Elecciones en Madrid y la derecha española

El martes 4 de mayo hay elecciones para elegir presidente de la comunidad de Madrid y seis candidates buscan la victoria. Después de los debates, las campañas y las encuestas, ¿logrará Ayuso mantenerse en el poder o podrá la oposición cambiar el rumbo de la comunidad?

La comunidad es el equivalente español a la provincia en Argentina y está bajo el mando de un presidente. Desde 2019, el puesto esta ocupado por Isabel Diaz Ayuso del Partido Popular (PP). El PP es un partido liberal-conservador de derecha que en los últimos años viene recuperando una parte importante de sus votantes históriques, mientras que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el principal partido opositor de ideología centro-izquierda, viene perdiendo intención de voto.

Estas elecciones nacen de un llamado anticipado a las urnas por parte de Ayuso. En mayo de 2019, la mayoría de las comunidades autónomas tuvieron elecciones y el resultado dio como vencedor al PSOE con un 27%, seguido por los conservadores del PP con el 22%. Sin embargo, el buen resultado de los liberales de Ciudadanos (19%) junto al de la ultraderecha de Vox (casi 9%) permitió que fuera el PP el que formase gobierno en lugar del PSOE.

En Murcia se dio una ruptura de la coalición de Ciudadanos con el PP y, frente a esta ruptura, Ayuso decidió llamar a unas elecciones anticipadas estratégicamente para este mayo, buscando que la derecha gane ante la falta de candidates fuertes por parte de la oposición. Los votos del PP sumados al apoyo del partido de ultraderecha VOX garantizarían, según predicen las encuestas, que el plan de Ayuso funcione tal como espera.

Ante la situación por pandemia y la decisión de que las elecciones sean un día de semana laboral, se promovió el voto por correo: les electores tienen hasta el 1 de mayo para depositar el voto en las oficinas de correos que estén en la comunidad de Madrid y hasta el 30 de abril si lo hacen desde el exterior de la comunidad o el país.

Quizás te interese leer:  «Aniversario de la sanción del voto femenino», por Camila Díaz

Les candidates

Ángel Gabilondo es el candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y, según las encuestas, sería el principal oponente para Ayuso. Gabilondo es licenciado en Filosofía y Letras y fue ministro de Educación en 2009. El PSOE se encuentra en la centroizquierda del espectro político y el actual presidente español, Pedro Sánchez, es una de las más importantes figuras del partido.

Por parte de VOX, la candidata para la presidencia de la comunidad es Rocío Monasterio. El partido representa los ideales de la extrema derecha y, desde su fundación en 2013, no para de crecer y acaparar seguidores. Según las encuestas, Monasterio no tendría grandes chances de ganar pero sí haría unas muy buenas elecciones.

Más Madrid (MM) con su candidata Mónica García es también uno de los principales actores de estas elecciones. MM es el partido más nuevo de todos los que participan y su fundadora fue Manuela Carmena, quien se alinea con ideas progresistas, republicanas y ecologistas.

Ciudadanos presenta como candidato a Edmundo Bal y Unidas Podemos a Pablo Iglesias. Les especialistas y analistas no predicen una buena elección para ninguno de estos dos aspirantes. Iglesias, que según las encuestas sacaría menos de 8 puntos, tomó un gran riesgo en su carrera política al renunciar a su puesto como vicepresidente segundo de España para presentarse como candidato a un puesto de nivel local.

La polarización y la violencia fueron un factor importante e influyente a lo largo de toda la campaña electoral. Dentro de los varios incidentes que se dieron durante el pasado mes, Iglesias fue increpado por integrantes del grupo neonazi Bastión Frontal en la sede de Unidas Podemos, mientras que manifestantes intentaron boicotear un acto de Vox en Vallecas hace algunas semanas.

Estas elecciones son clave no solo para la situación política madrileña en particular, sino que para toda España en su conjunto. En esta votación se define un nuevo rumbo de la política española donde la izquierda está debilitada y la ultraderecha crece a pasos agigantados. La renuncia de Iglesias a su cargo a nivel nacional ante la falta de candidates fuertes en la izquierda demuestra esta situación a la perfección.


