El cuento de Lucía: el aborto que no fue

¿Cómo justificar el silencio cuando se vuelve tortura, cuando al pedido y la súplica de una niña se responde con mayor violencia? Cuando el mismo Estado, supuesto garante y protector, se convierte en antiderechos pese a una ley activa desde 1921.

El martes pasado, se le practicó una cesárea a una nena de 11 años de Tucumán en el Hospital del Este Eva Perón. Había quedado embarazada tras ser violada por la pareja de su abuela. La niña no vivía con su madre, puesto que su concubino había abusado de sus dos hermanas mayores. Según fuentes judiciales, el autor de estos delitos fue condenado y está preso.

El 25 de febrero, Lucía y su madre solicitaron la ILE (interrupción legal del embarazo) de acuerdo con el artículo 86 del Código Penal, ratificado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo «F.A.L.» de 2012, que certifica que es legal en los siguientes casos:

  • Si el embarazo representa un riesgo para la vida de la persona gestante.
  • Si el embarazo representa un riesgo para el bienestar físico, emocional y social de la persona gestante.
  • Si el embarazo es producto de una violación.

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(Cladem, red regional de organizaciones y activistas feministas, creó la petición dirigida a las autoridades de la provincia de Tucumán para solicitar protección y respeto a los derechos de la niña, a quien se identifica como Lucía, un nombre ficticio).

El gobierno de Tucumán falló y abandonó a una niña de 11 años, violada y sometida a un sistema de salud desigual que desampara y poco responde.

La criatura enfrentó un embarazo que no eligió. Frente a esta situación y en menos de 24 horas, una petición lanzada en la plataforma Change.org por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem) consiguió casi 15 mil firmas. La organización internacional Equality Now se sumó como promotora de la petición.

«Quiero que me saquen esto que me puso adentro el viejo». Con esa desgarradora declaración, la menor le suplicó a la psicóloga del hospital que le practicasen una interrupción legal del embarazo. La menor de tres hermanas había decidido no continuar con esa gestación pero poco efectivo fue el accionar de las autoridades.

El embarazo se detectó el 23 de enero en el Centro de Atención Primaria de la Salud de la localidad de Siete de Abril, cerca de la frontera con Santiago del Estero. Tras varios intentos de suicidio, la niña fue ingresada por «autolesiones». Lloraba, pedía por su mamá, necesitaba que la abrazaran y la contuvieran. El 31 de enero, la niña fue derivada al Hospital del Este Eva Perón, en las afueras de San Miguel de Tucumán, donde fue obligada a parir bajo una tutela que la oyó pero nunca la escuchó.

El cuento de Manzur

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Con la dilatación de la decisión de permitirle a Lucía acceder al aborto, la provincia incumplió el «Protocolo Interinstitucional para el Abordaje de niños, niñas y adolescentes víctimas o testigos de abuso sexual» aprobado por el Poder Ejecutivo y el Judicial de Tucumán en julio de 2015. En este se establece que se debe cumplir con los protocolos de la Nación en casos de violencia sexual y que el sistema de salud debe ofrecer y garantizar la interrupción legal de embarazo como opción terapéutica en caso de embarazo forzado.

«¿Quién se hará cargo de los daños producidos a la niña? Porque el retardo en la ILE viola el derecho a la salud que no es sólo lo físico sino lo psíquico y social, una definición la OMS desde 1948», declaró Marisa Herrera, abogada especialista en Familia.

La niña que jugaba

El Sistema de Salud Provincial (Siprosa) ordenó el lunes por la noche proceder con la práctica para dar cumplimiento a un fallo judicial. «Una nena de esa edad tiene peligro de muerte porque no tiene el cuerpo desarrollado para continuar el embarazo», afirmó Cecilia Ousset, la ginecóloga que le realizó la cesárea a la niña, en un relato estremecedor a través de Radio Nacional Tucumán.

«Cuando llegamos al quirófano, la niña pidió escuchar música cristiana mientras jugaba con muñequitas. La ví y se me aflojaron las piernas, era como ver a mi hija menor. La chiquita no entendía todo lo que iba a pasar».

