#Entrevista Ases & Arros Chile: dar lugar a la diversidad

Desde la Semana de Visibilización del Espectro Arromántico, que fue en febrero, nos seguimos preguntando acerca del contexto actual del activismo arro en América Latina. Una de las organizaciones de la región dedicada a visibilizar este colectivo es Ases & Arros Chile. Desde Escritura Feminista conversamos con sus integrantes.

Escritura Feminista: ¿Cuál es el objetivo de la comunidad? ¿Están en contacto con otras organizaciones?

Ases Arros Chile: En primer lugar, es poder crear espacios de encuentro entre distintas personas dentro del espectro Ase-Arro. Asimismo, tenemos el objetivo de educar acerca del espectro ase-arromántico, tanto a las personas ase-arro que se estén abriendo o que solo quieran conocer más sobre estas distintas realidades, pero también gente que no pertenece a estos espectros. Consideramos que la educación y la visibilización son sumamente importantes y necesarias para la aceptación y naturalización de nuestras experiencias también.

Desde 2020 estamos en contacto con organizaciones de América Latina, de todo el mundo y también con organizaciones LGBTIQA+ dentro de Chile. Precisamente estamos encaminades a establecernos de manera oficial como ONG y así podremos ser considerades en otros espacios también.

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E.F.: ¿Cuál es la forma de llegada que utilizan para informar a la comunidad sobre los espectros ase-arro? ¿Cómo evalúan las respuestas que reciben?

A.A.C.: Principalmente nuestra actividad ha sido online, aunque antes de la pandemia teníamos juntas presenciales. Tenemos varios espacios donde crear comunidad y que la gente pueda hablar entre sí. También tenemos varias redes sociales donde hacemos publicaciones informativas. Gran parte de nuestra actividad en redes se orienta también a involucrar a nuestra comunidad: todos los martes publicamos testimonios que nos envía la gente. En Instagram, todos los jueves publicamos una pregunta sugerida por la comunidad para que más gente la responda. También hemos participado de transmisiones en vivo que están abiertas a todo público, lives en Instagram y conversatorios.

En general la respuesta ha sido súper positiva, pocas veces hemos recibido algún comentario poco amable. Desde la curiosidad, las dudas propias del autodescubrimiento, incluso el agradecimiento. La gran mayoría de las veces nuestras interacciones han sido positivas y no solo de manera individual, sino también desde otras organizaciones, lo que nos ha ido permitiendo ampliar nuestra red poco a poco. Y estamos muy felices con eso, tenemos contacto con espacios relacionados al mundo queer y también a lo que es la salud y la salud mental en especifico.

E.F.: ¿Cómo es la representación actual del espectro arromántico en los medios de comunicación y producciones culturales en Chile y, si se puede hablar a nivel regional, en América Latina?

A.A.C.: Les mayores referentes que tenemos son del mundo anglosajón, en realidad. Y, aun así, no son muches. Muches son confirmades entre las sombras, que no se explicita en lo que es el canon, la serie, la película en sí, y eso claramente va contribuyendo a nuestra invisibilización y la invalidación de nuestra experiencia.

E.F.: En un artículo publicado por AUREA -organización anglosajona- se hace referencia a la doble falta de representación de personas que se identifican como arrománticas: por un lado, cuando son representadas en industrias culturales de forma negativa por su orientación sexual, identidad de género u origen y, por el otro, cuando al intentar incluirlas en mensajes positivos solo se las tiene en cuenta dentro de la amatonorma. ¿Qué observación podrían hacer sobre este planteo?

A.A.C.: Hay algunos artículos sobre el espectro arro y la identidad arromántica en especifico, algunos mejores que otros, pero no hay figuras públicas o personajes a les que podamos hacer referencia. Poco a poco se empieza a visibilizar lo que es el espectro asexual, por ejemplo, pero no es la misma historia respecto de les referentes arro. Y es algo en lo que definitivamente se tiene que trabajar. Consideramos que no es casual tampoco. La amatonorma es muy fuerte y sabemos que esas narrativas son las que venden. Pero por eso es que nos parece tan importante combatir estas nociones e ir desarmando estas normas que nos afectan, no solo a la gente en el espectro arro sino a todes.

