ESI: la información es un derecho

En el marco de la Semana de la Prevención del Embarazo No Planificado en la Adolescencia —que rige desde el 21 hasta el 29 de septiembre en nuestro país— UNICEF, la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y más de diez organizaciones no gubernamentales presentaron una nueva edición de la campaña #PuedoDecidir dirigida a menores de entre 13 a 18 años de edad.

#PuedoDecidir es una campaña que, mediante actividades virtuales, busca empoderar a les jóvenes a disfrutar de su sexualidad de forma cuidada (una vez que termine el distanciamiento social preventivo y obligatorio) así como informar el uso correcto de métodos anticonceptivos y la manera de acceder a ellos para evitar embarazos no intencionales e infecciones de transmisión sexual.

Según UNICEF, en Argentina se producen 10 partos de adolescentes por hora y, si bien en los últimos años hubo un descenso en los embarazos de chicas de 15 a 19 años, la cifra entre la población de 10 a 14 continúa estable. Además, advierte que el 70% de los embarazos en adolescentes no son intencionales: ocurrieron durante una relación sexual sin protección anticonceptiva o por imposición.

La ley de educación sexual integral (ESI) y los tratados internacionales a los que adhirió Argentina (como la Declaración Universal y la Convención Interamericana de los Derechos Humanos, la Conferencia de Población y Desarrollo de El Cairo y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidades) recomiendan difundir información sobre salud sexual y anticoncepción e incorporar contenidos sobre sexualidad y reproducción en todos los niveles educativos.

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Según el Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia 2017-2019 (Plan ENIA), en Argentina 1 de cada 4 mujeres que tuvieron su primere hije en la adolescencia tendrán une segunde antes de los 19 años. El Ministerio de Salud de la Nación alerta que en el 80% de las maternidades públicas del país, el 29% de las adolescentes fue madre por segunda o tercera vez antes de los 20 años. 

Puedo decidir

La campaña #PuedoDecidir está coordinada por la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer en conjunto con UNICEF, la Red Nacional de Jóvenes y Adolescentes para la Salud Sexual y Reproductiva, UNFPA, Amnistía Internacional Argentina, FUSA Asociación Civil, el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, Fundación Huésped, Fundación Kaleidos, Las Otras Voces, Intercambios, Xango, Centro de Estudios de Estado y Sociedad y Doncel.

Además de prevenir embarazos no deseados, busca concientizar sobre las enfermedades de transmisión sexual. Las ITS son infecciones que pueden transmitirse de una persona a otra en relaciones sexuales sin uso de preservativo para pene/vagina o campo de látex. Las más comunes son VIH, sífilis, hepatitis B y C, gonorrea, clamidia, herpes genital y virus del papiloma humano. Estas enfermedades no siempre presentan síntomas.

Imagen: UNICEF

Según el Registro Informático Perinatal del Ministerio de Salud de la Nación, 7 de cada 10 embarazos en adolescentes no son intencionales. En jóvenes de 15 a 19 años, los embarazos no planificados representan 6 de cada 10 mientras que en la franja de edad de 10 a 14 años el número aumenta a 8 de cada 10. Esto equivale a 238 niñes que nacen de adolescentes de entre 15 y 19 años de edad por día.

que la información circule

La campaña fomenta el uso de diferentes métodos anticonceptivos que se detallan a continuación. Todos son gratuitos para adolescentes en los centros de salud, hospitales públicos, obras sociales y prepagas del país. Además, creó un mapa que informa dónde conseguir anticonceptivos gratuitos sin la necesidad de presentar DNI o la compañía de une adulte.

