Advierten que el Amazonas se acerca a un punto de no retorno

Un nuevo artículo de la revista Nature advierte que la selva amazónica podría estar acercándose a su punto de no retorno. Les especialistas encontraron que más del 75% de la selva amazónica ha estado perdiendo resiliencia desde principios de este siglo. A su vez, explican que esto ocurre más rápido en regiones menos lluviosas y en las zonas más próximas a la actividad humana. Este deterioro resulta alarmante, pero no se presenta como una sorpresa: ya en 2019, científiques de Brasil habían advertido sobre este fenómeno

¿Por qué es importante el Amazonas?

Actualmente, el Amazonas representa más de la mitad de los bosques tropicales del mundo y es hogar de millones de especies, constituyendo uno de los lugares más ricos en biodiversidad del mundo. En el contexto de hoy, donde los efectos del cambio climático se vuelven cada vez más severos, es necesario preservar la mayor cantidad de ecosistemas y no retrasar la acción climática. Con este informe, les expertes advierten que, si no se actúa rápido para recuperar las zonas dañadas, la selva podría convertirse en sabana. Ese bosque tropical tupido, lleno de seres vivos que aún ni siquiera conocemos pasaría a ser otro completamente opuesto, con árboles pequeños, arbustos y menor densidad.

Según WWF, en el Amazonas hay 427 especies de mamíferos, 1300 aves, 378 reptiles, más de 400 anfibios y alrededor de 3000 peces de agua dulce, además de por lo menos 40 000 plantas y, solo en Brasil, un estimado de unos 100 000 invertebrados. Foto: Renting C.

Otra de las razones por las que esta investigación preocupa a personas en todo el mundo es que la selva amazónica es considerada un «tipping element», es decir, un elemento clave que podría inclinar la balanza y ser un aliado contra el cambio climático o convertirse en un acelerador de la crisis. ¿Por qué? Debido a que el Amazonas es un sumidero de carbono: absorbe las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), contribuyendo a disminuir el calentamiento global. Pero esto no ocurre si el equilibrio del ecosistema se ve comprometido, por ejemplo, durante incendios forestales donde muchos árboles mueren o en períodos de sequía. 

De hecho, ya en 2021 otro artículo de la revista Nature advertía que la Amazonía está emitiendo más carbono del que captura. El estudio afirma que la causa principal son los incendios provocados: los bosques a menudo se talan durante las temporadas de lluvia y se queman durante la época seca para dar paso a la agroindustria y a las pasturas para el ganado. Esto causa que las emisiones aumenten y que el ecosistema no pueda adaptarse a la pérdida de biomasa y a los daños, lo que hace que disminuya su resiliencia. 

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Las causas

Según la Real Academia Española (RAE), entendemos por resiliencia a la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. En este caso, diversos factores externos afectan la capacidad de la selva amazónica de adaptarse para continuar funcionando. Les expertes afirman que la deforestación, los incendios forestales cada vez más frecuentes y más incontrolables, el cambio climático y la explotación del suelo por parte de les humanes crean las condiciones ideales para que la selva amazónica pierda su resiliencia. El cambio climático hace que las sequías sean más prolongadas, por lo que también los incendios se propagan a gran velocidad. Esto libera grandes cantidades de GEI, sobre todo CO2, lo que contribuye al calentamiento global. Así, el ciclo comienza nuevamente. Sumado a esto, la tala y quema de zonas de selva para la agricultura y la ganadería no sólo es también fuente de emisión de GEI, sino que provoca desequilibrios que se vuelven más difíciles de superar. 

Los incendios forestales dañan a todo el ecosistema y son grandes emisores de gases de efecto invernadero. Foto: Fabian Jones.

«Esto es alarmante, ya que los modelos del IPCC proyectan un secado general de la región amazónica en respuesta al calentamiento global antropogénico», señala uno de los autores del estudio, Niklas Boers, de la Universidad Técnica de Múnich y el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam en Alemania.

