con distribuciones de premios y espacios en galerías o colecciones desiguales y hasta a veces ausentes. La comprensión de datos se logra fácilmente y quien lee no se ve perdide en una cataratas de números.

«Si no podemos ayudar a otros a ver los problemas estructurales, no podemos empezar a arreglarlos» afirma, en relación a la existente patriarcalización del arte, como un sistema donde los gustos y la estética están normalizados por aquellos identificados como varones blancos dominantes. 

Las preguntas, asimismo, están a la orden del día. Giunta reflexiona sobre las implicaciones de ser una artista mujer y la necesidad de que se constituyan como sujetos hablantes, que expresen con fuerza y calidad el estado de las cosas. El feminismo, el activismo y la política son pilares fundamentales para insertar la equidad de genero en las agendas del arte.

Giunta logra desarrollar un texto académico pero al mismo tiempo pedagógico y entretenido de leer, con datos curiosos y una basta exposición de artistas mujeres latinoamericanas, que abarcan pintura, escultura y cine (como Clemencia Lucena o Narcisa Hirsh) así como una introducción a la historia del arte femenino a lo largo del continente.

La autora

Andrea Giunta es doctora en Filosofía y Letras, investigadora principal del Conicet y profesora titular de Arte Latinoamericano y Arte Internacional en la carrera de Artes, en la facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires. Sus trabajos incluyen obras como Vanguardia, internacionalismo y política (Siglo XXI, 2008), Escribir las imágenes (Siglo XXI, 2011) y El Guernica de Picasso (Biblos, 2009), donde también es editora. Tiene en su haber tres Premios Konex y becas a universidades de renombre internacional.

La editorial

Siglo XXI es un proyecto editorial que busca difundir el pensamiento critico y la circulación de ideas del campo de las Ciencias Sociales, Humanidades y la divulgación científica. Sus obras abordan autores clásicos, como Foucault, Barthes, Rosa Luxemburgo y Marx, autoras y autores con trayectorias consolidadas y también «a quienes están dando forma a su primer libro y expresan tonos, estilos y temas de una nueva generación».


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Alfonsina Storni: derribar su muerte y leerla ardiendo

Artículo escrito en colaboración por Eugenia Jambruia y Julieta Iriarte


Hoy, 25 de octubre, se cumplen 82 años del fallecimiento de Alfonsina Storni, una de las poetas y referentes feministas más importantes de Hispanoamérica. 

Si bien se la vincula directamente con la —curiosa— manera en que dejó el mundo terrenal, Alfonsina supo mostrar, a través de sus escritos, una crítica feminista con respecto a lo que se esperaba del ser mujer. 

Nació en Suiza en 1892 después que, por recomendaciones del médico de la familia, sus padres decidieran irse de vacaciones para disminuir las tensiones que estaba trayendo la caída del negocio de su padre en la provincia de San Juan, Argentina. Atravesó su infancia trabajando mientras padecía los vaivenes económicos que terminaron de estallar cuando falleció su padre en 1906. Sin embargo, pudo viajar a Buenos Aires (desde Rosario, donde residía), recibirse de maestra y llegar a ser directora de un colegio en la localidad de Marcos Paz. 

Los primeros trazos de Alfonsina Storni los dio de chica, al dejarle bajo la almohada un poema a su madre en el que hablaba de la tristeza de la vida. Esa mirada oscura la mantuvo a lo largo del tiempo a la vez que se fue profundizando debido a los constantes episodios de depresión que sufrió. 

En una Argentina donde el feminismo empezaba a dar sus pasos (para 1910 se había hecho el Primer Congreso Femenino), en particular luchando por los derechos cívicos con referentes como Julieta Lanteri, Alfonsina Storni se dedicó a plasmar en libros y poemas ciertas críticas al rol asignado socialmente a la mujer y los estereotipos construidos alrededor del género. 

Para la época de 1910-1920, solamente los «varones calificados» podían votar (en la Ley Saenz Peña las mujeres no tenían prohibido votar de forma expresa pero solo podían hacerlo quienes estaban en el padrón del servicio militar, es decir, los varones) y Alfonsina dedicó varios textos para esgrimir su repudio. Uno de ellos fue publicado en 1920 en el diario La Nación con su seudónimo, Tao Lao, en el que hablaba del segundo simulacro de voto femenino dando estadísticas sobre quiénes eran las votantes y destacaba la organización de la Unión Feminista Nacional (en la que estaba Alicia Moreau).

