Moda accesible: empoderamiento y resiliencia

Después de sufrir un accidente cerebrovascular, estar en coma y atravesar todo el proceso de recuperación plagado de operaciones y rehabilitación, Miriam Nujimovich aprendió a vivir otra vez. Además de afirmar que ganó calidad de vida, el accidente al que logró sobreponerse la llevó a transformar su vida: creó la primera PyME con perspectiva inclusiva en Argentina.

«Ese día estaba en la cocina de casa despidiendo a mi hijo de nueve años que iba a la escuela, como hacía todas las mañanas. De repente, percibí cómo se me aflojaba el cuerpo, sobre todo el lado derecho. Después, todo lo que intenté hacer se volvió una odisea».

Miriam Nujimovich.

Todo sucedió en el estado de Florida, Estados Unidos, en donde Miriam permaneció 5 horas desvanecida en el piso hasta que fue encontrada. Luego de un extenso periodo hospitalizada y atravesando procesos quirúrgicos, pudo volver a Argentina. Su caso no es aislado: la Federación Argentina de Cardiología considera al accidente cerebrovascular (ACV) como la epidemia del siglo XXI. Es la primera causa de discapacidad y la segunda causa de muerte en el país.

«En la Argentina, se produce un accidente cerebrovascular (ACV) cada nueve minutos: 126 mil casos de ACV por año, de los cuales 18 mil terminan en muerte. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que 15 millones de personas sufren un evento vascular cerebral al año en todo el mundo. De este grupo, 5 millones mueren y otros 5 millones sufren una discapacidad de por vida».

Federación Argentina de Cardiología – FAC

A pesar del shock que produjo este evento en su vida, y con una gran cuota de positivismo y resiliencia, Miriam no bajó los brazos y entendió, viendo a las dificultades que el mundo cotidiano le imponía, que era el momento de ayudar a otras personas con movilidad reducida, ya sea por edad, discapacidad, accidentes o por demás razones. Así nació Handy inclusiva (que en ingles puede traducirse a «práctico», «fácil de usar» o «a mano»), que trabaja con talleres como Cosiendo Redes y La Alameda, una ONG que lucha contra la trata de personas y la explotación infantil.

«Quería vestirme y no podía hacerlo. Entonces, le encargaba a mi modista ropa adaptable, esa que me permitiera vestir y desvestirme sola. Quería recuperar la autonomía perdida».

Miriam Nujimovich.

Autonomía. Eso es lo que Miriam no quería perder en absoluto. Y, como en la moda todo se puede ajustar y su objetivo era que la ropa fuera más fácil de poner y de sacar, además de prendas con sistema de cierre fácil inventó cortes adaptados a posiciones de sentado. No solo ofrece indumentaria y ropa interior para todas las edades sino también en una amplia variedad de talles, para todos y cada uno de los cuerpos.

«Las personas que tienen una discapacidad o algo que les afecta la movilidad tienen derecho a poder vestirse solas, a disfrutar eligiendo ropa que les genere confort y les haga verse atractivas como los demás. Somos una propuesta de triple impacto incluyendo en nuestra producción a la red de talleres dignos y confeccionando nuestras prendas con telas de economía circular. Es una solución inclusiva para todes: con nuestros productos es fácil vestirse, brinda independencia, autoestima y, sobre todo, estás a la moda».

Miriam Nujimovich.

Handy piensa en todas las necesidades. La ropa se adapta a piernas, brazos o cualquier parte del cuerpo que se necesite. Es por eso que trabajan con médicos que les asesoran. Por ejemplo, algunas prendas se abren completamente para que el proceso de vestirse pueda realizarse con una sola mano, los velcros reemplazan botones y se buscan los mejores materiales y los más adecuados para que cada diseño sea único pero funcional.

Podes visitar la web de la marca, en donde se comercializan sus prendas y en donde podes conocer un poquito más de su historia, y mostrarles tu apoyo a través de su cuenta de Instagram: @Handy_inclusiva.

Las etiquetas en la ropa molestan.
Las etiquetas en la gente, también.

Handy, una marca que no etiqueta.

Fuentes


Easy on, easy off

La marca deportiva estadounidense combina diseño e ingeniería para ingresar al mercado un nuevo producto: su diseño «easy on, easy off». Sin cordones y con un perfil simple que destaca la facilidad de uso, las Nike Go Flyease esconden una historia de inclusión.

Todo comienza con Matthew Walzer, un joven norteamericano con parálisis cerebral, que en 2012 escribió una carta dirigida a Nike pidiéndole que cree un tipo de calzado deportivo para personas con discapacidad. ¿Qué era lo importante? Que les brindaran independencia, que pudieran ser utilizadas por todes, pero que tuvieran específicamente en cuenta a aquelles que por distintos tipos de enfermedades, discapacidades, problemas físicos, motrices u otros, no pudieran colocarse las zapatillas de la manera convencional.

Walzer necesitaba un tipo de calzado que le diera soporte a sus tobillos, que le permitiese tener estabilidad y equilibrio, que fuese cómodo y que, además de ser accesible, fuese moderno y tuviese estilo. No solo pasaba horas buscando un par adecuado, sino que además encontraba que todos requerían el uso de sus manos para poder colocarlos. Los cordones representaban el problema principal para él (que, en ese entonces, con 16 años de edad, encontraba frustrante no poder vestirse solo o tener que depender de que alguien se encargase de acomodar sus zapatos para que pudiese comenzar su día) y muchas veces el uso de los miembros superiores para ayudarse, también.  