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No es casualidad que las diversas advertencias de les científiques se den luego de pasados 3 años de la presidencia de Jair Bolsonaro, durante la cual, según datos de Mapbiomas, se deforestaron más de 3 millones de hectáreas. Esto sucedió después de que el presidente de Brasil redujera el presupuesto destinado a combatir los delitos de deforestación y quemas ilegales. Según un estudio del Instituto Socio Ambiental (ISA), en este período, la tala en las zonas protegidas de la Amazonía brasileña creció un 79%, comparado con el período 2016-2018. 

Las conclusiones   

El estudio explica que, en muchas zonas, esta desestabilización y pérdida de resiliencia parece ya estar sucediendo y advierten que si esperamos para actuar puede ser demasiado tarde.

«Cuando sea observable, probablemente será demasiado tarde para detenerla. Si se pierde demasiada capacidad de recuperación, el retroceso puede ser inevitable, pero no se hará evidente hasta que se produzca un acontecimiento importante que haga caer el sistema».

Niklas Boers.

Los autores también analizaron lo que podría suceder en un futuro si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando y llegaron a la conclusión de que la capacidad de los bosques para volver a crecer una vez que se perdieran los árboles se reduciría significativamente.

En una situación urgente como la que vivimos hoy, donde es necesario disminuir nuestras emisiones pero también captar el carbono que liberamos al ambiente, nuestra mejor opción es cuidar los ecosistemas que nos ayudan a hacerlo: selvas, bosques, humedales y océanos. La respuesta está en la naturaleza pero debemos dejar de destruirla en beneficio de un sistema productivo extractivista y explotador que no nos lleva a ningún lado.

También, es importante recordar que América Latina es el lugar más peligroso para ser activista ambiental, según un informe de Global Witness. En 2020, Colombia registró la mayor cantidad de asesinatos, con 65 personas defensoras de la tierra y del medio ambiente asesinadas, mientras que en México fueron 30 y Brasil se colocó en cuarto lugar, por detrás de Filipinas, con 20 asesinatos. Es por estas razones que la respuesta para cuidar nuestros ecosistemas no debe provenir únicamente de la sociedad civil, sino también debe ser acompañada del apoyo de quienes toman las decisiones y los sectores del gobierno.

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Youth4Climate: «Basta de promesas huecas»

En la conferencia Youth4Climate, Greta Thunberg acusó a los líderes mundiales de «ahogar» las esperanzas de la juventud con sus «promesas huecas».

La activista sueca reclamó nuevamente acciones urgentes para mitigar los efectos del cambio climático. El pasado miércoles 28, la creadora de Fridays for Future dio un discurso contundente en la conferencia Youth4Climate en Milán. Durante casi 5 minutos frente a más de 400 jóvenes de casi 200 países, se dirigió a los líderes mundiales e hizo hincapié en su falta de acción. 

«Reconstruir mejor, bla bla bla, no hay un planeta B, no hay planeta bla bla, bla bla bla, bla bla bla, economía verde bla bla, neutralidad de carbono para 2050 bla bla. Eso es todo lo que escuchamos por parte de nuestros llamados líderes: palabras. Palabras que suenan bien pero que no han provocado ninguna acción. Nuestras esperanzas y sueños se ahogan en sus palabras de promesas vacías. Por supuesto, necesitamos un diálogo constructivo pero ellos ya llevan 30 años de bla bla y ¿a dónde nos ha conducido eso?».

– Greta Thunberg en Youth4Climate.

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Thunberg afirmó que «se proyecta que en 2021 se experimentará la segunda emisión de gases de efecto invernadero (GEI) más alta de la historia» y que «seguimos acelerando en la dirección equivocada». Y los números le dan la razón. Según el último reporte del IPCC, la concentración de dióxido de carbono (CO2) es la más alta en, al menos, 2 millones de años.