Fuentes:


Jacinda Ardern: referente feminista y primera ministra

Artículo escrito en colaboración por Jose Cuerda y Emilia Padin


La primera ministra y líder del Partido Laborista de Nueva Zelanda se ha convertido en un ejemplo a seguir desde que asumió como la jefa de gobierno más joven del mundo el 8 de marzo de 2017. 

Ideológicamente, se describe a sí misma como una socialdemócrata, progresista, republicana y feminista. Durante su mandato ha logrado reflejar estos principios y sobrellevar tres desafíos que definieron su gestión y afectaron a gran parte de los neozelandeses: los atentados de Christchurch en marzo de 2019 contra la congregación de las mezquitas Al Noor y de Linwood, la erupción del volcán de la isla Whakaari que causó muertes y herides tanto entre natives como turistas y la pandemia de coronavirus.

Ardern recibió reconocimiento mundial el año pasado por su buen manejo de la pandemia: después de un año de restricciones y estrictas políticas migratorias, Nueva Zelanda tuvo tan solo 2501 casos de Covid-19 y 26 muertes. La primera ministra declaró que ella no buscaba aplanar la curva sino eliminarla.

El buen manejo de la pandemia no ha sido su único logro: ya en 2018 y 2019 fue reconocida por la revista Time dentro de la lista de las 100 personalidades más influyentes donde la destacaron por ser de gran inspiración para las nuevas generaciones de niñas y la felicitaron por su manejo del ataque terrorista de Christchurch.

Quizás te interese leer: «La pandemia se gestiona mejor en manos de mujeres», por Juana Lo Duca

Su historia 

Desde su juventud, Ardern siempre se ha interesado por el gobierno y su entorno. Luego de graduarse de la Universidad de Waikato como Licenciada en Comunicación en Relaciones Internacionales se incorporó al Partido Laborista de Nueva Zelanda con solo 18 años. 

A lo largo de su carrera, Ardern ha ganado experiencia en distintos trabajos en el gobierno: el más importante como investigadora y en la oficina de la primera ministra Helen Clark (quien estuvo en el puesto desde 1999 hasta 2008). No solo ha trabajado en su país sino también en Reino Unido, como asesora política del primer ministro Tony Blair. En 2008, fue elegida presidenta de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas

En 2017, Ardern se convirtió en líder del Partido Laborista, cuando Andrew Little renunció a su puesto luego de tener un resultado de votación históricamente bajo para el partido, para luego convertirse en primera ministra ese mismo año.

En medio de toda su campaña Ardern transitó un embarazo, lo cual mostró el machismo cuando muchas personas reclamaban que «Nueva Zelanda tiene derecho a saber si su primer ministro va a tomarse la baja maternal». Con determinación, ella respondió de manera firme: «Es totalmente inaceptable en el año 2017 decir que las mujeres tienen que responder a esa pregunta en su lugar de trabajo. La decisión de una mujer sobre cuándo quiere tener hijos no debería predeterminar si se le ofrece o no un empleo». Un tiempo después de ganar las elecciones, dio a luz a su hija Neve Te Aroha Ardern Gayford.

«Si pudiera destilar en un solo concepto lo que buscamos en Nueva Zelanda, es simple y es esto: amabilidad».

Jacinda Ardern

Quizás te interese leer: «Con nombre de mujer: la generación Greta», por Florencia La Valle

¿Qué ha hecho durante su período como primera ministra?

Sus propuestas de campaña siempre fueron claras y mostraron sus deseos e ideas para el beneficio del país: la lucha por la igualdad de derechos y la importancia del medioambiente. Ha impulsado proyectos como la reducción de productos de un solo uso a través de un fondo de 50 millones de dólares para que empresas encuentren diferentes tipos de envoltorio y así reducir el uso de plástico.  

Uno de los más grandes cambios ocurridos durante su gobierno fue la discusión sobre la despenalización del aborto. Para dar un poco de contexto, según el censo realizado en 2007, el cristianismo es la religión predominante en Nueva Zelanda, practicada por el 55,65% de la población; el 34,7% de les encuestades dijo que no practicaba ninguna religión (subió del 29,6% en 2001) y alrededor del 4% estaba asociade a otras religiones.

