Verano en el museo

Artículo colaboración escrito por Helga Mariel Soto


Sigue la estación más calurosa en la ciudad y uno de los mejores planes es refugiarse en los museos, que tienen propuestas más que interesantes. 

«Las metamorfosis» de Madalena Schwartz. Fotografía: Helga Mariel Soto.

Hace algunos años que las nuevas muestras apuntan a recuperar relatos periféricos de la historia del arte, voces olvidadas y temas subestimados. Por eso es habitual que cada vez encontremos más muestras temporales que exploran estos tópicos. En la actualidad, hay dos exposiciones fotográficas en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) que tienen algunos de estos puntos en común y que permiten descubrir nuevos mundos al espectador. 

Por un lado, «Las metamorfosis» de Madalena Schwartz (1921-1993), fotógrafa brasileña que supo retratar a las travestis y transformistas de los años 70 en San Pablo y nos impacta con la belleza y sinceridad de sus imágenes. 

«Temporada Fulgor» de Foto Estudio Luisita. Fotografía: Helga Mariel Soto.

Estas fotos fueron tomadas durante la dictadura militar de los setenta y nos permiten ver qué es lo que pasaba en esos espacios de disidencia y expresión artística. Las fotografías combinan la vorágine de la noche con expresiones de cariño, comunidad y alegría. 

Además, la muestra se completa con un mapa de las zonas under y queer de San Pablo y con la exhibición de otros proyectos similares de Latinoamérica, como el Archivo Quiwa de Bolivia y el Archivo Trans Cuir de Colombia. También está presente el trabajo del Archivo de la Memoria Trans, proyecto argentino cuyo gran trabajo de recuperación y conservación fotográfica le valió varias muestras en diferentes partes del país y del mundo.

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«Simbiología. Prácticas artísticas en un planeta en emergencia». Fotografía: Helga Mariel Soto.

La otra exposición del MALBA se denomina «Temporada Fulgor», de Foto Estudio Luisita, uno de los estudios de fotografía fundamentales en la historia del teatro de revista porteño, comandado por dos hermanas. Si no conocés su historia, te recomendamos ver el documental que cuenta su trayectoria, «Foto Estudio Luisita», disponible en la plataforma CINE.AR. 

En esta muestra nos encontramos con un breve recorrido por el trabajo de este estudio, incluyendo retratos de íconos de la farándula argentina como Carmen Barbieri y Moria Casán. Luisa y Chela acompañaron la carrera de diverses artistas desde los años 60 hasta los 2000 y podemos verlo en estas fotografías que son testimonio de una época, además de piezas de gran calidad técnica y con un toque de estética kitsch. La muestra exhibe también negativos, papeles y documentos del Estudio, permitiendo que los espectadores den una mirada al detrás de escena. 

«Simbiología. Prácticas artísticas en un planeta en emergencia». Fotografía: Helga Mariel Soto.

Estas dos muestras pueden verse hasta el 14 de marzo.

La tercera muestra recomendada es «Simbiología. Prácticas artísticas en un planeta en emergencia», en el Centro Cultural Kirchner (Ciudad de Buenos Aires). Los temas que toca son amplios y transversales a muchas disciplinas.

«Simbiología» aborda los diferentes debates en torno al ambiente, la humanidad, la ciencia, lo animal, la soberanía alimentaria y otros puntos que responden a discursos históricos pero también profundamente coyunturales. 

En esta exposición encontramos una amplia variedad de artistas, algunes consagrades y otres emergentes. Las técnicas también son heterogéneas: video instalación, fotografía, escultura y pintura, entre otras, utilizando un abanico enorme de materiales. 

A lo largo de dos pisos y varias salas encontramos piezas que nos sorprenden, nos angustian y nos llevan a la reflexión. Se puede visitar hasta el 26 de junio.


FemiTour: las mujeres que construyeron la ciudad

Se realizará una nueva edición del tour virtual que te invita a recorrer la ciudad de Buenos Aires en clave feminista. Porque el feminismo no está de cuarentena.

Este miércoles 12 de agosto a las 14 h tendrá lugar un nuevo FemiTour Virtual. Se trata de una propuesta turística para recorrer, pantalla mediante, las calles y los rincones más emblemáticos de Buenos Aires, descubriendo las vidas de las mujeres que construyeron parte de su historia.