Como decía Virginia Woolf: «En la mayor parte de la historia, “anónimo” fue una mujer» y Alfonsina no fue la excepción. En ese tiempo, poder habitar el terreno del pensamiento y la acción no solo era osado; además, era muy difícil de lograr. Storni le puso el cuerpo a la poesía y al periodismo y desde allí construía su lugar en el mundo y abría paso.

Debemos recordar que la historia literaria no escapa a la historia contada por hombres, así como también los libros que nos llegaban, la información que circulaba, entre otras cuestiones. Es por eso que debemos, como tarea de reconstrucción, volver otra vez a leer a Alfonsina. Debemos olvidarnos de esa mítica muerte, debemos olvidarnos por un momento de aquella «Alfonsina vestida de mar» para poder ver realmente a esa mujer pionera y feminista, una mujer revolucionaria para la época. 

Alfonsina era imagen pura en sus textos, podemos ver todo eso que nombra. Cada metáfora es un continuo ir y venir entre la vida y la muerte; entre los polos opuestos de lo que significa estar viva, estar ardiendo y escribir. En ese juego dialéctico, la libertad era toda de ella. Logró, a partir de su libro Languidez (1920), crear algo nuevo. Romper la métrica, utilizar una primera persona, tomar términos que provenían de la oralidad y lograr un efecto maravilloso que agradecemos hasta hoy. 

«Mundo de siete pozos»

Se balancea,
arriba,
sobre el cuello,
el mundo de los siete pozos:
la humana cabeza.
(…) Y se abren praderas rosadas
en sus valles de seda:
las mejillas musgosas.
Y riela
sobre la comba de la frente,
desierto blanco,
la luz lejana de una luna muerta (…)

Mujer inquieta, mujer andante. Incursionó también en la dramaturgia y en el teatro para niñes. En el año 1927 estrenó en el Teatro Nacional Cervantes la obra El amo del mundo; en 1931, Dos farsas.  Y en su andar de libertad tuvo, también, la valentía de ser madre soltera en una época en la que eso era algo inaceptable. Todo lo plasmó en su obra: todo lo que en ella habitaba nacía en forma de palabras.


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La poesía independiente como resistencia cultural

«A mí los libros me acompañan todo el tiempo», cuenta Soledad Blanco, el cerebro y motor detrás de la editorial independiente Peces de Ciudad. «Hay poesía que tiene unas imágenes… La poesía te lleva. Te saca de la realidad, te transporta».

Pocos momentos son mejores que el que atravesamos para transportarse a otro mundo a través de la literatura. Peces de Ciudad es una de las editoriales independientes que luchan diariamente para acercar la magia de la poesía a todos los rincones del país. «La misión de la editorial es traer al mundo libros cuidados, ediciones con material seleccionado y que podamos cuidar también a la obra y al autor o la autora. Peces de Ciudad es un proyecto federal y buscamos que los libros puedan estar al alcance de quien los quiera a lo largo y a lo ancho del país».

Soledad me habla desde su casa en Bahía Blanca, ciudad donde se encuentra la sede central. Ante su pasión contagiosa, la frialdad virtual que corta las distancias entre Bahía y Buenos Aires se disipa más fácil. El poder de la lucha colectiva por el arte y su difusión se vislumbra en la propia existencia de la editorial autogestiva, que le otorga la posibilidad de publicación y distribución nacional a poetas de todo el país. Muches de elles publican con ella sus primeros libros.

En su página web, reza la frase «Militamos nuestros libros». Soledad me explica: «Es un laburo en conjunto con mucha gente. Ponerle el cuerpo, laburar con otras editoriales, con los autores y las autoras. Con los años, el proyecto se volvió mucho más federal y militante y mucho más comprometido con causas y cosas más urgentes. Lo que mantenemos es la calidad de los libros».