Desde 2017, la primera ministra había prometido la despenalización del aborto, pero sus planes se habían visto retrasados debido a la discusión del proyecto entre les diputades. Durante más de cuatro décadas las leyes del país castigaban la práctica con hasta 14 años de prisión. En 2020, por una leve mayoría de 68 frente a 51 votos, el Parlamento aprobó un proyecto de ley que permite la interrupción del embarazo hasta las 20 semanas de gestación, con asesoramiento médico.

A la hora de lidiar con la COVID-19, Ardern logró lo inimaginable para muchos países: domar la ola de contagios y volver a la normalidad. A mediados de abril del año pasado, Ardern y sus ministres redujeron su salario en un 20% durante seis meses, con el objetivo de solidarizarse con les trabajadores en el frente de batalla y quienes perdieron sus ingresos durante la pandemia. A fines de ese mismo mes el país ya consideraba «eliminada» la pandemia al poner fin a los contagios locales. Esta ejemplar administración dio sus frutos: la vida en Nueva Zelanda volvió a la normalidad rápidamente y Ardern, junto al Partido Laborista, salió victoriosa en las elecciones de octubre extendiendo su mandato por tres años más. 

El 31 de marzo de este año, la primera ministra neozelandés volvió a dar el ejemplo contra la desigualdad e impulsó la economía tras el impacto de la COVID-19 al aprobar medidas como el aumento del salario mínimo y la suba de impuestos a los más ricos. Estas medidas forman parte de sus promesas electorales y benefician a 175.000 personas. Ardern señaló que estas medidas, que entraron en vigor el 1 de abril, representan «mejoras reales y largamente esperadas en el apoyo que prestamos a nuestros habitantes más vulnerables».

Ardern, gracias a todos sus logros y pensamientos, fue la encargada de poner fin a una época de poder conservador del Partido Nacional de Nueva Zelanda. Su apoyo hacia las mujeres ha resaltado en toda su carrera y ella misma ha explicado varias veces que su partido «no descansaría» hasta conseguir la igualdad en los sueldos entre hombres y mujeres. 

Gran referente del feminismo, Jacinda Ardern no piensa parar ni un segundo para alcanzar todo lo que se propone y así se alza como un ejemplo para todas las personas: a pesar de tener barreras y desigualdades frente a nosotres, siempre debemos luchar y seguir adelante por lo que creemos y deseamos en el futuro. 

«Necesitamos que nuestras madres, hijas, hermanas o tías sean valoradas sin importar en qué puesto de trabajo se encuentren».

Jacinda Ardern

Fuentes:


Gabinete 2020: ¿y la paridad de género?

Un país más justo es, necesariamente, un país más igualitario. Para lograr ese objetivo, la participación de las minorías en la estructuración de las políticas públicas es clave. Las elecciones nacionales de octubre se acercan y, con ellas, la posibilidad de reconfigurar el panorama parlamentario y abrir la jugada a identidades diversas.

Sigue leyendo Gabinete 2020: ¿y la paridad de género?

El feminista menos pensado

Culpa, amenaza y perdón,
¿el discurso de un macho violento o del presidente de la Nación?


La división sexual de las labores le adjudicó a los varones el ámbito de lo público, el manejo del Estado y de la política: reyes, guerreros, obispos, curas, mercaderes, caciques, gobernantes, presidentes. Como dice Rita Segato: «El Estado es constitutivamente patriarcal», porque se origina dentro de la lógica de esas relaciones de poder.

Sigue leyendo El feminista menos pensado

¡¿Qué PASÓ?! Cómo llegamos a octubre

Cerca de las diez de la noche del domingo, se conocieron los resultados de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), en las que la fórmula presidencial Alberto Fernández – Cristina Fernández de Kirchner se impuso con casi el 48% de los votos frente al 32% obtenido por la fórmula encabezada por Mauricio Macri.

Sigue leyendo ¡¿Qué PASÓ?! Cómo llegamos a octubre

Ahora que sí nos ven, queremos una banca

Artículo colaboración por Micaela Minelli


Nadie puede negar el lugar que ocupan los movimientos de mujeres y disidencias en el panorama político actual: la revolución de las hijas y las pioneras de siempre que marcan el camino están en acción, movilizadas, organizadas. Pero ¿hubo un reflejo de este indudable actor político en el cierre de listas para las elecciones de este año?