El evento nació hace un año de la mano de las periodistas Lucía Rivero, Leticia Garziglia y Noelia Depaoli, a partir de un fuerte deseo de visibilizar a la mujer en el ámbito turístico. Hoy, en contexto de cuarentena, supo adaptarse al mundo virtual para continuar paseando por la ciudad desde su costado feminista y transversal.

«¿Cómo estamos representadas las mujeres en el espacio público? ¿Y las personas trans? ¿Creés que en tu ciudad las mujeres están subrepresentadas? ¿Cómo nos representa nuestra ciudad? ¿Y a nuestras luchas?».

Esas son algunas de las cuestiones que las chicas nos llaman a pensar antes de comenzar el recorrido y, una vez «allí», a responder mediante las distintas historias que se relatan: «La historia de nuestra Patria Grande desde el rol de las mujeres, la historia de nuestras luchadoras indígenas por las independencias, la de las pioneras, las sufragistas, las referentes de derechos humanos, las luchas actuales y más».

El evento no posee precio fijo, tiene un costo «a voluntad y conciencia» con piso y opciones para no limitar el acceso en función de las posibilidades de cada une.  

Además, el 30% de lo recaudado se destinará a colaboración con las acciones que realiza «La Nuestra Fútbol Feminista». El grupo forma futbolistas, problematiza los destinos marcados para las mujeres y sostiene su dedicación por el fútbol femenino e inclusivo. En el contexto actual su situación se complejiza al no poder encontrarse en la cancha, «es por eso que desde FemiTour definimos realizar esta propuesta con un porcentaje a beneficio, para que podamos colaborar con nuestro trabajo al sostenimiento de la ayuda a las familias de la villa 31».

FemiTour es una invitación a «caminar con los ojos» por las calles en las que tanta lucha femenina supieron invisibilizar, con los oídos bien atentos ante estas anécdotas y conquistas históricamente silenciadas. Una invitación a escuchar todo aquello que —hasta ahora— no estaba siendo contado.

¡Apurate! Los cupos son limitados.

  • Fecha: miércoles 12 de agosto de 2020.
  • Hora: 14:00 h (Argentina).
  • Precio: a voluntad (monto base: $250).
  • Inscripción: @FemiTour.bsas a través del siguiente formulario.

Viralizar la indiferencia

¿Quién puede decir que visitó microcentro y no vio a una persona durmiendo sobre un colchón viejo tirado en alguna vereda? Esperando el tren en Once o en Constitución, ¿nunca te cruzaste con algún menor de edad o una persona con discapacidad que pedía monedas para atender a necesidades básicas? ¿Cómo se explica que no nos horroricemos frente a esta catástrofe diaria?

Sergio, la cara visible del abandono estatal

La trágica muerte de Sergio Zacarías, un hombre de 52 años que dormía a la intemperie en las calles de San Telmo, suscitó una estruendosa respuesta social. Las redes sociales estallaron: comenzaron a difundirse números de teléfono a los que recurrir para solicitar ayuda para conseguir lugares donde dormir, comer y abrigarse. La cancha del River Plate, algunas universidades, sindicatos e iglesias abrieron sus puertas y ofrecieron albergue a gente en situación de calle durante las noches más frías del año.

Sin embargo, no debemos olvidar que estos no son actos solidarios: representan una respuesta a un gobierno que de forma sistemática impulsa medidas que atacan a los sectores económicamente más vulnerables. Ollas populares y merenderos vienen trabajando hace años (a pulmón, dicho sea de paso) para compensar las problemáticas inherentes a una gestión que golpea de lleno sobre quienes menos tienen. La Olla Popular de Haedo trabaja cada viernes desde hace dos años en la preparación de cenas para más de 60 personas cada noche. En el día de ayer, después de la viralización de la noticia de Zacarías, su página de Facebook recibió un caudal inédito de mensajes que ofrecían ayuda y donaciones.

¿Lo real es lo viral?

Según el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, el fenómeno de la indiferencia hacia la otredad se produce mediante algo que se conoce como adiaforización. En su trabajo, Trabajo, consumismo y nuevos pobres, el autor señala que estas calamidades visibles en el día a día son producto de un sistema socioeconómico cuya existencia está basada en las desigualdades, en donde la esencia moral ha sido reconstruida en torno a la ética del trabajo. Como resultado se obtiene un proceso de adiaforización, definido como «hacer que el acto y el propósito de dicho acto se vuelvan moralmente neutros o irrelevantes».

