El legado de Carlos Jáuregui

En la semana del Día del Activismo por la Diversidad Sexual, recordamos a Carlos Jáuregui.

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¿Iguales ante los ojos de Dios?

Una institución católica dejó sin vigencia su contrato al enterarse que estaba casada con una mujer. Nuevamente, presenciamos la discriminación y la no aceptación de las elecciones personales de parte de una institución que pregona «el amor al prójimo».

El pasado 7 de septiembre, Carolina compartió su historia en redes sociales. Una institución católica había dejado sin vigencia su contrato luego de enterarse que su pareja era una mujer.

Carolina es docente de italiano y estaba en plena búsqueda laboral en el mes de julio cuando concretó tres entrevistas con el Instituto Madre de los Emigrantes (IME), un colegio de gestión privada y católico ubicado en el barrio de La Boca, Buenos Aires.

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La parroquia del IME | Fuente: Historia de Parroquias de Buenos Aires

En las entrevistas, Carolina le comentó a las autoridades sobre un viaje que tenía pautado para el mes de agosto y que podría afectar su ejercicio en la institución. En su momento, las autoridades decidieron incorporarla de igual manera y fue citada por última vez para presentar la documentación pertinente para su incorporación al establecimiento escolar.

Una vez ya firmada una declaración jurada con todos mis datos personales para que me diesen de alta en AFIP, la secretaria corroboró la información y dio con que mi cónyuge es mujer. Me preguntó de hecho si efectivamente era así, con cierto tono de «sorpresa».

Once dias mas tarde, a través de un correo electrónico, la institución le informó a Carolina que su incorporación quedaba anulada a raíz del viaje que ella había informado desde la primera entrevista y el cuál no había parecido ser un problema al momento de contratarla.

El IME es un colegio que profesa la religión católica y cuya máxima autoridad es un cura. Dentro de la institución, las paredes visten carteles que convocan a luchar «Por las 2 vidas».

Lo primero que hice fue la denuncia en el INADI y al día siguiente mandé un telegrama al IME en contestación al mail que me enviaron de rechazo. No hubo respuesta pese a que fueron intimados en un plazo de cinco días. Consecuentemente, dimos el paso hacia la conciliación en el SECLO del Ministerio de Trabajo.

En las instancias de conciliación que Carolina tuvo con las autoridades de la institución y sus representantes legales, no hicieron más que negar su accionar discriminatorio. Incluso, según cuenta Carolina, la abogada del IME desconocía la Ley Antidiscriminación. «Nos pedía que yo demuestre que fui discriminada cuando justamente por ley es la otra parte quien tiene que demostrar que no discriminó».

Tras la última instancia de conciliación, en la que la institución siguió sin presentar una oferta o reconocer el daño moral, Carolina presentará una demanda junto al equipo de la Defensoria LGBT y llevarán a juicio a la institución.

Me había proyectado dando clases ni bien terminasen las vacaciones de invierno y por el resto del año. Además de que habría sido la primera vez que dictaba clases en el Nivel Inicial y Primario. (…) Cuando recibí la noticia llegué a pensar que el sistema educativo me cerraba puertas por cuestiones ajenas a mi formación. De ahí mi impotencia.

A pesar de no haber tenido comentarios negativos sobre la institución al momento de presentarse a las entrevistas, tras dar a conocer el caso recibió el apoyo de muchxs docentes y alumnxs de la escuela. Así fue como conoció la situación particular de un alumno que tuvo que retirarse de la escuela debido a que sufría bullying por parte de sus compañerxs mientras la institución no hacía nada para ayudarlo e incluso lo culpaba por lo que ocurría.

Es de público conocimiento el accionar discriminatorio por parte de la iglesia católica hacia la comunidad LGBTIQ+. Muchos de sus fieles condenan la homosexualidad y al día de hoy hablan de esta orientación sexual como «un pecado» y algo que su Dios condenaría. Sin embargo, parecen no darle tanta importancia a los graves delitos que la institución a la que le rinden culto comete año tras año y que suelen quedar impunes.