Además, el informe asegura que sobrepasaremos el objetivo del Acuerdo de París de contener ese recalentamiento en 1,5ºC o 2°C este siglo «a menos que se hagan profundas reducciones en la emisión de CO2 y otros GEI en las próximas décadas». Es vital limitar el calentamiento por debajo de 1,5°C. Con estas temperaturas aún sentiremos los efectos del cambio climático pero serán mucho menos graves que si no hacemos nada.

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«La falta de acción intencional de nuestros líderes es una traición hacia todas las generaciones presentes y futuras. Las personas en el poder no pueden afirmar que están tratando porque es claro que no lo están haciendo. Si esto es lo que consideran que es acción climática, entonces no lo queremos», exclamó Greta.

A su vez, la activista ambiental reclamó que los líderes no les escuchan: «Elles invitan a gente joven de pueblos originarios a reuniones como esta para pretender que nos están escuchando, pero no lo están haciendo. Claramente, elles no nos están escuchando y nunca lo han hecho. Tan solo miren los números, miren las estadísticas: las emisiones siguen subiendo». 

Discurso completo de Greta Thunberg en la conferencia Youth4Climate

El mensaje final de la activista es que aún hay esperanza, no todo está perdido, pero hay que actuar ya. Las personas somos las responsables del cambio climático, pero también somos quienes podemos minimizar sus efectos. La ciencia asegura que necesitamos reducir nuestras emisiones de GEI de manera drástica y sostenida. Para ello, necesitamos políticas públicas que protejan nuestros ecosistemas y financien energías renovables y limpias. 

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«Se necesitarán reducciones de emisiones drásticas y anuales como nunca se ha visto en el mundo. Y, como no tenemos las soluciones tecnológicas que, solas, pueden lograr algo cercano a eso, significa que tendremos que cambiar. Ya no podemos dejar a las personas en el poder decidir lo que es políticamente posible y lo que no lo es. Ya no podemos dejar a las personas en el poder decidir qué es la esperanza. La esperanza no es pasiva. La esperanza no es bla, bla, bla. La esperanza es decir la verdad. La esperanza es actuar. Y la esperanza siempre viene de la gente» finalizó la joven, entre los aplausos de sus pares.


Fuentes:


Nemonte Nenquimo: la guerrera del Amazonas

«Nuestro territorio no se vende.
 Sin tierra no hay vida
»

En este año tan complejo, lleno de incertidumbre y de pérdidas a nivel ambiental, de cientos de incendios naturales e intencionales en los bosques y las selvas de distintas partes del mundo y la desesperanza de las miles de personas que luchan contra estas situaciones, se alza la voz de la dirigente waorani. Su nombre, en su lengua originaria, significa «estrella» y hoy representa un punto brillante para sus compañeres de lucha, que con su espíritu, firmeza y convicción encarna la resistencia.

Les waorani o huaoranís, «gente de la selva», son un pueblo originario ecuatoriano de casi 5000 mil integrantes, que se ubica al noroccidente de la Amazonia. Durante cientos de años, su territorio fue amenazado por otros pueblos y por aquellos que buscaban colonizarlo e invadirlo. Hoy esa amenaza no cesa pero los enemigos son otros: la explotación petrolífera, las prácticas ilegales de registro de tierras, la tala indiscriminada, la contaminación y los incendios provocados intencionalmente.

Nemonte o «Nemo», como suelen llamarla, es una de las tantas activistas que encarnan la resistencia y la lucha por los territorios, el bienestar del planeta y la supervivencia de su comunidad. Fue reconocida por la revista Time como una de las 100 personas mas influyentes del año. Espera que este premio abra el camino para que se respete su pedido y se visibilice tanto su pelea como la de cientos de mujeres que nunca fueron escuchadas. En su discurso tiene presente la lucha feminista, a la que entrelaza con el reto ambiental. Según Agencia EFE, la líder sostiene que darle una oportunidad a las mujeres es necesario para construir un mejor planeta y defenderlo de la crisis climática:

«Empecé a luchar con mucho coraje, con mucha fuerza, con mucha rabia, pensando en el futuro waorani. El mundo tiene que escuchar las voces de las mujeres del Amazonas porque nosotras salimos a defender, queremos que nuestres hijes vivan bien. Las mujeres luchamos. Esta lucha tiene que ser a nivel global porque hemos salido a protestar, a luchar, pero los gobiernos de turno planifican a corto plazo mientras que nosotras sabemos mirar mucho más allá.

