«Sí, acepto» en Costa Rica

Costa Rica se convierte en el primer país centroamericano en legalizar el matrimonio igualitario, el octavo en permitirlo dentro del continente americano y el número 29 en el mundo.

Horas después de validado el matrimonio igualitario, Daritza Araya y Alexandra Quirós dieron un paso histórico en la conquista de derechos y en la lucha de la comunidad LGBTQI+. Fueron las primeras en hacer uso de la ley pero no las últimas. Esperan que, sentando precedente, países centro y sudamericanos como Bolivia, Cuba y El Salvador, entre otros, reconozcan nuevos derechos para sus habitantes.

El logro de Daritza y Alexandra es parte de una larga batalla, ya que Costa Rica había solicitado en 2016 la opinión a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sobre la obligación o no de extender los derechos para parejas del mismo sexo. La opinión consultiva de la CIDH lo afirmó:

«El Estado costarricense debe garantizar que las personas interesadas en la rectificación de la anotación del género (cambiar su nombre, adecuar su imagen en los registros y/o en los documentos de identidad) puedan acudir a un procedimiento o un trámite (…) que sea confidencial, expedito, gratuito y no debe acreditar de operaciones quirúrgicas y/o hormonales».

Según Prensa Latina, en 2018, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia resolvió acoger la postura de la CIDH, pero no inmediatamente, dando un plazo de 18 meses a la Asamblea Legislativa. Sin embargo, afirmó que los Estados «deben reconocer y garantizar todos los derechos que deriven de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo, incluido el matrimonio».

El matrimonio igualitario entró en vigencia este 26 de mayo, luego de que se cumpliera dicho plazo, sin haber emitido el Congreso alguna legislación al respecto. Fueron derogados automáticamente los artículos del Código de la Familia y otras leyes que resultaban inconstitucionales.

El intento de los legisladores conservadores por posponer la legislación de este derecho alegando que sus esfuerzos estaban concentrados en hacerle frente al COVID-19 fracasó y, por votación mayoritaria, se admitió la nueva ley.

«Yo sí acepto la idea de no limitar los derechos de nadie, un país que no discrimina. Sí acepto que nadie tenga que ocultar sus relaciones, su amor y sus sentimientos. Sí acepto que existan familias diferentes, sí acepto y sueño con un país sin homofobia, sin lesbofobia, sin transfobia y sin bifobia. Sí acepto un país construido con amor».

Carolina Hidalgo, diputada del Partido Acción Ciudadana y expresidenta del Congreso.
Casamiento Costa Rica

A pesar de la pandemia y de la imposibilidad de celebrar personalmente, la pareja, que contrajo matrimonio en San Isidro de Heredia, llevó a cabo una celebración virtual.

La televisión pública, distintos canales de Internet y la organización «Sí, Acepto» que lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+ realizaron una transmisión especial en la que participaron cantantes, músicos y la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachellet, entre otras personas.

Luego de la oficialización del evento, el presidente de la República de Costa Rica, Carlos Alvarado, declaró mediante un video en Twitter:

«Como presidente, mi trabajo consiste no solo en defender la Constitución Política y el país, sino también en defender los derechos humanos, como la expresión de la libertad, la autodeterminación y la dignidad humana. Por eso, nuestro deber es combatir todo tipo de discriminación, sea por discapacidad, etnia, cultura, credo religioso, sexo, identidad y expresión de género, orientación sexual o cualquier otra. Desde ese enfoque, que procura la defensa de todos los derechos humanos, es desde donde debemos comprender este hito.

Este cambio provocará una transformación social y cultural significativa del país, que permitirá a miles de personas casarse frente a un abogado para reconocer derechos de pareja.

Las personas que ahora podrán acceder a este derecho no son extrañas. Se trata de hijos, hijas, amigos, familiares, compañeros y compañeras de trabajo. Son personas que cuando decidan casarse lo harán por amor, por estabilidad (…) No buscan agredir ninguna creencia personal, solo buscan un espacio para el reconocimiento y la dignidad que merece todo ser humano, sin importar quienes sean, o a quienes amen (…).

A las personas  LGBTQ+ cuyos derechos serán reconocidos a partir de mañana [26/05/2020] les reitero mi compromiso. Durante décadas fueron ofendidas, humilladas, perseguidas pero nunca se cansaron de luchar, en las calles, en las instituciones y en los tribunales. Persistieron con orgullo y determinación».

Según Europa Press, el registro civil confirmó que ya hay alrededor de 55 solicitudes de matrimonio esperando a ser inscritas para poder celebrar el despertar en un país más justo.


Fuentes:

El cuento de Lucía: el aborto que no fue

¿Cómo justificar el silencio cuando se vuelve tortura, cuando al pedido y la súplica de una niña se responde con mayor violencia? Cuando el mismo Estado, supuesto garante y protector, se convierte en antiderechos pese a una ley activa desde 1921.

