Caso Abigail: «Cuando se alteran los pueblos agraviados, nunca sin sangre o sin venganza vuelven»

La semana pasada la provincia de Tucumán retrocedió al siglo XVI, donde se daba vida a la obra teatral Fuente Ovejuna escrita por Lope de Vega. El dramaturgo español jamás imaginó que su obra pudiera tener la impronta en estas latitudes del norte argentino donde un hecho aberrante recuerda el argumento de aquella obra basada en hechos reales. 

En el texto de Lope de Vega quedan expuestos a la perfección los excesos que comete el poder —representado en el comendador— arremetiendo contra el pueblo de Fuente Ovejuna, que actúa cuando Laurencia es violada por el funcionario del Rey, mancillando el honor de toda esa comunidad. El texto teatral pone el foco en el pueblo interpelado por el deseo de sangre, el deseo de venganza. 

Salvando las distancias pero no siendo menos comparable lo que sucedió con los tucumanos el pasado miércoles 21 de octubre, toda una comunidad hastiada de la lentitud de la Justicia, decepcionada con todas las instituciones, y acusando a la policía como principal partícipe necesario de la muerte de Rocío Abigail Riquel, decidieron «tomar la justicia entre sus manos». Con un final lamentable —y evitable—, tuvo como resultado la muerte del principal sospechoso, José Guaymás.

El caso Abigail

El domingo 18 de octubre alrededor de las 9 de la mañana, Rocío Abigail Riquel, de 9 años, desapareció de su hogar, lo cual provocó la inmediata reacción de su familia y de los vecinos, quienes emprendieron una búsqueda desesperada. Los padres de la niña se dirigieron a la comisaría de la zona poniendo en conocimiento a las autoridades policiales sobre la desaparición de la menor. Pese a la gravedad de lo que contaron, la policía no tomó la denuncia

No fue sino hasta las 5 de la tarde de ese mismo domingo que los vecinos encontraron el cuerpo de Abigail en un descampado con signos de haber sido abusada sexualmente y luego asesinada a golpes con las mismas piedras que estaban en el lugar. 

El principal sospechoso del femicidio era José Antonio Guaymás, de 25 años, quien según se pudo saber contaba con 19 causas en su contra por delitos contra la propiedad privada. En algún momento circuló también la versión de que tenía antecedentes de índole sexual, aunque esto último fue descartado por José María Molina, abogado de la familia Riquel. 

La viralización de su fotografía en las redes sociales activó una bomba que esperaba su tiempo para estallar en la cara de propios y extraños. Eso finalmente ocurrió en el día miércoles cuando alrededor de 500 personas encontraron al sospechoso y lo lincharon. Las autoridades del Cuerpo Médico Forense y Morgue Judicial confirmaron que Guaymás llegó sin vida a esa dependencia. 

Es la maldita policía 

La policía de Tucumán lleva en su haber el estigma de «no servir para nada». Para los habitantes de la provincia, las fuerzas no solo no cumplen con el trabajo que se les ha asignado, sino que entorpecen y en ocasiones «defienden» a los culpables. Esta misma policía es la que mató al adolescente Facundo Ferreyra en un caso de gatillo fácil, la que también tuvo participación en la desaparición y posterior muerte de Luis Espinoza y se podría seguir nombrando los innumerables casos donde la fuerza estuvo involucrada.

Sin embargo, tanto para el gobernador Juan Manzur como para el ministro de seguridad provincial Claudio Maley, la policía actuó siempre de acuerdo a las disposiciones de la Justicia. No hay autocrítica posible en donde no se reconoce que hubo inacción y excesos en los casos correspondientes. 

La policía tucumana no solo falló en primera instancia cuando no tomó la denuncia, sino que agravó aun más su accionar al no movilizar los recursos necesarios para encontrar a la niña en las primeras horas de su desaparición. La policía falló, otra vez, cuando comenzó la viralización de la identidad de Guaymás. Ese accionar derivó en un solo objetivo: encontrar al presunto autor y matarlo.