Sin duda, las representaciones de las relaciones interpersonales y el amor romántico en específico, el amor de «pareja» o «parejas» son usualmente muy normadas. Blancas, cis, hetero y normativas. Y eso alimenta a la falta de representación arro y viceversa, es un circulo vicioso. De nuevo, se sabe que estas historias venden. El problema de la falta de representación es que aún estamos en un paso muy básico. Es decir, como comunidad estamos un poco en búsqueda de referentes, pero como son tan poques se concentran todas las expectativas en lo poco que hay. Y así es imposible satisfacer a todes. 

No se muestra diversidad y el espectro arro es sumamente diverso. Entonces, un solo personaje no va a retratar todo lo que es la experiencia arro en sí. Y es necesario explorar y naturalizar distintas formas de sentir y de relacionarse.

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E.F.: ¿Crees importante que desde organizaciones como Ases & Arros Chile se trabaje desde un punto de vista interseccional?

A.A.C.: Sin duda hay que tener una perspectiva interseccional al abordar estos temas, al entender qué es lo relevante a la hora de representar distintas realidades, porque nuestras identidades no son divisibles, cada quien es parte de un todo y sus características interactúan y se influencian entre sí y no es posible desentenderse de eso. Entonces es necesario tener esta mirada interseccional, es necesario considerar las distintas formas de ser que, debido a las normas que hay, son ampliamente invisibilizadas. Todas las combinatorias posibles dan lugar a lo que es la diversidad.

E.F.: Además de los vínculos amatorios, ¿a qué situaciones de la vida puede afectar la falta de reconocimiento del espectro arromántico?

A.A.C.: Los dos grandes problemas que tenemos dentro de la comunidad arro es la patologización, por un lado, y la deshumanización, por otro. Y se pueden ver reflejadas en dos grandes contextos. Al interactuar con otres en la vida cotidiana, las experiencias arro son invalidadas (muchas veces por ignorancia, incluso desde una buena intención), son cuestionadas y eso se relaciona de manera directa con lo fuerte que es la amatonorma. Esto puede causar un sentimiento de exclusión y de no pertenencia, en especial cuando se tiene cierto rechazo al romance o cuando los espacios en los que la persona se desenvuelve priorizan estos vínculos románticos/amatorios/de pareja por sobre otros. Que es algo que se da mucho. Aquí es donde entran comentarios como que el amor está en todas partes, el amor romántico. O que amar románticamente es parte de la experiencia humana. Y estos comentarios, como decía, incluso pueden darse desde una buena intención, por ejemplo: «Ya encontrarás a alguien».

Pero pasan a ignorar lo que es la experiencia arro en sí: mucha gente arro no está buscando a alguien como para encontrarlo. Se trata de la noción de que es algo necesario en nuestras vidas, cuando no necesariamente es así. Hay gente que es plena, feliz y realizada con los vínculos que ya tiene y no necesita otros tipos de vínculos. 

Por otro lado, vemos lo que es patologización, específicamente al acceder a los servicios de salud. No muches profesionales saben de diversidad sexoafectiva y de género, qué decir de lo que es arromanticismo. Y así es fácil aludir a algún problema hormonal o vincularlo a un trauma. Viendo al arromanticismo como un problema que debe ser estudiado y resuelto, en vez de una realidad válida que ocurre.

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E.F.: ¿Qué esperan de los cambios que resultarán de la reforma constitucional, en relación al avance en el acceso a derechos humanos para el colectivo LGBTIQA+?

A.A.C.: Sabemos que estamos en un momento único de nuestra historia y tenemos la oportunidad de generar cambios importantes que marcarán un antes y un después para la sociedad chilena. Tener un marco constitucional que proteja los derechos humanos y se centre en el bienestar social en vez del bienestar económico, que es donde está el enfoque de la constitución actual. El proceso constituyente tiene posibilidades de verse desviado de la causa social que le dio origen pero esperamos lograr la representatividad que necesitamos y que al fin puedan escucharse las voces queer a la hora de redactar las bases de lo que será nuestro cuerpo legal, para eventualmente facilitar cambios sociales.

Sabemos que se ha armado un gran movimiento de organizaciones queer a favor de la ley de educación sexual integral, por ejemplo. Además de una mesa de salud cada vez mas grande enfocada en diversidad sexual y de género. También por primera vez existen candidates trans que están armando su camino político con el apoyo de diversas ONG. Queremos tener esperanza.