Nike escuchó los pedidos y el joven estadounidense fue invitado a colaborar en el proyecto que dio origen a las primeras zapatillas goease, proyecto que duro aproximadamente 3 años y cuyos resultados entraron en circulación en 2015. Sin embargo, las mejoras no cesaron y junto a nuevas herramientas e innovaciones tecnológicas, los nuevos modelos de esta categoría salieron a la luz durante la semana pasada, llamando la atención de les internautas.

La particularidad de este formato, que se presenta como «fácil y sofisticado», es la inexistencia de cordones, abrojos, e incluso de la necesidad de utilizar las manos para ayudarse con el proceso de sacarse o ponerse las zapatillas. Con la presencia de un ángulo de 30 grados, finamente calculado, lo único que se debe hacer es insertar el pie y el resto se ajustara una vez que se pise. Para descalzarse solo hay que pisar los talones y los «tenis futuristas», como los calificaron algunes, se abrirán. Esto es posible y seguro, gracias a una bisagra con doble estabilidad que recorre la totalidad del zapato.

Otra de las caras visibles que participó durante el diseño y posterior publicidad de los nuevos modelos es Sarah Reinertsen, tres veces campeona del mundo de triatlón para discapacitades, directiva de Nike y directora de Nike Easy.

En dialogo con La Vanguardia, sostuvo:

«Durante cinco años hemos ido evolucionando, al principio usando velcros y cremalleras que se podían manejar con una sola mano y era muy útil para personas con limitaciones y estaba muy bien, pero pensamos que se podía ir un poco más allá.

Queríamos abanderar el espíritu del soñador loco, del que quiere explorar todo el tiempo».

En Twitter, como suele suceder, todes brindaron sus opiniones. Hay personas que se quejan por el diseño, que lo caracterizan como «una movida de marketing» de la empresa para obtener ganancias; pero también hay otras que celebran este nuevo paso, simbólico y literal, que da Nike hacia un vestuario más inclusivo, facilitador y para el que encuentran usos alternativos que muchas veces no se tienen en cuenta: para personas gestantes con movilidad reducida, personas que padecen Parkinson, adultos mayores o, como propuso una usuaria, «estas también serian buenas para pacientes en instituciones de salud mental. Necesitan usar zapatos pero no están autorizados a tener cordones y algunos caminan con medias sucias»… ¡Aunque también son una buena elección para todxs!»

«No importa cuan grande o chica sea la plataforma que tengas. Cualquier individuo puede hacer un cambio y modificar el mundo para mejor.

No importa quién seas o cuáles sean las adversidades que debas enfrentar en la vida. No hay una barrera que pueda detenerte de cambiar al mundo y de hacer una diferencia en la vida de otras personas».

– Walzer para 7News Boston.

Por el momento, el precio de estas famosas zapatillas ronda los 120 dólares (unos 11.000 pesos argentinos) y se espera que estén disponibles para ser adquiridas en los próximos meses. ¿Cuál es el mayor deseo de todes? Que la empresa permita que cada persona que lo requiera pueda acceder a este producto, que lo económico no sea un impedimento para poder sentirse cómodes y que esta medida de inclusión sea replicada por otro tipo de marcas.



Fuentes:

Imagen de portada: Revista GQ



#Entrevista a Laura Lemura: «Soy una mujer con discapacidad porque esa es la identidad que elijo desde mi lucha»

Entrevista colaboración escrita por Camila Stefano


Laura Lemura es militante feminista, mujer con discapacidad y miembro de la Red por los Derechos de las personas con discapacidad. En esta entrevista nos explica cómo se entrecruzan las luchas del feminismo con las de las personas con discapacidad.

Escritura Feminista: Una de las violencias a las que estamos expuestas tanto mujeres como disidencias es el acoso callejero, ¿crees que la discapacidad es un factor por el que las mujeres pueden ser acosadas en la calle?

Laura Lemura: La discapacidad nos pone en una situación de vulnerabilidad y que suma al hecho de ser mujeres. Al ser mujeres con discapacidad visual, tenemos el añadido ante una situación de este tipo, no podemos escapar fácilmente. Con unas compañeras de la Biblioteca Argentina para Ciegos tuvimos una situación de acoso a una cuadra de la biblioteca y la gente cuando se acercaba, nos decían «Yo no hice nada porque pensé que el señor, como las agarró y las intentó besar, las conocía». No se les ocurre que una mujer con discapacidad pueda ser acosada.

La importancia de intervenir, siempre preguntándole a la persona con discapacidad visual si necesita ayuda y cómo se debe brindar. Y, si fue acosada, poder acompañar a denunciar el hecho. Muchas veces sucede y no tenemos cómo atestiguar que fue tal persona. Yo tuve la suerte que un chico que pasaba se comprometió con la situación y salió de testigo. Tuvo conciencia de que, si no me ayudaba él, iba a quedar todo en la nada. Eso es lo que hay que hacer: comprometerse, tener empatía hacia lo demás. En definitiva, la discapacidad es un factor más a la peligrosidad en la que vivimos las mujeres, que parecemos propiedad pública del mundo.