Esta lucha no es solamente del pueblo waorani sino de todes les amazóniques indígenas que siempre hemos entregado nuestra vida para defender nuestro territorio y para el planeta. Me siento orgullosa, inspirada como mujer para seguir luchando. Lo que hago, esa lucha, es para la vida de todos los seres humanos que vivimos en el planeta».

Nemonte para el portal El Universo.

La actual presidenta del Consejo de Coordinación de la Nacionalidad Waorani de Pastaza (Conconawep) es reconocida en el mundo por llevar adelante demandas contra el Estado ecuatoriano para detener la explotación petrolera. Más recientemente, sus acciones estuvieron basadas en brindar ayuda a otras comunidades originarias amazónicas para enfrentar el coronavirus.

Si bien durante 2019 lograron proteger 180 000 hectáreas del desembarque de compañías petroleras para exploración (mediante acción judicial, ya que la Corte Provincial de Justicia de Pastaza ratificó la sentencia que prohíbe el ingreso de cualquier empresa petrolera en territorio waorani), las tierras no están a salvo ni de la contaminación ni de los incendios ni de la tala indiscriminada. Es una lucha constante que Nemonte carga en sus hombros junto a miles de compañeres que buscan hacerse oír en un mundo donde parece que los billetes importan más que la preservación de la vida silvestre.

 «Nuestres antepasades eran luchadores y nosotres también. Estamos conservando el territorio porque eso nos da vida, la selva nos da todo. Venimos luchando hace siglos, porque el gobierno quería vender nuestro territorio. Nuestro territorio no esta a la venta, es nuestra casa, nuestra decisión.

Y quiero decirle y exigir al gobierno, a los gobiernos, nacional e internacionales, que se respete, que ya basta de la extracción petrolera, que ya no haya más minería, que ya no haya más invasores de colonos en nuestro territorio. Como pueblo queremos que se respete, que ya no entren a seguir invadiendo. Queremos ser escuchades, queremos ser respetades. Nuestra selva es nuestra casa, damos la vida para todo el mundo».

Nemonte Nenquimo.

Nemo es fundadora de la Fundación Ceibo, una alianza entre las comunidades a’ikofan, siekopai, siona y waorani. El lema que está presente en su web define su punto nodal de encuentro: «Vimos que todes teníamos problemas y experiencias similares y, aunque somos distintes, nos dimos cuenta de que existen muchas cosas que nos unen». A través de la fundación lograron planificar proyectos para garantizar el agua limpia en las comunidades, la colocación de paneles solares para que tuvieran luz y de sistemas de recogida de agua de lluvia y la elaboración de un mapa propio de nacionalidades.

«La Alianza» conformada por estos grupos sostiene que siempre han vivido en la selva que les sirvió de hogar y de alimento. Están sus niñes y sus ancestres y de la relación que mantengan con la selva, lugar sagrado, depende su supervivencia. Destacan firmemente que sus condiciones de vida están cambiando, el agua y los bosques se están contaminando por la explotación petrolera, la industria maderera que tala la selva y la siembra de palma africana que seca sus pantanos y altera los ecosistemas, reduciendo los territorios y el número de animales. Sostienen que con la construcción de carreteras y otras presiones que impone el mundo de afuera, su idioma y cultura se están perdiendo cada día.