En estos días, se dieron a conocer nuevas denuncias por abuso de menores en el Instituto Próvolo de La Plata en el que se habla de 17 víctimas abusadas por curas que ya tenían denuncias por estos mismos delitos en la sede Mendoza. Uno de los sacerdotes denunciados habría sido trasladado a Verona. Es un modus operandi común dentro de la iglesia católica: proteger a los abusadores y excluir a cualquier persona que no actúe según sus ideales.

El de Carolina es uno más de los casos de discriminación por parte de la iglesia católica que vemos a diario en portales de noticias. No dejemos que quede impune, no dejemos que las instituciones sigan opinando sobre nuestras vidas. Una institución que no es capaz de condenar a su propia gente por los delitos que comete no tiene autoridad moral alguna para querer decidir sobre la vida de quienes son ajenos a ella y cerrarle puertas en base a su vida personal.

 


Fuentes:
Historia de Parroquias
Diario San Rafael

Viviendo con el enemigo

Todos los días en las redes sociales vemos gente que habla de transfobia, pero ¿qué es realmente? Desde Escritura Feminista decidimos derribar algunos mitos, consultándole a quienes saben de primera mano de qué hablamos cuando hablamos de transfobia.

“La transfobia es el miedo, el odio, la falta de aceptación o la incomodidad frente a las personas transgénero, consideradas transgénero o cuya expresión de género no se ajusta a los roles de género tradicionales”, expresa la definición de Planned Parenthood.

Hace poco tiempo, cuando Florencia de la V ganó un premio Carlos como figura femenina destacada, vimos un episodio de transfobia en los medios. Carlos Caserta, un locutor cordobes, dijo que era una ofensa que se le entregara dicho reconocimiento.

“Sinceramente, no lo digo de malo. ¡No es mujer! ¡Tienen que respetar a la mujer, carajo! ¿Cómo puede ser que un trava sea más importante que una mujer? Y las mujeres, encima, no hacen nada, lo toman con gracia”.

Desde INADI, rechazaron las declaraciones y se pusieron en comunicación con el locutor para ofrecerle información y capacitación en el tema.

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“Para mí, transfobia es cada vez que alguien, durante mi vida fuera del armario y sobre todo cuando estaba en el instituto, utilizaba los pronombres incorrectos y mi deadname (nombre de nacimiento) adrede, a sabiendas de que me iba a hacer mal.

Se han burlado de mí, negándome que soy un chico, porque me gustan el maquillaje, las cosas rosas y los vestidos, o porque mi voz no es como la de un camionero y no mido dos metros”. Andrei

No reconocer la identidad de una persona es una de las caras más comunes de la transfobia. Es una manera de herir a la persona, de invisibilizar su verdadera identidad, de restarle importancia a su verdad.

Si salgo a tomar algo con una chica cis, no me toca a mí definir su orientación sexual. Sería confluencia de intereses, expuesta y explicitada por ambas. Sin embargo, ella reconoció que pasadas las pintas aún no se animaba a estar con una trans”. Donnatella

Otro de los casos frecuentes (y del cual más se habla en redes sociales), es la genitalidad. La no aceptación del otro por sus genitales. Los hombres no necesariamente tienen pene y las mujeres no tienen por qué tener vagina. Sin embargo, a mucha gente le cuesta aceptar eso a la hora de la sexualidad. Le gustan los hombres o las mujeres, pero solo si tienen el genital que “les corresponde”.

“Cuando sos un chico trans y en la calle te gritan, te chiflan, te tocan bocina y te siguen, te produce el doble de inseguridad, porque sabés que el doble de dolor lo vas a tener vos. Recordar que el ojo ajeno te sigue viendo como una mujer es realmente horrible”. Iván

La mirada del afuera duele. El saber que aún no te ven como realmente sos, como querés ser visto. Los afectos pueden ya haberse acomodado a la nueva realidad, al igual que el entorno más cercano, el que ves a diario. Pero el resto del mundo, no. Muchas veces, la gente ignora las identidades de los demás, decide no hacerles caso y actuar en base a lo que ellos consideran correcto.

La transfobia es lo peor que un ser humano pueda vivir, ya que lo primero de lo que se aleja es de los afectos. Para seguir y construirse solo, son conceptos que encasillan. Como que yo tenga que decir, porque aún no estoy mastomizado, que soy un varón transmasculino. El patriarcado es para nosotros, no te digo enemigo, pero lo peor que hemos padecido”. Tobías

La transfobia nace de un sistema que pretende perpetuar los roles de género, seguir con la idea de la mujer y el hombre “porque Dios/la naturaleza así lo quiso”, de que todo lo que se salga de los estándares impuestos está mal, equivocado, es una falta de respeto, de moral.

Aunque quisiéramos que no fuera así, hay una corriente ligada al feminismo que pregona esta práctica discriminatoria. Las denominadas “TERF” (“Trans Exclusionary Radical Feminists”, Feministas radicales transexclusivistas) son un grupo que se autoproclama feminista, pero que sin embargo, excluye a las identidades trans.

Desde hace muchos años, esa corriente busca quitarle derechos a las personas trans y no reconoce las identidades autopercibidas, sino que consideran que siguen perteneciendo al género asignado al nacer.

En Estados Unidos, la transfobia tiene forma de figura legal. Existe el llamado «trans panic» que permite a un agresor alegar que actuó de manera violenta por miedo y/o una supuesta confusión ante la identidad de quien es agredido.

Es hora de que dejemos de excluir a las diversas identidades. De que entendamos que el género de una persona no lo definen sus genitales, y mucho menos un tercero. El género se construye, y lo ideal sería poder hacerlo desde la libertad de poder elegir quién ser sin que nadie juzgue tu decisión.

Hay que acompañar a las personas transgénero, darles contención, y educar para que en un futuro nadie los tome por extraños, raros o personas que están fuera de la norma. La norma se rompió hace rato, la norma es lo que cada uno decida.

Si tu feminismo no incluye a las identidades trans, no es feminismo.


Fuentes:
Planned Parenthood
Psicología y Mente
Transadvocate
LGBT Bar

Cuerpos perfectos: introducción a la intersexualidad

Ni trastorno ni enfermedad. Hablar de intersexualidad es hablar de diversidad corporal y de las normas sociales que establecen cuáles son los cuerpos normativos, deseables, válidos y legítimos. Es poner el mundo del revés, para enderezarlo y que tengan lugar en él otros mundos posibles.

Ser o no ser lo que la sociedad quiere

Intersexualidad no es lo mismo que hermafroditismo. Mientras que este último concepto refiere a un individuo cuya corporalidad se compone de ambos sexos (es decir, que cuenta con pene y vagina), la intersexualidad abarca un conjunto muy amplio de corporalidades posibles y no un cuerpo en particular.

“El término intersexualidad engloba un amplio espectro de situaciones en las que el cuerpo sexuado de una persona varía de manera congénita respecto del modelo corporal ‘masculino/femenino’ hegemónico” (INADI, Intersexualidad, 2016). Se estima que cada año un 1,7% de niños y niñas en todo el mundo nacen con variaciones en sus características sexuales (Amnistía Internacional).

El concepto de “variación” resulta fundamental para entender de qué hablamos cuando hablamos de personas intersex. Existen diferentes tipos de variaciones de los modelos estándar de corporalidad masculina y femenina:

  • Aquellas que involucran a los cromosomas (XXY);
  • Configuraciones y localizaciones particulares de las gónadas (coexistencia de tejido testicular y ovárico, testículos no descendidos, etc);
  • Configuraciones de los genitales (pene “demasiado” pequeño, clítoris “demasiado” grande; vagina ausente; final de la uretra desplazado de la punta del pene a uno de sus costados).

Estas variaciones, en algunos casos, pueden comprometer la asignación del sexo al nacer. Es entonces que ingresan la cultura y la necesidad humana de clasificar, para intentar “poner orden” al supuesto desorden biológico.

“La intersexualidad no es una ‘urgencia’ médica en sí misma; en todo caso, es el modo en que la sociedad aborda y trata la intersexualidad lo que se constituye como problemático”, (INADI).

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Medicalización y activismo

“Del proceso de generización se derivaron los protocolos atencionales aún vigentes en nuestras sociedades: a la asignación temprana al género femenino o masculino debe seguir, de modo imprescindible, la intervención “normalizadora” sobre el cuerpo” para ubicarlo dentro del binarismo masculino/femenino, sostiene Mauro Cabral (activista trans e intersex) en “Cuando digo intersex: un diálogo introductorio a la intersexualidad” (entrevista realizada por Gabriel Benzur).

Entre las justificaciones de las intervenciones médicas sobre los cuerpos que no pueden ser pensados en términos genérico-sexuales se encuentran la búsqueda de “normalizar” la apariencia de los genitales para que el individuo no se quede “sin género” y el temor a la discriminación (la asignación genérica aseguraría el ingreso de ese individuo en la subjetividad sexuada, en la ley y en el lenguaje).

Ante las respuestas medicalizadas y patologizantes, fue necesario el surgimiento de un activismo que cuestionara las concepciones hegemónicas en torno del cuerpo, la identidad y la sexualidad. Surge así en 1993 la Sociedad Intersex de Norte América, cuya demanda principal consistió en exigir el cese inmediato de todo tratamiento médicamente innecesario y no consentido destinado a la “normalización” de los cuerpos.

Como resultado de las cirugías y otras intervenciones médicas, a las personas intersex se les vulnera su derecho a la integridad física y al libre desarrollo y expresión de su identidad de género autopercibida.

“El parámetro de adecuación es impuesto en función del coito heterosexual y penetrativo, a la vez que las expectativas sociales estandarizadas se colocan por encima de la sensibilidad, el desarrollo y el consentimiento de la propia persona intersex”, (INADI).

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Alianzas con el feminismo

Ante una posible alianza con el movimiento feminista, Mauro Cabral sostuvo: “Si asumimos que el sujeto del feminismo son las mujeres, y la definición de mujer (y de hombre) no es puesta siquiera en duda, difícilmente la introducción de cuestiones intersex llegue a buen puerto, porque el activismo intersex viene a cuestionar, justamente el funcionamiento del género, el carácter prescriptivo de la diferencia sexual que en muchos casos el feminismo acepta acríticamente”.

Ante este posicionamiento, es bueno destacar que el movimiento feminista no sólo es heterogéneo, sino que hay muchos debates aún no saldados en su interior.  Entre ellos, se cuestiona la definición del género, y los modos de ser mujer y hombre en nuestras sociedades. En este sentido, una alianza no sólo resultaría posible sino también necesaria.

Actualidad

Recientemente se han producido algunos avances orientados a la despatologización de las personas intersex y al respeto por su autodeterminación. El “Acta de Identidad de Género, Expresión de Género y Características Sexuales” (Malta, 2015) prohíbe las intervenciones sobre los cuerpos de los/as niños/as intersex y reconoce el derecho de sus madres y padres a demorar la inscripción de su sexo en la partida de nacimiento.

Sin embargo, este tipo de medidas también ha recibido críticas, porque muchas personas intersex no se sienten neutras o indefinidas, sino que adscriben al género femenino o masculino, de acuerdo a sus propias trayectorias personales.

Será cuestión de escuchar a todas las voces y poner el mundo del revés, para enderezarlo y que, en él, tengan lugar otros mundos posibles.