Plásticos everywhere

«Cada minuto, se compra 1 millón de botellas de plástico en todo el mundo; la mitad de estas termina en los océanos. Una parte de esos residuos provienen de nuestros envases. Somos parte del problema y asumimos la responsabilidad y el compromiso de ser parte de la solución», afirmó Soledad Izquierdo, vicepresidenta de Políticas Públicas, Comunicaciones y Sustentabilidad de Coca Cola para el sur de América Latina.

La pregunta es: ¿no es más fácil reemplazar el plástico por el vidrio? ¿Y si mejor volvemos a lo de antes? Hoy, las corporaciones promueven una solución para la contaminación plástica que ellas mismas provocaron. La propuesta debería ser dejar de consumir y de producir, pero aun así es mucho pedir a empresas que solo buscan abaratar costos antes que mantener una sociedad y un ambiente saludables. Hablar de salud después de nombrar a Coca Cola es una equivocación mía.

Muchas empresas y organizaciones están llevando a cabo campañas para reducir y contrarrestar los efectos nocivos de los empaques descartados. Dependiendo del tipo de plástico que sea, este tarda entre 100 y 1000 años en degradarse. Por eso, reducir no es la solución: va a seguir siendo un problema porque, de igual forma, los plásticos van a tardar lo mismo en descomponerse. También durante la fabricación de los productos plásticos se contamina, como cualquier otro proceso industrial.

Según la ONU, 8 millones de toneladas de plásticos son arrojadas a los océanos cada año. Actualmente, solo el 14% es recolectado. La Fosa de las Marianas es uno de los lugares más profundos del planeta y, por lo tanto, para el momento se creía impoluto. En una expedición submarina se sumergieron 11 kilómetros por debajo del mar y la noticia no fue el hecho de que rompieron un récord, sino que encontraron grandes cantidades de desechos plásticos en el sitio.

Se sabe que la contaminación plástica tiene un impacto negativo en los océanos y en la vida silvestre. Ya se encontraron 7 islas de plástico alrededor del mundo. La mala administración y el escaso trabajo de reciclaje derivan en una contaminación oceánica. Alrededor del 80% de los plásticos oceánicos provienen de fuentes terrestres y el 20% de fuentes marinas (redes de pesca, cuerdas, entre otras).

La UNESCO declaró mediante un informe que cada segundo se arrojan más de 200 kilos de plásticos en mares y océanos. En los últimos 40 años, la cantidad de basura en el océano aumento más de un 100%. El 70% de los residuos se depositan en el fondo marino y el resto queda flotando.

Un estudio de Fundación Vida Silvestre demostró que el 83,2% de los residuos censados en la costa Argentina son plásticos. Este dato no es muy lejano: fue del verano de 2019. Más de 71.000 residuos fueron recolectados, entre ellos fragmentos plásticos, telgopor, envoltorios plásticos, botellas, bolsas, tapitas y las colillas, que ocuparon el primer lugar.

Censo del 2019 – Basura en las playas.

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Los animales marinos están en grave peligro: la ingestión conduce a deficiencias nutricionales o inanición por obstrucciones estomacales. Los residuos plásticos también pueden enredar, ahorcar y ahogar a los animales. A nosotres esto también nos afecta. Con el sol, el agua y la sal, los plásticos se empiezan de a poco a desintegrar, por lo tanto, se crean los microplásticos. Es aquí donde comienza «la cadena alimenticia».

Los microplásticos son diminutos, imposibles de ver. Forman parte de productos como los de limpieza, dentífricos, protectores solares, entre otros, y representan más del 50% de las millones de toneladas de plástico que se vierten anualmente al mar.

La Universidad de Newcastle informó que las personas consumimos alrededor de 2000 partículas de plástico todas las semanas, por lo que comemos o por el solo hecho de respirar. Aproximadamente 250 gramos al año. ¿Engorda el plástico? Ni idea. Los efectos de la ingestión de los microplásticos en nuestra salud todavía no se saben con exactitud.

La Organización Mundial de Conservación determinó que una persona en promedio podría estar consumiendo unos cinco gramos de plástico por semana. Desde la Universidad Médica de Viena, en Austria, se está investigando cuánto afectan estos componentes a nuestros cuerpos; podrían penetrar en el torrente sanguíneo, el sistema linfático y llegar incluso hasta el hígado.

