ESI: la información es un derecho

En el marco de la Semana de la Prevención del Embarazo No Planificado en la Adolescencia —que rige desde el 21 hasta el 29 de septiembre en nuestro país— UNICEF, la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y más de diez organizaciones no gubernamentales presentaron una nueva edición de la campaña #PuedoDecidir dirigida a menores de entre 13 a 18 años de edad.

#PuedoDecidir es una campaña que, mediante actividades virtuales, busca empoderar a les jóvenes a disfrutar de su sexualidad de forma cuidada (una vez que termine el distanciamiento social preventivo y obligatorio) así como informar el uso correcto de métodos anticonceptivos y la manera de acceder a ellos para evitar embarazos no intencionales e infecciones de transmisión sexual.

Según UNICEF, en Argentina se producen 10 partos de adolescentes por hora y, si bien en los últimos años hubo un descenso en los embarazos de chicas de 15 a 19 años, la cifra entre la población de 10 a 14 continúa estable. Además, advierte que el 70% de los embarazos en adolescentes no son intencionales: ocurrieron durante una relación sexual sin protección anticonceptiva o por imposición.

La ley de educación sexual integral (ESI) y los tratados internacionales a los que adhirió Argentina (como la Declaración Universal y la Convención Interamericana de los Derechos Humanos, la Conferencia de Población y Desarrollo de El Cairo y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidades) recomiendan difundir información sobre salud sexual y anticoncepción e incorporar contenidos sobre sexualidad y reproducción en todos los niveles educativos.

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Según el Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia 2017-2019 (Plan ENIA), en Argentina 1 de cada 4 mujeres que tuvieron su primere hije en la adolescencia tendrán une segunde antes de los 19 años. El Ministerio de Salud de la Nación alerta que en el 80% de las maternidades públicas del país, el 29% de las adolescentes fue madre por segunda o tercera vez antes de los 20 años. 

Puedo decidir

La campaña #PuedoDecidir está coordinada por la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer en conjunto con UNICEF, la Red Nacional de Jóvenes y Adolescentes para la Salud Sexual y Reproductiva, UNFPA, Amnistía Internacional Argentina, FUSA Asociación Civil, el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, Fundación Huésped, Fundación Kaleidos, Las Otras Voces, Intercambios, Xango, Centro de Estudios de Estado y Sociedad y Doncel.

Además de prevenir embarazos no deseados, busca concientizar sobre las enfermedades de transmisión sexual. Las ITS son infecciones que pueden transmitirse de una persona a otra en relaciones sexuales sin uso de preservativo para pene/vagina o campo de látex. Las más comunes son VIH, sífilis, hepatitis B y C, gonorrea, clamidia, herpes genital y virus del papiloma humano. Estas enfermedades no siempre presentan síntomas.

Imagen: UNICEF

Según el Registro Informático Perinatal del Ministerio de Salud de la Nación, 7 de cada 10 embarazos en adolescentes no son intencionales. En jóvenes de 15 a 19 años, los embarazos no planificados representan 6 de cada 10 mientras que en la franja de edad de 10 a 14 años el número aumenta a 8 de cada 10. Esto equivale a 238 niñes que nacen de adolescentes de entre 15 y 19 años de edad por día.

que la información circule

La campaña fomenta el uso de diferentes métodos anticonceptivos que se detallan a continuación. Todos son gratuitos para adolescentes en los centros de salud, hospitales públicos, obras sociales y prepagas del país. Además, creó un mapa que informa dónde conseguir anticonceptivos gratuitos sin la necesidad de presentar DNI o la compañía de une adulte.

  • PASTILLAS ANTICONCEPTIVAS: tienen hormonas que evitan la ovulación; se toma una por día siempre en el mismo horario y si se usan correctamente son muy efectivas.
  • INYECTABLES: tienen hormonas que evitan la ovulación y hay dos variedades según el tipo de hormonas; unos son de aplicación mensual y otros cada tres meses.
  • PRESERVATIVO PARA VAGINA: uno de los únicos métodos que previenen tanto embarazos como infecciones de transmisión sexual. Actualmente no está disponible en la Argentina.
  • DIU: es un pequeño dispositivo que se ubica dentro del útero e impide que los espermatozoides se junten en el óvulo. Hay de dos tipos, de cobre y hormonales.
  • IMPLANTES SUBDÉRMICOS: se ubica debajo de la piel y liberan hormonas que impiden la ovulación, son pequeños y flexibles. Lo colocan profesionales de la salud y su duración es de 3 años.
  • PRESERVATIVO PARA PENE: uno de los únicos métodos que previenen tanto embarazos como infecciones de transmisión sexual. Es importante utilizarlo durante toda la relación sexual.