El martes pasado, se le practicó una cesárea a una nena de 11 años de Tucumán en el Hospital del Este Eva Perón. Había quedado embarazada tras ser violada por la pareja de su abuela. La niña no vivía con su madre, puesto que su concubino había abusado de sus dos hermanas mayores. Según fuentes judiciales, el autor de estos delitos fue condenado y está preso.

El 25 de febrero, Lucía y su madre solicitaron la ILE (interrupción legal del embarazo) de acuerdo con el artículo 86 del Código Penal, ratificado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo «F.A.L.» de 2012, que certifica que es legal en los siguientes casos:

  • Si el embarazo representa un riesgo para la vida de la persona gestante.
  • Si el embarazo representa un riesgo para el bienestar físico, emocional y social de la persona gestante.
  • Si el embarazo es producto de una violación.

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(Cladem, red regional de organizaciones y activistas feministas, creó la petición dirigida a las autoridades de la provincia de Tucumán para solicitar protección y respeto a los derechos de la niña, a quien se identifica como Lucía, un nombre ficticio).

El gobierno de Tucumán falló y abandonó a una niña de 11 años, violada y sometida a un sistema de salud desigual que desampara y poco responde.

La criatura enfrentó un embarazo que no eligió. Frente a esta situación y en menos de 24 horas, una petición lanzada en la plataforma Change.org por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem) consiguió casi 15 mil firmas. La organización internacional Equality Now se sumó como promotora de la petición.

«Quiero que me saquen esto que me puso adentro el viejo». Con esa desgarradora declaración, la menor le suplicó a la psicóloga del hospital que le practicasen una interrupción legal del embarazo. La menor de tres hermanas había decidido no continuar con esa gestación pero poco efectivo fue el accionar de las autoridades.

El embarazo se detectó el 23 de enero en el Centro de Atención Primaria de la Salud de la localidad de Siete de Abril, cerca de la frontera con Santiago del Estero. Tras varios intentos de suicidio, la niña fue ingresada por «autolesiones». Lloraba, pedía por su mamá, necesitaba que la abrazaran y la contuvieran. El 31 de enero, la niña fue derivada al Hospital del Este Eva Perón, en las afueras de San Miguel de Tucumán, donde fue obligada a parir bajo una tutela que la oyó pero nunca la escuchó.

El cuento de Manzur

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Con la dilatación de la decisión de permitirle a Lucía acceder al aborto, la provincia incumplió el «Protocolo Interinstitucional para el Abordaje de niños, niñas y adolescentes víctimas o testigos de abuso sexual» aprobado por el Poder Ejecutivo y el Judicial de Tucumán en julio de 2015. En este se establece que se debe cumplir con los protocolos de la Nación en casos de violencia sexual y que el sistema de salud debe ofrecer y garantizar la interrupción legal de embarazo como opción terapéutica en caso de embarazo forzado.

«¿Quién se hará cargo de los daños producidos a la niña? Porque el retardo en la ILE viola el derecho a la salud que no es sólo lo físico sino lo psíquico y social, una definición la OMS desde 1948», declaró Marisa Herrera, abogada especialista en Familia.

La niña que jugaba

El Sistema de Salud Provincial (Siprosa) ordenó el lunes por la noche proceder con la práctica para dar cumplimiento a un fallo judicial. «Una nena de esa edad tiene peligro de muerte porque no tiene el cuerpo desarrollado para continuar el embarazo», afirmó Cecilia Ousset, la ginecóloga que le realizó la cesárea a la niña, en un relato estremecedor a través de Radio Nacional Tucumán.

«Cuando llegamos al quirófano, la niña pidió escuchar música cristiana mientras jugaba con muñequitas. La ví y se me aflojaron las piernas, era como ver a mi hija menor. La chiquita no entendía todo lo que iba a pasar».

La profesional denunció que «la nena estuvo 7 semanas a cargo del sistema público de salud y creo que el gobernador Juan Manzur, por una cuestión electoral, impidió que se realizara la interrupción legal del embarazo y obligó a la nena a dar a luz. Eso es tortura».

Nuevos métodos de tortura

El aborto que no fue en el caso de la niña de 12 años, víctima de una violación en Jujuy, también fue parte de este nuevo método de tortura en Argentina donde el acceso a un aborto legal es ficticio. Se le practicó una cesárea y el bebé murió esa misma noche.

«Aplicar la ILE hubiera evitado la agonía que esa recién nacida padeció, además de la maternidad forzada a la que se obligó a la niña», remarcaron diversas organizaciones de mujeres.

