Explotación y precarización laboral

Las desigualdades sociales, económicas y culturales, el desarrollo asimétrico en los distintos grupos de la sociedad y el mercado hostil en el que se inserta el complejo entramado de relaciones laborales son causas de la precarización laboral y las distintas formas de explotación, entendida como la apropiación de los recursos, el capital o incluso las cualidades de un individuo.

Una de las formas de explotación más prominentes en el patriarcado es la prostitución forzada. Aunque, según Infobae, el número de víctimas de trata rescatadas se encuentra en crecimiento, muchas de las ofertas laborales que hoy en día están publicadas no son más que frases engañosas con el objetivo de reclutar a jóvenes en lo que se conoce como «redes de trata» para obligarlas a prostituirse, explotarlas y privarlas de su libertad. En estas redes, las mujeres son captadas, trasladadas, violentadas y vulneradas con el fin de someterlas y de lucrar con su actividad.

La sexual no es el único tipo de explotación existente: según información distribuida por el Ministerio de Seguridad de nuestro país, entre 2016 y 2018 hubo más de 1000 allanamientos relacionados con el delito de trata, en donde alrededor de 2700 víctimas fueron rescatadas. La mayor parte de ellas pertenecía a redes de explotación laboral o servidumbre.

Si bien está ligada a una cuestión de género (afecta mayormente a mujeres jóvenes), también se vincula con la nacionalidad de las víctimas que son, en gran parte, inmigrantes de países limítrofes y, además, con una cuestión socioeconómica. La vulnerabilidad socioeconómica genera que cada vez sean más quienes, por querer cambiar su vida, caigan en el engaño de una mejoría.

Aunque la explotación sexual es una de las actividades ilegales que aumentó en estos años, la que más porcentaje de crecimiento demuestra es la explotación laboral en un 201%. En la mayor parte de los casos revela una ilusión hecha pedazos que termina en un taller clandestino, en pequeños supermercados barriales o en huertas donde se cultivan verduras y hortalizas, y en donde las jornadas duran a veces más de 12 horas.

En 2017, Laura Aparicio afirmaba para La Izquierda Diario que la precarización laboral tiene «rostro de mujer», que emigran a edades cada vez más tempranas enfrentándose a muchos posibles peligros como el acoso sexual o el femicidio.

Raquel, hoy una mujer con dos hija y sostén de su hogar, lo vivió en primera persona. En diálogo con Escritura Feminista afirma:

«La explotación laboral viene desde hace mucho tiempo. Soy paraguaya, llegué acá en 1991 con 18 años, trabajaba en una casa en donde tenía que hacer de todo, y la crianza de los nenes que vivían ahí estaba a mi cargo. La diferencia se sentía, o me la hacían sentir. No comíamos en la misma mesa, me pagaban poco y nada porque era muy joven y además extranjera, entonces se aprovechaban. Durante ese tiempo estuve muy triste, había adelgazado mucho y me quería volver a mi país. Mi marido también trabajaba muchísimo, como 10 horas, y le pagaban muy poco».

El testimonio de Raquel es muy parecido a la información que aportan los medios con respecto a quienes atraviesan este tipo de situaciones, en donde la explotación, aunque se trabaje «en blanco», es moneda corriente. ¿Realmente se redujo este tipo de procesos para “sacar provecho”? ¿O simplemente cambió sus formas, buscando adaptarse?

Aunque los modos más conocidos de aprovechamiento ilegales, insalubres y vinculados a la esclavitud sean los talleres y la servidumbre, hay un nuevo tipo de abuso de poder que arrasa en el siglo XXI. Se trata de grupos empresariales o empresas multinacionales que obtienen un beneficio de la precariedad laboral ya instalada en el sistema, que externalizan los riesgos empresariales a costa de lxs trabajadorxs y que carecen de control o regulación normativa.

Son instituciones cada vez más reconocidas, como por ejemplo las de rápidos delivery, que no solo mantienen jornadas de trabajo muy largas, sino que también pagan poco y ya han recibido varias denuncias por maltrato y explotación. Las nuevas plataformas buscan abaratar costos e implementan reformas que alimentan cada vez más la desigualdad vigente en un sistema que sostiene la precariedad en el contexto de crisis.

