Adolescencia y machismo: rompiendo moldes

La Confederación Internacional Oxfam fue la encargada de realizar las encuestas, que involucraron a más de 4000 personas de entre 15 y 25 años con la intención de averiguar su opinión acerca de la violencia machista durante los años de juventud.

El estudio realizado sobre “los imaginarios y las normas sociales machistas de los jóvenes” en ocho países de América Latina demuestra que la mayoría de lxs jóvenes conocen a alguien que vivió situaciones de violencia de género en el último tiempo, y aceptan los mandatos machistas y patriarcales con regularidad.

Los imaginarios son entendidos como las creencias y los comportamientos normalizados dentro del mismo sistema que produce, reproduce y sostiene la violencia contra las mujeres. Las creencias y los comportamientos machistas, sexistas y racistas se reproducen a nivel personal, colectivo y en el conjunto de la sociedad.

Según Notimérica, dos de cada cinco adolescentes varones de América Latina y el Caribe creen que una mujer alcoholizada puede ser «culpable de ser violada», incluso si está inconsciente. Los países encuestados, entre los que se encuentran Bolivia, Colombia, El Salvador y Cuba, conviven con la violencia de género normalizada, y es por esto que los resultados son tan alarmantes.

El estudio no solo intentó mostrar la visión que tienen lxs jóvenes respecto del tema, sino también entender el rol que cumplen tanto dentro de la sociedad como dentro de sus relaciones de pareja.

Belén Sobrino, asesora de Género (Oxfam), y Damaris Ruiz, coordinadora de Derechos de las Mujeres para América Latina y el Caribe (Oxfam), sostienen que las sorprendentes conclusiones arrojadas por las investigaciones están relacionadas con la cultura machista que acecha a toda América Latina.

“El machismo es aceptado y tolerado por muchos jóvenes de la región”.

«La normalización de este sexismo cotidiano muchas veces termina con las peores consecuencias para las mujeres y las niñas. Prueba de esto se encuentra en las 1831 mujeres que fueron asesinadas en 2016 simplemente porque eran mujeres», afirmó Damaris Ruiz.

En el sitio web de Oxfam se encuentra el informe, presentado esta semana, donde se ven reflejados los datos explícitos recogidos en los sondeos. Algunos de los resultados indican que:

  • Seis de cada diez hombres de 15 a 19 años piensan que celar es una demostración de amor.
  • El 65% de ellos piensa que cuando una mujer dice “no” a una relación sexual, en realidad quiere decir “sí”.
  • Siete de cada diez piensan que la responsabilidad por ser manoseadas o acorraladas es de las mujeres, por la ropa que usan.
  • El 86% de lxs jóvenes no intervendría si unx amigx le pega a su novix.
  • El 72% cree que es incorrecto que una mujer interrumpa un embarazo no deseado.

Oxfam sostiene que el principal desafío es generar conciencia para que lxs mismxs jóvenes actúen de forma clave, a través de transformaciones en las normas establecidas que alimentan la violencia machista y el “amor romántico” nocivo.

Más información en Oxfam.
El resumen del informe, aquí.

 


Fuentes

Mujeres No-No

Mujeres no-no, las más afectadas por la desocupación y la desigualdad social.
¿Quiénes son?
Jóvenes que no pueden estudiar, no pueden trabajar, y no pueden insertarse en el mercado laboral.

Según el portal Los Andes, este tipo de problemática social está íntimamente relacionada con la perspectiva de género: las tareas domésticas, y en particular el cuidado de hijos, resultan un impedimento para el acceso al trabajo y a la formación para muchas mujeres: 2 de cada 10 no estudia, no trabaja ni busca trabajo, pero casi todas ellas cuidan.

Los estudios realizados por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) lo demuestran. Gimena de León, Magister en Política Social y Planificación e investigadora asociada del programa de Protección Social de Cippec, es autora del documento de trabajo “Jóvenes que cuidan: impactos en su inclusión social”, en el que sostiene que:

«Las responsabilidades de cuidado afectan no solo a las madres, sino a un conjunto importante de jóvenes. Casi 4 de cada 10 jóvenes en el país tiene responsabilidades de cuidado, sobre todo de niñxs.

Las mayores dificultades que enfrentan las jóvenes para continuar sus estudios o trabajar tienen consecuencias críticas para su autonomía, su empoderamiento y la construcción de su ciudadanía. Los lazos que genera la inclusión en las dos instituciones sociales clave, escuela y trabajo, son fundamentales para el desarrollo de las personas.

Las trayectorias escolares interrumpidas confinan a las jóvenes al ámbito doméstico, afectando la posibilidad de desarrollar un capital social y cultural necesario para su desarrollo personal».

