Un crimen sin piedad y a sangre fría

Artículo colaboración escrito por Mar Cortés


Se cumplen 62 años del asesinato múltiple de la familia Clutter que inspiró a Truman Capote a cambiar la literatura y el periodismo: «A sangre fría».

A fines de la década de 1950, en un pueblo rural seguro y tranquilo de Kansas, donde se conocían todes al punto de dejar las puertas sin seguro, ocurrió el asesinato de la familia Clutter. El trágico evento, contado con gran detallismo por Capote, dejó una comunidad abatida ante la ejecución de cuatro miembros de la familia: Herbert, granjero y líder ejemplar de Holcomb; Bonnie, madre y esposa con serios problemas psicológicos; Kenyon, el benjamín de tan solo 15 años; y Nancy, estudiante modelo de 16 años y la más joven de las hijas mujeres.

Perry Smith y Richard «Dick» Hickock.

Durante la madrugada del 15 de noviembre de 1959, los autores del crimen, Perry Smith y Richard «Dick» Hickock, exconvictos que habían obtenido la libertad bajo palabra hacía poco tiempo, decidieron asaltar la propiedad. El objetivo de los asesinos: 10 mil dólares, los cuales, se suponía, se encontraban resguardados en una caja fuerte.

Sin embargo, la familia no contaba con tal cosa ya que se manejaban con cheques, dato menor que el informante de Smith y Hickock, Floy Wells, excompañero de celda de Dick, se había pasado por alto. El desenlace fue un asesinato a sangre fría por tan solo 50 dólares, unos prismáticos pertenecientes al Sr. Clutter y una radio portátil del joven Kenyon.

Los criminales, ni lentos ni perezosos, escaparon de la escena sin dejar ningún indicio de quiénes habían llevado a cabo los terribles hechos en la propiedad Clutter. Juntos, entre robos y estafas de cheques sin fondos, llegaron a México, donde no encontraron la vida deseada. Volvieron a Kansas, luego de pasar por distintos lugares de la costa este de EE. UU., donde cometieron unos cuantos crímenes más para luego encaminarse a Las Vegas, Nevada. Allí, finalmente, fueron interceptados por la policía y llevado de regreso al estado de Kansas para su posterior juicio y condena por sus crímenes. Ambos acusados intentaron de todo, hasta alegar demencia, pero, finalmente, los sentenciaron a la condena máxima del estado: muerte en la horca.

En esa época, Capote era un reconocido autor por obras como «Otras voces, otros ámbitos» y «Música para camaleones». Pero el caso de los Clutter, el cual captó su atención en un pequeño apartado del periódico, fue lo que lo llevó a cambiar el oficio del escritor y periodista, abriendo la posibilidad de que ambos colisionasen y pudieran servirse de las distintas particularidades que tenían para ofrecer.

Capote, con su carismática y filosa personalidad, se metió de lleno en el caso: se relacionó con Eveanna y Beverly (las hijas mayores sobrevivientes), les vecines, les compañeres del colegio, los investigadores encargados del caso y hasta con los mismísimos criminales, Dick y Perry. Sin embargo, y pese a la fama de la obra y el exhaustivo labor de Capote, fue y es vista con desprecio por la comunidad de Holcomb por considerarla un producto realizado con fines comerciales y marketing, mas no para contar los hechos y concientizar acerca de lo ocurrido a las víctimas.

Con una riquísima prosa y una narrativa atrapante, «A sangre fría» cambió los paradigmas de ámbitos de la cultura contemporánea y, hasta hoy en día, es considerada una de las novelas de no ficción más importantes del siglo XX. Con varias adaptaciones cinematográficas, unitarios especiales y hasta documentales en torno al hecho, Capote logró que su obra no pueda ser olvidada y hasta sea considerada atemporal. Sin embargo, no hay que olvidar el asunto en cuestión, que a veces ha sido eclipsado por la misma obra en cuestión: el asesinato a sangre fría de una familia por tan solo 50 dólares.


La importancia de la Cumbre Climática 2021

El pasado jueves 22 y viernes 23 de abril se llevó a cabo la Cumbre Climática 2021, convocada por Joe Biden, presidente de Estados Unidos. Esta reunió a más de 40 líderes de todo el mundo para tratar la problemática urgente del cambio climático.

Fue un encuentro necesario e importante y funcionó como antesala de la Conferencia de las Partes (COP) N° 26 que se hará en noviembre de este año en Glasgow, Escocia. El gran objetivo mundial es que la temperatura media de la Tierra no supere los 2 °C (siendo la meta para 2050 no superar el 1,5 °C) con respecto a las temperaturas preindustriales. Si bien hubieron varias propuestas para mejorar la acción climática global, ¿son estos nuevos compromisos suficientes para frenar el cambio climático?

Metas más ambiciosas

La novedad de la cumbre fue que contó con la participación de los principales países emisores de gases de efecto invernadero (GEI): China, Estados Unidos, Brasil y países de la Unión Europea. Además, muchos de ellos propusieron objetivos de acción climática más ambiciosos que los que habían presentado en años anteriores. Por ejemplo, Reino Unido se comprometió a reducir sus emisiones en un 78% para 2035 comparado con los niveles de 1990, mientras que Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, prometió bajarlas en un 45% para 2030; otro gobierno presente fue el de India que, si bien no hizo promesas sobre el carbono, se comprometió a instalar energías renovables en su país.