Siguiendo a Bauman, la base de toda moral es la tendencia a sentirnos responsables por el bienestar de los desafortunados y sufrientes; sin embargo, la indigencia asociada al delito se manifiesta como una de las varias maneras para calmar ese impulso solidario. La pobreza deja de ser un problema ético y se quita de las conciencias el peso de la responsabilidad individual. Este efecto se construye mediante tres recursos interconectados, los cuales se ponen en práctica a través de medios masivos de comunicación:

  • El dato que muestra lo que necesita ser probado. Un claro ejemplo de esto son los contados casos que se espectacularizan de personas nacidas en villas miseria que, aunque estén representando a un 1% de la población, parecieran no estar afectadas por las pésimas condiciones en las que les tocó nacer: sea porque se esforzaron y mostraron mérito para obtener lo que buscaban o porque vinieron al mundo con cierto «talento natural», consiguen escapar de esa realidad en la que les tocó vivir sin afectar a terceros y por motu proprio. Se deja en evidencia, entonces, la existencia de alternativas que los pobres -por falta de decisión o voluntad- parecen dejar pasar.
  • La pobreza vista solo como carencia alimenticia. Se plantea la pobreza desde una visión de escasez alimentaria, en la cual las privaciones quedan reducidas a la falta de alimentos, limitando la ayuda a encontrar comida (y ropa) para «los que tienen hambre», cuando las carencias que sufren los sectores sociales más vulnerados económicamente están atravesadas por una multiplicidad de variables, como padecimiento de enfermedades, analfabetismo, pésimas condiciones de vida, violencia familiar, etc.
  • El desastre como espectáculo y amenaza. Se comparten imágenes mediante medios masivos que adjudican la pobreza a catástrofes naturales o guerras; de esta manera pareciera que el peligro se encuentra lejos, en un mundo ajeno y sin salvación, lo cual nos deja (supuestamente) sin margen de maniobra para ayudar desde nuestras casas.

Según las cifras…

¿Cuál es el fin de analizar cómo se construye discursivamente la pobreza? Pensar con mayor complejidad la sociedad en la que vivimos: entre 2015 y 2018, se duplicó la indigencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según la Dirección General de Estadística y Censos de la jefatura de gobierno. A comienzos de la gestión de Mauricio Macri se habían registrado 100 mil casos de indigencia, número que había ascendido a 198 mil hacia finales de 2018.

Asimismo, un informe reciente del INDEC dejó ver una realidad que duele: casi el 50% de les niñes del país viven en situación de pobreza. Los últimos monitoreos de la Defensoría del Público reconocen que les adolescentes y les niñes aparecieron en menos del 3% del total de las noticias emitidas en 2017. Dentro de este porcentaje, el 48,4% del material analizado les relaciona con la sección policiales.

Contra la adiaforización, solidaridad e información. La viralización de temas de relevancia social pareciera ser una herramienta útil para impulsar, en principio, el reconocimiento público de causas que urgen soluciones. Pero hace falta reflexionar, a la vez, sobre los modos en que se puede convertir a lo virtual en acciones colectivas concretas para paliar de raíz la desigualdad.

 

Imagen de portada: Parabuenosaires

Las pibas tienen que jugar

Las jugadoras que integran los distintos equipos de básquet de los clubes de la ciudad de La Plata se unieron en un reclamo por la conformación de una selección platense de básquet femenino.

Hace unos meses, comenzaron a plantearse la inquietud de no poder participar en torneos provinciales de manera continua. Es por eso que decidieron visibilizar esta situación que atraviesan, en los partidos y a través de las redes sociales bajo la consigna LAS PIBAS QUEREMOS SELECCIÓN.

Con respecto al marco legal, no existe una reglamentación que exija un seleccionado femenino. Sin embargo, las distintas categorías de básquet masculino (como U17 y U19, entre otras) sí disputan torneos provinciales.

La falta de continuidad anual en la conformación de equipos dificulta bastante la posibilidad de jugar en la provincia de Buenos Aires y las pibas se ven limitadas a jugar en el ámbito local.

«Creemos que generar una etapa formativa en los clubes puede generar bases para conformar una selección. La idea es que las jugadoras tengan expectativas más altas y no se conformen con un alcance regional de sub-basquet», expresa Irene Mackanic Galuk, jugadora de Banco Provincia.

