Las desventajas de ser invisible

Hoy, 31 de marzo, se conmemora desde el año 2009 el Día Internacional de la Visibilidad Travesti/Trans con el motivo de otorgarles voz a quienes jamás la tuvimos e instar a la reflexión sobre la realidad que nos atañe como colectivo. Si bien podemos decir que en los últimos años hemos adquirido mayor resonancia y llegamos, incluso, a estar en la agenda pública con la ley de identidad de género o el cupo laboral trans, ¿qué es lo que efectivamente se conoce sobre nosotres? ¿Qué se sabe sobre nuestras identidades, corporalidades y vivencias más allá de la falta de oportunidades a la que nos enfrentamos día a día?

Es muy posible que quienes circunden por ámbitos reflexivos y feministas, ya sean marchas, centros culturales, espacios de militancia o a través de simples publicaciones en redes sociales, encuentren familiares los números 35 y 40 cuando hablamos de las personas trans y travesti, especialmente las femineidades: estos reflejan nuestra expectativa de vida como colectivo (entre 35 y 40 años), apenas la mitad en promedio que el resto de la población (cis).

Quienes sean un poco menos osades en su búsqueda de conocimiento, vociferarán las mismas frases cliché que se leen en Internet, aunque quizá con las mejores intenciones: «Vivimos en un cuerpo equivocado», «Soy una niña atrapada en el cuerpo de un niño», «Antes era mujer y ahora es hombre», «Desde pequeña yo jugaba con muñecas y me vestía con la ropa de mi madre».

Por otro lado, nunca faltan quienes también repiten frases hechas pero con la intención de invalidarnos, del tipo: «Se cree mujer por ponerse tetas». A menudo surgen también ciertas presuposiciones sobre nuestras vivencias: la terapia hormonal como único propósito en la vida; la imperiosa necesidad de la operación (en general, en referencia a la vaginoplastia o faloplastia); la ropa, los juegos, los deportes, las actitudes, los rasgos físicos y las preferencias sexuales estereotípicamente femeninas en caso de las mujeres o las masculinas en caso de los varones (no binaries, abstenerse).

Se habla mucho sobre nosotres pero muy poco es lo que de verdad se sabe. Frente a la escasez de ESI se abre lugar al prejuicio y a la desinformación, incluso entre nosotres mismes, lo cual se refleja en una vulneración del acceso a nuestros derechos. ¿Acaso a alguien le explicaron en una clase de ciencias naturales cómo funciona la terapia de reemplazo hormonal o los centros de salud que la propician? Por mi parte, jamás. Como tampoco tuve la oportunidad de encontrar en algún libro de estudio la anatomía de mi vulva. No me explicaron en qué consistía esa operación, ni cómo se vería luego, ni dónde hacerla. La mera experiencia y algún que otro video en YouTube de otra chica trans fueron mi única educación sexual. Y, al parecer, no soy la única, porque a nuestras dudas se le añaden las dudas externas.

InESIstente

Dado que el derecho a la información es universal y más aun cuando se trata de nuestra propia salud, conocer nuestros cuerpos y los de les otres es fundamental para poder vincularnos de manera saludable. Habitar la sexualidad de forma plena y responsable requiere de tener una mínima noción de quiénes somos, qué nos gusta y de qué manera nos relacionamos con ella. De esto, ni siquiera las personas cisgénero pueden jactarse por completo. ¿O acaso todos los hombres cis pueden decir dónde se ubica el clítoris? ¿Sabrán siquiera que vagina y vulva no son sinónimos?

Está claro que si es muy poco lo que se educa sobre sexualidad cis, no se puede pretender que el común de la población entienda algo de la genitalidad travesti/trans. Menos aun cuando se rompen los esquemas de la binariedad. «Existen mujeres con pene y hombres con vulva», solemos decir con rigor desde la diversidad sexual. A esto habría que agregarle que no todas las mujeres trans tienen pene ni todos los hombres trans tienen vagina. Asimismo, no todas las mujeres trans reniegan de su pene ni los hombres de su vagina. El deseo y el goce son indistintos a la identidad de género. Las identidades de género por fuera de la cisnorma no necesariamente implican disforia de género. Y así, cientos de afirmaciones más.