Una intervención esperada y necesaria fue la del presidente Jair Bolsonaro, quien se comprometió a erradicar la deforestación ilegal en Brasil para 2030 y lograr la neutralidad de carbono para 2050. Lo cierto es que estas promesas sorprenden, ya que desde que asumió el poder, la deforestación del Amazonas se aceleró, así como la desfinanciación de los órganos ambientales que luchan contra estas problemáticas. Por su parte, Biden prometió que su país reducirá las emisiones en más de un 50% para fines de esta década y China afirmó que va a lograr la neutralidad de carbono para 2060.

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Los 5 principales emisores de GEI son China, Estados Unidos, la Unión Europea, la India y Rusia. Brasil es el país más contaminante de América Latina, ocupando el 7mo lugar. Argentina está en el puesto 19.

¿Qué pasó con Argentina? 

Alberto Fernández abrió su discurso con la frase: «Debemos tomar conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biósfera». Luego anunció nuevos compromisos: «Elevamos nuestra contribución determinada nacional un 27,7% con respecto a la de 2016, que son dos puntos adicionales porcentuales a la ya presentada en 2020». ¿Qué quiere decir esto? 

Primero, las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) son los compromisos asumidos por los países que forman parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y que deben llevar a cabo para intensificar sus acciones contra el cambio climático, ya sea para reducir las emisiones de GEI o para adaptarse a los impactos producidos por ese fenómeno. Las contribuciones de cada país son establecidas en función de sus circunstancias nacionales y sus respectivas capacidades. El conjunto de las NDC presentadas por cada país debería contribuir con el cumplimiento del objetivo del Acuerdo de París

La NDC de 2016 afirmó que la Argentina se comprometió a no exceder la emisión neta de 483 millones de toneladas de dióxido de carbono (MtCO2) para 2030. La NDC publicada el año pasado proponía una reducción más ambiciosa: no exceder la emisión de 359 MtCO2. Ahora, según las palabras de Fernández, nuestro país se compromete a reducir aun más esa cantidad, a unas 349 MtCO2.

Sin embargo, la NDC que incluirá los detalles de cómo se logrará no ha sido publicada aún, sino que se hará camino a la COP26. El presidente argentino también anunció que se adoptarán «medidas profundas para erradicar la deforestación ilegal, tipificándola como un delito ambiental» y que se enviará un nuevo proyecto de ley de presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos al Congreso. Además, llamó a sus colegas de América Latina y el Caribe para coordinar medidas regionales y solidarias.

«Estos son pasos consistentes con la meta de 1,5 °C y con la neutralidad de carbono hacia el 2050».

Alberto Fernández, presidente de Argentina, en el marco de la Cumbre Climática 2021.

Según les expertes, las metas más urgentes que debemos plantear a nivel nacional son las relacionadas con frenar la deforestación, cambiar las prácticas agrícolas y ganaderas para que sean sostenibles y promover una transición energética hacia energías y transporte más sustentables. Esto no puede hacerse sin políticas públicas efectivas y financiación suficiente. 

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¿Por qué limitar el calentamiento a 1,5 °C?

Si bien todas estas metas de los distintos Estados constituyen una mejora, todavía no son suficientes para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de 1,5 °C, que es el que indican les científiques que nos va a permitir alcanzar un escenario con efectos menos dramáticos para la humanidad. De todos modos, sientan un precedente optimista de cara a la reunión de noviembre en Escocia.

Limitar el calentamiento a 1,5 °C no es imposible pero va a requerir transiciones sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad. Los próximos 10 años son críticos. Las emisiones globales netas de CO2 causadas por el ser humano tendrían que reducirse en un 45% con respecto a los niveles de 2010 para 2030, llegando a «cero neto» alrededor de 2050. Hay claros beneficios en limitar el calentamiento a 1,5 °C en comparación con 2 °C: 420 millones de personas menos expuestas a olas de calor severas, supervivencia de algunos arrecifes de coral tropicales, pérdida de menos especies de plantas y animales y protección de bosques y humedales.

Sin embargo, esta limitación debe ser continuada en el tiempo, ya que solo con alcanzarla no basta. Para que los efectos catastróficos no se hagan presentes debemos mantener la temperatura media por debajo de 1,5 °C. Por ello, la mayoría de los objetivos apuntan a 2030. Esto no significa que las consecuencias surgirán de un día para otro y estaremos condenades. El cambio climático es un proceso. De hecho, ya está causando problemas en todo el mundo. El objetivo planteado en el Acuerdo de París es evitar que estos sean irreversibles

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Las consecuencias del cambio climático ya están acá: sequías, migraciones, desplazamientos, hambrunas, guerras, destrucción de ecosistemas. Pero los impactos tienden a recaer de manera desproporcionada en les más vulnerables y vulnerades, así como en les menos responsables del problema. El cambio climático amenaza a la seguridad de los países y de las personas. Este es el momento para hacerle frente.

«Mientras el mundo se centra en la recuperación del COVID-19, usemos la oportunidad para volver a encarrilarnos para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y reducir la amenaza del cambio climático. Hago un llamado a todos, gobiernos, sociedad civil y empresas hasta a los ciudadanos individuales, a trabajar para que el 2021 cuente».

Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas.

Fuentes:


Alexandria Ocasio-Cortez: la diputada más joven de Estados Unidos

Cuestionó al expresidente Trump, a su rival demócrata Joe Crowley y a un congresista republicano que la acusó de «maldita perra». Alexandria Ocasio-Cortez pisa fuerte en la política estadounidense, plantándose contra corporaciones, candidatos machistas y políticas que perpetúan la desigualdad social y ambiental.

Hasta 2020, fue la mujer más joven elegida en el Congreso en la historia de los Estados Unidos. La demócrata Ocasio-Cortez (conocida por sus iniciales AOC) nació en el barrio Bronx, en Nueva York, y asumió su cargo con solamente 29 años. Estudió Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad de Boston, mientras también se desempeñaba como mesera y bartender en un restaurante. Sus padres tienen ascendencia puertorriqueña, por lo que creció en un hogar de raíces latinoamericanas acostumbrado a tener que trabajar día a día para subsistir.

Durante 2018, su objetivo de campaña fue claro: ella quería competir sin financiar su postulación con fondos de corporaciones en la primera vuelta electoral contra Joe Crowley, un representante neoyorkino de la Cámara Baja que llevaba en el poder casi 20 años.

AOC en la Cámara de Representantes del Congreso Nacional estadounidense.

En este sentido, manifestó en varias oportunidades cómo los ingresos económicos que financian campañas políticas influyen en las decisiones que se toman luego en el Congreso. En el documental Knock Down the House (2019), se explica que su candidatura se sostuvo a través de militantes de base que donaron fondos de manera voluntaria. La candidata sintetizó la desigualdad económica en la competencia con la siguiente frase: «No podés vencer a un político que tiene mucho dinero tratando de juntar más dinero. Tenés que vencerlo haciendo un juego totalmente diferente».

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En su historial, Ocasio-Cortez tuvo la oportunidad de trabajar en la oficina del senador demócrata Ted Kennedy. El cargo que ocupaba le permitió ver el dolor que atravesaban las familias de inmigrantes perseguidas y separadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). En 2016, trabajó en la campaña de Bernie Sanders en el sur del Bronx, lo que le dio aprendizajes que usaría posteriormente para ganar su elección. Hoy, además de desempeñarse como representante en el Congreso, es miembro de la organización Socialistas Democrátiques de América (DSA).

Mujer en el poder, machos inseguros

Desde que asumió su lugar como congresista por el Distrito 14 de Nueva York, en enero de 2019, Ocasio-Cortez dejó muy en claro las metas que persigue con su gobierno: defiende los intereses de la clase trabajadora, se preocupa por la desigualdad racial, económica y social y levanta la bandera de la justicia ambiental. Su postura despertó mucho malestar en sus rivales republicanos que, en ocasiones, la han atacado con comentarios machistas.

En julio del año pasado, varios congresistas y un periodista de The Hill fueron testigos de cómo Ted Yoho, un representante por el Estado de Florida, literalmente la llamaba «maldita perra» en las escaleras del Congreso. Si bien luego Yoho se disculpó de manera pública (aunque negó el insulto), Ocasio-Cortez no dejó pasar la oportunidad para pronunciarse respecto a la desigualdad de género:

«Cuando le haces eso a cualquier mujer, lo que hizo el Sr. Yoho fue dar permiso a otros hombres para que le hagan eso a sus hijas. Al usar ese lenguaje, frente a la prensa, dio permiso para usar ese lenguaje contra su esposa, sus hijas, las mujeres de su comunidad. Yo estoy aquí para decir que eso no es aceptable».

A principios de marzo de este año, junto al candidato a congresista Jamaal Bowman, pidieron la renuncia de Andrew Cuomo, el gobernador de Nueva York que fue acusado de abusar sexualmente a varias mujeres. Además, si bien no se define de manera expresa como feminista, en su cuenta de Twitter se expresó a favor del aborto y de la educación sexual integral. En su biografía tiene aclarado que utiliza pronombres femeninos.

«Limitando el acceso al aborto y prohibiendo la educación sexual integral, les fundamentalistas religioses estadounidenses están trabajando duro para prohibir la sexualidad que no encaja en su teología».

Alexandria Ocasio-Cortez, diputada de los Estados Unidos.

Activismo ambientalista: Green New Deal

Su primer proyecto presentado como congresista fue el Green New Deal («Nuevo acuerdo verde», en español). En su nombre, se hace un juego de palabras que remite al New Deal, un conjunto de políticas económicas keynesianas que tomó Roosevelt en la década del 30 para que Estados Unidos saliera de la Gran Depresión, y al verde por el activismo ecologista.

Se trata de un proyecto de catorce páginas que propone una serie de medidas para detener la creciente crisis climática. La propuesta consiste en crear 20 millones de puestos de trabajo a través de la descarbonización de la economía del país norteamericano, que es la segunda nación que más emisión de carbono genera solo por detrás de la industria china.

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En este sentido, es una iniciativa que tiene una perspectiva interseccional ya que impulsa la sustentabilidad ambiental: a través de la apuesta a energías renovables, transición a medios de transporte limpios, reforestación y mejora en infraestructuras para ahorrar energía; al mismo tiempo que busca generar fuentes de empleo sostenibles a largo plazo.