En 2016, la selección femenina de La Plata fue subcampeona provincial den la categoría mayores en Mar del Plata. En 2017, volvió a armarse la selección local y, por primera vez, La Plata disputó el Provincial U13, pero luego no se volvió a organizar ninguna selección.

«Esperamos contar con el apoyo de la Asociación Platense de Básquet y de todos los clubes que la conforman. La idea es poder es seguir trabajando para que eso se concrete», resalta Irene.


 

MUCHO ORGULLO Y POCO PREJUICIO

El pasado jueves 25 de abril se inauguró por segundo año consecutivo el stand «Orgullo y Prejuicio: Espacio por la Diversidad Sexual y Cultura» en la Feria del Libro de Buenos Aires. Está auspiciado por la Fundación El Libro y en él se vende material relacionado a temáticas de género con el fin de adaptarse a la coyuntura e instalar nuevos debates. Además, se realizan charlas orientadas a cuestiones que no se trataron en la edición pasada de la Feria como, por ejemplo, las familias trans.

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La Feria del Libro de Buenos Aires es la primera del mundo en tener un espacio dedicado al tratamiento y la difusión de temas de género. El stand se encuentra en el pabellón Ocre y, aunque es un espacio pequeño, rebosa de visitantes. Si bien no se conocen cifras exactas sobre la cantidad de gente que lo visitó en la edición pasada, se espera que este año supere a su antecesor. Gustavo, uno de los encargados del stand, afirma que «se hizo visible una temática que no estaba presente en la feria anteriormente y eso ya fue un éxito total».

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El stand sigue la misma dinámica que el año anterior, pero incorpora títulos nuevos y un cronograma para las charlas y exposiciones que tienen lugar todos los días en el espacio.

«Este año, están muy sobre el tapete las temáticas de género, violencia de género, aborto y además los libros sobre el colectivo Ni Una Menos. Se piden libros de campo de estudio: docentes que vienen a buscar material para poder llevar a sus clases y libros sobre Educación Sexual Integral», explica Gustavo.

En líneas generales, el público acompaña con considerable apoyo al stand. Muchos se acercan con curiosidad, pero la mayoría de los interesados son adolescentes y adultos jóvenes.

El sábado en la tarde estuvo lleno de personas que apilaban libros para comprar mientras escuchaban con atención las palabras de Tiziana Contrera, la nena trans que se acercó desde Salta para participar en la charla sobre diversidad en familias y familias trans. Mientras algunos hacían la cola para pagar y otros se hacían lugar en el auditorio del stand para poder formar parte de la charla, Tiziana seguía hablando y hacía especial hincapié a la importancia de visibilizar su historia.

«Antes tenía miedo, pero ahora no. Ahora quiero poner todos los colores de la bandera LGBT en la bandera argentina», dice.

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De alguna manera, a eso aspira el stand también. No solo propone un tipo de literatura que sale de lo puramente comercial —y en su mayoría heteronormativo— que podemos encontrar en los libros de la Feria, sino que también sirve como escenario para empezar a contar otro tipo de historias con otros protagonistas.

Las reglas del mundo de la literatura como lo concebimos durante todos estos años están quedando un poco viejas. Ahora, queremos leer otras voces, diferentes narrativas. La comunidad LGBT está muy invisibilizada en la literatura comercial y lo que no se ve se ignora, se calla, se esconde.

Sin embargo, estamos cambiando: es un avance que la Feria del Libro, uno de los eventos culturales más importantes en Buenos Aires y que se estima es visitada año a año por un millón de personas, haya dedicado un espacio para llevar luz a estas cuestiones. Hablar de temáticas de género y darles lugar a las disidencias para exponer sus historias y sus creaciones también es poner los colores de la bandera en la Feria.

 


Imagen de portada vía Infobae

Lanzan una aplicación para denunciar casos de violencia

Esta semana se lanzó en la provincia de Buenos Aires una nueva función de la aplicación Seguridad Provincia que permite a toda persona víctima de violencia familiar o de género hacer la denuncia a través de un dispositivo móvil.

«Hasta ahora, las mujeres van a la comisaría y hasta tienen que enfrentar situaciones en las que en vez de tomarles las denuncias, la policía les sugiere que desestimen el caso», afirmó la gobernadora María Eugenia Vidal.