La lucha de Nemonte es reconocida por actores como Leonardo DiCaprio, quien escribió la introducción de su apartado en Time y por el director de cine Mitch Anderson que vive en la Amazonia desde 2011 y es fundador de Amazon Frontlines, organización que apoya las causas y derechos de los pueblos originarios amazónicos. Fue el encargado de hacer reportajes, fotos y especiales con la líder waorani, lo que llevó a su reconocimiento a nivel global.

«Nuestro territorio está lleno de vida pero el gobierno solo ve lineamientos y recursos para explotar. El petróleo tiene que quedar debajo de nuestra tierra. Las petroleras solo traen enfermedad y muerte. El extrativismo y el capitalismo solo quieren contaminar el ambiente. Cuando vivíamos sin contacto vivíamos libres de enfermedad. Hoy estamos tomando agua sucia, el territorio está contaminado. La Tierra madre necesita que respetemos y nosotres sabemos respetar, cuidar y sobrevivir de ella, sabemos tener conexión espiritual con la naturaleza.

Piensan que les indígenas somos ignorantes pero somos sabies, somos minoría pero con nuestro valor, respeto y conocimiento hemos ganado la victoria.

Yo no puedo vender mi casa, mi sangre, el futuro de mis generaciones. El dinero es un papel para nosotres, la tierra es la vida. Pedimos al gobierno de turno, nacional e internacional, que respete nuestra autonomía y gobernanza. Quiero hacer una ley propia que deba ser respetada. A veces los líderes son solo hombres, no están permitiendo a las mujeres gobernar. Nosotres nos respetamos, entre el hombre y la mujer hay igualdad. Hay que darle la oportunidad a las mujeres de que lideren».

Nemonte Nenquimo.

Para ver la entrevista a Nemo, realizada por la periodista de medio ambiente Tatiana Rojas Hernandez en la web de El Tiempo, hacé clic acá. Para seguir y apoyar a Nenquimo en sus luchas y proyectos, seguila en su Instagram @nemonte.nenquimo.


Fuentes:

Imagen de portada: Stefan Ruiz.


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El Amazonas: punto de no retorno

La selva amazónica es una de las más importantes del mundo. Abarca 9 países y cubre aproximadamente el 40% del territorio sudamericano. Muchos han catalogado a la cuenca amazónica como «los pulmones del planeta» debido al importante papel que cumple a nivel mundial en el ciclo del carbono: hasta la década de los 90, absorbía hasta 2000 millones de toneladas de CO2. Además, se estima que es hogar de un cuarto de todas las especies del mundo y de 400 pueblos indígenas.

Hoy, este ecosistema tan importante para el equilibrio natural del planeta se encuentra amenazado. Desde el año pasado los focos de incendio arden en la selva: en julio de 2020 fueron 28% más extensos que en julio del año anterior. Expertos concuerdan en que el cambio climático ha agravado la situación, haciendo que el ecosistema sea menos húmedo y las temperaturas aumenten.

A su vez, esto afecta el ciclo de agua y lluvias que funciona en el Amazonas desde hace 55 millones de años. Es importante subrayar que cuando una zona ha sufrido a manos del fuego, es más propensa a volver a incendiarse. La muerte de los árboles de la selva afecta al sotobosque, haciéndolo más seco y sumando hojas y ramas como combustible para futuros incendios

La responsabilidad humana

Los incendios naturales en esta zona son poco comunes; lo preocupante son los megaincendios, iniciados por la deforestación y la acción del cambio climático. Ambas de origen humano. Los más de 15 000 focos de incendio que arden desde julio tienen responsables muy claros: los sectores agricultor y ganadero.

Las quemas intencionales tienen como objetivo preparar el terreno para la explotación de ganado y para monocultivos como la soja o el aceite de palma. En su ambición ciega, las empresas responsables de esto dañan a nuestro planeta al aniquilar ecosistemas enteros y acelerar así la crisis climática. Sin mencionar las toneladas de CO2 y otros gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera al realizar estas prácticas. Se disfraza la destrucción como desarrollo económico inclusivo.