  • PASTILLAS ANTICONCEPTIVAS: tienen hormonas que evitan la ovulación; se toma una por día siempre en el mismo horario y si se usan correctamente son muy efectivas.
  • INYECTABLES: tienen hormonas que evitan la ovulación y hay dos variedades según el tipo de hormonas; unos son de aplicación mensual y otros cada tres meses.
  • PRESERVATIVO PARA VAGINA: uno de los únicos métodos que previenen tanto embarazos como infecciones de transmisión sexual. Actualmente no está disponible en la Argentina.
  • DIU: es un pequeño dispositivo que se ubica dentro del útero e impide que los espermatozoides se junten en el óvulo. Hay de dos tipos, de cobre y hormonales.
  • IMPLANTES SUBDÉRMICOS: se ubica debajo de la piel y liberan hormonas que impiden la ovulación, son pequeños y flexibles. Lo colocan profesionales de la salud y su duración es de 3 años.
  • PRESERVATIVO PARA PENE: uno de los únicos métodos que previenen tanto embarazos como infecciones de transmisión sexual. Es importante utilizarlo durante toda la relación sexual.

Otro posible método de anticoncepción es la pastilla de emergencia, conocida como la «pastilla del día después». En el sitio web de la campaña se explica cuándo se debe utilizar este método: si tuviste una relación sexual sin protección, si el preservativo se corrió, rompió o salió, si te olvidaste de tomar las pastillas anticonceptivas diarias, si te aplicaste fuera de tiempo la anticoncepción inyectable y si sufriste una violación.

Según los tratados internacionales y las leyes que rigen en nuestro país, les adolescentes tienes derechos. Entre ellos se destacan el de vivir y expresar libremente su orientación sexual e identidad de género, elegir con quién o con quiénes desean estar y decidir si quieren o no tener hijes. De igual manera, les menores tienen derecho a la interrupción legal del embarazo (ILE) en los casos permitidos por la ley, a recibir información y elegir junto a su médique qué método anticonceptivo usar.

Un derecho fundamental es el de recibir información de manera clara, accesible y sin discriminación ni demoras. Eso se complementa con la ley 26.150 que obliga a las escuelas a brindar educación sexual integral pero que, de todos modos, en muchos lugares del país sigue siendo inexistente.

Los embarazos no deseados ni planificados afectan a les jóvenes de todo el mundo y se incrementan aun en situaciones de distanciamiento social como el que impone la COVID-19. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, por cada 6 meses que se mantenga el aislamiento social, preventivo y obligatorio, se proyectan 7 millones más de embarazos no planeados en el mundo. Todo embarazo no intencionado es una vulneración de los derechos reproductivos de les adolescentes.

Si todavía tenés con dudas, comunicate con:

0800 222 3444 LÍNEA DE SALUD SEXUAL Y PROCREACIÓN RESPONSABLE.
Información sobre métodos anticonceptivos y dónde conseguirlos de forma gratuita.

0800 333 3444 LÍNEA VIH / SIDA.
Formas de transmisión del VIH, cómo prevenirlo y dónde realizarse el análisis.


Fuentes:


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Mujeres y tecnología contra el VPH

Un grupo de científicas del Centro Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) encabezado por Silvina Arrossi ganó un subsidio internacional de Conquer Cancer, The ASCO Foundation, con el cual desarrollarán una aplicación que favorezca el acceso a la información de las mujeres sobre el VPH y a los tests necesarios para llevar a cabo los controles. Sigue leyendo Mujeres y tecnología contra el VPH

Educación sexual para todes: @consultorioesi

Hace poco más de dos meses surgió Consultorio ESI, un proyecto creado por tres profesionales que, ante la demanda de información de la juventud, decidieron iniciar una cuenta de Instagram donde difundir contenidos de educación sexual. Con un crecimiento rápido, ya superaron los 8000 seguidores.


Escritura Feminista: ¿Cómo y cuándo surge el proyecto? ¿Quiénes lo integran? ¿A qué se dedican?

Consultorio ESI: El proyecto surge fundamentalmente a partir de una demanda por parte de nuestrxs alumnxs, exalumnxs y colegas. Nos pedían debatir, tener mayor información y profundizar sobre temas de actualidad relativos a la ESI. Entendemos que esta demanda cobra fuerza en el marco de la interpelación que supuso para el conjunto de la sociedad la masificación del movimiento feminista luego de la primera movilización Ni Una Menos, con el particular impacto que tuvo entre lxs jóvenes. Si bien como idea surge hace aproximadamente un año, el proyecto terminó concretándose hace unos dos meses.