Efectivamente, cuando fue capturado por los vecinos recibió golpes y lesiones con elementos contundentes que terminaron dándole la muerte. La policía no solo no garantiza la seguridad de los niños y niñas tucumanas, sino que además no garantiza la seguridad de quien debía tener un proceso justo como principal sospechoso, porque el Estado de derecho —desdibujado en Tucumán— se alcanzó hace muchos años, pero se fue lavando como una tinta berreta con cada lágrima de injusticia en la provincia. 

El pueblo tucumano lo hizo

La sensación que nos queda al oír al padre de Abigail es que ni siquiera siente que lo que pasó sea un acto de justicia. Entre líneas, sus declaraciones hablan de una total decepción con las instituciones de la provincia. No hay palabras que lo consuelen porque creyó desde el domingo a las 9 horas, cuando desapareció Abigail, que el Estado no lo abandonaría. Porque se dirigió a la comisaría como acto reflejo que tiene un ciudadano que exige que sus derechos sean respetados. Pero no recibió lo que buscaba. La palabra de autoridades nunca llegó a sus oídos, ni siquiera un mea culpa por la inoperancia de todos los responsables involucrados. No hubo renuncias. No hubo respuestas. Tampoco, justicia.

Hoy, varios días luego del caos, no solo nos invade la sensación de retroceso sino que también quedó en evidencia el hartazgo de una sociedad que no cree ni respeta las leyes, que no desea ya esperar los tiempos judiciales para resolver estos casos y en donde la violencia sexual a niñas y mujeres en la provincia es moneda corriente. 

Los vecinos se muestran molestos al enterarse de que la Justicia podría tomar como autores de la muerte de Guaymás a las personas que participaron en el linchamiento. Sin embargo, y trayendo a propósito unas líneas de la obra de Lope de Vega: «Cuando se alteran los pueblos agraviados, y resuelven, nunca sin sangre o sin venganza vuelven». ¿No hubo en Tucumán un funcionario que leyera el panorama en esa clave? ¿Era tan difícil imaginar lo demasiado predecible? 

Ante el linchamiento del comendador de Fuente Ovejuna, el Rey resuelve: «Pues no puede averiguarse el suceso por escrito, aunque fue grave el delito, por fuerza ha de perdonarse». Tucumán, en tanto, escribió un capítulo más a su novela de desidia permanente, de política acéfala, de total carencia de Justicia. Tucumán ya no soporta que violen a sus niñas y mujeres. Tucumán tomó la justicia en sus manos, no sin mancharse con sangre.


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#Crónica Infancias libres, niñez trans

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Colaboración de Tatiana Fernández Santos Sigue leyendo #Crónica Infancias libres, niñez trans

¿Quién está del otro lado?

El Internet, las redes sociales y la tecnología son armas de doble filo. Si bien tienen aspectos positivos en cuanto nos permiten acceder a las nuevas informaciones, comunicaciones e imágenes, entre otras cosas, también cuentan con un lado opuesto negativo.

Hoy todo está al alcance de la mano: se puede acceder a cualquier cosa desde cualquier punto del mundo, a cualquier hora, en cualquier momento, a cualquier edad… y esa quizás sea la característica más preocupante. Desde que son pequeñxs, lxs niñxs tienen acceso a diferentes formas de conexión.

A través de videos en Youtube, juegos, textos para leer en línea y plataformas de mensajería, entre otros, se enfrentan a una posible amenaza de la que muchas veces no se tiene información.

“Hablá con tus hijxs, antes de que otrx lo haga” es lema con el que se presenta Grooming Argentina, el portal que busca ayudar, concientizar y evitar engaños cibernéticos. La ONG está conformada por un grupo multidisciplinario, enfocado en tratar de erradicar este tipo de acoso cada vez más frecuente.