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Al eliminar o sustituir ecosistemas complejos con monocultivos se pierde diversidad. Pero ¿qué perdemos cuando perdemos diversidad? Específicamente en la selva amazónica, el ecosistema equilibrado regula el clima y la calidad del aire, su ciclo de lluvias recicla el agua y recarga acuíferos, la densidad de flora contribuye a la captación de dióxido de carbono y actúa como barrera contra el efecto erosivo del agua y como fuente de recursos naturales. La pérdida de biodiversidad causa un efecto dominó que se extiende por los ecosistemas del mundo y afecta al planeta en su conjunto. Todo esto se traduce en un entorno que ya no puede adaptarse a las alteraciones ni a los cambios introducidos por las personas. Un sistema así de frágil no puede mantener el equilibrio climático y ecológico.

Una investigación publicada en la revista Science Advances estudió el posible futuro de la selva:

«Nuestros resultados indican que los cambios climáticos proyectados duplicarán el área quemada por incendios forestales, afectando hasta el 16% de los bosques de la región para 2050. Aunque estos incendios podrían emitir hasta 17.0 Pg equivalente de CO2 a la atmósfera, evitar una nueva deforestación podría reducir el total las emisiones netas de incendios a la mitad y ayudan a evitar que los incendios se escapen a áreas protegidas y tierras indígenas. Los esfuerzos enérgicos para eliminar las fuentes de ignición y suprimir los incendios forestales serán fundamentales para conservar los bosques del sur del Amazonas».

Game over

La pérdida de ecosistemas, la deforestación descontrolada y la acción humana irresponsable están acercando al planeta a un punto de no retorno. El denominador común parece ser la falta de supervisión desde los gobiernos de cada país. La reducción de presupuestos para el cuidado del amazonas, en Brasil; el acaparamiento de tierras y la tala indiscriminada que se dieron como consecuencia del acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que eliminaron su control sobre zonas que antes protegían; y la inestabilidad política en Perú y Ecuador han reducido la capacidad de evitar estas actividades ilegales

Según otro informe publicado en la revista Science Advances: «La única salida sensata es lanzar un gran proyecto de reforestación, especialmente en el sur y el este del Amazonas, acciones que podrían ser parte de la puesta en práctica de los compromisos que Brasil tomó bajo el Acuerdo de París». Sus autores afirman que cualquier incremento adicional de la deforestación debe ir acompañado de tres veces más reforestación, con detalles adaptados a los niveles nacionales.

El informe llama a la acción a les ciudadanes y a les líderes de Sudamérica, para que cambiemos la manera en la que vemos el ecosistema amazónico por una visión que proteja su infraestructura natural y que deje de lado las prácticas económicas insostenibles, como la ganadería intensiva y los monocultivos.

«Si superamos este punto de no retorno, más del 60% de los bosques amazónicos se convertirían en una sabana seca tropical. Lo que quedara de selva se limitaría a la porción occidental de la cuenca del Amazonas, a los pies de Los Andes. El sur, este y nordeste de la selva amazónica podrían desaparecer».

Carlos Nobre, investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de São Paulo (Brasil), para El País.

Aunque el panorama actual puede ser desalentador, existen algunas razones por las cuales podemos mantenernos optimistas. La región de la selva amazónica ha aumentado sus zonas protegidas, transformándolas en parques nacionales y reservas indígenas. También, los márgenes legales para la protección de la cuenca han sido reforzados y mejorados. Y, tal vez lo más significativo, las organizaciones sociales, civiles y gubernamentales a lo largo del mundo han tomado conciencia de la importancia del Amazonas para el planeta y muchas de ellas, junto con movimientos indígenas, han aceptar la responsabilidad que tenemos para con el planeta.