Imagen de portada: Adobe Stock


#Reseña: Todos somos normales

Cuando era adolescente, la literatura funcionaba como una forma de escapar a la realidad que no toleraba: peleas con mamá, necesidad de aprobación en mi entorno social, enamoramientos y exigencias escolares. Así fue como encontré representación en Katniss Everdeen, la protagonista de la saga Los juegos del hambre, que se debate entre el amor de Peeta y Gale; y en Bella Swan, la chica que cautivó los ojos de Edward Cullen en Crepúsculo. Todas, ficciones… heterosexuales.

Si bien hay excepciones, como la serie televisiva Glee que incluye romances gays y lésbicos (aunque, bueno, la pareja protagónica –Rachel y Finn– es heterosexual) o el caso de la película Las ventajas de ser invisible, donde Patrick tiene una relación a escondidas con el deportista más popular de la escuela, lo cierto es que una buena parte de la ficción juvenil continúa reproduciendo estereotipos románticos desde una perspectiva heterosexual. En este sentido, la novela argentina Todos somos normales (2018) rompe con esta lógica.

¿De qué se trata?

La novela fue escrita por Florencia Méndez, comunicadora por la Universidad Nacional de La Plata, y Bel Riddle, abogada y bookstagramer. Ambas pertenecen a la comunidad de Bloggers, Booktubers y Bookstagrammers (BBB) de Argentina. A partir de este vínculo online que comparten con otros lectores, consiguieron publicar esta historia que tiene como protagonista a una joven lesbiana y asexual.

La narración presenta una atmósfera típica de secundaria: la historia comienza con la necesidad de resolver un trabajo grupal para una materia, con compañeros que parecen entorpecer la tarea más que ayudar a resolverla. Sin embargo, la escena cotidiana dará un giro de 360 grados cuando un intento de violación tiene lugar en la casa donde se encuentran reunidos.

«Hace ya bastante que Guada está de novia con Mica, su mejor amiga desde siempre, su confidente. De a poco y a su lado descubrió la etiqueta que define su sexualidad y las lógicas de una pareja. Por ser asexual creía que jamás tendría una relación romántica, pero el tiempo le demostró lo contrario.
Un viernes, Guada y Mica deciden postergar su salida en pareja para juntarse con algunos compañeros y hacer, de una vez por todas, el trabajo práctico final de Escritura Creativa. Sin embargo, el devenir de la jornada toma un curso siniestro: Guada sufre un intento de violación, un miembro del grupo resulta asesinado y sobre Guada recae la decisión final que podría cambiar la vida de varias personas para siempre, incluso la de ella».

Sinopsis de Todos somos normales

La representación plural que necesitamos

Un estudio reciente sobre telenovelas y representación LGTBIQ+ afirma que, en los últimos tiempos, los televisores argentinos recibieron un sinfín de enlatados turcos en los canales de aire: Las mil y una noches, ¿Qué culpa tiene Fatmagul? y Esposa Joven son tan solo algunos de los ejemplos. En ellas, la representación de la diversidad es nula, lo que indica que la cultura de ese país está muy cerrada aún respecto a estos temas. Sin embargo, cabe destacar que en Argentina resultaron tener un elevado éxito en rating.

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Todos somos normales narra la asexualidad en primera persona, tomando como base para la construcción del personaje principal, Guada, las vivencias de una de sus autoras, quien también es asexual. En este sentido, nos encontramos con pasajes muy nítidos que describen la orientación sexual de un modo muy claro y sin estigmas.

«Ahora, con más conocimientos sobre las relaciones, las películas y las orientaciones románticas y sexuales, me causa un poco de gracia: las reacciones que siempre tuve a ese tipo de ficción romántica, siempre sintiéndola tan alejada, siempre pensando que era demasiado irreal, nunca entendiendo a la gente que creía en esa clase de amor… Todo se debía a que yo no lo experimentaba, ni deseaba hacerlo».

