El peligro en casa: la violencia doméstica en números

Una publicidad como disparadora de una inquietud: ¿qué tan peligroso es el hogar para las mujeres? Datos globales que abruman y los femicidios de 2019 en Argentina sirven para pensar la gravedad de la violencia doméstica.


Es momento de hablar

Una mujer corre desesperada, huyendo del peligro que la acecha. Su mano temblorosa intenta ingresar la llave en una cerradura. Se le cae. Vuelve a intentarlo. Cuando lo logra, no cierra una puerta a sus espalda: la abre y sale a la calle. Avisa por WhatsApp que está bien y comienza a caminar. Junto al logo de Movistar surge la leyenda: «Para muchas mujeres, lo más peligroso es estar en casa».

La pieza de la empresa telefónica se llama «La Puerta» y forma parte de la campaña «Es momento de hablar». Fue realizada por la agencia Dhlet VMLY&R y producida por LaDoble. El objetivo consiste en generar conciencia sobre la violencia de género y, en este caso, recrea una situación de violencia doméstica.

A partir de la publicidad, nos preguntamos ¿qué tan peligroso es el hogar para las mujeres? ¿Esta situación se produce solo en Argentina? ¿Cuáles son los números que dan sustento a la campaña?

El peligro en casa

De acuerdo a la investigación publicada en noviembre de 2018 por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), alrededor de 87 000 mujeres fueron asesinadas en todo el mundo durante 2018 y el 58% de ellas fueron víctimas de sus parejas o familiares cercanos. En otras palabras, seis mujeres fueron asesinadas cada hora por personas que conocían.

El relevamiento de La Casa del Encuentro arrojó que entre el 1° de enero y el 31 de octubre de 2018 se cometió un femicidio cada 32 horas en Argentina (cifra apenas inferior a las de los últimos 10 años). De los 225 femicidios y femicidios vinculados contabilizados, en el 62% de los casos el victimario era una pareja o expareja.

A su vez, según datos de noviembre del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), 8 de cada 10 llamadas recibidas en el servicio 144 se refirieron a la modalidad de violencia doméstica.

gráfico inam
Gráfico INAM

Los femicidios del año

2019 empezó trágico para las mujeres. En los 24 días que van del año, se cometieron al menos 13 femicidios (la cifra varía de acuerdo a las fuentes). De ellos, 10 victimarios (es decir, el 77%) eran pareja, expareja o familiares de las víctimas.

  • Celeste Castillo (asesinada por su pareja).
  • Valeria Juárez (asesinada por su padre).  
  • Daiana Moyano.
  • Nayla Mamaní.
  • Gisel Romina Varela  (asesinada por su expareja).
  • Liliana Loyola (asesinada por su hijo).
  • Agustina Imvinkelried.
  • Danisa Canale (asesinada por su pareja).
  • Romina Ugarte (asesinada por su pareja).
  • Carla Soggiu (asesinada por su expareja).
  • Liliana Ramona Olguín (asesinada por su expareja).
  • Ramona Romero (asesinada por su expareja).
  • Mariana del Arco (asesinada por su expareja).

La deconstrucción propia y la militancia feminista no alcanzan cuando el Estado no implementa políticas públicas efectivas para abordar una problemática que no deja de apagar vidas.


Fuentes consultadas

Lucía no se mató sola

Esta semana se conoció el fallo por el femicidio de Lucía Pérez y no hubo justicia. O sí, pero patriarcal y con el prefijo “IN” adelante. ¿Lucía se mató sola? ¿Quién la mató? ¿Qué pasa con las vidas apagadas de las pibas?


Un femicidio que sacudió al país

Corría octubre de 2016 cuando el brutal femicidio de Lucía Pérez llegó a las pantallas de la televisión y a todos los hogares argentinos. Los detalles del crimen provocaron náuseas, congoja e impotencia. A la parálisis inicial se la combatió con el Primer Paro de Mujeres, ese miércoles negro que llenó las calles de mujeres que lloraban a Lucía, junto a un cielo rabioso que hacía lo mismo.

Dos años después, la (in)justicia patriarcal la volvió a matar. Con este fallo no hizo más que dejar en evidencia el camino inmenso que falta recorrer para que las pibas no sigan faltando de sus casas y que, si lo hacen, los culpables paguen por el delito cometido.

El fallo de la vergüenza

El tribunal de Mar del Plata, integrado por los jueces Facundo Gómez Urso, Aldo Carnevale y Pablo Viñas condenó a Matías Farías (25) y Juan Pablo Offidani (43) a 8 años de prisión por el delito de «tenencia y comercialización de estupefacientes, agravado por su venta a una menor de edad y en jurisdicción de una escuela». Además, absolvieron a Alejandro Maciel (61), el tercer imputado.

Durante los alegatos, el fiscal Daniel Vicente había pedido prisión perpetua para Farías, por considerarlo autor de «abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con femicidio, con el agravante del suministro de estupefacientes a una menor», y 18 años de cárcel para Offidani, considerado «partícipe necesario» del delito. Para Maciel, señalado como quien habría lavado el cuerpo de la menor, había pedido la libertad.

Por su parte, el abogado de la familia, Gustavo Marceillac, había pedido que los dos primeros imputados fueran condenados a cadena perpetua y Maciel a cuatro años y medio de prisión. Sostuvo en su alegato que se estaba ante un caso de «adultos que reclutaban menores en la puerta de una escuela para venderles droga y satisfacer sus necesidades sexuales».

En el mismo fallo, el tribunal pidió que se investigase a la primera fiscal de instrucción del caso, María Isabel Sánchez (apartada de la causa luego de decir en una conferencia de prensa que la joven había sido empalada). Los especialistas, descartaron que Lucía hubiera muerto víctima del reflejo vagal y consideraron que pudo haber muerto por asfixia tóxica, debido al consumo de cocaína.

El Instituto Nacional de la Mujeres (INAM) y la Defensoría del Pueblo de la Provincia rechazaron el fallo y anunciaron que acompañarán a la familia en la apelación.

Algunas consideraciones

En las últimas horas trascendieron algunos fragmentos de la sentencia, que no hacen más que profundizar la indignación.

sentencia lucía

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¿Qué tipo de consentimiento podía manifestar una joven de 16 años drogada por hombres muchos mayores que ella? ¿Ningún juez notó la asimetría de poder? Si hay facturas y Cindor, ¿no hay violación ni femicidio? ¿Incidente de salud? ¿Lucía se murió sola? ¿Las drogas que le vendieron adultos no tuvieron nada que ver? ¿Las relaciones sexuales pueden ser consentidas en esa situación de vulnerabilidad para la joven?

Estas son apenas las primeras preguntas que surgen a partir de la lectura de la sentencia (que puede leerse completa aquí), cuyas respuestas se resumen en una sola realidad: el machismo nos está asesinando y la justicia patriarcal le da la espalda a nuestros cadáveres.