La ropa hace a nuestra identidad

El pasado martes 26 de octubre, en un colegio secundario de la ciudad de Carlos Paz (Córdoba), un alumno decidió asistir con pollera, uniforme que según el Acuerdo de Convivencia del colegio les corresponde a las mujeres. ¿Hasta cuándo los colegios seguirán perpetuando el binarismo con los uniformes? ¿Somos realmente conscientes de cuánto construyen nuestra identidad y cultura las maneras en que vestimos?

Protestar tiene buenos frutos

El hecho tuvo lugar en el IPEM N° 359 «Arturo U. Illia» de Carlos Paz cuando, a modo de protesta pasiva, un adolescente (a quien llamaremos A., para preservar su identidad) decidió ir a su colegio utilizando el uniforme que corresponde, según reglamento, a las mujeres: una pollera. «No me gusta vestirme así; pero lo hice por comodidad. Vivo lejos y hace mucho calor para usar pantalón largo. Así que me vine con short y, para entrar al colegio, me puse la pollera encima del pantalón corto para poder pasar», declaró a un medio cordobés. 

El estudiante, junto a sus compañeros varones, desea reclamar la implementación de pantalones cortos como uniforme. Presuntamente, se habían organizado para ir todos aquel martes vistiendo la pollera para protestar de forma pasiva. Sin embargo, fue A. el único estudiante que se animó. Los argumentos de la protesta incluyen la necesidad de comodidad para las altas temperaturas. A pesar de no cumplir con el uniforme, el adolescente no fue sancionado pero sí alertado de que debía seguir cumpliendo con el uniforme estipulado para varones. 

A su vez, la dirección dió a conocer que la modificación del uniforme es una posibilidad que está disponible y explicó ante la prensa que el uniforme de los colegios está reglamentado por lo que la comunidad de cada colegio conoce como «Acuerdo de Convivencia». Este acuerdo es modificable, siempre y cuando la mayoría de la comunidad (estudiantes, xadres, docentes y directives) esté a favor. Con respecto a este último punto, la directora consideró que «ya no hace falta plantear formalmente la modificación del Acuerdo, porque esta situación puso el tema sobre la mesa. Ahora lo vamos a tener que tratar con toda la comunidad y ver qué es lo que se resuelve».

La ropa conforma nuestra identidad

Si bien el estudiante únicamente intentaba reclamar por su comodidad, el hecho deja ver un conflicto mucho más grande que tiene que ver con las prendas específicas que usan les niñes y adolescentes para ir a estudiar. ¿Por qué las mujeres siguen usando polleras y los hombres pantalones? ¿Somos realmente conscientes del símbolo de poder que esto instaura? E incluso, si vamos un poquito más allá y nos ponemos más quisquilloses, ¿por qué todavía hay colegios que siguen exigiendo el uso de uniforme? 

La vestimenta es un símbolo que refleja nuestra identidad y va adquiriendo cada vez más importancia, sobre todo en les adolescentes. «El vestido refleja las condiciones de la vida cotidiana. Imprime su sello en el modo de actuar en las diferentes circunstancias que tocan al individuo y actúa sobre su ser, hacer y parecer en el contexto de la sociedad. La indumentaria y la persona social se influyen mutuamente. […] Así, el vestido conforma hábitos y costumbres que se consolidan en normas vestimentarias típicas de una determinada cultura o grupo», comenta la diseñadora de moda Saltzman. En esto recae la importancia de revisar los sentidos de los uniformes

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Las polleras y los pantalones forman parte de un binarismo que data del siglo XIX y que actualmente ya no representa a nuestra sociedad. La nuestra, una sociedad llena de diversidad y no-binarismos que intenta respaldar estas identidades cada vez más, necesita revisar estas cosas que parecen pequeñas pero que, en realidad, construyen todo un edificio de símbolos en nuestras identidades. Nuestras identidades y creencias como sociedad deberían ser respetadas y representadas hasta en su aspecto más minúsculo.


Fuentes:


El plan del manejo del fuego que hace aguas

Los focos de incendios pasaron, llovió, volvió un poco de humedad a la provincia de Córdoba y les habitantes serranos ya pueden estar en pazHasta que el ciclo vuelva a empezar: el incendio enorme que se extiende por todas las sierras, el miedo en las redes, las donaciones de la capital a los pueblos incendiados, el reclamo por el sueldo de los bomberos, la desesperación, el pedido por la lluvia, la lluvia y la calma. 

¿Dónde hacemos el corte? ¿Cuándo se acaba este ciclo? ¿Hace cuánto venimos soportando la destrucción de nuestro bosque nativo, nuestra salud y economía? ¿Quiénes son les responsables de estos actos tan aberrantes? ¿Qué podemos hacer nosotres?

HACE CUÁNTO PASAN

Unas de las explicaciones que se les dan a los masivos incendios de Córdoba son las condiciones climáticas de la provincia. Se habla de que este año fue el más seco en cuanto a precipitaciones de los últimos 65 años. 

Es una realidad empírica el hecho de que las zonas áridas de la provincia son las que se incendian. Sin embargo, estos incendios no sucederían si la mano del hombre no hubiera intervenido nunca pues «la práctica de quema de campos con fines ganaderos es históricamente la práctica de uso del fuego más antigua en Córdoba, que data desde “la Conquista” hasta fines siglo XIX.  (Se hace) uso del fuego para “limpiar” los campos, favoreciendo un incremento del proceso de erosión y especies pirófilas como la palma» (Kopta, 2005). 