Somos tres profesionales de la educación con distintos recorridos formativos y laborales, especializadas en ESI, Género y Movimientos feministas.


E. F.:
¿Cómo obtienen la información que difunden?

C. ESI: La información que difundimos la obtenemos principalmente de bibliografía especializada, como por ejemplo los textos de Graciela Morgade, Mónica Tarducci, Marcela Lagarde, entre otras. A esto se suma nuestra trayectoria académica y disciplinar, dado que en los últimos años hemos transitado distintas instancias formativas en relación a la ESI. Nos manejamos dentro de un marco teórico conformado por las principales autoras del feminismo como Simone de Beauvoir, Kate Millet, Judith Butler, Paul Preciado, Silvia de Federici y otros como Michel Foucault. No obstante, como el proyecto está destinado en buena medida a lxs adolescentes, realizamos un esfuerzo por lograr la mayor transposición didáctica posible para poder llegar a un público más amplio.

«Los principales obstáculos para la implementación de la ESI tienen que ver con el miedo y el desconocimiento, producto de los tabúes que circulan en torno a la sexualidad».

E. F.: ¿Podría la ESI ayudar a disminuir la discriminación vinculada a género o sexualidades disidentes? ¿Desde qué abordaje?

C. ESI: Creemos que la implementación de la ESI es fundamental para poder construir modelos mentales en clave de diversidad. La información es el mejor recurso para disminuir la discriminación y empezar a cuestionar las lógicas binarias y hetero(cis)nórmicas. En este sentido, los tópicos de la ESI se sostienen en una propuesta interpeladora que pone en jaque las naturalizaciones que largamente nos han encorsetado.

La ESI nos invita a deslegitimar patrones de interpretación de la realidad arraigados en discursos y prácticas tradicionales, sostenidos y perpetuados por diferentes actores sociales a lo largo de la historia. Resulta fundamental y fundante, en este punto, la posibilidad de que docentes y directivxs puedan sentirse interpeladxs por estos saberes, ya que es a partir de los procesos de aprendizaje desde donde empieza la deconstrucción de estos paradigmas atomizantes y, por tanto, la construcción colectiva de un modelo mental amplio, flexible e inclusivo.

Hablar de sexualidad en redes sociales

E. F.: ¿Qué objetivos tienen con el proyecto?

C. ESI: En principio, podemos plantear que aquello que nos interpela profundamente es la necesidad de generar las condiciones para el efectivo cumplimiento de derechos de niñxs y adolescentes. Ahora bien, sabemos que la implementación de la política nacional se ha visto, cuanto menos, cercenada por diversos motivos que, como decíamos antes, van desde el mero desconocimiento hasta la dimisión deliberada de su cumplimiento en virtud de la discrepancia con los intereses, valores y sistemas de creencias de lxs actores de las comunidades educativas.

De allí, decidimos construir este espacio para difundir saberes y prácticas en torno a la ESI porque entendemos que se trata de un medio masivo, con posibilidad de llegar a adolescentes, docentes y otras personas interesadxs en la temática. Además, posibilita el despliegue de intercambios, de hacer consultas, de compartir conocimientos y experiencias, de tejer redes para hilar colectivamente otros escenarios más libres e igualitarios.

A partir de las demandas que hemos recibido, estamos en proceso de construcción de recursos didácticos para llevar a las aulas y la preparación de encuentros, charlas y talleres para avanzar en la construcción de la ESI. De todos modos, entendemos que el proyecto que nos convoca es necesariamente colectivo y, como tal, se irá hilvanando en el encuentro con otrxs.

E. F.: ¿Qué tipo de respuesta reciben de la gente que sigue su cuenta? ¿Reciben consultas con frecuencia? ¿Cuáles son los temas que más le interesan a su comunidad?

C. ESI: Hasta el momento hemos recibido una respuesta muy positiva. Las personas agradecen la información y solicitan acompañamiento sobre cómo abordar e implementar los lineamientos de la ESI. Muchxs docentes reclaman material, estrategias y agradecen la visibilización de estos temas de manera concreta y sin tabúes. Al mismo tiempo, nos solicitan espacios formativos sobre estos temas. Lxs jóvenes también se muestran muy abiertxs, receptivxs e interesadxs; solemos recibir muchas consultas, focalizadas en lo referente a métodos anticonceptivos y salud sexual -no reproductiva- en general.