Laura Lemura.
E.F.: Las mujeres con discapacidad muchas veces son invisibilizadas a la hora de acceder a un aborto o al protocolo ILE o se las obliga a parir y se las esteriliza en secreto. El nuevo proyecto de ley por la interrupción voluntaria del embarazo tiene perspectiva de discapacidad, Toma a las mujeres y personas gestantes como sujetos de derecho, ¿Pensás que las mujeres con discapacidad tienen que luchar también por este derecho?

L.L.: Sí porque, básicamente, es el derecho a decidir sobre tu cuerpo. De hecho, la decisión de hacerse o no una esterilización también tiene que ser de la mujer. No puede venir de la familia o del sistema de salud, que muchas veces lo recomienda.

En el proyecto anterior, con compañeras de REDI y de FAICA trabajamos mucho. Habíamos intervenido para que las compañeras de la Campaña entendieran que no estábamos de acuerdo con algunas cuestiones que no estaban planteadas desde una perspectiva de discapacidad y se hablaba de eugenesia, que era darle de comer a los antiderechos. Hablábamos de la voluntad de la mujer. Inclusive cuando hablamos de mujeres con discapacidad intelectual, psicosocial y las que están judicializadas, ellas tienen el derecho a decidir con los apoyos que precisen. Si quieren tener un hijo, que lo tengan y, si no quieren, que no lo tengan y que no se sometan a la clandestinidad, que mata a tantas mujeres o las criminaliza.

Que la decisión esté en nosotras y que nos den un marco legal para poder ejercer ese derecho. Quieran o no, las consejerías pre y post aborto existen y la ILE también es criminalizada porque no tenemos un acceso pleno al aborto. Pareciera que el útero de las mujeres sin discapacidad es de propiedad pública y tienen que tener hijos sí o sí mientras que a las que tenemos discapacidad se nos pone un candado y «vos no podés». No tenemos derecho a decidir la maternidad ya que no somos vistas como cuidadoras o el prejuicio de «va a traer un hijo como ella al mundo».

Estos proyectos que salen desde la campaña que nos ven a las mujeres con discapacidad como habilitadas a decidir sobre nuestros cuerpos son un gran avance. Inclusive es un avance sobre la posición de los antiderechos, ya que dicen «todas las vidas valen» pero sensibilizan con un feto con síndrome de Down que no va a nacer. Sabemos claramente que la sociedad condena a esa madre que decide tener un hijo con síndrome de Down. Condena a la madre y al hijo. La misma sociedad que le dice que lo tenga, luego va a ser la que le cierre las puertas en el ámbito laboral, en las escuelas que no quieren alumnos con discapacidad. Es algo totalmente hipócrita, vivimos en esa «doble moral».

Además, es una violencia terrible la que viven las mujeres con discapacidad intelectual cuando las esterilizan sin que se enteren. Si no lo hacen de manera quirúrgica, es una esterilización química con anticonceptivos de larga duración.

E.F.: ¿Considerás que en los espacios feministas están incluidas las mujeres con discapacidad?

L.L.: Se está abriendo ese camino. Yo estoy en una Comisión de inclusión y accesibilidad que pertenece a la comisión organizadora del Encuentro Nacional de Mujeres en La Plata. Estamos construyendo este camino con otras compañeras y disidencias sobre discapacidad. Todas vamos aprendiendo sobre la marcha, desde sus propios recorridos. Por ejemplo, están las compañeras sordas de MOSFA que ellas no se perciben como personas con discapacidad, que es una postura totalmente respetable. Entre todas, nos vamos repartiendo entre las distintas comisiones y, si bien se dan otras discusiones sobre el ENM, es importante plantear la temática de discapacidad con un eje que atraviese las cuestiones de organización y los talleres, así como luchar para que no se les cierren las puertas a otras compañeras que no pueden participar del Encuentro.

Con Johanna Ureña fuimos al Encuentro de Chubut y siendo dos mujeres ciegas, la principal barrera que tenemos es el acceso a la información. Se nos hizo muy difícil organizarnos para movernos en la Ciudad porque, en principio, entrabamos a la página del eEcuentro y teníamos la lista de los talleres pero a la hora de querer ir, el mapa era una imagen sin descripción y ni siquiera una compañera con vista lo podía descifrar.

Por eso nos estamos repartiendo entre las comisiones, para poder solventar estas cuestiones. Que si hay un taller se ponga la dirección por escrito y ahí sí se puede planificar qué hacer, con tus propios recursos: con GPS, con Google Maps. También, las compañeras sordas piensan en armar invitaciones en lengua de señas. Son cuestiones que estamos tratando.

Las mujeres somos personas y, muchas veces, las personas somos capacitistas. Las feministas no somos una excepción. Una de las cosas del patriarcado que tenemos que deconstruir es el capacitismo.

E.F.: ¿Cuál es tu opinión sobre el concepto de diversidad funcional?

L.L.: Una amiga, que es muy crítica de los conceptos, me dijo: «Diversidad funcional me hace sentir una lavadora». A mí me lo explicó un compañero que viene de la lucha LGBTIQ+, que desde ahí se toma el término «diversidad», que todos somos diversos. En un mundo ideal, donde todos seríamos diferentes, yo me consideraría una diversa funcional. Pero, en la sociedad actual, hay barreras. Yo, aun teniendo todos los recursos, en algún momento me voy a encontrar con una barrera discapacitante en el entorno, ya sea física, comunicacional o, las más comunes, actitudinales. Si bien ahora la discapacidad es un tema que está a full, el género también, estamos en una etapa muy superficial de «todo es inclusivo», pero la realidad es que recién se está empezando a comprender cuáles espacios tienen inclusión y cuáles no.