La provincia de Buenos Aires es el distrito con más cantidad de femicidios por año (90 en 2017), en un país donde una mujer muere por día. El Estado -tanto nacional como provincial- viene trazando un camino muy lento en cuanto a políticas de prevención y atención para las víctimas de violencia de género, y con esta iniciativa se intenta dar un paso en la cuestión asistencial.

Lo que se busca es destraumatizar la instancia en que la mujer debe realizar la denuncia, ya que existe una total falta de asistencia desde la policía que hace que la víctima se sienta desamparada y dubitativa al momento de ratificar los hechos. No se puede dejar lado, tampoco, la poca contención que se le brinda a la mujer como así también el protocolo de atención acartonado y desubicado.

Todavía no se conocen detalles sobre cuáles serán los pasos a seguir después que la mujer realice la denuncia (sólo se aclaró que tendrá cinco días para ratificarla).

Desde su puesta en funcionamiento hace dos semanas ya se recibieron 31 denuncias.

Además, se implementó un fondo de emergencia que permite a los municipios ayudar económicamente a la víctima y a la Red de Hogares de Protección Integral para asistir a mujeres que han sufrido violencia de género.  

 

Antecedentes

Existen aplicaciones de rastreo que se pueden descargar en celulares que tengan sistema Android o IOS, mediante las cuales se le puede enviar a contactos de confianza a elección la ubicación donde uno se encuentra, para que sigan el recorrido que la persona hace en caso de estar viajando.

No obstante, es un recurso que trae polémica ya que puede ser utilizado como mecanismo de control por una pareja celosa, e instaurar e incrementar el miedo y la dependencia en las mujeres de un sistema de cuidado y vigilancia continua que vele por su integridad física.

En la Ciudad de La Plata, hace un año, dos arquitectas crearon el Mapa de lo Efímero para visibilizar las situaciones de abuso, acoso, violación y demás situaciones de violencia contra la mujer. A través de una encuesta anónima, se puede relatar el hecho y puntualizarlo en la dirección donde sucedió.

Con esto no se busca crear un mapa del miedo sino, más bien, aportar de manera consciente y dar cuenta de la violencia que sufre la mujer en la ciudad.


Escrito por: Julieta Iriarte

Apagándose

Caminó diez kilómetros. Esa era su tarea, llevar y traer cosas. Caminar y caminar. Anduvo con paso decidido durante varias horas, parecía que nada podía fallar. Todo terminaría en tiempo y forma, llegaría a casa, se tomaría un largo baño, y volvería a caminar. Esta vez no por trabajo, sino por placer, directamente hacia un beso anhelado. Y la brisa de los árboles sobre su rostro dejaría de ser la protagonista, para darle lugar a la risa amada.

Había entregado su último paquete, el jefe agradecido, la ropa ya abrazada en sudor, la satisfacción de la tarea completada.