Si no se tiene una amiga trans operada, es factible que se desconozca por completo que la vulva de una mujer trans se constituye íntegramente con restos de piel del mismo pene –por lo que carecemos de órganos internos como el útero u ovarios–, o cuál es el régimen estricto de dilataciones que hay que realizarse para que el canal vaginal no ceda. Es muy posible que nadie sepa que las mujeres trans con vagina también utilizamos toallitas o protectores diarios. No menstruamos –como me han preguntado para mi asombro en más de una oportunidad– pero si secretamos un poco de sangre al comienzo y fluidos de un tono amarillento que ni yo sé bien de qué se tratan. Y ahí se encuentra el punto.

Cuerpes… ¿visibles?

Nadie nunca nos enseñó nada. Ni de nuestra anatomía corporal ni de nuestra identidad. Crecimos en este mundo a escondidas hasta que, por alguna casualidad del destino, nos topamos con la palabra trans –o travesti, dependiendo la generación–. Aquella palabra tan poco nombrada pero que, en caso de utilizarse, enarbola un prototipo hegemonizado de la vivencia disidente.

Las únicas mujeres trans visibles (los hombres trans o y les no binaries parecen no existir) son aquellas que de niñas jugaban con muñecas, vestían la ropa de su madre o hermana y que desde los 3 años son conscientes de su verdadera identidad. Mujeres que desde tan temprana edad detestaban su propio cuerpo –cualquier semejanza con los mandatos de la femineidad es pura coincidencia–, enajenando de su vida hasta el más mínimo atisbo de lo socialmente aceptado como masculino.

No hay lugar para otro tipo de manifestaciones de la identidad y la vivencia personal del género. Apenas sí lo hay en la periferia para aquellas mujeres «que no parecen trans». ¿Qué es parecer trans? No tenemos metas, aspiraciones, sueños, emociones, sensaciones, amoríos. Nuestra condición humana pareciera no existir o estar supeditada meramente a la «transición». ¿Transición de qué? Nuestra identidad es siempre una. Lo otro, nada más que la socialización impuesta bajo los cánones de lo masculino y femenino dependiendo del genital con el que nacimos.

En este día tan paradigmático, sería de gran importancia que nos comencemos a preguntar: ¿somos visibles? Varones y mujeres cis: ¿a cuántas personas trans pueden nombrar? ¿Cuántes familiares, amigues, conocides trans tienen? ¿Cuántas artistas, científicas, políticas, deportistas, empresarias, médicas, periodistas, docentes travas conocen? ¿Qué imagen se les viene a la mente cuando hablamos de travestis y trans? Estoy segura de que no les demandará más de dos minutos pensarlo, pero a nosotres nos demanda la oportunidad de vivir una vida mejor. Visibilizar a quienes sí llegan, que les hay pero en un número muy reducido, y expandir el abanico de posibilidades hacia el conjunto nos resultará más conveniente que añadir nuevas efemérides al calendario.


Imagen de portada: Asociación Civil Infancias Libres


Derecho al trabajo estable y formal

El viernes pasado comenzó desde su hora cero con mensajes de festejo en la comunidad LGBTIQ+. La aprobación por decreto de un cupo mínimo del 1% de la totalidad de los cargos y los contratos en la administración pública nacional destinado a empleades trans-travestis es un aporte a la reparación histórica que la sociedad le debe a ese movimiento en Argentina.

La medida implementada por Nación también crea un registro con inscripción optativa en el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad y una Unidad de Coordinación Interministerial integrada por el mismo MMGyD, el Ministerio de Educación, la Secretaría de Gestión y Empleo Público de la Jefatura de Gabinete de Ministros y el INADI.

«La expectativa de vida hoy en nuestro país para las personas travestis y trans es de 40 años a partir de una cadena de exclusiones, de discriminaciones y de violencias que atraviesan toda la vida. Como Estado tenemos la obligación de generar las condiciones que garanticen el ejercicio pleno de los derechos y de igualdad de oportunidades».

Elizabeth Gómez Alcorta, ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad

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El decreto

A través del decreto 721/2020 se establece que los cargos de personal deberán ser ocupados, en un 1 por ciento como mínimo, por personas travestis, transexuales y transgénero que reúnan las condiciones de idoneidad para el cargo. Las personas alcanzadas pueden o no haber efectuado la rectificación registral del sexo y el cambio de nombre de pila e imagen, en referencia a la ley N° 26.743 de identidad de género.