Este concepto viene de Europa, donde tienen un montón de cosas solucionadas y otras que quizás las soluciones no son las mismas que se elegirían acá. Por ejemplo, allá se plantea la diversidad funcional desde un grupo de personas con discapacidad que son militantes de la vida independiente. En España y Portugal, ser independiente es no ir con el bastón e ir con un acompañante o un lazarillo. Ese es el concepto de autonomía que tienen, el de apoyarse en un recurso que saben que lo tienen. También tiene su parte hostil porque allá si ven a una persona con discapacidad que anda sola, ya significa que es porque se puede manejar. No existe el pararse en una esquina y esperar que alguien amablemente se acerque a preguntar si necesita cruzar.

También pensar en diversidad funcional borra el concepto de discapacidad. El concepto de discapacidad es una denuncia también. Mi diagnóstico no soy yo, es solo un diagnóstico. Que me cierren las puertas en el ámbito laboral o que no me faciliten lo necesario para cumplir mis tareas no va a cambiar porque yo diga que soy diversa funcional. Yo digo que soy una mujer con discapacidad porque esa es la identidad que elijo desde mi lucha. Así me autopercibo.


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Ser mujer con discapacidad

Artículo colaboración escrito por Camila Stefano


Según el Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad realizado en 2018 por INDEC, 10 de cada 100 habitantes de nuestro país poseen algún tipo discapacidad. Más de la mitad son mujeres. 

La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad aclara que no deben utilizarse términos como «discapacitado» ni «capacidades diferentes», entre otras palabras despectivas. El término correcto es «persona con discapacidad», ya que antes de la dificultad que les impide realizar una tarea cotidiana, existe un sujeto con derechos, garantías y obligaciones. Por lo tanto, aquellas personas que tengan una discapacidad y se autoperciban mujeres son mujeres con discapacidad.

María Fernanda Blasco, secretaria general de la Federación Argentina de Instituciones de Ciegos y Amblíopes (FAICA), expresa: «Desde que nacemos, nuestros padres viven con el temor que nos pase algo y, con su sobreprotección, nos ponen dentro de una burbuja, ya que para ellos seremos “la chiquita de la casa”». 

La Convención antes mencionada expresa en el artículo 6 que las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a discriminaciones y los Estados que la componen (como Argentina) están obligados a adoptar medidas para asegurarles una vida libre de violencias. Pero los datos muestran lo contrario.

Un informe de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI) realizado en 2016 explica que el Estado argentino no garantiza el acceso a la justicia: no se implementaron recursos judiciales y administrativos en un lenguaje simplificado para que puedan ser comprendidos por mujeres con discapacidad intelectual. Tampoco hay intérpretes de lengua de señas en fiscalías y comisarías, es decir que una mujer sorda no cuenta con los medios para realizar una denuncia.

Quizás te interese leer: «Caminos de inclusión, removiendo barreras», por Florencia La Valle

El Plan Nacional de violencia hacia las mujeres no está transversalizado con la perspectiva de discapacidad. No presenta ninguna acción para combatir la violencia de género hacia niñas y adultas con alguna dificultad. El claro ejemplo es el caso de la línea 144, el número de atención para mujeres en situación de violencia, al cual solo se puede acceder mediante un dispositivo telefónico, dejando de lado a aquellas que no pueden oír ni comunicarse verbalmente. Recién este año y debido al incremento de denuncias con motivos de violencia de género en plena cuarentena por el COVID-19, se sumaron vías de comunicación accesibles (por mensajes de texto, de WhatsApp, correo electrónico). 

El acceso a la salud tampoco está contemplado por el Estado. Las mujeres con discapacidad física tienden a retrasar los controles médicos (especialmente los ginecológicos) debido a la falta de camillas e instrumentos especializados. Algunos hospitales y centros de salud ni siquiera cuentan con rampa de acceso. El personal de salud no está especializado para cada caso de discapacidad.

Red de los derechos de las personas con discapacidad (Foto: Radio Pública del Oeste).

Mujeres con discapacidad: una lucha de todas

El feminismo, entendido como una corriente sociocultural y política de identidades femeninas organizadas que busca la igualdad y equidad respecto de los varones, también incluye a las mujeres con discapacidad. 

Según Laura Alcaide, militante de Movimiento Violeta, organización nacional de mujeres con discapacidad visual:

«Debemos preguntarnos ¿qué ocurre con esos cuerpos sujetos de derechos vulnerados, que somos las mujeres, cuando se suman otras vulnerabilidades como la discapacidad? Sufrimos una doble opresión: por ser mujeres y por tener una discapacidad».

«Aún en los espacios feministas, la discapacidad está invisibilizada. Parte de esta situación responde a una construcción cultural hegemónica del miedo a lo diferente», expresa Alcaide. Dentro del mismo movimiento feminista era preciso replantear quiénes integran la lucha, teniendo en cuenta la falta de privilegios que significa convivir con un cuerpo contrahegemónico.