Otro posible método de anticoncepción es la pastilla de emergencia, conocida como la «pastilla del día después». En el sitio web de la campaña se explica cuándo se debe utilizar este método: si tuviste una relación sexual sin protección, si el preservativo se corrió, rompió o salió, si te olvidaste de tomar las pastillas anticonceptivas diarias, si te aplicaste fuera de tiempo la anticoncepción inyectable y si sufriste una violación.

Según los tratados internacionales y las leyes que rigen en nuestro país, les adolescentes tienes derechos. Entre ellos se destacan el de vivir y expresar libremente su orientación sexual e identidad de género, elegir con quién o con quiénes desean estar y decidir si quieren o no tener hijes. De igual manera, les menores tienen derecho a la interrupción legal del embarazo (ILE) en los casos permitidos por la ley, a recibir información y elegir junto a su médique qué método anticonceptivo usar.

Un derecho fundamental es el de recibir información de manera clara, accesible y sin discriminación ni demoras. Eso se complementa con la ley 26.150 que obliga a las escuelas a brindar educación sexual integral pero que, de todos modos, en muchos lugares del país sigue siendo inexistente.

Los embarazos no deseados ni planificados afectan a les jóvenes de todo el mundo y se incrementan aun en situaciones de distanciamiento social como el que impone la COVID-19. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, por cada 6 meses que se mantenga el aislamiento social, preventivo y obligatorio, se proyectan 7 millones más de embarazos no planeados en el mundo. Todo embarazo no intencionado es una vulneración de los derechos reproductivos de les adolescentes.

Si todavía tenés con dudas, comunicate con:

0800 222 3444 LÍNEA DE SALUD SEXUAL Y PROCREACIÓN RESPONSABLE.
Información sobre métodos anticonceptivos y dónde conseguirlos de forma gratuita.

0800 333 3444 LÍNEA VIH / SIDA.
Formas de transmisión del VIH, cómo prevenirlo y dónde realizarse el análisis.


Fuentes:


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#MostráTuPoder: prevención del embarazo adolescente

Durante la semana de la prevención del embarazo adolescente –del 21 al 28 de septiembre– un grupo de 10 ONG implementó una campaña nacional que brindó herramientas para que lxs jóvenes puedan disfrutar de su sexualidad sin riesgos. ¿Cómo frenar esta problemática?


La iniciativa nacional Mostrá tu poder propuso visibilizar la grave situación que se vive en el país: cada día, 272 adolescentes se convierten en madres y el 70% de esos embarazos no fueron planificados, según datos del ex Ministerio de Salud, hoy Secretaría. Entre los factores –sociales, económicos y culturales– que influyen en la maternidad y paternidad adolescente, pueden mencionarse:

  • Falta de información sobre el derecho a planificar embarazos y a la interrupción legal del embarazo;
  • Insuficiente educación sexual en las escuelas;
  • Representaciones sociales estereotipadas de los roles de mujeres y varones;
  • Abuso y violencia sexual.

Ante esta situación, la campaña coordinada por FEIM junto a UNICEF, RedNac, Amnistía Internacional Argentina, FUSA Asociación Civil, el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), Fundación Huésped, Fundación Kaleidos, Las Otras Voces y Doncel buscó informar sobre las formas de prevenir embarazos no deseados e hizo foco en el disfrute de la sexualidad. Para ello, recurrieron a famosos e influencers, como Lali Espósito, Ángela Torres y Jimena Barón, entre otrxs.

Números que preocupan

Según la información ofrecida por la campaña, Latinoamérica es la segunda región del mundo con la tasa más alta de embarazo no planificado en la adolescencia. En 2016, el 13,7% de todos los nacimientos del país fueron producto de embarazos en la adolescencia. La mayoría de las nuevas madres tienen entre 15 y 19 años.