Según El Salto, este tipo de empleos de baja calidad actúa como una imagen de recuperación económica y está vinculado a lo que se conoce como “economía colaborativa”, un tipo de empleo que, básicamente, pide a lxs trabajadorxs que aporten sus propias herramientas o dinero para empezar a trabajar.

Verónica Itatí González, de la Universidad Nacional del Nordeste, plantea que en países como Argentina los empleos permanentes de tiempo completo siempre fueron escasos. En lugar de avanzar hacia trabajos más estables, se retrocede hacia empleos más precarios que atentan contra los derechos y los beneficios de los trabajadores a nivel mundial, y recaen en prácticas de explotación que van desde lo ilegal hasta lo estacional o temporal.

En su artículo Estudios de género y migración: Una revisión desde las perspectiva del siglo XXI, publicado por Autoctonía, Pierrette Hondagneu-Sotelo retoma las cuestiones de género y migración. Expone que hay un vínculo muy estrecho entre las mujeres migrantes, el trabajo doméstico y la atención familiar, que empezó a manifestarse a partir del siglo XX, y también con el tráfico sexual.

La problemática de la migración trasnacional que antes solía recaer sobre la mano de obra masculina ahora se cierne sobre las mujeres, que no solo deben buscar un trabajo por el que ganan muy poco, sino que también deben ocuparse del hogar y, muchas veces, dejar a sus hijos en otro punto geográfico. Esta decisión, conocida como «los niños dejados atrás», inicia cuando sus madres emigran, en su mayoría, como trabajadoras domésticas.

Cynthia Cranford, socióloga de la Universidad de Toronto, sostiene que la reestructuración económica, el trabajo y la política sindical activa de las mujeres migrantes latinas permiten desafiar las restricciones de género impuestas en múltiples ámbitos. Remiseras, plomeras, electricistas que no solo pretenden brindar seguridad, sino también romper la brecha salarial y de desempleo que históricamente suele afectar más al género femenino.

Aplicaciones de trabajo como Sara y Femplea fueron pensadas como bancos de trabajo de mujeres para mujeres, para facilitar la inserción laboral femenina. Silvia Ferraro, de la Fundación Mujeres en Igualdad, desarrolló Femplea con el objetivo de que trabajadoras y clientas «puedan ofrecer su servicio y tener la confianza de que van a llegar a mujeres a su hogar».

«Son algo más que una propuesta de seguridad. Son una estrategia de acción afirmativa a favor de grupos desaventajados en sus condiciones laborales. Las mujeres son mayoría en el trabajo informal y las peor rentadas en la escala laboral, sobre todo en el trabajo doméstico. La estrategia alcanza a otros géneros perjudicados en las oportunidades laborales -travestis y mujeres y varones trans- y también a colectivos particulares como, por ejemplo, sobrevivientes de explotación sexual». Diana Maffia, directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires.

Es evidente que en Argentina existe un alto margen de precarización laboral, cada vez más visible por la crisis que afecta de forma estructural al país. La inmigración y los cambios en las perspectivas de género impactan sobre el funcionamiento del mercado, buscando que la inserción laboral de aquellxs más marginadxs, sea legal y que gocen no solo de los derechos laborales y de la protección, sino también de los beneficios que vienen aparejados con el trabajo «en blanco».

 


Fuentes

Trata y explotación

La provincia de Neuquén fue, por primera vez, sede de la séptima reunión del Consejo Federal para la Lucha contra la Trata y la Explotación de Personas, y de Protección y Asistencia a las Víctimas. Referentes internacionales y de todo el país se unieron para discutir y visibilizar el tema.

“Se trata de una temática y una problemática federal que requieren de un abordaje interdisciplinario; no está totalmente visibilizado qué son la trata y la explotación de personas”, sostuvo el gobernador de la provincia de Neuquén, Omar Gutierrez, durante sus palabras de apertura.

Dentro de la agenda trabajada durante las jornadas se abordadon temas eje en el ámbito de 5 comisiones: Prevención del delito de trata, Persecución y sanción a los responsables del delito de trata de personas, Protección y asistencia a las víctimas del delito de trata de personas, Realización de informe anual, y Supervisión de la unidad de bienes embargados y sujetos a decomiso.