Conquistar derechos sexuales y reproductivos

Para Laura Lemura, también integrante de Movimiento Violeta, uno de los puntos fuertes de dicha agrupación es visibilizar la lucha de las mujeres con discapacidad visual y las problemáticas que las aquejan. Por ejemplo, no poder ejercer libertad sexual: no hay métodos anticonceptivos con descripción en braille ni test de embarazos con audiodescripción. «Si queremos saber si estamos o no embarazadas, le tenemos que pedir a una amiga o vecina que nos diga y no lo podemos hacer desde la intimidad como aquellas que sí ven». Así tampoco a la hora de usar copas menstruales o tampones.

La educación sexual integral no es accesible para todes: los manuales de ESI enviados por el gobierno nacional a las escuelas especiales son distintos a los que reciben las escuelas comunes. Carecen de información importante como conceptos de diversidad sexual, autoexploración corporal, relaciones sexuales y métodos de barrera y anticoncepción.

El aborto es otro tabú en un cuerpo gestante con discapacidad. Muchos son los casos de las mujeres con discapacidad que son obligadas a parir o a abortar y luego son esterilizadas sin su consentimiento. Es por eso que el nuevo proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, gestado por la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, propone la creación de consejerías especializadas para acompañar a las mujeres con «capacidad restringida» durante todo el proceso, para que sean ellas quienes decidan sobre sus cuerpos.

La maternidad deseada también es un derecho a conquistar. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad también asegura que el Estado debe brindar los apoyos necesarios para que aquellas mujeres que quieran ser madres puedan hacerlo de forma autónoma. Advierte que bajo ningún concepto deben ser separados los hijos de las madres por motivos de discapacidad. 

La licenciada en Psicoterapia Carolina Buceta asegura: «Las mujeres con discapacidad siempre fuimos vistas como personas asexuadas, sin posibilidades de explorar el mundo, sin la oportunidad de sentirnos deseadas, ni deseantes».  Soledad Gelvez, presidenta de la organización Mirame bien – Santa Fe, agrupación que lucha por la inclusión de las personas con discapacidad visual, expresa:

«Es muy importante que en los espacios feministas se hable de discapacidad y de mujeres. Somos sujetas de derecho, no somos ciudadanas de segunda. Tenemos deseos, queremos decidir sobre nosotras. Los varones también deberían participar de estos espacios, ya que son quienes, aún, presiden nuestras organizaciones. La deconstrucción es una tarea de todes».


Imagen de portada: Freepik


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Sordes feministas: empoderamiento y lucha contra un Estado ausente

«Por las barreras que la sociedad nos pone en materia de accesibilidad, las personas con discapacidad quedamos apartadas, invisibilizadas y con dificultades para poder participar activamente».

Las sociedades modernas están organizadas con una estructura de poder bien definida, orientada a beneficiar a un tipo de persona en particular: el varón blanco, cisgénero y heterosexual sin ninguna discapacidad. El feminismo y las luchas por la igualdad nacieron para enfrentar esta hegemonía, pero incluso dentro de los círculos más abiertos existen grupos marginados y olvidados por el carácter interseccional de sus opresiones.

Desde esa base, un grupo de mujeres Sordas se puso de pie para visibilizar su lucha y exigir verdadera inclusión y accesibilidad en su propia lengua. El Movimiento de Sordes Feministas de Argentina (MOSFA) nació el 25 de febrero de 2018, en medio de los debates y los encuentros de organización del 8M.

«Nosotres nos acercamos gracias al programa “Sordas sin Violencia”, que había llevado intérpretes de lengua de señas argentina-español (ILSA-E), con el objetivo de visibilizar las problemáticas que enfrentan las mujeres Sordas que sufren violencia de género para acceder a la justicia, porque no hay accesibilidad en LSA en las comisarías, los juzgados, los hospitales ni las líneas de denuncia».

En los encuentros, pronto notaron que no eran tenides en cuenta. «Salvo el movimiento Violeta de las personas ciegas, nadie nombraba a mujeres o personas trans o no binaries con discapacidad». Su reclamo es simple: no quieren que se hable de elles sin incluirles en la conversación; quieren tomar el escenario para exponer sus preocupaciones en primera persona y poder participar en igualdad de condiciones.

MOSFA es un espacio abierto a mujeres cis, personas trans y no binaries de la comunidad Sorda argentina, para empoderarse, aprender y luchar juntes. Aunque trabajan en proyectos variados, quienes lo componen insisten en mantenerse fieles a sus orígenes y concentrar sus esfuerzos en el activismo dentro de la comunidad Sorda.

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Escritura Feminista: ¿Cuáles son sus objetivos de militancia?

MOSFA: Tenemos dos objetivos concretos: uno es interno, orientado a la comunidad Sorda, que es informar, concientizar e instalar en la comunidad los temas que propone el feminismo, porque estamos convencides de que con información accesible viene el empoderamiento como sujetos de derecho. Para eso, empezamos a pensar, crear y difundir videos informativos en LSA y con subtítulos sobre cómo abortar con misoprostol, sobre el proyecto de ley IVE, sobre feminismo.

El otro objetivo, externo, hacia afuera de la comunidad Sorda, es concientizar acerca de las problemáticas que vivimos. No hay accesibilidad garantizada al 100% en ningún ámbito de la vida: hablamos de la calle, las escuelas, los terciarios, las universidades, los centros de salud, la familia, el trabajo, los medios de comunicación. Necesitamos que la información que circula sea accesible en LSA y con subtítulos.