No podrán establecerse requisitos de empleabilidad que obstruyan el ejercicio de los derechos al trabajo digno y productivo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo, sin discriminación por motivos de identidad de género o expresión. En ese sentido, se destaca que el requisito de terminalidad educativa no podrá resultar un obstáculo para el ingreso y la permanencia en el empleo.

«Si las personas aspirantes a los puestos de trabajo no completaron su educación, en los términos del artículo 16 de la ley N° 26.206 de educación nacional, se permitirá su ingreso con la condición de cursar el o los niveles educativos faltantes y finalizarlos. En estos casos, la Unidad de Coordinación, establecida en el artículo 7° del presente decreto, deberá arbitrar los medios para garantizar la formación educativa obligatoria y la capacitación de las personas travestis, transexuales y transgéneros con el fin de adecuar su situación a los requisitos formales para el puesto de trabajo en cuestión».

Boletín Oficial

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El MMGyD en articulación con el Instituto Nacional de la Administración Pública capacitará a las autoridades y al personal del Poder Ejecutivo Nacional para asegurar que la inclusión en los puestos de trabajo se realice en condiciones de respeto a la identidad y expresión de género de las personas. Asimismo, se creará un registro de anotación voluntaria para personas aspirantes a ingresar a trabajar en el sector público nacional, adoptándose las medidas técnicas y organizativas necesarias para garantizar la seguridad y confidencialidad de los datos personales.

Las jurisdicciones y entidades deberán informar al MMGyD los puestos de trabajo vacantes y las ofertas de contratación de personal disponibles. Este mismo organismo se encargará de realizar un seguimiento de la cantidad de cargos cubiertos por cupo en relación a los cargos totales de la planta permanente y transitoria y el total de los contratos existentes del sector público nacional. La inscripción en este registro no se considerará requisito para el ingreso a un empleo.

La creación de la Unidad de Coordinación Interministerial tendrá como funciones:

  • Elaborar el Plan de Implementación.
  • Garantizar los mecanismos y procedimientos para el cumplimiento del cupo establecido.
  • Garantizar los espacios de educación necesarios para las personas que requieran completar los estudios obligatorios y las capacitaciones para el empleo y la formación laboral.
  • Promover mecanismos de acompañamiento para la permanencia en el empleo.
  • Proponer guías de actuación y capacitaciones específicas para las áreas de gestión de los recursos humanos, para la prevención de comportamientos discriminatorios y a fin de que se promueva el trato digno e igualitario.
  • Promover espacios de coordinación y participación de las entidades gremiales con representación en el sector público.
  • Promover instancias de participación de las organizaciones de la sociedad civil con competencia en la materia.

Este organismo estará integrado por dos representantes con rango no inferior a directore nacional, representantes del MMGyD, la Secretaria de Gestión, Empleo Público de la Jefatura de Gabinete de Ministros y el INADI. A su vez, el MMGyD podrá invitar a formar parte de dicha unidad a otros organismos de la Administración Pública Nacional en caso de considerarlo necesario para el cumplimiento de las funciones que tiene asignadas.

Fuente: Agencia Presentes

Ley Diana Sacayán

El 16 de agosto de 2018, el Frente Nacional por la Ley Diana Sacayán presentó en el Congreso de la Nación un proyecto de ley para instituir el cupo laboral del uno por ciento de los puestos de la administración pública nacional para personas travestis, transexuales, transgénero y masculinidades trans. La iniciativa fue presentada por la diputada nacional Mónica Macha (Unidad Ciudadana), ratificando que la inclusión laboral es uno de los reclamos más urgentes del colectivo travesti trans. A raíz de la marginalización en ámbitos escolares, este colectivo  atraviesa dificultades para acceder a trabajos formales y estables.

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En aquel momento, el proyecto tenía como referente la ley que había redactado, impulsado y militado Diana Sacayán en 2010 en Buenos Aires y que fue aprobada en 2015. Esa ley fue pensada para responder al contexto histórico de vulnerabilidad de la población travesti trans, ya que la mayoría enfrenta obstáculos estructurales para acceder al trabajo formal que parten de la estigmatización y de la violencia.