¿Se cumple la ley 26.150 en escuelas?

E. F.: ¿Por qué creen que la ESI no se implementa de forma adecuada en algunas escuelas?

C. ESI: Creemos que los principales obstáculos para la implementación de la ESI tienen que ver con el miedo y el desconocimiento (producto de los tabúes que circulan en torno a la sexualidad), tanto por parte de docentes y escuelas, como de las familias. Si bien es cierto que en los últimos años pudieron observarse avances en esta dirección, estos tuvieron más que ver con la lucha de lxs jóvenes -sobre todo las chicas- para que se incorpore la ESI en las escuelas. En este sentido, es importante señalar la falta de espacios sistemáticos y obligatorios de formación de lxs docentes, librado de este modo a la iniciativa personal y voluntaria de cada profesional.

Otro factor fundamental en este sentido es el crecimiento de algunos grupos reaccionarios surgidos en virtud del significativo crecimiento del movimiento feminista. Estos grupos vienen impulsando acciones de amedrentamiento radicalizadas hacia las escuelas y lxs docentes que intentan instalar en sus agendas pedagógicas la ESI, como denunciar o irrumpir en aulas, provocando cierta reticencia a abordar la temática.

Por último, también queremos mencionar la falta de una acción centralizada por parte del Estado Nacional que pueda ponerse por encima y superar estos obstáculos, sobre todo si tenemos en cuenta que muchas veces la implementación de la ESI queda sujeta al cariz ideológico de quienes gobiernan cada provincia o cada municipio.

 

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E. F.: ¿Consideran que la Ley 26.150 (Educación Sexual Integral) requiere alguna modificación en la actualidad? ¿Cuál/es?

C. ESI: Creemos que la ley 26.150 constituye un primer paso en el camino en tanto establece la integralidad de la educación sexual como derecho de todxs lxs niñxs y adolescentes y, en este sentido, supone una ruptura respecto de discursos tradicionales con gran pregnancia en materia de educación sexual como el biomédico o el jurídico, entre otros. No obstante, existen ciertas cuestiones que se plantean en la ley que creemos necesario revisar, así como también, otras que se fueron delineando a posteriori de su sanción y que resulta menester incluir.

Por ejemplo, consideramos necesario eliminar el artículo 5 que, de alguna manera, admite la adaptación de la ESI en función del ideario institucional lo que, a las claras, redunda en un espacio de discrecionalidad que atenta contra la obligatoriedad y universalidad de la ley.

Por último, consideramos relevante la necesidad de ampliar y jerarquizar la dimensión del placer en el abordaje de la ESI pues, aunque históricamente relegado y silenciado -especialmente en las instituciones educativas- es inherente a la sexualidad.

¿Dónde está mi ESI? Por les pibes, para les pibes

Les alumnes de la escuela secundaria N° 14 Carlos Vergara, de la ciudad de La Plata, se encontraron con una necesidad latente y preocupante que veían en la mayoría de las escuelas del país: la falta de implementación de la ley de educación sexual integral, aprobada en 2006.

No existen números oficiales sobre la información que reciben les alumnes pero una encuesta publicada el año pasado por la Fundación Huésped indicó que apenas la mitad de les docentes entrevistades había recibido algún tipo de capacitación por parte del Estado, mientras que el 57% busca información por sus propios medios.  

En el marco del programa Jóvenes y Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires, les alumnes decidieron hacer lo que el Estado no, para visibilizar cómo se les vulnera su derecho y el de tantes estudiantes.

Con la coordinación de la profesora de Literatura Andrea Beratz pensaron, diseñaron y escribieron el libro «¿Dónde está mi ESI?», una suerte de manual educativo que trata temas como identidad de género, matrimonio igualitario, legalización del aborto, violencia de género, trata de personas y más, con herramientas tales como guías de preguntas o recomendaciones de libros y películas para abordarlos en clase.