E. F.: Durante el debate por la ley de IVE, las asambleas del 8M y el ENM de Trelew el año pasado, estuvieron muy actives en la participación y en particular en el pedido de información accesible en tiempo real. ¿Con qué obstáculos se encontraron? ¿Cómo es hoy en día la accesibilidad a la información pública?

MOSFA: La verdad es que hoy en día la accesibilidad a la información es limitada. A pesar de los años de lucha, aún no hay una ley nacional que reconozca la LSA como lengua de la comunidad Sorda; reconocer esto implica también reconocer el trabajo de les intérpretes LSA-E y su valor.

Nosotres, para participar de eventos, movilizaciones, de los Encuentros Nacionales de Transfeministas, hacemos de todo para generar dinero y poder pagarles lo que vale su tiempo por una cuestión de ética, porque si no están todo el tiempo haciendo trabajo voluntario, de caridad. Cuando se paga, lo terminamos pagando solo las personas Sordas, porque somos quiénes tenemos la necesidad, pero la comunicación es un ida y vuelta y es lo que tratamos de enseñar a las agrupaciones feministas y las personas que nos escriben.

De todos modos, el Estado es responsable y debería ser política de Estado garantizar y brindar accesibilidad en todos los ámbitos. Nosotres lo hacemos para predicar con el ejemplo, pero es un trabajo enorme.

«Necesitamos sí o sí ILSA-E en todos los espacios de la vida y como derecho, no como beneficio. Cuando no hay accesibilidad, hay doble discriminación y exclusión social: como mujeres o personas trans o no binaries y como personas con discapacidad. E incluso hasta triple discriminación, cuando nos excluyen también por nuestra orientación sexual, en el caso de ser lesbianas, bisexuales, etc».

Por otro lado, en la televisión pública solo algunos canales tienen ILSA-E con asesore Sorde. Por ejemplo: en el debate sobre aborto, al principio no había ILSA-E. Luego de denunciar en la Defensoría del Público habilitaron el recuadro, pero esto no debería suceder a pedido. Debería haber ILSA-E en todos los canales, en todos los horarios para garantizar el acceso a la información; es nuestro derecho como ciudadanes argentines. De todos modos, incluso cuando el recuadro con la ILSA-E existe, tenés que tener una TV gigante para poder verlo bien. Imaginate si tuvieras que ver la TV con el tamaño del recuadro ese… Eso no es accesibilidad 100%.

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Además, hay otras dos cuestiones: primero, les ILSA-E deben trabajar sí o sí junto con asesores Sordes que orienten el trabajo de interpretación, el uso adecuado de las señas. Se necesita une interlocutore que confirme que la comunicación es clara, pero hay canales de TV que incumplen este requisito.

Segundo, está establecido que les ILSA-E deberían interpretar 20 minutos y descansar otros 20 minutos para garantizar la calidad en la transmisión de la información y no someterlas a la precarización laboral. En el ENM de Trelew, por una cuestión de presupuesto contamos con sólo dos intérpretes y por eso fuimos todes a un mismo taller. Este año esperamos ser muchísimas más mujeres, más personas trans y no binaries Sordes, y esperamos tener muches más ILSA-E para que todes tengamos la posibilidad de participar de los talleres que más nos interesen.

E. F.: ¿Cómo tratan los temas de género e inclusión dentro de la comunidad sorda? ¿Se aceptan y difunden las señas nuevas para estos conceptos o hay resistencia?

MOSFA: El tema de género e inclusión en la comunidad Sorda se va instalando de a poco. Sin embargo, hay un problema histórico con respecto a la formación de nuevas señas: hay una marca negativa generada por la influencia de algunas personas que han desprestigiado a la LSA y le han negado su valor como lengua, por desconocimiento o negligencia: por ejemplo, al crear señas nuevas o introducir señas de otros países porque se desconoce que ya existen en la LSA o al ignorar la estructura gramatical de la LSA, reduciéndola a un inventario de señas y generando así el español señado, que no es una lengua de señas. Todo esto perjudica a la comunidad Sorda y genera resistencias a la hora de introducir cambios, porque se trata de preservar la LSA y de reconocer su valor lingüístico y cultural.

Estas cuestiones de la LSA hoy deben pasar por el Departamento de LSA de la Confederación Argentina de Sordos (CAS), que trabaja en conjunto con los departamentos de LSA de diferentes asociaciones de toda la Argentina. Sin embargo, la realidad es que los temas de feminismo y género no estaban en la agenda en su momento de estos grupos y, mientras tanto, existían otros grupos de personas Sordas que sí trabajaban con este tema y tenían una urgencia muy grande.

En 2017, a partir de un proyecto ideado por Fundasor cuyo objetivo era reflexionar sobre el sexismo existente en algunas señas de la LSA, surgieron nuevas señas para conceptos como «género», «lesbiana», «travesti». Esto trajo resistencia en algunos grupos y una aceptación enorme en otros, pero en este caso no se trataba de desconocer lo que ya existía sino de detectar las marcas del patriarcado en la LSA.

De todos modos, cada vez hay más conciencia y la comunidad Sorda comienza a repensar las señas sexistas y a aceptar las no sexistas. Durante el ENM de Trelew esta creatividad se extendió a señas que directamente no existían en la LSA porque no se hablaba de estos temas, como la seña «sororidad». Nosotres decíamos todo el tiempo sororidad y teníamos que deletrearla con el alfabeto dactilológico, así que un día apareció la seña. Lo ideal es que este proceso involucre a la comunidad Sorda de todo el país, pero la verdad es que no todas las personas conocen, trabajan o les interesan estos temas en particular.