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Elaboración propia en base a los datos de la campaña #MostráTuPoder

En 2015, UNICEF señaló que nacían 300 bebés por día de madres adolescentes:

Gráfico2
Elaboración propia en base a los datos de la campaña #MostráTuPoder

La campaña pone al descubierto que las experiencias que viven lxs adolescentes respecto de su sexualidad distan de ser las ideales y les impiden realizar proyecciones sobre sus vidas y su futuro. Las jóvenes madres quedan por fuera del sistema educativo y relegadas a su rol reproductivo.

INFOMTP

La información es poder

La campaña propuso tres ejes de acción:

  • Hablar de sexualidad: la importancia del autoconocimiento del cuerpo y del consentimiento en la relación sexual.
  • Derribar mitos: entre ellos, los conocidos «Si dice que sí al principio y después dice otra cosa no cuenta» y «Las relaciones sexuales consisten sólo de la penetración».  
  • Informarse y cuidarse: el uso del preservativo para prevenir embarazos no planificados y enfermedades de transmisión sexual; su combinación con anticonceptivos inyectables, implante subdérmico, pastillas, anillo vaginal, parche, entre otros.

Además, se destacó el derecho de lxs adolescentes a recibir información y acceder de forma gratuita a los métodos anticonceptivos en centros de salud públicos, sin la necesidad de ser acompañadxs por adultxs.

Mujeres No-No

Mujeres no-no, las más afectadas por la desocupación y la desigualdad social.
¿Quiénes son?
Jóvenes que no pueden estudiar, no pueden trabajar, y no pueden insertarse en el mercado laboral.

Según el portal Los Andes, este tipo de problemática social está íntimamente relacionada con la perspectiva de género: las tareas domésticas, y en particular el cuidado de hijos, resultan un impedimento para el acceso al trabajo y a la formación para muchas mujeres: 2 de cada 10 no estudia, no trabaja ni busca trabajo, pero casi todas ellas cuidan.

Los estudios realizados por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) lo demuestran. Gimena de León, Magister en Política Social y Planificación e investigadora asociada del programa de Protección Social de Cippec, es autora del documento de trabajo “Jóvenes que cuidan: impactos en su inclusión social”, en el que sostiene que:

«Las responsabilidades de cuidado afectan no solo a las madres, sino a un conjunto importante de jóvenes. Casi 4 de cada 10 jóvenes en el país tiene responsabilidades de cuidado, sobre todo de niñxs.

Las mayores dificultades que enfrentan las jóvenes para continuar sus estudios o trabajar tienen consecuencias críticas para su autonomía, su empoderamiento y la construcción de su ciudadanía. Los lazos que genera la inclusión en las dos instituciones sociales clave, escuela y trabajo, son fundamentales para el desarrollo de las personas.

Las trayectorias escolares interrumpidas confinan a las jóvenes al ámbito doméstico, afectando la posibilidad de desarrollar un capital social y cultural necesario para su desarrollo personal».

Como se afirma en el estudio de De León, aquellxs jóvenes (de estratos socioeconómicos más altos) que cuentan con la posibilidad de tercerizar el cuidado de sus hijxs, contratan niñeras, ayuda doméstica o distintos sistemas de cuidado privados. Así, pueden seguir realizando sus actividades sin necesidad de salirse del mercado laboral o de abandonar sus estudios.

Este tipo de situaciones afecta a las personas de menores ingresos, que se ven obligadas a recurrir a “mecanismos adaptativos” (compartir tareas de cuidado o retirar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo), lo cual incrementa su vulnerabilidad.

El estudio también evidencia que fue la economía feminista la que señaló la relevancia del valor económico del trabajo no remunerado que realizan las mujeres, en la medida en que sostiene la organización productiva y la reproducción de la fuerza de trabajo de los países.

«Del universo de jóvenes que no estudian ni trabajan pero cuidan, el 95% está representado por mujeres. Lejos de tratarse de una población que “no hace nada” y que es conceptualizada a través de la visión peyorativa y estereotipada del término “Ni-Ni”, una parte importante de estas jóvenes realiza, de forma no remunerada, tareas de cuidado esenciales para el sostenimiento y la reproducción de la sociedad».

