Disney introduce su primera protagonista bisexual

El pasado domingo 9 de agosto, Dana Terrace, la creadora de una de las más recientes series animadas de Disney, confirmó por Twitter que la protagonista del show es bisexual.

En el hilo que publicó, Terrace contó que desde que comenzó a desarrollar la serie tuvo la idea de incluir personajes LGBTQ+ y que en ningún momento intentó ocultarlo en su propuesta. Sin embargo, una vez que se le dio el sí a la serie para pasar a producción, algunes ejecutives de Disney le hicieron saber que no tenía permiso para incluir ese tipo de representación en el show. Por suerte, Terrace no dejó de insistir y dejó claro en su Twitter que ahora cuenta con todo el apoyo de las personas que lideran la compañía para contar la historia de la forma que ella quiere.

The Owl House sigue la historia de Luz Noceda, una chica latina de 14 años de edad que, tras descubrir un portal a otra dimensión donde existe la magia, decide cumplir su sueño de transformarse en bruja. El único problema es que ella no puede generar magia de forma natural, como les otres brujes.

A Luz la acompañan en sus aventuras Eda, su maestra y protectora; King, un ser similar a un perro que dice ser el Rey de los Demonios; Willow y Gus, sus mejores amigues y alumnes de la Academia Hexside; y Amity, una de las mejores brujas de la academia y el posible interés amoroso de Luz. Además, la propia casa donde Luz vive con Eda y King cobra vida en forma de Hooty, una especie de aldaba con cara de búho que habla y es responsable de gran parte de los momentos cómicos del show

El anuncio se dio luego de que saliera al aire en Estados Unidos un capítulo en el que les estudiantes de la academia de magia tienen su baile anual y Luz le ofrece a Amity que sean pareja para el evento. Es importante mencionar que Terrace también se identifica como bisexual: este episodio surgió como una forma de compensar sus propias experiencias.

Les fans del show, así como usuaries de Twitter que forman parte del mundo de la animación, recibieron la noticia con alegría y la plataforma enseguida se llenó de gifs, imágenes del capítulo y arte hecho por les fans donde las dos adolescentes bailan juntas.

El camino al papel protagónico

The Owl House no es la primera serie de Disney en contar con un personaje LGBTQ+, pero hasta el momento nunca se había tratado de un personaje principal. Dentro de lo que es contenido para televisión, el estudio introdujo por primera vez representación del colectivo en 2014, en la serie ¡Buena suerte, Charlie! Se trató solo de dos extras que interpretaban a una pareja de madres pero fue un primer paso importante.

Más adelante, Andy Mack (2017-2019), otra serie de televisión, tuvo el primer personaje secundario abiertamente gay de Disney. Cyrus era el mejor amigo de la protagonista y el show exploró no solo cómo fue para él darse cuenta que era gay, sino también su salida del clóset y lo importante que es tener amigues que te acepten.

Por otro lado, cuando se trata de la gran pantalla, Disney no se ha arriesgado demasiado. Tanto la última película de Star Wars, El ascenso de Skywalker (2019), como la más reciente película animada de Pixar, Unidos (2020), fueron noticia en su momento por prometer personajes LBGTQ+. Sin embargo, ambos casos resultaron ser decepcionantes, ya que solo se trataba de escenas muy cortas de extras que podían ser fácilmente editadas para evitar la censura en países donde el colectivo LGBTQ+ todavía no es aceptado.

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Apoyemos la animación inclusiva

La importancia de The Owl House radica no solo en que es la primera vez que une protagonista es LGBTQ+ en Disney, sino también en el hecho de que se trate de una serie de animación. Esta serie se une al importante trabajo de normalizar la representación del colectivo en contenido destinado al público infantil y preadolescente, así como ya han hecho She-Ra y Steven Universe, entre otras.

La serie se puede ver los viernes a las 19:00 por Disney Channel. Es importante darle una oportunidad: que una serie animada de Disney se permita tener una protagonista bisexual da esperanza. ¿Quién sabe? Tal vez el próximo terreno a conquistar sea, al fin, la pantalla grande.


Fuentes:


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Mary Poppins, ¿un clásico queer?

Artículo colaboración de María López Medel, de la Universidad de Alicante (España)


La literatura clásica infantil y el universo LGTBI son dos conceptos a primera vista disonantes, hasta que escarbamos en obras intemporales que, dentro de sus limitaciones, han lanzado un guiño queer precoz timidísimo frente a los relatos gays para público infantil que encontramos por el momento en cualquier librería.