El foco central se mantuvo sobre la importancia del trabajo de prevención y de información que debe llevarse a cabo de forma multidisciplinaria. Además, se apuntó a la creación de una página web del Consejo Regional de Trata, para divulgar información, profundizar en las campañas, crear un fondo de asistencia para las víctimas, y establecer un manual de buenos tratos destinado a comunicadores y funcionarixs, respecto del tratamiento y la exposición de casos en los medios de comunicación.

Debido a que no muchxs están informados sobre el tema (que cada día toma más relevancia por el calibre de casos como el de María Cash), es importante saber a qué se refiere exactamente la trata de personas, cuál es el Consejo que debe velar por este tipo de problemáticas, y qué podemos hacer desde nuestro lugar de ciudadanxs.

 

 ¿Qué es el Consejo Federal?
El Consejo Federal (ley nacional N° 26.842) es un espacio de articulación y coordinación de acciones de prevención, sanción y asistencia en materia de Trata, desarrolladas por distintos ministerios, organismos y representantes de la sociedad civil. Entre sus objetivos se encuentra el diseñar estrategias para combatir la trata y explotación de personas, supervisando el cumplimiento y la efectividad de las normas e instituciones vigentes.

Asimismo, debe verificar el cumplimiento de las funciones correspondientes al Comité Ejecutivo, analizar y difundir datos estadísticos e informes, y controlar la eficacia de las políticas públicas del área.

 

¿A qué corresponde la trata de personas?
La trata es una de las problemáticas más conflictivas a las que se enfrenta el mundo hoy, aunque suele verse “tapada” por otro tipo de situaciones sociales.

Según el sitio web del estado argentino:

«La trata es el proceso que implica el ofrecimiento, la captación, el traslado, la recepción o la acogida de personas con fines de explotación (dentro del territorio nacional, como desde o hacia otros países)”.

En dicho portal también es posible encontrar informes sobre víctimas asistidas, el tipo de asistencia brindada, y víctimas rescatadas, así como también información sobre las campañas.

Lo más importante es saber qué tipo de acciones constituyen la trata, qué tipo de acciones son denunciables (y cómo), y qué hacer para prevenir la trata de personas, que no solamente está relacionada con el ámbito sexual.

 

 ¿Qué se puede denunciar?
La desaparición de una persona (sin esperar 48 horas para hacer la denuncia: las primeras horas son fundamentales para la investigación judicial), los prostíbulos encubiertos (que operen como café bar, nightclub, cabaret, casa de masajes o privados), los avisos de prostitución, y la reducción a servidumbre o trabajo forzado (talleres textiles, trabajo rural, fabril, casas particulares).

A partir de la masividad de los avisos de prostitución, el Estado nacional creó la «Oficina de Monitoreo de Publicación de Avisos de Oferta de Comercio Sexual», cuyo objetivo principal, además de prevenir la trata, es eliminar todo tipo de expresiones discriminatorias hacia las mujeres y propiciar un debate sobre el rol de los medios.

La Oficina se encarga de vigilar los sitios de Internet, los volantes entregados en la vía pública y los medios gráficos nacionales, provinciales y locales para verificar el cumplimiento del decreto 936/2011 (que prohíbe la publicación de avisos de prostitución). Los avisos monitoreados son aquellos que promueven abiertamente la oferta sexual, los que solicitan personas destinadas al trabajo sexual, y los que promueven el comercio sexual a partir de referencia a actividades lícitas.

Es posible realizar una denuncia de forma personal o anónima que remita a la Oficina de Monitoreo. Debe señalarse el medio, la fecha y la modalidad por la cual se publicó el aviso que está siendo denunciado. Las formas para comunicarse son mediante correo electrónico (monitoreoofertasexual@jus.gov.ar) o por línea telefónica (5300-4070).

 

¿Cuándo hay explotación?
Cuando se esclaviza a una persona, se la obliga a realizar trabajos forzados, se la prostituye, se la fuerza al matrimonio, se comercializa pornografía infantil, se comercializa la extracción forzosa e ilegítima de órganos, entre otras.