La mayoría de quienes no han iniciado aún su vida reproductiva estudian, no buscan trabajo de forma desesperada, y no cuidan a otras personas. Quienes son padres y madres, en cambio, participan más en la fuerza de trabajo y en la provisión de cuidado.

Tener hijxs se relaciona de manera proporcional con una reducción del ingreso de las familias, ya que con lxs niñxs aparece un nuevo tipo de necesidades. La reducción del ingreso siempre impacta de forma negativa, en especial dentro del grupo de jóvenes que aún se encuentran en un período de transición y para nada establecidos; sin hogar propio, sin un trabajo formal y con su educación sin terminar.

El estudio afirma que (en términos de políticas que pueden prevenir la maternidad temprana, y en particular la no intencional), se debe señalar la importancia de abordar el acceso a medidas que permitan evitar el embarazo no planificado. Dada la alta incidencia de embarazo adolescente no intencional, es necesario tomar medidas respecto de la salud pública.

Por el rol que, en general, se le adjudica en la sociedad a las mujeres, no solo se pretende que sean madres, sino que también sean las únicas encargadas de cuidar a sus hijxs, a costa de abandonar su formación profesional. Esto no solo ocasiona una pérdida socioeconómica sino que también impacta en términos psicológicos, debido a que dejan de sentirse útiles, dejan de pensar en un futuro mejor, y dejan de lado sus derechos.

Según Sunkel y Pautassi, investigadorxs citadxs en el documento:

“La manera en que Argentina ha organizado la protección social ha sido un elemento fundamental que ha incidido –también– en reforzar el rol de las familias en el cuidado de las personas.

Siguiendo la trayectoria de la región, en el país ha predominado el patrón contributivo con el establecimiento de “seguros sociales”, que afianza un modelo “familiarista” en el sentido de que, asegurado el ingreso del “proveedor”, se supone que la familia puede hacerse cargo de la mayoría de las funciones relacionadas con el bienestar.

El “familiarismo” en América Latina combinó así el sesgo de la protección social hacia el hombre proveedor con la centralidad de la familia como responsable del bienestar de sus miembros.

Gran parte de la protección social en estos países ha descansado en los beneficios de la conformación de la familia nuclear tradicional para la provisión de bienes y servicios vinculados con el bienestar de sus miembros, reforzando los estereotipos de género. Esta modalidad cristalizó un modelo familiar con un varón proveedor y una ama de casa que recibiría la protección estipulada por el Estado en carácter de consorte.

Así, es en virtud del vínculo legal con el trabajador asalariado que las mujeres se constituyeron en beneficiarias pasivas e indirectas de la seguridad social«.

Todo lo predicho se encuentra vinculado con las políticas de salud sexual y reproductivas, y cómo se las implementa en el país.

En Argentina, el número de embarazos no deseados es alto; además de los debates y la lucha por la legalización del aborto, se busca que la Ley de educación sexual integral (ESI), en vigencia desde 2006, sea aplicada correctamente en todas las escuelas y establecimientos educativos del país, de manera obligatoria.

Acabar con este tipo de problemáticas sería estar un paso más cerca de acabar con la alta vulnerabilidad social y la desigualdad. Si las mujeres no tienen la posibilidad de terminar el colegio, no podrán tener estudios suficientes como para conseguir experiencia y por lo tanto solo realizarán trabajos precarios, que muchas veces no satisfarán la demanda de dinero que genera sostener un hogar y proyectos propios.


Fuentes

Los Andes
Cippec

#Divulgación Femicidios y vulneración de los derechos de la niña

En Argentina, las estadísticas sobre femicidios son realizadas por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de la Nación. Los informes dan cuenta de un incremento en la cantidad de muertes de niñas, adolescentes y mujeres por cuestiones de género.

En el año 2014, fueron asesinadas 225 mujeres, mientras que en 2015 la cantidad aumentó: se registraron 235 femicidios en todo el país. En 2016, fueron 255. De las 255 mujeres asesinadas durante el año pasado en todo el país, 51 tenían menos de 20 años.