Un estudio de la Universidad estatal de Fredonia, en Nueva York,  determinó que un litro de agua embotellada puede contener miles de partículas microplásticas, incluidos restos de polipropileno, nailon y polietilentereftalato (PET). Esto motivó a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciase la puesta en marcha de una investigación al respecto. 

¿Cómo puedo disminuir mi consumo de plásticos?

  • No uses sorbetes o cubiertos descartables. Podés llevar en tu mochila unos de tu casa.
  • Siempre tené a mano las bolsas reutilizables o bolsas ecológicas.
  • Guardá en tu mochila o en tu bolsillo todo producto plástico o colillas, no lo tires en los lugares públicos. Esperá llegar a tu casa para descartarlos.
  • Usá botellas reutilizables.
  • Disminuí el consumo de productos en paquetes.
  • Si sos consumidor de café, tratá de buscar otra alternativa al de cápsula.
  • Invertí en un depurador de agua en vez de comprar bidones.
  • Separá los productos orgánicos de los no orgánicos.
  • Armá tu propio compost.
  • No uses toallitas descartables ni tampones en tu higiene menstrual. Invertí en la copita menstrual o en toallitas de tela.

En el sistema económico capitalista se promueve el consumo inagotable. Es por eso que los productos fueron diseñados para que duren poco. Por lo tanto, es de suma importancia que tomemos cartas en el asunto y seamos nosotres les principales responsables del cambio necesario para el ambiente.


Fuentes:


INDEC: encuesta nacional sobre el uso del tiempo y las tareas de cuidado

Artículo escrito en colaboración por Noelia Mendilarzu y Florencia Bareiro Gardenal


El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) presentó un documento que detalla la planificación y el marco conceptual de una encuesta nacional sobre el uso del tiempo y trabajo no remunerado.

El organismo está trabajando en la reformulación del Sistema de Estadísticas Sociales, impulsado por dos motivaciones centrales: en primer lugar, las nuevas demandas de información que exigen atender las múltiples complejidades de manera integral y, en segundo lugar, el compromiso de nuestro país con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Los resultados de esta encuesta permitirán conocer la cantidad de horas que una persona dedica al trabajo (remunerado y no remunerado), el ocio o la educación, lo que permitirá a su vez comprender las diferencias del uso del tiempo en función del género y el nivel socioeconómico.

La organización social del cuidado

El Estado, el mercado, los hogares y la comunidad integran el llamado «diamante del cuidado» que representa la manera en que estas instituciones sociales se articulan y se interrelacionan para brindar el cuidado.

«La organización social del cuidado refiere a la configuración dinámica de los servicios de cuidado suministrados por diferentes instituciones y a la forma en que los hogares y sus miembros se benefician de ellos».

– Faur, 2011: p. 969 en Hacia la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo y el trabajo no remunerado.

Según este informe, hay dos puntos principales por los que es importante medir el uso del tiempo y el trabajo no remunerado en relación con las tareas de los cuidados:

Por un lado, la organización social del cuidado en Argentina depende principalmente del trabajo no remunerado que se realiza al interior de los hogares y que recae, en mayor medida, sobre las mujeres. Por otro, el hecho de que gran parte del trabajo de cuidado tenga lugar fuera de la esfera mercantil lo torna invisible para las mediciones estándar de la economía y refuerza su escasa valoración social.

Así como existe una cuestión de género ligada a los cuidados, también están atravesados por el aspecto socioeconómico, donde los sectores con mayores índices de pobreza son los encargados de esta tarea. Al mismo tiempo, esto perpetúa la imposibilidad de tener una movilidad económica y se transforma en círculo vicioso:

«La sobrecarga en las tareas de cuidado entraña una desventaja específica para las mujeres que ven limitada su autonomía económica y condicionada la posibilidad de desarrollar trayectorias laborales exitosas. Esta situación se agrava en los casos de aquellas mujeres con menores recursos para conseguir un empleo, que cuentan con una mayor demanda de cuidado con limitadas posibilidades de derivarlo.

De este modo se genera una pérdida económica sistémica, dado que la fuerza de trabajo de las mujeres se encuentra subutilizada porque la imposibilidad de que las mujeres accedan a ingresos monetarios dificulta la superación de situaciones de pobreza y vulnerabilidad social y porque los frágiles arreglos de cuidado profundizan problemas sociales que a la larga deben ser asumidos por el Estado».

– Rodríguez Enríquez, 2013 en Hacia la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo y el trabajo no remunerado.

Es por esto que la encuesta actuará como mecanismo para cuantificar y visibilizar dicha situación.

¿Qué sabemos hasta ahora?

Para llevar a cabo la planificación de la encuesta, se tuvieron en cuenta antecedentes preexistentes en nuestro país. Además, durante el año pasado se realizó un taller de discusión con este fin dividido en cuatro paneles. Resumiremos a continuación los más importantes en cuestiones de género: Encuesta Nacional de Uso del Tiempo y Trabajo No Remunerado y La importancia de producir estadísticas oficiales con enfoque de género, paneles dos y cuatro respectivamente.

El primer panel aquí mencionado fue crucial porque se identificó la importancia de tener un enfoque de género en las estadísticas. En este tema en particular, la figura de la «mujer malabarista» es la mejor manera de entender cuál es el uso del tiempo de las mujeres, que difiere en muchos aspectos del de los varones:

«Las mujeres (promedio de CABA) alternan constantemente su trabajo para el mercado con las tareas domésticas y de cuidado, mientras que los varones tienen ritmos mucho más estables y limitan sus tareas de cuidado a momentos puntuales durante la mañana y al finalizar la jornada».

– Esquivel, Faur y Jelin, 2012 en Hacia la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo y el trabajo no remunerado.

En el otro panel se destacó que las encuestas de los usos del tiempo permiten entender, además de la distribución desigual del cuidado, otros fenómenos tales como la violencia contra las mujeres y los femicidios, ya que las tareas de cuidado son uno de los motivos por los que muchas mujeres quedan entrampadas en estas situaciones.

«La falta de acceso a ingresos económicos propios imposibilita salir de situaciones de violencia». 

– Hacia la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo y el trabajo no remunerado.


Resultados preliminares

Se realizó una prueba del cuestionario para analizar los aspectos inherentes al desarrollo del relevamiento. Esta prueba se desarrolló entre noviembre y diciembre de 2019 en localidades de Salta, en barrios de seis comunas diferentes de CABA y en tres municipios del conurbano bonaerense: Lomas de Zamora (sur), Morón (oeste) y Vicente López (norte). La muestra fue de 1.050 viviendas.

La encuesta tiene dos bloques: uno común referido a las características socioeconómicas del hogar en términos más censales y otro bloque individual que registra las actividades hora por hora del día completo anterior a la visita del encuestador, fraccionadas en segmentos de 10 minutos cada una y con hasta tres actividades simultaneas. Se utilizaron materiales de apoyo como tarjetas y trípticos de sensibilización para entregar a los hogares.

«En una primera etapa se elaboraron dos indicadores: la tasa de participación, que expresa la cantidad de personas que realizan una actividad con relación al total de personas entrevistadas; y la intensidad de la participación, que define la cantidad de tiempo que, en promedio, dedican las personas a una actividad a lo largo de un día. Ambos indicadores se especificaron por grupos de actividades y diferentes variables de corte.

Un análisis preliminar arroja cifras consistentes con otras experiencias tales como los diferenciales en las tasas de participación (en el trabajo remunerado y no remunerado) por sexo y grupos de edad que se profundizan al considerar la intensidad. A modo de ejemplo, los varones presentan una mayor tasa de participación e intensidad en actividades de mercado, mientras que las mujeres tienen mayores niveles en las actividades domésticas y de cuidado. Asimismo, los datos muestran que las brechas disminuyen durante los fines de semana».

Dentro de las metas que se esperan alcanzar con esta encuesta, según el informe, las principales se relacionan con la utilidad como insumo fundamental para el diseño, el monitoreo y la evaluación de las políticas públicas del país en materia de políticas de empleo, de seguridad social, de género y de cuidados.


Fuente: INDEC