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Neuquén inclusivo: otorgan 12 viviendas a mujeres trans

En medio de las dificultades que acarrea la pandemia de COVID-19, la ciudad de Neuquén dio un paso histórico en la ampliación de derechos para la diversidad sexual. El «Condominio Social Tutelado para Mujeres Trans» fue inaugurado el pasado 10 de agosto en el barrio Confluencia. Se trata del primer complejo habitacional del mundo destinado a la población travesti/trans en situación de vulnerabilidad. Fue impulsado por la monja Mónica Astorga Cremona, miembro de la Orden de las Carmelitas Descalzas, quien lleva 10 años a cargo del proyecto.

Un sueño hecho realidad

«Yo comencé a acompañar a las trans hace 14 años. Lo que a mí más me impactó es que cuando les pregunté qué sueño tenían, me dijeron que lo que querían era una cama para morir».

Hermana Mónica Astorga Cremona para Agencia Presentes.

La construcción del «Albergue de la Costa del Limay – Sustentable» estuvo a cargo del Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo con una inversión de 27.6 millones de pesos y se levanta sobre un terreno cedido por el municipio en el año 2017. Consta de 12 monoambientes equipados con cocina, baño completo, calefacción y termotanque. También poseen un balcón o patio interno, un salón de usos múltiples y un patio de uso común.

Cartel de bienvenida hecho por la Cooperativa de Trabajo Los Amigos Ltda., empresa constructora del condominio.

«No podían ni agarrar la llave por el llanto, no podían creer lo que estaba pasando. Recuerdo que una me dijo: “El baño es más grande que el cuarto donde vivía”».

Hermana Mónica Astorga Cremona a la Agencia Presentes.

Las viviendas son administradas por el monasterio al que pertenece Astorga, apodada «la monja de las trans», y fueron cedidas en comodato a 12 mujeres travesti/trans de entre 40 y 70 años. En caso de defunción de alguna de sus propietarias, la unidad será destinada a otra mujer trans.

La realidad de las trans

La emergencia habitacional del colectivo no es novedad. En la Argentina, la expectativa de vida como personas travestis/trans no supera los 40 años. El acceso a la educación superior es aún un privilegio de poques y, sumado a la discriminación que la mayoría sufre a la hora de una entrevista laboral, subsistir de la prostitución es lo más inminente. Al carecer de un trabajo registrado con recibo de sueldo, conseguir un alquiler sin precios abusivos y en condiciones de salubridad se vuelve toda una odisea.

En lo que hace a la situación específica en las provincias de Neuquén y Río Negro, según el relevamiento «Trans-formando Realidades» de la Universidad Nacional del Comahue en conjunto con otros organismos gubernamentales, la expectativa de vida es de 42 años, más de un 60% de la comunidad no completó sus estudios secundarios y el 45% ejerce la actividad sexual como fuente de ingresos. En lo que hace a vivienda, en la provincia de Neuquén, el 65% no posee vivienda propia y el 45% tuvo problemas para alquilar por discriminación, motivos económicos y sobreprecios.

Tenencia de la vivienda que habitan.

Por ello, en materia de derechos, este es un avance muy importante para la ciudad y se suma a la reciente aprobación en el Concejo Deliberante Neuquino de la ley de cupo laboral «Yanina Piquet» el pasado 13 de agosto, que establece un porcentaje del 1% del empleo público para les travestis, transexuales y transgéneros.


Fuentes:

Imagen: Diario Río Negro


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Memorias familiares en el Archivo Trans

El Archivo de la Memoria Trans Argentina cuenta con mas de 9000 fotos digitalizadas y otro tanto por digitalizar. El viernes 14 de agosto realizó su primer conversatorio online, en el que a través de la plataforma Zoom se presentó una selección de esas imágenes contextualizadas por el relato de las integrantes. Como iniciativa para recaudar fondos, la actividad se repetirá de forma mensual.

El recorrido va desde registros arqueológicos que dan indicios de las identidades trans desde la época prehistórica hasta los años 60 y 70, documentando la vida de personas en los contextos culturales y sociales de distintos puntos geográficos a nivel global.

Maria Belén Correa es una de las fundadoras del Archivo: «A nosotras constantemente nos sigue llegando material. Porque la característica que teníamos es que éramos conservadoras sin saberlo. Eramos coleccionistas sin saber qué significaba eso. Juntábamos fotos familiares y hoy nos convertimos en artistas, archivistas y hacemos todo el trabajo necesario para que ese material sobreviva».