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Después de la presentación del proyecto en Chapadmalal, donde se realizó el encuentro de todas las escuelas participantes del programa, y gracias a la nota de Mariana Carbajal en Página 12 (quien, además, escribió el prólogo del libro), se produjo un difusión tan masiva a nivel nacional que ningune de elles esperaba.

«Lo que demostró la repercusión es que [el libro] no era necesario solamente para les adolescentes sino que era urgente para les docentes. Nuestra primera idea era que el libro le sirviera a les pibes; si le sirve a los docentes, bienvenido sea»,  cuenta Andrea.

El libro está en formato digital, porque no obtuvieron financiación para imprimir muchos ejemplares. De todas formas, llegó en cuestión de días a escuelas de toda la geografía argentina para cuestionar y romper el abordaje de la educación sexual integral.  

«Me escribió una profesora de Tilcara para decirme que ya estaban trabajando el libro. Eso era algo impensado para nosotros, sabiendo lo necesario que es en las provincias del norte», dice Andrea sin ocultar la sorpresa que le genera la anécdota.

«Vos tenés una ley de identidad de género pero nadie te explica cómo abordar los cambios de género en la escuela, donde se tiene que respetar el nombre que le pibe eligió sin necesidad de haberse cambiado el documento», explica Andrea. Ella se encontró, también, aprendiendo y deconstruyendo ideas, creencias y formas tanto de su vida privada como de su rol como docente.  

El libro demuestra por sí solo el compromiso de les estudiantes ante el dedo acusador del aparato social e institucional que constantemente se encarga de resaltar la «incapacidad» de lograr un producto intelectual por su condición de jóvenes (ligada a la vaguedad y a la falta de sabiduría).

A esto, Andrea responde: «El compromiso de les pibes fue gigante desde la elección del tema hasta el proceso de trabajo. La producción del libro implicó juntarnos más horas en la escuela, los fines de semana y los feriados, con todo lo que eso implica para une adolescente. ¿Qué adolescente se queda cinco horas más en la escuela?».

«La escuela transforma y se transforma, y la tenemos que transformar dándole lugar a les pibes en función de sus necesidades. Hay que escuchar sus intereses e involucrarse con ello».

Eso fue lo que les pibes hicieron: tomaron el toro por las astas para demostrar que el cambio de paradigma viene de la mano de elles, que escriben libros, marchan en las calles y revolucionan la escuela.

Pueden encontrar el libro aquí.

A falta de ESI, afuera el tabú: Sex Education

Artículo de opinión por Evelyn Eckerdt


Ambientada en los noventa, Sex Education es la nueva apuesta de Netflix: una serie que al fin toca los temas de los que nadie quiere hablar.

Creada por Laurie Nunn en Reino Unido, la tira aborda los temas de (principalmente) sexo, género, anticoncepción y aborto entre otros aún considerados tabú. Frente al riesgo de caer en la típica serie juvenil de escuela secundaria, Sex Education nos ofrece variedad de personajes complejos, bien construidos de principio a fin y para nada forzados, reunidos en una ficción donde la educación sexual es la base de una comedia ácida con un guión original.

¡Cuidado! Esta nota contiene spoilers.

La serie es protagonizada por Ottis Milburn (interpretado por Asa Butterfield, conocido por su protagónico en la película «El niño del pijama rayas»), un chico de dieciséis años, virgen y cuya madre es terapeuta sexual. Gillian Anderson, la famosa actriz de «Los expedientes secretos X», encarna el papel de una madre abierta y a la vez sobreprotectora que se preocupa por las dificultades de su hijo para experimentar su propia sexualidad.

La historia se desarrolla en la escuela donde Ottis cursa sus estudios. Si bien el escenario es un típico cliché, los personajes bien construidos son los encargados de darle a la serie su originalidad: el punto de partida está en nuestro protagonista, quien junto a Maeve Wiley (Emma Mackey) decide abrir una consultoría sexual en la que los alumnos puedan hablar de los temas que los inquietan. Y sí, nuestro querido Ottis será quien les aconseje cómo resolver las problemáticas que surgen.

