Aborto: despenalizar no es legalizar

Después del rechazo en el Senado al proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), el gobierno nacional anunció que se tratará en el Congreso una reforma al Código Penal con el objetivo de despenalizar el aborto.


El próximo 21 de agosto, el Poder Ejecutivo presentará un anteproyecto de reforma del Código Penal que incluye la figura de “persona por nacer”, mantiene la penalización a los médicos y establece la posibilidad de eximir de penas a las mujeres, siempre sujeta a la decisión de un juez. El texto aún puede recibir modificaciones.

Junto a esta propuesta, el Jefe de Gabinete Marcos Peña anunció la implementación del Plan Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente No Intencional, que incluye el trabajo conjunto de los Ministerios de Salud, Desarrollo Social y Educación, y que había comenzado a desarrollarse en el año 2007.

El plan, según el presidente Mauricio Macri, ya se aplica en las provincias del norte del país y en seis localidades de la provincia de Buenos Aires. El objetivo es reforzar la educación sexual y suministrar anticonceptivos.

De esta manera, se buscará saldar dos de las tres demandas que sostiene la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito: educación sexual para decidir y anticonceptivos para no abortar. La tercera instancia, “aborto legal para no morir”, rechazada en el Senado, intentará subsanarse con una reforma insuficiente.

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Juan Diez, Vigilia en el Congreso de Argentina 10, CC BY-SA 4.0

Cambiar para que nada cambie

Según el anteproyecto, la pena a la mujer –no habla de “personas gestantes”– que causara su propio aborto, que en la actualidad va de 1 a 4 años de prisión, se reduciría de 1 a 3 años y podría quedar en suspenso o ser la mujer eximida de ella, de acuerdo a la decisión del juez a cargo.

Asimismo, se mantienen las dos causales de aborto no punibles previstas en el actual Código Penal (riesgo para la vida o salud de la mujer y embarazo producto de violación) y se hace extensivo el concepto de salud a casos de riesgo para la salud mental de la mujer, conforme a los estándares de la OMS.

La reforma además incluye la figura de “persona por nacer” y establece penas de 1 a 4 años de prisión a quienes le causen lesiones, aunque exceptúa de este tipo penal a la mujer embarazada.

De aprobarse el anteproyecto, los abortos seguirán produciéndose bajo un manto de clandestinidad, ya que los profesionales de la salud continuarán siendo penados, las personas gestantes deberán someterse a la decisión arbitraria de un juez que decidirá si cometieron o no un delito, y las instituciones de salud no estarán obligadas a practicar interrupciones de embarazos.

A su vez, la supuesta despenalización mantiene un sesgo de clase, porque quien no pueda pagarse un aborto correrá más riesgos, tal como sucede en la actualidad. Lejos de la propuesta del gobierno queda el cántico que millones de mujeres hicieron retumbar en los alrededores del Congreso el pasado 8A: “Aborto legal en el hospital”.

 


*Imagen de portada: Lara Va, Pañuelazo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito – Santa Fe – Santa Fe – Argentina – Hospital – Iturraspe – LaraVa 02, CC BY-SA 4.0

Simone Veil: un ícono de la dignidad humana

Abogada y política francesa, logró que se promulgase la ley conocida como “Loi Veil” mediante la cual se despenalizó el aborto en Francia, nada más y nada menos que en 1975. Fue la primera mujer presidenta del Parlamento Europeo y más adelante fue impulsada a formar parte del Consejo Constitucional de Francia. ¡Bravo, Veil!

Nació en 1927. De padres judíos, Simone y su familia fueron deportados a los campos de concentración de Auschwitz en 1944. Solo sus hermanas y ella pudieron contar la historia. Antes de los horrores del Holocausto ya había comenzado a estudiar derecho y ciencias políticas, como si su lugar en el mundo fuese incuestionable.

Creía en la «banalidad del mal»: tras haber comprendido que el ser humano puede emanar bondad y maldad en iguales proporciones, según de las circunstancias, coincidió con la ideología de la filósofa Hannah Arendt.

Entre 1974 y 1979 fue ministra de Salud, Seguridad Social y Familia. Durante su mandato, consiguió la aprobación de las leyes para el acceso a los anticonceptivos (1974) y la legalización del aborto (1975). ¡Voilà! Desde cierto punto del globo, Simone hizo de este mundo un lugar un poco más justo.

Como toda mujer de acción, ha sido (y sigue siendo) criticada por la Iglesia Católica y el judaísmo, hasta el extremo de haberla asemejado al mismo Hitler al comparar los crímenes de lesa humanidad cometidos con el pedido de un derecho social que debía estar en la agenda de la salud pública. El mismo debate que sucede en la Argentina, con algunos años de demora…

En Francia, la interrupción voluntaria del embarazo puede llevarse a cabo a petición de la mujer; la semana número 12 de gestación es la fecha límite para ser realizada, por los riesgos que conlleva. Por otra parte, existe la interrupción médica del embarazo, que no tiene límites en cuanto al tiempo y puede ser practicado siempre que existieran malformaciones del feto o peligro de muerte para la mujer embarazada.