Aunque las críticas hacia el Green New Deal, recopiladas por El Orden Mundial, plantean que el escrito no precisa las acciones a llevar a cabo, ni el presupuesto que demandaría una transformación tan significativa, lo cierto es que la presentación del proyecto logró poner en agenda mediática la preocupación por el problema ambiental antes de que sea demasiado tarde.

La llegada de Ocasio-Cortez a la legislatura no tiene un final-feliz-para-siempre, como en los clásicos cuentos de princesas. Disputar lugares de poder para cuestionar las bases de un sistema profundamente desigual continúa siendo una lucha compleja para una mujer latina, aun a pesar de los avances en materia de derechos de los últimos años.


Fuentes:


Ruth Bader Ginsburg: la voz de la igualdad

Ruth fue la segunda mujer en ser nombrada jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos (1993), formó parte de una de las primeras camadas en las que se les permitió estudiar a las mujeres Derecho en Harvard, fue madre de dos hijos y, sobre todo, fue un icono para el feminismo y la igualdad.

Tal como expresa el título de la película que relata su vida, Ruth fue para muchos ciudadanos estadounidenses la voz de la igualdad. Fallecida el pasado 18 de septiembre, su legado se quedará para siempre.

La voz de la igualdad relata los comienzos de su carrera y muestra que Ruth buscaba llevar el activismo que estaba en las calles en la década del 70 al espacio jurídico. Creía que la sociedad ya había avanzado y que ahora le tocaba a la ley acomodarse.

RBG, como la apodan muchos, vivió en carne propia la discriminación: se graduó de la Universidad con uno de los mejores promedios y se presentó para buscar trabajo en prácticamente todas las firmas de abogados de Nueva York pero ninguna la aceptó. Las excusas fueron variadas: «Ya contratamos una mujer el año pasado», «Las esposas de los abogados se podrían celosas», «Si sos madre no podrás ser productiva como abogada por tus compromisos con tus hijos», entre otros.

Mientras ella escuchaba las excusas por las cuales no la iban a contratar, veía la carrera de su marido o de sus mismos colegas florecer. Ahí más que nunca vio la injusticia y se propuso hacer lo que estaba en su poder para cambiar la situación.

«Las mujeres pertenecen a todos los lugares donde se toman decisiones».

Ruth Bader Ginsburg

Sus aportes como abogada

Luego de ser profesora en la Universidad de Rutgers, donde le pagaban menos que a sus colegas varones bajo la excusa de que ella tenía un marido que tenía un buen trabajo, Ruth comenzó a trabajar como abogada en la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) durante la década del 70.

Uno de los casos en los que trabajó fue Reed vs. Reed, una decisión histórica de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que dictaminó que los administradores de fincas no podrían ser nombrados de una manera que discriminase entre sexos, cosa que hasta el momento la ley permitía. Ruth basaba sus defensas en que muchas leyes estaduales era inconstitucionales. La enmienda catorce de la Constitución de Estados Unidos dice que todas las personas deben ser tratadas con igualdad ante la ley pero, a la vez, existían leyes que discriminaban a distintos grupos sociales. Ruth vio esa contradicción y se aprovechó de ella.

En 1974, también participó como abogada del caso Kahn vs. Shevin. Kahn era un viudo que reclamaba una reducción a sus impuestos de propiedad debido al fallecimiento de su esposa pero este beneficio le había sido negado porque solo podía ser solicitado por mujeres viudas. Gracias al trabajo de Ginsburg, que explicó que esto es discriminación basada en el género, lograron ganar el juicio. A lo largo de su carrera y su vida, Ruth militó la idea de que el machismo nos afecta a todes y es debido a esto la importancia del caso.

su trabajo en la CORTE SUPREMA

Jimmy Carter llegó a la presidencia de Estados Unidos en 1977 y dio el primer paso para lo que sería un cambio en la Corte Suprema. Él vio la Corte y entendió que esos jueces se parecían a él, eran varones blancos, pero no se parecían al pueblo que representaban. Cuando asumió como presidente prometió que se encargaría de que hubiera más mujeres y más afroamericanes en esos puestos.

Carter nominó a Ruth para que formase parte de la Corte de Apelaciones en el año 1980 y, 13 años más tarde, fue nominada por Bill Clinton para ser jueza de la Corte Suprema. Esta decisión debe ser aprobada por el Comité Judicial del Senado de los Estados Unidos y para esto se dan una serie audiencias donde la abogada responde varias preguntas y da un discurso.

En su discurso reafirmó la importancia del derecho al aborto, dijo que cuando el Estado impone políticas sobre el cuerpo de la mujer obligándola a ser madre, la está tratando como una persona que no tiene la capacidad de tomar sus propias decisiones. Nunca antes un nominado a la Corte Suprema había hecho declaraciones sobre el tema.

Su nominación fue aprobada y se convirtió en la segunda mujer en ser jueza de la Corte Suprema. Varias veces le preguntaron cuál era el número ideal de mujeres miembros en la Corte y ella siempre respondía que podrían ser todas, ya que si en el pasado la Corte estuvo compuesta en su totalidad por varones no veía cómo una Corte de nueve mujeres no podría darse.

Corte Suprema de los Estados Unidos en la actualidad. Fuente: Fred Schilling.

