Derecho al trabajo estable y formal

El viernes pasado comenzó desde su hora cero con mensajes de festejo en la comunidad LGBTIQ+. La aprobación por decreto de un cupo mínimo del 1% de la totalidad de los cargos y los contratos en la administración pública nacional destinado a empleades trans-travestis es un aporte a la reparación histórica que la sociedad le debe a ese movimiento en Argentina.

La medida implementada por Nación también crea un registro con inscripción optativa en el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad y una Unidad de Coordinación Interministerial integrada por el mismo MMGyD, el Ministerio de Educación, la Secretaría de Gestión y Empleo Público de la Jefatura de Gabinete de Ministros y el INADI.

«La expectativa de vida hoy en nuestro país para las personas travestis y trans es de 40 años a partir de una cadena de exclusiones, de discriminaciones y de violencias que atraviesan toda la vida. Como Estado tenemos la obligación de generar las condiciones que garanticen el ejercicio pleno de los derechos y de igualdad de oportunidades».

Elizabeth Gómez Alcorta, ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad

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El decreto

A través del decreto 721/2020 se establece que los cargos de personal deberán ser ocupados, en un 1 por ciento como mínimo, por personas travestis, transexuales y transgénero que reúnan las condiciones de idoneidad para el cargo. Las personas alcanzadas pueden o no haber efectuado la rectificación registral del sexo y el cambio de nombre de pila e imagen, en referencia a la ley N° 26.743 de identidad de género.

No podrán establecerse requisitos de empleabilidad que obstruyan el ejercicio de los derechos al trabajo digno y productivo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo, sin discriminación por motivos de identidad de género o expresión. En ese sentido, se destaca que el requisito de terminalidad educativa no podrá resultar un obstáculo para el ingreso y la permanencia en el empleo.

«Si las personas aspirantes a los puestos de trabajo no completaron su educación, en los términos del artículo 16 de la ley N° 26.206 de educación nacional, se permitirá su ingreso con la condición de cursar el o los niveles educativos faltantes y finalizarlos. En estos casos, la Unidad de Coordinación, establecida en el artículo 7° del presente decreto, deberá arbitrar los medios para garantizar la formación educativa obligatoria y la capacitación de las personas travestis, transexuales y transgéneros con el fin de adecuar su situación a los requisitos formales para el puesto de trabajo en cuestión».

Boletín Oficial

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El MMGyD en articulación con el Instituto Nacional de la Administración Pública capacitará a las autoridades y al personal del Poder Ejecutivo Nacional para asegurar que la inclusión en los puestos de trabajo se realice en condiciones de respeto a la identidad y expresión de género de las personas. Asimismo, se creará un registro de anotación voluntaria para personas aspirantes a ingresar a trabajar en el sector público nacional, adoptándose las medidas técnicas y organizativas necesarias para garantizar la seguridad y confidencialidad de los datos personales.

Las jurisdicciones y entidades deberán informar al MMGyD los puestos de trabajo vacantes y las ofertas de contratación de personal disponibles. Este mismo organismo se encargará de realizar un seguimiento de la cantidad de cargos cubiertos por cupo en relación a los cargos totales de la planta permanente y transitoria y el total de los contratos existentes del sector público nacional. La inscripción en este registro no se considerará requisito para el ingreso a un empleo.

La creación de la Unidad de Coordinación Interministerial tendrá como funciones:

  • Elaborar el Plan de Implementación.
  • Garantizar los mecanismos y procedimientos para el cumplimiento del cupo establecido.
  • Garantizar los espacios de educación necesarios para las personas que requieran completar los estudios obligatorios y las capacitaciones para el empleo y la formación laboral.
  • Promover mecanismos de acompañamiento para la permanencia en el empleo.
  • Proponer guías de actuación y capacitaciones específicas para las áreas de gestión de los recursos humanos, para la prevención de comportamientos discriminatorios y a fin de que se promueva el trato digno e igualitario.
  • Promover espacios de coordinación y participación de las entidades gremiales con representación en el sector público.
  • Promover instancias de participación de las organizaciones de la sociedad civil con competencia en la materia.

Este organismo estará integrado por dos representantes con rango no inferior a directore nacional, representantes del MMGyD, la Secretaria de Gestión, Empleo Público de la Jefatura de Gabinete de Ministros y el INADI. A su vez, el MMGyD podrá invitar a formar parte de dicha unidad a otros organismos de la Administración Pública Nacional en caso de considerarlo necesario para el cumplimiento de las funciones que tiene asignadas.

Fuente: Agencia Presentes

Ley Diana Sacayán

El 16 de agosto de 2018, el Frente Nacional por la Ley Diana Sacayán presentó en el Congreso de la Nación un proyecto de ley para instituir el cupo laboral del uno por ciento de los puestos de la administración pública nacional para personas travestis, transexuales, transgénero y masculinidades trans. La iniciativa fue presentada por la diputada nacional Mónica Macha (Unidad Ciudadana), ratificando que la inclusión laboral es uno de los reclamos más urgentes del colectivo travesti trans. A raíz de la marginalización en ámbitos escolares, este colectivo  atraviesa dificultades para acceder a trabajos formales y estables.