El movimiento feminista ha ido conquistando diferentes espacios en los últimos años con las movilizaciones de #NiUnaMenos, los paros de mujeres, las plazas por Belén, la libertad de Higui, la sororidad al acompañar las denuncias, las vigilias por la legalización del aborto, seguro y gratuito, la media sanción, los pañuelos en las mochilas, los debates en las agrupaciones. Las feministas ya están en todas partes: los sindicatos, las escuelas y universidades, las redes, la música, las canchas, en tu familia y, ahora, como candidatas en las listas electorales

Ningún otro movimiento político tan diverso y plurinacional demostró esta gran capacidad de convocatoria y organización en los últimos años. ¿Cómo no va a estar representado en las candidaturas? «Llegamos para quedarnos», anuncia la campaña de la líder estudiantil Ofelia Fernández en sus redes sociales, quien ha tenido que soportar reproches de quienes se sienten ofendidos con su candidatura y cuestionan sus capacidades para involucrarse en la política partidaria, como si existieran requisitos estipulados para hacerlo. «Muy joven para ser legisladora pero no para ir a la guerra», tuiteó con indignación un veterano de Malvinas enviado a combate a los 18 años.

No es sencillo hacerse lugar en los espacios históricamente asociados a lo masculino, como lo es el ámbito público. La representación de los feminismos en la política partidaria genera adhesiones y alegrías para muches, pero también resistencias de los sectores conservadores y reticentes a las conquistas de derechos de las mujeres y las disidencias. 

Muchas veces, dentro de los mismos espacios políticos les cuesta a los varones «ceder» los lugares de representación, como si les pertenecieran por naturaleza. «Dentro del partido no había diferencia entre los viejos dirigentes y los recién llegados: no querían mujeres en las listas que pudieran quitarles “su” lugar», cuenta Norma Allegrone, una de las impulsoras de la ley de cupo, en una nota para LATFEM. 

A la hora de pensar en nombres propios para las bancas aparece la idea de que «no hay» tantas mujeres como hombres para ocupar esos espacios. «La perspectiva de género y la igualdad siguen costando porque quienes están a cargo del cierre de listas en casi todos los partidos políticos, los que tienen la lapicera, siguen siendo en mayor parte varones», sostiene Carolina Minelli, politóloga.

Correte que no entro

En 1983, sólo el 4,3% de les representantes en el Congreso de la Nación eran mujeres. Hoy tenemos una ley de cupo, sancionada en 1991, que no fue suficiente porque se utilizó como techo cuando pretendía ser un piso, por lo cual se tuvo que reforzar con la ley de paridad votada en el año 2017 en pos de garantizar un cincuenta-cincuenta en el reparto de bancas.

¿Por qué son necesarias leyes que garanticen mujeres en los ámbitos políticos cuando sobran referentas con trayectoria? «¿No se les ocurre pensar que hay compañeras que tienen que ocupar esos lugares, no por la ley de paridad sino porque representan a la mitad de la población?», se preguntó la periodista Florencia Alcaráz e inició un debate sobre la invisibilización del trabajo de muchas que hace años llevan adelante espacios de militancia en los barrios, las universidades y distintas agrupaciones en todo el país.

Abrir la jugada es incorporar voces que cuentan otras realidades, para las cuales es necesario el impulso de políticas públicas que reflejen las particularidades de cada sector.

Ivana Gutierrez forma parte del frente de travestis y trans de la organización Conurbanos por la Diversidad y es precandidata por el Frente TODXS – Morón. Para ella, «poder ocupar un espacio en la lista indica tener la responsabilidad de hablar por nosotras, cuál es nuestra realidad: hubo un retroceso en materia de derechos humanos para el colectivo travesti-trans que también recibe ajuste, represión y opresión de parte del gobierno neoliberal».

Previo al cierre de listas, el hashtag #FeministasEnLasListas se impuso como tendencia en las redes sociales. Son las primeras elecciones durante las cuales sucede un reclamo tan específico de un sector importante de la población, lo que marca un momento histórico donde la demanda social de voces diversas con esta perspectiva incorporada exige lugares en los espacios de representación institucional oficial.


Fuentes: