En pandemia, seguimos menstruando

Durante mayo, el equipo de Economía Femini(s)ta recaudó más de $140.000 para la compra de productos de gestión menstrual y artículos de limpieza que fueron donados a barrios populares a través de La Garganta Poderosa.

Desde 2017, Economía Femini(s)ta lleva cabo #MenstruAcción, una campaña que busca visibilizar a la menstruación como un factor de desigualdad, ya que los productos y las condiciones necesarios para realizar una adecuada gestión menstrual no son accesibles para todas las personas que los necesitan.

Los puntos principales se mantienen desde el comienzo, organizados en tres reclamos centrales:

  • Eliminación del IVA de los productos de gestión menstrual.
  • Provisión gratuita de productos de gestión menstrual en escuelas, universidades, comedores, cárceles, espacios comunitarios y refugios para personas en situación de calle.
  • Investigación y acceso a la información para promover políticas públicas que tomen dimensión de los aspectos educativos, de salud, económicos y ambientales derivados del uso de los productos de gestión menstrual.
Tweet de @EcoFeminita

Dos años después de su creación, consiguieron la presentación 12 proyectos de ley, la inclusión de tampones y la ampliación de la oferta de toallitas en el Programa Precios Cuidados, la donación de más de 15.000 productos de gestión menstrual y su distribución en contextos vulnerados y la realización de talleres formativos en al menos 10 provincias de nuestro país.

Gestión menstrual

A partir del material docente «ESImportante hablar de menstruación», reconocemos a la gestión menstrual como la necesidad de acceso a agua limpia, instalaciones sanitarias adecuadas, elementos de gestión menstrual, lugar para la eliminación de desechos, conocimiento y visibilización de la temática. Su importancia radica en evitar una serie de consecuencias que van desde lo económico hasta lo ambiental.

Consecuencias económicas:
Infografía de ANCCOM

Si bien sabemos que las mujeres ganan un 27% menos que los hombres, a la problemática se le suman los precios elevados que presentan los productos de higiene menstrual. La «Tasa rosa» o el «Pink Tax» es una recarga del 30% a determinados productos de higiene femenina, que representan la cara menos visible de la desigualdad de género.

En 2020, el gasto anual en toallitas ronda los $2.900 y el de tampones los $3.800. Esto afecta silenciosamente a la economía de todos los cuerpos que menstrúan.

Consecuencias ambientales:

Se calculan desechos de al menos 130.000 toneladas de residuos no biodegradables por el uso de tampones en Argentina. Aquí es donde se vuelve fundamental proponer como alternativa el uso de toallas de tela o copas de silicona, que tienen un tiempo de vida de entre 3 y 10 años y no generan residuos.

Consecuencias en la salud:

Por falta de información y de acceso a productos de higiene, muchas veces se practican formas de gestión menstrual antihigiénicas, como el uso de paños viejos y desgastados o trapos, que pueden causar infecciones del tracto urinario, problemas de salud reproductiva y hasta infertilidad.

Consecuencias en la escolaridad:

El ausentismo escolar durante los días de período menstrual afecta al 20% de las personas que menstrúan en Asia y África. En Argentina, esos datos ni siquiera se registran y por eso se vuelve necesario hablar de menstruación. Que el tema sea tabú para la mayoría de les adolescentes aunque se encuentre en la currícula obligatoria de los colegios primarios y secundarios no ayuda.

En cuarentena también menstruamos

Imagen de tuit de @EcoFeminita

La pobreza, el trabajo informal y precario y el riesgo habitacional son factores que afectan principalmente a las mujeres y que se agudizan en estados de emergencia sanitaria como el que atravesamos hoy. Lo mismo sucede con la menstruación. En esta oportunidad, Economía Femini(s)ta se unió con La Garganta Poderosa.

En el marco del Día Mundial de la Salud Menstrual, realizaron durante el mes de mayo una nueva colecta de dinero para la compra y posterior donación de tampones, toallitas, y copas menstruales en pleno aislamiento obligatorio. Los resultados fueron exitosos: más de $140.000 recaudados. Aunque la colecta ya finalizó, desde la campaña se sigue apelando a la lucha por el reconocimiento de la gestión menstrual como una necesidad básica.

Sangrado azul en los medios de comunicación

A nivel cultural la menstruación sigue siendo un tema del cual no se habla. En las publicidades de productos de higiene menstrual hasta 2019 no se había televisado sangre. Por otro lado, es normal que se pregunte por «Andrés» o decir «estoy indispuesta» en vez de nombrar pertinentemente el período menstrual.

Que arrastre un estigma social tiene consecuencias directas no solo a nivel estatal en la falta de generación de políticas públicas sino también a nivel comunidad, ya que contribuye a la falta de producción y circulación de información.

Sumá tu aporte

Al ser una campaña de tipo autogestiva, sin fines de lucro, #MenstruAcción sigue necesitando aportes para el reparto de recursos y la formación de sus profesionales. Se puede donar dinero para la campaña aquí.


Fuentes:

Techo de cristal: la participación de la mujer en el mercado laboral argentino

A partir del Movimiento Ni Una Menos, que empezó a tomar forma en el año 2015, comenzó a romperse el cascarón de una pelea gestada en el interior del espacio social que data de hace muchos años. Fue así como la puja de las mujeres y su necesidad (no confundamos con deseo) de que sus derechos como personas se legitimen les otorgó voz y entidad en el espacio público y privado. 

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28 de mayo: Día Mundial de la Higiene Menstrual

Cada 28 de mayo se celebra el Día Mundial de la Higiene Menstrual, una iniciativa que busca dejar los tabúes de lado y hablar de menstruación.

Esta iniciativa, que comenzó la ONG Wash United, busca no sólo hablar sobre menstruación, sino también sobre los problemas que genera la falta de educación al respecto y la importancia que tiene en la vida de quienes mes a mes atraviesan su ciclo menstrual.

Desde la ONG, lanzan nuevos informes todos los años para derribar mitos sobre la menstruación y dar información fidedigna. Además, buscan concientizar y poner de manifiesto el impacto que tiene la menstruación en la salud física y emocional de las personas.

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«Educar sobre menstruación cambia todo». |Foto: Menstrual Hygiene Day.

La falta de información (que a muches podría sorprender por su alcance) va desde no saber qué es el ciclo menstrual y por qué se produce hasta tener extraños rituales durante los días en los que se está menstruando. Un ejemplo es lo que ocurre en Nepal, donde las personas menstruantes deben dormir lejos de sus familias durante su período e incluso se les prohibe comer ciertos alimentos.

En nuestro país, una de las principales causas de desinformación es la falta de implementación de la Ley de Educación Sexual Integral. Al día de hoy, muches niñes siguen sin saber cómo funciona su cuerpo y cómo debería ser un ciclo menstrual «normal». También se desconoce que hay muchos métodos de higiene que pueden ser utilizados más allá de las toallitas femeninas o los tampones.

Otro de los problemas que rodean a la menstruación es los precios altos de los productos de higiene. Hoy, en Argentina, un paquete de toallitas femeninas de 8 unidades cuesta alrededor de $25 y uno de tampones de 8 unidades ronda los $30 (varía según la marca).  De acuerdo con un estudio de Economía Feminista, el costo de menstruar por año puede llegar a rondar los $1000.

La falta de políticas implementadas alrededor del mundo también se hace visible en los ámbitos escolar y laboral. Son muchos los países donde les niñes se ausentan de clases durante su ciclo, no solo debido a las molestias y el malestar que puede causar sino debido al estigma que hay alrededor de la menstruación y la falta de lugares apropiados para la higiene menstrual.

La menstruación no solo implica un gran gasto: es también una pérdida de ingresos por las ausencias al trabajo. En el ámbito laboral, las personas en edad menstrual ocupan el 40% de la población laboral activa. Si bien en algunos convenios de trabajo se estipula una cantidad de días «femeninos» que dan la posibilidad de ausentarse, esto no ocurre en todos lados.

El año pasado, Economía Femini(s)ta comenzó su proyecto #MenstruAcción. Desde entonces, en cada marcha a la que asisten reciben donaciones de productos de higiene menstrual así como también firmas para lograr un proyecto de ley que le quite el IVA a dichos productos.

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Invitación al «Menstruversario» | Foto: Economía Femini(s)ta

Este 28 de mayo, se extendió la invitación a la gente a acercarse al Congreso de la Nación vistiendo alguna prenda de color bordó para festejar el primer año del proyecto y seguir exigiendo por la quita del IVA y la distribución gratuita de productos de higiene menstrual.