Uno de esos clásicos es Mary Poppins, aunque por razones que nada tienen que ver con el icono gay musical Julie Andrews. La autora de esta colección fue una australiana esotérica que escribió la primera entrega durante una relación romántica estable con otra mujer conocida por llevar pantalones y fumar en público a principios del siglo XX.

Nacida en 1899, P. L. Travers tenía treinta años y estaba aquejada por una enfermedad respiratoria. Detestaba la atención y, al no permitirle la editorial firmar sus obras como «Anon», se aferró a su nombre artístico carente de género (P. L. Travers) como hicieran George Sand o J. K. Rowling. Se dedicó a sí misma su primer libro.

P.L. Travers en 1924, diez años antes de escribir Mary Poppins
P. L. Travers en 1924, diez años antes de escribir Mary Poppins.

Poco conocemos de ella y la mitad puede que no sea verdad. Contaba que era de origen irlandés, hija del dueño de una plantación de azúcar en Australia, y no de un banquero alcohólico de Queensland venido a menos que la dejó huérfana con siete años. Dice su obituario en The New York Times que debutó con diez años como actriz de una compañía de Shakespeare y desde adolescente fue bailarina, poeta erótica y reportera.

«A los hombres no les interesan las mujeres sino demostrarles lo interesantes que son».

Sobre su vida amorosa todo son especulaciones, aunque figura en la lista de personas gays, lesbianas o bisexuales de Wikipedia. Para el Daily Mail, fue «una esnob intelectual que escribía prosa erótica, ex simpatizante fascista, lesbiana ocasional y pésima madre», (adoptó un bebé emparentado con Yeats al que separó de su hermano gemelo al nacer y de sus cinco hermanos, previa consulta a un vidente, y le ocultó la verdad mientras pudo. Él nunca lo superó y se dio a la bebida).

A los 25 años emigró a Irlanda y después a Inglaterra. Fue pupila del místico teósofo George William Russell (Æ) hasta que, en 1934, Mary Poppins popped in (apareció) en su vida. Travers aseguró no haber escrito nunca para un público infantil, sino para hacerse llorar y reír a sí misma, como Beatrix Potter con Peter Rabbit, pero la niñera voladora fue un éxito instantáneo de la crítica que encandiló y se prolongó cincuenta años hasta acabar fagocitado por el imperio del ratón orejudo. El personaje literario era cruel, sádico y vengativo. No le gustaban lxs niñxs.

En Londres, compartió piso (y/o relación de una década) con Madge Burnand, hija del editor de Punch. Con ella se mudó a la casa de campo medieval Pound Cottage en Sussex, donde escribió la primera parte de Poppins. Otra relación lesbiana que se le atribuye fue con Jessie Orage, a través de cuyo marido, Alfred Richard, entró en contacto con el gurú espiritual Gurdjieff y pasó a formar parte del grupo de escritoras lesbianas conocido como «The Rope» («la cuerda»).

Imagen actual de Pound Cottage, donde P.L. Travers escribió Mary Poppins en 1934 (Google Maps
Imagen actual de Pound Cottage, donde P. L. Travers escribió Mary Poppins en 1934.

Su biógrafa, Valerie Lawson, autora de Mary Poppins, she wrote (no está traducido al español) desmiente cualquier tendencia hacia su mismo sexo. Oficialmente nunca salió del armario. Recibió un doctorado honorífico, la Orden del Imperio Británico y una de sus obras se tradujo al latín: Maria Poppina ab A ad Z.

Su denigrada maternidad feminista nos lleva a su hija literaria, Mary Poppins: protagonista contracorriente, antipática, asexuada, irrespetuosa, intimidante y libre. Poco que ver con el personaje edulcorado de Disney. La Poppins literaria era como su creadora: agria, brusca y vanidosa. Nunca daba explicaciones.

«Las actrices envejecen, las bailarinas flojean pero una escritora siempre tiene su máquina de escribir».

En el biopic del propio Walter Disney (Al encuentro de Mr. Banks), se echó a perder según Laura Mandanas una oportunidad estelar de visibilizar la condición queer de Travers en las siguientes escenas:

  • Cuando el abogado de Travers trata de convencerla de sus necesidades económicas, podría haber mencionado las necesidades de proveer para su pareja.
  • Cuando despide a la criada, esta podría haber amenazado con ir a decírselo a su pareja.
  • Cuando coloca los abalorios que ha traído de casa, podría haber incluido una fotografía de Madge Burnand o Jessie Orage.
  • En una de las escenas donde está sentada solitaria en el bar del hotel, podría haber tenido contacto visual con otra mujer que la invitara a una copa (aunque la rechazara).
  • Cuando Disney la visita en su casa, podría haber alguna pista de que convivía con otra mujer y era madre soltera de un niño pequeño.

