#Entrevista a Jonathan Karszenbaum: Museo del Holocausto de Buenos Aires

Artículo colaboración escrito por Martina Cortés


A causa de la pandemia, muchos sectores de la cultura han tenido que permanecer cerrados y reinventarse en la virtualidad. El Museo del Holocausto de Buenos Aires, importante por su trayectoria y difusión de la historia de los supervivientes de la Shoá y la comunidad judía en nuestro país, fue un claro ejemplo. Jonathan Karszenbaum, director ejecutivo del Museo, otorgó a Escritura Feminista una entrevista acerca de los orígenes del Museo, sus exposiciones y cómo se reconvirtió a partir de la situación de COVID-19.

Escritura Feminista: ¿Cuáles son los orígenes del Museo del Holocausto de Buenos Aires?

Jonathan Karzenbaum: Como Fundación Memoria del Holocausto, a principios del año 94 en los grupos que ya venía trabajando, interesados en difundir la temática de la Shoá, en institucionalizarse. Eran sobrevivientes y dirigentes de la comunidad judía que tenían esta preocupación y en el año 95 consiguieron que el Estado Nacional les cediera por 90 años el usufructo de este edificio en la calle Montevideo y Paraguay para la realización de un museo, cuya primera exhibición se inauguró en el año 2000. Luego, tuvo dos diferentes exhibiciones montadas y el 1 de diciembre de 2019 inauguramos este nuevo Museo del Holocausto de Buenos Aires que incorpora tecnologías audiovisuales, interactividad y muchas novedades.

Este proyecto de remodelación está liderado por Marcelo Mindlin, que asumió como presidente a comienzos de 2017 y decidió llevar adelante no solamente la creación de esta exhibición novedosa sino la puesta en valor de todo el edificio. Además, dentro del proyecto, dos de los cuatro pisos de oficinas fueron cedidos a la Fundación Tzedaká, la cual es una institución benéfica de la comunidad judía y que tiene un proyecto de programas de ayudas a sobrevivientes del holocausto muy importante. 

E.F.: Sabemos que el Museo cuenta con un patrimonio de alrededor 5500 objetos originales, ¿qué tan difícil fue y es obtenerlos?

J.K.: La mayor parte del patrimonio ha sido donado por sobrevivientes o por familiares de sobrevivientes, que al fallecer sus padres o sus abuelos se acercan con objetos que encuentran en sus casas, documentos y fotografías. Después, hay otros documentos que han sido donados o cedidos en comodato.

Los más emblemáticos son el salvoconducto con el que Eichmann ingresó a la Argentina, el cual fue cedido por la justicia argentina, y el Sefer Torah, el cual fue escrito en España por la comunidad de Shalom, oriundos de Rodas, y está siendo exhibido en el Museo.

También hay casos particulares de objetos y documentos muy significativos para nosotros, o bien por la compra o por el hallazgo casual. Por ejemplo, en el año 2018 hubo un allanamiento en Béccar, localidad de la provincia de Buenos Aires, donde un coleccionista tenía unos 80 objetos y, actualmente, están en custodia judicial en nuestro Museo y algunos de ellos forman parte de nuestra exhibición.

E.F.: ¿En qué medida impactó al Museo el confinamiento por COVID-19 durante el 2020? 

J.K.: Fue muy complicado para el Museo porque veníamos con todo el entusiasmo de la inauguración. El 1 y el 5 de diciembre abrimos las puertas para todo el público que quisiera venir esos días, ya que luego hubo muchos arreglos internos que teníamos que hacer para ponerlo en marcha. El 17 de febrero de 2020 volvimos a abrir las puertas y el 12 de marzo, por orden del gobierno de la ciudad, cerramos. El Museo permaneció prácticamente cerrado hasta noviembre o diciembre del mismo año. Fueron dos años de muchísimo trabajo, nos demandó un montón de dedicación y estábamos muy entusiasmados, con ganas de que vinieran 100 000 visitantes ese primer año.

Sin embargo, pusimos toda la energía en encontrar otra alternativa. Implicó varios desafíos, como a todos, incorporar tecnologías. Incorporamos clases virtuales, incorporamos secciones novedosas en nuestras redes sociales. Armamos una red latinoamericana de museos e instituciones dedicadas a la enseñanza de la Shoá. Y lo más importante fue que además de estas clases que ofrecimos, en primera instancia, a las escuelas en agosto de 2020, lanzamos el recorrido virtual 360°, que permite conocer el Museo e interactuar con este casi en un 90 %, con lo cual los visitantes tienen la sensación de estar aquí.

Esto nos amplió la frontera de algo que era un proyecto a mediano plazo: la posibilidad del acceso remoto. Ya hemos tenido visitas de todo el mundo, de Israel, de Miami, de Ecuador, de Uruguay y desde el interior del país, lo cual también nos permitió llegar a escuelas que antes hubiera sido impensable que vinieran al Museo, por lo costoso que es venir hasta Buenos Aires.

Toda esta nueva posibilidad ya llegó para quedarse. Somos conscientes de que aun si mañana todo volviera a la normalidad, las visitas guiadas virtuales continuarían para todos los hispanoparlantes y también para visitantes que hablen otros idiomas. En ese sentido, nos quedó un activo. Esta posibilidad estaba en los planes, pero en los planes a futuro, así que digamos que fue frustrante en el sentido inicial pero también abrió nuevas oportunidades que hoy en día estamos aprovechando.

E.F.: Hoy en día, cuando alguien quiere visitar el Museo, ¿qué medidas se toman?

J.K.: Cuando alguien quiere visitarnos, se mide la temperatura antes de ingresar y se sanitiza. Hay alcohol en gel en todos los espacios, hay un aforo (por lo cual la persona debe anotarse previamente solicitando turno mediante nuestra página web), hay una cantidad reducida de gente cada media hora que puede entrar y eso hace que las visitas estén espaciadas y que la circulación sea buena.

Seguimos todas las medidas de prevención dispuestas por el gobierno de la ciudad y para eso también fue fácil adaptarnos en el sentido de que ya estábamos implementando un sistema de turnos y también porque el espacio era nuevo y adaptable en muchos sentidos. Mientras se van extendiendo las posibilidades de aforo, nos vamos adaptando a todo lo relacionado con las medidas y la situación actual.

E.F.: A partir de esta situación de pandemia, ustedes comenzaron con la sección de «Conversando con sobrevivientes» a través de los vivos de Facebook. ¿Cómo surgió la idea y cuánto tiempo les tomó ponerla en marcha?

J.K.: Fue parte de un abanico de propuestas que trajo el equipo de redes de comunicación. Tenemos un equipo muy creativo que trabajó estas propuestas para salir en secciones: una es la de conversaciones con sobrevivientes, otra es recordando a sobrevivientes, otra es acerca de las familias de los sobrevivientes y una con personalidades de la cultura que se llama «Por qué tenemos que hablar del Holocausto».

En ese «Conversando con sobrevivientes», aprovechamos las voces de los sobrevivientes que todavía pueden dar testimonio y las damos a conocer a través de formatos novedosos. Esto conllevó todo un proceso hasta que ellos tuvieran la adaptación tecnológica debido a las edades de los sobrevivientes, pero pese a que les costó bastante lo hicieron muy bien.

Para nosotros es un orgullo poder contar con sobrevivientes que tiene que ver con la Historia. Desde los comienzos del Museo, hay sobrevivientes como parte de la comisión directiva y es un orgullo poder divulgar sus vivencias y sus historias. Además, hoy en día todo esto puede darse gracias a las redes que permiten el acceso desde cualquier parte del mundo. 

E.F.: ¿Qué nos puede contar sobre la nueva exposición de testimonios interactivos con sobrevivientes del Holocausto?

J.K.: «Dimension in Testimony» es un proyecto de testimonios interactivos en fase beta que se encuentra en nuestra exhibición y, actualmente, se encuentra en la transición a su fase definitiva. Se realizó tecnológicamente a partir de la entrevista a diferentes sobrevivientes del Holocausto, en la cual se les presentaron alrededor de mil preguntas y ellos iban respondiéndolas. Las preguntas y respuestas entran en un sistema inteligente que permite que el visitante venga, haga una pregunta y el sistema le devuelva una respuesta, lo cual da la sensación de estar conversando con el o la sobreviviente.

Se trata de un proyecto muy novedoso en el mundo y el que se encuentra en el Museo es el único que está en funcionamiento en español. Por ahora está limitado a la visita presencial pero esperamos, en algún momento, poder presentarlo para las visitas virtuales. La verdad es que tener esta tecnología a mano es muy bueno ya que los sobrevivientes están lamentablemente dejando este plano de la vida y con esa tecnología podemos seguir divulgando testimonios acerca de la Shoá. Gracias a estas nuevas tecnologías, tenemos la posibilidad de preservar sus historias para las generaciones que no tengan la oportunidad de ir y preguntarles a ellos mismos.  

E.F.: El Museo cuenta con una gran variedad de actividades, incluidos talleres y cursos. ¿Cuáles recomienda usted como actividades educativas para las escuelas y los jóvenes?

J.K.: Para los jóvenes, tenemos las propuestas en redes que mencionamos como también una gran cantidad de cursos virtuales con distintas temáticas específicas que van desde el fútbol, la representación de Holocausto en el cine, la literatura, la historia de las mujeres en la Shoá, la prensa y propaganda, todo con docentes especializados, muy reconocidos y de larga trayectoria que tenemos el orgullo de tener como parte del equipo. 