 

Notas relacionadas:
La desigualdad se tiñe de rojo
Me vino la #MenstruAcción
Cosa de mujeres: Menstruación, Género y Poder

 


Fuentes:

Foto de portada:

Me vino la #MenstruAcción

Duele. Sangra. Toallita. Tampón. Copa. Ibuprofeno. Otro más. El primer día es el peor. No, el segundo es el peor. Me viene mucho. Me viene poco pero con dolor. Ni me doy cuenta cuando me viene, es un poquito de sangre. Tengo hemorragias. No me puedo levantar de la cama. Me duelen los ovarios. Estoy indispuesta. Me visitó andrés. Me duele la panza. Me siento mal. No puedo ir. No puedo moverme de mi cama.

¿Qué pasa si te viene y vivís en la calle? ¿Qué pasa si la plata sólo te alcanza para comprar un kilo de pan en vez de 8 toallitas? ¿Qué invento hacés para poder higienizarte? ¿Cuántas infecciones puede sufrir tu cuerpo? ¿Qué pasa si sos varón trans?

La campaña «MenstruAcción» instaló el debate sobre todas estas cuestiones, desde aquello que nos suena más conocido hasta eso en lo que nunca nos pusimos a pensar. El objetivo es visibilizar a la menstruación como un factor de desigualdad que se suma a la brecha salarial, la redistribución asimétrica del trabajo doméstico y otras tantas disparidades económicas.

La campaña se establece sobre tres reclamos centrales:

  • Eliminación del IVA sobre los productos de gestión menstrual.
  • Provisión gratuita de productos de gestión menstrual en escuelas, universidades, comedores, cárceles, espacios comunitarios y refugios para personas en situación de calle.
  • Investigación y acceso a la información para promover políticas públicas que tomen dimensión de los aspectos educativos, de salud, económicos y ambientales derivados del uso de los productos de gestión menstrual.

La menstruación es un hecho que presenta necesidades particulares: acceso a agua limpia, instalaciones sanitarias adecuadas, elementos de gestión menstrual, lugar para eliminación de los desechos y, especialmente, conocimiento y visibilización de la temática. Muchas personas carecen de los saberes, el apoyo y los recursos para manejar la menstruación.

La dificultad o la falta de acceso a productos de gestión menstrual también impacta en el derecho a la educación. De acuerdo con información recabada por el Banco Mundial, se estima que a nivel global niñas y jóvenes pierden entre el 10% y el 20% de los días de clase por causas relacionadas con la menstruación. Según el programa WASH de UNICEF, menstruar presenta retos particulares para las niñas y las adolescentes en edad escolar. En el caso de los niños trans es aún más difícil, ya que pocas veces son tenidos en cuenta en la información que las escuelas proveen sobre el tema. Esto viola derechos humanos básicos e interfiere con la Ley de Identidad de Género.

La falta de acceso a productos de gestión menstrual resulta en prácticas inadecuadas que, de acuerdo con UNICEF a través de su programa WASH, implican una violación del derecho a la dignidad de las personas que menstrúan. Esto es en especial problemático en el caso de personas de bajos recursos y de quienes se encuentran en situación de calle. La falta de medios para manejar correctamente la menstruación puede resultar en infecciones y daños a la salud física y mental a largo plazo, por practicarse formas de gestión menstruales antihigiénicas como el uso de paños viejos y desgastados o trapos, que pueden causar infecciones del tracto urinario, problemas de salud reproductiva y hasta infertilidad.

Este proceso también impacta en la economía. Las mujeres enfrentan diversas formas de desigualdad económica. En promedio, ganan 27% menos que los varones, tienen mayores tasas de precarización laboral y su tasa de desempleo duplica el 9% nacional. En Argentina, el 40% de las mujeres gana menos de $10 000 por mes y, según datos de marzo de 2017 para Buenos Aires, quienes menstrúan gastan hoy entre $700 y $1200 pesos al año en gestionar su período. El pago del 21% de Impuesto al Valor Agregado (IVA) en productos de gestión menstrual constituye un impuesto regresivo y desigual: no solo tiene un mayor impacto negativo sobre personas de bajos recursos sino también sobre un sector particular de la población.

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Es importante instalar la iniciativa como debate público, socioeconómico y político. Una de las formas de apoyar la campaña es sumar firmas para que la #MenstruAccion se trate en el congreso este año en este formulario.

La menstruación debe dejar de ser algo que nos avergüence hasta nombrarla. No deja de ser un proceso natural propio del cuerpo humano.

Y no sólo de las mujeres…


Fuente:

Economía Femini(s)ta