Como se afirma en el estudio de De León, aquellxs jóvenes (de estratos socioeconómicos más altos) que cuentan con la posibilidad de tercerizar el cuidado de sus hijxs, contratan niñeras, ayuda doméstica o distintos sistemas de cuidado privados. Así, pueden seguir realizando sus actividades sin necesidad de salirse del mercado laboral o de abandonar sus estudios.

Este tipo de situaciones afecta a las personas de menores ingresos, que se ven obligadas a recurrir a “mecanismos adaptativos” (compartir tareas de cuidado o retirar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo), lo cual incrementa su vulnerabilidad.

El estudio también evidencia que fue la economía feminista la que señaló la relevancia del valor económico del trabajo no remunerado que realizan las mujeres, en la medida en que sostiene la organización productiva y la reproducción de la fuerza de trabajo de los países.

«Del universo de jóvenes que no estudian ni trabajan pero cuidan, el 95% está representado por mujeres. Lejos de tratarse de una población que “no hace nada” y que es conceptualizada a través de la visión peyorativa y estereotipada del término “Ni-Ni”, una parte importante de estas jóvenes realiza, de forma no remunerada, tareas de cuidado esenciales para el sostenimiento y la reproducción de la sociedad».

La mayoría de quienes no han iniciado aún su vida reproductiva estudian, no buscan trabajo de forma desesperada, y no cuidan a otras personas. Quienes son padres y madres, en cambio, participan más en la fuerza de trabajo y en la provisión de cuidado.

Tener hijxs se relaciona de manera proporcional con una reducción del ingreso de las familias, ya que con lxs niñxs aparece un nuevo tipo de necesidades. La reducción del ingreso siempre impacta de forma negativa, en especial dentro del grupo de jóvenes que aún se encuentran en un período de transición y para nada establecidos; sin hogar propio, sin un trabajo formal y con su educación sin terminar.

El estudio afirma que (en términos de políticas que pueden prevenir la maternidad temprana, y en particular la no intencional), se debe señalar la importancia de abordar el acceso a medidas que permitan evitar el embarazo no planificado. Dada la alta incidencia de embarazo adolescente no intencional, es necesario tomar medidas respecto de la salud pública.

Por el rol que, en general, se le adjudica en la sociedad a las mujeres, no solo se pretende que sean madres, sino que también sean las únicas encargadas de cuidar a sus hijxs, a costa de abandonar su formación profesional. Esto no solo ocasiona una pérdida socioeconómica sino que también impacta en términos psicológicos, debido a que dejan de sentirse útiles, dejan de pensar en un futuro mejor, y dejan de lado sus derechos.

Según Sunkel y Pautassi, investigadorxs citadxs en el documento:

“La manera en que Argentina ha organizado la protección social ha sido un elemento fundamental que ha incidido –también– en reforzar el rol de las familias en el cuidado de las personas.

Siguiendo la trayectoria de la región, en el país ha predominado el patrón contributivo con el establecimiento de “seguros sociales”, que afianza un modelo “familiarista” en el sentido de que, asegurado el ingreso del “proveedor”, se supone que la familia puede hacerse cargo de la mayoría de las funciones relacionadas con el bienestar.

El “familiarismo” en América Latina combinó así el sesgo de la protección social hacia el hombre proveedor con la centralidad de la familia como responsable del bienestar de sus miembros.

Gran parte de la protección social en estos países ha descansado en los beneficios de la conformación de la familia nuclear tradicional para la provisión de bienes y servicios vinculados con el bienestar de sus miembros, reforzando los estereotipos de género. Esta modalidad cristalizó un modelo familiar con un varón proveedor y una ama de casa que recibiría la protección estipulada por el Estado en carácter de consorte.

Así, es en virtud del vínculo legal con el trabajador asalariado que las mujeres se constituyeron en beneficiarias pasivas e indirectas de la seguridad social«.

Todo lo predicho se encuentra vinculado con las políticas de salud sexual y reproductivas, y cómo se las implementa en el país.

En Argentina, el número de embarazos no deseados es alto; además de los debates y la lucha por la legalización del aborto, se busca que la Ley de educación sexual integral (ESI), en vigencia desde 2006, sea aplicada correctamente en todas las escuelas y establecimientos educativos del país, de manera obligatoria.

Acabar con este tipo de problemáticas sería estar un paso más cerca de acabar con la alta vulnerabilidad social y la desigualdad. Si las mujeres no tienen la posibilidad de terminar el colegio, no podrán tener estudios suficientes como para conseguir experiencia y por lo tanto solo realizarán trabajos precarios, que muchas veces no satisfarán la demanda de dinero que genera sostener un hogar y proyectos propios.


Fuentes

Los Andes
Cippec

Conciencia ecológica

El capitalismo, sistema de producción que nos domina desde hace tiempo, es no sustentable y entrópico. En particular, se trata de un tipo de entropía acelerada que se refleja en la explotación y degradación de recursos naturales, entre otras cosas.

Como cualquier sistema entrópico, genera, a medida que crece, destrucción; y es por eso que las consecuencias del cambio climático son tan visibles.

Según los dichos de José Cárcamo, profesor de economía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), los países hiperconsumidores (en referencia a las potencias mundiales) son los que más recursos consumen en relación a su territorio, y desde hace algunos años convierten el espacio atmosférico en un elemento escaso y limitado.

La tecnología fue brindando la posibilidad de ejercer el control sobre distintas fuentes de energía y distintos recursos a una velocidad muy acelerada, lo cual desembocó en a creación de más desechos que los que la tierra puede procesar en tan poco tiempo.

Las producciones de gases dañinos que generan estos países son aún mayores que el espacio atmosférico que les corresponde; en consecuencia, se van apropiando de porciones cada vez más grandes de este recurso, del que todxs somos dueñxs.

Una posible solución sería la reducción y posterior eliminación de sus emisiones, para descolonizar el aire y repartir las superficies de la forma más justa posible, además de trabajar bajo una economía que tenga en cuenta al medioambiente.

En nuestro país, un paso a favor de la buscada economía ecológica será la creación de la primera escuela sustentable en Mar Chiquita (Buenos Aires), que se llevará a cabo durante 2018.

Según Sunchaleshoy, a partir de marzo comenzará el voluntariado para construir el colegio ambientalista, liderado por el arquitecto norteamericano Michael Reynolds (ya conocido en Estados Unidos por la invención de las “Earthships” [“Naves Tierras”], casas hechas con elementos reciclados).

El proyecto de la escuela fue impulsado por Tagma, una ONG uruguaya que ya tiene experiencia en la construcción de este tipo de establecimientos, y está a favor de la educación alternativa para lxs jóvenes, en especial porque aprenden en edificios que aprovechan los recursos naturales.

Escuela-Sustentable-Jaureguiberry-640x281.jpg SUNCHALESHOY
Escuela sustentable en Uruguay.

Se informa que la escuela contará con 2000 cubiertas usadas, 4000 botellas y 8000 latas recicladas. Tendrá paneles solares que alimentarán con energía solar el lugar, y se abastecerá de agua de lluvia, que se reutilizará tres veces antes de ser liberada.

 

Carlos Ronda, intendente municipal, sostuvo:

“Cuando apareció la posibilidad de hacer la primera escuela sustentable de Argentina, me dije: tiene que estar en Mar Chiquita. Trabajamos junto con la ONG argentina Amartya para hacer el proyecto PlanMar, y nuestro objetivo es alcanzar educación en sustentabilidad en las todas las escuelas públicas del Municipio”.

La finalidad principal de Tagma es que se genere un triple impacto: en lxs niñxs que estudiarán en dichas escuelas, en la comunidad y en la sociedad, para que todxs puedan disfrutar de los cambios, y se genere más conciencia sobre el mundo en el que vivimos.

 


Fuentes
“La insustentabilidad del desarrollo económico capitalista” En desarrollo insustentable y neoliberalismo. José Salvador Cárcamo. 2016. Acercándonos Ediciones, Buenos Aires.

Sunchaleshoy

Gellara: Mujeres hermanas

Un grupo de jóvenes universitarias crearon la primera revista para mujeres en Afganistán, pese a los peligros que puede ocasionarles tanto a ellas como a sus lectoras el tratamiento de este tipo de temas, debido a la postura conservadora que su país mantiene.

La revista “Gellara”, que significa “mujer muy guapa”, tiene como objetivos cambiar la imagen de la mujer afgana tanto en su país como en el resto del mundo, y poder llegar a todos los hombres, para empujarlos a vislumbrar la problemática sobre la cosificación de la mujer.

La revista tuvo cinco meses de preparación para lanzar en mayo pasado su primer número, donde se abordaron diferentes temáticas, desde estilos de vida, moda y belleza hasta diversos aspectos positivos que atraviesan la vida de las mujeres.

Los editores de la revista anunciaron que, por razones de seguridad y prevención, no darán datos de contacto ni la dirección del medio, ya que la divulgación de este tipo de información en una nación tan conservadora puede poner en peligro la integridad de las autoras y de las propias lectoras.

ge2En Afganistán, cuando las mujeres se casan dejan de gozar de los pocos derechos que poseían antes. Estas jóvenes tienen en claro que las noticias en los medios se centran en la guerra y la violencia contra la mujer; por eso, decidieron abordar cuestiones de moda, belleza y demás que resalten otros aspectos de la mujer.

Aunque se reconoce que el cambio se verá solo a largo plazo, las mujeres, nosotras, debemos luchar con intensidad y ardor para cambiar nuestras vidas, porque los hombres no cambiarán sus vidas por nosotras, porque SOLO UNA MUJER PUEDE SENTIR EL DOLOR DE UNA MUJER.

“Gellara” busca mostrar lo grande que es el mundo, busca la hermandad entre mujeres: una hermandad que cuide de las oprimidas, una hermandad que luche por sus derechos, una hermandad que consiga todo lo que se proponga, una hermandad que UNA LAZOS ETERNAMENTE.

FUENTE: EFE/El Litoral

La realidad detrás de la palabra

Días atrás, salió un nuevo informe del Banco Mundial que dio a saber que, en Latinoamérica, más de 20 millones de jóvenes no trabajan ni estudian. Los medios hace ya tiempo los calificaron como “jóvenes ni-ni”. Sin embargo, este concepto tiene mucho más por detrás de esta denigrante connotación.

La definición “ni-ni” fue mutando en el imaginario social hasta identificar, no solo a quienes «ni trabajan ni estudian», sino a la idea general del “jóven perdido”. Chicos y chicas que no hacen nada, que pasan sus días jugando videojuegos o con sus amigos, fumando marihuana, saliendo al boliche, etc. “Ni-ni” encierra las adicciones a las drogas y al alcohol, y la falta de un futuro prometedor. Más aún, deja a estos jóvenes por fuera del sistema, como si fueran los únicos culpables de su propia situación. Para el Banco Mundial, los “ni-ni” representan un grupo de riesgo para el crecimiento de los países latinoamericanos. Según el informe, estos jóvenes obstruyen “la movilidad social y la reducción de la pobreza en la región”, lo cual también contribuye a “la transmisión intergeneracional de la desigualdad”.

Es por esto que el Banco Mundial busca concientizar a los gobiernos para que cambien la situación. Cuando se mira más allá de la palabra “ni-ni”, se puede encontrar una realidad diferente. Un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) reconoce que el 67% de los jóvenes “ni-ni” son madres que se quedan en casa cuidando de sus hijos. No estudian ni trabajan porque tienen otra tarea igual de significativa en el hogar, ya sea por un embarazo temprano o por una calidad de vida que no les permitió acceder a otras opciones. Así, como hay jóvenes madres, también hay quienes dejaron los estudios para trabajar y mantener a su familia, o terminaron el secundario pero no trabajan porque tienen que cuidar de niños o ancianos en su hogar. Pero forma parte del imaginario social del “ni-ni” no ver tampoco la opción de vincularlos a trabajos de cuidado.

Otro factor clave que reconoció el Cippec es que hay muchos jóvenes que sí trabajan pero de forma ilegal, por lo que, al hacer los conteos, figuran como desempleados. En general, los datos que aportó este informe explican que el 70% de los jóvenes “ni-ni” está dedicado a tareas de cuidado y solo el 30% no estudia, no trabaja  y no cuida de ningún familiar. De estas estadísticas, 95% son mujeres y 5% varones. A su vez, el Banco Mundial informa que ante crisis económicas, el ajuste inicial en los empleos se da con los trabajadores más jóvenes o con las personas que tienen contratos temporales. Por ello, muchos “ni-ni” son jóvenes que se ven desempleados de un día para el otro, por la situación actual del mercado.

En conclusión, la solución se basa en dar oportunidades y despojarlos de los prejuicios que deben afrontar día a día. El Banco Mundial propone distintas políticas para mantener a los jóvenes en la escuela, lo cual implica también ampliar los servicios de cuidado de los que dependen las madres jóvenes, o quienes tienen que ocuparse de los niños y ancianos de su familia. Además, plantea políticas para la inserción de los “ni-ni” en el mundo laboral. Son entonces los gobiernos quienes deben encargarse de facilitar las condiciones para que esto suceda. El joven “ni-ni” no es más que el reflejo de la desigualdad social y los problemas económicos de cada país.

Fuentes:

https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-232833-2013-11-04.html

http://www.lanacion.com.ar/1999418-ni-ni-en-duda-el-67-son-madres-jovenes-que-se-ocupan-de-cuidar-a-sus-hijos

http://www.estrategiaynegocios.net/lasclavesdeldia/1051278-330/m%C3%A1s-de-20-millones-de-ninis-viven-en-latinoam%C3%A9rica

https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/22349/K8423.pdf?sequence=5