La madre de la criatura presentó un recurso formal para pedir la renuncia del ministro de Salud de esa provincia por sacrificar «la intimidad, la libertad, la dignidad y la salud integral» de la niña de 12 años. «No fue ILE, fue tortura», denunciaron desde la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito de Jujuy.

¿La vida de quién fue salvada? Solo quedan una criatura con 40% de posibilidades de sobrevivir y la agonía de Lucía, producto del sufrimiento a causa de la ausencia del Estado, de un encarnizamiento fuera de la ley y de la falta de autonomía sobre su propio cuerpo.

 

 


Fuentes:

  • lmneuquen.com
  • pagina12
  • tn.com.ar
  • Fundación Huésped

Fotos:

  • Izquierda Diario
  • La Nación

Mutilación y ablación genital femenina: tolerancia cero

La mutilación o ablación genital (MGF) es una práctica que existe a nivel mundial y vulnera los derechos de niñas y mujeres desde hace siglos. Esta aberración, que consiste en mutilar el clítoris, órgano sexual encargado de producir placer, representa una forma de tener el poder y el control sobre las niñas y las mujeres que conlleva consecuencias inhumanas.

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La tele que esperábamos prender

Con 40 capítulos en su haber, Cien días para enamorarse es hoy un programa ya consolidado en el horario central de la televisión argentina, que está transmitiendo nuevos mensajes, una forma distinta de crear contenido.


Con tonos humorísticos, pero también poniendo el foco en vínculos reales y problemas cotidianos que rompen con los ejes históricos, esta telenovela suma televidentes y seguidores en las redes al hacer circular temas que no habían sido abordados de esa forma: la lucha por la identidad transgénero es uno de ellos.

Esta creación de Sebastián Ortega, con producción de Telefe y Undertransmedia, nos acerca a la pantalla una ficción que da gusto mirar. Protagonizada por Carla Peterson, Nancy Duplaá, Juan Minujín y Luciano Castro, Cien días para enamorarse pone a debatir a adultos y jóvenes sobre temas que muchas otras producciones no tratan en prime time.

La tira comenzó en un tono de comedia, y capítulo a capítulo crece y toma su propio vuelo. ¿De qué trata Cien días…? Trata de la vida cotidiana, de la forma de vincularse, de nuevas generaciones de padres, de hijxs, de parejas, de amigxs que se dicen las cosas, que se apoyan, que se sostienen, que se pelean y que arman su propia dialéctica, donde prima lo afectivo por sobre todo el resto.

Entre esas nuevas generaciones de padres, aparece también representado otro tipo de hijxs. Y es que, todavía, algunas ficciones se anclan en lo que los viejos culebrones demandaban para la ficción: la lógica de una empleada que se enamora de lx hijx de o lx dueño de, que suele ser una persona que posee bienes y una identidad que aún no conoce. Además, en la mayoría de los casos, la pareja protagonista es heterosexual y estereotipada.

Todo esto es lo que Cien días… no tiene, y no representa.


Advertencia: a continuación se mencionarán eventos ocurridos en episodios ya emitidos actualizados a la fecha de publicación.


Maite Lanata representa a Juani, hijx* de Laura (Duplaá), Diego (Castro) y Coco (Rago). “Soy Juani, tengo tres papás…” y eso lx constituye, es un hecho fundamental que se pone de manifiesto. De esos padres recibe el apoyo, el amor y el cuidado para afrontar todo lo que desea afrontar.

*En episodios recientes se rompió con la incertidumbre de si Juani era mujer cis lesbiana o si iba a darse una transición para abordar su personaje desde la identidad trans heterosexual. Juani es un varón trans y se refiere a sí mismo con pronombres masculinos.

En una explosión de sentimientos, Juani le plantea a su mamá que se siente un varón. Que desde chico sentía que no encajaba, que no se sentía una hija, sino un hijo. Luego, se aborda la temática de género para ser explicada. ¡Y vaya si acertaron! Algo tan fundamental para los tiempos que corren: explicación, respeto y realidad.

Maite Lanata trabaja desde niña y acá se la ve inmensa en su actuación, en su credibilidad y composición para su personaje. Le da colores, matices, lo llena de amor y valentía.

Juani pone en evidencia lo que muchísimas personas atravesaron y atraviesan en la búsqueda y la constitución de su identidad. Las luchas diarias, el romper con lo establecido, las angustias de no poder ser ellas mismas, y al mismo tiempo la felicidad de dar el paso: decirlo, empezar a cambiar, recorrer un camino que es duro pero sabiendo que cada persona que quiera hacerlo, no está sola. Que hay quienes pueden acompañar y guiar el proceso. Y que, además, la ley las ampara.

Cien días para enamorarse viene a narrarnos que la afectividad no es lineal. Que hay amores, que hay disputas, que hay hechos que tienen consecuencias, pero que es desde el respeto, la diversidad y la aceptación desde donde se construyen los vínculos y la vida misma. Cada personaje (los protagónicos y los secundarios) ponen de manifiesto sus aciertos y sus errores. Muestran sus virtudes y sus lados menos empáticos, más confusos, más caóticos.

El equipo creativo se completa con Juan Gil Navarro, Jorgelina Aruzzi, Manuela Pal, Ludovico Di Santo, Michell Noer, Leticia Siciliani, Macarena Paz, Mario Pasik, Osvaldo Laport, Facundo Espinosa, Marina Bellati, Franco Rizzaro, Jeremias Batto Collini y Malena Narvay, entre otrxs. Lxs autorxs son Ernesto Korovsky, Silvina Fredjkes y Martín Quesada.

A todxs ellxs agradecemos un producto así, con temáticas con perspectiva de género, explicaciones sobre el aborto y lenguaje inclusivo. Correr tanto al hombre como a la mujer de roles estereotipado, y hacerlxs reales, de carne y hueso. Creíbles y humanos. Esta es, definitivamente, la televisión que queremos prender.

 


Mar Del Plata sin violencia de género

La comuna renueva su compromiso en contra de la violencia a partir de distintos métodos y dispositivos, que buscan divulgar los materiales de asistencia con los que cuenta el municipio. La nueva campaña lanzada por La Dirección de la Mujer, pretende funcionar como contención y ayuda, para todas aquellas mujeres vulnerables.

Susana Mercado, coordinadora de La Dirección de la mujer, sostuvo:

«La propuesta comunicacional incluye spots audiovisuales y piezas gráficas que visibilizan el maltrato hacia las mujeres y buscan acercar el programa de asistencia municipal a quienes están atravesando una situación de esa característica”.

“Nuestro compromiso es trabajar por los derechos de todas las mujeres y las campañas comunicacionales nos permiten acercarnos a aquellas que aún no entraron en contacto con nosotras, para que sepan que podemos ayudarlas. Esta vez se intenta comprometer también a los familiares y amigos de las personas en situación de violencia. El desafío actual es dar un paso mas allá, para que no sólo nosotras trabajemos con perspectiva de género sino también todas las áreas municipales y organismos estatales”.

Desde hace aproximadamente 21 años, existe la línea telefónica gratuita de asesoramiento y contención conocida como Línea Malva 108, sctiva de lunes a viernes de 8 a 20hs. Puede ser utilizada para pedir ayuda o asesoramiento. Para denuncias, hay que comunicarse al 144, o concurrir a la Comisaria De La Mujer en Juan B. Justo, la única con atención las 24 horas.

Según Punto Noticias, una vez que la mujer se pone en contacto telefónicamente, logra acceder a asistencia psicológica, asesoramiento jurídico, y atención de servicio social. Luego de una denuncia en comisaría o fiscalía, también se le permite el ingreso al refugio transitorio para las víctimas de violencia y sus hijxs, Hogar de Tránsito Gloria Galé.

Desde el 2014 está en funcionamiento, el Grupo de Reflexión para Varones que ejercen violencia hacia sus parejas o hijxs. En la Dirección de la Mujer (Alberti 1518) funciona una sede descentralizada de la Comisaría de la Mujer y la Familia, donde se pueden radicar denuncias de lunes a viernes de 10 a 16hs.

Entrevistada por Aldo Del Cul, de Radio Brisas Segunda Edición, Mercado afirmó:

“Las situaciones de violencia están atravesadas por otras situaciones, como lo son las adicciones o el abuso, tanto el abuso hacia la mujer con el abuso infantil. Esto ha complejizado mucho los casos de violencia”.
“Hay reincidencia, el número es preocupante, las mujeres con las que trabajamos son mujeres que no tienen terminalidad educativa, no tienen trabajo, no han accedido a la vivienda, no hay lugares con mirada integral para el cuidado de sus hijos, esto se está complejizando y a veces la reincidencia ocurre por estos factores nombrados”.

Para prevenir hay talleres, charlas, y se recorren las escuelas con el programa Noviazgos sin Violencia. Aquellas instituciones que deseen contar con el material deberán solicitarlo al 451-1184 o por correo electrónico a mujer@mardelplata.gob.ar


Fuentes

 

Deconstruir desde la infancia para educar

Vivimos tiempos de cambios, pero es inevitable que a veces se sigan reproduciendo modelos normativos, patriarcales, que ponen a la niñez en una casilla de la cual es difícil  correrse. ¿Por qué los adultos siguen la corriente en las modas de turno a la hora de una celebración, una lectura o un simple juego?

La infancia es un lugar clave para el desarrollo de todas las personas. Por eso, desde que lx niñx nace se comienza a pensar en qué pasos se darán respecto de su educación, alimentación, aprendizaje y demás categorías en el modo de vida, según la libertad de cada madre y padre.

Lxs niñxs crecen en diferentes entornos, y puede decirse que desde muy pequeñxs comienzan a elegir. A diferencia de las crianzas de otras generaciones, lxs niñxs desde ya bastante tiempo hacen elección de sus juegos, de sus ropas, de lo que desean hacer. Pero ¿con total libertad? No, en el abanico presentado se juegan también el deseo, las creencias, la educación, la racionalización y la valoración de ciertos factores por parte de los padres.

Cada decisión tomada respecto de lxs hijxs no es un hecho aislado. Son parte también de algo previo que rodea a la maternidad–paternidad como algo macro, a los deseos puestos en ello así como a las proyecciones que se hacen en (o a veces, sobre) lxs hijxs. Además, vienen las negociaciones intrafamiliares entre la madre y el padre, y también para con lxs niñxs.

Es una constante negociación y una elección permanente, la formación de esas personas que al mismo tiempo tienen sus deseos y sus ganas propios. La pregunta que cabe hacerse aquí es: ¿realmente son escuchados los deseos de lxs niñxs? ¿Cómo reaccionan lxs xadres cuando lo que se desea no entra en los cánones prestablecidos? ¿Qué tan tolerables son la diferencia y el corrimiento de la norma social?

Muchas preguntas que no tienen respuestas acabadas, sino que están en construcción. Sin embargo, en estas semanas una nota del diario Página 12 trajo a debate los modos de festejo en los cumpleaños infantiles.

En la nota se plantea que las animadoras de la fiesta dividían a nenes y nenas: los varones jugaban al fútbol mientras las niñas eran llevadas a una sala de “spa” donde se les aplicaban cremas y se las maquillaba. Más tarde, se las reunía con los niños pero para que ellas desfilasen, y fueran abucheadas o aplaudidas según el caso.

Además, la nota planteaba la pregunta bomba: ¿qué pasaba si un varón no quería jugar al fútbol? Una niña relató a su madre que las animadoras le decían que le pondrían «el vestido de [las princesas de] Frozen».

Desde el mismo salón de fiestas, que los propios padres alquilan, se promueve la sectorización de lxs niñxs por género y, más grave aún, se promueve a modo de juego la sexualización y la objetualización de las niñas, y el encasillamiento de lxs niñxs en general; se promueve el bullying (mediante abucheos), que puede marcarlos a lo largo de toda su vida, y se los obliga a pertenecer a un binarismo al cual tal vez algunx no se sienta parte.

Viendo este tipo de prácticas, pareciera que aún no se entiende lo que puede generar esto desde la infancia. No solo por reproducir un modelo que ya no es aceptable, sino además por exponer a lxs niñxs en actividades que debieran ser recreativas, divertidas y gozosas, pero acaban no siéndolo.

En vez de esto, aparece la represión del deseo de lx niñx, puesta al servicio del itinerario de los salones de fiestas y del marketing que atraviesa cada práctica por todos lados.

Hagamos una mínima lectura: ya no se juegan a juegos en donde todxs participen e inventen, se pongan de acuerdo o incluso se peleen (que es algo sano en lxs niñxs), sino que se da servido y empaquetado en cada juego, en cada festejo e incluso en cada consigna, lo que la infancia «debe hacer y ser». Eso quita elección, y quita el derecho a expresarse.

No es fácil evadir las modas en los tiempos que corren, pero el entorno, es decir, las familias en su estructura, deben permitir la expansión de lxs niñxs en todos sus aspectos, y esto no será posible si los encasillamos. Una vez más, se debe recordar que no existen juegos, colores, vocabulario o vestimenta para uno u otro género.

Existen esas categorías en sí mismas y son utilizables para todos por igual, según gustos y deseos. Porque lo más importante en la infancia es la invitación a explorar, aprender, divertirse. Lo lúdico y la sociabilización con sus pares son constituyentes en las historias de lxs niñxs, y coartarlos o limitarlos no es más que ponerles delante de sus ojos la historia que ya queda vieja.

Los adultos debiéramos poder romper con el pensamiento arraigado a los pares binarios, con las prácticas arrastradas de la heteronorma y las celebraciones o reuniones sectorizadas. Porque, tarde o temprano, todxs deberán convivir en conjunto, en una sociedad que está pujando por el cambio de paradigmas.

 

Ma(pa)ternidades: repensar la equidad de roles y funciones en cuanto a las tareas de cuidado

Desde Escritura Feminista, hablamos con Julieta Saulo, quien se define como “mujer, feminista y madre”. En ese orden y un poco mezclado. Se formó como psicóloga social y puericultora; hoy, es la Coordinadora General de los servicios de Puericultura de la Asociación Civil Argentina de Puericultura (ACADP). También es fundadora de Las Casildas y coordinadora del Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO).

Julieta es docente y atiende en su consultorio particular a personas en etapa de gestación, puerperio y crianza. Además, coordina encuentros grupales sobre la temática con el eje en pensar el ma(pa)ternaje desde el deseo y no desde el mandato.

Escritura Feminista: ¿Cómo surge la Asociación Civil Argentina de Puericultura?

Julieta Saulo: ACADP es una entidad sin fines de lucro, que comenzó a gestarse a fines de 1999 ante la preocupación de un grupo de profesionales por la falta de respuestas a las inquietudes de muchas familias con respecto a la lactancia y crianza de sus hijos.

La necesidad de aportar opciones y alternativas al tema en cuestión fue creciendo. Poco a poco, profesionales de otras disciplinas con formación en este área fueron sumándose en un marco de capacitación acerca de puericultura y crianza; así se conformó la asociación, con el objeto de realizar una obra de interés general.

El propósito es promover, facilitar, favorecer, apoyar y proteger el embarazo, el nacimiento, la lactancia y la crianza, así como la realización de acciones que tiendan a la capacitación, la información, la difusión y la investigación acerca de estas temáticas en el ámbito de la República Argentina.

E. F.: ¿Qué es la Puericultura?

J. S.: La Puericultura comprende el conocimiento y la puesta en práctica de acciones que apunten a lograr el máximo desarrollo biopsicosocial de los niños y las niñas.

Enfocada en los primeros años de vida, difunde los beneficios de la lactancia materna, acompañando a las familias desde el embarazo hasta el destete, sin olvidar que la lactancia no es elegida por todas las familias.

En estos últimos casos, el proceso de acompañamiento puede darse de la misma manera ya que la prioridad y el foco está puesto en la instancia vincular, independientemente si se establece desde la lactancia materna o no.

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E. F.: ¿A qué rol suele estar asociada la mujer con respecto a la maternidad y la rutina familiar?

J. S.: Históricamente, la mujer ha sido asociada al ámbito doméstico y a las tareas de cuidado.

Con la incorporación de las mujeres al sistema productivo y de trabajo, luego de la Revolución Industrial, la mujer se vio escindida entre el mundo privado (doméstico) y el mundo público (laboral), siempre copado por los varones.

Así y todo, sigue siendo muy dificultoso para las mujeres, en la gran mayoría de los casos, poder ejercer un rol compartido en las tareas domésticas y de cuidado.

E. F.: Muchas mujeres en la actualidad tienen una profesión o trabajan fuera de la casa. Sin embargo, son quienes se hacen cargo del total de las tareas del hogar y de la crianza de lxs niñxs en el 80% de los casos. En este sentido, ¿cómo se vincula la cuestión económica en la disposición tradicional “familiar”?

J. S.: En Argentina, como en la mayoría de los países de la región, sucede un fenómeno muy particular: las mujeres sostenemos una doble jornada laboral, afuera y adentro de nuestros hogares. Esta situación afecta en mayor medida a las mujeres más pobres.

En nuestro país, las mujeres hacemos tres veces más trabajos domésticos y de cuidados no remunerados que los varones.

El promedio de horas semanales dedicadas al trabajo no remunerado, obtenidas entre diez países de la región, es de casi 14 horas en hombres y de alrededor de 40 horas en mujeres. Una variable que no podemos dejar de tener en cuenta es que, además, los varones ganan en promedio un 35% más que las mujeres.

Por lo tanto, es urgente repensar las tareas de cuidado desde una perspectiva más equitativa, ya que estas tareas invisibilizadas y no remuneradas son las que ofician como real sostén de las demás.

E. F.: Entendemos que su espacio fue el primero en acuñar el término de «ma(pa)ternidad», ¿de qué se trata dicho concepto?

J. S.: Comenzamos a hablar de Ma(pa)ternidad cuando lanzamos junto a “Las Casildas” y Fundeco la campaña “Ma(pa)ternidades desde el deseo y no desde el mandato”.

Nos parece fundamental repensar la equidad de roles y funciones en cuanto a las tareas de cuidado. Por eso, nos atrevimos a utilizar ese neologismo en el lanzamiento de ese proyecto, incluyendo a mujeres y varones en situación de crianza y ma(pa)ternaje.

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E.F.: La concepción de “familia” tradicional está sufriendo una crisis, ¿qué se puede hacer para romper esta naturalización de roles en la vida cotidiana?

J. S.: Estamos atravesando un cambio de paradigmas total: no sólo el concepto de familia tradicional está en crisis, sino muchísimos mandatos que históricamente han delimitado y coaccionado nuestra historia y accionar. El mandato de la maternidad, por ejemplo, es uno de ellos. La heteronorma es otro.

Es muy común, hoy, como puericultoras, atender a familias comaternales o monoparentales, e implica revisar nuestro abordaje que también está influenciado por estos paradigmas que empiezan a caer.

Reconfirma que lo importante de nuestra profesión es poder acompañar a cada familia desde esas particularidades que la hacen única, tratando de no perpetuar mandatos históricos y asfixiantes sino conectar con el deseo y las posibilidades reales y no ideales de cada una de ellas.

E. F.: El movimiento feminista en Argentina marca una vanguardia a nivel mundial, pero la cultura machista aún sigue arraigada en la vida cotidiana ¿Con qué herramientas nos tenemos que hacer, hombres y mujeres, para enfrentar este cambio?

J. S.: Considero que la crianza es clave para poder deconstruir la cultura machista. Que una nena sepa que puede vestir de celeste y que un nene disfrute de jugar con una cocinita. Que podamos entender que no hay juguetes para nenes y juguetes para nenas.

Debemos revisar también los lineamientos institucionales ya que, las instituciones son grandes perpetuadoras de la estereotipia imperante, dividiendo los sectores de juego de los niños y las niñas desde una perspectiva sexista, el color de los delantales, el tipo de juego a los que pueden jugar, etc.

E. F.: Acontecemos a una extinción gradual de la “madre” y el “padre” como los conocemos, pero ¿qué surge en ese lugar?

J. S.: En realidad considero que lo que está en extinción es la rigidez y la estereotipia que abundaban en esos conceptos, no los conceptos en sí. Es decir, la madre abnegada que no puede conjugar su ser mujer con su ser madre está en extinción, así como el padre proveedor, rígido y desconectado totalmente con su emocionalidad y con la crianza de sus hijos e hijas.

Es interesante analizar cómo esos dos conceptos son producto de una gran construcción cultural. Basta hacer un raconto, por ejemplo, del rol del varón durante el parto de un hijo o una hija que se muestra en el cine: se lo ubica afuera de la sala, fumando un cigarrillo.

E. F.: ¿Es necesario abrir los espacios de deconstrucción y debate también a los hombres?

J. S.: Totalmente, es necesario incluirnos y también es necesario que ellos puedan generar espacios propios de deconstrucción. Es urgente que puedan replantearse los privilegios históricos que han tenido por el sólo hecho de ser hombres.

Condenada

Las diferencias entre el hombre y la mujer no son novedad, no nacieron en esta época, pero como siempre, están relacionadas con los procesos sociohistóricos, culturales y económicos que atraviesan al mundo. La preferencia por los varones constituye una característica de muchas culturas a nivel global.

Pero ¿qué pasa cuando la inclinación también abarca a los bebés? ¿Qué harías si supieras que se somete a las niñas a desnutrición y falta de atención porque todo lo recibe el hijo varón?

Sí, con el favoritismo hacia los hijos no solo se perpetúa la discriminación y la violación de los derechos femeninos, sino que también crece el número de infanticidios, en especial en países como India, en donde, según Diario Uno, hoy en día faltan más de 63 millones de mujeres en todo el territorio.

En este país ubicado al sur de Asia, la primacía de los hombres se basa en antiguas tradiciones; creen que una mujer es una maldición, y están condenadas a sufrir las consecuencias de haber nacido “malditas”. Además de causar un alto déficit demográfico, continúa Diario Uno, más de 21 millones de niñas no son deseadas por sus familias y cada año desaparecen 2 millones de ellas.

Estas desapariciones son comunes, y se generan por enfermedades (causadas por la falta de atención), feticidios femeninos, falta de educación, malnutrición y carencia de cuidados. Se las priva de la atención médica y de una buena alimentación, algo que los niños no sufren, pues sí son llevados al médico, poseen niveles más altos de conocimiento y crecen con una buena base alimentaria, además de recibir vacunas y vitaminas de las que carecen las niñas.

La realidad es que las preferencias no solo están sustentadas por antiguos mandatos, sino también por cuestiones económicas. Se entiende que los hombres son aquellos que pueden ganar más dinero, porque además de trabajar más duro, lo pueden hacer por más tiempo.

Asimismo, tener una hija es visto como motivo de deudas, debido a que las familias se encuentran en la obligación de asumirlas, para pagar la dote en el momento del matrimonio (algo que hoy es ilegal pero en algunos lugares se sigue llevando a cabo).

La desigualdad se ve, y se siente. La llegada de un varón a la familia es motivo de orgullo y celebración, mientras el nacimiento de una hija suele relacionarse con decepciones y situaciones humillantes, lo cual produce una consecuente desvalorización de la mujer.

Un hombre entrevistado por ONU Mujeres sostuvo:

“El nacimiento de un hijo varón me hace subir de estatus, mientras que el de una niña me hace bajar la cabeza”.

La constante presión que las mujeres adultas sienten (por parte de los maridos y sus familias) para concebir un hijo pueden generar consecuencias si ese varón no llega, y en su lugar dan a luz a una beba indeseada. Estas famosas consecuencias pueden incluir tanto la violencia y el maltrato físico como el abandono, el divorcio o incluso la muerte.

Un caso atroz, divulgado durante 2010 por El Mundo, trata sobre una madre que después de tener a su tercera niña, después de verse oprimida y castigada por no traer al mundo al varón tan esperado, tomó la decisión de arrojar a sus tres hijas a un pozo, para después suicidarse.

Aunque parezca irreal, las situaciones violentas e inhumanas son normales. En cuestiones demográficas, pueden llegar a desatarse por la cantidad de hombres que hay y las pocas jóvenes disponibles para casarse, lo que en algunos casos produce tráfico de mujeres (de un pueblo a otro), casamientos forzados o el compartir esposas entre hermanos.

En la sociedad patriarcal india, los hijos son los que portan el nombre de la familia y aseguran tanto la vejez de sus padres, como la continuidad de la descendencia, ya que las jóvenes cuentan con poca autonomía económica, si no es nula, y no tienen permitido heredar propiedades.

Además, al casarse, pasan a formar parte del grupo familiar de sus esposos, dejando sin entrada económica a su propia familia. Tampoco tienen la posibilidad de orar por sus progenitores; los únicos que pueden encargarse de las tareas espirituales son los varones, y son los también los únicos que tienen permitido llevar a cabo los rituales del nacimiento, la muerte y el matrimonio.

Un proverbio hindú sostiene que «Criar a una hija es como regar el jardín del vecino», precisamente porque luego de comprometidas y casadas, las mujeres empiezan a funcionar como elemento productivo para otra familia.

A pesar de que las consecuencias  logran verse con mayor intensidad en la niñez, porque la desnutrición y la falta de cuidado es clara e incuestionable, las mujeres adultas, luego de pasar por negligencias alimenticias y médicas  durante la infancia, tienen la posibilidad de morir antes, durante y después del embarazo.  Incluso algunas son obligadas a efectuarse abortos (si saben que van a traer al mundo a una hija), que muchas veces resultan en muertes por estar mal practicados.

La discriminación a la mujer es prenatal y postnatal, son segregadas inclusive antes de nacer, ya que suelen ser eliminadas simplemente por ser mujeres, y si finalmente nacen, son marginadas durante toda su vida.

Preferir hijos varones está directamente ligado, y da origen, a la baja población femenina, a la mortalidad infantil, e incluso, al estado anímico de las niñas.

De hecho, una serie de estudios publicados por Psyciencia, (realizados a un grupo de niñxs en Malasia), encuentra que “al percibir discriminación parental por motivo del sexo (PDPS), la felicidad y autoestima se relaciona de manera negativa y significativa, pero, sólo para las niñas. En otras palabras, las hijas que sentían que sus padres preferían hijos varones eran menos felices y tenían menor autoestima”.

Para países como India, Bangladesh, China, Corea del Sur y Pakistán, las mujeres tienen menos valor e importancia en una economía de comercio, además de generar deudas y ser una complicación  o una carga.

Diario de León cree que, la preferencia por los varones provocó que haya demasiados hombres solteros, más allá de la desproporción demográfica, ya que no se casan y no tienen hijxs, por lo tanto la población envejece y no hay gente joven para reemplazarla. La única salida que ven, es la de introducir incentivos a la natalidad, algo impensado hace un tiempo que puede que ni siquiera funcione.

En definitiva, hay muchos factores relacionados con la preeminencia de los hijos. En países más desarrollados esta diferencia no es tan sustancial debido a que poseen un mejor estado económico, las mujeres son independientes (en su mayoría) y hay incesantes luchas para equilibrar las disparidades, la composición dentro de las familias suele ser más equitativa, y las culturas no se rigen por mandatos. Pero, en países donde la tradición pisa más fuerte que los derechos, las mujeres siguen estando en desventaja, poniendo en riesgo su salud, su autoestima y principalmente su vida.

Según Unicef, estos problemas no datan de ahora, de hecho, cincuenta millones de niñas han sido sacrificadas en suelo indio durante el siglo pasado. En la mayoría de los casos se trata de interrupciones de embarazos, y los abortos tenían que ver con el sexo del feto.nena india

En estados donde la sociedad y la cultura son patriarcales, sexistas, y antifeministas, erradicar este problema es muy complicado, romper las leyes es algo normal para aquellas familias que están decididas a no traer a una mujer al mundo, y eliminarlas no es tan difícil como parece. Incluso, tópicos como la menstruación siguen siendo tabú, y las jóvenes aún se ven castigadas por procesos naturales que no pueden evitar.


 

Fuentes