Grooming (child-grooming/internet grooming) es un término que corresponde al delito de ciberacoso o acoso virtual. En general es la antesala a un abuso sexual físico (por lo que algunxs lo traducen como “engatusamiento”), y describe las prácticas que ciertos adultos realizan de manera virtual para ganarse la confianza de lxs menores de edad y lxs adolescentes.

Estas relaciones de supuesta amistad se pueden generar fingiendo empatía, cariño e incluso engañándolxs con una identidad falsa. Aunque casi siempre se busque atraer a menores, lxs adultxs también pueden caer en la trampa.

Lo principal de la cuestión es el magnetismo que generan lxs mayores sobre los niñxs. Se produce un vínculo muy peligroso de sujeción o manipulación, del cual lxs menores no son conscientes. Los casos se relacionan con la pederastia, el abuso y la pornografía infantil: la mayoría de las veces, lxs adultos buscan recibir imágenes de lxs chicxs. Por ello, uno de los elementos con los que hay que tener cuidado es la webcam.

 

No hay una única forma de establecer contacto con menores, pero los patrones generales indican que lxs adultxs buscan establecer un lazo emocional con lx niñx fingiendo ser otrx niñx, para evitar inhibiciones. La finalidad suele ser concretar un encuentro, que puede terminar en un caso de abuso sexual.

Una vez establecido el contacto, es fácil conseguir los datos y la información personal de lx niñx en cuestión. Lx acosadorx intenta generar el encuentro físico mediante dos maneras: la seducción o la provocación, con el intercambio de imágenes de contenido sexual que luego utiliza para chantajear a lx menor; y mediante el engaño, haciéndose pasar por alguien de interés para lx menor, alguien con quien le gustaría encontrarse.

Hay formas de prevenirlo, formas de detectarlo y formas de denunciarlo, porque el grooming constituye un delito penal. La ley 26.904, sancionada el 13 de noviembre de 2013 e impulsada por Argentina Cibersegura, sostiene que:

“Será penada con prisión de tres meses a dos años la persona mayor de edad, que por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, le requiera de cualquier modo a una persona menor de trece años, que realice actividades sexuales explícitas o actos con connotación sexual o le solicite imágenes de sí misma con contenido sexual.

En la misma pena incurrirá la persona mayor de edad que realizare las acciones previstas en el párrafo anterior con una persona mayor de trece y menor de dieciséis años, cuando mediare engaño, abuso de autoridad o intimidación”.

Para más información sobre cómo llevar a cabo una denuncia, hacer click aquí.

La Policía de la Ciudad afirma que lo principal es prestar atención al comportamiento de lxs menores: si aumentan o disminuyen el uso de los dispositivos electrónicos, si muestran respuestas emocionales frente a la pantalla, si ocultan la pantalla cuando hay adultxs alrededor, si evitan situaciones sociales, si se vuelven retraídos o se deprimen.

Las formas de prevenirlo son dialogando con lxs menores, evitando que compartan información personal, utilizando herramientas de control parental, previniendo y educando sobre los peligros que puede ocasionar el relacionarse con alguien desconocido.

También es de ayuda colocar el dispositivo con conexión a Internet en un espacio común de la casa, en donde lxs menores no estén solxs, así como cuidarse del malware y los virus que intenten quebrar la seguridad de la computadora para robar datos personales.

En caso de comprobar que efectivamente su hijx está siendo acosadx por alguien, no debe borrar ningún contenido del dispositivo. Todos los datos y las imágenes sirven y serán utilizados como pruebas. Saque fotos y capturas de pantalla para almacenar todo en otro dispositivo, como medida de seguridad. No denuncie el perfil de lx acosadorx en las redes sociales, ya que si el usuario es bloqueado se puede perder información.

Quien quiera denunciar un caso de grooming deberá presentarse en una comisaría o fiscalía, aunque también puede hacerlo de manera online, en Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o llamando al 134 o al 0800-3334-7225.

 

Recientemente fue detenido un jornalero de 34 años en Larroque, provincia de Entre Ríos, acusado de grooming. No solo tenía una orden de restricción que le impedía acercarse a la casa de una menor a quien ya había acosado, sino que al momento de allanar su casa se encontraron videos de alto contenido sexual y prendas íntimas de niñas.

Para evitar casos como este, la organización Grooming Argentina decidió crear la aplicación virtual GAAP con la que se puede realizar una denuncia apretando solo un botón, que redirige al Whatsapp de la institución, disponible las 24 horas. GAAP permite denunciar el acoso sexual en Internet de forma instantánea, ágil, segura y en tiempo real.

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Imagen Yahoo

Mientras se contiene a la víctima, se ejecuta un protocolo para radicar la denuncia ante la justicia. Además, brinda la opción de denunciar anónimamente.

GAAP logra que las acusaciones puedan realizarse desde cualquier punto del país, y permite que sean atendidas en el momento y de manera confidencial.

Se puede descargar tanto en Google Play para usuarios Android como desde App Store para usuarios de iPhone.

 

Según el portal La Nueva, el presidente de Grooming Argentina, Hernán Navarro, sostuvo:

“Tenemos muchos casos de chicos que envían fotos o videos y les da vergüenza decir lo ocurrido. También hay gente que observa o detecta cosas extrañas en las redes y las informa.

Cuando lanzamos Grooming Argentina, habíamos puesto en funcionamiento un 0800, pero nos dimos cuenta que la mayoría de las denuncias eran realizadas por los chicos y no por los padres. Por un lado, eso nos dio la pauta de que había un cortocircuito en el diálogo entre ambas generaciones. Por otro, nos dimos cuenta que ese teléfono no lo iban a usar y establecimos una línea de WhatsApp, que ahora profundizamos con la aplicación.

El grooming es un delito de acción pública a diferencia de los hechos contra la integridad sexual, que son de instancia privada. Nosotros denunciamos y lo dejamos para que la justicia investigue”.

Organizaciones como Grooming Argentina y Argentina Cibersegura, impulsan campañas y ofrecen charlas, así como la posibilidad de donar para sumarse a la causa, participar como voluntario y acceder a materiales tanto para niñxs, y adolescentes como para adultxs.

El contacto con las diferentes instituciones se puede realizar mediante todas las redes sociales, y también mediante sus propios sitios web.

Grooming Argentina

  • Ubicada en Juan Francisco Segui C1425 (Buenos Aires). Aquí se toman denuncias y se brinda asistencia las 24 h. 
  • Teléfono: +54 9 11-2481-1722
  • Mail: contacto@groomingargentina.org
  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter
  • Youtube

Argentina Cibersegura 

  • Ubicada en Juan Díaz de Solís 1270, 2do piso, Vicente López.
  • Teléfono: +54 (11) 2150 – 3797
  • Mail: info@argentinacibersegura.org
  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter
  • Youtube

 


Fuentes

#InfanciasLibres: jugar es un derecho

Al momento de jugar, se ponen sobre la mesa modos de presentarnos al mundo que difieren de los que manejamos habitualmente: nos damos a conocer sin tener que decir de qué trabajamos ni qué estudiamos. Aprendemos algo del otrx y entregamos un poco de nosotrxs y nuestros significados.

Agora Ludus es una organización no gubernamental que promociona el juego como una herramienta de transformación social y cultural. Nació en el año 2004 en la zona oeste del Gran Buenos Aires, a partir de la preocupación de un grupo de educadores que querían restituir la participación social en el espacio público.

Para ello, comenzaron a realizar actividades lúdicas en diferentes plazas públicas, en eventos donde presentaban el juego como la mejor manera de encontrarse con otrxs de forma intergeneracional.

«El juego revela. Revela como el revelado de una foto, revela en el sentido artístico. Uno cuando juega revela un sentido oculto, previamente construido. Pero también rebela, con b. Rebela de rebelión, porque esos sentidos que ya están dados se ponen nuevamente en discusión y aparece la posibilidad de un escenario para crear».

Entrevista a Agora Ludus en Construir TV

Con el paso del tiempo, además de continuar con propuestas lúdicas en el espacio público, se sumaron grupos de estudio en relación al juego y sus alcances políticos, foros para difundir su importancia a nivel sociocultural y talleres de formación para la comunidad.

Espacios de participación comunitaria

Hacia 2015, Agora Ludus consiguió una sede donde asentarse, ubicada en Av. Segunda Rivadavia 15400 (y Las Casas), en la localidad de Haedo. En la actualidad, se realizan dos juegotecas comunitarias al mes, talleres lúdicoculturales, grupos de debate y cursos de formación de Promotores Lúdicos Comunitarios.

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¿Qué es una juegoteca comunitaria?

Una juegoteca es un dispositivo de participación colectiva abierto a la comunidad, que vehiculiza espacios de creación política en y desde el juego bajo un fin social de promoción y protección de los derechos de los niños, las niñas y lxs adolescentes. 

Se ponen a disposición diferentes propuestas lúdicas (juegos de mesa, bloques para construir, juegos de madera, espacios para dibujar y pintar) acompañadas de música, mates y merienda. A su vez, suelen contar con temáticas o talleres que brindan una oportunidad única de hacer de cada encuentro una ocasión de socialización y aprendizaje mutuo.

Defensa y restitución del derecho a jugar en la niñez

Posicionada desde una perspectiva de Derechos Humanos, la asociación civil entiende al niñx como sujeto de derechos, y toma una postura que difiere de la concepción adultocéntrica* de la niñez.

La infancia, tal como la entendemos hoy, no es sino una categoría moderna que define al niño (en masculino) como un “ser carente de voz”. Al encontrarse percibido como tal, el joven admite la necesidad de ser sometido a las subjetividades y directrices adultas: debe adaptarse, acatar, y –sobre todo– sentir de acuerdo a lo que inculcan quienes, en teoría, han superado la etapa que él atraviesa, quienes ya tienen una voz, aunque no se cuestionen cuánta producción propia esta conlleve.

¿Cómo combatir esta concepción verticalista, tan arraigada en las relaciones humanas en nuestra actualidad? ¡Jugando!

El juego no puede ser entendido como “una herramienta para”, no intenta ser una excusa para transmitir otro contenido, es un fin en sí mismo. Resulta una práctica política altamente subversiva para sociedades donde el adultocentrismo aún se encuentra fuertemente vigente, de la mano de una noción de entretenimiento pasivo, afín a la lógica del consumo y el individualismo, que dista kilómetros de acercarse a la riqueza que brinda el acto de poner en común, de jugar con otrxs.


Para conocer más sobre la organización: Agora Ludus en Facebook / agoraludus@gmail.com

*Se conoce como adultocentrismo a la relación de poder asimétrico y tensional en el vínculo entre jóvenes y adultos. Apegada a los orígenes del patriarcado, la noción no solo establece que la organización de la vida social debe quedar en manos de un hombre sino que, además, debe imponer orden siendo ya adulto.

Deconstruir desde la infancia para educar

Vivimos tiempos de cambios, pero es inevitable que a veces se sigan reproduciendo modelos normativos, patriarcales, que ponen a la niñez en una casilla de la cual es difícil  correrse. ¿Por qué los adultos siguen la corriente en las modas de turno a la hora de una celebración, una lectura o un simple juego?

La infancia es un lugar clave para el desarrollo de todas las personas. Por eso, desde que lx niñx nace se comienza a pensar en qué pasos se darán respecto de su educación, alimentación, aprendizaje y demás categorías en el modo de vida, según la libertad de cada madre y padre.

Lxs niñxs crecen en diferentes entornos, y puede decirse que desde muy pequeñxs comienzan a elegir. A diferencia de las crianzas de otras generaciones, lxs niñxs desde ya bastante tiempo hacen elección de sus juegos, de sus ropas, de lo que desean hacer. Pero ¿con total libertad? No, en el abanico presentado se juegan también el deseo, las creencias, la educación, la racionalización y la valoración de ciertos factores por parte de los padres.

Cada decisión tomada respecto de lxs hijxs no es un hecho aislado. Son parte también de algo previo que rodea a la maternidad–paternidad como algo macro, a los deseos puestos en ello así como a las proyecciones que se hacen en (o a veces, sobre) lxs hijxs. Además, vienen las negociaciones intrafamiliares entre la madre y el padre, y también para con lxs niñxs.

Es una constante negociación y una elección permanente, la formación de esas personas que al mismo tiempo tienen sus deseos y sus ganas propios. La pregunta que cabe hacerse aquí es: ¿realmente son escuchados los deseos de lxs niñxs? ¿Cómo reaccionan lxs xadres cuando lo que se desea no entra en los cánones prestablecidos? ¿Qué tan tolerables son la diferencia y el corrimiento de la norma social?

Muchas preguntas que no tienen respuestas acabadas, sino que están en construcción. Sin embargo, en estas semanas una nota del diario Página 12 trajo a debate los modos de festejo en los cumpleaños infantiles.

En la nota se plantea que las animadoras de la fiesta dividían a nenes y nenas: los varones jugaban al fútbol mientras las niñas eran llevadas a una sala de “spa” donde se les aplicaban cremas y se las maquillaba. Más tarde, se las reunía con los niños pero para que ellas desfilasen, y fueran abucheadas o aplaudidas según el caso.

Además, la nota planteaba la pregunta bomba: ¿qué pasaba si un varón no quería jugar al fútbol? Una niña relató a su madre que las animadoras le decían que le pondrían «el vestido de [las princesas de] Frozen».

Desde el mismo salón de fiestas, que los propios padres alquilan, se promueve la sectorización de lxs niñxs por género y, más grave aún, se promueve a modo de juego la sexualización y la objetualización de las niñas, y el encasillamiento de lxs niñxs en general; se promueve el bullying (mediante abucheos), que puede marcarlos a lo largo de toda su vida, y se los obliga a pertenecer a un binarismo al cual tal vez algunx no se sienta parte.

Viendo este tipo de prácticas, pareciera que aún no se entiende lo que puede generar esto desde la infancia. No solo por reproducir un modelo que ya no es aceptable, sino además por exponer a lxs niñxs en actividades que debieran ser recreativas, divertidas y gozosas, pero acaban no siéndolo.

En vez de esto, aparece la represión del deseo de lx niñx, puesta al servicio del itinerario de los salones de fiestas y del marketing que atraviesa cada práctica por todos lados.

Hagamos una mínima lectura: ya no se juegan a juegos en donde todxs participen e inventen, se pongan de acuerdo o incluso se peleen (que es algo sano en lxs niñxs), sino que se da servido y empaquetado en cada juego, en cada festejo e incluso en cada consigna, lo que la infancia «debe hacer y ser». Eso quita elección, y quita el derecho a expresarse.

No es fácil evadir las modas en los tiempos que corren, pero el entorno, es decir, las familias en su estructura, deben permitir la expansión de lxs niñxs en todos sus aspectos, y esto no será posible si los encasillamos. Una vez más, se debe recordar que no existen juegos, colores, vocabulario o vestimenta para uno u otro género.

Existen esas categorías en sí mismas y son utilizables para todos por igual, según gustos y deseos. Porque lo más importante en la infancia es la invitación a explorar, aprender, divertirse. Lo lúdico y la sociabilización con sus pares son constituyentes en las historias de lxs niñxs, y coartarlos o limitarlos no es más que ponerles delante de sus ojos la historia que ya queda vieja.

Los adultos debiéramos poder romper con el pensamiento arraigado a los pares binarios, con las prácticas arrastradas de la heteronorma y las celebraciones o reuniones sectorizadas. Porque, tarde o temprano, todxs deberán convivir en conjunto, en una sociedad que está pujando por el cambio de paradigmas.