El acervo cuenta con cartas, documentos, fotografías, postales, tarjetas, todo lo que pueda documentar un tiempo y un pasado. Además, hay objetos que no se pueden escanear como, por ejemplo, la ropa, que son derivados a la Biblioteca y Museo Claudia Pía Baudracco, porque allí tienen un espacio físico. Quienes integran el Archivo aún trabajan «con las computadoras bajo el brazo» y van moviéndose hacia los espacios que les prestan.

Una de las historias narradas es la de Casa Susana, un espacio que funcionó en Nueva York en 1960: 

«Allí participaban crossdressers, no estamos hablando de personas trans sino de personas con una vida social-cultural cis que se juntaban en un club para expresar lo que ni siquiera era su sexualidad, porque en aquel tiempo planteaban que lo hacían por el fetichismo de la femineidad. Incluso, si se conocía que alguna de ellas lo hacía de forma sexual, esa persona era rechazada. Era una cuestión muy del patriarcado o de ese margen que había en aquella época. Hay que destacar la situación y el por qué lo hacían en ese ámbito».

En las dos horas del conversatorio, la historia argentina también se nutre del testimonio de integrantes del movimiento travesti-trans del país —que en su origen se llamó Asociación de Travestis de Argentina—. Narrando su experiencia de vida, contextualizan sus fotos familiares.

«Entre nosotras formábamos nuestras propias familias. Las compañeras eran la única familia que yo conocía, parecía que no existía nada más, porque el resto era inseguridad.

En 2011, llegó la derogación de los artículos que nos criminalizaban y ahí conocimos la libertad. Después, llegó la ley de identidad de género. En los cincuenta y siete años que tengo nunca pensé que iba a llegar a vivir lo que vivo. Poder sentarte en un restaurante, poder salir a bailar».

Carolina Figueredo.

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En febrero de este año se entregó el DNI número 9000 con datos rectificados de acuerdo a la ley Nº 26.743, sancionada el 9 de mayo de 2012 por unanimidad en el Congreso y promulgada el 23 de mayo del mismo año. La ley «permite que las personas trans sean tratadas de acuerdo a su identidad autopercibida e inscritas en sus documentos personales con el nombre y el género vivenciado», puntualizó para Filo News Isha Escribano, la compositora y médica que lo recibió.

De acuerdo a un informe elaborado por el RENAPER, de las 9000 personas que accedieron a su nuevo DNI, el 24% tiene entre 30 y 39 años, el 14% tiene entre 40 y 49 años, el 4% entre 50 y 59 años y solo el 1% tiene más de 60 años. Dentro de las nuevas generaciones en acceder, suman un 43% las personas que tienen entre 20 y 29 años mientras el 14% restante son niñes y adolescentes de hasta 19 años.

En esos porcentajes que incluyen a las personas mayores de 40 años, María Belén Correa enfatiza un número: «1710 personas que pelearon y pusieron el cuerpo para defender logros como la ley de identidad de género». Allí hace referencia a la vulneración de derechos del colectivo LGBTTQ+ que sufrió esa generación durante las dictaduras cívico-eclesiástico-militares y a causa de la vigencia de códigos contravencionales que penalizaban la homosexualidad y hasta «vestirse con prendas del sexo opuesto», que fueron eliminados en años posteriores a 1990.

Ante esa necesidad de políticas públicas que garanticen el desarrollo de todas las personas de forma igualitaria y en el marco del disfrute de sus derechos, desde la organización acotan la importancia del apoyo «moral» que reciben desde diferentes sectores de la sociedad. Y destacan: «Tenemos mucho apoyo de este gobierno, en el anterior no nos querían ni ver».

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Imagen expuesta en el Conversatorio

«En 1992, durante la primera Marcha del Orgullo Gay-Lésbico (porque así se llamaba), repartían máscaras porque las personas no se querían hacer visibles porque podían perder a su familia, su estatus. Nosotras, cuando comenzamos a manifestarnos en 1993, no teníamos miedo a perder nada de eso porque ya no lo teníamos. Además el movimiento gay-lésbico pedía por casamiento, adopción, a diferencia de nosotras que pedíamos libertad. Ángela Vanni, abogada que acompañó a las chicas hasta el año 1998, peleó contra edictos policiales que penalizaban a las personas trans. A la comunidad travesti-trans la democracia nos llegó en 2012 cuando nos reconocieron como personas. En 2010, las personas gay-lésbicas ya se podían casar, pero en algunas provincias existían esos edictos, el último existió hasta 2011 en Formosa».