Cita del libro

Guada cuenta en carne propia cómo fue su salida del clóset, pero sin que ello signifique el conflicto principal de la trama, lo cual es un punto a favor. Asimismo, la historia también muestra el costado complicado de la diversidad: tener que soportar las burlas o el menosprecio de quienes no están habituados a convivir en la diferencia.

¿Vale la pena leerlo? Spoiler: sí

Por un lado, el hecho de que sea una novela juvenil (recomendada desde 14 años en adelante), le brinda mucha facilidad y fluidez a la lectura. No es una historia pesada y eso se agradece en tiempos de pandemia, home office y clases virtuales. Personalmente, al principio me generó cierta distancia que los personajes hablasen en español neutro cuando, en mi imaginario, me había hecho la idea de una escena argentina. Sin embargo, eso no impidió empatizar con la trama.

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La narración del abuso está muy bien lograda porque genera rechazo e incomodidad al leerla. Esta ficción aborda el tema desde una mirada feminista sin llegar a sostener un punto de vista demasiado fanático o fundamentalista y eso siempre se agradece para crear un verosímil ameno y realista.

El punto más jugoso del libro es el desarrollo de una protagonista asexual, que está en pareja con una chica, sin hacer de eso una rareza llamativa. No son pocas las veces en que nos encontramos frente a ficciones que hacen que la función del personaje gay sea… salir del armario. Ya es hora de naturalizar que la orientación sexual es sólo una dimensión más dentro de la vida de cada persona.

Como recomendación final: el Anexo, al final del libro, narra una historia aparte pero que le da un cierre hermoso a toda la obra. Si tenés la oportunidad de leerlo, no lo dejes pasar.


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#Entrevista a AgruPAs: visibilizar la diversidad

La diversidad sexual es un tema recurrente en la reestructuración cultural que las generaciones más jóvenes empezamos a proclamar. Pensar en la diversidad sexual nos debería permitir vislumbrar todo el abanico de sexualidades que existen. 

En una primera instancia, es importante definir qué se entiende por sexualidad: el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre sexualidad la define como «el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos, religiosos y espirituales». Es decir, hay un montón de elementos que definen a la sexualidad, que podemos resumir con conceptos con los que tal vez estamos mas familiarizades: sexo, identidad y atracción. El conjunto de todo esto conforma nuestra expresión de la sexualidad y el género.

Sin embargo, nos quedan encarnizados ciertos conceptos que parecen haberse naturalizado en nuestro lenguaje. Hablar de sexualidad suele caer en un espacio común donde relacionamos a la sexualidad como la mera práctica del sexo y la expresión de nuestra sexualidad.

Caer en la generalización de esta percepción, sin hacer ciertas aclaraciones, desemboca en invisibilidad y en concepciones como la alonorma, que AgruPAs define como «una norma social implícita que establece que todas las personas sienten atracción sexual hacia otras con determinada frecuencia y/o intensidad». Además, agregan que «a partir de la alonorma y las expectativas sociales de qué es “normal” o qué “no es normal” —en términos de atracción sexual—, comienzan a forjarse lo que son las identidades asexuales»

Nuestra concepción sobre la sexualidad ha evolucionado y se ha revolucionado. Ya no pensamos al sexo como un acto reproductivo sino más bien como un acto de placer, un momento de ocio e intimidad; por ende, algo que elegimos practicar o no.

Es en nuestro sentido común donde quedan relegadas identidades. Así que, en esta ocasión, invitamos a la organización AgruPAs para que nos cuenten sobre la asexualidad, para así poder visibilizar las problemáticas que viven día a día por una sociedad que se ata a sus concepciones normativistas.

Escritura feminista: Primero que nada, me parece importante preguntarles ¿cómo definirían a la Asexualidad y todo este espectro?

AgruPAs: Entendemos a la asexualidad como un término paraguas que engloba diferentes vivencias, como un conjunto de identidades cuya experiencia con la atracción sexual está por fuera de la alonorma, ya sea por una falta de atracción sexual o porque la frecuencia y/o intensidad con la cual se siente es muy esporádica.

E. F.: existe un debate en torno a cómo considerar la asexualidad, en sentido de definirla como una orientación sexual o como la ausencia de esta. ¿Ustedes qué piensan?