El director de El regreso de Mary Poppins ha anunciado que quiere incluir al movimiento por los derechos LGBTI en la tercera película. Sin embargo, no siempre ha sido un adalid feminista y queer. En los años ochenta, el libro fue retirado de la Biblioteca Pública de San Francisco por su tratamiento de las minorías (el capítulo polémico, «Un mal martes», fue objeto de revisión y se reemplazaron las connotaciones xenófobas y racistas). La señora Banks tampoco era sufragista; solo una mala madre.

Travers insistió en que la versión en pantalla no se inventara una relación amorosa entre Mary y Bert, y detestaba las palabras imposibles y los bailes con pingüinos. Lloró en el estreno pero de frustración. Cobró 100.000 dólares por adelantado y un 5% de las ventas. Murió un Día del Libro hace 23 años, dejándonos con un personaje literario femenino tan evocador como desconocido.

 


Fuentes:

¡5 razones por las cuales debes mirar Pocahontas con tus hijxs!

Pocahontas es, ante todo, una historia digna de ser contada. Está basada en la biografía de un marinero y soldado llamado John Smith, y de la princesa indígena de una tribu de nativos norteamericanos, llamada Matoaka, a quien todos conocían como Pocahontas por su larga cabellera. Ocurrió en el año 1608. La adaptación de Disney nos muestra a una mujer muy segura de sí misma, y con valores feministas.

1- Pocahontas persigue sus sueños

Su padre (patriarca de la tribu) quiere casarla con el mejor guerrero de su comunidad. Ella cree que su destino le depara sorpresas, vivencias interesantes que pretende ir descubriendo, y por ello se niega a someterse a una vida estable de mujer casada en un hogar que la protege de los males del mundo exterior. Ella sube a su bote y canta:

Lo que me gusta del río es
que nunca él se mantiene igual.
El agua siempre cambia,
siempre fluye.

Posible no es vivir así,
un precio hay que pagar.
Ser estables nos impide ver al frente.

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2- Conoce a John Smith y lo pone en su lugar

Él le dice que quiere mejorar la vida de los salvajes y, por supuesto, ella se ofende, defiende a su tribu contra el racismo colonizador y le responde:

“¿Salvaje? ¿Incivilizado? Quieres decir, diferente a ti”.

Y le canta:

Me crees ignorante y salvaje.
tu has ido por el mundo y viajado por doquier,
mas no puedo entender.
Si hay tanto por saber,
tendrías que aprender a escuchar,
escuchar.

Te crees señor de todo territorio,
la tierra solo quieres poseer.
Mas toda roca, planta, o criatura
viva está, tiene alma, es un ser.

Tu crees que igual a ti es todo el mundo
y hablas como un gran conocedor,
mas sigue las pisadas de un extraño
y mil sorpresas hallarás alrededor.

(La canción sigue)

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3- Le da una lección a ambos bandos

“A esto hemos llegado por el camino del odio”, expresa Pocahontas, cuando la tribu está por iniciar la batalla contra los ingleses invasores. Ella expone su vida para detener el enfrentamiento. Su padre comprende en ese momento que la joven habló con gran sabiduría, acto seguido, por medio de la reflexión, bajan las armas y se disponen a hacer la paz. Pocahontas es quien nos trae la moraleja de que el diálogo es para los seres humanos la herramienta más valiosa, y que la verdadera riqueza está en la fraternidad y el respeto por la naturaleza.

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4- ¡Resulta que es un territorio de mujeres sabias!

Las grandes protagonistas y portadoras de sabiduría son Pocahontas y ¡la abuela sauce! Sí, las moralejas valiosas provienen de ambas mujeres. Este maravilloso árbol parlante aconseja a la joven que abra su corazón para poder elegir la senda correcta. Además, tiene una personalidad elegante y divertida, es dulce y con buen sentido del humor.

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5- No terminan casados, felices ni comiendo perdices

John le propone a Pocahontas que se vaya a vivir a Londres con él, pero ella sabe que su lugar está en América, con su familia. Con estas palabras no estamos oponiéndonos al matrimonio, sino destacándola por ser una persona que sabe lo que quiere para su vida, que es dueña de sus actos. Es una mujer muy segura y decidida; es, a su vez, valiente, ágil, inteligente, fuerte, luchadora y soñadora. Princesa Disney que rompe el molde y nos muestra desde 1995 que hay un nuevo paradigma respecto del ser mujer. Por fortuna, fue la animación referente con la cual ha crecido toda una generación de niñxs. Definitivamente, Pocahontas posee valores feministas más que dignos de mención.

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