María Belén Correa.

Sobre de las identidades no binarias, destacan que aún no hay registro en el archivo de Argentina porque se trata de una denominación reciente en el país. En documentos de años anteriores es difícil encontrar esa identidad, pero resaltan que quizá se usaba de forma similar la denominación marica. En ese sentido es que esas identidades se podrán ver en el contexto de archivo recién dentro de 15 o 20 años, cuando se documente lo que está pasando en la actualidad.

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Para las nuevas generaciones travestis, trans y no binaries que nacieron en democracia resaltan la importancia de documentar su vida actual, porque servirá para seguir contando la historia. «Es también ayudar a nuestro trabajo. Hoy buscamos lo que escribía la policía sobre nosotras y buscamos en la hemeroteca las publicaciones y la forma en la que nos trataba la prensa. A ese mismo archivo lo comparamos con las historias de las sobrevivientes. Muchas de ellas hoy están exiliadas, esa fue su salvación».

También ocurre con hombres trans que la documentación es mas reciente, de los años 90 en adelante. Por un lado, explican que en la televisión argentina se empezó a hablar del tema en ese momento y, además, porque los hombres trans no vivían en una comunidad familiar, esa es una característica propia del pasado de mujeres trans y travestis, por lo que resulta diferente la forma en que se pueden encontrar archivos.

«Es muy importante que se conozca nuestra historia, porque fuimos toda una vida juzgadas. Hoy, que el archivo nos da la oportunidad de poder contar nuestra vivencia y nos da los materiales para poder luchar por nuestros derechos, es muy valioso».

Carolina Figueredo.

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«Lo más urgente es la ley integral para las personas trans, más una reparación histórica para las trans adultas. Hemos sufrido mucho daño, por eso es un reconocimiento que nos permitiría tener una vejez más aliviada».

Magalí Muñiz.

Desde hace dos años el Archivo trabaja en un libro fotográfico y a la vez en un libro de historia, con anécdotas y relatos de las compañeras. Y si bien recibe donaciones de más documentos con cantidad de historia del colectivo desde diversos lugares de Argentina, no tiene representantes en distintas provincias, sino que el grupo está conformado en Buenos Aires.


Zulma Lobato: la deshumanización de las travestis

El 27 de julio pasado, Zulma Lobato fue víctima de un violento robo en las calles Vélez Sarsfield y Baigorria de Vicente López. Los delincuentes la atacaron, le dejaron el cuerpo destrozado y le robaron una gran cantidad de dinero. Después del hecho, intervino la policía y fue trasladada de urgencia en una ambulancia del SAME al hospital de la localidad

Los ladrones la golpearon y lastimaron al punto de dejarla prácticamente desfigurada. Algunos detalles fueron aportados, horas más tarde, por Lautaro Reyes, amigo íntimo y exrepresentante de la mediática. El lunes por la madrugada publicó en su cuenta oficial de Twitter: «Molieron a palos a Zulma Lobato. Le partieron la cabeza y los delincuentes le robaron sus pertenencias y $15.000 de su pensión. ¡¡¡Basta de lastimar y robar a los gerontes!!!».

En el transcurso del mismo día, el amigo de Zulma compartió en esa red social algunas imágenes de ella golpeada y ensangrentada en la calle, antes de ser atendida por una persona profesional. «Indignado. Así dejaron a Zulma Lobato. Hijos de re mil puta. Encima de robarla, la lastiman y la dejan casi desnuda. Zulma no jode a nadie, vive en su mundo. ¿Por qué tanta maldad? ¡¡¡Basta de aprovecharse de la vulnerabilidad de los grandes, mierdas!!!», expresó en su cuenta.

En tanto, Zulma relató que el hecho ocurrió cuando estaba yendo a comprar a la proveeduría y la agarraron de atrás repentinamente, sin que ella pudiera defenderse. Le pidieron que les entregara sus dólares, pensando que por ser una persona famosa tenía mucha plata. Como no tenía, les dio dos mil pesos solamente, lo cual en principio no coincide con el relato de su amigo Lautaro. 

A pesar de haberles entregado todo el dinero que tenía, le pegaron patadas hasta dejarla tirada en el piso y con el cuerpo desfigurado. El ataque duró unos veinte minutos y de no haber llegado la policía, es posible que terminaran matándola. Además, cree que alguien pudo haberla entregado y que algún delincuente de la zona puede haberla marcado antes, ya que los ladrones sabían que ella tenía en su bolso el dinero de la pensión. 