A.: Si bien eso es algo muy personal, al igual de decidir nombrarse abiertamente como asexual o no, nosotres consideramos la asexualidad como una orientación sexual y la concebimos dentro de las disidencias. Si bien nuestra militancia principal se centra en la asexualidad, consideramos importante hacerlo también desde la interseccionalidad con nuestras orientaciones románticas e identidades de género. Es por esto que consideramos que la asexualidad es parte de la comunidad LGBTTTINBPA+ y participamos de forma activa en espacios de la diversidad sexual y de género.

E. F.: ¿Por qué deciden comenzar una organización? ¿Hace cuánto están trabajando?

A.: Varias personas que hoy forman parte de AgruPAs se conocieron por medio del grupo Juntadas Asexuales —CABA y GBA—, pero consideramos que el evento fundacional de la orga es la Marcha del Orgullo 2018. Después de la marcha estuvimos compartiendo experiencias, por qué habíamos ido, por qué nos parecía importante hacer presencia. Todo eso sumado a experiencias que leíamos de otras personas de la comunidad nos dio el empujón y la motivación para arrancar a hacer activismo.

Para nosotres es importante militar activamente nuestras identidades por varios motivos: por un lado, para poder llegar a otras personas que tengan las mismas vivencias. Creemos que muchas veces ver o leer a una persona «real» hablando de estas cosas puede ayudar a otres a sentir que lo que les pasa es válido y que no están soles. La mayoría de las personas asexuales no sabe que lo son porque nunca han escuchado hablar sobre la asexualidad y muches pasan años creyendo que están rotes, que tienen alguna enfermedad, que hay algo mal en elles y que necesitan «arreglarse». También existe muchísima violencia por parte de nuestros vínculos y del personal de salud que viene de la mano con esta falta de información o creencias erróneas sobre qué es la asexualidad. Por eso nos parece importante hablar en primera persona sobre nuestras identidades y nuestras vivencias. 

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E. F.: ¿Se definen como una organización que lucha? Si es así, ¿cuál definirían que es su lucha y objetivo?

«Nuestros objetivos son divulgar las identidades asexuales y concientizar sobre la patologización, los abusos vinculares y otras violencias sobre nuestras identidades».

AgruPAs.
Publicación sobre patologización de la asexualidad de AgruPAs.
E. F.: ¿Tienen afiliados, grupos de WhatsApp o similares que les permitan comunicarse entre ustedes?

A.: Como nos organizamos en equipos, tenemos grupos específicos para cada equipo y además un grupo general donde charlamos todas las cuestiones de la orga en sí. También nos juntamos una vez al mes para hablar en persona de diferentes temas y propuestas a futuro. Ahora que estamos en cuarentena, lo hacemos por Discord.

Asimismo, tenemos un servidor en Discord abierto para todas las personas de la comunidad para poder seguir en contacto y organizar juegos, charlas o encuentros.

¿A dónde nos lleva nuestro sentido sentido común?

Nos encaminamos hacia una sociedad donde la discriminación no sea moneda corriente. La alonorma es un discurso que repetimos por la herencia del sentido común; sin embargo, «la desigualdad y discriminación conforman un particular circuito de alimentación mutua donde los poderes, para sostener su eficacia, necesitan la producción social de diversos tipos de discursos que legitiman tanto la desigualdad como las prácticas y mentalidades discriminatorias» (A. M. Fernández, 2009, 37). Es entonces en nuestro discursos y concepciones donde debemos deconstruirnos para así poder incluir a todo el abanico de identidades y prácticas, en este caso, sexuales. 


Fuentes:

  • Sexo y Salud
  • Fernández, A. M. (2009). «Las lógicas sexuales: amor política y violencias» Buenos Aires: Nuestra Visión.

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#CicloOrgulloLGBTIA+: espectro ase/arro

Junio es el mes internacional del orgullo LGBTIA+, en conmemoración de los disturbios ocurridos en el bar Stonewall Inn, ubicado en Nueva York, el 28 de junio de 1969. Esa noche plantó la semilla de la revolución y marcó el comienzo de una nueva era de lucha por la igualdad y los derechos de las identidades disidentes.

Para celebrarnos en nuestra diversidad, Escritura Feminista dedicará las ediciones de género y sexualidad de este mes al reconocimiento de los distintos eslabones que componen a la comunidad queer en Argentina y el mundo.