Por otra parte, tanto el recorrido virtual como el presencial (que puede ser individual o grupal) del Museo son recomendables para que puedan conocer con mayor profundidad la historia del Holocausto. Actualmente, se encuentra abierto de lunes a jueves y esperamos poder ir extendiendo el aforo para recibir a más personas. 

E.F.: ¿Qué mensajes le gustaría hacerles llegar a las generaciones jóvenes para que se acerquen a aprender acerca de la Shoá y el legado que dejó en la historia?

J.K.: Para las generaciones jóvenes, diría que el Holocausto es una puerta de entrada a muchas temáticas y problemáticas que no solamente sucedieron en ese entonces, sino que también suceden hoy. Ahora, ¿qué podemos hacer nosotros, como personas, como ciudadanos? ¿Qué conductas podemos tomar? Podemos aprender de quienes rescataron judíos en el Holocausto; también podemos aprender cómo fue posible que sociedades avanzadas y cultas como la alemana llevaran adelante un genocidio, qué factores habilitaron eso. Y también qué prevenciones podemos tomar como ciudadanos en nuestros países y qué mensajes tenemos de los sobrevivientes, sus resistencias en sus formas de evadir o tratar de resistir a las imposiciones del nazismo y las armas de exterminio de ese lugar.

Entendemos que el Holocausto nos interpela personalmente sobre nuestras propias conductas, hoy en día. Sobre nuestros prejuicios, sobre nuestras posibilidades, sobre nuestra valorización de los derechos humanos, sobre cómo trabajar para construir un mundo mejor. En ese sentido, el Holocausto como paradigma sirve también como una primera instancia para pensarnos a nosotros mismos, a nuestras familias, a nuestro entorno, a nuestros lugares, donde nos desempeñamos y, sobre todo, aprender a no reproducir las conductas deshumanizantes. Y, finalmente, cómo valorar la diferencia, la convivencia, la coexistencia entre todos los individuos como parte de nuestro quehacer cotidiano.


Peseshet, la primera médica egipcia

A lo largo de los últimos años, diferentes registros históricos contaron que Merit Ptah fue la primera médica egipcia, hacia 2700 a.C. Sin embargo, una investigación reciente del inmunólogo estadounidense Jakub Kwiecinski devela que, en realidad, todo habría sido un malentendido. Sigue leyendo Peseshet, la primera médica egipcia

Un día, el Congreso debatió el voto femenino

Un día como hoy, 23 de septiembre pero en 1947, se promulgó la ley 13.010 sobre los Derechos Políticos de la Mujer, más conocida como «ley del voto femenino». Esta ley, que fue producto de una lucha de años de las pocas agrupaciones existentes en la época y militantes feministas, significó una transformación profunda en el rol de la mujer dentro de la esfera social y política. 

Hasta ese momento, en lo que refería al sistema electoral, existía la ley Sáenz Peña de 1912 que establecía el voto secreto y obligatorio, aunque habilitaba únicamente a los hombres mayores de 18 años nacidos en Argentina. Cabe destacar que los varones eran los únicos que tenían otro documento (la libreta de enrolamiento) además del acta de nacimiento.

Este triunfo, promovido y logrado por Eva Perón en la primera presidencia de Juan Domingo Perón, fue la conquista de una demanda histórica llevada adelante por mujeres de distintos espacios como las sufragistas, las socialistas y las radicales entre otras. 

El primer antecedente de voto emitido por una mujer se dio en 1911. La médica Julieta Lanteri, mediante un juicio, demostró tener todos los requisitos para poder hacerlo: ser ciudadano mayor de edad, saber leer y escribir, ejercer alguna profesión y tener domicilio en la ciudad de votación. Después de esto se agregaron mayores requisitos, como la libreta de enrolamiento, y los intentos por votar una ley quedaron en el camino a pesar de la cantidad de proyectos elevados. 

La necesidad de que el sufragio fuera para todos y todas era cada vez más latente. Aunque quienes pedían ahora no eran sólo las intelectuales de élite (como Victoria Ocampo) sino también mujeres sindicales y trabajadoras. Cuando el escenario político fue permeable a este pedido, se llevó al Congreso. Pero ¿qué pasó en el debate? ¿Qué opinaban los legisladores? 

Si bien la mayoría estaba de acuerdo con aprobar la ley, la discusión se daba en torno a los derechos y las obligaciones que iban a tener las mujeres y el impacto que esto iba a provocar. A pesar de que los legisladores no eran los conservadores de 1932, que discutían las capacidades mentales y físicas de las mujeres para ver si podían votar, no dejaba de preocupar a muchos sectores cómo estos nuevos votos influirían en las elecciones y cuánta libertad de acción tendrían. 

El artículo 1 de la ley equiparaba los derechos políticos de la mujer con los del hombre, lo que llevó a pensar a los hombres en la posibilidad de una futura mujer presidente. «[…] Si la equiparación es absoluta, tendríamos la posibilidad de que una mujer fuera presidente de la República contra lo que dispone, en mi concepto, la Constitución[…]», expresaba el senador Antille en referencia a que la ley suprema estaba escrita en masculino. 

El senador Ramella le contestó al respecto: «Considero que no habría ninguna dificultad de orden práctico en eso, debido a que la historia nos ha dado suficientes ejemplos de mujeres que han estado al frente de estados en épocas pretéritas: por ejemplo, Isabel la Católica».

Sin embargo, el senador Ramella entendía que dar su voto a favor de la ley no significaba sólo eso. Así lo expresó en el debate: «Esta ley que va a votar el Senado implica el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres, pero de ninguna implica sustraer a la mujer de su función primordial, fundamental en la sociedad, que es la de ser madre de familia, custodia de los hogares».

El diputado Sobral cuestionaba lo siguiente: «Mientras no rompamos con la escuela unisexual, la que defiende la iglesia católica, no habremos preparado a la mujer para la participación en la vida social», y agregaba: «No hay que preguntarse si la mujer está preparada para votar sino si el hombre está preparado para ver actuar y votar a la mujer a su lado». 

Estos discursos representan lo que pensaban los legisladores de la época, hombres por cierto, respecto a tener la potestad y gran responsabilidad de dar ese gran paso. La ley iba a salir de todas maneras pero lo interesante recae en todo lo que tuvieron que debatir al respecto: retomar antecedentes mundiales, referirse a lo que pasaba en otros países, asumir que la mujer habitaba otros espacios (como la fábrica) y entender que tiene capacidad, entre otras cosas. Todo para legitimar, ellos, los hombres de la patria, a la mujer como sujeta política en el país y el mundo. 

El voto de la mujer en el mundo 

Los primeros países que contaron con una ley de voto femenino fueron Nueva Zelanda,
en 1893; Australia, en 1902; Finlandia, en 1906; Noruega, en 1909; la Federación Rusa, Irlanda y Suecia, en 1918; Canadá e Inglaterra, en 1919.

Afganistán y Kuwait recién otorgaron ese derecho en 2003 y 2005, respectivamente, y en 2015, las mujeres de Arabia Saudita votaron por primera vez en una elección municipal. En América Latina, Ecuador fue el primer país que reconoció el derecho a votar de las mujeres en 1929, seguido por Uruguay, en 1932, y Cuba, en 1934. El último país fue Paraguay, en 1961.


#Reseña La mariposa que cambiaba de capullo todos los días

Marsha P. Johnson fue una leyenda, un mito viviente. Nacida el 24 de agosto de 1945, fue una de las activistas más importantes para el movimiento LGBTIA+ en los Estados Unidos. En 1992, la encontraron muerta a orillas del río Hudson, a unas cuadras del bar Stonewall donde la activista trans protagonizó a fines de los años 60 la primera revuelta clave para el desarrollo de los derechos civiles de la comunidad LGBTIA+ en Nueva York.

Si bien la causa fue caratulada por la justicia de Nueva York como suicidio, la familia de Johnson, sus amigos y otros miembros de la comunidad LGBTIA+ creen que no es posible que se haya suicidado. La abogada Victoria Cruz, quien también es una activista trans, busca esclarecer su caso 25 años después. En 2012 lograron reabrir el caso y caratularlo como posible homicidio.

El documental sobre Marsha, disponible en Netflix, no solo muestra la vida de importantes activistas transgénero sino que además muestra la forma de vivir de quienes componen la comunidad. También deja al descubierto la injusticia y la violencia permanente a las que las chicas trans están sometidas históricamente. 

Victoria Cruz comienza a indagar sobre la vida de Marsha, cómo era, en qué pensaban sus allegadxs y, sobre todo, subraya que hay pruebas que faltan, archivos que no se encuentran y circunstancias que hacen que lo determinado por la justicia no sea creíble. El documental atrapa por esa reconstrucción de los hechos y la búsqueda hace que el espectador se mantenga la expectativa.

chy9wvj3iuj5she6fegl

Otra gran exponente del activismo trans, amiga y compañera de Marsha, fue Sylvia Rivera, quien puso el cuerpo a la defensa de la comunidad trans y se enfrentó tanto a los de afuera como a los adentro de la propia diversidad, como los varones gay transfóbicos, en distintas apariciones públicas y en su vida cotidiana. Como mujeres transgénero, no tenían los derechos y el lugar que merecían pero Sylvia y Marsha se unían para transformar su época.

Juntas cofundaron la organización Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR; «Activistas travesti revolucionarias de la calle»). Ambas fueron madres de la Casa Star, donde trabajaban a diario, juntando ropa y comida y albergando a quienes lo necesitaban. 

Marsha era reconocida en las calles por su activismo y también en el ambiente artístico: fue fotografiada por Andy Warhol como parte de una serie de polaroids que se titularon «Damas y caballeros» y llamaba la atención en todos los lugares a los que iba, ya que era espontánea, impredecible. Sobre todo lo demás, era una persona bondadosa y una gran líder, que lo daba todo y siempre estaba dispuesta para ayudar a los demás.

5e0a4211750a4a572fc41a87672ac6e6

El documental de David France no solo narra la muerte de Marsha P. Johnson, sino que muestra una problemática de género. Habla de la violencia que todavía existe en la sociedad, sobre todo por parte de varones cis heterosexuales, pero además deja al descubierto las falencias que existen en la justicia y las fuerzas policiales a la hora de investigar y de juzgar los crímenes cometidos hacia mujeres transgénero a lo largo de la historia, en los Estados Unidos en particular y en otros países.

Lo que se pone de manifiesto es que, incluso hacia dentro de la comunidad LGBTIA+, las personas transgénero han sido parias, hostigadxs y matratadxs. Aún hoy siguen sin ser juzgados con condenas justas o ejemplares los crímenes transfóbicos. Es este el hilo conductor del documental: la búsqueda de la verdad sobre la muerte de Marsha va dando cuenta del sufrimiento pero también del agradecimiento, la unión y las batallas ganadas de las trans y las drag queens.

El documental se luce en sus imágenes de archivo y en su planteamiento. Es seguir conociendo, y reconociendo en cierta forma, a personas que fueron también personajes y que construyeron algo de lo que somos hoy. Aunque los tiempos políticos, sociales, económicos e históricos cambien, la comunidad trans sigue siendo violentada de forma recurrente y es responsabilidad de todes cambiar eso.

Historia de la depilación

Las mujeres se depilan, los varones no tienen la obligación. Tenés que ser un poco masculina para dejarte crecer el vello de las axilas y las piernas. O descuidada, o antihigiénica, o hippie. Así operan las imposiciones sociales: nadie te presiona y sos libre de hacer con tu cuerpo lo que quieras, pero si no cumplís con el mandato que te tocó… Bancate la estigmatización.


La depilación, como práctica cultural, se lleva a cabo mediante diferentes técnicas: derritiendo cera de abejas o vegetal, con barras o cremas depilatorias, con maquinita eléctrica, con rastrillo o rasuradora, a veces con pinzas para los pequeños pelos rebeldes.

La palabra depilación proviene del latín «depilāre» y puede traducirse como «arrancar el vello». 

Sin embargo, el hecho de que hoy en día sea una actividad tan normal para las mujeres es producto de un largo recorrido histórico. Esto no siempre fue así. ¿En qué momento se naturalizó que arrancarse el vello era sinónimo de ser bella y pulcra?

debería depilarme

En la Antigüedad

Algunas fuentes dicen que el concepto de depilación como sinónimo de pulcritud y belleza apareció en la Antigüedad, con las tradiciones egipcias que asociaban esta práctica a cuestiones políticas y religiosas.

Según el papiro Ebers, que data aproximadamente de 1500 a. C., en aquel entonces los hombres se depilaban con navajas de diferentes metales, mientras que las mujeres utilizaban cera de azúcar o diferentes brebajes calientes producidos a partir de sustancias de animales. También se conoce que implementaban piedras pómez y caparazones de tortugas para hacerse raspados y obtener el mismo efecto.

El ideal de belleza femenina que se intentaba alcanzar estaba inspirado en la mujer del faraón, quien era considerada un ejemplo de pureza por no lucir vellos corporales. Asimismo, los sacerdotes se depilaban por completo antes de ingresar a los templos, como sinónimo de respeto ante el lugar sagrado.

Por otro lado, también se sabe que la cultura grecorromana entendía la ausencia de pelos como ejemplo de juventud, belleza e inocencia. Esto también se expresa en sus esculturas: las mujeres se ven depiladas por completo, mientras que los hombres eran retratados con su vello púbico visible.

Era tal su importancia en Roma que existían esclavos especializados en depilación, quienes utilizaban ungüentos similares a lo que hoy entendemos por cremas depilatorias. También implementaban una especie de cera a base de resinas y volsellas (pinzas). Las muchachas jóvenes eliminaban el vello púbico apenas les aparecía el primer cabello.

Durante la Edad Media la depilación pasó a ser central para el rostro, pero se perdió el hábito social de afeitarse en las zonas íntimas.

Durante la Modernidad

A principios del siglo XX, tener pelos en las axilas y piernas era algo completamente común. Sin embargo, las transformaciones en el mundo de los medios de comunicación y la moda implicaron, también, nuevas formas de percibir los cuerpos.

Hacia 1915, en las tendencias parisinas y estadounidenses, las mangas desaparecieron y las faldas se acortaron, dando origen a unos vestidos inspirados en las antiguas tradiciones grecorromanas. Estas nuevas vestimentas comenzaban a dejar al descubierto los brazos, axilas y un poco más de los talones.

Para esta época, la revista estadounidense Harper’s Bazaar comenzó a instalar la preocupación del pelo en las axilas. Pero el boom de la depilación llegó realmente durante la década de 1920, cuando se volvieron tendencia las faldas que dejaban ver las piernas. Si bien se lucían con medias con costura en la parte trasera o con dibujos, esta prenda marcó un punto de giro.

«Antes de los años 20 los vestidos y faldas no dejaban entrever los tobillos, así que acortar las faldas ¡fue toda una revolución!»

Moda de los años 20 en Tendenzias

Sin embargo, esta revolución fue sostenida principalmente por artistas, quienes fueron las primeras en mostrarse depiladas. La mayoría de las mujeres de aquella época no parecían sentir la obligación de afeitarse hasta que, avanzada la década en cuestión, comenzaron a aparecer publicidades que instalaban la depilación como una necesidad femenina:

depilación haarpers bazar 1915
Publicidad de 1915

Al mismo tiempo, la llegada del baile jazz, el maquillaje y el corpiño como lo conocemos (patentado en 1914) fueron factores influyentes sobre la noción de feminidad  y la percepción del cuerpo que comenzó a entrar en vigencia durante la segunda década del siglo pasado.

Llegando a los cincuentas, la moda pin up trajo un estilo innovador que reforzaría la depilación como práctica necesaria para mostrarse sexy en el espacio público. Figuras como Betty Grable y Marilyn Monroe empezaron a desfilar sus piernas largas y sin pelos en diferentes revistas.

Asimismo, no es un dato menor el hecho de que en 1946 se patentase el traje de baño de dos piezas: ya no se encontraba prohibido el uso de bikinis y muchas artistas famosas comenzaron a lucir esta prenda en las playas, exponiendo cuerpos que además de ser blancos, no mostraban vellos.

A pesar de que la opinión pública consideraba que mostrarse con poca ropa era un hecho escandaloso (como ahora, cuando Jimena Barón sube fotos a su cuenta de Instagram mostrando su cola), lo cierto es que la percepción de un cuerpo sin pelos como sinónimo de atractivo y sensualidad se masivizó con el correr de los años.

Ya hacia 1990 apareció la depilación definitiva, un método que consiste en la eliminación del vello a través de un sistema de láser que impide el crecimiento del mismo. Se requieren varias sesiones para que el tratamiento sea efectivo y de larga duración.

Además, para esta época dejó de ser una práctica solo ligada a las mujeres y comenzó a aceptarse, con críticas o burlas, que el hombre también se depilase para ser atractivo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

¿Soy más feminista por andar peluda?

Hoy en día tenemos muy incorporada y naturalizada la depilación. Si bien hay un gran porcentaje de mujeres que lo hace fundamentándose en la higiene personal, según especialistas no está probado que un cuerpo depilado sea más higiénico que uno que no lo está.

Asimismo, el estigma que se debe pagar por mostrar un cuerpo que no se adecue al canon es un precio que pocas están dispuestas a pagar: miradas críticas en el espacio público, comentarios por lo bajo, preguntas que incomodan.

En esto contexto, la pregunta sobre si no depilarse resulta una forma de activismo feminista resulta errada. Si bien no hay únicas respuestas, el feminismo no tiene que ver con la obligación de cumplir (o romper) con determinadas normas sino con el respeto a la diversidad y la inclusión de la diferencia: hacé lo que quieras, sobre tu cuerpo decidís vos.


**La información planteada en el artículo deviene de un conjunto de datos recolectados desde varias navegaciones en Internet, generadas con Google como motor de búsqueda, a partir de los cuales se organizaron las informaciones obtenidas de forma cronológica, a fin de dar un hilo de sentido al material obtenido. De ningún modo pretende revestir un carácter científico sino, más bien, se intenta arrojar luz sobre las prácticas culturales que hacen a la comprensión de la depilación como la entendemos hoy en día.

Ilustración de portada por @elfuturoesbrillante

Fuentes

Argentina: Encuentro Nacional de Mujeres

En nuestro país, los Encuentros Nacionales de Mujeres se realizan anualmente desde mayo de 1986. En sus inicios, la Comisión estaba integrada por 43 mujeres de la Ciudad de Buenos Aires, de diferentes sectores políticos, económicos y sociales. Siempre con la necesidad de luchar contra la discriminación de las mujeres en todos los ámbitos de la vida.

En 1985, un grupo de mujeres argentinas participó en la Clausura de la Década de la Mujer en Kenia, y allí surgió la necesidad de autoconvocarse para tratar las problemáticas de mujeres en el país. Año a año, las convocatorias son más masivas y más difundidas, porque cada vez existen más motivos para juntarse, luchar por lo que falta, luchar para mejorar.

Su origen se reconoce por la III Conferencia Mundial de Nairobi, con el fin de examinar y evaluar los logros del Decenio de la Mujer, que había sido declarado en la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer, en México en 1975. El foro de las ONG reunió a más de 15 000 mujeres de casi todos los países del mundo, como ya se resaltó, sin importar sector económico, político ni social.

El II Encuentro Nacional se realizó en mayo de 1987, en la ciudad de Córdoba. La comisión de esa ciudad se encargo de la organización, y se declaró que a partir de entonces cada sede se encargaría de preparar los encuentros posteriores. Participaron alrededor de 600 mujeres. Además, se agregaron algunos temas tales como: tercera edad, adolescencia y juventud, mujer joven.

Por su parte, la sede del III Encuentro fue Mendoza, en la frontera con Chile. Se realizó en el mes de junio de 1988 y contó con la presencia de 2000 mujeres de todo el país. Los talleres se organizaron en función de ramas de actividad, y se trataron en cada uno todos los aspectos temáticos, es decir, desde las amas de casa hasta las «cuentapropistas» reflexionaron sobre trabajo, salud, educación, cultura, vivienda, derechos humanos, etcétera.

El IV Encuentro Nacional se realizó en Rosario en el mes de agosto de 1989.  Pese a la crisis económica que en ese momento azotaba al país, más 3000 mujeres participantes superaron todas las expectativas. Este Encuentro marcó un hito importante en la historia de los Encuentros Nacionales, porque la multitudinaria presencia de mujeres llamó la atención de los partidos políticos, que comenzaron a generar estrategias de captación y de capitalización.

Resultado de imagen para encuentro nacional de mujeres chaco

Este año, se realizará el 32° Encuentro Nacional de Mujeres los días 14, 15 y 16 de octubre en Resistencia, Chaco. Se esperan más de 70 000 mujeres que se acercarán desde todo el país en unos 1200 ómnibus. Nuevos debates y temáticas se harán masivos, llevados a cabo a través de la realización de diversos talleres.

La modalidad del Encuentro Nacional de Mujeres es única en el mundo. Cada año, miles de mujeres se suman porque están orgullosa de poder ser parte de un encuentro muy particular, encuentro que es autoconvocado, horizontal, federal, autofinanciado, plural y profundamente democrático.

Millones de experiencias cada año llegan a más y más mujeres, que se reúnen para convertir el problema de una en el problema de todas. Un encuentro que ayuda a encontrar caminos para resolver nuestros sufrimientos. Un encuentro que permite expresar la lucha que, día a día, llevamos en el barrio, la casa, el trabajo, la escuela, y más.

Recorrido del feminismo en Argentina

Inicios

La mujer siempre estuvo vinculada con la historia de la lucha obrera. Uno de los primeros hitos conocidos sucedió en 1881, cuando maestras realizaron una huelga por falta de pago durante ocho meses en la provincia de San Luis.

Entre 1896 y 1899 existió además un periódico llamado “La voz de la mujer”, encabezado por Virginia Bolten,  que invitaba a las mujeres a rebelarse contra la opresión masculina. Virginia era sindicalista, feminista y anarquista. El lema que mejor retrataba al diario era “Ni dios, ni patrón, ni marido”. Su distribución se realizaba de manera semiclandestina y tenía una tirada de entre 1000 y 2000 ejemplares.

En las primeras páginas del periódico podía leerse:

¡Salud Compañeras! La Anarquía

Ya trémola el pendón libertador;

¡Hurra, hermanos queridos, a la lucha!

¡Fuerte el brazo, sereno el corazón!

Que no haya entre nosotras rezagadas

Nuestra lucha es a muerte y sin cuartel;

¡Hurra! Hermanas queridas, otro esfuerzo,

Y ¿quién duda que habremos de vencer?

A fines del siglo XIX, algunas mujeres comenzaron a pensar en temas como el amor libre, el divorcio y la violencia familiar; tópicos aún presentes 150 años más tarde.

Eva Perón y el sufragio

La figura de Eva Perón fue crucial para el movimiento feminista, ya que simbolizó el logro de los derechos por los que las pioneras habían luchado durante años. De esta manera, aunque los roles tradicionales de la mujer seguían presentes en la sociedad, el movimiento feminista tuvo sus primeras apariciones masivas.

El voto femenino ganado en 1947 fue uno de los logros más importantes. En la primera elección, el 90% del padrón electoral de las mujeres se presentó a votar. La obtención del voto femenino se dio, en parte, por la inserción -aún más fuerte- de la mujer en el mercado laboral.

arton68318-f2853

La ola de los sesenta

En la revolución cultural de los 60, el feminismo se volvió más general. En esta década, la participación de las mujeres se transformó en una militancia política activa junto a los varones. Con la dictadura militar, el proyecto de liberación quedó suspendido. Durante esa época, muchas mujeres fueron encarceladas, desaparecidas u obligadas al exilio. La verticalidad de las relaciones en estos años resaltó el rol tradicional de la mujer.

La primera agrupación feminista surgió en 1970 y fue la Unión Feminista Argentina. En sus inicios, una de sus mayores actividades constaba de acercar a las integrantes de la agrupación los textos editados por las feministas del hemisferio norte como Kate Millet, Virginia Wolf o Simone De Beauvoir.

Los agrupamientos para los debates no eran estáticos: se trataban los hechos más importantes de la lucha de clases y de la política en el país y en el mundo. En 1974 se formó la coordinadora por el Año Internacional de la Mujer, que tenía entre sus miembros a funcionarios del gobierno de Isabel Perón, miembros de la UCR y el Partido Comunista, luego de que todos los grupos feministas se escindieran porque la comisión gubernamental no quería incluir problemáticas del movimiento de mujeres.

En consecuencia de esto, surgió el Frente de Lucha para la Mujer que elaboraba un programa donde pedía un salario para el trabajo doméstico, iguales oportunidades de acceso a la educación, guarderías infantiles, anulación de la legislación que prohibía la difusión y el uso de anticonceptivos, y aborto legal y gratuito. El reclamo del Frente aún hoy tiene vigencia. Si bien el rol de la mujer creció a lo largo de los años, aún quedan cimientos por transformar.

¿Cómo ves a la nueva oleada feminista? 

 

Círculo de Costura

Ese fue el nombre que eligieron las actrices hollywoodenses para un club secreto en donde disfrutaban sin tapujos de su sexualidad. Porque en los locos años veinte, Hollywood era sinónimo de éxito y glamour, pero también de mucha censura.

No solo se determinó qué se podía y qué no se podía ver en las pantallas estadounidenses, sino que se introdujo un código de conducta en la producción del cine que hacía referencia a un código de autocensura en la industria, radical y concreto, donde la base fundamental era la prohibición de la homosexualidad. La consecuencia de quebrantar dicha prohibición podía ser la finalización del contrato y la expulsión definitiva.

Por contrato, los actores y actrices no podían hacer gala de su homosexualidad en público y eso incentivó la estampida de secretos y matrimonios pactados para mantener “limpias” sus imágenes públicas. A su vez, fue la chispa que originó el incendio de encuentros clandestinos.

 Hecha la ley, hecha la trampa

Actrices como Greta Carbo, Marlen Dietrich y Joan Crawford se burlaron de la sociedad machista que buscaba ocultar a las lesbianas y las bisexuales de la denominada “Era Dorada”.

No solo porque decidieron reunirse en secreto, sino porque eligieron encubrir esos encuentros con un nombre irónico que aparentaba inocentes reuniones de mujeres bajo la excusa de la muy fina y femenina tarea de bordar pañuelos.

Se desconoce con exactitud el origen de la denominación, pero el nombre Círculos de Costura se atribuye a Alla Nazinova, una actriz famosa en los tiempos del cine mudo cuya bisexualidad era un secreto a gritos en el ambiente.

Lo mencionó por primera vez para referirse a un grupo al que pertenecía su amante Dorothy, sobrina de Oscar Wilde, porque si bien los asuntos privados no llegaban a ser conocidos por el público, dentro de la industria no había secretos.

Resultado de imagen para alla nazimova fiestas

Alla Nazinova

Las reuniones se realizaban, por lo general, en un marco privado con un círculo reducido de personas de confianza y, en ocasiones, se encontraban en bares ubicados en el Hollywood Boulevard.

Estas fiestas privadas exclusivas para lesbianas, bisexuales o mujeres que, simplemente, querían experimentar cosas nuevas, no fueron caracterizadas como orgías sexuales, sino que se trataba de un lugar sin miradas indiscretas para relacionarse libremente.

 Mitos y leyendas

Poco a poco, el círculo se fue ampliando y a los encuentros acudían todas las artistas y actrices de la época más dorada de Hollywood.

A partir de aquí, surgió una serie inagotable de historias que sucedieron puertas adentro y que se han convertido en rumores difíciles de desmentir (o confirmar).

Tallulah Bankhead y su fetiche por las actrices que hacían de sirvientas; la entrada de Joan Crawford con pintura dorada sobre su cuerpo como única prenda de vestir; los roces entre Greta Garbo y Marlene Dietrich por conquistar a las mismas chicas.

La lista de anécdotas pertenecientes a estos encuentros de mujeres que siempre intentaron vivir a su manera puede ser larguísima. Tanto como el silencio, el misterio, la ambigüedad y la invisibilidad que siempre ha rodeado a lxs homosexuales de la historia.