Zulma vive tan solo con el dinero justo para pagar el mes de una pensión y la ayuda de sus vecinos y gente conocida, pero necesita trabajar. Desde que empezó la pandemia, su situación económica se agudizó, ya que no puede obtener ni siquiera lo poco que tenía antes. Además, esta situación se ve afectada por la ridiculización que hicieron los medios de ella y el actual abandono, cuando ya no les sirve más mediáticamente.

Como si esto no fuera suficiente, mucha gente la llama para realizar eventos privados que resultan ser falsos. Cuando ella logra llegar a la dirección que le envían, se encuentra con que el domicilio es falso. No solo se juega con la necesidad económica y emocional en ese acto, sino que además le hacen gastar lo poco que tiene en colectivos. Sin mencionar, la ilusión que le generan cuando le prometen un buen sueldo y después todo queda en la nada.  

Esta no es la primera vez que Zulma es víctima este sistema injusto que violenta constantemente a las identidades trans y travestis, particularmente a las feminidades. El pasado 27 de marzo también sufrió el robo de su celular, tarjetas de débito, crédito y DNI, mientras estaba yendo al supermercado a comprar comida. 

Generalmente es su amigo Lautaro quien le provee dinero y también quien la ayuda a administrarlo, ya que por su estado de salud mental muchas veces no puede hacerse cargo y la terminan estafando. Algunos períodos depresivos la llevaron a dejar de atender el teléfono a la gente que quería ayudarla y, después del robo el 27 de marzo, a instalarse en la calle con un cartel con su número de celular que decía: «Para contratar a Zulma Lobato en boliches, casamientos, despedida de solteros y todo tipo de eventos»

La Asociación Civil Mariposas Libres, que apoya a la comunidad trans en todo el país, buscó recaudar fondos para ayudarla, junto a algunos famosos como Martín Cirio, Vanesa Strauch y el abogado Mauricio D’alessandro, entre otres. A pesar de querer colaborar resulta imposible realizar depósitos, porque su frágil estado de salud hace que termine siendo víctima de robos. Quien sigue intentando contenerla en ese estado, más allá de todo pronóstico, es Vanesa Strauch. 

Zulma Lobato no es simplemente una persona que ha sido víctima de numerosas situaciones de violencia y abandono. No es mala suerte, ni casualidad. Zulma es la imagen que representa a toda una generación de travestís. Es todo lo que representa, es todas las otras Zulmas. La representación del colectivo trans ridiculizado en los medios hasta que ya no sirve más para su consumo personal. Es la violencia machista y heteronormativa que castiga a aquellos cuerpos que han salido de la norma. Cuando castiga a esos cuerpos lo que hace es dar una lección y un ejemplo para el resto de la sociedad de lo que puede pasarles si se salen de la norma. Correcciona y ejemplifica. 

Históricamente, el lugar donde el patriarcado y el transodio ponen a gran parte de la población trans permite ridiculizarles y da lugar a la mediatización de los cuerpos travestis y trans. Al ridiculizar a esas identidades, lo que hace también es deshumanizarlas. Construyen constantemente discursos de odios, en los que se expresa claramente que las vidas de elles valen menos que otras. 

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La situación de Zulma Lobato dejó a la vista las enormes desigualdades que atraviesa a toda la comunidad trans. Por un lado, son expulsades de todas las instituciones, empezando por la familia que les deja en la calle y les abandona a su suerte. A pesar de que desde distintas organizaciones, como el bachillerato Mocha Celis, se crearon redes para contener al colectivo travesti y trans, resulta imposible poder abordar todo ese entramado complejo prácticamente en soledad.

Muches de elles no llegaron ni siquiera a terminar la escuela, lo que les obliga a encontrar como único medio de trabajo la prostitución. Todo eso desemboca en una realidad en la que el 90% de las personas trans no tienen acceso a un trabajo formal y casi el 80% vive de la prostitución o del trabajo sexual. Y su vez, generalmente esto desemboca en la muerte de muches de elles, por falta de contención, acceso a la salud y presencia amorosa.

Si podés colaborar con el colectivo travesti-trans, comunicate con las organizaciones aquí mencionadas.


Fuentes:

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