Aunque tenemos los típicos ingredientes de una secundaria, la serie se encarga de contar una historia profunda a partir de cada personaje, desarrollándolos de principio a fin y haciendo que el espectador sienta empatía en los ocho capítulos que dura esta primera temporada.

El sexo no es un tabú

Si bien ciertas escenas son muy gráficas, la serie intenta mostrar relaciones sexuales sin los tabúes tradicionales. La utilización de profiláctico en las escenas presta a una lectura entre líneas de la guionista para el público (muy joven) al que apunta. Nada está ahí porque sí.

La serie aborda la diversidad sexual en toda su gama de colores con una naturalidad genial, donde ninguna escena resulta forzada. Eric Effiong (Ncuti Gatwa), el mejor amigo de Ottis, es «el chico gay» que termina protagonizando las mejores escenas de la serie: es encantador por donde lo mires, completamente libre y seguro de sí mismo, en contraste con nuestro protagonista que elige intentar pasar desapercibido. Eric es perseguido por el acoso de Adam, quien encarna el papel del hijo del director, con todos los estereotipos clásicos del bullying escolar.

Hablar de aborto y feminismo desde una ficción

La visión que la serie toma sobre el aborto parte de la historia de Maeve, quien también sufre bullying, y nos habla no sólo del machismo en la sociedad sino también de los pasillos de las escuelas en nuestros tiempos: como un «chisme» termina siendo algo que acosa al personaje durante toda la trama.

Maeve tiene una relación con el chico popular, deportista y más querido del colegio. Tienen encuentros secretos donde solo mantienen relaciones y ella deja en claro que ese es su único interés con él. Sin embargo, luego de hacerse una prueba de embarazo que le da positivo, decide no contarle al chico sobre la situación y acude a una clínica para practicarse un aborto. En la entrada de este lugar nos encontraremos con la imagen de un grupo religioso en contra de la libertad de decisión sobre los cuerpos.

En este capítulo se da uno de los mejores diálogos. Luego de haberse llevado a cabo el aborto, una paciente adulta le dice a nuestra protagonista:

«Mira, cariño, no te preocupes. Tengo tres hijos y siento más culpa por los que tuve que por los que decidí no tener. Es mejor no ser madre, a ser una mala madre».

El mensaje del consentimiento también está presente en cada línea del guion. A pesar que la serie ha sido «polémica» por lo gráfico en las escenas de sexo entre jóvenes, nos deja en claro la necesidad de una educación sexual integral, para que hablar de sexualidad no sea un tabú para nadie y se den las herramientas necesarias para disfrutar de una sexualidad plena y sana.

En cuanto a la violencia patriarcal, la serie tampoco hace vista gorda. En numerosas escenas podemos sonreír les feministas degustando frases y situaciones donde la sororidad se vuelve protagonista para combatir problemas como la difusión de nudes sin consentimiento, el bullying y los problemas familiares.

¿Por qué deberías verla?

  • Para les amantes del estilo vintage: a pesar de que la historia se desarrolla en la actualidad, la ambientación es súper noventosa.
  • En consonancia con lo anterior, los outfits de les protagonistas son exquisitos para les amantes nostálgiques.
  • Realización bien jugada. Un ejemplo de ello es una de las tomas en la que Ottis está encerrado en el baño intentando masturbarse: la cámara hace un acercamiento y el fondo se ve completamente borroso, para permitir al espectador sentir el mareo del protagonista y con eso la incomodidad de la situación misma.
  • El soundtrack de la serie le hace justicia a cada una de las escenas, con tomas trabajadas de principio a fin para sentirse casi parte de las emociones que les protagonistas van experimentando a lo largo de la trama.

La producción ya confirmó una segunda temporada para este 2019, dando un pequeño adelanto de la nueva reputación de Ottis y su terapia sexual al estilo de Chicas pesadas. Sin dudas, la serie del verano.

 

 

Anticonceptivos para no abortar

El acceso a la anticoncepción gratutita es un derecho. ¿Cuáles son las leyes y los programas que deberían garantizarlo? ¿Cuáles son estos métodos y qué sucede en la actualidad?

