A un año del aborto legal: avances y dificultades

En este marco, el ministerio de Salud de la Nación difundió datos acerca del impacto de la ley en las personas con cuerpos gestantes. La línea de salud sexual del Ministerio de Salud de la Nación recibió 19 000 consultas sobre interrupción del embarazo; esta cifra es superior al total de consultas sobre el tema en los 10 años previos: entre 2010 y 2020, la línea respondió 17 302 llamados vinculados al derecho a la interrupción legal.

En los primeros 11 meses de este año, se registraron 32 758 interrupciones de embarazo realizadas en condiciones seguras en el sistema público. La cifra no incluye aquellos procedimientos efectuados en el sector privado, en servicios cubiertos por obras sociales y prepagas, o autogestionados por les solicitantes de la interrupción. En este sentido, un total de 904 profesionales recibieron capacitaciones respecto al contenido de la ley.

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En esta línea, durante el primer semestre de 2021, 5600 personas abortaron acompañadas por Socorristas. Seis de cada diez de quienes buscaron acompañamiento tenían entre 18 y 28 años y el 4% eran adolescentes. En el mismo sentido, luego de la ley, 1243 hospitales y centros de salud garantizan la práctica. A diciembre de 2020, eran 903 los hospitales que la realizaban, es decir, la cantidad aumentó en un 30%.

Respecto a los medicamentos, se distribuyeron en todo el país 46283 tratamientos de misoprostol. El Ministerio de Salud de la Nación incrementó 5 veces la compra de dicho fármaco y creció un 150% su distribución. El gobierno también gestionó la donación de 250 equipos para la aspiración manual endouterina (AMEU). Además, se editaron tres protocolos nacionales sobre cómo proceder en la atención de la ILE/IVE en los casos de violación y en la atención posaborto.

Descripción de imagen: sobre fondo de color verde, característico de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en la Argentina, aparecen en blanco la palabra «ADIÓS» y el dibujo de una percha de ropa.

Los antiderechos de siempre

Las trabas a la ley por parte de algunos sectores aún persisten. Los grupos opositores autodenominados «provida» presentaron 37 causas judiciales contra la ley; sin embargo, solo 5 continúan en trámite. Dos de ellas se encuentran en la Corte Suprema, una de Salta y la otra de Córdoba.

En paralelo con los avances, las dificultades y la persecución siguen vigentes en nuestro país. Por ejemplo, en Salta, la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir reclama el sobreseimiento de Miranda, quien fuera denunciada luego de cumplir con lo establecido por la ley 27.610. Otro tema no menor fue la persecución de las médicas por aplicar la IVE y el efecto adoctrinador de dicho hostigamiento.

Al cumplirse un año de la sanción de la ley, un monitoreo a nivel nacional realizado por el CEDES e Ibis Reproductive Health encontró que todavía se observan fuertes desigualdades entre provincias. «El sector privado y de obras sociales ha sido el más resistente a la implementación de la ley», señaló Carlota Ramírez, directora de Salud Sexual y Reproductiva de la provincia de Buenos Aires, al medio Página 12.

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Otro dato que aporta este monitoreo refiere a los embarazos no intencionales:

«Cada año, ocurren aproximadamente 121 millones de embarazos no intencionales a nivel global según estimaciones para 2015-2019. De ellos, el 61% finaliza en un aborto. La proporción de embarazos no intencionales es mayor en los países con acceso restringido al aborto respecto de aquellos donde el acceso es ampliamente permitido: 75% versus 58% respectivamente».

Descripción de imagen: en medio de una multitud, una joven levanta extendido un pañuelo verde donde se lee «Aborto con misoprostol». Uno de los lados del pañuelo tiene añadida de punta a punta una cinta con los colores de la bandera LGBTIA+.
Imagen: Solange Avena para Latfem.