Dos años antes de que se autorizase el matrimonio igualitario en los 50 estados de Estados Unidos, Ruth ofició el casamiento de uno de sus amigos personales que se llevó a cabo en Washington, donde la práctica ya formaba parte del marco legal. Esta actitud histórica fue de vital importancia para la lucha y simbolizó su apoyo a la comunidad LGBTQ+.

Trump vs. RUTH

Donald Trump no era muy admirador del trabajo de Ruth. Por el contrario, deseaba que se retirase del cargo durante su mandato así él podría nominar a su remplazo. Durante los últimos años, RBG luchó contra el cáncer de páncreas y, por esta razón, se creía que a renunciaría de su puesto como jueza.

Ginsburg conocía las intenciones de Trump y no quería darle el placer de su renuncia. Sabía que si ella se iba del puesto, el presidente nombraría en su lugar a un juez conservador que podría poner en peligro muchos de los avances que se habían logrado gracias al apoyo de Ruth.

Luego del fallecimiento de la jueza, las teorías se volvieron realidad: el presidente Trump anunció que nominará para remplazarla a la abogada Amy Coney Barrett. Amy es católica y afirma que la vida comienza con la concepción, apoya las políticas duras contra la inmigración y en general mantiene valores conservadores. El cambio de Ginsburg a Barret es abismal y pone en amenaza la legislación del aborto, ya que existe la posibilidad de la revocación del caso Roe vs. Wade que lo regulariza.


Fuentes:


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Alabama, (no tan) dulce hogar

Un nuevo retroceso en materia de derechos y otro caso de homofobia pusieron al Estado de Alabama en la mira de todes.

Aunque la conocida canción «Sweet Home Alabama» de Lynyrd Skynyrd nos hable de un bello lugar ubicado al sudeste de los Estados Unidos, el Estado de Alabama ahora es conocido por tener una de las leyes de regulación de abortos más restrictivas de los Estados Unidos.

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La semana pasada, el Senado de Alabama aprobó una ley que penaliza el aborto, incluso en casos de violación o incesto. Aunque la ley no prohíbe a las personas gestantes abortar ni las criminaliza, les profesionales de la salud que intervengan en la interrupción de embarazos podrían enfrentar penas de hasta 99 años en prisión una vez que esta ley entre en vigencia.

La gobernadora republicana Kay Ivey promulgó la ley apenas 24 horas después de que fuese aprobada. Con su sanción, la ley podría entrar en vigencia en seis meses. Sin embargo, la gobernadora reconoció que será difícil que la ley se aplique debido a un fallo de la Corte Suprema de ese país que legaliza el aborto en los 50 estados.

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«Esta ley respalda firmemente nuestra creencia tan arraigada como alabameños de que toda vida es preciada. Toda vida es un regalo sagrado de Dios». – Kay Ivey, gobernadora de Alabama

Miles de personas salieron a las calles a manifestarse en contra de esta ley, así como también lo hicieron muchas celebridades a través de las redes sociales. Entre quienes se manifestaron a favor del derecho al aborto estuvieron Ellen DeGeneres, Lady Gaga, Rihanna, Jameela Jamil, Dua Lipa, Reese Whiterspoon, Laura Dern y Kerry Washington.

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«¿Provida? Prohíban las armas». |Foto: Reuters

Otro ataque contra las minorías

Tras aprobar la ley que criminaliza la práctica de abortos, Alabama decidió dar otro paso en una dirección similar.

La televisión pública de este Estado decidió no emitir un episodio de la serie infantil «Arthur» donde el protagonista y sus amigues asisten al casamiento de su profesor con su pareja, que para disgusto de los conservadores de Alabama, era un hombre.

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La escena del casamiento que Alabama no quiso emitir. |Imagen: PBS Kids

El director de programación, Mike Mckenzie, anunció a través de un correo electrónico que su audiencia «confía en ellos» y que quienes ven el programa televisivo son niños pequeños. En el año 2005 ya había ocurrido un hecho similar, cuando no emitieron un episodio en el que se mostraba que uno de los personajes tenía dos madres.

Creemos que el entrañable Arthur está apretando su puño en su mundo, en señal de enojo con la televisión pública de Alabama luego de este lamentable hecho homofóbico.

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Meme de «Arthur».


Fuentes consultadas:
BuzzFeed News
Quartz
Advanced Local Alabama

Por qué no denuncié

A un año del nacimiento del movimiento #MeToo, surgió en Nueva York un nuevo proyecto: #WhyIDidntReport. Sus creadores, los estudiantes Ha Jung Song y Bowook Yoondos, se plantearon como parte de un trabajo escolar conocer las razones que llevaron, y llevan, a tantas personas a no radicar una denuncia contra su abusadorx o acosadorx.

El movimiento se inició a partir de las varias denuncias de acoso sexual que salieron a la luz en contra del candidato a la Corte Suprema de los Estados Unidos, Brett Kavanaugh. Frente a estas acusaciones, el presidente Donald Trump intervino, afirmando que si las acciones de Kavanaugh hubieran sido realmente graves, se hubieran presentado cargos antes.