En el año 2002, se sancionó la ley de salud sexual y procreación responsable (N° 25.673)  que establece garantizar el reparto gratuito de anticonceptivos. No fue sino hasta el año siguiente que, bajo la presidencia de Néstor Kirchner y con Ginés González García como Ministro de Salud, se implementó el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (PSSyPR).

La ley 25.673 reconoce que el derecho a la salud comprende la salud sexual y tiene como objetivos principales los siguientes aspectos:

A) Alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y procreación responsable con el fin de que pueda adoptar decisiones libres de discriminación, coacciones o violencia;

B) Disminuir la morbimortalidad materno-infantil;

C) Prevenir embarazos no deseados;

D) Promover la salud sexual de los adolescentes;

E) Contribuir a la prevención y detección precoz de enfermedades de transmisión sexual, de VIH/sida y de patologías genital y mamarias;

F) Garantizar a toda la población el acceso a la información, la orientación, los métodos y las prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y procreación responsable.

Por último, casi inmiscuido sin permiso, el punto G (sí, justo el G) de la ley anuncia «Potenciar la participación femenina en la toma de decisiones relativas a su salud sexual y procreación responsable». Empoderamiento.

En teoría, una amplia diversidad de métodos anticonceptivos debería poder conseguirse en hospitales públicos y centros de atención primaria, como preservativos, anticonceptivos hormonales inyectables, hormonales para lactancia, hormonales combinados y anticonceptivos hormonales de emergencia, dispositivos intrauterinos (DIU) y cajas de instrumental para su colocación.

Otro punto importante del programa es que a partir de los 14 años les adolescentes pueden realizar sus consultas, solicitar información y acceder a anticonceptivos sin la presencia de mayores.

Recién en el año 2006 se promulgó la ley nacional de anticoncepción quirúrgica (N° 26.130), que establece el derecho de todas las personas a acceder en hospitales y clínicas tanto públicos como privados a la ligadura de las trompas de Falopio y la vasectomía.

 

¿Qué sucede en la práctica?

Si bien es cierto que la oferta de métodos anticonceptivos no es igual para hombres y  mujeres, las últimas estadísticas que publicó el PSSyPR en 2016 marcan que las que ponen el cuerpo para entrar al quirófano (y el brazo para las inyecciones, la boca para tomar píldoras y las piernas para colocarse un DIU) son las mujeres. En el mismo año que se realizaron 12 976 ligaduras tubarias, tan solo se registraron 97 vasectomías.

Este número demuestra que ni los hombres consideran realizarse la intervención ni tampoco lxs medicxs la promueven.

En cuanto al PSSyPR, durante el macrismo peligró su continuidad al pasar a depender de la Dirección de Salud Comunitaria en 2016; se generaron despidos (que luego parcialmente fueron reincorporados).

Además, el acceso a anticonceptivos de forma gratuita y en todo el país no es algo que se cumpla, según lo denuncia Amnistía Internacional (sumado a los relatos de muchas jóvenes).

 

La segunda consigna de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto exige la aplicación efectiva en todo el país de la ley 25.673.  Esto implicaría tanto que no haya faltantes de anticonceptivos como que existan campañas de difusión sobre el derecho a la salud sexual. La no implementación de la ESI perjudica a los jóvenes que desconocen este (y otros) derecho, y evita que se informen sobre los diversos métodos anticonceptivos a los que pueden acceder.

Educación sexual para decidir.

Anticonceptivos para no abortar.

Aborto legal para no morir.

 

 

Línea de salud sexual: 0800-222-3444


Fuentes:
Ley 25.673
Ley 26.130
«La revolución de las mujeres no era solo una pildora», por Luciana Peker.
Amnistía

 

Educación sexual para decidir

En el año 2006, se sancionó la Ley de Educación Sexual Integral pero, al día de hoy, sigue sin cumplirse. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué es necesaria su implementación? 

«Establécese que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal», líneas introductorias a la ley 26.150 (ESI).

A pesar de que la ley cumplirá 12 años desde que fuera sancionada, aún hoy sigue sin implementarse de manera adecuada y, por lo tanto, quedó desactualizada.