Todes es con los pueblos originarios

El miércoles pasado, en la Cámara de Diputados de la Nación, la agrupación Católicas por el Derecho a Decidir presentó la adaptación sociolingüística a lenguas originarias, a través de materiales gráficos y sonoros, de los protocolos para la atención integral «de Víctimas de Violaciones Sexuales» del Ministerio de Salud de la Nación y «de las Personas con Derecho a la Interrupción Voluntaria y Legal del embarazo» del año 2021. El objetivo es generar mayores condiciones de igualdad y respeto hacia y con las mujeres y personas con capacidad de gestar de los diferentes pueblos originarios que habitan este territorio.

«No estamos hablando de un caso de traducción académica, sino de adaptaciones sociolingüísticas que se realizaron en territorio, en comunidades rurales, y que fueron hechas por hablantes nativas», indican las coordinadoras del trabajo, Mónica Menini (CDD) y Mariana Ortega (ARETEDE), sobre los materiales de salud sexual y reproductiva en lenguas wichí, guaraní, qom y chorote. «Este hecho enriquece el proceso de generación de los materiales que están atravesados por saberes y reflexiones de y hacia dentro de las comunidades que significan una mediación entre el territorio y los conocimientos técnicos, académicos y jurídicos escritos en los protocolos», agregaron.

Todos los derechos adquiridos en materia de autonomía y salud sexual se pudieron lograr gracias a la acción de los movimientos de mujeres y diversidades que batallaron para que el aborto legal obtenga un lugar en la agenda pública cuando aún se consideraba un tema tabú. Es importante recordar que abortar es un derecho: si necesitas interrumpir un embarazo, podes llamar al 0800 222 3444, línea de salud sexual y reproductiva del Ministerio de Salud de la Nación.


Fuentes:


Corea del Sur: el aborto no es un delito

Después de años de lucha, el aborto fue despenalizado en el país asiático. En abril de 2019, el Tribunal Constitucional de Corea del Sur ordenó al gobierno que, antes de finalizado 2020, despenalizara el aborto y reformara las leyes nacionales que eran sumamente restrictivas.

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Aborto: desde dónde formar a futuros profesionales de la salud

“El Aborto como problema de salud” es el nombre de la cátedra libre que se incorporó a la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. Se trata de la primera respuesta académica sobre interrupción legal del embarazo en esta facultad. Presentamos el testimonio de algunxs protagonistas.

Estudiantes y profesionales de la salud, junto con integrantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, fueron lxs responsables de organizar esta propuesta, desarrollada en cuatro encuentros entre fines de octubre y principios de noviembre.

En ellos, distintxs profesionales hablaron sobre marco legal, contexto regional, tecnologías médicas, herramientas, accesibilidad y experiencias de los equipos de salud.

La cátedra, en palabras de sus protagonistas, surge como respuesta a una necesidad de lxs estudiantes de tratar la problemática en el proceso de aprendizaje, motivadxs también por experiencias cercanas: en 2015, se llevó a cabo la primera cátedra libre de la Campaña en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y en 2016 en la de Psicología; además, este año se incorporó una materia sobre el aborto como problema de salud en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario.

Uno de los aspectos que destacaron de esta experiencia fue la visibilización de una problemática que desde el modelo de salud patriarcal no se trabaja en la facultad, a través de un paradigma de géneros y derechos, el respeto a la autonomía de las personas y la concepción de la sexualidad de forma integral, responsable y libre de violencias.

En este sentido, lxs futurxs profesionales adquieren herramientas para poder realizar un primer abordaje en un futuro.

Para saber más sobre la organización, las sorpresas que se llevaron, las dificultades con las que se encontraron y sus expectativas previas y posteriores a los encuentros, Escritura Feminista se contactó con las Redes de Estudiantes y de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.

Escritura Feminista: ¿Cómo fue la organización de esta cátedra?

Red de Estudiantes: Fue más sencillo de lo que se piensa. La realidad es que nos encontramos día a día en la lucha, ya nos conocemos todxs las caras, y lo único que faltaba era poner día y hora para juntarnos y empezar a organizarnos.

A partir del primer encuentro nos dimos cuenta de que motivación no faltaba. Cada estudiante de la red es una pieza importante por sí solx, y juntxs somos el motor de esta lucha feminista.

E.F.: ¿Cuál fue el rol de los estudiantes en esta instancia?

R. E.: Lxs estudiantes somos lxs que estamos todas las semanas en la facultad: sabemos qué profesorxs son más receptivxs, quiénes no; sabemos cuáles son los conocimientos que nos brinda la facultad, los intereses del estudiantado, lo que lxs convoca; sabemos de qué manera intervenir, en qué espacios, y cómo lograr visibilidad.

Todas esas herramientas fueron más que necesarias para darle inicio a la cátedra. Nuestro rol es no sólo de espectadores pasivos, sino que también empezamos a llevar la discusión poco a poco a nuestrxs compañerxs a través de la Red, nos encargamos de la difusión y de aportar al enfoque estudiantil de la cátedra, a través de nuestras experiencias académicas sobre el aborto, desinformantes en su mayoría.

 

«A partir del primer encuentro nos dimos cuenta que motivación no faltaba. Cada estudiante de la red es una pieza importante por si solx, y juntxs somos el motor de esta lucha feminista», Red de Estudiantes de la Salud por el Derecho a Decidir.

 

E.F.: A lxs profesionales, ¿qué es lo que más les sorprendió en el primer acercamiento a estudiantes de esta facultad?

Red de Profesionales: Lo que más nos sorprendió fue la necesidad de hablar. Hubo muchísimas personas, más de 120 inscriptas, para ser la primera experiencia con tan poco tiempo de difusión.

La participación de muchas y muchos estudiantes de distintos años, quieres referían haber transitado distintas materias donde se trabaja el tema con información errónea, desactualizada y sin profundizar.

Hasta la constancia de la concurrencia, que se mantuvo numerosa los cuatro encuentros, demuestra el interés sobre la temática y el vacío académico en el plan de estudios que tiene la universidad.

E.F.: ¿A quiénes va destinada la cátedra?

R. E.: No es sólo para estudiantes de Medicina, y eso no es un dato menor. Vinieron estudiantes de Bioquímica, Enfermería, Obstetricia, Psicología, Trabajo Social y muchas personas más de ámbitos diversos.

Un dato que rompe con todos los esquemas es que no entramos en las aulas que nos asignan, lo que demuestra que ya no hay más tiempo que esperar, que es aquí y ahora. Somos muchxs más de lxs que creíamos, y estamos llenxs de ganas de dar debates serios y de adquirir esas herramientas que nos niegan desde lo académico para poder acompañar a las personas gestantes en el cuidado de su salud sexual.

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Fuente: Red de Estudiantes de la Salud por el Derecho a Decidir CABA

E. F.: ¿Qué objetivos buscan cumplir?

R. E.: El público es amplio pero nos parece igual de importante trabajar la problemática desde cada aspecto. En las carreras de Ciencias Médicas apuntamos a formar nada más ni nada menos que futurxs profesionales con perspectiva de género, que van a saber cómo abordar situaciones de aborto el día de mañana.

Eso no significa que nuestra intención sea que un estudiante de segundo año salga de la cátedra y empiece a garantizar abortos. La diferencia es que en unos años, cuando tenga su título, no va a replicar la violencia contra esas personas que solicitan interrupciones legales de embarazos, no va a estigmatizarlas, no va a tener miedo de perder su matrícula, ni de ser judicializadxs.

Lxs profesionales que hayan transcurrido formaciones como la nuestra van a ser profesionales que garanticen derechos y cuiden la vida.

Por otro lado, también sabemos que estamos molestando, que estamos irrumpiendo con la cotidianeidad de la Facultad de Ciencias Médicas, criticando su postura y convirtiéndonos en protagonistas de nuestra propia formación. Estamos rompiendo el status quo, estamos deconstruyendo el modelo patriarcal y hegemónico de la universidad.

R. P.: Poder hablar de aborto en la facultad de Ciencias Médicas, desde una mirada integral. No morir ni sufrir consecuencias en la salud por un aborto inseguro es un derecho humano básico.

Otro de los objetivos es cuestionar la formación del pregrado del modelo médico hegemónico, biologicista y patriarcal. También, poder sentar precedente para impulsar un proyecto que logre la incorporación de la cátedra como una materia dentro de los programas de las distintas carreras.

EF: ¿Por qué se asigna como cátedra libre y no obligatoria?

R. P.: Sigue siendo, a pesar de los avances, un tema muy controversial en la sociedad, y la facultad no escapa a las contradicciones culturales. En las distintas carreras de la facultad de Ciencias Médicas no está incluida la salud desde una perspectiva de derechos ni géneros.

 

«Estamos rompiendo el status quo, estamos deconstruyendo el modelo patriarcal y hegemónico de la universidad», Red de Estudiantes de la Salud por el Derecho a Decidir.

 

E.F.: ¿Qué elementos operaron (y siguen operando) para que se pueda generar este cambio de paradigma en lo académico?

R. P.: Lo más importante es encontrarnos en el andar, desde los distintos espacios de intervención. Esta cátedra es consecuencia de pensar en conjunto, entre la Red de Estudiantes por el Derecho a Decidir, la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir.

Las redes nos ponen en el mapa a quienes somos o seremos efectores dentro del sistema de salud, de los derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos de las personas desde la perspectiva de derechos y géneros; quienes ponemos el tema en la agenda social y cultural, para visibilizar la necesidad urgente de una ley que regule las interrupciones del embarazo como un derecho, dentro del sistema de salud, para ampliar y garantizar el acceso.

EF: ¿Tuvieron dificultades en el camino?

R. E.: Conseguir el aula fue bastante difícil. Presentamos cartas por todos lados y las respuestas nunca eran positivas. A partir de que nos dieron el sí, empezaron todas las buenas noticias. Ahora tuvimos que cambiar de espacio pero logramos llenarlo igual que la primera vez, es decir, ya las dificultades no nos hacen temblar, estamos más firmes que nunca.

R. P.: Dificultades en cuanto en el espacio físico, ya que la universidad no brinda muchos espacios para propuestas que desarrollen temáticas que no están incluidas en las currículas de las carreras, a pesar de ser contenidos y saberes que corresponden a dichas profesiones.

Dificultades político-académicas, ya que la necesidad de una cátedra libre demuestra la perspectiva restrictiva y conservadora que tiene la lógica de la facultad y del sistema de salud frente las muertes y las consecuencias que pueden generar los abortos inseguros en los cuerpos de las mujeres y personas con capacidad de gestar, y en la salud pública.

 

«Con una cátedra donde se trabaja la temática no alcanza, es un tema transversal en la salud. La universidad debería hacerse eco e incluirla dentro de los programas de estudios», Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.

 

EF: ¿Qué creen que falta aún?

R. P.: Falta que cambien las currículas de materias como Medicina legal, Ginecología, Bioética, Obstetricia, Salud pública y más, las cuales brindan información intencionalmente errónea y desactualizada, que restringe los derechos de las mujeres y las personas con capacidad de gestar, fomentando la violencia institucional hacia quienes quieren decidir sobre sus propios cuerpos.

Con una cátedra donde se trabaja la temática no alcanza, es un tema transversal en la salud, y por lo tanto la universidad debería hacerse eco e incluirla dentro de los programas de estudios, ya que repercute en el desarrollo laboral y cotidiano de las y los profesionales de las ciencias de la salud en todas las disciplinas.

Además, falta que se sumen más estudiantes y docentes para darle fuerza a otras formas de pensar y hacer salud.

R. E.: Un tema fundamental que salió en el último encuentro fue la ley de Educación Sexual Integral, que entendemos que sin su implementación real, nada de lo que estamos haciendo tiene total sentido.

Nosotrxs llevamos el slogan de la Campaña como bandera, por eso estamos haciendo carne de ‘educación sexual para decidir’. Pero si empezamos recién en el nivel universitario y siendo sólo una Cátedra Libre, pocxs van a ser quienes realmente puedan decidir sobre sus propios cuerpos.

Necesitamos de la ESI y necesitamos que todos los planes de estudio de todas las carreras tengan perspectiva de género, y por supuesto, para todo ello necesitamos presupuesto educativo, porque si nos vacían la universidad, nada de esto se puede realizar.

 

Fuente imagen destacada

Red de Estudiantes de la Salud por el Derecho a Decidir CABA