E. F.: ¡Hay fiesta! Para junio están organizando una fiesta transfeminista.

MOSFA: Estamos muy emocionades con la fiesta, porque es nuestra primera experiencia y queremos que sea transfeminista y accesible, no solo para personas Sordas sino también para personas ciegas y usuarias de sillas de ruedas. Esto nos desafió a pensar en qué teníamos que tener en cuenta para cada une de nosotres, para que ningune se sienta excluide.

Pueden ir mujeres cis, personas trans y no binaries de todos los colores. Va a haber sorpresas y va a ser una fiesta con mucho aprendizaje e intercambio. La idea es recaudar dinero para contar con muches ILSA-E para el Encuentro Nacional Transfeminista en La Plata 2019 y otros talleres o actividades vinculados a la militancia transfeminista.


Imágenes y videos: MOSFA y Fundasor


Feminismo y accesibilidad: primer instructivo inclusivo para abortar con misoprostol

El debate por el aborto legal, seguro y gratuito ya está instalado en la sociedad argentina. Este año, por primera vez después de siete intentos, se va a tratar la ley en el Congreso. Mientras tanto, el aborto clandestino, realizado en condiciones deplorables para aquellas personas gestantes que no dispongan de la información o el dinero para pagarlo, sigue costándole la vida a miles de abortantes cada año.

Dentro del espacio feminista, surgieron redes de contención para acompañarles antes, durante y después de sus abortos. Sin embargo, incontables personas gestantes seguían quedando por fuera del acceso a la información necesaria. Vivimos en una sociedad capacitista, donde todos los contenidos se crean con un tipo de destinatario específico en mente: la persona oyente, sin discapacidades visuales, físicas ni intelectuales.

¿Qué sucede con aquelles que no entran en ese imaginario? El concepto de interseccionalidad es relativamente reciente en nuestro país y poco a poco comienza a ganar fuerzas para lograr una verdadera inclusión entre todes.

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Panel compuesto por Gilda Cordero (intérprete de LSA‹›español e integrante de MOSFA), Carolina Buceta (presidenta de REDI), Tamara Cordovani y Nadia Cordovani (MOSFA), Carolina Reynoso (realizadora del corto) y dos integrantes de la Consejería.

El sábado 10 de marzo, en el barrio porteño de Almagro, la Consejería Pre y Post Aborto de la Asamblea de Villa Urquiza lanzó un instructivo inclusivo sobre el uso de misoprostol como método abortivo, creado en conjunto con activistas Sordas y presentado codo a codo con la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI).

Desde Escritura Feminista hablamos con Tamara Cordovani, activista feminista de la comunidad Sorda argentina, sobre el trabajo en pos de ampliar la accesibilidad a este tipo de materiales.

Nadia Cordovani, integrante de MOSFA, sobre el encuentro ocurrido el sábado 10 de marzo (transcripción en español).
Escritura Feminista: ¿Cuándo comenzaste a levantar activamente la bandera feminista?

Tamara Cordovani: Si vamos a hablar de la bandera personal, la levanté hace mucho tiempo de manera individual y surgió MOSFA (Movimiento de Sordes Feministas Argentina) el 25 de febrero de este año, con el objetivo de buscar accesibilidad en todos los videos instructivos, educativos y de las asambleas, entre muchos más, con Lengua de Señas Argentina y subtítulos.

El propósito de acercar a las mujeres Sordas a esta información es hacerles saber que no están solas, y ofrecerles un espacio en común donde podamos expresar ideas, inquietudes, y tener voz que son las manos.

E. F.: ¿Cómo surgió la idea de preparar el video instructivo? ¿Quiénes participaron?

T. C.: En realidad, esa idea no surgió de mí. El año pasado había publicado un video mío en Lengua de Señas Argentina con subtítulos en un grupo de Transfeministas, en busca de un espacio gratuito para dar un taller de Derechos de la Mujer para las mujeres Sordas, y ahí Mayra me contactó para preguntarme si podía trabajar con ella y con el equipo de Consejería Pre y Post Aborto de la Asamblea de Villa Urquiza.

Sin dudarlo, lo acepté pensando en la accesibilidad para las mujeres Sordas que quieran aprender el uso correcto del misoprostol. En el video participé yo sola; trabajaron Vanina Rodriguez como intérprete de Lengua de Señas Argentina‹›Español y Nadia Cordovani como mi apoyo para las correcciones, y todo el equipo de la Consejería.

Fue un día entero e intenso; hermoso y de mucho compañerismo.

E. F.: ¿Cómo fue el proceso de producción y filmación?

T. C.: Primero tuve una reunión con las chicas de la Consejería para conocernos y ver cómo lo podíamos hacer, tirar algunas ideas. Después nos juntamos un sábado a la mañana para la filmación. El proceso no fue tan complicado, lo hicimos de manera natural y fue un día hermoso y una organización perfecta.

Al finalizar la filmación, nos juntamos en una casa a verlo con Carolina Reynoso [la cineasta que editó el video junto con la Consejería], realizamos algunas correcciones, sobre todo en los subtítulos, e intercambiamos ideas como la pegatina del código QR.

Cabe destacar que hubo mucho respeto mutuo e intercambio. Ya ganaron un lugar en mi corazón.

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Código QR para acceder al material.
E. F.: ¿Qué significa para vos este trabajo con respecto a la comunidad sorda?

T. C.: Es uno de los primeros trabajos que hice para la Comunidad Sorda, la verdad es que estoy muy emocionada. Sobre todo porque es desde el feminismo.

Es un tema muy delicado para la mayoría de las personas Sordas por dos motivos: la mayoría desconoce las pastillas de misoprostol y su uso correcto, y no muches apoyan a la idea del aborto. Además, desconocen el tema del feminismo. Lo hice pensando en las mujeres Sordas que sí lo necesitan y en la accesibilidad.

Estoy muy emocionada, sinceramente, y un poco asustada porque es un tema de la salud y el video tenía que ser muy claro y conciso. Es una gran responsabilidad que llevo al hacerlo. Hacerlo significa tres palabras: abrirles la puerta.

E. F.: ¿Tienen pensado desarrollar más videos inclusivos, de otras temáticas feministas?

T. C.: Con el equipo de MOSFA tenemos pensado hacer todos los videos inclusivos posibles. Ahora, por ejemplo, estamos charlando con Maive Carone Fernández (de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y gratuito en la zona sur) para hacer un video inclusivo de la ley del aborto. No va a ser simple, pero confío plenamente en el equipo, somos muches y estamos trabajando de manera colectiva.

Cabe destacar también que están acercándose varias mujeres Sordas y mujeres oyentes que tienen ganas de compartir esto y se preocupan por la accesibilidad, como el equipo de la Consejería y Maive.

E. F.: ¿Qué te pareció la experiencia del sábado al presentar oficialmente el instructivo y charlar con quienes se acercaron a participar?

T. C.: La verdad es que fue una experiencia única y emocionante. Es mi primera experiencia y puedo decir que después de dos días intensos (la marcha del 8M y la radio con La Tribu), quedé rota por así decirlo de tanta información accesible, lo cual es muy bueno. Cada día aprendo un montón así como mis compañeres y colegas, quienes estuvieron presentes también.

No puedo negar que durante el debate hubo explosión de emociones porque hubo accesibilidad: estaba nuestra intérprete Gilda Cordero (integrante de MOSFA) y eso fue muy importante porque así pudimos tener más conocimientos. Cada día estamos construyendo desde el feminismo; nos alienta a seguir luchando por todas las mujeres Sordas.

Podés acceder al instructivo aquí.


Discapacidad, poder distinto

A sus padres, los médicos les dijeron que su vida iba a ser difícil, que no iba a poder estudiar, que no iba a terminar la primaria, y mucho menos la secundaria. Constanza les demostró lo contrario. Se recibió de psicopedagoga y ejerce su profesión tanto en forma particular como dentro de un colegio. En 2013 fue una de las jóvenes sobresalientes de la Cámara Junior Internacional.

Hoy tiene 34 años y les enseña a todxs que si unx lucha, puede alcanzar sus sueños, pero su vida nunca fue fácil. Al nacer, Constanza tuvo un paro cardiorespiratorio, y otro 12 horas más tarde. La falta de oxígeno le ocasionó una lesión en el cerebro que afectó toda su parte motriz y le diagnosticaron parálisis cerebral.

A lo largo de sus años de estudio, hubo gente que la apoyó, consciente de que era capaz de hacer muchas cosas, pero también se encontró con personas que no sabían entenderla.

«Preferían que esté en el fondo del aula porque no sabían qué hacer conmigo. No estaban preparados. Nadie está preparado. La discapacidad no te manda un Whatsapp y te dice: ‘Preparate, llego en cinco'».

Constanza sostiene que trabaja pensando formas para que otros puedan, difunde su mirada de la discapacidad a través de su proyecto “Desde Adentro”, y trata de brindarles contención a los chicos de la escuela donde trabaja, mediante nuevas alternativas a la hora de educarlos.

Uno de los problemas que la joven remarca es que, durante los tratamientos, los especialistas repiten fórmulas iguales para casos distintos.

«No es lo mismo estudiar sobre una pierna torcida que convivir a diario con una pierna torcida.

En cuanto a la parálisis cerebral te indican fortalecer el tronco, estimular la marcha, poner férulas, hacer cirugías… Pero, ¿y la persona? ¿La miraron? ¿Saben cómo convive con sus dificultades? ¿Cuáles son sus deseos y sus temores? Si son chicos, ¿respetan sus espacios de juego tan necesarios para crecer? La persona siempre es mucho más que un diagnóstico».

Además, sostiene que es necesario crear entornos y contextos más flexibles, donde la persona con discapacidad pueda ser y hacer a su modo sin tener que parecerse a nadie para recibir el premio de ser incluido. «Lo que hace falta es ser simples. Hacer más fácil lo que ya es difícil».

«No somos pobrecitos, ni tampoco somos angelitos, no somos especiales. Especiales son las pizzas. No tenemos capacidades diferentes, capacidades diferentes tienen un balde y un vaso. Somos personas con discapacidad. Personas».

Constanza emociona y conmueve. Aprendió a convivir con lo que la vida le puso en el camino, y habitualmente da charlas para contar sus experiencias. Uno de los eventos donde se presentó y fue recibida con euforia fue la charla TedxRío de La Plata, en Tecnópolis.


 

Fuentes

Infobae

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