Si hay explotación sexual, se promueve, facilita o comercializa la prostitución ajena o cualquier otra forma de oferta de servicios sexuales ajenos. Se promueve, facilita o comercializa la pornografía infantil o la realización de cualquier tipo de representación o espectáculo con dicho contenido. Se fuerza a una persona al matrimonio o a cualquier tipo de unión de hecho.

Si hay explotación laboral, las víctimas son reducidas o mantenidas en condición de esclavitud o servidumbre, bajo cualquier modalidad, o se las obliga a realizar trabajos o servicios forzados.

Las formas de coerción son formas encubiertas para someter a las víctimas, no tan evidentes como el secuestro y el encierro: la servidumbre por deuda, la amenaza de denunciar delitos cometidos en situación de trata o por situación migratoria irregular, las adicciones, las retención ilegal de documentos, el aislamiento, la amenaza física, psicológica y sexual, el sometimiento económico, la amenaza de dar a conocer la situación de prostitución o de tomar de rehenes a hijxs.

Al denunciar, es importante tener en cuenta que la comisaría no puede negarse a recibir la denuncia. No hay ninguna norma que fije un plazo mínimo para hacerlo. Se debe aportar la mayor cantidad de datos posibles (fisonomía, señas particulares, problemas físicos o psicológicos, etc.). La información debe ir acompañada de fotografía y autorización para su difusión. Es importante pedir una copia de la denuncia policial.

 

¿Cómo prevenir?
Al buscar trabajo, prestar atención:

  • si prometen un gran cambio de vida o mucho dinero en poco tiempo;
  • si no exigen ninguna experiencia previa ni calificación;
  • si no queda clara cuál es la actividad a realizar;
  • desde qué lugar se realizó el contacto;
  • si piden traslado a otra ciudad, provincia o país y ofrecen pagar los pasajes como adelanto;
  • si exigen una decisión inmediata.

En una entrevista de trabajo, es importante:

  • informarse sobre derechos laborales;
  • avisar a conocidos con quién y dónde se estará;
  • no presentarse solx si es un domicilio particular o un lugar público (que no sea una institución o empresa);
  • pedir información sobre la actividad a realizar;
  • buscar referencias sobre el futuro empleo y empleador.

Si se viaja por trabajo, tener en cuenta:

  • no viajar solx ni con extrañxs;
  • averiguar cómo es el destino;
  • no entregar documentación a nadie;
  • avisar a alguien conocido sobre el destino y/o paradero.

Si les ofrecen trabajar o estudiar en otro país a hijxs menores: se deben guardar direcciones y números telefónicos de sus amigxs y compañerxs de estudio, y averiguar de qué se trata la oferta.

Usando internet, siempre:

  • cuidar la información que se muestra. La información no es inocente: nombre, edad, correo electrónico, fotos y videos son datos personales;
  • evitar contar con quién se vive, dónde o cómo es la forma de vida.

 

Las estadísticas muestran que, desde la sanción de la ley de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas hasta el 31 de diciembre de 2017, fueron rescatadas y/o asistidas 11 853 víctimas: 91% eran mayores de edad, 53% eran extranjeras, y 54% eran explotadas laboralmente.

Durante 2017, el total de denuncias recibidas fue de 2791. Dentro de estas, 1241 corresponden a denuncias de explotación sexual, 343 a explotación laboral, 572 a personas desaparecidas, 48 a publicidad de oferta sexual, 104 a ofertas laborales engañosas, 33 a traslado de personas, 200 a posible captación y 250 a secuestro o venta de niñxs.

Quienes corren mayor riesgo de formar parte de una red de trata son las personas de alta vulnerabilidad socioeconómica y migrantes (con irregularidades), pero la problemática también está atravesada por una cuestión de género y afecta a mujeres, niñxs, adolescentes, travestis y personas trans.

 

La línea telefónica 145 está abierta las 24 horas, los 365 días del año.

Tu denuncia ayuda. Decí no a la trata.

 


Fuentes
Tiemposur
Diariofemenino
Telam
Noticiasnqn
Web del Estado Argentino
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos