Judith Butler: romper con los feminismos transexcluyentes

Artículo colaboración escrito por Cielo Martínez


En la actualidad, habitamos un mundo donde ya no hablamos de feminismo como una categoría singular. Hoy en día, el movimiento feminista se nutre de ideologías y ramas muy distintas entre sí. Sin embargo, en la diversidad del movimiento se ocultan ideas que van en contra de las libertades y las luchas colectivas: la vuelta de un feminismo «por y para la mujer» excluye y niega los espacios del colectivo queer, un concepto clave que le autore construye en El género en disputa.

Las teorías queer, en pocas palabras, cuestionan la existencia innata de categorías como las de hombre, mujer, heterosexualidad y homosexualidad ya que, para este enfoque, todas son construcciones sociales que se imponen dentro de la sociedad. Judith Butler fue le primere teórique queer en abordar la separación entre género y sexo y en establecer al género como algo performativo, como una actuación dada a través de la cultura.

En este sentido, no existirían limitaciones preestablecidas. Las identidades siempre estarían en construcción: «El sujeto, el mantenerse uno mismo, lejos de ser estático es un proceso de hacerse, de construirse dentro de una cultura», afirma Butler invalidando la perspectiva binaria que establece lo masculino y lo femenino, hombre o mujer.

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Y es precisamente en esta ruptura con el binarismo donde las teorías queer entran en juego. Butler sitúa lo queer entre la resistencia y la disidencia, invita a pensar que las categorías sexuales son inestables, que la identidad sexual puede ser transitiva y discontinua y que ya no existe una estabilidad, esta solo se presenta a partir de los contextos sociales particulares.

Desde hace más de treinta años, la posibilidad de abandonar la palabra queer como una etiqueta utilizada para denotar una sexualidad patológica y anormal fue un logro y aporte de le teórique, pionere en cuestionar estas ideas y visibilizar la exclusión de las disidencias, una exclusión que vuelve en la nueva ola radfem.

¿TERF es el nuevo feminazi?

Existe un debate intenso entre las teorías queer y algunos sectores del feminismo más radicalizados, denominados TERF (del inglés Trans Exclusionary Radical Feminist, traducido como feminista radical transexcluyente), debate donde incluso se han posicionado celebridades internacionales como J.K Rowling, autora de la saga literaria Harry Potter.

Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a las TERF? El feminismo radical como corriente surge a finales de los años 60 y desde hace algunos años resurgieron sus ideas en las nuevas generaciones. Dentro de las ramas del radfem, se utiliza una perspectiva biológica para definir a las mujeres y a los hombres. De esta manera, una mujer trans no sería considerada «mujer», dado que esta es una categoría biológica y es la genitalidad la que confiere la condición de mujer. La genitalidad, para esta corriente, es el origen de la opresión de las mujeres.

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En definitiva, la postura del feminismo radical define al género, que equipara con el sexo, como la razón de la opresión a las mujeres y por ello el fin último que persigue es abolirlo. Sin embargo, ya vimos como para las teorías queer y para Butler el género es sólo un constructo, es un sistema sociocultural situado en un tiempo y espacio. No se trata de algo universal.

En términos de discusión, el debate es interminable: constantemente ambas posturas se enfrentan entre sí y cada vez se vuelve más difícil generar consensos, pero como afirmamos en un principio: ya no hablamos de feminismo en singular. El feminismo tiene lugar para todes, aunque algunos espacios se rehúsen a esta idea.

Volver a Butler es comprender que cualquier feminismo que sea transfóbico, cualquiera que esté involucrado en formas de odio, de miedo y de discriminación, es inaceptable. Le autore, más allá de los aportes teóricos, afirma el compromiso con la libertad de género, las alianzas con las minorías y disidencias sexuales. «Un feminismo transfóbico no es feminismo, eso no puede suceder».

Imagen de Drew Angerer/Getty Images.

Acercarse al cuestionamiento

De alguna manera, ya vimos como la obra de Judith Butler fue una suerte de giro copernicano para las teorías feministas. Su teoría le vuelve une referente en el pensamiento contemporáneo y es por ese motivo que no existe un artículo que alcance para abordar sus aportes al debate en el seno de los feminismos que construimos.

Si no hay resumen que alcance, lo importante es volver a las obras de le autore para nutrirnos de su teoría, cuestionar y cuestionarnos todo lo establecido. Entre los indispensables de la biblioteca feminista se encuentran:

  • El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad (1990): Un texto clave de le autore que tomamos de referencia para debatir sobre teorías queer.
  • Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del «sexo» (1993): En esta ocasión, Butler revisa sus propias contribuciones a la teoría de género y da pie a pensar los caminos alternativos para pensar la sexualidad por fuera del esencialismo y el constructivismo.
  • Vida precaria. El poder del duelo y la violencia (2004): Uno de los libros más reflexivos en términos sociales y políticos, esta edición recoge cinco ensayos que le autore escribió tras el atentado del 11 de septiembre de 2001 donde reflexiona sobre el recrudecimiento nacionalista en Estados Unidos. En esta ocasión el análisis busca poner atención a la necesidad de conformar comunidades políticas contra el neoliberalismo y el fascismo.
  • Desposesión: lo performativo en lo político (2017): Junto a Athena Athanasiou, exponente de la filosofía política y las teorías queer, proponen nuevas formas de colectividad que se oponen a la desposesión de poblaciones enteras. En esta ocasión, también retoma el cuestionamiento al neoliberalismo y el capitalismo con foco en los cuerpos que protestan y luchan en las calles.

Butler construye teorías, análisis y reflexiones. En la actualidad existen movimientos feministas fundados íntegramente a partir de sus ideas y corrientes que discuten sus aportes desde otras perspectivas, y esa es justamente la riqueza que nos otorga y regala. Una estrella de rock de nuestros feminismos, muchas veces cuestionade y otras tantas apreciade, celebramos sus aportes y apostamos a seguir construyendo un feminismo para todas y todes. 

A un año del aborto legal: avances y dificultades

En este marco, el ministerio de Salud de la Nación difundió datos acerca del impacto de la ley en las personas con cuerpos gestantes. La línea de salud sexual del Ministerio de Salud de la Nación recibió 19 000 consultas sobre interrupción del embarazo; esta cifra es superior al total de consultas sobre el tema en los 10 años previos: entre 2010 y 2020, la línea respondió 17 302 llamados vinculados al derecho a la interrupción legal.

En los primeros 11 meses de este año, se registraron 32 758 interrupciones de embarazo realizadas en condiciones seguras en el sistema público. La cifra no incluye aquellos procedimientos efectuados en el sector privado, en servicios cubiertos por obras sociales y prepagas, o autogestionados por les solicitantes de la interrupción. En este sentido, un total de 904 profesionales recibieron capacitaciones respecto al contenido de la ley.

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En esta línea, durante el primer semestre de 2021, 5600 personas abortaron acompañadas por Socorristas. Seis de cada diez de quienes buscaron acompañamiento tenían entre 18 y 28 años y el 4% eran adolescentes. En el mismo sentido, luego de la ley, 1243 hospitales y centros de salud garantizan la práctica. A diciembre de 2020, eran 903 los hospitales que la realizaban, es decir, la cantidad aumentó en un 30%.

Respecto a los medicamentos, se distribuyeron en todo el país 46283 tratamientos de misoprostol. El Ministerio de Salud de la Nación incrementó 5 veces la compra de dicho fármaco y creció un 150% su distribución. El gobierno también gestionó la donación de 250 equipos para la aspiración manual endouterina (AMEU). Además, se editaron tres protocolos nacionales sobre cómo proceder en la atención de la ILE/IVE en los casos de violación y en la atención posaborto.

Descripción de imagen: sobre fondo de color verde, característico de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en la Argentina, aparecen en blanco la palabra «ADIÓS» y el dibujo de una percha de ropa.

Los antiderechos de siempre

Las trabas a la ley por parte de algunos sectores aún persisten. Los grupos opositores autodenominados «provida» presentaron 37 causas judiciales contra la ley; sin embargo, solo 5 continúan en trámite. Dos de ellas se encuentran en la Corte Suprema, una de Salta y la otra de Córdoba.

En paralelo con los avances, las dificultades y la persecución siguen vigentes en nuestro país. Por ejemplo, en Salta, la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir reclama el sobreseimiento de Miranda, quien fuera denunciada luego de cumplir con lo establecido por la ley 27.610. Otro tema no menor fue la persecución de las médicas por aplicar la IVE y el efecto adoctrinador de dicho hostigamiento.

Al cumplirse un año de la sanción de la ley, un monitoreo a nivel nacional realizado por el CEDES e Ibis Reproductive Health encontró que todavía se observan fuertes desigualdades entre provincias. «El sector privado y de obras sociales ha sido el más resistente a la implementación de la ley», señaló Carlota Ramírez, directora de Salud Sexual y Reproductiva de la provincia de Buenos Aires, al medio Página 12.

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Otro dato que aporta este monitoreo refiere a los embarazos no intencionales:

«Cada año, ocurren aproximadamente 121 millones de embarazos no intencionales a nivel global según estimaciones para 2015-2019. De ellos, el 61% finaliza en un aborto. La proporción de embarazos no intencionales es mayor en los países con acceso restringido al aborto respecto de aquellos donde el acceso es ampliamente permitido: 75% versus 58% respectivamente».

Descripción de imagen: en medio de una multitud, una joven levanta extendido un pañuelo verde donde se lee «Aborto con misoprostol». Uno de los lados del pañuelo tiene añadida de punta a punta una cinta con los colores de la bandera LGBTIA+.
Imagen: Solange Avena para Latfem.

Todes es con los pueblos originarios

El miércoles pasado, en la Cámara de Diputados de la Nación, la agrupación Católicas por el Derecho a Decidir presentó la adaptación sociolingüística a lenguas originarias, a través de materiales gráficos y sonoros, de los protocolos para la atención integral «de Víctimas de Violaciones Sexuales» del Ministerio de Salud de la Nación y «de las Personas con Derecho a la Interrupción Voluntaria y Legal del embarazo» del año 2021. El objetivo es generar mayores condiciones de igualdad y respeto hacia y con las mujeres y personas con capacidad de gestar de los diferentes pueblos originarios que habitan este territorio.

«No estamos hablando de un caso de traducción académica, sino de adaptaciones sociolingüísticas que se realizaron en territorio, en comunidades rurales, y que fueron hechas por hablantes nativas», indican las coordinadoras del trabajo, Mónica Menini (CDD) y Mariana Ortega (ARETEDE), sobre los materiales de salud sexual y reproductiva en lenguas wichí, guaraní, qom y chorote. «Este hecho enriquece el proceso de generación de los materiales que están atravesados por saberes y reflexiones de y hacia dentro de las comunidades que significan una mediación entre el territorio y los conocimientos técnicos, académicos y jurídicos escritos en los protocolos», agregaron.

Todos los derechos adquiridos en materia de autonomía y salud sexual se pudieron lograr gracias a la acción de los movimientos de mujeres y diversidades que batallaron para que el aborto legal obtenga un lugar en la agenda pública cuando aún se consideraba un tema tabú. Es importante recordar que abortar es un derecho: si necesitas interrumpir un embarazo, podes llamar al 0800 222 3444, línea de salud sexual y reproductiva del Ministerio de Salud de la Nación.


Fuentes:


Hacia una ley contra la discriminación a les gordes

Luego del Primer Encuentro Plurinacional de Gordes, realizado en el Espacio Seré de Castelar, se lanzó el proyecto de ley de Capacitación obligatoria de efectores de salud para garantizar el derecho a la salud integral de las personas gordas. La iniciativa contempla la formación del personal sanitario (médiques, enfermeres, personal administrativo y de atención al público) en materia de respeto hacia la diversidad corporal.

En palabras de Macha en su cuenta de Facebook: «Conocer nuestros cuerpos, tener una política sanitaria justa y digna para quienes somos es hacer de este mundo un lugar donde quepamos todas, todes y todos. Con esta ley estamos desarmando los mandatos sociales, los modelos patologizantes y las reglas del mercado que nos dicen cómo tenemos que ser».

👉 Leé el proyecto de ley acá 👈

La propuesta fue redactada en articulación con Samanta Alonso, militante gorda e impulsora de la Ley de Talles, y miembros del equipo de Génera, un centro de formación y pensamiento crítico. En simultáneo, desde #HaceteTransfeminista se lanzó un relevamiento para conocer la experiencia de las personas gordas en relación a gozar del acceso a una salud integral.

«Este relevamiento pretende dar cuenta de la forma en la que se accede y transita por este sistema, y acompañar una medida tan necesaria como la garantía de la capacitación de todas las personas que intervengan en los establecimientos sanitarios nacionales con una perspectiva despatologizante y adaptada a la legislación vigente en pos de brindar una atención acorde a las necesidades de la población gorda».

¿Cómo surge el proyecto? En el Primer Encuentro de Gordes, muchas activistas manifestaron su dolor por la discriminación recibida a la hora de atenderse en centros de salud, tanto públicos como privados.

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Un hito histórico: Primer Encuentro Plurinacional de Gordes de la Argentina

El sábado se llevó a cabo el primer evento organizado por el Colectivo de Gordes de la Argentina (CGA). Entre algunas de sus integrantes se encuentran las modelos body positive Brenda Matos y Agustina Cabaleiro (mejor conocida como @onlinemami_ en redes sociales), las activistas Laura Contrera y Mercedes Estruch, y las referentes políticas Lucía Portos y Manuela Schuppisser.

La convocatoria reunió a más de 200 personas al aire libre del espacio polideportivo Gorki Grana, entorno a la Mansión Seré. Con la modalidad de los Encuentros Plurinacionales de Mujeres, se llevaron adelante talleres sobre diferentes temáticas, charlas, un picnic gordo y se leyó un manifiesto de cierre.

Foto del Municipio de Morón

En palabras de Cabaleiro, el evento condensó mucha emoción: «Somos un montón de gordes hablando de cosas que siento que no teníamos otro lugar para hablar, es un sentimiento general».

«Estamos viendo cómo se vulneran un montón de derechos. Compañeras llorando por el trato que reciben. ¿Cómo vamos a organizar nuestro llanto, nuestra furia y nuestra vergüenza corporal para que esto deje de pasar?».

Laura Contrera

Foto de portada: Municipio de Morón

She Taxi: mujeres al volante

Una aplicación que trae una solución para el traslado de mujeres y personas LGBTIQ+ pero que todavía encuentra resistencias en la Ciudad de Buenos Aires.

Existe una aplicación llamada She Taxi donde las conductoras son mujeres. En una realidad en la que matan a una mujer cada día y medio, elegir ser trasladadas y trasladades por mujeres puede generar una sensación de seguridad. 

She Taxi nació a fines de 2016 en Rosario y llegó a capital en mayo de este año. También está en Córdoba, Santa Fe, Catamarca y San Juan. Hoy, son unas 800 conductoras. La aplicación nació gracias a una chofer que se hartó del acoso machista a conductoras y pasajeras y que planea llegar a nivel internacional, aunque sabe que se enfrenta a un sistema patriarcal porque el mundo del taxi es muy machista todavía.

La experiencia que vivió la creadora de la aplicación que fue la que colmó el vaso: un día, una chica tomó su taxi y le dijo al borde de las lágrimas «Gracias, me salvaste». La pasajera le contó que usaba radio taxi y que siempre le mandaban el mismo chofer, quien le decía cosas como «Qué lindo perfume usas». Había comenzado a tener miedo y a sentirse incómoda. En consecuencia, cuando la fue a buscar la chofer Eva María Juncos, la pasajera se sintió aliviada.

¿Cómo llegó a operar She Taxi en CABA?

Conquistaron la zona porteña gracias a que el Tribunal Superior de Justicia porteño falló a su favor en un amparo por la inconstitucionalidad de un artículo de la Ley de Tránsito y Seguridad Vial que le otorgaba el monopolio del servicio a una aplicación oficial. Si el auto no estaba en la aplicación BAtaxi no podía recibir viajes.

En el marco de la discusión para operar en la Ciudad de Buenos Aires, lo que planteaba Juncos era que se estaba limitando a una industria que en realidad es lícita, porque ellas estaban registradas en el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), y además es un servicio gratuito. Estaban todas las condiciones dadas para recibir viajes pero no lo lograban.

Después de rechazos judiciales en primera y segunda instancia a su reclamo, finalmente el Tribunal Superior les dio la razón y no tardaron en tomar cartas sobre el asunto.

Y si de avanzar se trata, esta emprendedora no baja los brazos. Hace unos días, presentó un proyecto de ordenanza propio en el Concejo Municipal de Rosario para exigir licencias extraordinarias para lograr la paridad de género en este servicio. 

En conversación con Escritura Feminista, Eva afirmó que lo que están reclamando es que solo tienen un 5% de representación al volante en el servicio de taxis y remises de la ciudad. Busca revertir la situación de discriminación histórica en relación al cupo y la paridad en el sector. En ese sentido, plantea que la sociedad está «desprovista de la cantidad de mujeres necesarias conduciendo el servicio de taxis».

En cuanto a los números, según detalla el proyecto presentado, en lo que va de 2021 en Rosario se registraron 613.775 solicitudes en la aplicación, de las cuales 148.213 «no tuvieron respuesta por falta de conductoras profesionales». Este valor representa casi un cuarto de las solicitudes. 

En CABA, los números son desalentadores. Según Eva, hay 64 conductoras registradas y unas 500 solicitudes diarias que, por la poca cantidad de mujeres al volante, la mayoría queda sin respuesta. A nivel anual en CABA, de 2109 solicitudes, 2032 quedaron sin respuesta. Hoy se encuentran activas 43 conductoras pero entre septiembre y lo que va de octubre solo 5 abrieron la aplicación

«Las conductoras tienen que derribar sus propios miedos y darle paso al avance tecnológico que viene de la mano de la gratuidad y más trabajo».

Eva María Juncos

Lo que sucede es que faltan mujeres que se registren. El limitante, según Eva, es que si el sindicato de peones de taxis no les dicen que se registren, no se van a registrar. En Santa Fe, por ejemplo, a una colega en una entrevista de trabajo para conducir un taxi le pidieron como requisito para tomarla que se comprometiera a no usar She Taxi.

Plantean que existe una situación de discriminación y que «la ausencia del Estado posterga a la mujer en los espacios de trabajo vinculados a la conducción de vehículos». Por eso es que apelan «al compromiso con los tratados contemplados en la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer» y reclaman que el Estado accione para que haya más conductoras mujeres.

La solución que se plantea en el proyecto presentado en Rosario es:

  • Que se otorgue la «titularidad de una nueva licencia de taxi a toda conductora profesional en relación de dependencia habilitada por el municipio»;
  • Que el único requisito sea tener carnet profesional habilitado;
  • Que no se obligue al pago de radio taxi, porque «la posibilidad de trabajo está asegurada en la plataforma digital She Taxi y en las demás plataformas que brindan el mismo servicio»;
  • Que no se las obligue a pagar del canon: para acceder a una licencia, las trabajadoras tienen que tener capital para adquirir un auto de unos 2 millones de pesos y esto es un factor excluyente. Si a eso se le suma el pago de un canon, solo se suma exclusión para las conductoras que, en su mayoría, son único sostén de familia;
  • Que «a través del Banco Municipal se establezca una línea de crédito accesible para la conductora que no disponga del capital para la compra del vehículo».

En resumen, el pedido es por ayuda para comprar el vehículo para prestar el servicio, que no se les cobre el canon y que se les otorgue la licencia de taxi con el único requisito de tener el carnet profesional habilitado. Requisitos lógicos y aparentemente suficientes para poder manejar un taxi y brindarnos el servicio que tantas personas necesitamos.


El fútbol tiene lugar para el feminismo

Desde su nacimiento, se concibió al futbol como un deporte machista y se lo asoció a los hombres. Sin embargo, desde hace algunos años la situación ha cambiado y tanto hinchas mujeres como no binaries se han unido para generar sus espacios dentro del deporte: han conformado organizaciones feministas y espacios de géneros que han impulsado políticas para que los deportes sean más igualitarios.

Desde hace años (podría tomarse como punto de partida el Ni Una Menos en junio de 2015), las demandas históricas del feminismo se han convertido en problemas públicos, adquiriendo legitimidad, masividad y transversalidad en otros actores de la sociedad. Estas demandas llegaron al fútbol y al mundo del deporte, impactando en la cotidianeidad de todos los clubes.

Las mujeres y disidencias se han organizado, primero dentro de cada club y luego entre todos los clubes mediante la Coordinadora Sin Fronteras de Fútbol Feminista, para diseñar estrategias colectivas que instalen la agenda de género en las instituciones deportivas. Florencia, integrante de la agrupación Feminismo Xeneize, afirma que la perspectiva de género «es necesaria en tanto mirada y acción crítica. Pero aun más importante es que esa mirada y acción crítica de los feminismo siempre es colectiva».

Según Bárbara, integrante del movimiento River Feminista, el feminismo y la perspectiva de género son importantes dentro del deporte en general porque históricamente las mujeres fueron marginadas y estuvieron en desventaja en todo lo que fue el deporte en comparación con sus pares varones, de los cuales nunca se dudó la legitimidad de su participación. En contraposición, a las mujeres y otras identidades se las cuestionaba, eran vistas como algo masculino o no se las tomaba en serio.

En la misma línea, Bárbara cuenta que antes las mujeres recién «agarraban una pelota en serio a los 11 o 12 años», perdiendo toda la etapa de la primera infancia donde más se desarrolla la coordinación. Así, el varón sacaba ventaja a la mujer. «Los niños varones tenían un desarrollo motriz de su cuerpo mucho mayor porque podían practicar el deporte desde muy chiquitos. Entonces nos parece muy importante que exista la perspectiva de género y el feminismo en el futbol para que todas y todos y todes tengan igualdad de oportunidades», explica la integrante de River Feminista.

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Generar espacios dentro de los clubes

En este sentido, Florencia explica por qué fue fundamental la entrada de los feminismo en los clubes:

«Instaló las condiciones de posibilidad para el encuentro entre hinchas y promovió que en esas redes se advierta que las violencias, invisibilizaciones y desigualdades padecidas no eran situaciones aisladas ni individuales ni esporádicas, sino que nos pasaban a todas».

Tanto Florencia como Bárbara aseguran que gracias al avance del movimiento feminista en Argentina, su llegada a la agenda pública y las políticas de Estado, es notorio el vencimiento de muchas resistencias a la hora de pensar las instituciones en general, y los clubes en particular, desde una perspectiva de género.

Sin embargo, Florencia cuenta que los logros «conviven con otros sectores o posiciones más reticentes».

«Pueden llegar a pensar que nosotras queremos cambiarles todo y la realidad es que no queremos cambiar nada más que lo que sea injusto o que promueva violencia».

Bárbara (River Feminista).

En el mismo sentido, desarrolla que el futbol siempre fue un ámbito donde se perpetuó el machismo: «La forma de insultarse es decirse “puto” o ganarle al rival es cogérselo. Por eso nos parece tan importante desarrollar una perspectiva de género que permita eliminar esas señales de machismo y que permita que sea un espacio abierto para todes».

Bárbara, a su vez, cuenta con entusiasmo que muchas hinchas y socias se les acercaron y piensan seguir creciendo como movimiento: «Estamos implementando un plan de federación y a través de él se están abriendo más sedes de River Feminista. La idea es llegar a todos los rincones posibles del país». Florencia, por su parte, cuenta que Feminismo Xeneize es un espacio «conformado por bosteras de todo el país que participan de diferentes agrupaciones, filiales y peñas, pensando qué Boca queremos en clave popular y de género».

«Donde hay una hincha de River feminista, que esté River Feminista».

Para hinchas feministas, medidas feministas

River Feminista es un movimiento y no una agrupación del club. «Somos un movimiento amplio y diverso que nuclea hinchas y socias con la idea de llevar adelante un club con perspectiva de género, más igualitario, y libre de violencias», argumenta Bárbara. Además explica que aunque el movimiento no está dentro del club sí lo sigue muy de cerca y acompaña diferentes actividades que realiza.

Desde River Feminista están reclamando que el equipo de primera división femenino pueda jugar sus partidos de local en el estadio Monumental, dado que representa a River en la primera división y es uno de los pocos equipos que nunca jugó en su estadio. «Hace varios años que River se desempeña en futbol femenino, participó en varias oportunidades en la Copa Libertadores, ganó torneos. Entonces, como hinchas y socias del club queremos que el equipo de primera división femenino pueda jugar en el monumental», expone Bárbara.

Por su parte, Feminismo Xeneize articula con el Departamento de Inclusión e Igualdad y hace un año prepararon una propuesta de protocolo de prevención y acción institucional ante situaciones de violencia de género. La iniciativa surgió a raíz de una convocatoria abierta a las socias de Boca y a partir de esas contribuciones se elaboró el protocolo, que desde hace semanas está aprobado y vigente en el Club.

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En cuanto a las medidas y políticas impulsadas, desde River Feminista trabajan en el cupo femenino, «que si bien fue impulsado por la comisión de mujeres del club, nosotras también tuvimos injerencia». Además, participaron en el protocolo contra la violencia de género: «Lo escribimos algunas miembras del movimiento junto con Florencia Speron, que es la persona que está encargada de género en River». También expresan que creen que falta paridad de género en los espacios de poder del club y en los espacios de toma de decisiones.

El feminismo movilizó una fuerte interrogación de todas las instituciones, sus prácticas y sus discursos patriarcales naturalizados, y el fútbol no quedó por fuera. De ahí que la perspectiva de género se vuelva primordial para la transformación de los clubes que históricamente han sido exclusivos de algunas masculinidades y excluyentes para les demás. Las integrantes de diversos movimientos aseguran que la transversalidad de la perspectiva de género en cada sector los puede transformar en clubes para todes.

Nuevo taller online: pensamiento crítico feminista en ámbitos cotidianos

Desde Escritura Feminista, presentamos «Introducción al pensamiento crítico feminista cotidiano», un taller online sincrónico que tiene el objetivo de aportar una mirada reflexiva sobre cuatro temáticas del ámbito cotidiano: lenguaje, derechos, ambiente y cultura. Es una propuesta integradora que busca articular conocimientos de forma colectiva. A lo largo de los encuentros nos propondremos indagar y repensar distintas acciones cotidianas desde la perspectiva de género.

El curso se compone de cuatro encuentros bajo modalidad virtual de dos horas de duración cada uno y contará con material teórico para profundizar sobre los temas propuestos. En el cierre de cada módulo se debatirán las conclusiones de forma colectiva, lo que permitirá un intercambio respetuoso y enriquecedor, así como también se facilitará una consigna para articular los saberes obtenidos.

Una de les coordinadores del taller, Florencia Bareiro Gardenal, quien se desempeña como directora de Escritura Feminista, expresó: «Esta iniciativa es el resultado de cuatro años de trabajo y es una gran alegría para nuestro equipo poder lanzarlo. Nuestro medio es autofinanciado y día a día ponemos mucho esfuerzo para generar contenido de calidad. Esta oportunidad nos acerca a nuestres lectores y nos permite generar conocimiento juntes».

Contenidos del taller

El primer módulo del espacio explorará el vínculo entre lenguaje y género. Le facilitadore será Rocío Sileo, traductore audiovisual científico-literarie de idioma inglés (UMSA), con especialización en accesibilidad y traducción queer. Los contenidos nos invitan a deconstruir el lenguaje que utilizamos día a día: ¿por qué hablamos como hablamos? ¿Cuál es la diferencia entre lenguaje no sexista, lenguaje inclusivo y lenguaje no binarie? ¿Cómo se implementan correctamente?

Por su parte, la segunda jornada tratará de sobre feminismos y derechos. Entre los temas a abordar se encuentran: el activismo de las sufragistas, leyes y tratados internacionales feministas vigentes en la actualidad, la necesidad de legislar con perspectiva de género: ¿Qué pasa, por ejemplo, con la difusión de imágenes sin consentimiento?. La facilitadora será Juana Lo Duca, diplomada en Comunicación Judicial (UNLZ), estudiante de Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista en Escritura Feminista y Revista Colibrí.

El tercer módulo indagará en cuestiones socioambientales. ¿Qué es el ecofeminismo? ¿Cuál es el vínculo entre especismo y patriarcado? ¿Qué legislación vigente protege el ambiente? ¿Qué podemos hacer desde nuestro lugar? Será dictado por Florencia Bareiro Gardenal, licenciada en Comunicación Social (UNLaM), maestranda en Investigación en Ciencias Sociales (UBA) y directora de Escritura Feminista.

Por último, el cuarto encuentro tratará sobre cultura y feminismos. En esta jornada, el eje estará puesto en la reflexión sobre contenidos de ficción y representación: ¿cómo aparecen las mujeres e identidades no binarias en la industria cultural? ¿Qué estereotipos circulan? ¿Qué tipo de producciones rompen con los mandatos establecidos? La tallerista a cargo será Micaela Minelli, periodista, radialista y estudiante de Comunicación Social (UNLaM).

No es necesario tener conocimientos previos. Las inscripciones se encuentran abiertas hasta el 18 de febrero de 2021. El costo de los cuatro encuentros es de $2.500, con posibilidad de acceder a una promoción de tres inscripciones a $4.500 si te anotás con amigues. Se puede abonar por MercadoPago, PayPal o transferencia bancaria. Para más información, accedé acá.



¿Qué tienen en común el patriarcado y el especismo?

Si el feminismo implica, entre otras cosas, cuestionar el orden de lo establecido, también propone repensar nuestros consumos, nuestra alimentación y el modo de relacionarnos con otras especies. La unión entre el feminismo y el antiespecismo —movimiento que rechaza la opresión y discriminación en función de la especie a la que se pertenece— toma fuerza en nuestro país y propone que la salida de la crisis socioambiental y económica y del poder patriarcal debe estar libre de crueldad hacia los animales.

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#Reseña Gambito de dama

Artículo colaboración escrito por Carla Daniela Benisz


La cuarentena me hizo consumidora de series. Por lo que pude observar en mi aún corto paso por la plataforma, las series de Netflix tienen un particular interés en la construcción de narraciones como edificios en los que no sobra, ni falta, ningún ladrillo; un edificio dividido en unidades mensurables de la emoción. Ciertas –no todas, pero sí una cantidad que permita recordarlas– aperturas o esquinas de ese edificio están embellecidas con algún cruce dialógico que deja entrever sesgos poéticos: hay líneas memorables, hay actuaciones muy buenas, pero lo importante es siempre el edificio.

Su estricta concatenación de ladrillos es lo que logra el efecto entre teleológico y adictivo de cada final de capítulo, más intenso en cada final de temporada. Netflix creó su propio artefacto y Gambito de dama –la actual serie de moda– funciona. Seguramente esta descripción resulta redundante para el habitual consumidor de series que debe conocer mucho más que yo este edificio. Solo voy acomodando las piezas para explicar el recorrido. 

Fuente: Netflix.

Ya descartado el hecho de que Gambito de dama funciona en ese dispositivo, y como sé más de feminismo que de series, también me pregunto a qué se debe la intención de que esta serie acomode sus ladrillos sobre una temática de género. Veamos: una joven ajedrecista norteamericana que se destaca desde niña por su talento dentro del universo estrictamente masculino del ajedrez en el contexto de la Guerra Fría. Es huérfana, de pobreza material y afectiva, con una madre genial y suicida. Su infancia transcurre en un internado.

Beth, la protagonista, es de una subalternidad medida. Porque, si bien como mujer y huérfana sufre la opresión, todavía la rodea un Estado de bienestar que le permite el acceso al ajedrez, a la educación, al centro del mundo occidental que ella misma habita, a una madre adoptiva que transitoriamente la contiene. Sobre esos despojos de bienestar, que el pobre de país rico usufructúa, Beth pivotea su talento.  

Fuente: Tumblr.

Vuelvo a la pregunta: ¿por qué sobre esta vida de mujer oprimida (no tanto como otras, pero sí bastante) erige Netflix su edificio de moda esta temporada? Dos respuestas inmediatas y extremas pueden ser: uno, oportunismo ante el avance del movimiento de mujeres y disidencias; dos, porque esa subjetividad oprimida habilita intensos recursos poéticos al drama.

Entre estas dos respuestas, podemos llevar -con cierto optimismo- un trazado que, sin embargo, termina cancelándose en el capítulo final. Intentaré no spoilear pero allí se cancela esa fuga lírica que habilitaba la locura de la madre, y no me refiero al suicidio.

De modo que finalmente la serie termina resultando agridulce. Si hacemos «la fácil» (pero no menos cierta), vemos que (casualmente) guionistas, creadores y directores de la serie son varones. Pero no vamos a ir por la fácil porque son mejores las partidas largas.

Por empezar, la serie me recuerda a algo que dijo Lucrecia Martel cuando coqueteó con la posibilidad de dirigir en Hollywood para Marvel: «Sustituir un héroe por una heroína no es suficiente; es el género lo que hay que repensar, la concepción de qué es acción, de si es posible pensar un género de acción sin enemigos o si siempre hay que construirlo»1.

Repensar cómo Hollywood construyó la idea de «cine de acción» a partir de parámetros estéticos como el antagonismo extremo e identificable, la peripecia en constante aceleración, la violencia con función escatológica, la acentuación de los valores viriles tradicionales, sería también repensar la lógica cultural del patriarcado contemporáneo de una forma mucho más estructural y profunda que el cambio de la figurita masculina por una femenina, lo cual, sin todo ese background, es maquillaje u oportunismo. 

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Algo de esto sucede en Gambito de dama. Hay una heroína que sufre opresión específica por ser mujer, pero en el transcurso de la trama se guía por el nivel de la violencia. En este caso, Beth no es tan distinta a otras heroínas hollywoodenses de la gesta deportiva como, por ejemplo, la Michelle Rodríguez boxeadora de Girlfight (2000), una película de hace 20 años. Es decir que Gambito de dama no parece haber sido atravesada, en su forma de representar el drama histórico del sujeto, por la expansión de la lucha de las mujeres de los últimos años.

Fuente: Netflix.

Pero, además, cambiar el deporte nos permite evidenciar la violencia, que en el mundo del ajedrez es la tensión de la competencia, como motor propio de una sensibilidad todavía patriarcal aunque para una trama que tiene pretensiones de mensaje emancipatorio. Beth Harmon vence porque es extremadamente talentosa en el terreno en el que se bate2. Porque hay una porción de la experiencia en este universo en la que ella es la mejor, en la que ella puede dominar. Su genio (el argumento de la serie habilita este desvío romántico) es acaparador y –en términos psicoanalíticos– fálico. La reparación de su daño a través de sus victorias en el ajedrez genera un efecto placebo pero gozoso a las dañadas que seguimos su peripecia desde el sofá. En el tablero, Beth repara a su madre, una genia matemática y «loca», y a su madrastra, una pianista talentosa pero fóbica.

Ahora bien, ¿qué tiene para decirnos este oportunismo de Netflix con una vida de oprimida espectacularizada a las que no somos geniales deportistas, ni músicas, ni artistas, ni tenemos ningún talento capitalizable para el mercado que nos individualice? ¿Qué nos dice este drama a las mediocres?

Que la oprimida sea genial deja un mensaje por la negativa. No da herramientas para la liberación; al contrario, la hace más lejana, ya que no es en sus victorias inalcanzables sino en el pathos donde nosotras logramos identificarnos. De hecho, podemos sentir con la Beth del ascensor ante los ajedrecistas soviéticos que la visten con todas las adjetivaciones de la tradición patriarcal (ebria, impulsiva, peligrosa) cómo se reproduce el imaginario hegemónico del enojo femenino, en el que depositan nuestras iras como si estas fueran fuego autoinducido.

Fuente: Netflix.

La serie no está obligada a dejar mensaje o dar herramientas, podría argumentarse, y eso sería muy cierto también, pero con ese argumento se evidencia el oportunismo del guion. La opresión de género es un vestido a la moda de la sensibilidad actual para seguir vendiendo la misma estructura dramática de siempre.

Claro que el guion es cuidadoso en mostrar otras posibilidades de desvío de la norma patriarcal (abogadas, médicas, aunque siempre en la lógica de la superación meritocrática) y en destacar la solidaridad femenina. De hecho, Netflix parece estar escribiendo su propio manual del «buen feministo». Y, eso sí, porque es manual, porque implica una guía externa que regula, porque indica cómo aplicar valores que no están internalizados como educación sentimental: eso sí es el esplendor de la corrección política como vacío y como impostura.


Fuentes:

1Infobae

2Página 12


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