Cientos de víctimas de abuso condenaron los dichos de Trump y, con el correr de la semana, distintos folletos comenzaron a aparecer pegados en columnas, estaciones de subte y otros lugares de la ciudad neoyorquina.

por que no denuncie
Gothamist

«Por qué no denuncié»: ¿qué es lo que te detuvo?
Así se presentan las notas, que invitan a escribir las razones, sacar una foto y compartirla mediante Twitter utilizando #WhyIDidntReport, o mediante las historias de Instagram etiquetando al usuario @Whyididntreportit.

En entrevista con Gothamist, Ha Jung Song sostuvo:

«La gente está asustada. Solo quieren a alguien que escuche, que les crea, que les de coraje y apoyo. No solo están compartiendo su experiencia; también comparten sentimientos, su enojo. La gente está asustada, pero ya no quiere esconderse».

La repercusión del hashtag fue viral, no solo vía Twitter sino también a través de Instagram, donde cientos de personas se conectaron para contar sus historias. Además, varias reconocidas actrices decidieron participar de la convocatoria, que se convirtió en un movimiento solidario para lxs sobrevivientes de abuso sexual.

La modelo inglesa Cara Delevigne compartió un tuit en el que relató la vergüenza y la culpa que sintió tras su encuentro con Harvey Weinstein. Sin embargo, expresó que en su momento prefirió no arruinar públicamente la vida del productor, a pesar de él hubiera arruinado la suya.

Ashley Judd también contó su historia:

«La primera vez que sucedió tenía 7 años. Se lo conté a los primeros adultos que encontré y dijeron: «Oh, él es un buen hombre, no lo hizo a propósito». Entonces, cuando me violaron a los 15, solo se lo conté a mi diario. Cuando un adulto lo leyó, me acusó de haber tenido sexo con un hombre mayor».

Sarah Hyland, actriz de la reconocida serie Modern Family, escribió:

«Era un amigo. Era la noche de año nuevo de mi último año de escuela. Todxs estaban borrachos. Él se metió en el baño en el que yo estaba. Esperaba que todo hubiera sido un sueño, pero mis medias rasgadas la mañana siguiente probaron lo contrario. Pensé que nadie me iba a creer. No quería que me llamaran dramática; después de todo, yo no dije que no. El shock puede hacerle eso a una persona».

 

 


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Fuentes

Pederastia eclesiástica

Italia, Gran Bretaña, Chile y Estados Unidos son algunos de los países testigos del abuso vestido de sotana. Una nueva ola de denuncias arrincona a la Iglesia católica y deja en evidencia las redes de religiosos vinculados a casos de abuso sexual.

Las primeras informaciones del mes llegan desde Italia, donde el sacerdote Paolo Glaentzer, acusado de abusar de una niña de 11 años, se defiende con la indignante excusa: “Pensé que tenía 15 años”. Detenido en su domicilio e imputado por ofensa sexual agravada, Glaentzer aseguró que la niña era quien tomaba la iniciativa en esas situaciones, que cometió un error, pero que fue el diablo quien le puso una trampa.

Casi al otro lado del globo, en Pensilvania, Estados Unidos, las aberraciones cometidas por los clérigos salieron a la luz durante estos últimos días. Se revelaron casos estremecedores, plasmados en investigaciones de más de 1300 páginas. Luego de una larga indagación, se afirmó que distintos tipos de abusos fueron cometidos por alrededor de 300 sacerdotes a lo largo de 70 años.

Según Los Andes, las acusaciones afectan a seis de las ocho diócesis del estado y, aunque ya identificaron 1000 víctimas, se estima que hay otras miles no reportadas. El fiscal Josh Shapiro sostiene:

«Los sacerdotes abusaron de niños y niñas pequeños, y los hombres de Dios que eran responsables de ellos no hicieron nada, ocultaron todo. El encubrimiento fue sofisticado. Mientras tanto, los líderes de la Iglesia registraron los abusos y los encubrieron. Los arzobispos tenían la llave a los archivos secretos, el encubrimiento llegó en algunos casos hasta el Vaticano».

«La mayor parte de las víctimas fueron varones, pero hubo chicas también. Algunos eran adolescentes, otros prepúberes. Algunos fueron manipulados con alcohol o pornografía. Algunos fueron obligados a masturbar a sus agresores o fueron manoseados por ellos. Algunos fueron violados analmente, otros vaginalmente, otros oralmente. Pero todos fueron apartados por las autoridades de la Iglesia, que prefirieron proteger a sus abusadores y a la institución por encima de todo».

Los documentos internos de la Iglesia revelan cómo las autoridades mostraron un desprecio absoluto por las víctimas al usar eufemismos para describir los abusos y calificarlos como jugueteos o contactos inapropiados. El fiscal afirma que no se trató de eso:

«Fue abuso sexual de menores, inclusive violación, cometido por hombres grandes contra niños».

Frente a las acusaciones, los eclesiásticos no designaban las investigaciones a personas capacitadas sino a otros sacerdotes. Tampoco eran denunciados ante la policía. Todo se mantenía dentro de la institución y, en general, volvían a trabajar en otras parroquias donde nadie sabía que el acusado en cuestión era pedófilo.

Uno de los escalofriantes testimonios corresponde a un menor que se negó a mantener relaciones sexuales con un cura y fue agredido sexualmente con un crucifijo. La mayoría de los casos, dado el tiempo que pasó y la muerte de algunos acusados, prescribieron.