Según la ley, la ESI comprende tanto los aspectos biológicos de la sexualidad como los psicológicos, sociales, afectivos y éticos. Esto implica que las escuelas no deben simplemente hablar del sistema reproductor y enseñar a usar los métodos anticonceptivos de manera efectiva, sino que además deben explorar la diversidad, el respeto hacia las parejas sexuales y la sexualidad responsable, entre otras cosas.

«En cuarto año, una profesora de salud y adolescencia se animó a hablarnos, pero cada vez que teníamos su clase tenía que cerrar las puertas, y que nada de lo que habláramos saliera del curso porque, si no, corría «riesgos»». Rocio, exalumna de un colegio católico de Lanús.

Actualmente, la educación sexual es abordada en las escuelas de manera paupérrima, si es que siquiera se aborda. Se habla poco y nada, en clases de biología o salud mayormente. Muchas veces, se realizan talleres a pedido de los propios estudiantes, pero sigue sin abordarse de manera transversal como la ley indica.

«En mi colegio, la Educación Sexual se habla en marco del pedido de lxs estudiantes estrictamente. En cuatro años de cursada, todas las actividades en torno a E.S.I. fueron organizadas por el centro salvo una excepción el año pasado donde se trató violencia de género». Cassandra, alumna de una escuela pública de Balvanera.

La educación sexual es importante, no sólo para poder concebir una sexualidad responsable desde temprana edad, sino también para poder derribar los estereotipos de género y el desconocimiento por la diversidad sexual. Sin embargo, la sexualidad sigue siendo abordada desde una mirada cisheteronormativa que no incluye a las distintas identidades de género ni tampoco contempla las diversas orientaciones sexuales.

«Me hubiera gustado que hablen de las orientaciones sexuales. Yo, como una persona bisexual, me sentí súper invisibilizada. Lamentablemente, la única vez que tocamos el tema fue cuando uno preguntó si la OMS consideraba a la homosexualidad una enfermedad. La respuesta de la profesora fue un «no» y cambió de tema». Aylén, alumna de una escuela católica de Morón.

Lo más habitual es que los contenidos de educación sexual se vean en los últimos dos años de secundaria, con alumnos de entre 16 y 18 años. Según distintos estudios, en nuestro país los adolescentes comienzan su vida sexual antes de los 16 años: por ende, estos temas se abordan de manera tardía.

«Todo lo que nos dieron de educación sexual, ya lo había aprendido antes fuera del colegio. Ya sea por las redes sociales, mis viejes, amigues, etc. Decidí no esperar a cumplir 17 años y llegar al último año de secundario para aprender cosas que me parecen sumamente importantes y que se tendrían que enseñar mucho antes». Lucas, exalumno de una escuela católica del microcentro porteño.

Dado que hay un artículo de la ley que establece que cada institución escolar tiene derecho a decidir sobre el proyecto institucional para abordar el tema, muchas escuelas (principalmente religiosas) abordan solo la sexualidad con fines reproductivos e incluso desalientan el uso de métodos anticonceptivos.

Según una encuesta realizada por la Fundación Huesped, el 86% de los alumnos siguen asociando la educación sexual al sistema reproductivo. Si bien hoy en día hay movimientos estudiantiles interesados en promover la ESI, la situación no es homogénea dentro de la comunidad educativa.

La ESI debería poder otorgar herramientas a los jóvenes para disfrutar de su sexualidad de manera responsable y libre de prejuicios. Para educarse en la diversidad y el respeto hacia el otro. Para derribar los estereotipos de género y educar una sociedad más equitativa.

Aunque mucha gente decida hacer oídos sordos, una de las bases de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto es la lucha por la Educación Sexual Integral. Si no tenemos una educación sexual integral, transversal y que se cumpla en todas las escuelas, tenemos una sociedad desinformada, que desconoce sus derechos, que no puede elegir libremente.

Educación sexual para decidir.

Anticonceptivos para no abortar.

Aborto legal para no morir.


Fuentes:
Ley de Educación Sexual Integral
Fundación Huesped