La profesional denunció que «la nena estuvo 7 semanas a cargo del sistema público de salud y creo que el gobernador Juan Manzur, por una cuestión electoral, impidió que se realizara la interrupción legal del embarazo y obligó a la nena a dar a luz. Eso es tortura».

Nuevos métodos de tortura

El aborto que no fue en el caso de la niña de 12 años, víctima de una violación en Jujuy, también fue parte de este nuevo método de tortura en Argentina donde el acceso a un aborto legal es ficticio. Se le practicó una cesárea y el bebé murió esa misma noche.

«Aplicar la ILE hubiera evitado la agonía que esa recién nacida padeció, además de la maternidad forzada a la que se obligó a la niña», remarcaron diversas organizaciones de mujeres.

La madre de la criatura presentó un recurso formal para pedir la renuncia del ministro de Salud de esa provincia por sacrificar «la intimidad, la libertad, la dignidad y la salud integral» de la niña de 12 años. «No fue ILE, fue tortura», denunciaron desde la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito de Jujuy.

¿La vida de quién fue salvada? Solo quedan una criatura con 40% de posibilidades de sobrevivir y la agonía de Lucía, producto del sufrimiento a causa de la ausencia del Estado, de un encarnizamiento fuera de la ley y de la falta de autonomía sobre su propio cuerpo.

 

 


Fuentes:

  • lmneuquen.com
  • pagina12
  • tn.com.ar
  • Fundación Huésped

Fotos:

  • Izquierda Diario
  • La Nación

LA CENA BLANCA DE ROMINA, el documental sobre el caso Tejerina

En 2003, la joven jujeña mató al bebé que había concebido como resultado de una violación que quedó impune. En un ataque psicótico, había visto en su bebé la cara del violador. La Justicia la condenó a 14 años de prisión. La reconstrucción del caso que conmocionó al país pone en contexto la violencia de género que sufrió Romina y que, lejos de ser un hecho aislado, aún hoy atraviesa todos los estamentos de la sociedad.

La propuesta del grupo de cine El Ojo Obrero se compone de tres partes. La primera, “La Cena Blanca” nos muestra a la sociedad de San Pedro de Jujuy a partir de los testimonios de sus habitantes: la noche jujeña, el elevado número de embarazos adolescentes, muchas veces ocultados por miedo a la opinión ajena, y la fuerte influencia de la Iglesia en la vida cotidiana del pueblo.

Además, explica la importancia de La Cena Blanca para las adolescentes que finalizan el secundario y que sueñan con la noche en que lucirán como princesas. Esta instancia sirve para contrastar con la vida de Romina. Para ella no hubo Cena Blanca, porque estaba presa. A ella no se le permitió ser princesa ni una sola noche.

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En una segunda instancia titulada “Romina”, el documental dirigido por Francisco Rizzi y Hernán Martín apunta a reconstruir la historia de la joven al ensamblar los diferentes testimonios obtenidos. Juan Carlos Moisés, intendente de San Pedro de Jujuy, asegura: “Si mi hija me dice ‘papá, me violaron’, le contesto ‘hija, tu papá no es tonto’”. El mecanismo siempre es el mismo: se juzga a la víctima (la joven usaba polleras ‘cortísimas’) y no se cree en su denuncia (las relaciones habrían sido consentidas).

El último subtítulo llamado “La Lucha” enmarca el caso en la lucha del movimiento de mujeres contra el sistema patriarcal y por el reconocimiento del derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Ese movimiento logró la libertad para Romina el 24 de junio de 2012 (el día de su cumpleaños), tras 9 años de prisión.

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El documental suma una perspectiva política a la tragedia que conmovió al país: Romina fue víctima de su violador, pero también del Estado que no le garantizó el acceso al aborto, del Poder Judicial que no creyó en sus palabras, de la Iglesia que la condenó sin juicio previo y de una sociedad que aún la señala con el dedo. La propuesta es contundente, genera impacto, y eso es lo más valioso que tiene.

*“La Cena Blanca de Romina” se proyecta por tercera semana consecutiva en el Cine Gaumont Espacio INCAA Km0 (Av. Rivadavia 1635) a las 18.45 hs hasta el 05/07 (excepto el martes 4/7).

Imágenes:

El Ojo Obrero