Para más información dirigirse a

Llevé mi embarazo a término aunque mi bebé estaba muerto

Estados Unidos. Abril de 2017.

“Darás a luz a ambos, pero solo uno de tus bebés está vivo”. Han pasado más de dos años desde que oí esas palabras. He aprendido a silenciar ese recuerdo hasta convertirlo en solo un suave gruñido que reflota cada tanto, cuando miro a mi hijo de 2 años de edad o escucho que otra mujer ha sufrido una pérdida.

Sin embargo, cuando leí que la Diputada Representante por el estado de Iowa, Shannon Lundgren, impulsaba un proyecto de ley que pretendía obligar a las mujeres a continuar con el embarazo aunque el feto estuviese muerto, las palabras volvieron a bombardear cada rincón de mi cabeza, sin piedad.

Sé lo que se siente tener un feto muerto dentro de mi cuerpo durante meses. Sé lo que es sentir que un bebé patea, y de inmediato recordar que deberían ser dos. Sé lo que se siente dar a luz a un niño vivo y a un feto que jamás podrá ser. Sé lo que, parece, nuestros legisladores no saben, y si creen que tienen el poder de obligar a mujeres a soportar el suplicio que yo sufrí, es hora de que alguien los obligue a entender cómo es en realidad.

El pasado 29 de marzo, los Representantes republicanos por el estado de Iowa pasaron un proyecto de ley que busca prohibir la realización de abortos luego de cumplidas las 20 semanas de gestación.

Dicho proyecto, que define aborto como “la terminación de una gestación humana con cualquier otra intensión que no sea un nacimiento vivo o la remoción de un feto muerto”, se presentó como un reemplazo de un proyecto previo que no tuvo éxito, del mismo estado de Iowa, que pretendía prohibir la realización de abortos a partir de apenas 6 semanas de gestación.

Impulsado por la Representante republicana Lundgren, este proyecto resalta el nivel alarmante de ignorancia sobre la situación que las embarazas se verían obligadas a atravesar.

Al ser cuestionada por el Representante demócrata John Forbes durante el debate dentro de la comisión, Lundgren no mostró indicios de entender realmente las ramificaciones que un proyecto tal tendría. Según el sitio web de noticias ThinkProgress.com, Forbes (cuya hija está embarazada al momento) planteó la siguiente situación hipotética a Lundgren:

“En el peor de los casos, [mi hija] visitará al médico el próximo miércoles y él le dirá ‘El corazón de este niño ya no late’. De acuerdo con esta ley, ¿ella se vería forzada a mantener el bebé en su vientre hasta que su vida corra peligro?”

Lundgren respondió que sí. La hija de Forbes sería obligada a tener el feto hasta el término normal de un embarazo. También, sí, la hija de Forbes sería responsable por remover el feto muerto, excepto que su vida corriese riesgo. Más tarde, la asamblea republicana por el estado de Iowa en la Cámara de Representantes respondió a través de Twitter que Lundgren “se expresó de forma incorrecta” en el momento.

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Imagen cortesía de Danielle Campoamor.

Llevaba 19 semanas de embarazo cuando me enteré de que el corazón de uno de mis mellizos ya no funcionaba. Tenía la esperanza de que mi doctor “se hubiera expresado de forma incorrecta” también, pero no era un error. No había sido un desliz ni un error de comunicación. Era muy, muy real, y dio inicio a un embarazo que fue difícil en todo sentido de la palabra.

Debería mantener al mellizo fallecido en mi vientre, siempre que no me generase un aborto espontáneo que matara al otro mellizo, hasta la fecha original de parto.

Escondí el par extra de enteritos y frazadas para bebé, y fingí que tener dos paquetes de pañales para recién nacidos era simplemente planeamiento inteligente a futuro.

Dejé de referirme a mi futuro hijo por el nombre que había elegido con mi pareja y comencé a llamarlo “el mellizo mermado”. Solo hablaba de él en el consultorio del médico, cuando me preguntaban por él, y usando la terminología médica correcta que había averiguado en Internet.

Mis planes de alumbramiento cambiaron; ya no se trataba de un parto sin analgésicos que me daría dos mellizos sanos. Ahora, mientras uno de mis hijos seguía creciendo, el otro se encogía. Su corazón seguiría sin latir mientras su cuerpo se achicara y el mío comenzara a absorber la placenta que alguna vez lo había mantenido con vida.

Es difícil poner en palabras lo que sientes cuando te dicen que la vida que crecía gracias a tu cuerpo ha muerto de pronto. Al principio, no podía pensar la situación si no era desde un punto de vista científico. Necesitaba alejarme emocionalmente del futuro que sabía que ya no existiría.

Escondí el par extra de enteritos y frazadas para bebé, y fingí que tener dos paquetes de pañales para recién nacidos era simplemente planeamiento inteligente a futuro. Dejé de referirme a mi futuro hijo por el nombre que había elegido con mi pareja y comencé a llamarlo “el mellizo mermado”. Solo hablaba de él en el consultorio del médico, cuando me preguntaban por él, y usando la terminología médica correcta que había averiguado en Internet.

Me concentré en el feto que aún podía nutrir, y oculté en un rincón los pensamientos que me remarcaban mi fracaso. Después de todo, mi cuerpo no era capaz de mantener mellizos. ¿Cómo podría llevar un embarazo a término? ¿Por qué creí alguna vez que sería lo suficientemente buena para eso?