UN PLAN DUDOSO

Las magnitudes de los incendios son de antaño; por ejemplo, en 1988 se quemaron unas 300 000 hectáreas. Podemos afirmar que para ese año la preocupación por los incendios era nula pues no existían políticas relacionadas con el control y la prevención del fuego. Recién en 1999 se crea la ley 8571 titulada ley para el manejo del fuego.

Esta buscaba prevenir y luchar contra los incendios. Esta ley reconoce el carácter intencional de los incendios. En su artículo 4, dicta:

«Queda prohibido el uso del fuego en el ámbito rural y/o forestal, salvo en aquellos casos en que se cuente con autorización emanada de la Autoridad de Aplicación, según artículo 3, inciso d, y en las condiciones que se establecen en la presente Ley y su reglamentación. El uso del fuego en violación a esta norma dará lugar a las sanciones previstas en el Art. 19». 

Más tarde, en 2003, se sanciona la ley provincial 9147 que modifica la antes mencionada, agregando la creación de un «Fondo del fuego»: un impuesto que se empieza a cobrar desde 2004 hasta 2017 a través de las facturas de la luz (EPEC), el cual permitió la creación de un importante presupuesto para los bomberos voluntarios y todos los recursos necesarios para el combate del fuego. 

Sin embargo, es importante señalar que el uso del fuego para el desmonte está contemplado por la ley con la condición de que, previo a la quema del campo, la Agencia de Córdoba Ambiente pueda evaluar las condiciones y consecuencias que el incendio pudiera provocar. Esto está dictaminado por la ley de bosques nativos (ley provincial 9219). 

Por otro lado, la ley 26.815 en su artículo 22 titulado «Recomposición y reparación» establece que: «El responsable del daño ambiental que produzca un incendio tendrá la obligación de recomponer y adoptar las medidas de reparación que, en cada caso, resulten necesarias para la recuperación de las áreas incendiadas en los términos de los artículos 27 y 28 de la ley 25.675, ley general del ambiente».

Entonces, ¿quiénes son les responsables? ¿Se hicieron cargo de sus daños al ambiente? Hay muy poca información en cuanto a estas preguntas. Lo que sí sabemos es que el fuego es el método más barato y fácil para deforestar. Es por eso que en aquellos campos que se quemaron en décadas anteriores ahora hay mares de soja, números inconmensurables de cabezas de ganado y vaya a saber cuántas edificaciones.

¿ES CULTURAL?

La intervención cultural del plan de manejo del fuego fue una constante durante años en la provincia de Córdoba. Incluso hubo publicidades y una miniserie que tuvo como protagonista a «Bombi», un zorro bombero que buscaba concientizar a les niñes en las escuelas. Se insiste desde el gobierno en una educación basada en el cuidado del ambiente, promoviendo el 18 de agosto como Día para la Concientización sobre los Incendios Forestales. Se comunican las consecuencias de los incendios y cómo prevenirlos, a dónde acudir en caso de ver un incendio, se pone énfasis en no hacer fogones en el campo y en no tirar basura riesgosa (como vidrios o colillas de cigarrillo). 

Se sabe que el ser humano es el principal culpable de los incendios. Se insiste en la accidentalidad pero este año, en el que no se puede ir a las sierras por turismo, no cabe posibilidad alguna de que un asado mal apagado incendiara todas las sierras. Entonces, ¿qué pasó este 2020?

LO QUE FUE DE ESTE AÑO

El primer registro de los incendios de este año es del 9 de agosto. Desde ese día hasta el 20 de octubre se estima que el fuego arrasó con 300 000 hectáreas. Tantas como en 1988. 

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El fuego arrasó en localidades de Valle de Punilla, Sierras Chicas, Isichilín, Colón, Río Cuarto, Cruz del Eje, San Javier y Río Seco. Las zonas de siempre. Pero hay una que llama mucho la atención por su locación: las cercanías de la ruta Córdoba-Carlos Paz. 

En todo este contexto, poco se sabía del gobernador Schiaretti, quien recién el 22 de septiembre compartió un hilo de Twitter pidiendo la colaboración a les habitantes de los pueblos afectados. 

Mientras tanto, la sociedad se movilizaba por cuenta propia: marchas, donaciones, denuncias en las redes, recolección de firmas y hasta una denuncia al gobernador por parte de la Fundación para la Defensa del Ambiente. 

Responsables

Poco registro histórico hay sobre las zonas afectadas por los incendios, los culpables, las estadísticas o el trabajo de recuperación de los suelos. Este año fue el más devastador después de 2009 y es necesario que las formas en que se previenen los incendios tengan un foco real. ¿Son les niñes quienes incendian? ¿Este año fue algún irresponsable que no apagó sus brasas?

Este año el culpable es otro, muchos otros que lucran a costa del bosque nativo. ¿Hasta cuándo vamos a permitir la impunidad de los verdaderos culpables que se amparan bajo los huecos de la ley? ¿Cuándo tendremos un gobierno que se interese realmente en dar solución a esta problemática y que no haga aguas con su discurso?


Fuentes:

  • Kopta, F. (2005), Manejo rural sin fuego, Córdoba, Argentina.
  • Argentina Gob: x, x

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