Fue en 2015 cuando Peces de Ciudad empezó con publicaciones de poesía, lanzando «Panfletos de papel picado» por Rodolfo Edwards. «La venta de ese libro a nosotras nos permitió imprimir tres libros más. Con esos tres, imprimíamos otros tres. Y así sucesivamente. En 2016 comenzamos la colección de narrativa con Verónica Martínez, “Momentos Felices S.A.”. La proporción era siempre 4 de poesía, 1 de narrativa. Ahora ya desde un tiempo estamos abocados a la poesía y trabajamos con autores y autoras fuera de Capital. La idea es federalizar el proyecto lo más que se pueda», expresa Soledad.

Los libros de Peces de Ciudad encuentran con palabras simples cómo nombrar lo sutil y lo omnipresente de la belleza cotidiana. Le pregunto por qué piensa que la horizontalidad linguística está en auge: «Hay libros que tienen lenguaje coloquial porque la gente se siente más representada en la poesía. Como el libro de Martín Gordillo, “El Jardín de los Amores Imposibles”, que ya va por su tercera edición. Habla del amor, ¿hay algo más universal que el amor? Todo el mundo se siente identificado».

Hoy en día, la democratización de la literatura a través de Internet y la facilidad de la difusión en las redes sociales propicia el surgimiento de nueves poetas y una mayor diversidad de estilos. Sin embargo, el mundo literario está dividido en debates sobre si el género de la poesía sale o no beneficiado. «Antes estaba la vara de “esto está bien, esto está mal”. ¿Pero quién mide dónde está la línea?», dice Soledad. «Ahora se trata de acompañar, de llevar al autor o a la autora a encontrar su propia voz y estilo. Me parece que las redes sociales son un recurso muy válido, que acerca a la gente a la lectura. Después hay quejas de que la gente no lee. Te puede gustar o no, pero pararse en ese lugar y decir “esto es poesía y esto no” me parece que ya no da».

Las seis publicaciones pautadas para 2020 son de autoras mujeres, dos de las cuales ya están a la venta. Cuando le pregunto si todavía existen reservas en cuanto al género, me responde sin dudar: «Siempre noté una diferencia en las ferias. Las menos somos las pibas. También me genera impotencia cuando compartimos feria con gente que ha sido escrachada. Es muy incómodo, por la impunidad que manejan. Lo bueno es que nos agrupamos, tratamos de visibilizar el laburo en conjunto y hay círculos de escritoras, distintas charlas… Hay una consciencia del papel de la mujer y de la paridad que es un montón, que la gente misma se da cuenta. Es todo mérito del laburo de las pibas».

La semana pasada, la editorial cumplió 5 años. «Fue mutando porque es todo prueba y error, por más que le pongas el corazón y labures con gente que sabe. Aprendes a cultivar la paciencia, especialmente al poder acompañar a alguien en el proceso de su primer libro. Después, aprendés a laburar de manera colectiva, ya sea con un equipo de gente, proveedores u otras editoriales».

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En el contexto de inestabilidad actual, el mundo de las librerías y editoriales fue una industria muy afectada. Uno de los pocos eventos que pudo realizarse virtualmente fue la Feria de Editorxs, que tuvo lugar el 7, 8 y 9 de agosto a través de stands virtuales con charlas en vivo. «La participación de la gente estuvo buenísima. Aprovechamos el envión para lanzar los libros de Morena Ponce y Virginia Caresani, que estuvo bárbaro porque vendimos libros. Además, la respuesta de redes y de gente que venía a los vivos resultó increíble».

«Ir a una feria es salir del círculo “yo te leo, yo te reseño, yo te vendo, yo te publico”. En, por ejemplo, Villa Mercedes una piba pasaba, veía el libro, charlabamos y se lo llevaba. Por eso las ferias son tan importantes: generan otras cosas no comerciales. Hoy es todo rarísimo. Ahora la gente va a la librería y tiene miedo de tocar los libros. Las ferias que teníamos planeadas los y las editores, tanto acá como en otros lugares, terminan suspendiéndose. Pero en algún momento tenemos que volver».

Soledad Blanco, Peces de Ciudad.

Una vez más, la poesía forma parte de la resistencia.

Podés conseguir los libros de Peces de Ciudad en su web y seguirles en Instagram, Facebook y Twitter.


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«No es la idea que la poesía suene súper académica»: entrevista a Federico Filippo

Federico Filippo es un artista argentino y activista trans. A los 18 años publicó su primer libro de poesía, goteo de editorial Dunken, donde retrata distintos pasajes cotidianos.