La letra A

El significado detrás de esta letra aún hoy genera controversia. Para muches, la A representa a les allies o “aliades”, personas cishetero que apoyan y acompañan la lucha de la comunidad LGBTIA+. Para la mayoría, sin embargo, este componente de la sigla corresponde al espectro ase/arro, que comprende incontables variables de niveles de atracción.

En un extremo, la asexualidad y el arromanticismo como la ausencia absoluta de atracción sexual y/o romántica hacia otres; en distintos puntos del espectro, la demisexualidad y el demiromanticismo como la atracción solo a partir de un vínculo emocional previo, y la grisexualidad y el grisromanticismo como la atracción esporádica, poco frecuente, hacia otres.

Existen muchas otras clasificaciones que cuentan factores como el rechazo absoluto o la indiferencia a las relaciones sexuales o románticas.

Resulta vital remarcar el hecho de que la asexualidad no es equivalente al celibato. El celibato es una decisión consciente de no tener relaciones sexuales con otres, sin importar cuánto se lo desee. Quienes se identifican como parte de este espectro no sienten ese deseo hacia otras personas. Algunes se masturban, algunes sienten total repugnancia por las actividades sexuales, algunes disfrutan tener relaciones pero no sienten el deseo de iniciarlas activamente.

«Los orgasmos son copados, pero podría vivir tranquilamente sin coger y no sentiría que me falte nada. Mi ex era una persona muy sexual y yo aceptaba tener relaciones porque con ella era divertido, como mirar una peli o salir a bailar, no porque sintiera calentura o algo así», Nico, 37 años, para Escritura Feminista.

No se trata de la acción de tener relaciones sexuales o románticas, sino del deseo subyacente de hacerlo. Una de las problemáticas más estigmatizantes que enfrentan las personas asexuales o arrománticas es el descreimiento de parte de la sociedad hipersexualizada. En un mundo donde todo se vende a través del sexo y el romance, una persona que no siente interés por estos aspectos puede sentirse inadecuada o excluida.

Opiniones como “ya llegará la persona correcta” y “puede ser un problema hormonal” nacen de la ignorancia y pueden ser muy dañinas para el bienestar mental de les ase/arro. Es una orientación como cualquier otra, que no depende de traumas ni trastornos.

«Me dijeron que me autodefinía arro porque yo estaba mal y no sabía amar de verdad. Eso es una pelotudez. Que no me interese tener novia para ir de la manito a la plaza no significa que no “sepa amar”. Tengo amistades, relaciones familiares, amo a mi perro. Son cosas independientes, podés querer algunas y otras no, y duele cuando te dicen algo así», Maite, 30 años, para Escritura Feminista.

El espectro asexual y arromántico cuenta con muy escasa representación en los medios de alcance masivo: los personajes de Raphael Santiago (Cazadores de Sombras) y Lord Varys (Juego de Tronos) son dos de los únicos asexuales y arrománticos confirmados en series de TV populares.

En el mundo de los podcasts, Chloe Turner (The Bright Sessions) es abierta y orgullosa respecto de su asexualidad, y la becaria Maureen (Welcome to Night Vale) podría considerarse grisromántica, aunque no está confirmado ni por el personaje ni por sus autores.

Entre famosos del espectáculo, también son orientaciones poco habladas. Las comediantes Janeane Garofalo y Paula Poundstone se han declarado asexuales, al igual que les músiques Emilie Autumn y Steven Morrisey.

«Fui a dos Marchas del Orgullo, pero dejé de asistir porque no me parece bien que no haya visibilidad de las identidades no binarias ni las orientaciones pan/ase, pero es posible que vaya este año. Si no nos representamos nosotres, nadie lo va a hacer», Pupi, 26 años, para Escritura Feminista.

Cada año en el mes de octubre se celebra la Semana de Visibilidad Asexual y en el mes de febrero la Semana de Visibilidad Arromántica. Se adjudica una semana completa como forma simbólica de dar un día a cada espacio del espectro.

La bandera asexual se compone de cuatro franjas horizontales de colores negro, gris, blanco y violeta mientras la bandera arromántica cuenta con cinco franjas: verde oscuro, verde claro, blanco, gris y negro. Se dan variaciones según cada orientación dentro del espectro.