Simone logró que la modificación de la legislación incluyera no sólo el derecho a abortar, sino también la contención integral a cada mujer en centros de salud maternoinfantil. En cada centro, se encuentren los medios necesarios para poder ayudar e informar a las mujeres que soliciten un aborto. Desde 2013 a esta parte, se suma el carácter de gratuidad de la intervención.

La interpretación del discurso de presentación del proyecto podría hacernos creer que la intención principal fue convencer a las mujeres de que el aborto no es la mejor solución posible, que el Estado puede otorgar contención económica si ese fuera el problema, o incluso proponer la adopción como opción.

Sin embargo, no hay que olvidar el contexto en que Veil afrontó el proyecto, y que, en realidad, el análisis discursivo nos remite a su verdadero sentir, que es reconocer que en definitiva «la decisión última sólo puede ser tomada por la mujer».

¿Cuál era el panorama anterior a los derechos sexuales y reproductivos?

La pena de muerte.

Entre los antecedentes a la Ley Veil, podemos destacar dos acciones concretas:

En 1971, se publicó el “Manifiesto de las 343”, firmado por mujeres de la vida pública que declararon haber abortado alguna vez, como la filósofa Simone de Beauvoir y la actriz Catherine Deneuve, entre otras mujeres. Luego, en 1973, se publica el manifiesto de los 331 médicos que declararon haber practicado abortos. Eran aires parisinos de cambio.

Dentro del texto integral de la Ley Veil podemos notar que ningún actor social estará involucrado en un aborto si no lo desea: ni el médico, ni la partera ni ningún asistente está obligadx a proceder con una solicitud de interrupción del embarazo ni a practicarla, pero debe informarle su parecer a la persona interesada, para que ella pueda acceder a otrx profesional.

“Para algunos, las cosas son simples: si existe una ley represiva, sólo hay que aplicarla”, sostuvo con decisión Simone Veil durante su discurso en 1974, mediante el cual presentaba de manera oficial el proyecto de despenalización ante una Asamblea Nacional casi exclusivamente masculina.

Mujer de fuertes convicciones y pura valentía. El mundo es un poco más justo cuando por él transitan personas de la talla de Simone Veil, mujer que ha resignificado hasta los horrores del Holocausto para ofrecer dignidad humana allí donde pareciera que todo estaba perdido.

 


Fuentes:

Texte intégral de la loi Veil de 1975

Discurso del 26 de noviembre de 1974 en la Asamblea Nacional francesa

Comunicar Igualdad

Chile: aborto legal, derecho a elegir

Tras una maratónica sesión de 17 horas y después de dos años de tramitación en el Congreso, el Senado chileno aprobó la despenalización del aborto en caso de riesgo de vida para la madre, inviabilidad del feto y violación, y finalmente se tratará  el proyecto en Diputados, donde ya se había aprobado inicialmente.

Mientras se realizaba la votación, en el exterior un grupo de ultracatólicos con banderas que decían «Vuélvete a Cristo» se enfrentaron contra feministas, que fueron desalojadas por la policía, y sostenían carteles en apoyo a la iniciativa: «Mi cuerpo, mi decisión, yo apoyo las 3 causales».

La presidenta, Michelle Bachelet, consideró una «mañana histórica», no solo por la resolución, sino también por el intenso debate que se generó, celebró la aprobación del Senado, y afirmó que, más allá de las opiniones que cada uno tenga respecto al tema, el proyecto permite ser un país donde las mujeres puedan tomar la mejor decisión posible.

Además, Bachelet fue quien impulsó la entrega de la píldora del día después, durante su anterior mandato (2006-2010), y ahora se enfrenta a los conservadores con el apoyo de un 70 por ciento de la población.

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Actualmente, en Chile se registran unos 30000 abortos espontáneos o provocados, y se calculan que las operaciones clandestinas oscilan entre 150 y 160 mil cada año, es en base a estos datos estadísticos que tanto grupos feministas como la presidencia, impulsaron la iniciativa sobre la despenalización.

Es importante y necesario concientizar e impulsar esta iniciativa al resto del mundo, ya que son pocos países los que sí lo hacen, pocos países son los que prohíben el aborto en todas sus formas, de acuerdo a tres causales bien establecidas, un largo y arduo proceso de debate, que finalmente está dando grandes frutos.

No bajar los brazos, luchemos por nuestros derechos, porque PODER ELEGIR ES PODER VIVIR, y PODER VIVIR ES VIVIR BIEN, por vos, por ella, por todos, luchemos, acompañemos, y sepamos disfrutar y gozar de los derechos que merecemos.


FUENTE: Página 12