Entonces lo sintió, un «click» en la rodilla, un golpecito que primero la tomó por sorpresa, después la abrumó de dolor. Cayó, se incorporó dificultosamente. La nocha ya estaba entrada, los locales abiertos eran cada vez menos. Moverse ya no era una opción, el dolor era un freno endureciéndole la pierna derecha. Se apoyó contra la pared de un edificio, decidida a arrastrarse hasta su hogar y, ya en terreno familiar, tratar de seguir con el plan original. Solo quería un beso, todo lo demás podía esperar. La primera cuadra se sintió llena de voluntad, con la capacidad de vencer la adversidad; la segunda no fue tan generosa, y en la tercera se encontró respirando con dificultad.
Un hombre, pequeño, de mediana edad, se acercó a la muchacha y se ofreció a ayudar. Ella rechazó la oferta con sinceridad, pero parece que sus modales fueron mal interpretados, porque cuando quiso continuar se dio cuenta de que tenía al hombre encorvado sobre su rodilla derecha. Gesto preocupado, las manos en el lugar equivocado, ni se detuvo a preguntar si la muchacha quería ser tratada por un desconocido en plena calle. La forzó a intentar flexionar y le explicó cosas que ya sabía. Ella solo quería llegar a casa. Tenía un plan, un plan que podía funcionar si lo ejecutaba sola. Pero el hombre insistía y forzaba dolor en una rodilla que ya estaba derrotada. Después de 20 minutos y para safarse del hombre, la chica anunció que prefería ir al hospital y empezó a moverse dificultosamente, con la rodilla aun más rígida que antes de recibir «ayuda». El hombre insistió un poco más, pero no se ofreció a acompañarla al hospital. Poca paciencia le quedaba a la muchacha, por lo que agradeció deshacerse del hombre, aunque eso implicara enfrentar la noche en vulnerabilidad.
Se decidió a entrar al hospital, quizás la atendieran rápido, de igual manera la noche estaba comprometida y el paso del hombre por su rodilla había destrozado el plan original.
Tras cinco cuadras arrastrando su rodilla, apoyándose contra las paredes, con todo el peso del cansancio del día, llegó a la guardia.
Pero al entrar la encontró abarrotada, un choque, un colapso del sistema de salud público, algo que estaba por encima de ella y que la sedujo de volver al plan original: arrastrarse a casa, luego ir a los brazos amados, de cualquier forma posible.
La fatiga solo palidecía ante la posibilidad de llegar a su abrazo, a su beso, a compartir una charla y descansar. Por eso pudo continuar su camino, con la pierna derecha estropeada y el doloroso cosquilleo del esfuerzo extra que los músculos ya agotados se veían forzados a hacer para reponer la inestabilidad del cuerpo. El panorama no era bueno, pero la esperanza le florecía al punto que sentía que las luces de la vereda brillaban con mayor intensidad cuando ella se acercaba, como una manera de mostrarle que el obstáculo se podía sortear.
Dos varones, uno joven y otro más adulto, se acercaron. La misma intención de ayudar, la misma negligencia ante la negativa de la muchacha, la tomaron de la cintura y la apoyaron en las escalinatas de un departamento, examinaron la rodilla, forzaron la flexión, ignoraron los quejidos y las lágrimas, sonrieron cortéses cuando ella rehusó la ayuda. Se miraron con gesto de extrema concentración e intercambiaron entre ellos opiniones, sermonéandola de cómo había caminado tantos kilómetros solo con sus rodillas, de lo inapropiado de su calzado y de cómo, por gracia del destino, ellos podrían solucionar todo en diez minutos.
Enajenada, ella solo veía como las luces de la vereda se iban oscureciendo a su alrededor, como la idea del beso amado se esfumaba, como la noche se iba enredando en su pelo, como el tiempo se volvía pesado, lento, y el necesario descanso se perdía de su campo de visión.
Ya ni siquiera sentía el cansancio del cuerpo, solo deseo. Deseo de huir de esa noche, de esa situación, de su rodilla. De teletransportarse y aparecer en su casa, ya ni siquiera se desesperaba por la compañía, solo quería llegar a algun lugar familiar, para poder ducharse y dejar el mal día atrás.
Tan absorta estaba, que el golpe de la piedra llegó como una descarga eléctrica que le convulsionó todo el cuerpo. Cuando cesó el grito desgarrador y las lágrimas ya estaban rodando lentamente por las mejillas pudo abrir los ojos y contemplar la solución de sus dos malditos salvadores: la rodilla estaba abierta, la pierna flexionada en un angulo imposible y, sobresaliendo con un ímpetu violento, un brilloso hueso embebido en su propia sangre. Ese no era el resultado que los dos varones esperaban, y contemplaron su acción aterrados. La muchacha les gritó que se fueran, que la dejaran en paz, que podía sola. Chequearon una sola vez, pero no se ofrecieron a llevarla a un hospital ni a llamarle una ambulancia. El más joven se ofreció a acomodarle la rodilla y, antes de que ella pudiera siquiera contestar, intentó acomodar el hueso hacia adentro, pero solo logró un nuevo grito de dolor y un brote más violento de sangre.

Estaba exhausta, por lo que atinó a escapar arrastrándose con sus brazos. Ya ni siquiera podía insultarlos.
Los varones, consternados, se alejaron lentamente en dirección contraria, ignorando la estela de sangre y llanto que la muchacha dejaba tras de sí.

La extenuación que sentía era tal que se entregó al shock hemorrágico como quien se deja caer en los brazos de un gran amigo. La sed la desesperó pero rapidamente vio como las luces de la vereda se agotaron completamente y a la oscuridad total le siguió una inmensa tranquilidad.

Por fín estaba descansando.

Octavia – Relatos