Para sobrevivir, necesitaba darle toda mi energía a la vida que quedaba en mí vientre, a la cual esperaba ser capaz de traer al mundo. La idea de tener un feto oscuro, frío y pequeñito en un rincón del cuerpo que ahora odiaba era demasiado dolorosa.

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Imagen cortesía de Danielle Campoamor.

Eso es algo que los legisladores como Lundgren no entienden.

Incluso si eres capaz de hacer a un lado el horror de saber que el feto en tu vientre está muerto y puedes analizar la situación desde un punto de vista científico, las emociones no se doblegan así. No les interesa la jerga médica.

Las emociones te exigen que abras ese cajón escondido en el clóset y saques el par extra de enteritos. Te ahogan en tu dolor sin importarles tu bienestar. No se detienen cuando las dudas te tocan el hombro para llamar tu atención, ni cuando el odio hacia ti misma te da vuelta y te mira a los ojos. No se calman cuando tropiezas y caes en un pozo de depresión pre- y posparto porque estás obligada a llevar contigo un recordatorio constante del fracaso de tu cuerpo.

El cuerpo se convierte en un envase; un recordatorio vivo de que la única cosa para la cual la biología y la ciencia te han preparado en específico es algo que no puedes hacer.

Durante los meses restantes de embarazo, solo pude aferrarme al alivio de saber que llevar muerte en el vientre significaba que también llevaba vida. Tuve que tolerar el pensamiento de que un feto había perdido la vida para asegurar que el otro pudiera crecer y florecer. Era un sacrificio que jamás hubiera hecho por elección propia, pero que estaba dispuesta a enfrentar si mi otro hijo sobrevivía.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, se estima que 24 000 mujeres por año dan a luz bebés muertos como resultado de abortos espontáneos posteriores a las 20 semanas de embarazo. Ellas no cuentan con el alivio que yo tuve.

Cada día de mi embarazo, cargué con el peso de la vida y la muerte dentro de mí. Para que los legisladores que jamás podrían entenderlo (sea por anatomía o por privilegio) vean con claridad los peligros que supone esto, me arrastro de nuevo a ese rincón del clóset donde guardo mi dolor, y lo revivo.

Desnudo mi agonía ante el mundo como un recordatorio de los riesgos que creamos cuando le quitamos a una mujer el derecho a elegir sobre su propio cuerpo.

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Imagen cortesía de Danielle Campoamor.

De todas formas, la presencia de mi hijo el día de su nacimiento no evitó que sintiera la ausencia aplastante del hijo que nunca fue. Hoy, solo puedo pensar en ese feto como algo abstracto.

Cuando me pidieron que pujara de nuevo después de alumbrar a mi hijo vivo, miré al techo y me repetí a mí misma que no era más que el “posparto”. Algo rutinario, un procedimiento más. Cuando me preguntaron si quería verlo, me negué. No podía imaginar cómo se vería, no formado por completo porque mi cuerpo había dejado de hacerlo, demasiado pequeño y probablemente roto.

No me atreví a manchar la imagen que ya había grabado en mi memoria de él: la que había imaginado el día que descubrí que estaba embarazada de mellizos. Preferí preservarlo de la manera en que quiero recordarlo, tan perfecto como en su primer sonograma en blanco y negro. Ese que todos los doctores dijeron que estaba “saludable y en camino”. Ese es el mellizo que recuerdo.

Rara vez me permito viajar emocional y mentalmente al día en que me enteré de que llevaba un feto muerto en el vientre. Sin embargo, en un país donde se producen de forma constante intentos de robar a las mujeres sus derechos reproductivos y su autonomía física, revivir el pasado sin remordimientos parece ser la única manera de hacer que los legisladores entiendan.

Obligar a una mujer a mantener un feto que representa una amenaza a su salud mental, su bienestar y su deseo de vivir es cruel; es una tortura que jamás hubiera podido imaginar. Hasta ahora, que la conozco.

Cada día de mi embarazo, cargué con el peso de la vida y la muerte dentro de mí. Para que los legisladores que jamás podrían entenderlo (sea por anatomía o por privilegio) vean con claridad los peligros que supone esto, me arrastro de nuevo a ese rincón del clóset donde guardo mi dolor, y lo revivo.

Desnudo mi agonía ante el mundo como un recordatorio de los riesgos que creamos cuando le quitamos a una mujer el derecho a elegir sobre su propio cuerpo.

Por eso, imploro a los legisladores que aceptan esta lógica tan peligrosa, de Iowa y de todo el mundo, que empiecen a escuchar a las mujeres que entienden desde lo más profundo de su alma lo que un dolor así significa para una persona.

Escuchen cuando decimos que no es algo “que se pasa”, ni algo que “aprendemos a superar”. Escuchen cuando decimos que las mujeres no deberían ser obligadas a soportar dar a luz un feto muerto, sin motivos.

Las mujeres tenemos el derecho, la capacidad y el conocimiento necesarios para tomar nuestras propias decisiones informadas, así que escúchennos. Antes de que sea demasiado tarde.


Texto original (inglés) por Danielle Campoamor.

Traducido, con autorización expresa, por Rocio Belén Sileo.