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El Congreso de la Nación Argentina reafirmó su adhesión a la Convención sobre los Derechos del Niño en 1990 mediante la ley 23.849 y la Asamblea Constituyente la incorporó al artículo 75 de la Constitución de la Nación Argentina en su reforma de 1994. Entre ellos, se enumeran los siguientes derechos:

  • A que el interés del niño sea lo primero en todas las medidas que le conciernen.
  • A un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
  • A tener seguridad social.
  • A ser protegido contra el uso ilícito de drogas y a que se impida que se les utilice en la producción de tales sustancias.
  • A su recuperación física o psicológica, así como su reintegración social, si ha sido víctima de cualquier forma de abandono, explotación, abuso o maltrato.
  • A ser protegido contra todas las formas de abuso y explotación sexuales.
  • A que se respete su vida privada, así como su honra y reputación.
  • A la vida y el desarrollo.

Sin embargo, las estadísticas indican que los derechos de las niñas y las adolescentes son vulnerados a menudo.

Con respecto a los vínculos existentes entre las víctimas de femicidio y sus victimarios, en 164 casos (tomando como base las estadísticas del año 2016) eran parejas y exparejas. El accionar de la Justicia durante 2016, según el informe realizado por la Oficina de la Mujer, aportó 22 sentencias condenatorias al momento de la recolección de información. Sin embargo, 113 causas permanecen aún en la etapa de investigación.

El Consejo Nacional de la Mujer reportó a través del informe “Violencia contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes” que, a partir de las denuncias telefónicas realizadas en la línea 144, se registraron 1796 llamados por agresión infantil, que representan un 32% del total de llamados.

El informe elaborado por la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer registró dos constantes dentro de la vulneración de los derechos de niñas y adolescentes: matrimonio infantil y embarazo adolescente. A continuación, dos pasajes del informe publicado; con respecto al matrimonio infantil, indica:

“En cuanto a las situaciones de matrimonio o convivencia infantil en Argentina, se evidencia mayor vulnerabilidad de las niñas frente al casamiento precoz y violencia intrafamiliar.

En el año 2010, había 341 998 adolescentes de entre 14 y 19 años que convivían en “situación de pareja, ya sea unión consensual o legal por matrimonio”. (…) Al diferenciar por sexo, 111 810 varones de entre 14 y 19 años se encuentran en unión o casados, mientras que en el caso de las mujeres, 230 188 están unidas o casadas, lo que representa el 68 por ciento del total y duplica al número de los varones.

(…) En tanto, entre las parejas casadas, hay 6938 varones de entre 14 a 19 años mientras que las mujeres los superan con un total de 7553, es decir, superan casi 3 veces las mujeres en relación a los varones. (…) Asimismo, se registran 212 635 mujeres que conviven con su pareja, mientras que los varones son casi la mitad”. (FEIM, 2017)

Con respecto al embarazo adolescente, explica:

“Alrededor del 16% de los nacimientos que ocurren por año en Argentina corresponden a mujeres menores de 20 años. El 69% de estos embarazos no son planificados (SIP 2010) y, en general, se producen por la falta de educación sexual, información y accesibilidad de métodos anticonceptivos.

Los embarazos no planificados en la adolescencia afectan la continuidad de la escolaridad de las niñas y las adolescentes, y obliga su inserción laboral precoz en condiciones precarias.

Según cifras de los últimos 5 años de registros oficiales, en Argentina más de 3 mil niñas menores de 15 años afrontan, por año, embarazos y partos. En promedio, 9 niñas por día acuden al sistema de salud a iniciar un proceso de parto.

Los embarazos en este rango etario son en su gran mayoría resultado de abusos sexuales contra las niñas por parte de varones de su entorno familiar. El Comité CEDAW, en su última evaluación a Argentina el pasado noviembre de 2016, se refirió a esta situación e instó al Estado argentino a asegurar el acceso al aborto legal y servicios post aborto en condiciones seguras”. (FEIM, 2017)

¿Qué políticas públicas son necesarias para que los derechos de los niños establecidos en la Convención sobre los Niños, cuya validez figura en nuestra Constitución Nacional, sean cumplidos?