Escritura Feminista: ¿Cómo fue el proceso de escritura de tu primer libro? ¿Cuánto tiempo te tomó?

Federico: Es algo un poco gracioso: normalmente, cuando escucho sobre el proceso de creación de otres autores es bastante largo y detallado. En el caso de la mayor parte de mis escritos no es así, son más producto de una inspiración repentina. Suelo describir mi proceso creativo como, más o menos, una «traducción» algo que está en el aire de cierta forma. Como si yo fuera un intérprete de una sensación que retrato. Particularmente, con Goteo fue una noche. Una sola noche que derrochaba emociones y fueron a parar en las 50 páginas de 40 poemas que lo componen.

E. F.: ¿Por qué se llama Goteo?

F.: Esto tiene relación con la pregunta anterior, de hecho. Es un poemario muy personal, describe muchas cosas a las que pude ponerles palabras recién en ese momento de escritura. Lo que sentí fue que yo estaba inundado y que mi libro era el goteo de esa inundación. No dejo pasar al mundo toda el agua que tengo dentro, sino que va de a gotas, a veces de a lluvias. Y está en minúsculas porque no es El goteo ni mucho menos, sino un goteo cualquiera, que podría ser de una tormenta cualquiera, porque parte de su gracia es que funcione para les lectores también. Es más claro en el segundo poema, «te lo presto», pero es mi idea con la mayor parte de las cosas que hago y, sobre todo, que escribo.

E. F.: ¿Qué temas inspiraron tus poesías? ¿Qué escritores creés que te influenciaron?

F: Goteo son sentimientos que tengo o tuve, esa fue mi inspiración. Los provocaron cosas diversas. No obstante, también encuentro inspiración en otras personas de mi cotidianidad, sus realidades, en escenarios, olores, comidas o simplemente palabras. De nuevo, me siento bastante un traductor, siento que muchas veces escribo lo que está en el aire en alguna situación. Me gusta describir y plasmar lo mejor que puedo esas cosas que me rodean. Y en cuanto a autores, Mario Benedetti y Rupi Kaur son mis autores favoritos de poesía, pero he leído varios más y también a gente «anónima» por Instagram, Twitter o algún blog. Todo es bienvenido como inspiración.

E. F.: ¿Qué respuesta tuviste de les lectores una vez que se publicó el libro?

F: ¡Muy positiva! Y me encanta, la verdad. Gran parte de la satisfacción y del gusto por mostrar lo que hago es alcanzar de alguna forma a quien lea mi obra. Y siento que con goteo re pasó y con personas muy distintas entre sí. Me hace súper feliz.

E. F.: ¿Estás escribiendo actualmente?

F: Creo que nunca no estoy escribiendo. A veces más, a veces menos, a veces poesía, otras narrativa o simplemente descargos, pero en general nunca paro de escribir. Lo que sí, estoy escribiendo menos cosas que tenga ganas de exteriorizar. Tal vez la cuarentena, al pegar tan introspectiva, saca cosas que considero demasiado íntimas como para publicar o demasiado complejas como para ponerlas sólo en una historia de Instagram.

E. F.: Por el lado de tu cuenta de reseñas, ¿creés que es importante estar en contacto con otros géneros literarios?

F: ¡Por supuesto! Me encanta leer todo tipo de literatura (o casi) y de hecho no empecé a leer poesía hasta quinto año. A veces siento que la que nos dan en el colegio o a la que es más fácil acercarse porque es más conocida no es la que finalmente hace que queramos escribir o leer más. Me pasó por mucho tiempo que la sentía re distante, porque habla de temáticas poco actuales o usa formas muy rebuscadas. Siempre sostengo que no es la idea ni de la poesía ni de ningún texto del estilo sonar súper académico y complejo. En mi opinión, esa no es buena poesía, no necesariamente.

E. F.: ¿Hace cuánto abriste tu cuenta de reseñas? ¿Tenés un calendario de publicaciones o vas publicando a medida que leés?

F: La cuenta de Instagram per se la abrí hace re poquito, sinceramente. Desde 2013, más o menos, tengo un blog en el que reseño libros y hago tags y cosas así, pero fue bastante intermitente con el correr de los años. También, al empezar a tener varias actividades, fui leyendo cada vez más espaciado. Pero por 2018 lo retomé y desde fines de 2019 estoy súper presente y activo.

No tengo un ritmo fijo o calendario, publico cuando tengo algo que publicar, ya sea reseñas u otro tipo de contenido. Sigue más o menos la misma dinámica que mi respuesta por qué no quiero trabajar de escritor: no quiero que se convierta en una obligación, realmente lo hago porque me gusta y lo disfruto, porque quiero compartir esas cosas y que la gente me cuente otras.

E. F.: ¿Creés que desde la literatura se puede hacer activismo transfeminista?

F: Por supuesto. No sólo hablando específicamente de eso, poniendo personajes que sean trans o haciendo contenido que toque estos temas, sino también hablando, por ejemplo, de nuestras problemáticas, de la deseabilidad de nuestros cuerpos, empoderándonos como personas atractivas y activas en cuestiones en las que siempre fuimos relegades, sacando estigmas, plasmando con la mayor certeza posible las diversísimas realidades que habitamos.


De cuarentenas y otras artes

La cuarentena por COVID-19 ha resultado ser el contexto de surgimiento de numerosas y muy diversas expresiones artísticas. El hecho no sorprende: el arte es terreno fértil para la catarsis y la sublimación de emociones adversas.

El arte es herramienta para la ocupación de espacios en términos políticos e ideológicos. Hoy por hoy, ocupar espacios resulta una necesidad no solo desde ese plano sino también desde el plano más concreto y real.

Conocidos serán por nuestros lectores algunos contenidos virales que circularon por redes sociales en las últimas semanas: el reencuentro de Roxi y Panigazzi, de la serie Gasoleros, o el diálogo marital por videollamada entre Pepe y Moni Argento. En el plano musical, escuchamos «Supón», la interpretación colectiva-colaborativa de «Imagine» de John Lennon, impulsada por la actriz y conductora Tamara Bella. La canción inquietó a la audiencia más exquisita pero no deja de pertenecer a este rubro.

Se trata de creaciones que muy probablemente no hubiesen existido de no ser por la circunstancia de aislamiento. Sin embargo, en paralelo a estas, llama la atención un fenómeno muy específico que (por ineludible área de interés) hemos observado mayoritariamente en el ámbito literario: el surgimiento de expresiones artísticas que poseen a la cuarentena como raíz temática y matriz organizadora fundamental.

En el ámbito de la narrativa y la poesía, numerosas antologías se han confeccionado a manera de repertorio de la experiencia. Otras tantas mantienen sus convocatorias abiertas. En todos los casos, su edición digital de descarga gratuita ha resultado una herramienta valiosa para editoriales independientes, a los fines de conservar visibilidad.

En el ámbito de la dramaturgia, el gran Mauricio Kartún en conjunto con el Centro Cultural Caras y Caretas impulsaron en los últimos días la convocatoria «Monólogos de la peste», un certamen de libreto teatral centrado en la vivencia de confinamiento durante la pandemia de COVID-19. Se propone la elección de diez micromonólogos y plantea para ellos un plan de puesta en escena que no tiene tiempo: el tiempo estará definido por el devenir de la experiencia. Las obras seleccionadas serán representadas, dirigidas y filmadas para su difusión en la instancia que la cuarentena lo permita.

No se sabe más. No está en manos del artista la posibilidad de definir la variable temporal. Sin embargo, continúa intacta la posibilidad de encontrar razón, identidad y una mejor versión del mundo en la labor creadora.

El arte pasa, así, a ser espacio de resiliencia, de creación de nuevos deseos, nuevos vínculos, nuevas posibilidades de experiencias agradables.


#NosotrasMovemosElMundo y al CCK también

Artículo escrito en colaboración por Martina Musso y Micaela Gallo


La primera edición de la Feria del Libro Feminista fue allá por 2018. La FilFem, como la llaman entre conocides, es un lugar en el que la literatura y el feminismo se encuentran para dar batalla y, sobre todo, para promover la literatura feminista. Esta vez, del 4 al 7 de marzo, bajo la consigna #NosotrasMovemosElMundo propuesta por el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad junto al Ministerio de Cultura, y en el marco de la semana de actividades por el 8M, la Feria abrió sus puertas en el Centro Cultural Kirchner (CCK). Sigue leyendo #NosotrasMovemosElMundo y al CCK también