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En aquel momento, el proyecto tenía como referente la ley que había redactado, impulsado y militado Diana Sacayán en 2010 en Buenos Aires y que fue aprobada en 2015. Esa ley fue pensada para responder al contexto histórico de vulnerabilidad de la población travesti trans, ya que la mayoría enfrenta obstáculos estructurales para acceder al trabajo formal que parten de la estigmatización y de la violencia.


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El trabajo no es para todes

Esta investigación se realizó en el año 2018.
Lamentablemente, la problemática sigue vigente para el colectivo trans.


«Que me den la oportunidad para demostrar que soy una persona con todas las capacidades que tiene todo el mundo. Oportunidad. Básicamente, oportunidad». Con este mensaje, Iván Puhlmann, un activista trans de 38 años, cerraba la entrevista en la Casa Trans.

Para el resto de las personas, una oportunidad de trabajo es mucho más posible, pero para el colectivo trans es difícil y complejo aun siquiera presentarse, pues la mayoría de las personas que lo componen no tiene ya sea los estudios básicos finalizados o, en su defecto, la capacitación y la experiencia para poder insertarse al mundo laboral.

Aunque haya una ley para el cupo laboral, es una ley invisible. Las personas entrevistadas en la Casa Trans coincidieron en que los trabajos que se les brindan desde el Estado son trabajos temporales, con menos de un año de duración. «La mayoría son contratados durante seis u ocho meses y después los despiden porque van con el cupo laboral trans para la foto. Después, cuando ya se terminó la propaganda, son despedidos», sentenció Iván.

«En algunas ciudades, de 300 mujeres trans, entraron 5 al circuito laboral. La verdad, no hay una estadística. Cinco mujeres trans no es un número para un cupo laboral. La ley de identidad de género en la Argentina solucionó un 30% de nuestra problemática. El otro 70% que es la inclusión laboral, educativa, de vivienda. Eso todavía falta».

Marcela Romero, activista trans de 54 años.
Imagen Archivo

Marcela, fuerte activista en Casa Trans en cuyo centro se realizan diversas actividades de apoyo, dio su punto de vista con respecto a lo que sucede en el colectivo sobre el tema. Indicó que la problemática de no poder ingresar al mundo laboral es consecuencia directa, además de la discriminación diaria desde la niñez hasta la vida adulta, de no poder terminar los estudios básicos. Muchas mujeres trans no tienen la oportunidad: «Una persona trans no tiene la misma vida que cualquier otra persona. Hay una barrera muy grande que no nos deja avanzar a todos los derechos: económicos, sociales, culturales, políticos. Eso no existe para la persona trans», comenta Marcela.

Asimismo, tampoco cuentan con prácticas laborales para poder ingresar, por los prejuicios que la sociedad tiene hacia estas personas: siempre han sido asociadas a la prostitución, la peluquería y no mucho más. Esto se puede corroborar a simple vista viendo en televisión cómo la mayoría de las veces que se toca el tema trans, es atado a prostitución y drogas.

«Nosotras, desde la niñez, vivimos como mujeres adultas. Las personas trans no tenemos niñez. Pasamos de ser niños a ser mujeres mayores. Hay una etapa de la vida que no podés decidir, no podés avanzar, no podés continuar el estudio. No es como cualquier persona, que estudia, trabaja e ingresa al circuito laboral».

Marcela Romero.

El colectivo trans está fuertemente estigmatizado por la sociedad. Al privarles su infancia, deben pasar a ser automáticamente una persona adulta, rebuscarse la vida sin apoyo de nadie. «Es tremendamente difícil poder ingresar a un trabajo, ni hablar del tema de la salud», cuenta Iván, quien al no tener un trabajo en blanco ni una cobertura privada, no puede tener acceso a la salud.

«Si me enfermo, tengo que ir a un hospital público. Si me quiero operar, a un hospital público. Y todos te dicen que no. Porque no hay profesionales, no hay cirujanos plásticos. Nos atienden mastólogos que de verdad no tienen idea de cómo masculinizar un pecho. Tratamientos hormonales. La ley dice que si no tenés una cobertura privada, te la da el Estado. Para que eso pase, es muchísimo trabajo y muchísimas vueltas. No tenemos acceso a la ley que nos ampara».

Iván Puhlmann.
Imagen Archivo

Historias fuertes, detrás de personas aun más fuertes. Personas con coraje y luchadoras a contracorriente, quienes siguen luchando por los derechos de todos, todas y todes.

Casa Trans está localizada en Av. Jujuy 1343 (CABA). Allí, se les facilitan a las personas del colectivo trans programas de inclusión social, programas de trabajo, capacitación; planes para completar la primaria y la secundaria, clases de computación y talleres de literatura; cuidadoras de la tercera edad y mucho más. Todo lo que pueda incentivar a la persona a que pueda tener y armar un buen CV para presentar. Además, se brinda apoyo a jóvenes a través de programas de niñez y adolescencia trans.

Imagen Archivo