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Es importante reclamar como ciudadanes mayor transparencia en los datos sobre ambiente y prácticas ganaderas a los gobiernos de turno, exigir que se respeten las leyes establecidas para el cuidado de los ecosistemas naturales e impulsar iniciativas que actualicen dichas leyes. La sociedad está más activa que nunca en temas de cuidado y respeto de la naturaleza. Si seguimos por este camino de iniciativa popular tal vez no sea demasiado tarde para poner un alto a las actividades ilegales y a la apatía que dañan al planeta Tierra


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Creemos (en) un mundo mejor

Durante los últimos meses, han circulado imágenes de cielos azules más limpios que nunca y animales transitando por calles desiertas que habitualmente se encuentran hiperpobladas. Desde nuestra ventana, el otoño nos golpeó la cara mostrándonos tardes soleadas y noches estrelladas que nos dejaron con las ganas de saborearlas al aire libre. Sigue leyendo Creemos (en) un mundo mejor

Noviembre con N de Nuevas leyes

En una jornada maratónica, durante la última sesión ordinaria de la Cámara Baja del Congreso se aprobaron más de 70 proyectos de ley. A su vez, esta semana aparecieron tensiones en el Poder Ejecutivo por la resolución de la Secretaría de Salud de la Nación que actualizaba el protocolo para la interrupción legal del embarazo (ILE): la actualización fue derogada 48 horas después y el Secretario de Salud renunció.

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Preocupación mundial: cambio climático

El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental que enfrenta el planeta, pero ¿Por qué?

El principal factor de este problema es que, desde la revolución industrial hasta el día de hoy, la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) que son utilizados para producir energía, liberan gases de efecto invernadero a la atmósfera lo cual provoca que se aumente la temperatura del planeta y se genere una distorsión en el sistema climático.

En la página oficial de Greenpeace numeran graves consecuencias como derretimiento de los glaciares, incremento de olas de calor, inundaciones, sequías, expansión de enfermedades y colapso de numerosos ecosistemas.

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Investigaciones y cifras

El año 2016, incluso en Argentina, fue registrado como el más caluroso desde 1880 lo cual contribuye a explicar la desaparición de superficies de hielo polar, dato confirmado por la Organización Meteorológica Mundial. Si la temperatura global sigue ascendiendo, nuestra región sería una de las principales perjudicadas.  En Chile, en lo que va de este año, los incendios forestales arrasaron más de 600.000 hectáreas de suelos, bosques, viñas, cultivos, vida animal y vegetal.

José Luis Samaniego, director de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) explicó que el Acuerdo de Paris, por el cual casi 200 países se comprometieron a que la temperatura global no suba en este siglo más allá de 2° respecto de la era pre-industrial, confirmó que hoy desde el punto de vista científico no hay duda de la influencia del comportamiento humano en el calentamiento global.

Un estudio realizado por la CEPTAL junto con la Fundación Bariloche determinó que el sector energético tiene la mayor participación en las emisiones de gases con efecto invernadero en la Argentina. Uno de los efectos más directos se da en la agricultura, por la pérdida de tierras cultivables o la caída de la productividad.

Además, las consecuencias de estos fenómenos pueden alcanzar a las poblaciones vulnerables principalmente por la falta de políticas de ordenamiento urbano. En Argentina, en los últimos años, hubo un crecimiento exponencial de asentamientos en zonas inundables o con contaminación. Los especialistas sostienen que el equilibrio entre las políticas contra la pobreza y las normas para cuidar el medio ambiente es uno de los grandes desafíos que deben asumir los gobiernos.

Por otro lado, la revista Nature Climate Change expuso una investigación en donde explicó que el cambio climático pone en riesgo, al menos, a 700 especies de animales entre los que se encuentran como principales perjudicados casi la mitad de los mamíferos terrestres y un cuarto de las aves.

Los científicos analizaron las curvas demográficas, las zonas geográficas, las tasas de reproducción y las evoluciones climáticas, ampliando sus conclusiones a las especies consideradas amenazadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). De las 873 especies de mamíferos de la lista, casi el 50% responden de manera negativa a la evolución del calentamiento global ya que limita su acceso al agua o a la comida, propaga enfermedades o reduce los hábitats.